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COVADONGA (ASTURIAS) Estatua de Don Pelayo 17/0872013 | by Saúl Tuñon Loureda
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COVADONGA (ASTURIAS) Estatua de Don Pelayo 17/0872013

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Don Pelayo (¿? - Cangas de Onís, Asturias, 737) fue el primer monarca del reino de Asturias que rigió hasta su muerte. Su origen es controvertido, aunque se le atribuyen los orígenes más variados. La Crónica Albeldense le hace un noble godo («XV. ITEM ORDO GOTORUM OBETENSIUM REGUM. 1. Primum in Asturias Pelagius rg. in Canicas an. XVIIII. Iste, ut supra diximus, a Uittizzanc rege de Toleto expulsus Asturias ingressus.1 ). El testamento de Alfonso III, del año 869,2 en que el rey Magno dona al presbítero Sisnando la iglesia de Santa María de Tenciana (Tiñana, Siero) que su tío Alfonso el Casto había ganado de las propiedades pertenecientes a su bisabuelo Pelayo, vincula territorialmente a Pelayo con el área central de Asturias, aunque sin aportar datos sobre su lugar de origen. Frenó la expansión de los musulmanes hacia el norte, comenzó la Reconquista y se le ha considerado tradicionalmente como el fundador del reino de Asturias, aunque recientes investigaciones arqueológicas sugieren que podría haberlo hecho sobre una organización política local previa.

 

La leyenda

 

Según la leyenda, Pelayo era un noble visigodo, hijo del duque Favila. Debido a las intrigas entre la nobleza visigoda, el rey Witiza conspiró para asesinar a su padre. Pelayo huyó a Asturias, donde tenía amigos o familia. Posteriormente, al sentirse inseguro en la Península, marchó como peregrino a Jerusalén. Allí permaneció hasta la muerte de Witiza y entronización de Rodrigo, del que era partidario. Con éste, ocupó el cargo de conde de espatarios o de la guardia del rey y como tal combatió en la batalla de Guadalete en abril o mayo del año 711. Tras la batalla se refugió en Toledo y, a la caída de la ciudad (714), mientras otros escapaban a Francia, él volvió a Asturias, supuestamente custodiando el tesoro del rey visigodo.

 

Las primeras incursiones árabes en el norte fueron las de Muza entre los años 712 y 714. Entró en Asturias por el puerto de Tarna, remontó el río Nalón y tomó Lucus Asturum (Santa María de Lugo de Llanera) y luego Gijón, donde dejó a cargo al gobernador Munuza. Las familias dominantes del resto de las ciudades asturianas capitularon y probablemente también la familia de Pelayo.

 

En 718 tuvo lugar una primera revuelta encabezada por Pelayo (al parecer porque Munuza se había casado por la fuerza con su hermana Adosinda), que fracasó. Pelayo fue detenido y enviado a Córdoba. Sin embargo, consiguió escapar y volver a Asturias, donde encabezó una segunda sublevación y se refugió en las montañas de Covadonga y Cangas, donde se mantenía la resistencia.

 

En 722 Munuza envió a un general, Al Qama, a someter a los sublevados. Al Qama se dirigió hacia Bres (Piloña), donde se encontraba Pelayo. Éste se dirigió huyendo hasta el monte Auseva, en el valle de Cangas y allí, en la Batalla de Covadonga, aniquiló al destacamento de Al Qama que venía de la península para ayudar a eliminar definitivamente la resistencia en las montañas.

 

Posteriormente a esta batalla, el gobernador militar al mando de la mitad norte de la península Ibérica, Munuza, que tenía como base Gigia (actual Gijón), intentó escapar de Asturias y alcanzar la seguridad de sus posiciones en la meseta, pero fue dado alcance y muerto junto con su séquito y sus tropas en un valle del centro de Asturias.

