new icn messageflickr-free-ic3d pan white
View allAll Photos Tagged prospección

El teatro romano de Caesaraugusta es un teatro de la época romana construido en la primera mitad del siglo I d. C. (gobiernos de Tiberio y Claudio) en Caesar Augusta, actual Zaragoza, España. Tenía capacidad para unos seis mil espectadores y seguía el modelo del teatro Marcelo de Roma. Estuvo en uso hasta el siglo III en que sus materiales fueron reaprovechados para construir murallas y otras edificaciones. En 1973 unas prospecciones arqueológicas lo sacaron a la luz y actualmente se puede visitar en el marco del Museo del Teatro de Cesaraugusta. El 8 de octubre de 2001 fue declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de monumento

es.wikipedia.org/wiki/Teatro_romano_de_Zaragoza

zaragozaguia.com/museo-del-teatro-de-caesaraugusta/

Capilla de la catedral de Santiago dedicada a los peregrinos y extranjeros. También conocida como Santa María de la Corticela. Es la más visitada de la basílica. Se encuentra al lado de la puerta norte, por la que entran habitualmente los peregrinos del Camino Francés. Es la primera a mano izquierda.

 

El obispo compostelano Sisnando I y el rey asturiano Alfonso III el Magno crearon esta pequeña iglesia a finales del siglo IX -antes pudo existir un minúsculo oratorio- como centro de una comunidad de monjes dedicada al culto y custodia del sepulcro de Santiago, en compañía de la comunidad vecina de Antealtares, precedente remoto del actual convento de San Paio, que venía ejerciendo esta misión en solitario desde poco después del momento del descubrimiento de la tumba (820-830). Presidida por el abad Ronualdo, la nueva comunidad se instala unos metros al norte del espacio santo del sepulcro, en el lugar homónimo, diminutivo del latín curtis, que alude a un pequeño espacio cercado.

 

La naciente comunidad construye la iglesia de la Corticela con tres altares, Santa Comba, San Esteban y San Silvestre. Se dedicó en un primero momento a San Esteban, pero pronto se convirtió en el primer templo mariano de la ciudad, por lo que acabó siendo conocida también como La Antigua. El templo logra al poco tiempo completar sus dominios con un convento en el inmediato lugar de Pinario, origen del actual monasterio de San Martiño.

 

Los monjes van a mantener el culto al Apóstol en A Corticela cuando menos hasta principios del siglo XII, momento en el que son apartados a favor del clero catedralicio, que acaba asumiendo todo el control sobre el sepulcro apostólico. Pero A Corticela, que al surgir la catedral queda casi unida a esta, seguirá en poder de los monjes. Al inicio del siglo XIII es ampliamente remodelada y se construye la actual portada con un tímpano en el que se representa la adoración de los Reyes Magos, un motivo muy frecuente en las iglesias compostelanas y que estaría relacionado con el hecho de considerarlos como los primeros peregrinos cristianos. Se da la curiosidad de que sólo aparecen dos de los reyes.

 

Refugio de peregrinos //// En 1527 A Corticela deja de depender de los monjes de Pinario y pasa a ser administrada por la catedral como parroquia para “peregrinos, extranjeros y vascos”, se cita expresamente, con la intención de prestarles un servicio más adecuado. Con este fin, establecen en ella su sede los linguaxeiros, sacerdotes encargados de confesar en distintas lenguas a los peregrinos. La capilla será desde este momento un acogedor y tranquilo espacio para el recogimiento del peregrino recién llegado a Santiago, en una función que sigue conservando en el presente.

 

En 1711 se realizó el actual corrredor-escalinata que comunicó definitivamente A Corticela con la basílica desde el interior. En 1966, aprovechando unas obras de restauración, se realizó una prospección arqueológica en la que se encontraron vestigios -tumbas excavadas en la roca, sobre todo- del cementerio romano en el que apareció el sepulcro atribuido a Santiago.

 

A Corticela es, sin duda, la capilla más popular de la catedral. A ella acuden peregrinos de todos los países -algunos de ellos acabaron casándose en ella, tras realizar la peregrinación a Compostela-, pero también devotos compostelanos de la Virgen de los Milagros, allí representada, y estudiantes universitarios que, respondiendo a una antigua tradición, depositan papeles escritos con sus deseos ante una imagen de Jesús en el huerto de los Olivos (s. XVI). [MR]

chaos...

 

¿SABÍAS QUE…

… más de 200.000 personas han pedido a Repsol que abandone sus planes para Canarias?

… las nuevas prospecciones en el Mediterráneo estarían a solo 28 km de Ibiza y pondrían en peligro grandes tesoros como el organismo vivo más grande del mundo, formado por 8 km de Posidonia oceanica?

… Canarias atesora más de 19.000 especies de fauna y flora, de las cuales 5.000 son exclusivas del archipiélago?

… la Albufera de Valencia sería una de las zonas más afectadas en la Península a pesar de ser Parque Natural y tener varias calificaciones medioambientales para su protección?

… en el mar de Alborán afectaría hasta cuatro espacios marinos protegidos por la Directiva Comunitaria de Hábitats?

… las ballenas, los delfines o el atún rojo serían especies que sufrirían directamente las consecuencias de la búsqueda de petróleo?

 

No oil

 

Gracias por las visitas, favoritos y comentarios.

Thank you so much for all the visits, comments & faves

Percepción, prospección, captación... una mirada y un registro en el tiempo. (Mar Menor)

 

All Rights Reserved. All images on this site are © copyright Juan Pedro Gómez-51.

Please, don’t use this images in websites, blogs or other media without my explicit permission. Use without consent on my part of it, will report the formal complaint to the registration of intellectual property. Thanks.

 

Los primeros moradores de Tineo se remontan al período Achelense, pero es a partir del 4.000 a.c. cuando empieza su expansión con la cultura megalítica de la que existen numerosas muestras por todo el Concejo, en forma de monumentos funerarios.

 

Las excavaciones realizadas en el entorno de estos monumentos funerarios han permitido hallar numerosos objetos de la Edad de los Metales de la protohistoria local, como el Puñal de Tineo, depositado en el Museo Arqueológico de Asturias o el Hacha de Navelgas, actualmente en el British Museum.

 

Los doblamientos agrícolas dejaron rastros de su existencia, modos de vida y creencias, como es el caso del ídolo de la fertilidad de Las Paniciegas y los enterramientos dominicos de Baradal, Merillés y Folguerúa.

 

El concejo de Tineo es muy rico también en castros, poblados altos y fortificaciones correspondientes a la cultura pésica del último milenio antes de los romanos.

 

La romanización llegó de la mano de la búsqueda del oro, que se realizó sobre todo en las proximidades de Santiago Cerrado y Navelgas. Aunque antes de la conquista romana ya se explotaba el oro que arrastraban los ríos de la zona mediante la técnica del bateo.

 

Los romanos, mucho más ambiciosos, utilizaron el bateo como mera técnica de prospección para localizar los filones. Descubierto el yacimiento se construía una compleja red de canales y depósitos por los que el continuo discurrir del agua conseguía la extracción y lavado del mineral, llegando incluso a la destrucción completa de la montaña (ruina montium). Navelgas, Lavadoira, Santiago Cerrado y la zona conocida como Sierra del Ouro conservan restos de este sistema de explotación.

 

Además en la zona de Navelgas existen galerías subterráneas (auténticas minas) que probablemente se utilizarían también como técnica de prospección para determinar la ubicación del filón.

 

El pueblo suevo (409-781) anexiona Tineo y el antiguo territorio pésico al reino que acababan de fundar en Galicia. Quedan pocos rastros de este período, a pesar de que no es nada breve. Con la llegada de los árabes a Asturias, Tineo y la zona occidental se oscurece hasta la llegada del Reino Astur.

 

Es durante este reinado cuando se produce un hito histórico, la fundación del Monasterio de Obona, adjudicada en un documento de dudosa verosimilitud a Adelgaster, hijo de Silo, en el año 780. El dato más fiable sobre éste aparece a comienzos del siglo X, cuando la Iglesia recibe por donación real el domino de Obona y la mayor parte de los bienes y tierras tinetenses.

 

Los documentos del siglo XI ya hablan de Tinegio como entidad poblacional, aunque no es hasta 1.222 cuando Alfonso IX, en Obona, le otorgó el carácter de puebla real y le dio los fueros y privilegios entre los que figuraba el mandato de que los que iban en peregrinación desde San Salvador de Oviedo hasta Santiago de Compostela pasasen en adelante por la población de Tineo y por Obona, sin que nadie se atreviese a desviarlos de ese camino. San Francisco de Tineo y San Miguel de Bárcena del Monasterio constituyen otros hitos importantes del Camino de Santiago en el Concejo de Tineo.

 

El destino y la suerte de este Concejo fluctuó de mano en mano de la nobleza durante los siglos XIV y XV, hasta que los Reyes Católicos lograron recuperársela a los Condes de Luna tras largos pleitos e integrarla en la Corona de Castilla junto con Cangas del Narcea, Ribadesella y Llanes, villas llamadas desde entonces Las Cuatro Sacadas.

 

En 1.518 se incorporó al escudo local la imagen de la cabeza del pirata argelino Barbarroja, a quien el tinetense García F. de la Plaza había dado muerte en tierra norte-africanas.

 

Feliz Martes de nubes a todos y todas

  

Camino de Erfoud.

Cauce seco en el Sahara.

Los montículos que se ven en el plano posterior al cauce son pozos, prospecciones en busca de agua

 

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Arribes, también denominado Arribes del Duero, es una comarca natural española, situada en la comunidad autónoma de Castilla y León, que se extiende por el noroeste de la provincia de Salamanca y el sudoeste de la provincia de Zamora, junto a la frontera portuguesa.​

Arribes, arribas y arribanzos son vocablos leoneses utilizados para denominar la profunda y prolongada garganta fluvial del río Duero en su tramo internacional con Portugal y de sus afluentes los ríos Águeda, Esla, Huebra, Tormes y Uces. Esta geomorfología se caracteriza por una zona de depresión o de altitud más baja y otra de penillanura o de altitud más elevada, siendo los arribes el conjunto de ambas zonas, que se sitúan a orillas de estos ríos.

Su territorio es un espacio natural protegido para preservar el nivel de conservación de sus ecosistemas naturales y valores paisajísticos en armonía con los usos, derechos y aprovechamientos tradicionales y con la realización de actividades educativas, científicas, culturales, recreativas, turísticas o socioeconómicas compatibles. La Junta de Castilla y León incorporó este territorio a su red de parques naturales el 11 de abril de 2002.​ El Gobierno portugués hizo lo mismo con su parte algo antes, el 11 de mayo de 1998, bajo el nombre de parque natural del Duero Internacional.​ Está catalogado también, casi con la misma extensión, como Zona de Especial protección para las Aves (ZEPA), con 108 054,01 ha,​ y Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), con 106 178.29 ha, del proyecto europeo Red Natura 2000. Además, el 9 de junio de 2015, los dos parques son declarados reserva de la biosfera transfronteriza por la Unesco bajo la denominación de Meseta Ibérica, junto a otras zonas protegidas españolas y portuguesas, destacando el parque natural Lago de Sanabria y sierras Segundera y de Porto en territorio español y el parque natural de Montesinho en la parte lusa, así como distintos espacios de la Red Natura 2000.

Los grandes desniveles de su orografía, el alto caudal del Duero y los numerosos ríos que en él desembocan, convierten a esta zona en uno de los puntos de mayor potencial hidroeléctrico de la península ibérica. Por ello, los gobiernos de España y Portugal firmaron en 1927 un acuerdo para regular el reparto del aprovechamiento del Duero internacional en dos sectores, a raíz del cual se fueron construyendo una red de presas y embalses, hoy conocidos como Saltos del Duero.

La profunda hendidura abierta por el encajonamiento del Duero y sus afluentes suaviza el régimen térmico hasta el punto de permitir el desarrollo de una inusual vegetación termófila y de cultivos típicamente mediterráneos en bancales. Esta singular configuración geomorfológica introduce notables modificaciones en las condiciones climáticas, ya que la garganta del Duero se comporta como un condensador de calor. De tal manera que, mientras en la penillanura imperan unas condiciones climáticas caracterizadas por inviernos largos y muy fríos y veranos cortos y moderadamente cálidos, el escobio fluvial representa un islote de calor que redunda en que los inviernos sean cortos y suaves y los veranos largos y calurosos. Además de la diversidad vegetal, las vertientes más escarpadas se han convertido en un lugar idóneo para el refugio de la fauna salvaje, especialmente para las aves.​

Su ubicación fronteriza, alejada de los grandes núcleos de población y con escasas infraestructuras, ha propiciado un continuo proceso de despoblación de sus pueblos aunque también ha permitido la conservación de un amplio patrimonio histórico, cultural y natural, entre el que destacan su paisaje, arquitectura y tradiciones. En los últimos años, con la protección de este territorio, han llegado algunas iniciativas inversoras relacionadas con el turismo y el comercio minorista transfronterizo. Esta circunstancia ha evidenciado que sea necesario preservar y potenciar su hábitat natural, su patrimonio y sus tradiciones socioculturales, principales propulsores de su economía.

Arribes se encuentra situado junto al río Duero, en el tramo del prolongado cañón fluvial que ha originado y que separa España de Portugal bajo el nombre de Duero Internacional. Este territorio comienza aguas abajo de la ciudad de Zamora (652 msnm), donde el Duero abandona los materiales sedimentarios de su cuenca terciaria y se encaja progresivamente sobre las duras y resistentes rocas plutónicas y metamórficas del zócalo paleozoico que sustentan la penillanura zamorano-salmantina. Se extiende de forma longitudinal, para finalizar cuando el Duero se adentra definitivamente en territorio portugués, a la altura de Barca de Alba (125 msnm), dejando a su paso una profunda hendidura abierta, que supera los 400 m de profundidad y que tiene como principal consecuencia el originar laderas resguardadas que suavizan el régimen térmico que ha permitido el desarrollo de una vegetación termófila y cultivos típicamente mediterráneos en bancales.​

La demarcación más concreta de esta comarca natural surge recientemente, tras la creación del parque natural de Arribes del Duero, con una demarcación que comprende (total o parcialmente) la superficie de 37 términos municipales:

  

Vista general del conjunto histórico de Fermoselle desde el mirador de El Torojón. La villa es considerada habitualmente la capital de la zona.

24 pertenecientes a la provincia de Salamanca: Ahigal de los Aceiteros, Aldeadávila de la Ribera, Almendra, Barruecopardo, Bermellar, La Bouza, Cabeza del Caballo, Cerezal de Peñahorcada, La Fregeneda, Hinojosa de Duero, Lumbrales, Masueco, Mieza, La Peña, Pereña de la Ribera, Puerto Seguro, Saldeana, San Felices de los Gallegos, Saucelle, Sobradillo, Trabanca, Villarino de los Aires, Vilvestre y La Zarza de Pumareda.

13 pertenecientes a la provincia de Zamora: Argañín, Fariza, Fermoselle, Fonfría, Gamones, Moral de Sayago, Moralina, Pino del Oro, Torregamones, Villadepera, Villalcampo, Villar del Buey y Villardiegua de la Ribera.

Dentro de estos 37 términos municipales existen otras localidades anejas o pedanías que también forman parte del Parque. Son Badilla, Carbajosa, Castro de Alcañices, Corporario, Cozcurrita, Fuentes de Masueco, Fornillos de Fermoselle, Formariz, Mámoles, Palazuelo de Sayago, Pinilla de Fermoselle, Salto de Aldeadávila, Salto de Castro, Salto de Saucelle, Salto de Villalcampo, Tudera y Zafara. Por el contrario, muchos de los términos municipales del Parque sólo están incluidos parcialmente en su demarcación por lo que a algunos núcleos poblacionales de esos municipios no les afecta la delimitación del parque. Es el caso de Almendra, Barruecopardo, Cabeza del Caballo, Fonfría, Lumbrales, Moral de Sayago y Villar del Buey.

En algunas localidades limítrofes todavía existe interés por pertenecer al Parque, como es el caso de Olmedo de Camaces, Fuenteliante y Bañobárez que en 2004 solicitaron su inclusión. De hecho, estos municipios estuvieron incluidos en el anteproyecto del parque natural pero finalmente fueron excluidos de la demarcación definitiva.​ Bogajo, Cerralbo, Encinasola de los Comendadores, El Milano, La Redonda, Muga de Sayago y Villasbuenas también se consideraron dentro del parque en un principio.

 

Geomorfología

 

Las profundas incisiones de los ríos Duero y Águeda son frontera natural entre España y Portugal, dividen una zona de idénticas características entre ambos países. El Duero y sus afluentes son el elemento común y nexo de unión de todo un territorio que se extiende linealmente a lo largo de más de 120 km.7​ El Duero es internacional desde la presa de Castro hasta Barca d'Alva.​ En este lugar se le une el río Águeda, que es internacional desde esta aldea hasta el lugar donde se le une el río Turones, cerca de La Bouza.​ La parte española, declarada parque natural de Arribes del Duero, se extiende sobre una superficie de 106 105 hectáreas​ mientras que la parte portuguesa, declarada parque natural del Duero Internacional, se extiende sobre una superficie de 85.150 hectáreas.​ Los dos parques suman una superficie de 191.255 hectáreas, lo que convierte a esta zona en una de las áreas protegidas más grandes de Europa.

La Unión Europea también protege la biodiversidad de Arribes a través de la Red Natura 2000, a través de las figuras de zona especial de conservación y zona de especial protección para las aves. La protección se debe a la especial fisonomía de este territorio, caracterizado por la vertebración que sobre él imprime el Duero y sus afluentes, que ha dado lugar a una serie de cañones fluviales, y la existencia de una penillanura colindante de paisaje adehesado, que además es el hábitat y zona de reproducción de aves como la cigüeña negra, el alimoche, la garza real, el milano real y el búho real. La primera de las zonas protegidas es la denominada Cañones del Duero que comprende la ribera del Duero aguas arriba del límite con Portugal, entre la confluencia con el río Esla y la ciudad de Zamora, y que incluye el embalse de Villalcampo.​ Este espacio protegido limita al oeste con un segundo espacio protegido que se denomina «Arribes del Duero» y que incluye un área ligeramente superior al territorio protegido como parque natural bajo por la Junta de Castilla y León con la misma denoominación. Un tercer área e la denominada «Riberas de los Ríos Huebra y Yeltes» y «Riberas de los Ríos Huebra, Yeltes, Uces y afluentes » que protege un espacio que incluye varios tramos de los ríos Huebra, Yeltes, Uces, Maillo, Morasverdes, Gavilanes y Tenebrilla, así como de los arroyos Zarzoso, Navia de Fiuncia, Zarzosillo, Moresna, Madriega, Vallefrío, Campocerrado y Cilleruelo. Se incluyen además las Lagunas y pastizales asociados de Tenebrón. En total suman unos 240 km lineales de cauces tributarios del río Duero y que por tanto es colindante con el denominado Arribes del Duero. ​ Una cuarta zona es la denominada «Río Águeda» -) y «Riberas del Río Águeda» que está formado por un único tramo del citado río, caracterizado por contar con un cañón fluvial de escarpadas laderas abruptas y cerradas, una zona muy agreste y aislada.1​ Por último, está el denominado «Campo de Argañán» que afecta a los términos municipales de La Bouza y Puerto Seguro que destaca por la existencia de un paisaje adehesado con presencia de Quercus ilex sp. rotundifolia de la Región.

La Unesco reconoció en 2015 el nivel de conservación recursos genéticos, especies, ecosistemas y paisajes de Arribes, incluyendo el territorio del parque natural dentro de Meseta Ibérica. Esta reserva de la biosfera transfronteriza incluye además un extenso territorio que también incluye el parque natural Lago de Sanabria y sierras Segundera y de Porto, el parque natural de Montesinho, los Cañones del Duero, las Lagunas de Villafáfila, la Sierra de la Culebra y la Albufera del Azibo y Romeo.

Ecosistemas

 

La fauna y la flora de este territorio brilla por la gran riqueza y variedad de especies que las componen. La singularidad del clima junto con la peculiaridad de la orografía, favorecen la existencia de un ecosistema natural de singular belleza. Las especies animales y vegetales que lo habitan, constituyen una síntesis de entre las que se pueden encontrar en el clima mediterráneo de los valles y en el clima continental de la penillanura. En esta demarcación habitan unas 200 especies de aves, al menos 45 de mamíferos, 16 de peces, 11 de anfibios y 17 de reptiles.

La diversidad animal es uno de los motivos más importantes por los que Arribes se declaró parque natural. Destaca el elevado número de aves, tanto nidificantes como hibernantes. Los arribes de los ríos, las grandes masas forestales y los numerosos cursos fluviales, constituyen en conjunto, el hábitat perfecto para numerosos animales, especialmente para las aves. En España existen 465 tipos, en Castilla y León 334 y en Arribes al menos 200.

 

Aves

  

La cigüeña negra es el ave más emblemática. Los huecos y recodos del arribanzo son el lugar elegido para la nidificación de esta ave que en España está incluida dentro de las especies con posible peligro de extinción. Es por tanto este espacio natural, un punto clave para la conservación de esta especie. En 1995 y 1998, se designaron varias Áreas Críticas para la Conservación de la Cigüeña Negra.​ Las 20 parejas de cigüeña negra que hay en esta zona, suponen el 8% de la población española y el 25% de la de Castilla y León (datos de febrero de 2005).​

Junto con la cigüeña negra, las grandes rapaces constituyen las otras nidificantes más significativas e importantes de Arribes. Entre ellas, la forma del buitre leonado es la más sencilla de reconocer, pues campea a sus anchas por toda el área. En 2005 tenía una población de 550 parejas.8​ También destacan y son relativamente fáciles de reconocer las siluetas del alimoche (75 parejas en 2005), el búho real (25 parejas en 1992),​ el águila real (24 parejas en 2005),​ el águila perdicera (17 parejas en 2005), el milano real (9 parejas en 2005) y el halcón peregrino (6 parejas en 2005).​ Menos insólitas, destacan las poblaciones de chova piquirroja (159 parejas en 2005)​ y cigüeña blanca (115 parejas en 1999).

En 1990 las arribes fueron declaradas Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).​ Las especies protagonistas de este logro son el águila perdicera, el águila real, el alimoche, el búho real, el buitre leonado, la chova piquirroja, la cigüeña negra y el halcón peregrino.

Entrando ya a nombrar el resto de aves, son reseñables aquellas que dependen del resguardo de los arribanzos para criar o simplemente para sobrevivir. La más común es el avión roquero, que a diferencia del de otras zonas, permanece aquí todo el año gracias al microclima. Otras destacables son la chova piquirroja, el cuervo, la golondrina dáurica, la grajilla, el roquero solitario y el vencejo real.

En los bosques donde predominan los robles, se encuentran pequeñas poblaciones de arrendajo, becada, camachuelo común, mirlo común, mito, pico menor, pico picapinos, pito real, torcecuello, trepador azul y zorzal común. En los bosques donde predominan las encinas, son más frecuentes los alcaudones comunes, los alcaudones reales, los agateadores, los críalos y los rabilargos. Otras rapaces forestales con presencia son el águila calzada, el milano negro, el milano real y el ratonero común. Durante la noche son frecuentes el autillo, el búho chico, el cárabo y el chotacabras gris.

En las riberas de los ríos, se puede ver al chorlitejo chico, la focha común, la gallina de agua, la garza real, el martín pescador y el mirlo acuático.

 

Mamíferos

 

De las noventa especies de mamíferos existentes en la península Ibérica, al menos cuarenta y cinco se han observado en esta zona.​ Es destacada la presencia de murciélagos, de los que se calcula la presencia de catorce tipos. En su proliferación ha tenido especial trascendencia el abrigo proporcionado por los roquedales de los acantilados y el especial clima benigno de la zona.

Pasando a enumerar las especies terrestres, reseñar la presencia de ejemplares tan escasos como son el gato montés y el tejón.

Uno de los mamíferos cuya presencia despierta un especial interés, por su escasez y galopante regresión en el continente europeo, es la nutria. La construcción de numerosos embalses fue antaño la principal causa de su casi completa desaparición en el Duero, de la que escasamente se ha ido recuperando con el paso del tiempo.

El lobo sigue presente aunque en menor medida que antaño debido al temor que produce en los ganaderos, ya que de vez en cuando se producen ataques a ovejas y otros animales.​ Al sur del Duero está protegido por la Unión Europea y se prohíbe completamente su caza para favorecer la recuperación. Hace unos años estaba prácticamente extinto y sólo se avistaba alguna vez que cruzaba desde el norte zamorano o portugués.​ Otros mamíferos, ya relativamente más abundantes, serían el zorro, jabalí, jineta, conejo, liebre, erizo, comadreja, garduña y lirón careto.

El más significativo de todos los mamíferos que han habitado Arribes, es el endémico lince ibérico. Aunque actualmente se da por extinguido en la zona,​ algunos expertos afirman que en los valles más tranquilos y de vegetación mejor conservada, aún podrían quedar algunos ejemplares. De hecho, aunque no esté demostrada su supervivencia en estas tierras, en la mayoría de los carteles, folletos y webs de promoción y publicidad de la zona, así como en la propia ley de declaración como parque natural, todavía lo incluyen entre sus especies.

 

Peces

  

Boga del Duero tratando de superar un obstáculo en el río.

La actual diversidad de peces es consecuencia directa de la intervención humana pues la mayoría han sido introducidos, no pertenecen al ecosistema original. De las cincuenta y seis especies que habitan las aguas continentales españolas, en las arribes están presentes dieciséis.44​ Entre los ejemplares que se encuentran en las aguas de Arribes hay especies autóctonas como el barbo común, boga, colmilleja, la pardilla y calandino, gallego, bermejuela, escallo y especies exóticas como el lucio, carpín, carpa, gobio, tenca, gambusia, percasol, black-bass.

La escasez de esturiones, mucho más abundantes antes de la construcción de las presas por tratarse de una especie anádroma, ha motivado su clasificación como especie en peligro de extinción. La anguila es otra especie migradora (catádroma) y por motivos similares también está catalogada como amenazada en la parte española del Duero. Para garantizar la supervivencia de estas especies, se ha propuesto la necesidad de mejorar las escalas o pasos para peces de nuestras infraestructuras hidráulicas.​

 

Anfibios y reptiles

 

En comparación con otras zonas del mundo, debido al bajo volumen de precipitaciones y el rigor térmico, las condiciones ambientales del centro peninsular no son las más idóneas para la proliferación de los anfibios. De las veintisiete especies contabilizadas en suelo español, al menos dieciocho están en Castilla y León y once en los arribes, de las que al menos dos son endémicas: tritón ibérico y sapo partero ibérico. Son abundantes el sapo común, sapo corredor, tritón jaspeado, rana de san Antonio y la salamandra común.44​

Al contrario que en el caso de los anfibios, Arribes es un hábitat idóneo para la proliferación de reptiles, tanto por clima como por relieve. De los cuarenta y un tipos de anfibios presentes en suelo español y los treinta en suelo castellanoleonés, en las arribes se han contabilizado hasta diecisiete especies. Los más abundantes son el lagarto ocelado, la lagartija colilarga, el bastardo y la culebra escalera. Estos a su vez se han convertido en elementos clave de la alimentación de las rapaces diurnas, por la disminución progresiva de otros animales como conejo y perdiz. Relevante es también la presencia de la salamanquesa común, amparada por la mayor benignidad climática, junto al galápago europeo y el galápago leproso.

  

Vegetación de Arribes

  

Paisaje típico de penillanura, en la localidad de Tudera.