 

La leyenda

 

Según la leyenda, Pelayo era un noble visigodo, hijo del duque Favila. Debido a las intrigas entre la nobleza visigoda, el rey Witiza conspiró para asesinar a su padre. Pelayo huyó a Asturias, donde tenía amigos o familia. Posteriormente, al sentirse inseguro en la Península, marchó como peregrino a Jerusalén. Allí permaneció hasta la muerte de Witiza y entronización de Rodrigo, del que era partidario. Con éste, ocupó el cargo de conde de espatarios o de la guardia del rey y como tal combatió en la batalla de Guadalete en abril o mayo del año 711. Tras la batalla se refugió en Toledo y, a la caída de la ciudad (714), mientras otros escapaban a Francia, él volvió a Asturias, supuestamente custodiando el tesoro del rey visigodo.

 

Las primeras incursiones árabes en el norte fueron las de Muza entre los años 712 y 714. Entró en Asturias por el puerto de Tarna, remontó el río Nalón y tomó Lucus Asturum (Santa María de Lugo de Llanera) y luego Gijón, donde dejó a cargo al gobernador Munuza. Las familias dominantes del resto de las ciudades asturianas capitularon y probablemente también la familia de Pelayo.

 

En 718 tuvo lugar una primera revuelta encabezada por Pelayo , que fracasó. Pelayo fue detenido y enviado a Córdoba. Sin embargo, consiguió escapar y volver a Asturias, donde encabezó una segunda sublevación y se refugió en las montañas de Covadonga y Cangas, donde se mantenía la resistencia.

 

En 722 Munuza envió a un general, Al Qama, a someter a los sublevados. Al Qama se dirigió hacia Bres (Piloña), donde se encontraba Pelayo. Éste se dirigió huyendo hasta el monte Auseva, en el valle de Cangas y allí, en la Batalla de Covadonga, aniquiló al destacamento de Al Qama que venía de la península para ayudar a eliminar definitivamente la resistencia en las montañas.

 

Posteriormente a esta batalla, el gobernador militar al mando de la mitad norte de la península Ibérica, Munuza, que tenía como base Gigia (actual Gijón), intentó escapar de Asturias y alcanzar la seguridad de sus posiciones en la meseta, pero fue dado alcance y muerto junto con su séquito y sus tropas en un valle del centro de Asturias.

 

Muerte y sepultura de don Pelayo

 

El rey don Pelayo falleció en Cangas de Onís, donde tenía su corte, en el año 737. Después de su defunción, su cadáver recibió sepultura en la iglesia de Santa Eulalia de Abamia, situada en la localidad asturiana de Abamia, en la que previamente había sido sepultada su esposa, la reina Gaudiosa. En el lado del Evangelio de dicha iglesia, se conserva en la actualidad el sepulcro, vacío, que contuvo los restos del rey, y enfrente, colocado en el lado de la Epístola, se encuentra el que contuvo los restos de la esposa de don Pelayo. El cronista Ambrosio de Morales dejó constancia en su obra de que Alfonso X el Sabio, rey de Castilla y León, ordenó trasladar los restos del rey don Pelayo y los de su esposa a la Santa Cueva de Covadonga.9

Tumba del rey don Pelayo en la Santa Cueva de Covadonga.

 

En una cavidad natural de la Santa Cueva de Covadonga, e introducidos en un túmulo de piedra, reposan en la actualidad los restos del rey don Pelayo, los de su esposa, y los de Ermesinda, hermana del rey. En el sepulcro se encuentra esculpida la siguiente inscripción:10

 

"AQVI YACE EL SEÑOR REY DON PELAIO, ELLETO EL AÑO DE 716 QUE EN ESTA MILAGROSA CUEBA COMENZO LA RESTAVRACION DE ESPAÑA BENCIDOS LOS MOROS; FALLECIO AÑO 737 Y ACOMPAÑA SS M/gEr Y ErMANA"

 

No obstante lo anterior, numerosos historiadores han cuestionado la autenticidad del traslado de los restos del rey Don Pelayo y de su esposa a Covadonga.9

Enseñanza en el mundo musulmán

 

Al menos en Siria en 1995 se enseñaba acerca de Pelayo, "una mula incivilizada de las montañas que derrotó a los musulmanes". Esto es una muestra de la relevancia que se le dio al acontecimiento, y como fue percibido dentro del mundo musulmán.[

 

es.wikipedia.org/wiki

/Don_Pelayo

 

Pelagius (Spanish: Pelayo; c. 685 – 737) was a Visigothic nobleman who founded the Kingdom of Asturias, ruling it from 718 until his death. Through his victory at the Battle of Covadonga, he is credited with beginning the Reconquista, the Christian reconquest of the Iberian peninsula from the Moors. He established an independent Christian state in opposition to Moorish hegemony, but there is no strong evidence that he intended to resuscitate the old Visigothic Kingdom, or was motivated by any religious desire.