La importante diversidad vegetal existente Arribes es consecuencia directa de la peculiaridad geográfica y climática de la zona, y es que el clima mediterráneo presente en los arribes permite por ejemplo cultivar variedades no habituales en la meseta. A finales del siglo XIX se llegó a ver incluso caña de azúcar.​ Esto es posible debido a que los inviernos son más cortos y por tanto el periodo libre de heladas es más amplio.

Antiguamente la agricultura y la ganadería estaban muy presentes, la superficie dedicada a estas actividades era bastante mayor que hoy en día, y como en muchos sitios, esto acabó con muchos de los bosques que cubrían la práctica totalidad de la península Ibérica. En las arribes y a pesar de esto, todavía se conservan numerosos bosques de gran valor ecológico debido a que la dificultad para cultivar en las pendientes escarpadas, frenó la realización de las faenas del campo en ellas. La mayoría de los bosques de Arribes están compuestos por robles. Coexisten con los de alcornoques, almeces, encinas y enebros. Las extensiones de matorral están formadas por chumberas, jaras, piornos, retamas y tomillos.

De entre los bosques de este espacio natural, destacan el almezal de Mieza, por ser el más extenso de Europa con sus más de 250 ha,​ y el enebral de la Peña del Águila en Cozcurrita , donde se conserva una subespecie de enebro única en Europa.​ Otros bosques con notoria importancia ecológica son el alcornocal-enebral del monte Gudín en Vilvestre,​ el almezal de Aldeadávila, el alcornocal de Valduyan en Fornillos de Fermoselle, el almezal cercano al Pozo de los Humos en Pereña o el enebral de La Fregeneda.

La vid es el cultivo más extendido. Destacan las catorce bodegas que elaboran los vinos de la Denominación de Origen Arribes en Aldeadávila, Ahigal de los Aceiteros, Fermoselle, Fornillos de Fermoselle, La Fregeneda, Pereña de la Ribera y Villarino.​ Además de esto, se pueden ver algunas extensiones importantes de olivos en Aldeadávila,​ Ahigal de los Aceiteros,​ Fermoselle, La Fregeneda, San Felices, Mieza, Vilvestre​ y Villarino.​ Así mismo, quedan varios campos de almendros en Hinojosa de Duero, Mieza, Saucelle y los más importantes en Fermoselle,​ La Fregeneda y Vilvestre. Los naranjos también tienen presencia en esta misma zona, sobre todo en Vilvestre. Otros cultivos frecuentes pero en menor medida son los perales, los manzanos, los cerezos, las higueras, los ciruelos, los melocotoneros, los albaricoqueros y los limoneros. Los campos del término municipal de Fermoselle, al abrigo de los arribes del Tormes y el Duero, son un ejemplo de lugar donde se hallan todos estos.

  

Historia y vestigios

 

Estas tierras han estado habitadas desde hace mucho tiempo aunque en la actualidad la pérdida de población es uno de sus grandes problemas.

Las arribes están situadas al margen de las principales vías de comunicación, sin embargo este hecho no dificultó su poblamiento desde tiempos remotos, jugando incluso un papel notable en determinadas épocas. Los historiadores y arqueólogos nos muestran una continua sucesión y superposición de culturas que con el tiempo han forjado el carácter de este territorio y de sus gentes.

 

Culturas prehistóricas

 

Los primeros indicios de poblamiento datan del Paleolítico. El terreno granítico de estas tierras no dio lugar a cuevas y son escasos los refugios naturales, que se reducen a los llamados «palambrios» o «palombreras» (piedra caballera), «sollapas» o «sopallas» o «solapos» (peñas en forma de visera), «rachizos» a los que se dotó de paredes de piedra y cubiertas de ramaje, y a pequeñas oquedades de origen geodinámico (fracturas o fallas) o erosivo como los del Risco en Bermellar, de la Fisga del Diablo en Fariza, del Buraco del Diablo y las Cachas del Culo en Fermoselle, la Casa del Grelo en Mámoles, la Palla Rubia en Pereña y Valcuevo en Torregamones.

Son herencias megalíticas los desaparecidos dólmenes que se situaban junto a la ermita de la Virgen del Castillo en Fariza​ o los del Prado Polo y del Lumbo de Valdesancho en Lumbrales.​ Otros dólmenes que sí han perdurado son el de Navalito en Lumbrales​ y el situado en el pago de La Veiga de Torregamones.

Los primeros asentamientos del Neolítico se diferenciaron poco de los habitáculos del paleolítico. Con el tiempo se desarrollaron los primeros poblados o aldeas, en los que la vivienda se construye de forma redondeada, siguiendo el sistema más fácil, a imagen de los actuales chiviteros, con un muro circular y una cubierta vegetal que finalmente sería sustituida por una falsa bóveda de losas de piedra recubiertas de tierra y césped. A este tipo de vivienda nos remiten los rebajes de muchos de los asentamientos neolíticos, como el del Rincón de las Cabañas de Fermoselle, casi todos situados en las proximidades de los cursos fluviales.​

  

Las muestras de arte rupestre son escasas, destacando entre ellas el yacimiento arqueológico del Castillo de Vilvestre de la Ribera, lugar en el que se hallaron pinturas rupestres y un taller neolítico que algunos expertos consideran el más importante de España.​ De esta época son también las hachas pulimentadas y pinturas rupestres (denominadas La Procesión) encontradas en la zona del Agua Santa en Saucelle de la Ribera.

Por toda la zona se establecían numerosos altares y santuarios rupestres en los que se daba culto a las divinidades de la naturaleza mediante ofrendas o cruentos sacrificios. Se ha constatado la existencia del santuario de la Peña del Gato en Argañín, el santuario de los monumentos sagrados de Peñatorre y de Peña del Moro en Castro de Alcañices, el santuario de la Virgen del Castillo en Fariza, el santuario de la Mesa de los Curas en La Fregeneda, el santuario de la Peña Gorda en La Peña, el santuario de Nuestra Señora del Castillo en Pereña de la Ribera, el santuario de Valdecadiella en Villalcampo, el santuario de la Peña del Ejido en Villar del Buey, el santuario de San Mamede en Villardiegua de la Ribera, el santuario del Teso de San Cristóbal en Villarino de los Aires y el santuario de El Castillo en Vilvestre de la Ribera.81​

Como hallazgos aislados se han encontrado una alabarda de la cultura campaniforme en Fariza​ y un hacha de talón del Bronce Final en Pino del Oro.

 

La cultura celta

   

La cultura celta irrumpe en estas tierras hacia el primer milenio antes de Cristo. Los numerosos castros, verracos, estelas, fíbulas, broches, anillos y cerámicas encontrados nos remiten al pueblo vetón, aunque su presencia al norte del Tormes pudo ser compartida con otro pueblo celta, el vacceo.84​

El vestigio más representativo de los vetones son los verracos, unas esculturas de piedra con forma de toro que denotan la importancia del ganado en esta cultura. Se han encontrado uno en La Redonda, dos en Lumbrales, uno en Masueco, uno en San Felices de los Gallegos, seis en Villalcampo y cuatro en Villardiegua.​ Otro vestigio destacado son los castros, los poblados fortificados propios de la época celta. Existe constancia de su presencia en Barruecopardo (Castro de la Casa de Quiquín), en Bermellar (Castro del Castillo de Saldañuela), en el Teso del Dinero en Cerezal de Peñahorcada, en el cerro de la Ermita de Nuestra Señora del Castillo en Fariza, en el Castillo Moro de Fermoselle, en Hinojosa de Duero (Castro de Cabeza de Moncalvo), en Lumbrales (Castro de Las Merchanas), en el camino de Masueco a Corporario, en Moral de Sayago, en el cerro de la Ermita de Nuestra Señora del Castillo en Pereña de la Ribera, en Saldeana (Castro de El Castillo), en San Felices de los Gallegos (Castro de Castelmao), en Fuenteguinaldo (Castro de Irueña), en Gallegos de Argañán (Castro de El Castillo o La Plaza), en Villalcampo (Castro de Santiago), en Villardiegua (Castro de San Mamede), en Zamarra (Castro de Lerilla), y en el Teso de San Cristóbal de Villarino de los Aires.

   

La dominación romana

 

Las calzadas romanas es uno de los legados más característicos del imperio romano. Por el norte existía la que unía Zamora con Pereruela, donde se dividía en la calzada mirandesa y la que se dirigía a Fermoselle, en ambos casos atravesando los arribes. También son testimonio de esta época la multitud de estelas o inscripciones diseminadas a lo largo de todo el territorio. Un ejemplo de ellas son las de Barruecopardo,​ Fariza,

​ Hinojosa,​ Moral de Sayago,​ Pino del Oro​ y Villalcampo.​ Se caracterizan por sus decoraciones curvilíneas, sus signos cruciformes, funerarios o astrales y en algunas ocasiones sus inscripciones en latín. Recientemente ha aparecido una placa de cobre en la que está inscrito un pacto de hospitalidad. Este documento jurídico fue hallado en una prospección del asentamiento minero de Pino del Oro.

  

La dominación árabe

 

La presencia árabe fue notoria en los arribes. Existe un tramo de cercas árabes del siglo X junto a la Ermita de la Santa en Aldeadávila así como otros vestigios junto a la ermita de Nuestra Señora del Castillo en Pereña de la Ribera. Sobre todo se conservan numerosas leyendas de vírgenes, tesoros, fortalezas y acoso a doncellas.​

 

Reconquista e integración en el Reino de León

 

La época clave para la organización demográfica del territorio de Arribes, se da en la Alta Edad Media, cuando se emprende la conquista y repoblación de la zona por parte de los monarcas del Reino de León, reino que surge a partir del Reino de Asturias de Don Pelayo y del que luego se subdividirían y/o desgajarían el Condado de Castilla, el Reino de Galicia y el Reino de Portugal. La repoblación planteó una disposición muy distinta de la actual, basando su desarrollo en el modelo repoblador gallego, que consistía en disponer muchas aldeas de pequeño tamaño y muy próximas entre sí, esquema que a la larga hizo insostenibles a muchas de ellas. En una primera fase bajo el reinado de Ramiro II de León fueron repobladas algunas localidades del entorno como Guadramiro, Ledesma​ o Peñausende.​ Sin embargo fueron las posteriores repoblaciones, que vinieron de la mano de los reyes Alfonso VI y Fernando II de León, las que crearon la mayor parte de las localidades actuales.94​95​ En los pueblos se asentarían en su mayoría colonos asturianos y leoneses aunque también gallegos y castellanos, que trajeron consigo su cultura e idiosincrasia.

  

La ermita de Nuestra Señora del Castillo, en Fariza, está enclavada sobre un castro con ocupación en época prerromana, romana y medieval.​

Según algunos autores, la toponimia nos daría una idea del lugar de origen de éstos, entre los ejemplos castellanos se encontrarían los pueblos de Aldeadávila o Corporario mientras que entre los ejemplos asturleoneses se encontrarían por ejemplo una serie de localidades con nombre de árboles, plantas o frutos en lengua asturleonesa, entre los que figurarían Almendra, Ahigal de los Aceiteros, bautizado «la figal» haciendo alusión a «la higuera», Cerezal de Peñahorcada, cuyo nombre evolucionó de «zrezal», que significa «cerezo», Moral de Sayago o Moralina, referenciando a la morus nigra,​ o La Zarza de Pumareda, donde «pumareda» significa «campo de manzanos», Gamones o Torregamones que tendría su origen en la presencia de asfódelos o gamones,​ entre otros.​ Entre los movimientos más notables de Fernando II de León en la zona fueron la creación del señorío de Barruecopardo en 1177 o la cesión de la gestión de El Abadengo a la Orden de los Templarios, mientras que entre los de su sucesor, Alfonso IX de León, estarían la concesión de carta foral a Fermoselle en 1221. Además, localidades como Saucelle, Saldeana, Barruecopardo, Vilvestre y Cerezal fueron cedidas a la encomienda de Peñausende de la Orden de Santiago.

Con la muerte de Alfonso IX de León en 1230, su hijo Fernando III el Santo, quien ya era rey de Castilla, hereda el Reino de León, pero mantiene sus propias estructuras durante la Edad Moderna, conservando tanto sus instituciones como sus características de organización territorial, lo que se reflejará en la cartografía de los siglos XVI, XVII y XVIII.

 

Edad Moderna

  

Claustro del convento de San Francisco, en Fermoselle, actual casa del parque natural de Arribes del Duero en la provincia de Zamora. La llegada de los franciscanos en 1740 fue de gran ayuda para el municipio por la atención espiritual, el socorro material y por crear una escuela de gramática para niños.​

  

A partir del siglo XV, con la reducción de los concejos que tenían derecho a voto en las Cortes de Castilla y León, se empieza a configurar el espacio provincial que separará esta zona en las provincias de Zamora y Salamanca. De este modo, las localidades que hasta entonces dependían de los concejos de Ledesma y Ciudad Rodrigo para el voto en Cortes, pasaron a hacerlo del de Salamanca. Las provincias que se crean para las Cortes de Castilla y León de 1425 hacen frontera en esta zona sobre la base de los límites eclesiásticos que establecieron los monarcas leoneses en la Alta Edad Media al instaurar las diócesis de Zamora y Salamanca, con el río Tormes como frontera entre ambas. El área zamorana de los arribes quedó encuadrada dentro de dicha provincia en el partido de Sayago, mientras que la parte salmantina lo hizo en torno a los partidos de Ledesma al norte y Ciudad Rodrigo al sur.​ En todo caso, aunque separadas en dos provincias diferentes, las dos partes de las arribes, zamorana y salmantina, siguieron compartiendo una misma pertenencia a la región leonesa.

 

Edad Contemporánea

 

La división territorial de España de 1833 reafirmó la división del territorio de Arribes en dos provincias. Las localidades situadas al norte del Tormes quedaron encuadradas definitivamente en la provincia de Zamora mientras que las situadas al sur se recogieron en la provincia de Salamanca, formando parte las dos, junto con la provincia de León, de la Región Leonesa, región de carácter meramente clasificatorio, sin operatividad administrativa, que a grandes rasgos vendría a recoger la antigua demarcación del Reino de León (sin Galicia ni Asturias ni Extremadura).

En 1935 se pone en funcionamiento el primer proyecto hidroeléctrico de la zona, el Salto de Ricobayo, y en 1970 se inaugura el Salto de Villarino. Se termina así la planificación de los Saltos del Duero, un conjunto de presas y embalses que cuenta además con el Salto de Villalcampo (1949), el Salto de Castro (1946), el Salto de Saucelle (1956) y el Salto de Aldeadávila (1963).

El 10 de mayo de 1991 mediante la Ley 8/1991, de Espacios Naturales de la Comunidad de Castilla y León, que recoge y protege legalmente una serie de espacios y lugares naturales entre los que se encuentra el denominado como Arribes del Duero. El 30 de abril de 1992, se inicia el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales, plan que se aprueba posteriormente el 7 de junio de 2001, mediante el Decreto 164/2001, para finalmente, mediante la Ley 5/2002, de 11 de abril, procederse a la declaración del mismo como parque natural.

 

Demografía

 

En 2010, la población total de los términos municipales incluidos (total o parcialmente) en la demarcación del parque, era de 16.514 habitantes (INE 2010), mientras que en el año 2000, era de 19.718 habitantes (INE 2000). Desde los años 60 se da una evolución continuamente negativa en el número de habitantes de la zona y es que los jóvenes emigran hacia las ciudades en busca del empleo que en los arribes no encuentran. Como consecuencia de esto apenas se produce relevo generacional, la mayoría de los habitantes que quedan son jubilados.

 

Un macho de corzo con su cuerna en crecimiento y aún recubierta del terciopelo. Posa brevemente delante de unos chopos en un bosque de ribera Leonés. El frío hace que el sustrato mantenga aún una fina capa de la nieve caída en los días anteriores.

 

Observé a este corzo desde un recodo, y pude acercarme sin que me detectara con el sol a mi espalda. Todo esto sucedía durante los recorridos de prospección del curso del río dónde estaba haciendo el seguimiento de las nutrias.

 

El principal carácter distintivo que permite diferenciar a un sexo de otro es la presencia de cuernas, las cuales son exclusivas de los machos.

 

La cuerna del corzo se renueva anualmente, se produce el desmogue o caída entre octubre y diciembre, permaneciendo sin ella un tiempo variable hasta que empieza a crecer la nueva, la cual alcanzará su máximo desarrollo en marzo o abril. Produciéndose entonces el desprendimiento del terciopelo, que es una membrana vellosa ricamente vascularizada que recubre la cuerna en formación protegiéndola. Los corzos entonces limpian sus cuernos frotándolos contra árboles y arbustos.

 

En el caso de éste ejemplar iba un poco retrasado, puede ser que el duro invierno que tuvimos ese año tuviera algo que ver.

 

El corzo es el más pequeño de los cérvidos europeos, mostrando una predilección por los bosques y los ecotonos próximos a los mismos .Este ungulado hace gala de una gran territorialidad.

 

Espero que sea de vuestro agrado.

Las primeras noticias de la existencia de este lago datan del siglo XIII, concretamente el 2 de diciembre de 1260, tal como lo describe mosén Jaume Martí y Sanjaume en su libro Dietario de Puigcerdà. En este dietario aparece un documento donde el pavorde de las propiedades de San Miguel de Cuixà en la Cerdaña cede a Arnald de Prat un terreno al lado del estanque. Citando la misma fuente, en la obra Historia de Puigcerdà y por las prospecciones arqueológicas llevadas en 1991 por Oriol Mercadal y Jordi Campillo, se encontraron restos arqueológicos de un asentamiento humano datado en el siglo XI (muro de piedra, pavimento rústico, restos de cerámica, una herradura de mula) que podría haber perdurado hasta el siglo XIII. Se podría afirmar pues, que la construcción del estanque se llevó a cabo entre los años 1200 y 1260.

 

El suministro de agua del lago proviene del río Querol que es llevada hasta Puigcerdá mediante una acequia artificial.

www.flickr.com/photos/vadobuch/show

Hostalric va ser a l'antiguitat zona de pas obligatori en la ruta nord-sud, i l'únic pas natural entre Girona i Barcelona. En unes prospeccions fetes al turó del castell es van trobar restes del període ibèric. En època romana passava per aquest indret una bifurcació interior de la Via Augusta. Es van trobar restes d'aquesta via quan es va construir la carretera de Sant Hilari. La població d'Hostalric sembla que va tenir el seu origen en un hostal documentat des del segle XI al lloc dit ONOTA, al peu de l'anomenat camí de França (antiga via romana).La primera referència documental clara d'Hostalric és de 1106, i en ella Guerau Ponç, vescomte de Cabrera, va jurar fidelitat a Ramon Berenguer III de Barcelona.

Les lluites feudals catalanes del final del segle XII van tenir ressò al castell d'Hostalric a causa del rebel temperament del seu senyor, Ponç III de Cabrera. Amb el temps, els de Cabrera van convertir la vila d'Hostalric en la capital administrativa dels extensos territoris del seu vescomtat fins a l'extinció de la senyoria l'any 1836. L'any 1359 Hostalric tenia 134 focs i pertanyia al comte d'Osona, vescomte de Cabrera. Durant la guerra de 1640, les tropes de Felip IV van ser obligades a batre's en retirada tan bon punt arribades a Hostalric. Durant el regnat de Carles III, els francesos van tornar a envair Catalunya. Van arribar a Hostalric el 18 de juliol de 1694. Després d'una curta resistència, la població i el castell es van rendir. Aquesta zona, però, va continuar essent terra de batalles, i els francesos van abandonar el castell l'any 1695 i el van deixar inutilitzat. L'any 1701 va arribar a Hostalric Felip V, que acabava de ser nomenat rei, amb la seva esposa. Va ser en aquesta població on els representants de la ciutat de Barcelona li van retre homenatge. Uns anys després, en esclatar la Guerra de Successió, un cop conquerida la vila per les tropes felipistes, aquest rei va ordenar la construcció de l'actual castell i la reconstrucció de les muralles.

Arribes, también denominado Arribes del Duero, es una comarca natural española, situada en la comunidad autónoma de Castilla y León, que se extiende por el noroeste de la provincia de Salamanca y el sudoeste de la provincia de Zamora, junto a la frontera portuguesa.​

Arribes, arribas y arribanzos son vocablos leoneses utilizados para denominar la profunda y prolongada garganta fluvial del río Duero en su tramo internacional con Portugal y de sus afluentes los ríos Águeda, Esla, Huebra, Tormes y Uces. Esta geomorfología se caracteriza por una zona de depresión o de altitud más baja y otra de penillanura o de altitud más elevada, siendo los arribes el conjunto de ambas zonas, que se sitúan a orillas de estos ríos.

Su territorio es un espacio natural protegido para preservar el nivel de conservación de sus ecosistemas naturales y valores paisajísticos en armonía con los usos, derechos y aprovechamientos tradicionales y con la realización de actividades educativas, científicas, culturales, recreativas, turísticas o socioeconómicas compatibles. La Junta de Castilla y León incorporó este territorio a su red de parques naturales el 11 de abril de 2002.​ El Gobierno portugués hizo lo mismo con su parte algo antes, el 11 de mayo de 1998, bajo el nombre de parque natural del Duero Internacional.​ Está catalogado también, casi con la misma extensión, como Zona de Especial protección para las Aves (ZEPA), con 108 054,01 ha,​ y Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), con 106 178.29 ha, del proyecto europeo Red Natura 2000. Además, el 9 de junio de 2015, los dos parques son declarados reserva de la biosfera transfronteriza por la Unesco bajo la denominación de Meseta Ibérica, junto a otras zonas protegidas españolas y portuguesas, destacando el parque natural Lago de Sanabria y sierras Segundera y de Porto en territorio español y el parque natural de Montesinho en la parte lusa, así como distintos espacios de la Red Natura 2000.

Los grandes desniveles de su orografía, el alto caudal del Duero y los numerosos ríos que en él desembocan, convierten a esta zona en uno de los puntos de mayor potencial hidroeléctrico de la península ibérica. Por ello, los gobiernos de España y Portugal firmaron en 1927 un acuerdo para regular el reparto del aprovechamiento del Duero internacional en dos sectores, a raíz del cual se fueron construyendo una red de presas y embalses, hoy conocidos como Saltos del Duero.

La profunda hendidura abierta por el encajonamiento del Duero y sus afluentes suaviza el régimen térmico hasta el punto de permitir el desarrollo de una inusual vegetación termófila y de cultivos típicamente mediterráneos en bancales. Esta singular configuración geomorfológica introduce notables modificaciones en las condiciones climáticas, ya que la garganta del Duero se comporta como un condensador de calor. De tal manera que, mientras en la penillanura imperan unas condiciones climáticas caracterizadas por inviernos largos y muy fríos y veranos cortos y moderadamente cálidos, el escobio fluvial representa un islote de calor que redunda en que los inviernos sean cortos y suaves y los veranos largos y calurosos. Además de la diversidad vegetal, las vertientes más escarpadas se han convertido en un lugar idóneo para el refugio de la fauna salvaje, especialmente para las aves.​

Su ubicación fronteriza, alejada de los grandes núcleos de población y con escasas infraestructuras, ha propiciado un continuo proceso de despoblación de sus pueblos aunque también ha permitido la conservación de un amplio patrimonio histórico, cultural y natural, entre el que destacan su paisaje, arquitectura y tradiciones. En los últimos años, con la protección de este territorio, han llegado algunas iniciativas inversoras relacionadas con el turismo y el comercio minorista transfronterizo. Esta circunstancia ha evidenciado que sea necesario preservar y potenciar su hábitat natural, su patrimonio y sus tradiciones socioculturales, principales propulsores de su economía.

Arribes se encuentra situado junto al río Duero, en el tramo del prolongado cañón fluvial que ha originado y que separa España de Portugal bajo el nombre de Duero Internacional. Este territorio comienza aguas abajo de la ciudad de Zamora (652 msnm), donde el Duero abandona los materiales sedimentarios de su cuenca terciaria y se encaja progresivamente sobre las duras y resistentes rocas plutónicas y metamórficas del zócalo paleozoico que sustentan la penillanura zamorano-salmantina. Se extiende de forma longitudinal, para finalizar cuando el Duero se adentra definitivamente en territorio portugués, a la altura de Barca de Alba (125 msnm), dejando a su paso una profunda hendidura abierta, que supera los 400 m de profundidad y que tiene como principal consecuencia el originar laderas resguardadas que suavizan el régimen térmico que ha permitido el desarrollo de una vegetación termófila y cultivos típicamente mediterráneos en bancales.​

La demarcación más concreta de esta comarca natural surge recientemente, tras la creación del parque natural de Arribes del Duero, con una demarcación que comprende (total o parcialmente) la superficie de 37 términos municipales:

  

Vista general del conjunto histórico de Fermoselle desde el mirador de El Torojón. La villa es considerada habitualmente la capital de la zona.

24 pertenecientes a la provincia de Salamanca: Ahigal de los Aceiteros, Aldeadávila de la Ribera, Almendra, Barruecopardo, Bermellar, La Bouza, Cabeza del Caballo, Cerezal de Peñahorcada, La Fregeneda, Hinojosa de Duero, Lumbrales, Masueco, Mieza, La Peña, Pereña de la Ribera, Puerto Seguro, Saldeana, San Felices de los Gallegos, Saucelle, Sobradillo, Trabanca, Villarino de los Aires, Vilvestre y La Zarza de Pumareda.

13 pertenecientes a la provincia de Zamora: Argañín, Fariza, Fermoselle, Fonfría, Gamones, Moral de Sayago, Moralina, Pino del Oro, Torregamones, Villadepera, Villalcampo, Villar del Buey y Villardiegua de la Ribera.

Dentro de estos 37 términos municipales existen otras localidades anejas o pedanías que también forman parte del Parque. Son Badilla, Carbajosa, Castro de Alcañices, Corporario, Cozcurrita, Fuentes de Masueco, Fornillos de Fermoselle, Formariz, Mámoles, Palazuelo de Sayago, Pinilla de Fermoselle, Salto de Aldeadávila, Salto de Castro, Salto de Saucelle, Salto de Villalcampo, Tudera y Zafara. Por el contrario, muchos de los términos municipales del Parque sólo están incluidos parcialmente en su demarcación por lo que a algunos núcleos poblacionales de esos municipios no les afecta la delimitación del parque. Es el caso de Almendra, Barruecopardo, Cabeza del Caballo, Fonfría, Lumbrales, Moral de Sayago y Villar del Buey.

En algunas localidades limítrofes todavía existe interés por pertenecer al Parque, como es el caso de Olmedo de Camaces, Fuenteliante y Bañobárez que en 2004 solicitaron su inclusión. De hecho, estos municipios estuvieron incluidos en el anteproyecto del parque natural pero finalmente fueron excluidos de la demarcación definitiva.​ Bogajo, Cerralbo, Encinasola de los Comendadores, El Milano, La Redonda, Muga de Sayago y Villasbuenas también se consideraron dentro del parque en un principio.

 

Geomorfología

 

Las profundas incisiones de los ríos Duero y Águeda son frontera natural entre España y Portugal, dividen una zona de idénticas características entre ambos países. El Duero y sus afluentes son el elemento común y nexo de unión de todo un territorio que se extiende linealmente a lo largo de más de 120 km.7​ El Duero es internacional desde la presa de Castro hasta Barca d'Alva.​ En este lugar se le une el río Águeda, que es internacional desde esta aldea hasta el lugar donde se le une el río Turones, cerca de La Bouza.​ La parte española, declarada parque natural de Arribes del Duero, se extiende sobre una superficie de 106 105 hectáreas​ mientras que la parte portuguesa, declarada parque natural del Duero Internacional, se extiende sobre una superficie de 85.150 hectáreas.​ Los dos parques suman una superficie de 191.255 hectáreas, lo que convierte a esta zona en una de las áreas protegidas más grandes de Europa.

La Unión Europea también protege la biodiversidad de Arribes a través de la Red Natura 2000, a través de las figuras de zona especial de conservación y zona de especial protección para las aves. La protección se debe a la especial fisonomía de este territorio, caracterizado por la vertebración que sobre él imprime el Duero y sus afluentes, que ha dado lugar a una serie de cañones fluviales, y la existencia de una penillanura colindante de paisaje adehesado, que además es el hábitat y zona de reproducción de aves como la cigüeña negra, el alimoche, la garza real, el milano real y el búho real. La primera de las zonas protegidas es la denominada Cañones del Duero que comprende la ribera del Duero aguas arriba del límite con Portugal, entre la confluencia con el río Esla y la ciudad de Zamora, y que incluye el embalse de Villalcampo.​ Este espacio protegido limita al oeste con un segundo espacio protegido que se denomina «Arribes del Duero» y que incluye un área ligeramente superior al territorio protegido como parque natural bajo por la Junta de Castilla y León con la misma denoominación. Un tercer área e la denominada «Riberas de los Ríos Huebra y Yeltes» y «Riberas de los Ríos Huebra, Yeltes, Uces y afluentes » que protege un espacio que incluye varios tramos de los ríos Huebra, Yeltes, Uces, Maillo, Morasverdes, Gavilanes y Tenebrilla, así como de los arroyos Zarzoso, Navia de Fiuncia, Zarzosillo, Moresna, Madriega, Vallefrío, Campocerrado y Cilleruelo. Se incluyen además las Lagunas y pastizales asociados de Tenebrón. En total suman unos 240 km lineales de cauces tributarios del río Duero y que por tanto es colindante con el denominado Arribes del Duero. ​ Una cuarta zona es la denominada «Río Águeda» -) y «Riberas del Río Águeda» que está formado por un único tramo del citado río, caracterizado por contar con un cañón fluvial de escarpadas laderas abruptas y cerradas, una zona muy agreste y aislada.1​ Por último, está el denominado «Campo de Argañán» que afecta a los términos municipales de La Bouza y Puerto Seguro que destaca por la existencia de un paisaje adehesado con presencia de Quercus ilex sp. rotundifolia de la Región.

La Unesco reconoció en 2015 el nivel de conservación recursos genéticos, especies, ecosistemas y paisajes de Arribes, incluyendo el territorio del parque natural dentro de Meseta Ibérica. Esta reserva de la biosfera transfronteriza incluye además un extenso territorio que también incluye el parque natural Lago de Sanabria y sierras Segundera y de Porto, el parque natural de Montesinho, los Cañones del Duero, las Lagunas de Villafáfila, la Sierra de la Culebra y la Albufera del Azibo y Romeo.

Ecosistemas

 

La fauna y la flora de este territorio brilla por la gran riqueza y variedad de especies que las componen. La singularidad del clima junto con la peculiaridad de la orografía, favorecen la existencia de un ecosistema natural de singular belleza. Las especies animales y vegetales que lo habitan, constituyen una síntesis de entre las que se pueden encontrar en el clima mediterráneo de los valles y en el clima continental de la penillanura. En esta demarcación habitan unas 200 especies de aves, al menos 45 de mamíferos, 16 de peces, 11 de anfibios y 17 de reptiles.

La diversidad animal es uno de los motivos más importantes por los que Arribes se declaró parque natural. Destaca el elevado número de aves, tanto nidificantes como hibernantes. Los arribes de los ríos, las grandes masas forestales y los numerosos cursos fluviales, constituyen en conjunto, el hábitat perfecto para numerosos animales, especialmente para las aves. En España existen 465 tipos, en Castilla y León 334 y en Arribes al menos 200.

 

Aves

  

La cigüeña negra es el ave más emblemática. Los huecos y recodos del arribanzo son el lugar elegido para la nidificación de esta ave que en España está incluida dentro de las especies con posible peligro de extinción. Es por tanto este espacio natural, un punto clave para la conservación de esta especie. En 1995 y 1998, se designaron varias Áreas Críticas para la Conservación de la Cigüeña Negra.​ Las 20 parejas de cigüeña negra que hay en esta zona, suponen el 8% de la población española y el 25% de la de Castilla y León (datos de febrero de 2005).​

Junto con la cigüeña negra, las grandes rapaces constituyen las otras nidificantes más significativas e importantes de Arribes. Entre ellas, la forma del buitre leonado es la más sencilla de reconocer, pues campea a sus anchas por toda el área. En 2005 tenía una población de 550 parejas.8​ También destacan y son relativamente fáciles de reconocer las siluetas del alimoche (75 parejas en 2005), el búho real (25 parejas en 1992),​ el águila real (24 parejas en 2005),​ el águila perdicera (17 parejas en 2005), el milano real (9 parejas en 2005) y el halcón peregrino (6 parejas en 2005).​ Menos insólitas, destacan las poblaciones de chova piquirroja (159 parejas en 2005)​ y cigüeña blanca (115 parejas en 1999).

En 1990 las arribes fueron declaradas Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).​ Las especies protagonistas de este logro son el águila perdicera, el águila real, el alimoche, el búho real, el buitre leonado, la chova piquirroja, la cigüeña negra y el halcón peregrino.

Entrando ya a nombrar el resto de aves, son reseñables aquellas que dependen del resguardo de los arribanzos para criar o simplemente para sobrevivir. La más común es el avión roquero, que a diferencia del de otras zonas, permanece aquí todo el año gracias al microclima. Otras destacables son la chova piquirroja, el cuervo, la golondrina dáurica, la grajilla, el roquero solitario y el vencejo real.

En los bosques donde predominan los robles, se encuentran pequeñas poblaciones de arrendajo, becada, camachuelo común, mirlo común, mito, pico menor, pico picapinos, pito real, torcecuello, trepador azul y zorzal común. En los bosques donde predominan las encinas, son más frecuentes los alcaudones comunes, los alcaudones reales, los agateadores, los críalos y los rabilargos. Otras rapaces forestales con presencia son el águila calzada, el milano negro, el milano real y el ratonero común. Durante la noche son frecuentes el autillo, el búho chico, el cárabo y el chotacabras gris.

En las riberas de los ríos, se puede ver al chorlitejo chico, la focha común, la gallina de agua, la garza real, el martín pescador y el mirlo acuático.

 

Mamíferos

 

De las noventa especies de mamíferos existentes en la península Ibérica, al menos cuarenta y cinco se han observado en esta zona.​ Es destacada la presencia de murciélagos, de los que se calcula la presencia de catorce tipos. En su proliferación ha tenido especial trascendencia el abrigo proporcionado por los roquedales de los acantilados y el especial clima benigno de la zona.

Pasando a enumerar las especies terrestres, reseñar la presencia de ejemplares tan escasos como son el gato montés y el tejón.

Uno de los mamíferos cuya presencia despierta un especial interés, por su escasez y galopante regresión en el continente europeo, es la nutria. La construcción de numerosos embalses fue antaño la principal causa de su casi completa desaparición en el Duero, de la que escasamente se ha ido recuperando con el paso del tiempo.

El lobo sigue presente aunque en menor medida que antaño debido al temor que produce en los ganaderos, ya que de vez en cuando se producen ataques a ovejas y otros animales.​ Al sur del Duero está protegido por la Unión Europea y se prohíbe completamente su caza para favorecer la recuperación. Hace unos años estaba prácticamente extinto y sólo se avistaba alguna vez que cruzaba desde el norte zamorano o portugués.​ Otros mamíferos, ya relativamente más abundantes, serían el zorro, jabalí, jineta, conejo, liebre, erizo, comadreja, garduña y lirón careto.

El más significativo de todos los mamíferos que han habitado Arribes, es el endémico lince ibérico. Aunque actualmente se da por extinguido en la zona,​ algunos expertos afirman que en los valles más tranquilos y de vegetación mejor conservada, aún podrían quedar algunos ejemplares. De hecho, aunque no esté demostrada su supervivencia en estas tierras, en la mayoría de los carteles, folletos y webs de promoción y publicidad de la zona, así como en la propia ley de declaración como parque natural, todavía lo incluyen entre sus especies.

 

Peces

  

Boga del Duero tratando de superar un obstáculo en el río.

La actual diversidad de peces es consecuencia directa de la intervención humana pues la mayoría han sido introducidos, no pertenecen al ecosistema original. De las cincuenta y seis especies que habitan las aguas continentales españolas, en las arribes están presentes dieciséis.44​ Entre los ejemplares que se encuentran en las aguas de Arribes hay especies autóctonas como el barbo común, boga, colmilleja, la pardilla y calandino, gallego, bermejuela, escallo y especies exóticas como el lucio, carpín, carpa, gobio, tenca, gambusia, percasol, black-bass.

La escasez de esturiones, mucho más abundantes antes de la construcción de las presas por tratarse de una especie anádroma, ha motivado su clasificación como especie en peligro de extinción. La anguila es otra especie migradora (catádroma) y por motivos similares también está catalogada como amenazada en la parte española del Duero. Para garantizar la supervivencia de estas especies, se ha propuesto la necesidad de mejorar las escalas o pasos para peces de nuestras infraestructuras hidráulicas.​

 

Anfibios y reptiles

 

En comparación con otras zonas del mundo, debido al bajo volumen de precipitaciones y el rigor térmico, las condiciones ambientales del centro peninsular no son las más idóneas para la proliferación de los anfibios. De las veintisiete especies contabilizadas en suelo español, al menos dieciocho están en Castilla y León y once en los arribes, de las que al menos dos son endémicas: tritón ibérico y sapo partero ibérico. Son abundantes el sapo común, sapo corredor, tritón jaspeado, rana de san Antonio y la salamandra común.44​

Al contrario que en el caso de los anfibios, Arribes es un hábitat idóneo para la proliferación de reptiles, tanto por clima como por relieve. De los cuarenta y un tipos de anfibios presentes en suelo español y los treinta en suelo castellanoleonés, en las arribes se han contabilizado hasta diecisiete especies. Los más abundantes son el lagarto ocelado, la lagartija colilarga, el bastardo y la culebra escalera. Estos a su vez se han convertido en elementos clave de la alimentación de las rapaces diurnas, por la disminución progresiva de otros animales como conejo y perdiz. Relevante es también la presencia de la salamanquesa común, amparada por la mayor benignidad climática, junto al galápago europeo y el galápago leproso.

  

Vegetación de Arribes

  

Paisaje típico de penillanura, en la localidad de Tudera.

La importante diversidad vegetal existente Arribes es consecuencia directa de la peculiaridad geográfica y climática de la zona, y es que el clima mediterráneo presente en los arribes permite por ejemplo cultivar variedades no habituales en la meseta. A finales del siglo XIX se llegó a ver incluso caña de azúcar.​ Esto es posible debido a que los inviernos son más cortos y por tanto el periodo libre de heladas es más amplio.

Antiguamente la agricultura y la ganadería estaban muy presentes, la superficie dedicada a estas actividades era bastante mayor que hoy en día, y como en muchos sitios, esto acabó con muchos de los bosques que cubrían la práctica totalidad de la península Ibérica. En las arribes y a pesar de esto, todavía se conservan numerosos bosques de gran valor ecológico debido a que la dificultad para cultivar en las pendientes escarpadas, frenó la realización de las faenas del campo en ellas. La mayoría de los bosques de Arribes están compuestos por robles. Coexisten con los de alcornoques, almeces, encinas y enebros. Las extensiones de matorral están formadas por chumberas, jaras, piornos, retamas y tomillos.

De entre los bosques de este espacio natural, destacan el almezal de Mieza, por ser el más extenso de Europa con sus más de 250 ha,​ y el enebral de la Peña del Águila en Cozcurrita , donde se conserva una subespecie de enebro única en Europa.​ Otros bosques con notoria importancia ecológica son el alcornocal-enebral del monte Gudín en Vilvestre,​ el almezal de Aldeadávila, el alcornocal de Valduyan en Fornillos de Fermoselle, el almezal cercano al Pozo de los Humos en Pereña o el enebral de La Fregeneda.

La vid es el cultivo más extendido. Destacan las catorce bodegas que elaboran los vinos de la Denominación de Origen Arribes en Aldeadávila, Ahigal de los Aceiteros, Fermoselle, Fornillos de Fermoselle, La Fregeneda, Pereña de la Ribera y Villarino.​ Además de esto, se pueden ver algunas extensiones importantes de olivos en Aldeadávila,​ Ahigal de los Aceiteros,​ Fermoselle, La Fregeneda, San Felices, Mieza, Vilvestre​ y Villarino.​ Así mismo, quedan varios campos de almendros en Hinojosa de Duero, Mieza, Saucelle y los más importantes en Fermoselle,​ La Fregeneda y Vilvestre. Los naranjos también tienen presencia en esta misma zona, sobre todo en Vilvestre. Otros cultivos frecuentes pero en menor medida son los perales, los manzanos, los cerezos, las higueras, los ciruelos, los melocotoneros, los albaricoqueros y los limoneros. Los campos del término municipal de Fermoselle, al abrigo de los arribes del Tormes y el Duero, son un ejemplo de lugar donde se hallan todos estos.

  

Historia y vestigios

 

Estas tierras han estado habitadas desde hace mucho tiempo aunque en la actualidad la pérdida de población es uno de sus grandes problemas.

Las arribes están situadas al margen de las principales vías de comunicación, sin embargo este hecho no dificultó su poblamiento desde tiempos remotos, jugando incluso un papel notable en determinadas épocas. Los historiadores y arqueólogos nos muestran una continua sucesión y superposición de culturas que con el tiempo han forjado el carácter de este territorio y de sus gentes.

 

Culturas prehistóricas

 

Los primeros indicios de poblamiento datan del Paleolítico. El terreno granítico de estas tierras no dio lugar a cuevas y son escasos los refugios naturales, que se reducen a los llamados «palambrios» o «palombreras» (piedra caballera), «sollapas» o «sopallas» o «solapos» (peñas en forma de visera), «rachizos» a los que se dotó de paredes de piedra y cubiertas de ramaje, y a pequeñas oquedades de origen geodinámico (fracturas o fallas) o erosivo como los del Risco en Bermellar, de la Fisga del Diablo en Fariza, del Buraco del Diablo y las Cachas del Culo en Fermoselle, la Casa del Grelo en Mámoles, la Palla Rubia en Pereña y Valcuevo en Torregamones.

Son herencias megalíticas los desaparecidos dólmenes que se situaban junto a la ermita de la Virgen del Castillo en Fariza​ o los del Prado Polo y del Lumbo de Valdesancho en Lumbrales.​ Otros dólmenes que sí han perdurado son el de Navalito en Lumbrales​ y el situado en el pago de La Veiga de Torregamones.

Los primeros asentamientos del Neolítico se diferenciaron poco de los habitáculos del paleolítico. Con el tiempo se desarrollaron los primeros poblados o aldeas, en los que la vivienda se construye de forma redondeada, siguiendo el sistema más fácil, a imagen de los actuales chiviteros, con un muro circular y una cubierta vegetal que finalmente sería sustituida por una falsa bóveda de losas de piedra recubiertas de tierra y césped. A este tipo de vivienda nos remiten los rebajes de muchos de los asentamientos neolíticos, como el del Rincón de las Cabañas de Fermoselle, casi todos situados en las proximidades de los cursos fluviales.​

  

Las muestras de arte rupestre son escasas, destacando entre ellas el yacimiento arqueológico del Castillo de Vilvestre de la Ribera, lugar en el que se hallaron pinturas rupestres y un taller neolítico que algunos expertos consideran el más importante de España.​ De esta época son también las hachas pulimentadas y pinturas rupestres (denominadas La Procesión) encontradas en la zona del Agua Santa en Saucelle de la Ribera.

Por toda la zona se establecían numerosos altares y santuarios rupestres en los que se daba culto a las divinidades de la naturaleza mediante ofrendas o cruentos sacrificios. Se ha constatado la existencia del santuario de la Peña del Gato en Argañín, el santuario de los monumentos sagrados de Peñatorre y de Peña del Moro en Castro de Alcañices, el santuario de la Virgen del Castillo en Fariza, el santuario de la Mesa de los Curas en La Fregeneda, el santuario de la Peña Gorda en La Peña, el santuario de Nuestra Señora del Castillo en Pereña de la Ribera, el santuario de Valdecadiella en Villalcampo, el santuario de la Peña del Ejido en Villar del Buey, el santuario de San Mamede en Villardiegua de la Ribera, el santuario del Teso de San Cristóbal en Villarino de los Aires y el santuario de El Castillo en Vilvestre de la Ribera.81​

Como hallazgos aislados se han encontrado una alabarda de la cultura campaniforme en Fariza​ y un hacha de talón del Bronce Final en Pino del Oro.

 

La cultura celta

   

La cultura celta irrumpe en estas tierras hacia el primer milenio antes de Cristo. Los numerosos castros, verracos, estelas, fíbulas, broches, anillos y cerámicas encontrados nos remiten al pueblo vetón, aunque su presencia al norte del Tormes pudo ser compartida con otro pueblo celta, el vacceo.84​

El vestigio más representativo de los vetones son los verracos, unas esculturas de piedra con forma de toro que denotan la importancia del ganado en esta cultura. Se han encontrado uno en La Redonda, dos en Lumbrales, uno en Masueco, uno en San Felices de los Gallegos, seis en Villalcampo y cuatro en Villardiegua.​ Otro vestigio destacado son los castros, los poblados fortificados propios de la época celta. Existe constancia de su presencia en Barruecopardo (Castro de la Casa de Quiquín), en Bermellar (Castro del Castillo de Saldañuela), en el Teso del Dinero en Cerezal de Peñahorcada, en el cerro de la Ermita de Nuestra Señora del Castillo en Fariza, en el Castillo Moro de Fermoselle, en Hinojosa de Duero (Castro de Cabeza de Moncalvo), en Lumbrales (Castro de Las Merchanas), en el camino de Masueco a Corporario, en Moral de Sayago, en el cerro de la Ermita de Nuestra Señora del Castillo en Pereña de la Ribera, en Saldeana (Castro de El Castillo), en San Felices de los Gallegos (Castro de Castelmao), en Fuenteguinaldo (Castro de Irueña), en Gallegos de Argañán (Castro de El Castillo o La Plaza), en Villalcampo (Castro de Santiago), en Villardiegua (Castro de San Mamede), en Zamarra (Castro de Lerilla), y en el Teso de San Cristóbal de Villarino de los Aires.

   

La dominación romana

 

Las calzadas romanas es uno de los legados más característicos del imperio romano. Por el norte existía la que unía Zamora con Pereruela, donde se dividía en la calzada mirandesa y la que se dirigía a Fermoselle, en ambos casos atravesando los arribes. También son testimonio de esta época la multitud de estelas o inscripciones diseminadas a lo largo de todo el territorio. Un ejemplo de ellas son las de Barruecopardo,​ Fariza,

​ Hinojosa,​ Moral de Sayago,​ Pino del Oro​ y Villalcampo.​ Se caracterizan por sus decoraciones curvilíneas, sus signos cruciformes, funerarios o astrales y en algunas ocasiones sus inscripciones en latín. Recientemente ha aparecido una placa de cobre en la que está inscrito un pacto de hospitalidad. Este documento jurídico fue hallado en una prospección del asentamiento minero de Pino del Oro.

  

La dominación árabe

 

La presencia árabe fue notoria en los arribes. Existe un tramo de cercas árabes del siglo X junto a la Ermita de la Santa en Aldeadávila así como otros vestigios junto a la ermita de Nuestra Señora del Castillo en Pereña de la Ribera. Sobre todo se conservan numerosas leyendas de vírgenes, tesoros, fortalezas y acoso a doncellas.​

 

Reconquista e integración en el Reino de León

 

La época clave para la organización demográfica del territorio de Arribes, se da en la Alta Edad Media, cuando se emprende la conquista y repoblación de la zona por parte de los monarcas del Reino de León, reino que surge a partir del Reino de Asturias de Don Pelayo y del que luego se subdividirían y/o desgajarían el Condado de Castilla, el Reino de Galicia y el Reino de Portugal. La repoblación planteó una disposición muy distinta de la actual, basando su desarrollo en el modelo repoblador gallego, que consistía en disponer muchas aldeas de pequeño tamaño y muy próximas entre sí, esquema que a la larga hizo insostenibles a muchas de ellas. En una primera fase bajo el reinado de Ramiro II de León fueron repobladas algunas localidades del entorno como Guadramiro, Ledesma​ o Peñausende.​ Sin embargo fueron las posteriores repoblaciones, que vinieron de la mano de los reyes Alfonso VI y Fernando II de León, las que crearon la mayor parte de las localidades actuales.94​95​ En los pueblos se asentarían en su mayoría colonos asturianos y leoneses aunque también gallegos y castellanos, que trajeron consigo su cultura e idiosincrasia.

  

La ermita de Nuestra Señora del Castillo, en Fariza, está enclavada sobre un castro con ocupación en época prerromana, romana y medieval.​

Según algunos autores, la toponimia nos daría una idea del lugar de origen de éstos, entre los ejemplos castellanos se encontrarían los pueblos de Aldeadávila o Corporario mientras que entre los ejemplos asturleoneses se encontrarían por ejemplo una serie de localidades con nombre de árboles, plantas o frutos en lengua asturleonesa, entre los que figurarían Almendra, Ahigal de los Aceiteros, bautizado «la figal» haciendo alusión a «la higuera», Cerezal de Peñahorcada, cuyo nombre evolucionó de «zrezal», que significa «cerezo», Moral de Sayago o Moralina, referenciando a la morus nigra,​ o La Zarza de Pumareda, donde «pumareda» significa «campo de manzanos», Gamones o Torregamones que tendría su origen en la presencia de asfódelos o gamones,​ entre otros.​ Entre los movimientos más notables de Fernando II de León en la zona fueron la creación del señorío de Barruecopardo en 1177 o la cesión de la gestión de El Abadengo a la Orden de los Templarios, mientras que entre los de su sucesor, Alfonso IX de León, estarían la concesión de carta foral a Fermoselle en 1221. Además, localidades como Saucelle, Saldeana, Barruecopardo, Vilvestre y Cerezal fueron cedidas a la encomienda de Peñausende de la Orden de Santiago.

Con la muerte de Alfonso IX de León en 1230, su hijo Fernando III el Santo, quien ya era rey de Castilla, hereda el Reino de León, pero mantiene sus propias estructuras durante la Edad Moderna, conservando tanto sus instituciones como sus características de organización territorial, lo que se reflejará en la cartografía de los siglos XVI, XVII y XVIII.

 

Edad Moderna

  

Claustro del convento de San Francisco, en Fermoselle, actual casa del parque natural de Arribes del Duero en la provincia de Zamora. La llegada de los franciscanos en 1740 fue de gran ayuda para el municipio por la atención espiritual, el socorro material y por crear una escuela de gramática para niños.​

  

A partir del siglo XV, con la reducción de los concejos que tenían derecho a voto en las Cortes de Castilla y León, se empieza a configurar el espacio provincial que separará esta zona en las provincias de Zamora y Salamanca. De este modo, las localidades que hasta entonces dependían de los concejos de Ledesma y Ciudad Rodrigo para el voto en Cortes, pasaron a hacerlo del de Salamanca. Las provincias que se crean para las Cortes de Castilla y León de 1425 hacen frontera en esta zona sobre la base de los límites eclesiásticos que establecieron los monarcas leoneses en la Alta Edad Media al instaurar las diócesis de Zamora y Salamanca, con el río Tormes como frontera entre ambas. El área zamorana de los arribes quedó encuadrada dentro de dicha provincia en el partido de Sayago, mientras que la parte salmantina lo hizo en torno a los partidos de Ledesma al norte y Ciudad Rodrigo al sur.​ En todo caso, aunque separadas en dos provincias diferentes, las dos partes de las arribes, zamorana y salmantina, siguieron compartiendo una misma pertenencia a la región leonesa.

 

Edad Contemporánea

 

La división territorial de España de 1833 reafirmó la división del territorio de Arribes en dos provincias. Las localidades situadas al norte del Tormes quedaron encuadradas definitivamente en la provincia de Zamora mientras que las situadas al sur se recogieron en la provincia de Salamanca, formando parte las dos, junto con la provincia de León, de la Región Leonesa, región de carácter meramente clasificatorio, sin operatividad administrativa, que a grandes rasgos vendría a recoger la antigua demarcación del Reino de León (sin Galicia ni Asturias ni Extremadura).

En 1935 se pone en funcionamiento el primer proyecto hidroeléctrico de la zona, el Salto de Ricobayo, y en 1970 se inaugura el Salto de Villarino. Se termina así la planificación de los Saltos del Duero, un conjunto de presas y embalses que cuenta además con el Salto de Villalcampo (1949), el Salto de Castro (1946), el Salto de Saucelle (1956) y el Salto de Aldeadávila (1963).

El 10 de mayo de 1991 mediante la Ley 8/1991, de Espacios Naturales de la Comunidad de Castilla y León, que recoge y protege legalmente una serie de espacios y lugares naturales entre los que se encuentra el denominado como Arribes del Duero. El 30 de abril de 1992, se inicia el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales, plan que se aprueba posteriormente el 7 de junio de 2001, mediante el Decreto 164/2001, para finalmente, mediante la Ley 5/2002, de 11 de abril, procederse a la declaración del mismo como parque natural.

 

Demografía

 

En 2010, la población total de los términos municipales incluidos (total o parcialmente) en la demarcación del parque, era de 16.514 habitantes (INE 2010), mientras que en el año 2000, era de 19.718 habitantes (INE 2000). Desde los años 60 se da una evolución continuamente negativa en el número de habitantes de la zona y es que los jóvenes emigran hacia las ciudades en busca del empleo que en los arribes no encuentran. Como consecuencia de esto apenas se produce relevo generacional, la mayoría de los habitantes que quedan son jubilados.

 

Boya de balizamiento del "Bajo Las Cabezuelas" en la Bahía de Cádiz. Al fondo, el muelle de espera de la factoria de Astilleros Navantia de Cádiz, y amarrada a él, la Plataforma de Prospecciones "Mar del Enol".

 

Una boya es una baliza flotante situada en un río o en el mar y generalmente anclada al fondo, que puede tener diversas finalidades, principalmente para la orientación de las embarcaciones y señalización de objetos sumergidos.

 

Las boyas generalmente son huecas y a menudo están infladas con aire o con algún gas neutro, aunque también es común encontrar boyas rellenas de un material sólido más ligero que el agua, como puede ser la espuma de poliestireno, con el fin de impedir que el contenido se llene de agua o que se desinfle, perdiendo así su eficacia, en caso de un pinchazo o fuga tras un golpe.

 

La flotación de las boyas se debe al Principio de Arquímedes, ya que su masa es inferior a la de su volumen equivalente en agua.

 

809 - 287 - 23-04-2011 - 20-07-2017

NO a las prospecciones petrolíferas en la costa de Ibiza.

NO to oil exploration off the coast of Ibiza

NON à l'exploration pétrolière au large des côtes d'Ibiza

NEIN zur Ölförderung vor der Küste von Ibiza

Arribes, también denominado Arribes del Duero, es una comarca natural española, situada en la comunidad autónoma de Castilla y León, que se extiende por el noroeste de la provincia de Salamanca y el sudoeste de la provincia de Zamora, junto a la frontera portuguesa.​

Arribes, arribas y arribanzos son vocablos leoneses utilizados para denominar la profunda y prolongada garganta fluvial del río Duero en su tramo internacional con Portugal y de sus afluentes los ríos Águeda, Esla, Huebra, Tormes y Uces. Esta geomorfología se caracteriza por una zona de depresión o de altitud más baja y otra de penillanura o de altitud más elevada, siendo los arribes el conjunto de ambas zonas, que se sitúan a orillas de estos ríos.