 

The chief sources for Pelagius's life and career are two Latin chronicles written in the late ninth century in the kingdom he founded. The first is the Chronica Albeldensia, written at Albelda towards 881, and preserved in the Codex Vigilanus, with a continuation to 976. The later is the Chronicle of Alfonso III, which was revised in the early tenth century and preserved in two textual traditions that diverge in several key passages[1]: the Chronica Rotensis, preserved in the Roda Codex, and the Chronica ad Sebastianum,[3] supposedly written by Sebastian, Bishop of Salamanca (910–913).[4] The only likely earlier sources from which these chroniclers could derive information are regnal lists.

 

Pelagius was a Visigoth nobleman, the son of Fafila. The Chronica Albeldensis says that this Fafila was a dux of Gallaecia, who was killed by Wittiza. The Chronicle of Alfonso III identifies Pelagius as a grandson of Chindasuinth and says that his father was blinded in Córdoba, at the instigation of Wittiza. Wittiza is also said to have exiled Pelagius from Toledo upon assuming the crown in 702. All of this, however, is a late tradition.[6]

 

According to the later tradition, Munuza, the Berber governor of Iegione (either Gijón or León), became attracted to Pelagius' sister and sent word to Tariq ibn Ziyad, who ordered him to capture Pelagius and send him to Córdoba. That Munuza's seat was at Gijón or León is sufficient to demonstrate that the Arabs had established their rule in the Asturias and that Pelagius was not the leader of a local resistance to Arab conquest.[8] Rather, Pelagius may have come to terms with the Arab elite whereby he was permitted to govern locally in the manner of the previous Visigoths, as is known to have occurred between Arab rulers and Visigothic noblemen elsewhere, as in the case of Theudimer.[9]

 

At some point Pelagius is said to have rebelled, but for what reasons is unknown; such rebellions by local authorities against their superiors formed a common theme in Visigothic Spain. An army was sent against him under the command of Alkama and the Christian bishop of Seville, Oppa. That Alkama was the general and that there was a bishop of Seville named Oppa among his ranks is generally accepted. A battle was fought near Covadonga (in monte Auseva or in monte Libana) in which Alkama was killed and Oppa captured.[7] Moorish chronicles of the event describe Pelagius and his small force as "thirty wild donkeys", as reported by al-Maqqari in the 17th century.[10][11] The battle is usually dated to 718 or 719, between the governorships of al-Hurr and as-Sham, though some have dated it as late as 722 and the Chronica Albeldensia mis-dates it to the 740s.

 

After his election as princeps (prince, principal leader) of the Asturians by the local magnates in the Visigothic manner, Pelagius made his capital at Cangas de Onís. The Chronica Rotensis says about this election:

 

And he [Pelagius], going to his mountainous lands, gathered all those who were going to council and ascended a big mountain named Asseuua. He spread his orders between all the Astures, who gathered in council and elected Pelagius as their princeps.

Chronica Rotensis.

 

His kingdom, firstly centred on the eastern Asturias, soon grew. He married his daughter Ermesinda to the future king Alfonso I, son of Pelagius' eastern neighbour, Duke Peter of Cantabria.[13] Pelagius reigned for eighteen or nineteen years until his death in 737, when he was succeeded by his son Fafila.

 

He was buried in the church of Santa Eulalia de Abamia, located in the surroundings of the village of Corao, near Cangas de Onís. His remains were transferred by King Alfonso X of Castile to the Holy Cave of Covadonga, as were those of his wife Gaudiosa and his sister.

 

en.wikipedia.org/wiki/Pelagius_of_Asturias

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Taken on August 17, 2012