Su territorio es un espacio natural protegido para preservar el nivel de conservación de sus ecosistemas naturales y valores paisajísticos en armonía con los usos, derechos y aprovechamientos tradicionales y con la realización de actividades educativas, científicas, culturales, recreativas, turísticas o socioeconómicas compatibles. La Junta de Castilla y León incorporó este territorio a su red de parques naturales el 11 de abril de 2002.​ El Gobierno portugués hizo lo mismo con su parte algo antes, el 11 de mayo de 1998, bajo el nombre de parque natural del Duero Internacional.​ Está catalogado también, casi con la misma extensión, como Zona de Especial protección para las Aves (ZEPA), con 108 054,01 ha,​ y Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), con 106 178.29 ha, del proyecto europeo Red Natura 2000. Además, el 9 de junio de 2015, los dos parques son declarados reserva de la biosfera transfronteriza por la Unesco bajo la denominación de Meseta Ibérica, junto a otras zonas protegidas españolas y portuguesas, destacando el parque natural Lago de Sanabria y sierras Segundera y de Porto en territorio español y el parque natural de Montesinho en la parte lusa, así como distintos espacios de la Red Natura 2000.

Los grandes desniveles de su orografía, el alto caudal del Duero y los numerosos ríos que en él desembocan, convierten a esta zona en uno de los puntos de mayor potencial hidroeléctrico de la península ibérica. Por ello, los gobiernos de España y Portugal firmaron en 1927 un acuerdo para regular el reparto del aprovechamiento del Duero internacional en dos sectores, a raíz del cual se fueron construyendo una red de presas y embalses, hoy conocidos como Saltos del Duero.

La profunda hendidura abierta por el encajonamiento del Duero y sus afluentes suaviza el régimen térmico hasta el punto de permitir el desarrollo de una inusual vegetación termófila y de cultivos típicamente mediterráneos en bancales. Esta singular configuración geomorfológica introduce notables modificaciones en las condiciones climáticas, ya que la garganta del Duero se comporta como un condensador de calor. De tal manera que, mientras en la penillanura imperan unas condiciones climáticas caracterizadas por inviernos largos y muy fríos y veranos cortos y moderadamente cálidos, el escobio fluvial representa un islote de calor que redunda en que los inviernos sean cortos y suaves y los veranos largos y calurosos. Además de la diversidad vegetal, las vertientes más escarpadas se han convertido en un lugar idóneo para el refugio de la fauna salvaje, especialmente para las aves.​

Su ubicación fronteriza, alejada de los grandes núcleos de población y con escasas infraestructuras, ha propiciado un continuo proceso de despoblación de sus pueblos aunque también ha permitido la conservación de un amplio patrimonio histórico, cultural y natural, entre el que destacan su paisaje, arquitectura y tradiciones. En los últimos años, con la protección de este territorio, han llegado algunas iniciativas inversoras relacionadas con el turismo y el comercio minorista transfronterizo. Esta circunstancia ha evidenciado que sea necesario preservar y potenciar su hábitat natural, su patrimonio y sus tradiciones socioculturales, principales propulsores de su economía.

Arribes se encuentra situado junto al río Duero, en el tramo del prolongado cañón fluvial que ha originado y que separa España de Portugal bajo el nombre de Duero Internacional. Este territorio comienza aguas abajo de la ciudad de Zamora (652 msnm), donde el Duero abandona los materiales sedimentarios de su cuenca terciaria y se encaja progresivamente sobre las duras y resistentes rocas plutónicas y metamórficas del zócalo paleozoico que sustentan la penillanura zamorano-salmantina. Se extiende de forma longitudinal, para finalizar cuando el Duero se adentra definitivamente en territorio portugués, a la altura de Barca de Alba (125 msnm), dejando a su paso una profunda hendidura abierta, que supera los 400 m de profundidad y que tiene como principal consecuencia el originar laderas resguardadas que suavizan el régimen térmico que ha permitido el desarrollo de una vegetación termófila y cultivos típicamente mediterráneos en bancales.​

La demarcación más concreta de esta comarca natural surge recientemente, tras la creación del parque natural de Arribes del Duero, con una demarcación que comprende (total o parcialmente) la superficie de 37 términos municipales:

  

Vista general del conjunto histórico de Fermoselle desde el mirador de El Torojón. La villa es considerada habitualmente la capital de la zona.

24 pertenecientes a la provincia de Salamanca: Ahigal de los Aceiteros, Aldeadávila de la Ribera, Almendra, Barruecopardo, Bermellar, La Bouza, Cabeza del Caballo, Cerezal de Peñahorcada, La Fregeneda, Hinojosa de Duero, Lumbrales, Masueco, Mieza, La Peña, Pereña de la Ribera, Puerto Seguro, Saldeana, San Felices de los Gallegos, Saucelle, Sobradillo, Trabanca, Villarino de los Aires, Vilvestre y La Zarza de Pumareda.

13 pertenecientes a la provincia de Zamora: Argañín, Fariza, Fermoselle, Fonfría, Gamones, Moral de Sayago, Moralina, Pino del Oro, Torregamones, Villadepera, Villalcampo, Villar del Buey y Villardiegua de la Ribera.

Dentro de estos 37 términos municipales existen otras localidades anejas o pedanías que también forman parte del Parque. Son Badilla, Carbajosa, Castro de Alcañices, Corporario, Cozcurrita, Fuentes de Masueco, Fornillos de Fermoselle, Formariz, Mámoles, Palazuelo de Sayago, Pinilla de Fermoselle, Salto de Aldeadávila, Salto de Castro, Salto de Saucelle, Salto de Villalcampo, Tudera y Zafara. Por el contrario, muchos de los términos municipales del Parque sólo están incluidos parcialmente en su demarcación por lo que a algunos núcleos poblacionales de esos municipios no les afecta la delimitación del parque. Es el caso de Almendra, Barruecopardo, Cabeza del Caballo, Fonfría, Lumbrales, Moral de Sayago y Villar del Buey.

En algunas localidades limítrofes todavía existe interés por pertenecer al Parque, como es el caso de Olmedo de Camaces, Fuenteliante y Bañobárez que en 2004 solicitaron su inclusión. De hecho, estos municipios estuvieron incluidos en el anteproyecto del parque natural pero finalmente fueron excluidos de la demarcación definitiva.​ Bogajo, Cerralbo, Encinasola de los Comendadores, El Milano, La Redonda, Muga de Sayago y Villasbuenas también se consideraron dentro del parque en un principio.

 

Geomorfología

 

Las profundas incisiones de los ríos Duero y Águeda son frontera natural entre España y Portugal, dividen una zona de idénticas características entre ambos países. El Duero y sus afluentes son el elemento común y nexo de unión de todo un territorio que se extiende linealmente a lo largo de más de 120 km.7​ El Duero es internacional desde la presa de Castro hasta Barca d'Alva.​ En este lugar se le une el río Águeda, que es internacional desde esta aldea hasta el lugar donde se le une el río Turones, cerca de La Bouza.​ La parte española, declarada parque natural de Arribes del Duero, se extiende sobre una superficie de 106 105 hectáreas​ mientras que la parte portuguesa, declarada parque natural del Duero Internacional, se extiende sobre una superficie de 85.150 hectáreas.​ Los dos parques suman una superficie de 191.255 hectáreas, lo que convierte a esta zona en una de las áreas protegidas más grandes de Europa.

La Unión Europea también protege la biodiversidad de Arribes a través de la Red Natura 2000, a través de las figuras de zona especial de conservación y zona de especial protección para las aves. La protección se debe a la especial fisonomía de este territorio, caracterizado por la vertebración que sobre él imprime el Duero y sus afluentes, que ha dado lugar a una serie de cañones fluviales, y la existencia de una penillanura colindante de paisaje adehesado, que además es el hábitat y zona de reproducción de aves como la cigüeña negra, el alimoche, la garza real, el milano real y el búho real. La primera de las zonas protegidas es la denominada Cañones del Duero que comprende la ribera del Duero aguas arriba del límite con Portugal, entre la confluencia con el río Esla y la ciudad de Zamora, y que incluye el embalse de Villalcampo.​ Este espacio protegido limita al oeste con un segundo espacio protegido que se denomina «Arribes del Duero» y que incluye un área ligeramente superior al territorio protegido como parque natural bajo por la Junta de Castilla y León con la misma denoominación. Un tercer área e la denominada «Riberas de los Ríos Huebra y Yeltes» y «Riberas de los Ríos Huebra, Yeltes, Uces y afluentes » que protege un espacio que incluye varios tramos de los ríos Huebra, Yeltes, Uces, Maillo, Morasverdes, Gavilanes y Tenebrilla, así como de los arroyos Zarzoso, Navia de Fiuncia, Zarzosillo, Moresna, Madriega, Vallefrío, Campocerrado y Cilleruelo. Se incluyen además las Lagunas y pastizales asociados de Tenebrón. En total suman unos 240 km lineales de cauces tributarios del río Duero y que por tanto es colindante con el denominado Arribes del Duero. ​ Una cuarta zona es la denominada «Río Águeda» -) y «Riberas del Río Águeda» que está formado por un único tramo del citado río, caracterizado por contar con un cañón fluvial de escarpadas laderas abruptas y cerradas, una zona muy agreste y aislada.1​ Por último, está el denominado «Campo de Argañán» que afecta a los términos municipales de La Bouza y Puerto Seguro que destaca por la existencia de un paisaje adehesado con presencia de Quercus ilex sp. rotundifolia de la Región.

La Unesco reconoció en 2015 el nivel de conservación recursos genéticos, especies, ecosistemas y paisajes de Arribes, incluyendo el territorio del parque natural dentro de Meseta Ibérica. Esta reserva de la biosfera transfronteriza incluye además un extenso territorio que también incluye el parque natural Lago de Sanabria y sierras Segundera y de Porto, el parque natural de Montesinho, los Cañones del Duero, las Lagunas de Villafáfila, la Sierra de la Culebra y la Albufera del Azibo y Romeo.

Ecosistemas

 

La fauna y la flora de este territorio brilla por la gran riqueza y variedad de especies que las componen. La singularidad del clima junto con la peculiaridad de la orografía, favorecen la existencia de un ecosistema natural de singular belleza. Las especies animales y vegetales que lo habitan, constituyen una síntesis de entre las que se pueden encontrar en el clima mediterráneo de los valles y en el clima continental de la penillanura. En esta demarcación habitan unas 200 especies de aves, al menos 45 de mamíferos, 16 de peces, 11 de anfibios y 17 de reptiles.

La diversidad animal es uno de los motivos más importantes por los que Arribes se declaró parque natural. Destaca el elevado número de aves, tanto nidificantes como hibernantes. Los arribes de los ríos, las grandes masas forestales y los numerosos cursos fluviales, constituyen en conjunto, el hábitat perfecto para numerosos animales, especialmente para las aves. En España existen 465 tipos, en Castilla y León 334 y en Arribes al menos 200.

 

Aves

  

La cigüeña negra es el ave más emblemática. Los huecos y recodos del arribanzo son el lugar elegido para la nidificación de esta ave que en España está incluida dentro de las especies con posible peligro de extinción. Es por tanto este espacio natural, un punto clave para la conservación de esta especie. En 1995 y 1998, se designaron varias Áreas Críticas para la Conservación de la Cigüeña Negra.​ Las 20 parejas de cigüeña negra que hay en esta zona, suponen el 8% de la población española y el 25% de la de Castilla y León (datos de febrero de 2005).​

Junto con la cigüeña negra, las grandes rapaces constituyen las otras nidificantes más significativas e importantes de Arribes. Entre ellas, la forma del buitre leonado es la más sencilla de reconocer, pues campea a sus anchas por toda el área. En 2005 tenía una población de 550 parejas.8​ También destacan y son relativamente fáciles de reconocer las siluetas del alimoche (75 parejas en 2005), el búho real (25 parejas en 1992),​ el águila real (24 parejas en 2005),​ el águila perdicera (17 parejas en 2005), el milano real (9 parejas en 2005) y el halcón peregrino (6 parejas en 2005).​ Menos insólitas, destacan las poblaciones de chova piquirroja (159 parejas en 2005)​ y cigüeña blanca (115 parejas en 1999).

En 1990 las arribes fueron declaradas Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).​ Las especies protagonistas de este logro son el águila perdicera, el águila real, el alimoche, el búho real, el buitre leonado, la chova piquirroja, la cigüeña negra y el halcón peregrino.

Entrando ya a nombrar el resto de aves, son reseñables aquellas que dependen del resguardo de los arribanzos para criar o simplemente para sobrevivir. La más común es el avión roquero, que a diferencia del de otras zonas, permanece aquí todo el año gracias al microclima. Otras destacables son la chova piquirroja, el cuervo, la golondrina dáurica, la grajilla, el roquero solitario y el vencejo real.

En los bosques donde predominan los robles, se encuentran pequeñas poblaciones de arrendajo, becada, camachuelo común, mirlo común, mito, pico menor, pico picapinos, pito real, torcecuello, trepador azul y zorzal común. En los bosques donde predominan las encinas, son más frecuentes los alcaudones comunes, los alcaudones reales, los agateadores, los críalos y los rabilargos. Otras rapaces forestales con presencia son el águila calzada, el milano negro, el milano real y el ratonero común. Durante la noche son frecuentes el autillo, el búho chico, el cárabo y el chotacabras gris.

En las riberas de los ríos, se puede ver al chorlitejo chico, la focha común, la gallina de agua, la garza real, el martín pescador y el mirlo acuático.

 

Mamíferos

 

De las noventa especies de mamíferos existentes en la península Ibérica, al menos cuarenta y cinco se han observado en esta zona.​ Es destacada la presencia de murciélagos, de los que se calcula la presencia de catorce tipos. En su proliferación ha tenido especial trascendencia el abrigo proporcionado por los roquedales de los acantilados y el especial clima benigno de la zona.

Pasando a enumerar las especies terrestres, reseñar la presencia de ejemplares tan escasos como son el gato montés y el tejón.

Uno de los mamíferos cuya presencia despierta un especial interés, por su escasez y galopante regresión en el continente europeo, es la nutria. La construcción de numerosos embalses fue antaño la principal causa de su casi completa desaparición en el Duero, de la que escasamente se ha ido recuperando con el paso del tiempo.

El lobo sigue presente aunque en menor medida que antaño debido al temor que produce en los ganaderos, ya que de vez en cuando se producen ataques a ovejas y otros animales.​ Al sur del Duero está protegido por la Unión Europea y se prohíbe completamente su caza para favorecer la recuperación. Hace unos años estaba prácticamente extinto y sólo se avistaba alguna vez que cruzaba desde el norte zamorano o portugués.​ Otros mamíferos, ya relativamente más abundantes, serían el zorro, jabalí, jineta, conejo, liebre, erizo, comadreja, garduña y lirón careto.

El más significativo de todos los mamíferos que han habitado Arribes, es el endémico lince ibérico. Aunque actualmente se da por extinguido en la zona,​ algunos expertos afirman que en los valles más tranquilos y de vegetación mejor conservada, aún podrían quedar algunos ejemplares. De hecho, aunque no esté demostrada su supervivencia en estas tierras, en la mayoría de los carteles, folletos y webs de promoción y publicidad de la zona, así como en la propia ley de declaración como parque natural, todavía lo incluyen entre sus especies.

 

Peces

  

Boga del Duero tratando de superar un obstáculo en el río.

La actual diversidad de peces es consecuencia directa de la intervención humana pues la mayoría han sido introducidos, no pertenecen al ecosistema original. De las cincuenta y seis especies que habitan las aguas continentales españolas, en las arribes están presentes dieciséis.44​ Entre los ejemplares que se encuentran en las aguas de Arribes hay especies autóctonas como el barbo común, boga, colmilleja, la pardilla y calandino, gallego, bermejuela, escallo y especies exóticas como el lucio, carpín, carpa, gobio, tenca, gambusia, percasol, black-bass.

La escasez de esturiones, mucho más abundantes antes de la construcción de las presas por tratarse de una especie anádroma, ha motivado su clasificación como especie en peligro de extinción. La anguila es otra especie migradora (catádroma) y por motivos similares también está catalogada como amenazada en la parte española del Duero. Para garantizar la supervivencia de estas especies, se ha propuesto la necesidad de mejorar las escalas o pasos para peces de nuestras infraestructuras hidráulicas.​

 

Anfibios y reptiles

 

En comparación con otras zonas del mundo, debido al bajo volumen de precipitaciones y el rigor térmico, las condiciones ambientales del centro peninsular no son las más idóneas para la proliferación de los anfibios. De las veintisiete especies contabilizadas en suelo español, al menos dieciocho están en Castilla y León y once en los arribes, de las que al menos dos son endémicas: tritón ibérico y sapo partero ibérico. Son abundantes el sapo común, sapo corredor, tritón jaspeado, rana de san Antonio y la salamandra común.44​

Al contrario que en el caso de los anfibios, Arribes es un hábitat idóneo para la proliferación de reptiles, tanto por clima como por relieve. De los cuarenta y un tipos de anfibios presentes en suelo español y los treinta en suelo castellanoleonés, en las arribes se han contabilizado hasta diecisiete especies. Los más abundantes son el lagarto ocelado, la lagartija colilarga, el bastardo y la culebra escalera. Estos a su vez se han convertido en elementos clave de la alimentación de las rapaces diurnas, por la disminución progresiva de otros animales como conejo y perdiz. Relevante es también la presencia de la salamanquesa común, amparada por la mayor benignidad climática, junto al galápago europeo y el galápago leproso.

  

Vegetación de Arribes

  

Paisaje típico de penillanura, en la localidad de Tudera.

La importante diversidad vegetal existente Arribes es consecuencia directa de la peculiaridad geográfica y climática de la zona, y es que el clima mediterráneo presente en los arribes permite por ejemplo cultivar variedades no habituales en la meseta. A finales del siglo XIX se llegó a ver incluso caña de azúcar.​ Esto es posible debido a que los inviernos son más cortos y por tanto el periodo libre de heladas es más amplio.

Antiguamente la agricultura y la ganadería estaban muy presentes, la superficie dedicada a estas actividades era bastante mayor que hoy en día, y como en muchos sitios, esto acabó con muchos de los bosques que cubrían la práctica totalidad de la península Ibérica. En las arribes y a pesar de esto, todavía se conservan numerosos bosques de gran valor ecológico debido a que la dificultad para cultivar en las pendientes escarpadas, frenó la realización de las faenas del campo en ellas. La mayoría de los bosques de Arribes están compuestos por robles. Coexisten con los de alcornoques, almeces, encinas y enebros. Las extensiones de matorral están formadas por chumberas, jaras, piornos, retamas y tomillos.

De entre los bosques de este espacio natural, destacan el almezal de Mieza, por ser el más extenso de Europa con sus más de 250 ha,​ y el enebral de la Peña del Águila en Cozcurrita , donde se conserva una subespecie de enebro única en Europa.​ Otros bosques con notoria importancia ecológica son el alcornocal-enebral del monte Gudín en Vilvestre,​ el almezal de Aldeadávila, el alcornocal de Valduyan en Fornillos de Fermoselle, el almezal cercano al Pozo de los Humos en Pereña o el enebral de La Fregeneda.

La vid es el cultivo más extendido. Destacan las catorce bodegas que elaboran los vinos de la Denominación de Origen Arribes en Aldeadávila, Ahigal de los Aceiteros, Fermoselle, Fornillos de Fermoselle, La Fregeneda, Pereña de la Ribera y Villarino.​ Además de esto, se pueden ver algunas extensiones importantes de olivos en Aldeadávila,​ Ahigal de los Aceiteros,​ Fermoselle, La Fregeneda, San Felices, Mieza, Vilvestre​ y Villarino.​ Así mismo, quedan varios campos de almendros en Hinojosa de Duero, Mieza, Saucelle y los más importantes en Fermoselle,​ La Fregeneda y Vilvestre. Los naranjos también tienen presencia en esta misma zona, sobre todo en Vilvestre. Otros cultivos frecuentes pero en menor medida son los perales, los manzanos, los cerezos, las higueras, los ciruelos, los melocotoneros, los albaricoqueros y los limoneros. Los campos del término municipal de Fermoselle, al abrigo de los arribes del Tormes y el Duero, son un ejemplo de lugar donde se hallan todos estos.

  

Historia y vestigios

 

Estas tierras han estado habitadas desde hace mucho tiempo aunque en la actualidad la pérdida de población es uno de sus grandes problemas.

Las arribes están situadas al margen de las principales vías de comunicación, sin embargo este hecho no dificultó su poblamiento desde tiempos remotos, jugando incluso un papel notable en determinadas épocas. Los historiadores y arqueólogos nos muestran una continua sucesión y superposición de culturas que con el tiempo han forjado el carácter de este territorio y de sus gentes.

 

Culturas prehistóricas

 

Los primeros indicios de poblamiento datan del Paleolítico. El terreno granítico de estas tierras no dio lugar a cuevas y son escasos los refugios naturales, que se reducen a los llamados «palambrios» o «palombreras» (piedra caballera), «sollapas» o «sopallas» o «solapos» (peñas en forma de visera), «rachizos» a los que se dotó de paredes de piedra y cubiertas de ramaje, y a pequeñas oquedades de origen geodinámico (fracturas o fallas) o erosivo como los del Risco en Bermellar, de la Fisga del Diablo en Fariza, del Buraco del Diablo y las Cachas del Culo en Fermoselle, la Casa del Grelo en Mámoles, la Palla Rubia en Pereña y Valcuevo en Torregamones.

Son herencias megalíticas los desaparecidos dólmenes que se situaban junto a la ermita de la Virgen del Castillo en Fariza​ o los del Prado Polo y del Lumbo de Valdesancho en Lumbrales.​ Otros dólmenes que sí han perdurado son el de Navalito en Lumbrales​ y el situado en el pago de La Veiga de Torregamones.

Los primeros asentamientos del Neolítico se diferenciaron poco de los habitáculos del paleolítico. Con el tiempo se desarrollaron los primeros poblados o aldeas, en los que la vivienda se construye de forma redondeada, siguiendo el sistema más fácil, a imagen de los actuales chiviteros, con un muro circular y una cubierta vegetal que finalmente sería sustituida por una falsa bóveda de losas de piedra recubiertas de tierra y césped. A este tipo de vivienda nos remiten los rebajes de muchos de los asentamientos neolíticos, como el del Rincón de las Cabañas de Fermoselle, casi todos situados en las proximidades de los cursos fluviales.​

  

Las muestras de arte rupestre son escasas, destacando entre ellas el yacimiento arqueológico del Castillo de Vilvestre de la Ribera, lugar en el que se hallaron pinturas rupestres y un taller neolítico que algunos expertos consideran el más importante de España.​ De esta época son también las hachas pulimentadas y pinturas rupestres (denominadas La Procesión) encontradas en la zona del Agua Santa en Saucelle de la Ribera.

Por toda la zona se establecían numerosos altares y santuarios rupestres en los que se daba culto a las divinidades de la naturaleza mediante ofrendas o cruentos sacrificios. Se ha constatado la existencia del santuario de la Peña del Gato en Argañín, el santuario de los monumentos sagrados de Peñatorre y de Peña del Moro en Castro de Alcañices, el santuario de la Virgen del Castillo en Fariza, el santuario de la Mesa de los Curas en La Fregeneda, el santuario de la Peña Gorda en La Peña, el santuario de Nuestra Señora del Castillo en Pereña de la Ribera, el santuario de Valdecadiella en Villalcampo, el santuario de la Peña del Ejido en Villar del Buey, el santuario de San Mamede en Villardiegua de la Ribera, el santuario del Teso de San Cristóbal en Villarino de los Aires y el santuario de El Castillo en Vilvestre de la Ribera.81​

Como hallazgos aislados se han encontrado una alabarda de la cultura campaniforme en Fariza​ y un hacha de talón del Bronce Final en Pino del Oro.

 

La cultura celta

   

La cultura celta irrumpe en estas tierras hacia el primer milenio antes de Cristo. Los numerosos castros, verracos, estelas, fíbulas, broches, anillos y cerámicas encontrados nos remiten al pueblo vetón, aunque su presencia al norte del Tormes pudo ser compartida con otro pueblo celta, el vacceo.84​

El vestigio más representativo de los vetones son los verracos, unas esculturas de piedra con forma de toro que denotan la importancia del ganado en esta cultura. Se han encontrado uno en La Redonda, dos en Lumbrales, uno en Masueco, uno en San Felices de los Gallegos, seis en Villalcampo y cuatro en Villardiegua.​ Otro vestigio destacado son los castros, los poblados fortificados propios de la época celta. Existe constancia de su presencia en Barruecopardo (Castro de la Casa de Quiquín), en Bermellar (Castro del Castillo de Saldañuela), en el Teso del Dinero en Cerezal de Peñahorcada, en el cerro de la Ermita de Nuestra Señora del Castillo en Fariza, en el Castillo Moro de Fermoselle, en Hinojosa de Duero (Castro de Cabeza de Moncalvo), en Lumbrales (Castro de Las Merchanas), en el camino de Masueco a Corporario, en Moral de Sayago, en el cerro de la Ermita de Nuestra Señora del Castillo en Pereña de la Ribera, en Saldeana (Castro de El Castillo), en San Felices de los Gallegos (Castro de Castelmao), en Fuenteguinaldo (Castro de Irueña), en Gallegos de Argañán (Castro de El Castillo o La Plaza), en Villalcampo (Castro de Santiago), en Villardiegua (Castro de San Mamede), en Zamarra (Castro de Lerilla), y en el Teso de San Cristóbal de Villarino de los Aires.

   

La dominación romana

 

Las calzadas romanas es uno de los legados más característicos del imperio romano. Por el norte existía la que unía Zamora con Pereruela, donde se dividía en la calzada mirandesa y la que se dirigía a Fermoselle, en ambos casos atravesando los arribes. También son testimonio de esta época la multitud de estelas o inscripciones diseminadas a lo largo de todo el territorio. Un ejemplo de ellas son las de Barruecopardo,​ Fariza,

​ Hinojosa,​ Moral de Sayago,​ Pino del Oro​ y Villalcampo.​ Se caracterizan por sus decoraciones curvilíneas, sus signos cruciformes, funerarios o astrales y en algunas ocasiones sus inscripciones en latín. Recientemente ha aparecido una placa de cobre en la que está inscrito un pacto de hospitalidad. Este documento jurídico fue hallado en una prospección del asentamiento minero de Pino del Oro.

  

La dominación árabe

 

La presencia árabe fue notoria en los arribes. Existe un tramo de cercas árabes del siglo X junto a la Ermita de la Santa en Aldeadávila así como otros vestigios junto a la ermita de Nuestra Señora del Castillo en Pereña de la Ribera. Sobre todo se conservan numerosas leyendas de vírgenes, tesoros, fortalezas y acoso a doncellas.​

 

Reconquista e integración en el Reino de León

 

La época clave para la organización demográfica del territorio de Arribes, se da en la Alta Edad Media, cuando se emprende la conquista y repoblación de la zona por parte de los monarcas del Reino de León, reino que surge a partir del Reino de Asturias de Don Pelayo y del que luego se subdividirían y/o desgajarían el Condado de Castilla, el Reino de Galicia y el Reino de Portugal. La repoblación planteó una disposición muy distinta de la actual, basando su desarrollo en el modelo repoblador gallego, que consistía en disponer muchas aldeas de pequeño tamaño y muy próximas entre sí, esquema que a la larga hizo insostenibles a muchas de ellas. En una primera fase bajo el reinado de Ramiro II de León fueron repobladas algunas localidades del entorno como Guadramiro, Ledesma​ o Peñausende.​ Sin embargo fueron las posteriores repoblaciones, que vinieron de la mano de los reyes Alfonso VI y Fernando II de León, las que crearon la mayor parte de las localidades actuales.94​95​ En los pueblos se asentarían en su mayoría colonos asturianos y leoneses aunque también gallegos y castellanos, que trajeron consigo su cultura e idiosincrasia.

  

La ermita de Nuestra Señora del Castillo, en Fariza, está enclavada sobre un castro con ocupación en época prerromana, romana y medieval.​

Según algunos autores, la toponimia nos daría una idea del lugar de origen de éstos, entre los ejemplos castellanos se encontrarían los pueblos de Aldeadávila o Corporario mientras que entre los ejemplos asturleoneses se encontrarían por ejemplo una serie de localidades con nombre de árboles, plantas o frutos en lengua asturleonesa, entre los que figurarían Almendra, Ahigal de los Aceiteros, bautizado «la figal» haciendo alusión a «la higuera», Cerezal de Peñahorcada, cuyo nombre evolucionó de «zrezal», que significa «cerezo», Moral de Sayago o Moralina, referenciando a la morus nigra,​ o La Zarza de Pumareda, donde «pumareda» significa «campo de manzanos», Gamones o Torregamones que tendría su origen en la presencia de asfódelos o gamones,​ entre otros.​ Entre los movimientos más notables de Fernando II de León en la zona fueron la creación del señorío de Barruecopardo en 1177 o la cesión de la gestión de El Abadengo a la Orden de los Templarios, mientras que entre los de su sucesor, Alfonso IX de León, estarían la concesión de carta foral a Fermoselle en 1221. Además, localidades como Saucelle, Saldeana, Barruecopardo, Vilvestre y Cerezal fueron cedidas a la encomienda de Peñausende de la Orden de Santiago.

Con la muerte de Alfonso IX de León en 1230, su hijo Fernando III el Santo, quien ya era rey de Castilla, hereda el Reino de León, pero mantiene sus propias estructuras durante la Edad Moderna, conservando tanto sus instituciones como sus características de organización territorial, lo que se reflejará en la cartografía de los siglos XVI, XVII y XVIII.

 

Edad Moderna

  

Claustro del convento de San Francisco, en Fermoselle, actual casa del parque natural de Arribes del Duero en la provincia de Zamora. La llegada de los franciscanos en 1740 fue de gran ayuda para el municipio por la atención espiritual, el socorro material y por crear una escuela de gramática para niños.​

  

A partir del siglo XV, con la reducción de los concejos que tenían derecho a voto en las Cortes de Castilla y León, se empieza a configurar el espacio provincial que separará esta zona en las provincias de Zamora y Salamanca. De este modo, las localidades que hasta entonces dependían de los concejos de Ledesma y Ciudad Rodrigo para el voto en Cortes, pasaron a hacerlo del de Salamanca. Las provincias que se crean para las Cortes de Castilla y León de 1425 hacen frontera en esta zona sobre la base de los límites eclesiásticos que establecieron los monarcas leoneses en la Alta Edad Media al instaurar las diócesis de Zamora y Salamanca, con el río Tormes como frontera entre ambas. El área zamorana de los arribes quedó encuadrada dentro de dicha provincia en el partido de Sayago, mientras que la parte salmantina lo hizo en torno a los partidos de Ledesma al norte y Ciudad Rodrigo al sur.​ En todo caso, aunque separadas en dos provincias diferentes, las dos partes de las arribes, zamorana y salmantina, siguieron compartiendo una misma pertenencia a la región leonesa.

 

Edad Contemporánea

 

La división territorial de España de 1833 reafirmó la división del territorio de Arribes en dos provincias. Las localidades situadas al norte del Tormes quedaron encuadradas definitivamente en la provincia de Zamora mientras que las situadas al sur se recogieron en la provincia de Salamanca, formando parte las dos, junto con la provincia de León, de la Región Leonesa, región de carácter meramente clasificatorio, sin operatividad administrativa, que a grandes rasgos vendría a recoger la antigua demarcación del Reino de León (sin Galicia ni Asturias ni Extremadura).

En 1935 se pone en funcionamiento el primer proyecto hidroeléctrico de la zona, el Salto de Ricobayo, y en 1970 se inaugura el Salto de Villarino. Se termina así la planificación de los Saltos del Duero, un conjunto de presas y embalses que cuenta además con el Salto de Villalcampo (1949), el Salto de Castro (1946), el Salto de Saucelle (1956) y el Salto de Aldeadávila (1963).

El 10 de mayo de 1991 mediante la Ley 8/1991, de Espacios Naturales de la Comunidad de Castilla y León, que recoge y protege legalmente una serie de espacios y lugares naturales entre los que se encuentra el denominado como Arribes del Duero. El 30 de abril de 1992, se inicia el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales, plan que se aprueba posteriormente el 7 de junio de 2001, mediante el Decreto 164/2001, para finalmente, mediante la Ley 5/2002, de 11 de abril, procederse a la declaración del mismo como parque natural.

 

Demografía

 

En 2010, la población total de los términos municipales incluidos (total o parcialmente) en la demarcación del parque, era de 16.514 habitantes (INE 2010), mientras que en el año 2000, era de 19.718 habitantes (INE 2000). Desde los años 60 se da una evolución continuamente negativa en el número de habitantes de la zona y es que los jóvenes emigran hacia las ciudades en busca del empleo que en los arribes no encuentran. Como consecuencia de esto apenas se produce relevo generacional, la mayoría de los habitantes que quedan son jubilados.

 

"El futuro deseable del género humano está en el fomento de la diversidad, variedad y multiplicidad de los pueblos, en la recuperación hasta el florecimiento más completo de las diversas lenguas y culturas, para constituir una humanidad plural de pueblos libres, sin lengua ni cultura únicas y obligatorias.

 

Ello no justifica al nacionalismo chato y localista, mero egoísmo nacional que sólo se ocupa de lo suyo, el cual carece de interés por lo universal, que comprende al propio pueblo como una mera extensión del ego hipertrófico del sujeto nacionalista, que no considerar como apoyables todas las luchas por la libertad que se dan en el mundo y que, sobre todo, rehúsa concebir la liberación nacional como parte del programa de la revolución democrática, mucho más amplio y resolutivo.

 

Pero tal desviación no justifica su opuesta, ese 'internacionalismo' que desdeña lo particular, mira con indiferencia o incluso con fastidio las lenguas oprimidas, la historia de cada uno de los pueblos (incluido el suyo, por temor a incurrir en patriotismo, lo que promueve la ignorancia en esta determinante cuestión), la cultura de las naciones hoy sin Estado y todo lo que resulte ser singular y específico. De esa manera, por prevención a admitir el patriotismo de nación oprimida realiza el programa del nacionalismo de nación opresora, en nuestro caso España, que es el más temible de todos los patriotismos y el único que resulta ser completamente reaccionario. Tal mentalidad suele terminar consintiendo entre líneas la imposición del inglés, porque 'une' a las gentes, insinúa; y disculpando la uniformización cultural en curso, a base de sub-productos facturados en los países anglosajones.

 

Considerar de manera positiva, sin duda con la mejor buena fe, como hace Anselmo Lorenzo, el aserto de que 'la humanidad llegará a formar un solo pueblo' expresa un enfoque descaminado de la cuestión, pues tal es lo que han pretendido y pretenden todos los imperialismos, certidumbre que demanda diferenciarse de tal propósito. Más allá de siempre inseguras prospecciones y futuribles, lo que ahora exige el momento histórico es una definición corajuda y compleja contra la desigualdad de los pueblos, contra el dominio de unos por otros (más exactamente, por los Estados de algunos de ellos). Además, no resulta deseable una futura humanidad uniforme, simplificada, homogeneizada, sino plural y diversa, pues esto es garantía de libertad y riqueza cultural.

 

Finalmente, se trata de integrar la lucha por la liberación nacional en el proyecto de revolución democrática, de transformación integral, lo cual requiere librar una batalla de ideas contra el nacionalismo burgués, que ha de realizarse desde un programa y unos planteamientos que admitan el hecho objetivo de la desigualdad y la opresión de los pueblos, no desde su negación doctrinaria."

 

(Félix Rodrigo Mora)

Arribes, también denominado Arribes del Duero, es una comarca natural española, situada en la comunidad autónoma de Castilla y León, que se extiende por el noroeste de la provincia de Salamanca y el sudoeste de la provincia de Zamora, junto a la frontera portuguesa.​

Arribes, arribas y arribanzos son vocablos leoneses utilizados para denominar la profunda y prolongada garganta fluvial del río Duero en su tramo internacional con Portugal y de sus afluentes los ríos Águeda, Esla, Huebra, Tormes y Uces. Esta geomorfología se caracteriza por una zona de depresión o de altitud más baja y otra de penillanura o de altitud más elevada, siendo los arribes el conjunto de ambas zonas, que se sitúan a orillas de estos ríos.

Su territorio es un espacio natural protegido para preservar el nivel de conservación de sus ecosistemas naturales y valores paisajísticos en armonía con los usos, derechos y aprovechamientos tradicionales y con la realización de actividades educativas, científicas, culturales, recreativas, turísticas o socioeconómicas compatibles. La Junta de Castilla y León incorporó este territorio a su red de parques naturales el 11 de abril de 2002.​ El Gobierno portugués hizo lo mismo con su parte algo antes, el 11 de mayo de 1998, bajo el nombre de parque natural del Duero Internacional.​ Está catalogado también, casi con la misma extensión, como Zona de Especial protección para las Aves (ZEPA), con 108 054,01 ha,​ y Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), con 106 178.29 ha, del proyecto europeo Red Natura 2000. Además, el 9 de junio de 2015, los dos parques son declarados reserva de la biosfera transfronteriza por la Unesco bajo la denominación de Meseta Ibérica, junto a otras zonas protegidas españolas y portuguesas, destacando el parque natural Lago de Sanabria y sierras Segundera y de Porto en territorio español y el parque natural de Montesinho en la parte lusa, así como distintos espacios de la Red Natura 2000.

Los grandes desniveles de su orografía, el alto caudal del Duero y los numerosos ríos que en él desembocan, convierten a esta zona en uno de los puntos de mayor potencial hidroeléctrico de la península ibérica. Por ello, los gobiernos de España y Portugal firmaron en 1927 un acuerdo para regular el reparto del aprovechamiento del Duero internacional en dos sectores, a raíz del cual se fueron construyendo una red de presas y embalses, hoy conocidos como Saltos del Duero.

La profunda hendidura abierta por el encajonamiento del Duero y sus afluentes suaviza el régimen térmico hasta el punto de permitir el desarrollo de una inusual vegetación termófila y de cultivos típicamente mediterráneos en bancales. Esta singular configuración geomorfológica introduce notables modificaciones en las condiciones climáticas, ya que la garganta del Duero se comporta como un condensador de calor. De tal manera que, mientras en la penillanura imperan unas condiciones climáticas caracterizadas por inviernos largos y muy fríos y veranos cortos y moderadamente cálidos, el escobio fluvial representa un islote de calor que redunda en que los inviernos sean cortos y suaves y los veranos largos y calurosos. Además de la diversidad vegetal, las vertientes más escarpadas se han convertido en un lugar idóneo para el refugio de la fauna salvaje, especialmente para las aves.​

Su ubicación fronteriza, alejada de los grandes núcleos de población y con escasas infraestructuras, ha propiciado un continuo proceso de despoblación de sus pueblos aunque también ha permitido la conservación de un amplio patrimonio histórico, cultural y natural, entre el que destacan su paisaje, arquitectura y tradiciones. En los últimos años, con la protección de este territorio, han llegado algunas iniciativas inversoras relacionadas con el turismo y el comercio minorista transfronterizo. Esta circunstancia ha evidenciado que sea necesario preservar y potenciar su hábitat natural, su patrimonio y sus tradiciones socioculturales, principales propulsores de su economía.

Arribes se encuentra situado junto al río Duero, en el tramo del prolongado cañón fluvial que ha originado y que separa España de Portugal bajo el nombre de Duero Internacional. Este territorio comienza aguas abajo de la ciudad de Zamora (652 msnm), donde el Duero abandona los materiales sedimentarios de su cuenca terciaria y se encaja progresivamente sobre las duras y resistentes rocas plutónicas y metamórficas del zócalo paleozoico que sustentan la penillanura zamorano-salmantina. Se extiende de forma longitudinal, para finalizar cuando el Duero se adentra definitivamente en territorio portugués, a la altura de Barca de Alba (125 msnm), dejando a su paso una profunda hendidura abierta, que supera los 400 m de profundidad y que tiene como principal consecuencia el originar laderas resguardadas que suavizan el régimen térmico que ha permitido el desarrollo de una vegetación termófila y cultivos típicamente mediterráneos en bancales.​

La demarcación más concreta de esta comarca natural surge recientemente, tras la creación del parque natural de Arribes del Duero, con una demarcación que comprende (total o parcialmente) la superficie de 37 términos municipales:

  

Vista general del conjunto histórico de Fermoselle desde el mirador de El Torojón. La villa es considerada habitualmente la capital de la zona.

24 pertenecientes a la provincia de Salamanca: Ahigal de los Aceiteros, Aldeadávila de la Ribera, Almendra, Barruecopardo, Bermellar, La Bouza, Cabeza del Caballo, Cerezal de Peñahorcada, La Fregeneda, Hinojosa de Duero, Lumbrales, Masueco, Mieza, La Peña, Pereña de la Ribera, Puerto Seguro, Saldeana, San Felices de los Gallegos, Saucelle, Sobradillo, Trabanca, Villarino de los Aires, Vilvestre y La Zarza de Pumareda.

13 pertenecientes a la provincia de Zamora: Argañín, Fariza, Fermoselle, Fonfría, Gamones, Moral de Sayago, Moralina, Pino del Oro, Torregamones, Villadepera, Villalcampo, Villar del Buey y Villardiegua de la Ribera.

Dentro de estos 37 términos municipales existen otras localidades anejas o pedanías que también forman parte del Parque. Son Badilla, Carbajosa, Castro de Alcañices, Corporario, Cozcurrita, Fuentes de Masueco, Fornillos de Fermoselle, Formariz, Mámoles, Palazuelo de Sayago, Pinilla de Fermoselle, Salto de Aldeadávila, Salto de Castro, Salto de Saucelle, Salto de Villalcampo, Tudera y Zafara. Por el contrario, muchos de los términos municipales del Parque sólo están incluidos parcialmente en su demarcación por lo que a algunos núcleos poblacionales de esos municipios no les afecta la delimitación del parque. Es el caso de Almendra, Barruecopardo, Cabeza del Caballo, Fonfría, Lumbrales, Moral de Sayago y Villar del Buey.

En algunas localidades limítrofes todavía existe interés por pertenecer al Parque, como es el caso de Olmedo de Camaces, Fuenteliante y Bañobárez que en 2004 solicitaron su inclusión. De hecho, estos municipios estuvieron incluidos en el anteproyecto del parque natural pero finalmente fueron excluidos de la demarcación definitiva.​ Bogajo, Cerralbo, Encinasola de los Comendadores, El Milano, La Redonda, Muga de Sayago y Villasbuenas también se consideraron dentro del parque en un principio.

 

Geomorfología

 

Las profundas incisiones de los ríos Duero y Águeda son frontera natural entre España y Portugal, dividen una zona de idénticas características entre ambos países. El Duero y sus afluentes son el elemento común y nexo de unión de todo un territorio que se extiende linealmente a lo largo de más de 120 km.7​ El Duero es internacional desde la presa de Castro hasta Barca d'Alva.​ En este lugar se le une el río Águeda, que es internacional desde esta aldea hasta el lugar donde se le une el río Turones, cerca de La Bouza.​ La parte española, declarada parque natural de Arribes del Duero, se extiende sobre una superficie de 106 105 hectáreas​ mientras que la parte portuguesa, declarada parque natural del Duero Internacional, se extiende sobre una superficie de 85.150 hectáreas.​ Los dos parques suman una superficie de 191.255 hectáreas, lo que convierte a esta zona en una de las áreas protegidas más grandes de Europa.

La Unión Europea también protege la biodiversidad de Arribes a través de la Red Natura 2000, a través de las figuras de zona especial de conservación y zona de especial protección para las aves. La protección se debe a la especial fisonomía de este territorio, caracterizado por la vertebración que sobre él imprime el Duero y sus afluentes, que ha dado lugar a una serie de cañones fluviales, y la existencia de una penillanura colindante de paisaje adehesado, que además es el hábitat y zona de reproducción de aves como la cigüeña negra, el alimoche, la garza real, el milano real y el búho real. La primera de las zonas protegidas es la denominada Cañones del Duero que comprende la ribera del Duero aguas arriba del límite con Portugal, entre la confluencia con el río Esla y la ciudad de Zamora, y que incluye el embalse de Villalcampo.​ Este espacio protegido limita al oeste con un segundo espacio protegido que se denomina «Arribes del Duero» y que incluye un área ligeramente superior al territorio protegido como parque natural bajo por la Junta de Castilla y León con la misma denoominación. Un tercer área e la denominada «Riberas de los Ríos Huebra y Yeltes» y «Riberas de los Ríos Huebra, Yeltes, Uces y afluentes » que protege un espacio que incluye varios tramos de los ríos Huebra, Yeltes, Uces, Maillo, Morasverdes, Gavilanes y Tenebrilla, así como de los arroyos Zarzoso, Navia de Fiuncia, Zarzosillo, Moresna, Madriega, Vallefrío, Campocerrado y Cilleruelo. Se incluyen además las Lagunas y pastizales asociados de Tenebrón. En total suman unos 240 km lineales de cauces tributarios del río Duero y que por tanto es colindante con el denominado Arribes del Duero. ​ Una cuarta zona es la denominada «Río Águeda» -) y «Riberas del Río Águeda» que está formado por un único tramo del citado río, caracterizado por contar con un cañón fluvial de escarpadas laderas abruptas y cerradas, una zona muy agreste y aislada.1​ Por último, está el denominado «Campo de Argañán» que afecta a los términos municipales de La Bouza y Puerto Seguro que destaca por la existencia de un paisaje adehesado con presencia de Quercus ilex sp. rotundifolia de la Región.

La Unesco reconoció en 2015 el nivel de conservación recursos genéticos, especies, ecosistemas y paisajes de Arribes, incluyendo el territorio del parque natural dentro de Meseta Ibérica. Esta reserva de la biosfera transfronteriza incluye además un extenso territorio que también incluye el parque natural Lago de Sanabria y sierras Segundera y de Porto, el parque natural de Montesinho, los Cañones del Duero, las Lagunas de Villafáfila, la Sierra de la Culebra y la Albufera del Azibo y Romeo.

Ecosistemas

 

La fauna y la flora de este territorio brilla por la gran riqueza y variedad de especies que las componen. La singularidad del clima junto con la peculiaridad de la orografía, favorecen la existencia de un ecosistema natural de singular belleza. Las especies animales y vegetales que lo habitan, constituyen una síntesis de entre las que se pueden encontrar en el clima mediterráneo de los valles y en el clima continental de la penillanura. En esta demarcación habitan unas 200 especies de aves, al menos 45 de mamíferos, 16 de peces, 11 de anfibios y 17 de reptiles.

La diversidad animal es uno de los motivos más importantes por los que Arribes se declaró parque natural. Destaca el elevado número de aves, tanto nidificantes como hibernantes. Los arribes de los ríos, las grandes masas forestales y los numerosos cursos fluviales, constituyen en conjunto, el hábitat perfecto para numerosos animales, especialmente para las aves. En España existen 465 tipos, en Castilla y León 334 y en Arribes al menos 200.

 

Aves

  

La cigüeña negra es el ave más emblemática. Los huecos y recodos del arribanzo son el lugar elegido para la nidificación de esta ave que en España está incluida dentro de las especies con posible peligro de extinción. Es por tanto este espacio natural, un punto clave para la conservación de esta especie. En 1995 y 1998, se designaron varias Áreas Críticas para la Conservación de la Cigüeña Negra.​ Las 20 parejas de cigüeña negra que hay en esta zona, suponen el 8% de la población española y el 25% de la de Castilla y León (datos de febrero de 2005).​

Junto con la cigüeña negra, las grandes rapaces constituyen las otras nidificantes más significativas e importantes de Arribes. Entre ellas, la forma del buitre leonado es la más sencilla de reconocer, pues campea a sus anchas por toda el área. En 2005 tenía una población de 550 parejas.8​ También destacan y son relativamente fáciles de reconocer las siluetas del alimoche (75 parejas en 2005), el búho real (25 parejas en 1992),​ el águila real (24 parejas en 2005),​ el águila perdicera (17 parejas en 2005), el milano real (9 parejas en 2005) y el halcón peregrino (6 parejas en 2005).​ Menos insólitas, destacan las poblaciones de chova piquirroja (159 parejas en 2005)​ y cigüeña blanca (115 parejas en 1999).

En 1990 las arribes fueron declaradas Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).​ Las especies protagonistas de este logro son el águila perdicera, el águila real, el alimoche, el búho real, el buitre leonado, la chova piquirroja, la cigüeña negra y el halcón peregrino.

Entrando ya a nombrar el resto de aves, son reseñables aquellas que dependen del resguardo de los arribanzos para criar o simplemente para sobrevivir. La más común es el avión roquero, que a diferencia del de otras zonas, permanece aquí todo el año gracias al microclima. Otras destacables son la chova piquirroja, el cuervo, la golondrina dáurica, la grajilla, el roquero solitario y el vencejo real.

En los bosques donde predominan los robles, se encuentran pequeñas poblaciones de arrendajo, becada, camachuelo común, mirlo común, mito, pico menor, pico picapinos, pito real, torcecuello, trepador azul y zorzal común. En los bosques donde predominan las encinas, son más frecuentes los alcaudones comunes, los alcaudones reales, los agateadores, los críalos y los rabilargos. Otras rapaces forestales con presencia son el águila calzada, el milano negro, el milano real y el ratonero común. Durante la noche son frecuentes el autillo, el búho chico, el cárabo y el chotacabras gris.

En las riberas de los ríos, se puede ver al chorlitejo chico, la focha común, la gallina de agua, la garza real, el martín pescador y el mirlo acuático.

 

Mamíferos

 

De las noventa especies de mamíferos existentes en la península Ibérica, al menos cuarenta y cinco se han observado en esta zona.​ Es destacada la presencia de murciélagos, de los que se calcula la presencia de catorce tipos. En su proliferación ha tenido especial trascendencia el abrigo proporcionado por los roquedales de los acantilados y el especial clima benigno de la zona.

Pasando a enumerar las especies terrestres, reseñar la presencia de ejemplares tan escasos como son el gato montés y el tejón.

Uno de los mamíferos cuya presencia despierta un especial interés, por su escasez y galopante regresión en el continente europeo, es la nutria. La construcción de numerosos embalses fue antaño la principal causa de su casi completa desaparición en el Duero, de la que escasamente se ha ido recuperando con el paso del tiempo.

El lobo sigue presente aunque en menor medida que antaño debido al temor que produce en los ganaderos, ya que de vez en cuando se producen ataques a ovejas y otros animales.​ Al sur del Duero está protegido por la Unión Europea y se prohíbe completamente su caza para favorecer la recuperación. Hace unos años estaba prácticamente extinto y sólo se avistaba alguna vez que cruzaba desde el norte zamorano o portugués.​ Otros mamíferos, ya relativamente más abundantes, serían el zorro, jabalí, jineta, conejo, liebre, erizo, comadreja, garduña y lirón careto.

El más significativo de todos los mamíferos que han habitado Arribes, es el endémico lince ibérico. Aunque actualmente se da por extinguido en la zona,​ algunos expertos afirman que en los valles más tranquilos y de vegetación mejor conservada, aún podrían quedar algunos ejemplares. De hecho, aunque no esté demostrada su supervivencia en estas tierras, en la mayoría de los carteles, folletos y webs de promoción y publicidad de la zona, así como en la propia ley de declaración como parque natural, todavía lo incluyen entre sus especies.

 

Peces

  

Boga del Duero tratando de superar un obstáculo en el río.

La actual diversidad de peces es consecuencia directa de la intervención humana pues la mayoría han sido introducidos, no pertenecen al ecosistema original. De las cincuenta y seis especies que habitan las aguas continentales españolas, en las arribes están presentes dieciséis.44​ Entre los ejemplares que se encuentran en las aguas de Arribes hay especies autóctonas como el barbo común, boga, colmilleja, la pardilla y calandino, gallego, bermejuela, escallo y especies exóticas como el lucio, carpín, carpa, gobio, tenca, gambusia, percasol, black-bass.

La escasez de esturiones, mucho más abundantes antes de la construcción de las presas por tratarse de una especie anádroma, ha motivado su clasificación como especie en peligro de extinción. La anguila es otra especie migradora (catádroma) y por motivos similares también está catalogada como amenazada en la parte española del Duero. Para garantizar la supervivencia de estas especies, se ha propuesto la necesidad de mejorar las escalas o pasos para peces de nuestras infraestructuras hidráulicas.​

 

Anfibios y reptiles

 

En comparación con otras zonas del mundo, debido al bajo volumen de precipitaciones y el rigor térmico, las condiciones ambientales del centro peninsular no son las más idóneas para la proliferación de los anfibios. De las veintisiete especies contabilizadas en suelo español, al menos dieciocho están en Castilla y León y once en los arribes, de las que al menos dos son endémicas: tritón ibérico y sapo partero ibérico. Son abundantes el sapo común, sapo corredor, tritón jaspeado, rana de san Antonio y la salamandra común.44​

Al contrario que en el caso de los anfibios, Arribes es un hábitat idóneo para la proliferación de reptiles, tanto por clima como por relieve. De los cuarenta y un tipos de anfibios presentes en suelo español y los treinta en suelo castellanoleonés, en las arribes se han contabilizado hasta diecisiete especies. Los más abundantes son el lagarto ocelado, la lagartija colilarga, el bastardo y la culebra escalera. Estos a su vez se han convertido en elementos clave de la alimentación de las rapaces diurnas, por la disminución progresiva de otros animales como conejo y perdiz. Relevante es también la presencia de la salamanquesa común, amparada por la mayor benignidad climática, junto al galápago europeo y el galápago leproso.

  

Vegetación de Arribes

  

Paisaje típico de penillanura, en la localidad de Tudera.

La importante diversidad vegetal existente Arribes es consecuencia directa de la peculiaridad geográfica y climática de la zona, y es que el clima mediterráneo presente en los arribes permite por ejemplo cultivar variedades no habituales en la meseta. A finales del siglo XIX se llegó a ver incluso caña de azúcar.​ Esto es posible debido a que los inviernos son más cortos y por tanto el periodo libre de heladas es más amplio.

Antiguamente la agricultura y la ganadería estaban muy presentes, la superficie dedicada a estas actividades era bastante mayor que hoy en día, y como en muchos sitios, esto acabó con muchos de los bosques que cubrían la práctica totalidad de la península Ibérica. En las arribes y a pesar de esto, todavía se conservan numerosos bosques de gran valor ecológico debido a que la dificultad para cultivar en las pendientes escarpadas, frenó la realización de las faenas del campo en ellas. La mayoría de los bosques de Arribes están compuestos por robles. Coexisten con los de alcornoques, almeces, encinas y enebros. Las extensiones de matorral están formadas por chumberas, jaras, piornos, retamas y tomillos.

De entre los bosques de este espacio natural, destacan el almezal de Mieza, por ser el más extenso de Europa con sus más de 250 ha,​ y el enebral de la Peña del Águila en Cozcurrita , donde se conserva una subespecie de enebro única en Europa.​ Otros bosques con notoria importancia ecológica son el alcornocal-enebral del monte Gudín en Vilvestre,​ el almezal de Aldeadávila, el alcornocal de Valduyan en Fornillos de Fermoselle, el almezal cercano al Pozo de los Humos en Pereña o el enebral de La Fregeneda.

La vid es el cultivo más extendido. Destacan las catorce bodegas que elaboran los vinos de la Denominación de Origen Arribes en Aldeadávila, Ahigal de los Aceiteros, Fermoselle, Fornillos de Fermoselle, La Fregeneda, Pereña de la Ribera y Villarino.​ Además de esto, se pueden ver algunas extensiones importantes de olivos en Aldeadávila,​ Ahigal de los Aceiteros,​ Fermoselle, La Fregeneda, San Felices, Mieza, Vilvestre​ y Villarino.​ Así mismo, quedan varios campos de almendros en Hinojosa de Duero, Mieza, Saucelle y los más importantes en Fermoselle,​ La Fregeneda y Vilvestre. Los naranjos también tienen presencia en esta misma zona, sobre todo en Vilvestre. Otros cultivos frecuentes pero en menor medida son los perales, los manzanos, los cerezos, las higueras, los ciruelos, los melocotoneros, los albaricoqueros y los limoneros. Los campos del término municipal de Fermoselle, al abrigo de los arribes del Tormes y el Duero, son un ejemplo de lugar donde se hallan todos estos.

  

Historia y vestigios

 

Estas tierras han estado habitadas desde hace mucho tiempo aunque en la actualidad la pérdida de población es uno de sus grandes problemas.

Las arribes están situadas al margen de las principales vías de comunicación, sin embargo este hecho no dificultó su poblamiento desde tiempos remotos, jugando incluso un papel notable en determinadas épocas. Los historiadores y arqueólogos nos muestran una continua sucesión y superposición de culturas que con el tiempo han forjado el carácter de este territorio y de sus gentes.

 

Culturas prehistóricas

 

Los primeros indicios de poblamiento datan del Paleolítico. El terreno granítico de estas tierras no dio lugar a cuevas y son escasos los refugios naturales, que se reducen a los llamados «palambrios» o «palombreras» (piedra caballera), «sollapas» o «sopallas» o «solapos» (peñas en forma de visera), «rachizos» a los que se dotó de paredes de piedra y cubiertas de ramaje, y a pequeñas oquedades de origen geodinámico (fracturas o fallas) o erosivo como los del Risco en Bermellar, de la Fisga del Diablo en Fariza, del Buraco del Diablo y las Cachas del Culo en Fermoselle, la Casa del Grelo en Mámoles, la Palla Rubia en Pereña y Valcuevo en Torregamones.

Son herencias megalíticas los desaparecidos dólmenes que se situaban junto a la ermita de la Virgen del Castillo en Fariza​ o los del Prado Polo y del Lumbo de Valdesancho en Lumbrales.​ Otros dólmenes que sí han perdurado son el de Navalito en Lumbrales​ y el situado en el pago de La Veiga de Torregamones.

Los primeros asentamientos del Neolítico se diferenciaron poco de los habitáculos del paleolítico. Con el tiempo se desarrollaron los primeros poblados o aldeas, en los que la vivienda se construye de forma redondeada, siguiendo el sistema más fácil, a imagen de los actuales chiviteros, con un muro circular y una cubierta vegetal que finalmente sería sustituida por una falsa bóveda de losas de piedra recubiertas de tierra y césped. A este tipo de vivienda nos remiten los rebajes de muchos de los asentamientos neolíticos, como el del Rincón de las Cabañas de Fermoselle, casi todos situados en las proximidades de los cursos fluviales.​

  

Las muestras de arte rupestre son escasas, destacando entre ellas el yacimiento arqueológico del Castillo de Vilvestre de la Ribera, lugar en el que se hallaron pinturas rupestres y un taller neolítico que algunos expertos consideran el más importante de España.​ De esta época son también las hachas pulimentadas y pinturas rupestres (denominadas La Procesión) encontradas en la zona del Agua Santa en Saucelle de la Ribera.

Por toda la zona se establecían numerosos altares y santuarios rupestres en los que se daba culto a las divinidades de la naturaleza mediante ofrendas o cruentos sacrificios. Se ha constatado la existencia del santuario de la Peña del Gato en Argañín, el santuario de los monumentos sagrados de Peñatorre y de Peña del Moro en Castro de Alcañices, el santuario de la Virgen del Castillo en Fariza, el santuario de la Mesa de los Curas en La Fregeneda, el santuario de la Peña Gorda en La Peña, el santuario de Nuestra Señora del Castillo en Pereña de la Ribera, el santuario de Valdecadiella en Villalcampo, el santuario de la Peña del Ejido en Villar del Buey, el santuario de San Mamede en Villardiegua de la Ribera, el santuario del Teso de San Cristóbal en Villarino de los Aires y el santuario de El Castillo en Vilvestre de la Ribera.81​

Como hallazgos aislados se han encontrado una alabarda de la cultura campaniforme en Fariza​ y un hacha de talón del Bronce Final en Pino del Oro.

 

La cultura celta

   

La cultura celta irrumpe en estas tierras hacia el primer milenio antes de Cristo. Los numerosos castros, verracos, estelas, fíbulas, broches, anillos y cerámicas encontrados nos remiten al pueblo vetón, aunque su presencia al norte del Tormes pudo ser compartida con otro pueblo celta, el vacceo.84​

El vestigio más representativo de los vetones son los verracos, unas esculturas de piedra con forma de toro que denotan la importancia del ganado en esta cultura. Se han encontrado uno en La Redonda, dos en Lumbrales, uno en Masueco, uno en San Felices de los Gallegos, seis en Villalcampo y cuatro en Villardiegua.​ Otro vestigio destacado son los castros, los poblados fortificados propios de la época celta. Existe constancia de su presencia en Barruecopardo (Castro de la Casa de Quiquín), en Bermellar (Castro del Castillo de Saldañuela), en el Teso del Dinero en Cerezal de Peñahorcada, en el cerro de la Ermita de Nuestra Señora del Castillo en Fariza, en el Castillo Moro de Fermoselle, en Hinojosa de Duero (Castro de Cabeza de Moncalvo), en Lumbrales (Castro de Las Merchanas), en el camino de Masueco a Corporario, en Moral de Sayago, en el cerro de la Ermita de Nuestra Señora del Castillo en Pereña de la Ribera, en Saldeana (Castro de El Castillo), en San Felices de los Gallegos (Castro de Castelmao), en Fuenteguinaldo (Castro de Irueña), en Gallegos de Argañán (Castro de El Castillo o La Plaza), en Villalcampo (Castro de Santiago), en Villardiegua (Castro de San Mamede), en Zamarra (Castro de Lerilla), y en el Teso de San Cristóbal de Villarino de los Aires.

   

La dominación romana

 

Las calzadas romanas es uno de los legados más característicos del imperio romano. Por el norte existía la que unía Zamora con Pereruela, donde se dividía en la calzada mirandesa y la que se dirigía a Fermoselle, en ambos casos atravesando los arribes. También son testimonio de esta época la multitud de estelas o inscripciones diseminadas a lo largo de todo el territorio. Un ejemplo de ellas son las de Barruecopardo,​ Fariza,

​ Hinojosa,​ Moral de Sayago,​ Pino del Oro​ y Villalcampo.​ Se caracterizan por sus decoraciones curvilíneas, sus signos cruciformes, funerarios o astrales y en algunas ocasiones sus inscripciones en latín. Recientemente ha aparecido una placa de cobre en la que está inscrito un pacto de hospitalidad. Este documento jurídico fue hallado en una prospección del asentamiento minero de Pino del Oro.

  

La dominación árabe

 

La presencia árabe fue notoria en los arribes. Existe un tramo de cercas árabes del siglo X junto a la Ermita de la Santa en Aldeadávila así como otros vestigios junto a la ermita de Nuestra Señora del Castillo en Pereña de la Ribera. Sobre todo se conservan numerosas leyendas de vírgenes, tesoros, fortalezas y acoso a doncellas.​

 

Reconquista e integración en el Reino de León

 

La época clave para la organización demográfica del territorio de Arribes, se da en la Alta Edad Media, cuando se emprende la conquista y repoblación de la zona por parte de los monarcas del Reino de León, reino que surge a partir del Reino de Asturias de Don Pelayo y del que luego se subdividirían y/o desgajarían el Condado de Castilla, el Reino de Galicia y el Reino de Portugal. La repoblación planteó una disposición muy distinta de la actual, basando su desarrollo en el modelo repoblador gallego, que consistía en disponer muchas aldeas de pequeño tamaño y muy próximas entre sí, esquema que a la larga hizo insostenibles a muchas de ellas. En una primera fase bajo el reinado de Ramiro II de León fueron repobladas algunas localidades del entorno como Guadramiro, Ledesma​ o Peñausende.​ Sin embargo fueron las posteriores repoblaciones, que vinieron de la mano de los reyes Alfonso VI y Fernando II de León, las que crearon la mayor parte de las localidades actuales.94​95​ En los pueblos se asentarían en su mayoría colonos asturianos y leoneses aunque también gallegos y castellanos, que trajeron consigo su cultura e idiosincrasia.

  

La ermita de Nuestra Señora del Castillo, en Fariza, está enclavada sobre un castro con ocupación en época prerromana, romana y medieval.​

Según algunos autores, la toponimia nos daría una idea del lugar de origen de éstos, entre los ejemplos castellanos se encontrarían los pueblos de Aldeadávila o Corporario mientras que entre los ejemplos asturleoneses se encontrarían por ejemplo una serie de localidades con nombre de árboles, plantas o frutos en lengua asturleonesa, entre los que figurarían Almendra, Ahigal de los Aceiteros, bautizado «la figal» haciendo alusión a «la higuera», Cerezal de Peñahorcada, cuyo nombre evolucionó de «zrezal», que significa «cerezo», Moral de Sayago o Moralina, referenciando a la morus nigra,​ o La Zarza de Pumareda, donde «pumareda» significa «campo de manzanos», Gamones o Torregamones que tendría su origen en la presencia de asfódelos o gamones,​ entre otros.​ Entre los movimientos más notables de Fernando II de León en la zona fueron la creación del señorío de Barruecopardo en 1177 o la cesión de la gestión de El Abadengo a la Orden de los Templarios, mientras que entre los de su sucesor, Alfonso IX de León, estarían la concesión de carta foral a Fermoselle en 1221. Además, localidades como Saucelle, Saldeana, Barruecopardo, Vilvestre y Cerezal fueron cedidas a la encomienda de Peñausende de la Orden de Santiago.

Con la muerte de Alfonso IX de León en 1230, su hijo Fernando III el Santo, quien ya era rey de Castilla, hereda el Reino de León, pero mantiene sus propias estructuras durante la Edad Moderna, conservando tanto sus instituciones como sus características de organización territorial, lo que se reflejará en la cartografía de los siglos XVI, XVII y XVIII.

 

Edad Moderna

  

Claustro del convento de San Francisco, en Fermoselle, actual casa del parque natural de Arribes del Duero en la provincia de Zamora. La llegada de los franciscanos en 1740 fue de gran ayuda para el municipio por la atención espiritual, el socorro material y por crear una escuela de gramática para niños.​

  

A partir del siglo XV, con la reducción de los concejos que tenían derecho a voto en las Cortes de Castilla y León, se empieza a configurar el espacio provincial que separará esta zona en las provincias de Zamora y Salamanca. De este modo, las localidades que hasta entonces dependían de los concejos de Ledesma y Ciudad Rodrigo para el voto en Cortes, pasaron a hacerlo del de Salamanca. Las provincias que se crean para las Cortes de Castilla y León de 1425 hacen frontera en esta zona sobre la base de los límites eclesiásticos que establecieron los monarcas leoneses en la Alta Edad Media al instaurar las diócesis de Zamora y Salamanca, con el río Tormes como frontera entre ambas. El área zamorana de los arribes quedó encuadrada dentro de dicha provincia en el partido de Sayago, mientras que la parte salmantina lo hizo en torno a los partidos de Ledesma al norte y Ciudad Rodrigo al sur.​ En todo caso, aunque separadas en dos provincias diferentes, las dos partes de las arribes, zamorana y salmantina, siguieron compartiendo una misma pertenencia a la región leonesa.

 

Edad Contemporánea

 

La división territorial de España de 1833 reafirmó la división del territorio de Arribes en dos provincias. Las localidades situadas al norte del Tormes quedaron encuadradas definitivamente en la provincia de Zamora mientras que las situadas al sur se recogieron en la provincia de Salamanca, formando parte las dos, junto con la provincia de León, de la Región Leonesa, región de carácter meramente clasificatorio, sin operatividad administrativa, que a grandes rasgos vendría a recoger la antigua demarcación del Reino de León (sin Galicia ni Asturias ni Extremadura).

En 1935 se pone en funcionamiento el primer proyecto hidroeléctrico de la zona, el Salto de Ricobayo, y en 1970 se inaugura el Salto de Villarino. Se termina así la planificación de los Saltos del Duero, un conjunto de presas y embalses que cuenta además con el Salto de Villalcampo (1949), el Salto de Castro (1946), el Salto de Saucelle (1956) y el Salto de Aldeadávila (1963).

El 10 de mayo de 1991 mediante la Ley 8/1991, de Espacios Naturales de la Comunidad de Castilla y León, que recoge y protege legalmente una serie de espacios y lugares naturales entre los que se encuentra el denominado como Arribes del Duero. El 30 de abril de 1992, se inicia el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales, plan que se aprueba posteriormente el 7 de junio de 2001, mediante el Decreto 164/2001, para finalmente, mediante la Ley 5/2002, de 11 de abril, procederse a la declaración del mismo como parque natural.

 

Demografía

 

En 2010, la población total de los términos municipales incluidos (total o parcialmente) en la demarcación del parque, era de 16.514 habitantes (INE 2010), mientras que en el año 2000, era de 19.718 habitantes (INE 2000). Desde los años 60 se da una evolución continuamente negativa en el número de habitantes de la zona y es que los jóvenes emigran hacia las ciudades en busca del empleo que en los arribes no encuentran. Como consecuencia de esto apenas se produce relevo generacional, la mayoría de los habitantes que quedan son jubilados.

 

Arribes, también denominado Arribes del Duero, es una comarca natural española, situada en la comunidad autónoma de Castilla y León, que se extiende por el noroeste de la provincia de Salamanca y el sudoeste de la provincia de Zamora, junto a la frontera portuguesa.​

Arribes, arribas y arribanzos son vocablos leoneses utilizados para denominar la profunda y prolongada garganta fluvial del río Duero en su tramo internacional con Portugal y de sus afluentes los ríos Águeda, Esla, Huebra, Tormes y Uces. Esta geomorfología se caracteriza por una zona de depresión o de altitud más baja y otra de penillanura o de altitud más elevada, siendo los arribes el conjunto de ambas zonas, que se sitúan a orillas de estos ríos.

Su territorio es un espacio natural protegido para preservar el nivel de conservación de sus ecosistemas naturales y valores paisajísticos en armonía con los usos, derechos y aprovechamientos tradicionales y con la realización de actividades educativas, científicas, culturales, recreativas, turísticas o socioeconómicas compatibles. La Junta de Castilla y León incorporó este territorio a su red de parques naturales el 11 de abril de 2002.​ El Gobierno portugués hizo lo mismo con su parte algo antes, el 11 de mayo de 1998, bajo el nombre de parque natural del Duero Internacional.​ Está catalogado también, casi con la misma extensión, como Zona de Especial protección para las Aves (ZEPA), con 108 054,01 ha,​ y Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), con 106 178.29 ha, del proyecto europeo Red Natura 2000. Además, el 9 de junio de 2015, los dos parques son declarados reserva de la biosfera transfronteriza por la Unesco bajo la denominación de Meseta Ibérica, junto a otras zonas protegidas españolas y portuguesas, destacando el parque natural Lago de Sanabria y sierras Segundera y de Porto en territorio español y el parque natural de Montesinho en la parte lusa, así como distintos espacios de la Red Natura 2000.

Los grandes desniveles de su orografía, el alto caudal del Duero y los numerosos ríos que en él desembocan, convierten a esta zona en uno de los puntos de mayor potencial hidroeléctrico de la península ibérica. Por ello, los gobiernos de España y Portugal firmaron en 1927 un acuerdo para regular el reparto del aprovechamiento del Duero internacional en dos sectores, a raíz del cual se fueron construyendo una red de presas y embalses, hoy conocidos como Saltos del Duero.

La profunda hendidura abierta por el encajonamiento del Duero y sus afluentes suaviza el régimen térmico hasta el punto de permitir el desarrollo de una inusual vegetación termófila y de cultivos típicamente mediterráneos en bancales. Esta singular configuración geomorfológica introduce notables modificaciones en las condiciones climáticas, ya que la garganta del Duero se comporta como un condensador de calor. De tal manera que, mientras en la penillanura imperan unas condiciones climáticas caracterizadas por inviernos largos y muy fríos y veranos cortos y moderadamente cálidos, el escobio fluvial representa un islote de calor que redunda en que los inviernos sean cortos y suaves y los veranos largos y calurosos. Además de la diversidad vegetal, las vertientes más escarpadas se han convertido en un lugar idóneo para el refugio de la fauna salvaje, especialmente para las aves.​

Su ubicación fronteriza, alejada de los grandes núcleos de población y con escasas infraestructuras, ha propiciado un continuo proceso de despoblación de sus pueblos aunque también ha permitido la conservación de un amplio patrimonio histórico, cultural y natural, entre el que destacan su paisaje, arquitectura y tradiciones. En los últimos años, con la protección de este territorio, han llegado algunas iniciativas inversoras relacionadas con el turismo y el comercio minorista transfronterizo. Esta circunstancia ha evidenciado que sea necesario preservar y potenciar su hábitat natural, su patrimonio y sus tradiciones socioculturales, principales propulsores de su economía.

Arribes se encuentra situado junto al río Duero, en el tramo del prolongado cañón fluvial que ha originado y que separa España de Portugal bajo el nombre de Duero Internacional. Este territorio comienza aguas abajo de la ciudad de Zamora (652 msnm), donde el Duero abandona los materiales sedimentarios de su cuenca terciaria y se encaja progresivamente sobre las duras y resistentes rocas plutónicas y metamórficas del zócalo paleozoico que sustentan la penillanura zamorano-salmantina. Se extiende de forma longitudinal, para finalizar cuando el Duero se adentra definitivamente en territorio portugués, a la altura de Barca de Alba (125 msnm), dejando a su paso una profunda hendidura abierta, que supera los 400 m de profundidad y que tiene como principal consecuencia el originar laderas resguardadas que suavizan el régimen térmico que ha permitido el desarrollo de una vegetación termófila y cultivos típicamente mediterráneos en bancales.​

La demarcación más concreta de esta comarca natural surge recientemente, tras la creación del parque natural de Arribes del Duero, con una demarcación que comprende (total o parcialmente) la superficie de 37 términos municipales:

  

Vista general del conjunto histórico de Fermoselle desde el mirador de El Torojón. La villa es considerada habitualmente la capital de la zona.

24 pertenecientes a la provincia de Salamanca: Ahigal de los Aceiteros, Aldeadávila de la Ribera, Almendra, Barruecopardo, Bermellar, La Bouza, Cabeza del Caballo, Cerezal de Peñahorcada, La Fregeneda, Hinojosa de Duero, Lumbrales, Masueco, Mieza, La Peña, Pereña de la Ribera, Puerto Seguro, Saldeana, San Felices de los Gallegos, Saucelle, Sobradillo, Trabanca, Villarino de los Aires, Vilvestre y La Zarza de Pumareda.

13 pertenecientes a la provincia de Zamora: Argañín, Fariza, Fermoselle, Fonfría, Gamones, Moral de Sayago, Moralina, Pino del Oro, Torregamones, Villadepera, Villalcampo, Villar del Buey y Villardiegua de la Ribera.

Dentro de estos 37 términos municipales existen otras localidades anejas o pedanías que también forman parte del Parque. Son Badilla, Carbajosa, Castro de Alcañices, Corporario, Cozcurrita, Fuentes de Masueco, Fornillos de Fermoselle, Formariz, Mámoles, Palazuelo de Sayago, Pinilla de Fermoselle, Salto de Aldeadávila, Salto de Castro, Salto de Saucelle, Salto de Villalcampo, Tudera y Zafara. Por el contrario, muchos de los términos municipales del Parque sólo están incluidos parcialmente en su demarcación por lo que a algunos núcleos poblacionales de esos municipios no les afecta la delimitación del parque. Es el caso de Almendra, Barruecopardo, Cabeza del Caballo, Fonfría, Lumbrales, Moral de Sayago y Villar del Buey.

En algunas localidades limítrofes todavía existe interés por pertenecer al Parque, como es el caso de Olmedo de Camaces, Fuenteliante y Bañobárez que en 2004 solicitaron su inclusión. De hecho, estos municipios estuvieron incluidos en el anteproyecto del parque natural pero finalmente fueron excluidos de la demarcación definitiva.​ Bogajo, Cerralbo, Encinasola de los Comendadores, El Milano, La Redonda, Muga de Sayago y Villasbuenas también se consideraron dentro del parque en un principio.

 

Geomorfología

 

Las profundas incisiones de los ríos Duero y Águeda son frontera natural entre España y Portugal, dividen una zona de idénticas características entre ambos países. El Duero y sus afluentes son el elemento común y nexo de unión de todo un territorio que se extiende linealmente a lo largo de más de 120 km.7​ El Duero es internacional desde la presa de Castro hasta Barca d'Alva.​ En este lugar se le une el río Águeda, que es internacional desde esta aldea hasta el lugar donde se le une el río Turones, cerca de La Bouza.​ La parte española, declarada parque natural de Arribes del Duero, se extiende sobre una superficie de 106 105 hectáreas​ mientras que la parte portuguesa, declarada parque natural del Duero Internacional, se extiende sobre una superficie de 85.150 hectáreas.​ Los dos parques suman una superficie de 191.255 hectáreas, lo que convierte a esta zona en una de las áreas protegidas más grandes de Europa.

La Unión Europea también protege la biodiversidad de Arribes a través de la Red Natura 2000, a través de las figuras de zona especial de conservación y zona de especial protección para las aves. La protección se debe a la especial fisonomía de este territorio, caracterizado por la vertebración que sobre él imprime el Duero y sus afluentes, que ha dado lugar a una serie de cañones fluviales, y la existencia de una penillanura colindante de paisaje adehesado, que además es el hábitat y zona de reproducción de aves como la cigüeña negra, el alimoche, la garza real, el milano real y el búho real. La primera de las zonas protegidas es la denominada Cañones del Duero que comprende la ribera del Duero aguas arriba del límite con Portugal, entre la confluencia con el río Esla y la ciudad de Zamora, y que incluye el embalse de Villalcampo.​ Este espacio protegido limita al oeste con un segundo espacio protegido que se denomina «Arribes del Duero» y que incluye un área ligeramente superior al territorio protegido como parque natural bajo por la Junta de Castilla y León con la misma denoominación. Un tercer área e la denominada «Riberas de los Ríos Huebra y Yeltes» y «Riberas de los Ríos Huebra, Yeltes, Uces y afluentes » que protege un espacio que incluye varios tramos de los ríos Huebra, Yeltes, Uces, Maillo, Morasverdes, Gavilanes y Tenebrilla, así como de los arroyos Zarzoso, Navia de Fiuncia, Zarzosillo, Moresna, Madriega, Vallefrío, Campocerrado y Cilleruelo. Se incluyen además las Lagunas y pastizales asociados de Tenebrón. En total suman unos 240 km lineales de cauces tributarios del río Duero y que por tanto es colindante con el denominado Arribes del Duero. ​ Una cuarta zona es la denominada «Río Águeda» -) y «Riberas del Río Águeda» que está formado por un único tramo del citado río, caracterizado por contar con un cañón fluvial de escarpadas laderas abruptas y cerradas, una zona muy agreste y aislada.1​ Por último, está el denominado «Campo de Argañán» que afecta a los términos municipales de La Bouza y Puerto Seguro que destaca por la existencia de un paisaje adehesado con presencia de Quercus ilex sp. rotundifolia de la Región.

La Unesco reconoció en 2015 el nivel de conservación recursos genéticos, especies, ecosistemas y paisajes de Arribes, incluyendo el territorio del parque natural dentro de Meseta Ibérica. Esta reserva de la biosfera transfronteriza incluye además un extenso territorio que también incluye el parque natural Lago de Sanabria y sierras Segundera y de Porto, el parque natural de Montesinho, los Cañones del Duero, las Lagunas de Villafáfila, la Sierra de la Culebra y la Albufera del Azibo y Romeo.

Ecosistemas

 

La fauna y la flora de este territorio brilla por la gran riqueza y variedad de especies que las componen. La singularidad del clima junto con la peculiaridad de la orografía, favorecen la existencia de un ecosistema natural de singular belleza. Las especies animales y vegetales que lo habitan, constituyen una síntesis de entre las que se pueden encontrar en el clima mediterráneo de los valles y en el clima continental de la penillanura. En esta demarcación habitan unas 200 especies de aves, al menos 45 de mamíferos, 16 de peces, 11 de anfibios y 17 de reptiles.

La diversidad animal es uno de los motivos más importantes por los que Arribes se declaró parque natural. Destaca el elevado número de aves, tanto nidificantes como hibernantes. Los arribes de los ríos, las grandes masas forestales y los numerosos cursos fluviales, constituyen en conjunto, el hábitat perfecto para numerosos animales, especialmente para las aves. En España existen 465 tipos, en Castilla y León 334 y en Arribes al menos 200.

 

Aves

  

La cigüeña negra es el ave más emblemática. Los huecos y recodos del arribanzo son el lugar elegido para la nidificación de esta ave que en España está incluida dentro de las especies con posible peligro de extinción. Es por tanto este espacio natural, un punto clave para la conservación de esta especie. En 1995 y 1998, se designaron varias Áreas Críticas para la Conservación de la Cigüeña Negra.​ Las 20 parejas de cigüeña negra que hay en esta zona, suponen el 8% de la población española y el 25% de la de Castilla y León (datos de febrero de 2005).​

Junto con la cigüeña negra, las grandes rapaces constituyen las otras nidificantes más significativas e importantes de Arribes. Entre ellas, la forma del buitre leonado es la más sencilla de reconocer, pues campea a sus anchas por toda el área. En 2005 tenía una población de 550 parejas.8​ También destacan y son relativamente fáciles de reconocer las siluetas del alimoche (75 parejas en 2005), el búho real (25 parejas en 1992),​ el águila real (24 parejas en 2005),​ el águila perdicera (17 parejas en 2005), el milano real (9 parejas en 2005) y el halcón peregrino (6 parejas en 2005).​ Menos insólitas, destacan las poblaciones de chova piquirroja (159 parejas en 2005)​ y cigüeña blanca (115 parejas en 1999).

En 1990 las arribes fueron declaradas Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).​ Las especies protagonistas de este logro son el águila perdicera, el águila real, el alimoche, el búho real, el buitre leonado, la chova piquirroja, la cigüeña negra y el halcón peregrino.

Entrando ya a nombrar el resto de aves, son reseñables aquellas que dependen del resguardo de los arribanzos para criar o simplemente para sobrevivir. La más común es el avión roquero, que a diferencia del de otras zonas, permanece aquí todo el año gracias al microclima. Otras destacables son la chova piquirroja, el cuervo, la golondrina dáurica, la grajilla, el roquero solitario y el vencejo real.

En los bosques donde predominan los robles, se encuentran pequeñas poblaciones de arrendajo, becada, camachuelo común, mirlo común, mito, pico menor, pico picapinos, pito real, torcecuello, trepador azul y zorzal común. En los bosques donde predominan las encinas, son más frecuentes los alcaudones comunes, los alcaudones reales, los agateadores, los críalos y los rabilargos. Otras rapaces forestales con presencia son el águila calzada, el milano negro, el milano real y el ratonero común. Durante la noche son frecuentes el autillo, el búho chico, el cárabo y el chotacabras gris.

En las riberas de los ríos, se puede ver al chorlitejo chico, la focha común, la gallina de agua, la garza real, el martín pescador y el mirlo acuático.

 

Mamíferos

 

De las noventa especies de mamíferos existentes en la península Ibérica, al menos cuarenta y cinco se han observado en esta zona.​ Es destacada la presencia de murciélagos, de los que se calcula la presencia de catorce tipos. En su proliferación ha tenido especial trascendencia el abrigo proporcionado por los roquedales de los acantilados y el especial clima benigno de la zona.

Pasando a enumerar las especies terrestres, reseñar la presencia de ejemplares tan escasos como son el gato montés y el tejón.

Uno de los mamíferos cuya presencia despierta un especial interés, por su escasez y galopante regresión en el continente europeo, es la nutria. La construcción de numerosos embalses fue antaño la principal causa de su casi completa desaparición en el Duero, de la que escasamente se ha ido recuperando con el paso del tiempo.

El lobo sigue presente aunque en menor medida que antaño debido al temor que produce en los ganaderos, ya que de vez en cuando se producen ataques a ovejas y otros animales.​ Al sur del Duero está protegido por la Unión Europea y se prohíbe completamente su caza para favorecer la recuperación. Hace unos años estaba prácticamente extinto y sólo se avistaba alguna vez que cruzaba desde el norte zamorano o portugués.​ Otros mamíferos, ya relativamente más abundantes, serían el zorro, jabalí, jineta, conejo, liebre, erizo, comadreja, garduña y lirón careto.

El más significativo de todos los mamíferos que han habitado Arribes, es el endémico lince ibérico. Aunque actualmente se da por extinguido en la zona,​ algunos expertos afirman que en los valles más tranquilos y de vegetación mejor conservada, aún podrían quedar algunos ejemplares. De hecho, aunque no esté demostrada su supervivencia en estas tierras, en la mayoría de los carteles, folletos y webs de promoción y publicidad de la zona, así como en la propia ley de declaración como parque natural, todavía lo incluyen entre sus especies.

 

Peces

  

Boga del Duero tratando de superar un obstáculo en el río.

La actual diversidad de peces es consecuencia directa de la intervención humana pues la mayoría han sido introducidos, no pertenecen al ecosistema original. De las cincuenta y seis especies que habitan las aguas continentales españolas, en las arribes están presentes dieciséis.44​ Entre los ejemplares que se encuentran en las aguas de Arribes hay especies autóctonas como el barbo común, boga, colmilleja, la pardilla y calandino, gallego, bermejuela, escallo y especies exóticas como el lucio, carpín, carpa, gobio, tenca, gambusia, percasol, black-bass.

La escasez de esturiones, mucho más abundantes antes de la construcción de las presas por tratarse de una especie anádroma, ha motivado su clasificación como especie en peligro de extinción. La anguila es otra especie migradora (catádroma) y por motivos similares también está catalogada como amenazada en la parte española del Duero. Para garantizar la supervivencia de estas especies, se ha propuesto la necesidad de mejorar las escalas o pasos para peces de nuestras infraestructuras hidráulicas.​

 

Anfibios y reptiles

 

En comparación con otras zonas del mundo, debido al bajo volumen de precipitaciones y el rigor térmico, las condiciones ambientales del centro peninsular no son las más idóneas para la proliferación de los anfibios. De las veintisiete especies contabilizadas en suelo español, al menos dieciocho están en Castilla y León y once en los arribes, de las que al menos dos son endémicas: tritón ibérico y sapo partero ibérico. Son abundantes el sapo común, sapo corredor, tritón jaspeado, rana de san Antonio y la salamandra común.44​

Al contrario que en el caso de los anfibios, Arribes es un hábitat idóneo para la proliferación de reptiles, tanto por clima como por relieve. De los cuarenta y un tipos de anfibios presentes en suelo español y los treinta en suelo castellanoleonés, en las arribes se han contabilizado hasta diecisiete especies. Los más abundantes son el lagarto ocelado, la lagartija colilarga, el bastardo y la culebra escalera. Estos a su vez se han convertido en elementos clave de la alimentación de las rapaces diurnas, por la disminución progresiva de otros animales como conejo y perdiz. Relevante es también la presencia de la salamanquesa común, amparada por la mayor benignidad climática, junto al galápago europeo y el galápago leproso.

  

Vegetación de Arribes

  

Paisaje típico de penillanura, en la localidad de Tudera.

La importante diversidad vegetal existente Arribes es consecuencia directa de la peculiaridad geográfica y climática de la zona, y es que el clima mediterráneo presente en los arribes permite por ejemplo cultivar variedades no habituales en la meseta. A finales del siglo XIX se llegó a ver incluso caña de azúcar.​ Esto es posible debido a que los inviernos son más cortos y por tanto el periodo libre de heladas es más amplio.

Antiguamente la agricultura y la ganadería estaban muy presentes, la superficie dedicada a estas actividades era bastante mayor que hoy en día, y como en muchos sitios, esto acabó con muchos de los bosques que cubrían la práctica totalidad de la península Ibérica. En las arribes y a pesar de esto, todavía se conservan numerosos bosques de gran valor ecológico debido a que la dificultad para cultivar en las pendientes escarpadas, frenó la realización de las faenas del campo en ellas. La mayoría de los bosques de Arribes están compuestos por robles. Coexisten con los de alcornoques, almeces, encinas y enebros. Las extensiones de matorral están formadas por chumberas, jaras, piornos, retamas y tomillos.

De entre los bosques de este espacio natural, destacan el almezal de Mieza, por ser el más extenso de Europa con sus más de 250 ha,​ y el enebral de la Peña del Águila en Cozcurrita , donde se conserva una subespecie de enebro única en Europa.​ Otros bosques con notoria importancia ecológica son el alcornocal-enebral del monte Gudín en Vilvestre,​ el almezal de Aldeadávila, el alcornocal de Valduyan en Fornillos de Fermoselle, el almezal cercano al Pozo de los Humos en Pereña o el enebral de La Fregeneda.

La vid es el cultivo más extendido. Destacan las catorce bodegas que elaboran los vinos de la Denominación de Origen Arribes en Aldeadávila, Ahigal de los Aceiteros, Fermoselle, Fornillos de Fermoselle, La Fregeneda, Pereña de la Ribera y Villarino.​ Además de esto, se pueden ver algunas extensiones importantes de olivos en Aldeadávila,​ Ahigal de los Aceiteros,​ Fermoselle, La Fregeneda, San Felices, Mieza, Vilvestre​ y Villarino.​ Así mismo, quedan varios campos de almendros en Hinojosa de Duero, Mieza, Saucelle y los más importantes en Fermoselle,​ La Fregeneda y Vilvestre. Los naranjos también tienen presencia en esta misma zona, sobre todo en Vilvestre. Otros cultivos frecuentes pero en menor medida son los perales, los manzanos, los cerezos, las higueras, los ciruelos, los melocotoneros, los albaricoqueros y los limoneros. Los campos del término municipal de Fermoselle, al abrigo de los arribes del Tormes y el Duero, son un ejemplo de lugar donde se hallan todos estos.

  

Historia y vestigios

 

Estas tierras han estado habitadas desde hace mucho tiempo aunque en la actualidad la pérdida de población es uno de sus grandes problemas.

Las arribes están situadas al margen de las principales vías de comunicación, sin embargo este hecho no dificultó su poblamiento desde tiempos remotos, jugando incluso un papel notable en determinadas épocas. Los historiadores y arqueólogos nos muestran una continua sucesión y superposición de culturas que con el tiempo han forjado el carácter de este territorio y de sus gentes.

 

Culturas prehistóricas

 

Los primeros indicios de poblamiento datan del Paleolítico. El terreno granítico de estas tierras no dio lugar a cuevas y son escasos los refugios naturales, que se reducen a los llamados «palambrios» o «palombreras» (piedra caballera), «sollapas» o «sopallas» o «solapos» (peñas en forma de visera), «rachizos» a los que se dotó de paredes de piedra y cubiertas de ramaje, y a pequeñas oquedades de origen geodinámico (fracturas o fallas) o erosivo como los del Risco en Bermellar, de la Fisga del Diablo en Fariza, del Buraco del Diablo y las Cachas del Culo en Fermoselle, la Casa del Grelo en Mámoles, la Palla Rubia en Pereña y Valcuevo en Torregamones.

Son herencias megalíticas los desaparecidos dólmenes que se situaban junto a la ermita de la Virgen del Castillo en Fariza​ o los del Prado Polo y del Lumbo de Valdesancho en Lumbrales.​ Otros dólmenes que sí han perdurado son el de Navalito en Lumbrales​ y el situado en el pago de La Veiga de Torregamones.

Los primeros asentamientos del Neolítico se diferenciaron poco de los habitáculos del paleolítico. Con el tiempo se desarrollaron los primeros poblados o aldeas, en los que la vivienda se construye de forma redondeada, siguiendo el sistema más fácil, a imagen de los actuales chiviteros, con un muro circular y una cubierta vegetal que finalmente sería sustituida por una falsa bóveda de losas de piedra recubiertas de tierra y césped. A este tipo de vivienda nos remiten los rebajes de muchos de los asentamientos neolíticos, como el del Rincón de las Cabañas de Fermoselle, casi todos situados en las proximidades de los cursos fluviales.​

  

Las muestras de arte rupestre son escasas, destacando entre ellas el yacimiento arqueológico del Castillo de Vilvestre de la Ribera, lugar en el que se hallaron pinturas rupestres y un taller neolítico que algunos expertos consideran el más importante de España.​ De esta época son también las hachas pulimentadas y pinturas rupestres (denominadas La Procesión) encontradas en la zona del Agua Santa en Saucelle de la Ribera.

Por toda la zona se establecían numerosos altares y santuarios rupestres en los que se daba culto a las divinidades de la naturaleza mediante ofrendas o cruentos sacrificios. Se ha constatado la existencia del santuario de la Peña del Gato en Argañín, el santuario de los monumentos sagrados de Peñatorre y de Peña del Moro en Castro de Alcañices, el santuario de la Virgen del Castillo en Fariza, el santuario de la Mesa de los Curas en La Fregeneda, el santuario de la Peña Gorda en La Peña, el santuario de Nuestra Señora del Castillo en Pereña de la Ribera, el santuario de Valdecadiella en Villalcampo, el santuario de la Peña del Ejido en Villar del Buey, el santuario de San Mamede en Villardiegua de la Ribera, el santuario del Teso de San Cristóbal en Villarino de los Aires y el santuario de El Castillo en Vilvestre de la Ribera.81​

Como hallazgos aislados se han encontrado una alabarda de la cultura campaniforme en Fariza​ y un hacha de talón del Bronce Final en Pino del Oro.

 

La cultura celta

   

La cultura celta irrumpe en estas tierras hacia el primer milenio antes de Cristo. Los numerosos castros, verracos, estelas, fíbulas, broches, anillos y cerámicas encontrados nos remiten al pueblo vetón, aunque su presencia al norte del Tormes pudo ser compartida con otro pueblo celta, el vacceo.84​

El vestigio más representativo de los vetones son los verracos, unas esculturas de piedra con forma de toro que denotan la importancia del ganado en esta cultura. Se han encontrado uno en La Redonda, dos en Lumbrales, uno en Masueco, uno en San Felices de los Gallegos, seis en Villalcampo y cuatro en Villardiegua.​ Otro vestigio destacado son los castros, los poblados fortificados propios de la época celta. Existe constancia de su presencia en Barruecopardo (Castro de la Casa de Quiquín), en Bermellar (Castro del Castillo de Saldañuela), en el Teso del Dinero en Cerezal de Peñahorcada, en el cerro de la Ermita de Nuestra Señora del Castillo en Fariza, en el Castillo Moro de Fermoselle, en Hinojosa de Duero (Castro de Cabeza de Moncalvo), en Lumbrales (Castro de Las Merchanas), en el camino de Masueco a Corporario, en Moral de Sayago, en el cerro de la Ermita de Nuestra Señora del Castillo en Pereña de la Ribera, en Saldeana (Castro de El Castillo), en San Felices de los Gallegos (Castro de Castelmao), en Fuenteguinaldo (Castro de Irueña), en Gallegos de Argañán (Castro de El Castillo o La Plaza), en Villalcampo (Castro de Santiago), en Villardiegua (Castro de San Mamede), en Zamarra (Castro de Lerilla), y en el Teso de San Cristóbal de Villarino de los Aires.

   

La dominación romana

 

Las calzadas romanas es uno de los legados más característicos del imperio romano. Por el norte existía la que unía Zamora con Pereruela, donde se dividía en la calzada mirandesa y la que se dirigía a Fermoselle, en ambos casos atravesando los arribes. También son testimonio de esta época la multitud de estelas o inscripciones diseminadas a lo largo de todo el territorio. Un ejemplo de ellas son las de Barruecopardo,​ Fariza,

​ Hinojosa,​ Moral de Sayago,​ Pino del Oro​ y Villalcampo.​ Se caracterizan por sus decoraciones curvilíneas, sus signos cruciformes, funerarios o astrales y en algunas ocasiones sus inscripciones en latín. Recientemente ha aparecido una placa de cobre en la que está inscrito un pacto de hospitalidad. Este documento jurídico fue hallado en una prospección del asentamiento minero de Pino del Oro.

  

La dominación árabe

 

La presencia árabe fue notoria en los arribes. Existe un tramo de cercas árabes del siglo X junto a la Ermita de la Santa en Aldeadávila así como otros vestigios junto a la ermita de Nuestra Señora del Castillo en Pereña de la Ribera. Sobre todo se conservan numerosas leyendas de vírgenes, tesoros, fortalezas y acoso a doncellas.​

 

Reconquista e integración en el Reino de León

 

La época clave para la organización demográfica del territorio de Arribes, se da en la Alta Edad Media, cuando se emprende la conquista y repoblación de la zona por parte de los monarcas del Reino de León, reino que surge a partir del Reino de Asturias de Don Pelayo y del que luego se subdividirían y/o desgajarían el Condado de Castilla, el Reino de Galicia y el Reino de Portugal. La repoblación planteó una disposición muy distinta de la actual, basando su desarrollo en el modelo repoblador gallego, que consistía en disponer muchas aldeas de pequeño tamaño y muy próximas entre sí, esquema que a la larga hizo insostenibles a muchas de ellas. En una primera fase bajo el reinado de Ramiro II de León fueron repobladas algunas localidades del entorno como Guadramiro, Ledesma​ o Peñausende.​ Sin embargo fueron las posteriores repoblaciones, que vinieron de la mano de los reyes Alfonso VI y Fernando II de León, las que crearon la mayor parte de las localidades actuales.94​95​ En los pueblos se asentarían en su mayoría colonos asturianos y leoneses aunque también gallegos y castellanos, que trajeron consigo su cultura e idiosincrasia.

  

La ermita de Nuestra Señora del Castillo, en Fariza, está enclavada sobre un castro con ocupación en época prerromana, romana y medieval.​

Según algunos autores, la toponimia nos daría una idea del lugar de origen de éstos, entre los ejemplos castellanos se encontrarían los pueblos de Aldeadávila o Corporario mientras que entre los ejemplos asturleoneses se encontrarían por ejemplo una serie de localidades con nombre de árboles, plantas o frutos en lengua asturleonesa, entre los que figurarían Almendra, Ahigal de los Aceiteros, bautizado «la figal» haciendo alusión a «la higuera», Cerezal de Peñahorcada, cuyo nombre evolucionó de «zrezal», que significa «cerezo», Moral de Sayago o Moralina, referenciando a la morus nigra,​ o La Zarza de Pumareda, donde «pumareda» significa «campo de manzanos», Gamones o Torregamones que tendría su origen en la presencia de asfódelos o gamones,​ entre otros.​ Entre los movimientos más notables de Fernando II de León en la zona fueron la creación del señorío de Barruecopardo en 1177 o la cesión de la gestión de El Abadengo a la Orden de los Templarios, mientras que entre los de su sucesor, Alfonso IX de León, estarían la concesión de carta foral a Fermoselle en 1221. Además, localidades como Saucelle, Saldeana, Barruecopardo, Vilvestre y Cerezal fueron cedidas a la encomienda de Peñausende de la Orden de Santiago.

Con la muerte de Alfonso IX de León en 1230, su hijo Fernando III el Santo, quien ya era rey de Castilla, hereda el Reino de León, pero mantiene sus propias estructuras durante la Edad Moderna, conservando tanto sus instituciones como sus características de organización territorial, lo que se reflejará en la cartografía de los siglos XVI, XVII y XVIII.

 

Edad Moderna

  

Claustro del convento de San Francisco, en Fermoselle, actual casa del parque natural de Arribes del Duero en la provincia de Zamora. La llegada de los franciscanos en 1740 fue de gran ayuda para el municipio por la atención espiritual, el socorro material y por crear una escuela de gramática para niños.​

  

A partir del siglo XV, con la reducción de los concejos que tenían derecho a voto en las Cortes de Castilla y León, se empieza a configurar el espacio provincial que separará esta zona en las provincias de Zamora y Salamanca. De este modo, las localidades que hasta entonces dependían de los concejos de Ledesma y Ciudad Rodrigo para el voto en Cortes, pasaron a hacerlo del de Salamanca. Las provincias que se crean para las Cortes de Castilla y León de 1425 hacen frontera en esta zona sobre la base de los límites eclesiásticos que establecieron los monarcas leoneses en la Alta Edad Media al instaurar las diócesis de Zamora y Salamanca, con el río Tormes como frontera entre ambas. El área zamorana de los arribes quedó encuadrada dentro de dicha provincia en el partido de Sayago, mientras que la parte salmantina lo hizo en torno a los partidos de Ledesma al norte y Ciudad Rodrigo al sur.​ En todo caso, aunque separadas en dos provincias diferentes, las dos partes de las arribes, zamorana y salmantina, siguieron compartiendo una misma pertenencia a la región leonesa.

 

Edad Contemporánea

 

La división territorial de España de 1833 reafirmó la división del territorio de Arribes en dos provincias. Las localidades situadas al norte del Tormes quedaron encuadradas definitivamente en la provincia de Zamora mientras que las situadas al sur se recogieron en la provincia de Salamanca, formando parte las dos, junto con la provincia de León, de la Región Leonesa, región de carácter meramente clasificatorio, sin operatividad administrativa, que a grandes rasgos vendría a recoger la antigua demarcación del Reino de León (sin Galicia ni Asturias ni Extremadura).

En 1935 se pone en funcionamiento el primer proyecto hidroeléctrico de la zona, el Salto de Ricobayo, y en 1970 se inaugura el Salto de Villarino. Se termina así la planificación de los Saltos del Duero, un conjunto de presas y embalses que cuenta además con el Salto de Villalcampo (1949), el Salto de Castro (1946), el Salto de Saucelle (1956) y el Salto de Aldeadávila (1963).

El 10 de mayo de 1991 mediante la Ley 8/1991, de Espacios Naturales de la Comunidad de Castilla y León, que recoge y protege legalmente una serie de espacios y lugares naturales entre los que se encuentra el denominado como Arribes del Duero. El 30 de abril de 1992, se inicia el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales, plan que se aprueba posteriormente el 7 de junio de 2001, mediante el Decreto 164/2001, para finalmente, mediante la Ley 5/2002, de 11 de abril, procederse a la declaración del mismo como parque natural.

 

Demografía

 

En 2010, la población total de los términos municipales incluidos (total o parcialmente) en la demarcación del parque, era de 16.514 habitantes (INE 2010), mientras que en el año 2000, era de 19.718 habitantes (INE 2000). Desde los años 60 se da una evolución continuamente negativa en el número de habitantes de la zona y es que los jóvenes emigran hacia las ciudades en busca del empleo que en los arribes no encuentran. Como consecuencia de esto apenas se produce relevo generacional, la mayoría de los habitantes que quedan son jubilados.

 

Arribes, también denominado Arribes del Duero, es una comarca natural española, situada en la comunidad autónoma de Castilla y León, que se extiende por el noroeste de la provincia de Salamanca y el sudoeste de la provincia de Zamora, junto a la frontera portuguesa.​

Arribes, arribas y arribanzos son vocablos leoneses utilizados para denominar la profunda y prolongada garganta fluvial del río Duero en su tramo internacional con Portugal y de sus afluentes los ríos Águeda, Esla, Huebra, Tormes y Uces. Esta geomorfología se caracteriza por una zona de depresión o de altitud más baja y otra de penillanura o de altitud más elevada, siendo los arribes el conjunto de ambas zonas, que se sitúan a orillas de estos ríos.

Su territorio es un espacio natural protegido para preservar el nivel de conservación de sus ecosistemas naturales y valores paisajísticos en armonía con los usos, derechos y aprovechamientos tradicionales y con la realización de actividades educativas, científicas, culturales, recreativas, turísticas o socioeconómicas compatibles. La Junta de Castilla y León incorporó este territorio a su red de parques naturales el 11 de abril de 2002.​ El Gobierno portugués hizo lo mismo con su parte algo antes, el 11 de mayo de 1998, bajo el nombre de parque natural del Duero Internacional.​ Está catalogado también, casi con la misma extensión, como Zona de Especial protección para las Aves (ZEPA), con 108 054,01 ha,​ y Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), con 106 178.29 ha, del proyecto europeo Red Natura 2000. Además, el 9 de junio de 2015, los dos parques son declarados reserva de la biosfera transfronteriza por la Unesco bajo la denominación de Meseta Ibérica, junto a otras zonas protegidas españolas y portuguesas, destacando el parque natural Lago de Sanabria y sierras Segundera y de Porto en territorio español y el parque natural de Montesinho en la parte lusa, así como distintos espacios de la Red Natura 2000.

Los grandes desniveles de su orografía, el alto caudal del Duero y los numerosos ríos que en él desembocan, convierten a esta zona en uno de los puntos de mayor potencial hidroeléctrico de la península ibérica. Por ello, los gobiernos de España y Portugal firmaron en 1927 un acuerdo para regular el reparto del aprovechamiento del Duero internacional en dos sectores, a raíz del cual se fueron construyendo una red de presas y embalses, hoy conocidos como Saltos del Duero.

La profunda hendidura abierta por el encajonamiento del Duero y sus afluentes suaviza el régimen térmico hasta el punto de permitir el desarrollo de una inusual vegetación termófila y de cultivos típicamente mediterráneos en bancales. Esta singular configuración geomorfológica introduce notables modificaciones en las condiciones climáticas, ya que la garganta del Duero se comporta como un condensador de calor. De tal manera que, mientras en la penillanura imperan unas condiciones climáticas caracterizadas por inviernos largos y muy fríos y veranos cortos y moderadamente cálidos, el escobio fluvial representa un islote de calor que redunda en que los inviernos sean cortos y suaves y los veranos largos y calurosos. Además de la diversidad vegetal, las vertientes más escarpadas se han convertido en un lugar idóneo para el refugio de la fauna salvaje, especialmente para las aves.​

Su ubicación fronteriza, alejada de los grandes núcleos de población y con escasas infraestructuras, ha propiciado un continuo proceso de despoblación de sus pueblos aunque también ha permitido la conservación de un amplio patrimonio histórico, cultural y natural, entre el que destacan su paisaje, arquitectura y tradiciones. En los últimos años, con la protección de este territorio, han llegado algunas iniciativas inversoras relacionadas con el turismo y el comercio minorista transfronterizo. Esta circunstancia ha evidenciado que sea necesario preservar y potenciar su hábitat natural, su patrimonio y sus tradiciones socioculturales, principales propulsores de su economía.

Arribes se encuentra situado junto al río Duero, en el tramo del prolongado cañón fluvial que ha originado y que separa España de Portugal bajo el nombre de Duero Internacional. Este territorio comienza aguas abajo de la ciudad de Zamora (652 msnm), donde el Duero abandona los materiales sedimentarios de su cuenca terciaria y se encaja progresivamente sobre las duras y resistentes rocas plutónicas y metamórficas del zócalo paleozoico que sustentan la penillanura zamorano-salmantina. Se extiende de forma longitudinal, para finalizar cuando el Duero se adentra definitivamente en territorio portugués, a la altura de Barca de Alba (125 msnm), dejando a su paso una profunda hendidura abierta, que supera los 400 m de profundidad y que tiene como principal consecuencia el originar laderas resguardadas que suavizan el régimen térmico que ha permitido el desarrollo de una vegetación termófila y cultivos típicamente mediterráneos en bancales.​

La demarcación más concreta de esta comarca natural surge recientemente, tras la creación del parque natural de Arribes del Duero, con una demarcación que comprende (total o parcialmente) la superficie de 37 términos municipales:

  

Vista general del conjunto histórico de Fermoselle desde el mirador de El Torojón. La villa es considerada habitualmente la capital de la zona.

24 pertenecientes a la provincia de Salamanca: Ahigal de los Aceiteros, Aldeadávila de la Ribera, Almendra, Barruecopardo, Bermellar, La Bouza, Cabeza del Caballo, Cerezal de Peñahorcada, La Fregeneda, Hinojosa de Duero, Lumbrales, Masueco, Mieza, La Peña, Pereña de la Ribera, Puerto Seguro, Saldeana, San Felices de los Gallegos, Saucelle, Sobradillo, Trabanca, Villarino de los Aires, Vilvestre y La Zarza de Pumareda.

13 pertenecientes a la provincia de Zamora: Argañín, Fariza, Fermoselle, Fonfría, Gamones, Moral de Sayago, Moralina, Pino del Oro, Torregamones, Villadepera, Villalcampo, Villar del Buey y Villardiegua de la Ribera.

Dentro de estos 37 términos municipales existen otras localidades anejas o pedanías que también forman parte del Parque. Son Badilla, Carbajosa, Castro de Alcañices, Corporario, Cozcurrita, Fuentes de Masueco, Fornillos de Fermoselle, Formariz, Mámoles, Palazuelo de Sayago, Pinilla de Fermoselle, Salto de Aldeadávila, Salto de Castro, Salto de Saucelle, Salto de Villalcampo, Tudera y Zafara. Por el contrario, muchos de los términos municipales del Parque sólo están incluidos parcialmente en su demarcación por lo que a algunos núcleos poblacionales de esos municipios no les afecta la delimitación del parque. Es el caso de Almendra, Barruecopardo, Cabeza del Caballo, Fonfría, Lumbrales, Moral de Sayago y Villar del Buey.

En algunas localidades limítrofes todavía existe interés por pertenecer al Parque, como es el caso de Olmedo de Camaces, Fuenteliante y Bañobárez que en 2004 solicitaron su inclusión. De hecho, estos municipios estuvieron incluidos en el anteproyecto del parque natural pero finalmente fueron excluidos de la demarcación definitiva.​ Bogajo, Cerralbo, Encinasola de los Comendadores, El Milano, La Redonda, Muga de Sayago y Villasbuenas también se consideraron dentro del parque en un principio.

 

Geomorfología

 

Las profundas incisiones de los ríos Duero y Águeda son frontera natural entre España y Portugal, dividen una zona de idénticas características entre ambos países. El Duero y sus afluentes son el elemento común y nexo de unión de todo un territorio que se extiende linealmente a lo largo de más de 120 km.7​ El Duero es internacional desde la presa de Castro hasta Barca d'Alva.​ En este lugar se le une el río Águeda, que es internacional desde esta aldea hasta el lugar donde se le une el río Turones, cerca de La Bouza.​ La parte española, declarada parque natural de Arribes del Duero, se extiende sobre una superficie de 106 105 hectáreas​ mientras que la parte portuguesa, declarada parque natural del Duero Internacional, se extiende sobre una superficie de 85.150 hectáreas.​ Los dos parques suman una superficie de 191.255 hectáreas, lo que convierte a esta zona en una de las áreas protegidas más grandes de Europa.

La Unión Europea también protege la biodiversidad de Arribes a través de la Red Natura 2000, a través de las figuras de zona especial de conservación y zona de especial protección para las aves. La protección se debe a la especial fisonomía de este territorio, caracterizado por la vertebración que sobre él imprime el Duero y sus afluentes, que ha dado lugar a una serie de cañones fluviales, y la existencia de una penillanura colindante de paisaje adehesado, que además es el hábitat y zona de reproducción de aves como la cigüeña negra, el alimoche, la garza real, el milano real y el búho real. La primera de las zonas protegidas es la denominada Cañones del Duero que comprende la ribera del Duero aguas arriba del límite con Portugal, entre la confluencia con el río Esla y la ciudad de Zamora, y que incluye el embalse de Villalcampo.​ Este espacio protegido limita al oeste con un segundo espacio protegido que se denomina «Arribes del Duero» y que incluye un área ligeramente superior al territorio protegido como parque natural bajo por la Junta de Castilla y León con la misma denoominación. Un tercer área e la denominada «Riberas de los Ríos Huebra y Yeltes» y «Riberas de los Ríos Huebra, Yeltes, Uces y afluentes » que protege un espacio que incluye varios tramos de los ríos Huebra, Yeltes, Uces, Maillo, Morasverdes, Gavilanes y Tenebrilla, así como de los arroyos Zarzoso, Navia de Fiuncia, Zarzosillo, Moresna, Madriega, Vallefrío, Campocerrado y Cilleruelo. Se incluyen además las Lagunas y pastizales asociados de Tenebrón. En total suman unos 240 km lineales de cauces tributarios del río Duero y que por tanto es colindante con el denominado Arribes del Duero. ​ Una cuarta zona es la denominada «Río Águeda» -) y «Riberas del Río Águeda» que está formado por un único tramo del citado río, caracterizado por contar con un cañón fluvial de escarpadas laderas abruptas y cerradas, una zona muy agreste y aislada.1​ Por último, está el denominado «Campo de Argañán» que afecta a los términos municipales de La Bouza y Puerto Seguro que destaca por la existencia de un paisaje adehesado con presencia de Quercus ilex sp. rotundifolia de la Región.

La Unesco reconoció en 2015 el nivel de conservación recursos genéticos, especies, ecosistemas y paisajes de Arribes, incluyendo el territorio del parque natural dentro de Meseta Ibérica. Esta reserva de la biosfera transfronteriza incluye además un extenso territorio que también incluye el parque natural Lago de Sanabria y sierras Segundera y de Porto, el parque natural de Montesinho, los Cañones del Duero, las Lagunas de Villafáfila, la Sierra de la Culebra y la Albufera del Azibo y Romeo.

Ecosistemas

 

La fauna y la flora de este territorio brilla por la gran riqueza y variedad de especies que las componen. La singularidad del clima junto con la peculiaridad de la orografía, favorecen la existencia de un ecosistema natural de singular belleza. Las especies animales y vegetales que lo habitan, constituyen una síntesis de entre las que se pueden encontrar en el clima mediterráneo de los valles y en el clima continental de la penillanura. En esta demarcación habitan unas 200 especies de aves, al menos 45 de mamíferos, 16 de peces, 11 de anfibios y 17 de reptiles.

La diversidad animal es uno de los motivos más importantes por los que Arribes se declaró parque natural. Destaca el elevado número de aves, tanto nidificantes como hibernantes. Los arribes de los ríos, las grandes masas forestales y los numerosos cursos fluviales, constituyen en conjunto, el hábitat perfecto para numerosos animales, especialmente para las aves. En España existen 465 tipos, en Castilla y León 334 y en Arribes al menos 200.

 

Aves

  

La cigüeña negra es el ave más emblemática. Los huecos y recodos del arribanzo son el lugar elegido para la nidificación de esta ave que en España está incluida dentro de las especies con posible peligro de extinción. Es por tanto este espacio natural, un punto clave para la conservación de esta especie. En 1995 y 1998, se designaron varias Áreas Críticas para la Conservación de la Cigüeña Negra.​ Las 20 parejas de cigüeña negra que hay en esta zona, suponen el 8% de la población española y el 25% de la de Castilla y León (datos de febrero de 2005).​

Junto con la cigüeña negra, las grandes rapaces constituyen las otras nidificantes más significativas e importantes de Arribes. Entre ellas, la forma del buitre leonado es la más sencilla de reconocer, pues campea a sus anchas por toda el área. En 2005 tenía una población de 550 parejas.8​ También destacan y son relativamente fáciles de reconocer las siluetas del alimoche (75 parejas en 2005), el búho real (25 parejas en 1992),​ el águila real (24 parejas en 2005),​ el águila perdicera (17 parejas en 2005), el milano real (9 parejas en 2005) y el halcón peregrino (6 parejas en 2005).​ Menos insólitas, destacan las poblaciones de chova piquirroja (159 parejas en 2005)​ y cigüeña blanca (115 parejas en 1999).

En 1990 las arribes fueron declaradas Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).​ Las especies protagonistas de este logro son el águila perdicera, el águila real, el alimoche, el búho real, el buitre leonado, la chova piquirroja, la cigüeña negra y el halcón peregrino.

Entrando ya a nombrar el resto de aves, son reseñables aquellas que dependen del resguardo de los arribanzos para criar o simplemente para sobrevivir. La más común es el avión roquero, que a diferencia del de otras zonas, permanece aquí todo el año gracias al microclima. Otras destacables son la chova piquirroja, el cuervo, la golondrina dáurica, la grajilla, el roquero solitario y el vencejo real.

En los bosques donde predominan los robles, se encuentran pequeñas poblaciones de arrendajo, becada, camachuelo común, mirlo común, mito, pico menor, pico picapinos, pito real, torcecuello, trepador azul y zorzal común. En los bosques donde predominan las encinas, son más frecuentes los alcaudones comunes, los alcaudones reales, los agateadores, los críalos y los rabilargos. Otras rapaces forestales con presencia son el águila calzada, el milano negro, el milano real y el ratonero común. Durante la noche son frecuentes el autillo, el búho chico, el cárabo y el chotacabras gris.

En las riberas de los ríos, se puede ver al chorlitejo chico, la focha común, la gallina de agua, la garza real, el martín pescador y el mirlo acuático.

 

Mamíferos

 

De las noventa especies de mamíferos existentes en la península Ibérica, al menos cuarenta y cinco se han observado en esta zona.​ Es destacada la presencia de murciélagos, de los que se calcula la presencia de catorce tipos. En su proliferación ha tenido especial trascendencia el abrigo proporcionado por los roquedales de los acantilados y el especial clima benigno de la zona.

Pasando a enumerar las especies terrestres, reseñar la presencia de ejemplares tan escasos como son el gato montés y el tejón.

Uno de los mamíferos cuya presencia despierta un especial interés, por su escasez y galopante regresión en el continente europeo, es la nutria. La construcción de numerosos embalses fue antaño la principal causa de su casi completa desaparición en el Duero, de la que escasamente se ha ido recuperando con el paso del tiempo.

El lobo sigue presente aunque en menor medida que antaño debido al temor que produce en los ganaderos, ya que de vez en cuando se producen ataques a ovejas y otros animales.​ Al sur del Duero está protegido por la Unión Europea y se prohíbe completamente su caza para favorecer la recuperación. Hace unos años estaba prácticamente extinto y sólo se avistaba alguna vez que cruzaba desde el norte zamorano o portugués.​ Otros mamíferos, ya relativamente más abundantes, serían el zorro, jabalí, jineta, conejo, liebre, erizo, comadreja, garduña y lirón careto.

El más significativo de todos los mamíferos que han habitado Arribes, es el endémico lince ibérico. Aunque actualmente se da por extinguido en la zona,​ algunos expertos afirman que en los valles más tranquilos y de vegetación mejor conservada, aún podrían quedar algunos ejemplares. De hecho, aunque no esté demostrada su supervivencia en estas tierras, en la mayoría de los carteles, folletos y webs de promoción y publicidad de la zona, así como en la propia ley de declaración como parque natural, todavía lo incluyen entre sus especies.

 

Peces

  

Boga del Duero tratando de superar un obstáculo en el río.

La actual diversidad de peces es consecuencia directa de la intervención humana pues la mayoría han sido introducidos, no pertenecen al ecosistema original. De las cincuenta y seis especies que habitan las aguas continentales españolas, en las arribes están presentes dieciséis.44​ Entre los ejemplares que se encuentran en las aguas de Arribes hay especies autóctonas como el barbo común, boga, colmilleja, la pardilla y calandino, gallego, bermejuela, escallo y especies exóticas como el lucio, carpín, carpa, gobio, tenca, gambusia, percasol, black-bass.

La escasez de esturiones, mucho más abundantes antes de la construcción de las presas por tratarse de una especie anádroma, ha motivado su clasificación como especie en peligro de extinción. La anguila es otra especie migradora (catádroma) y por motivos similares también está catalogada como amenazada en la parte española del Duero. Para garantizar la supervivencia de estas especies, se ha propuesto la necesidad de mejorar las escalas o pasos para peces de nuestras infraestructuras hidráulicas.​

 

Anfibios y reptiles

 

En comparación con otras zonas del mundo, debido al bajo volumen de precipitaciones y el rigor térmico, las condiciones ambientales del centro peninsular no son las más idóneas para la proliferación de los anfibios. De las veintisiete especies contabilizadas en suelo español, al menos dieciocho están en Castilla y León y once en los arribes, de las que al menos dos son endémicas: tritón ibérico y sapo partero ibérico. Son abundantes el sapo común, sapo corredor, tritón jaspeado, rana de san Antonio y la salamandra común.44​

Al contrario que en el caso de los anfibios, Arribes es un hábitat idóneo para la proliferación de reptiles, tanto por clima como por relieve. De los cuarenta y un tipos de anfibios presentes en suelo español y los treinta en suelo castellanoleonés, en las arribes se han contabilizado hasta diecisiete especies. Los más abundantes son el lagarto ocelado, la lagartija colilarga, el bastardo y la culebra escalera. Estos a su vez se han convertido en elementos clave de la alimentación de las rapaces diurnas, por la disminución progresiva de otros animales como conejo y perdiz. Relevante es también la presencia de la salamanquesa común, amparada por la mayor benignidad climática, junto al galápago europeo y el galápago leproso.

  

Vegetación de Arribes

  

Paisaje típico de penillanura, en la localidad de Tudera.

La importante diversidad vegetal existente Arribes es consecuencia directa de la peculiaridad geográfica y climática de la zona, y es que el clima mediterráneo presente en los arribes permite por ejemplo cultivar variedades no habituales en la meseta. A finales del siglo XIX se llegó a ver incluso caña de azúcar.​ Esto es posible debido a que los inviernos son más cortos y por tanto el periodo libre de heladas es más amplio.

Antiguamente la agricultura y la ganadería estaban muy presentes, la superficie dedicada a estas actividades era bastante mayor que hoy en día, y como en muchos sitios, esto acabó con muchos de los bosques que cubrían la práctica totalidad de la península Ibérica. En las arribes y a pesar de esto, todavía se conservan numerosos bosques de gran valor ecológico debido a que la dificultad para cultivar en las pendientes escarpadas, frenó la realización de las faenas del campo en ellas. La mayoría de los bosques de Arribes están compuestos por robles. Coexisten con los de alcornoques, almeces, encinas y enebros. Las extensiones de matorral están formadas por chumberas, jaras, piornos, retamas y tomillos.

De entre los bosques de este espacio natural, destacan el almezal de Mieza, por ser el más extenso de Europa con sus más de 250 ha,​ y el enebral de la Peña del Águila en Cozcurrita , donde se conserva una subespecie de enebro única en Europa.​ Otros bosques con notoria importancia ecológica son el alcornocal-enebral del monte Gudín en Vilvestre,​ el almezal de Aldeadávila, el alcornocal de Valduyan en Fornillos de Fermoselle, el almezal cercano al Pozo de los Humos en Pereña o el enebral de La Fregeneda.

La vid es el cultivo más extendido. Destacan las catorce bodegas que elaboran los vinos de la Denominación de Origen Arribes en Aldeadávila, Ahigal de los Aceiteros, Fermoselle, Fornillos de Fermoselle, La Fregeneda, Pereña de la Ribera y Villarino.​ Además de esto, se pueden ver algunas extensiones importantes de olivos en Aldeadávila,​ Ahigal de los Aceiteros,​ Fermoselle, La Fregeneda, San Felices, Mieza, Vilvestre​ y Villarino.​ Así mismo, quedan varios campos de almendros en Hinojosa de Duero, Mieza, Saucelle y los más importantes en Fermoselle,​ La Fregeneda y Vilvestre. Los naranjos también tienen presencia en esta misma zona, sobre todo en Vilvestre. Otros cultivos frecuentes pero en menor medida son los perales, los manzanos, los cerezos, las higueras, los ciruelos, los melocotoneros, los albaricoqueros y los limoneros. Los campos del término municipal de Fermoselle, al abrigo de los arribes del Tormes y el Duero, son un ejemplo de lugar donde se hallan todos estos.

  

Historia y vestigios

 

Estas tierras han estado habitadas desde hace mucho tiempo aunque en la actualidad la pérdida de población es uno de sus grandes problemas.

Las arribes están situadas al margen de las principales vías de comunicación, sin embargo este hecho no dificultó su poblamiento desde tiempos remotos, jugando incluso un papel notable en determinadas épocas. Los historiadores y arqueólogos nos muestran una continua sucesión y superposición de culturas que con el tiempo han forjado el carácter de este territorio y de sus gentes.

 

Culturas prehistóricas

 

Los primeros indicios de poblamiento datan del Paleolítico. El terreno granítico de estas tierras no dio lugar a cuevas y son escasos los refugios naturales, que se reducen a los llamados «palambrios» o «palombreras» (piedra caballera), «sollapas» o «sopallas» o «solapos» (peñas en forma de visera), «rachizos» a los que se dotó de paredes de piedra y cubiertas de ramaje, y a pequeñas oquedades de origen geodinámico (fracturas o fallas) o erosivo como los del Risco en Bermellar, de la Fisga del Diablo en Fariza, del Buraco del Diablo y las Cachas del Culo en Fermoselle, la Casa del Grelo en Mámoles, la Palla Rubia en Pereña y Valcuevo en Torregamones.

Son herencias megalíticas los desaparecidos dólmenes que se situaban junto a la ermita de la Virgen del Castillo en Fariza​ o los del Prado Polo y del Lumbo de Valdesancho en Lumbrales.​ Otros dólmenes que sí han perdurado son el de Navalito en Lumbrales​ y el situado en el pago de La Veiga de Torregamones.

Los primeros asentamientos del Neolítico se diferenciaron poco de los habitáculos del paleolítico. Con el tiempo se desarrollaron los primeros poblados o aldeas, en los que la vivienda se construye de forma redondeada, siguiendo el sistema más fácil, a imagen de los actuales chiviteros, con un muro circular y una cubierta vegetal que finalmente sería sustituida por una falsa bóveda de losas de piedra recubiertas de tierra y césped. A este tipo de vivienda nos remiten los rebajes de muchos de los asentamientos neolíticos, como el del Rincón de las Cabañas de Fermoselle, casi todos situados en las proximidades de los cursos fluviales.​

  

Las muestras de arte rupestre son escasas, destacando entre ellas el yacimiento arqueológico del Castillo de Vilvestre de la Ribera, lugar en el que se hallaron pinturas rupestres y un taller neolítico que algunos expertos consideran el más importante de España.​ De esta época son también las hachas pulimentadas y pinturas rupestres (denominadas La Procesión) encontradas en la zona del Agua Santa en Saucelle de la Ribera.

Por toda la zona se establecían numerosos altares y santuarios rupestres en los que se daba culto a las divinidades de la naturaleza mediante ofrendas o cruentos sacrificios. Se ha constatado la existencia del santuario de la Peña del Gato en Argañín, el santuario de los monumentos sagrados de Peñatorre y de Peña del Moro en Castro de Alcañices, el santuario de la Virgen del Castillo en Fariza, el santuario de la Mesa de los Curas en La Fregeneda, el santuario de la Peña Gorda en La Peña, el santuario de Nuestra Señora del Castillo en Pereña de la Ribera, el santuario de Valdecadiella en Villalcampo, el santuario de la Peña del Ejido en Villar del Buey, el santuario de San Mamede en Villardiegua de la Ribera, el santuario del Teso de San Cristóbal en Villarino de los Aires y el santuario de El Castillo en Vilvestre de la Ribera.81​

Como hallazgos aislados se han encontrado una alabarda de la cultura campaniforme en Fariza​ y un hacha de talón del Bronce Final en Pino del Oro.

 

La cultura celta

   

La cultura celta irrumpe en estas tierras hacia el primer milenio antes de Cristo. Los numerosos castros, verracos, estelas, fíbulas, broches, anillos y cerámicas encontrados nos remiten al pueblo vetón, aunque su presencia al norte del Tormes pudo ser compartida con otro pueblo celta, el vacceo.84​

El vestigio más representativo de los vetones son los verracos, unas esculturas de piedra con forma de toro que denotan la importancia del ganado en esta cultura. Se han encontrado uno en La Redonda, dos en Lumbrales, uno en Masueco, uno en San Felices de los Gallegos, seis en Villalcampo y cuatro en Villardiegua.​ Otro vestigio destacado son los castros, los poblados fortificados propios de la época celta. Existe constancia de su presencia en Barruecopardo (Castro de la Casa de Quiquín), en Bermellar (Castro del Castillo de Saldañuela), en el Teso del Dinero en Cerezal de Peñahorcada, en el cerro de la Ermita de Nuestra Señora del Castillo en Fariza, en el Castillo Moro de Fermoselle, en Hinojosa de Duero (Castro de Cabeza de Moncalvo), en Lumbrales (Castro de Las Merchanas), en el camino de Masueco a Corporario, en Moral de Sayago, en el cerro de la Ermita de Nuestra Señora del Castillo en Pereña de la Ribera, en Saldeana (Castro de El Castillo), en San Felices de los Gallegos (Castro de Castelmao), en Fuenteguinaldo (Castro de Irueña), en Gallegos de Argañán (Castro de El Castillo o La Plaza), en Villalcampo (Castro de Santiago), en Villardiegua (Castro de San Mamede), en Zamarra (Castro de Lerilla), y en el Teso de San Cristóbal de Villarino de los Aires.

   

La dominación romana

 

Las calzadas romanas es uno de los legados más característicos del imperio romano. Por el norte existía la que unía Zamora con Pereruela, donde se dividía en la calzada mirandesa y la que se dirigía a Fermoselle, en ambos casos atravesando los arribes. También son testimonio de esta época la multitud de estelas o inscripciones diseminadas a lo largo de todo el territorio. Un ejemplo de ellas son las de Barruecopardo,​ Fariza,

​ Hinojosa,​ Moral de Sayago,​ Pino del Oro​ y Villalcampo.​ Se caracterizan por sus decoraciones curvilíneas, sus signos cruciformes, funerarios o astrales y en algunas ocasiones sus inscripciones en latín. Recientemente ha aparecido una placa de cobre en la que está inscrito un pacto de hospitalidad. Este documento jurídico fue hallado en una prospección del asentamiento minero de Pino del Oro.

  

La dominación árabe

 

La presencia árabe fue notoria en los arribes. Existe un tramo de cercas árabes del siglo X junto a la Ermita de la Santa en Aldeadávila así como otros vestigios junto a la ermita de Nuestra Señora del Castillo en Pereña de la Ribera. Sobre todo se conservan numerosas leyendas de vírgenes, tesoros, fortalezas y acoso a doncellas.​

 

Reconquista e integración en el Reino de León

 

La época clave para la organización demográfica del territorio de Arribes, se da en la Alta Edad Media, cuando se emprende la conquista y repoblación de la zona por parte de los monarcas del Reino de León, reino que surge a partir del Reino de Asturias de Don Pelayo y del que luego se subdividirían y/o desgajarían el Condado de Castilla, el Reino de Galicia y el Reino de Portugal. La repoblación planteó una disposición muy distinta de la actual, basando su desarrollo en el modelo repoblador gallego, que consistía en disponer muchas aldeas de pequeño tamaño y muy próximas entre sí, esquema que a la larga hizo insostenibles a muchas de ellas. En una primera fase bajo el reinado de Ramiro II de León fueron repobladas algunas localidades del entorno como Guadramiro, Ledesma​ o Peñausende.​ Sin embargo fueron las posteriores repoblaciones, que vinieron de la mano de los reyes Alfonso VI y Fernando II de León, las que crearon la mayor parte de las localidades actuales.94​95​ En los pueblos se asentarían en su mayoría colonos asturianos y leoneses aunque también gallegos y castellanos, que trajeron consigo su cultura e idiosincrasia.

  

La ermita de Nuestra Señora del Castillo, en Fariza, está enclavada sobre un castro con ocupación en época prerromana, romana y medieval.​

Según algunos autores, la toponimia nos daría una idea del lugar de origen de éstos, entre los ejemplos castellanos se encontrarían los pueblos de Aldeadávila o Corporario mientras que entre los ejemplos asturleoneses se encontrarían por ejemplo una serie de localidades con nombre de árboles, plantas o frutos en lengua asturleonesa, entre los que figurarían Almendra, Ahigal de los Aceiteros, bautizado «la figal» haciendo alusión a «la higuera», Cerezal de Peñahorcada, cuyo nombre evolucionó de «zrezal», que significa «cerezo», Moral de Sayago o Moralina, referenciando a la morus nigra,​ o La Zarza de Pumareda, donde «pumareda» significa «campo de manzanos», Gamones o Torregamones que tendría su origen en la presencia de asfódelos o gamones,​ entre otros.​ Entre los movimientos más notables de Fernando II de León en la zona fueron la creación del señorío de Barruecopardo en 1177 o la cesión de la gestión de El Abadengo a la Orden de los Templarios, mientras que entre los de su sucesor, Alfonso IX de León, estarían la concesión de carta foral a Fermoselle en 1221. Además, localidades como Saucelle, Saldeana, Barruecopardo, Vilvestre y Cerezal fueron cedidas a la encomienda de Peñausende de la Orden de Santiago.

Con la muerte de Alfonso IX de León en 1230, su hijo Fernando III el Santo, quien ya era rey de Castilla, hereda el Reino de León, pero mantiene sus propias estructuras durante la Edad Moderna, conservando tanto sus instituciones como sus características de organización territorial, lo que se reflejará en la cartografía de los siglos XVI, XVII y XVIII.

 

Edad Moderna

  

Claustro del convento de San Francisco, en Fermoselle, actual casa del parque natural de Arribes del Duero en la provincia de Zamora. La llegada de los franciscanos en 1740 fue de gran ayuda para el municipio por la atención espiritual, el socorro material y por crear una escuela de gramática para niños.​

  

A partir del siglo XV, con la reducción de los concejos que tenían derecho a voto en las Cortes de Castilla y León, se empieza a configurar el espacio provincial que separará esta zona en las provincias de Zamora y Salamanca. De este modo, las localidades que hasta entonces dependían de los concejos de Ledesma y Ciudad Rodrigo para el voto en Cortes, pasaron a hacerlo del de Salamanca. Las provincias que se crean para las Cortes de Castilla y León de 1425 hacen frontera en esta zona sobre la base de los límites eclesiásticos que establecieron los monarcas leoneses en la Alta Edad Media al instaurar las diócesis de Zamora y Salamanca, con el río Tormes como frontera entre ambas. El área zamorana de los arribes quedó encuadrada dentro de dicha provincia en el partido de Sayago, mientras que la parte salmantina lo hizo en torno a los partidos de Ledesma al norte y Ciudad Rodrigo al sur.​ En todo caso, aunque separadas en dos provincias diferentes, las dos partes de las arribes, zamorana y salmantina, siguieron compartiendo una misma pertenencia a la región leonesa.

 

Edad Contemporánea

 

La división territorial de España de 1833 reafirmó la división del territorio de Arribes en dos provincias. Las localidades situadas al norte del Tormes quedaron encuadradas definitivamente en la provincia de Zamora mientras que las situadas al sur se recogieron en la provincia de Salamanca, formando parte las dos, junto con la provincia de León, de la Región Leonesa, región de carácter meramente clasificatorio, sin operatividad administrativa, que a grandes rasgos vendría a recoger la antigua demarcación del Reino de León (sin Galicia ni Asturias ni Extremadura).

En 1935 se pone en funcionamiento el primer proyecto hidroeléctrico de la zona, el Salto de Ricobayo, y en 1970 se inaugura el Salto de Villarino. Se termina así la planificación de los Saltos del Duero, un conjunto de presas y embalses que cuenta además con el Salto de Villalcampo (1949), el Salto de Castro (1946), el Salto de Saucelle (1956) y el Salto de Aldeadávila (1963).

El 10 de mayo de 1991 mediante la Ley 8/1991, de Espacios Naturales de la Comunidad de Castilla y León, que recoge y protege legalmente una serie de espacios y lugares naturales entre los que se encuentra el denominado como Arribes del Duero. El 30 de abril de 1992, se inicia el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales, plan que se aprueba posteriormente el 7 de junio de 2001, mediante el Decreto 164/2001, para finalmente, mediante la Ley 5/2002, de 11 de abril, procederse a la declaración del mismo como parque natural.

 

Demografía

 

En 2010, la población total de los términos municipales incluidos (total o parcialmente) en la demarcación del parque, era de 16.514 habitantes (INE 2010), mientras que en el año 2000, era de 19.718 habitantes (INE 2000). Desde los años 60 se da una evolución continuamente negativa en el número de habitantes de la zona y es que los jóvenes emigran hacia las ciudades en busca del empleo que en los arribes no encuentran. Como consecuencia de esto apenas se produce relevo generacional, la mayoría de los habitantes que quedan son jubilados.

 

Esta imagen de un águila real, extraída de una ráfaga de 8 imágenes por segundo, es una de las varias conseguidas tras tres + dos días escondido las 24 h en un hide (escondrijo camuflado), a casi 2.500 m de altitud, precedidos de dos semanas atrás de un día de prospección y otro de colocación parcial de hide.

Mayo 2011

 

Más información de como se realizó:

www.fotonatura.org/galerias/fotos/408400/

www.fotonatura.org/galerias/fotos/408705/

(De la galería de FOTONATURA.ORG, publicada el 01.10.2014)

 

Canon EOS 7D, EF 70-200 mm f:2.8L IS II USM (a 200 mm), 1/2000 s, f 3,5, ISO 1000

Arribes, también denominado Arribes del Duero, es una comarca natural española, situada en la comunidad autónoma de Castilla y León, que se extiende por el noroeste de la provincia de Salamanca y el sudoeste de la provincia de Zamora, junto a la frontera portuguesa.​

Arribes, arribas y arribanzos son vocablos leoneses utilizados para denominar la profunda y prolongada garganta fluvial del río Duero en su tramo internacional con Portugal y de sus afluentes los ríos Águeda, Esla, Huebra, Tormes y Uces. Esta geomorfología se caracteriza por una zona de depresión o de altitud más baja y otra de penillanura o de altitud más elevada, siendo los arribes el conjunto de ambas zonas, que se sitúan a orillas de estos ríos.

Su territorio es un espacio natural protegido para preservar el nivel de conservación de sus ecosistemas naturales y valores paisajísticos en armonía con los usos, derechos y aprovechamientos tradicionales y con la realización de actividades educativas, científicas, culturales, recreativas, turísticas o socioeconómicas compatibles. La Junta de Castilla y León incorporó este territorio a su red de parques naturales el 11 de abril de 2002.​ El Gobierno portugués hizo lo mismo con su parte algo antes, el 11 de mayo de 1998, bajo el nombre de parque natural del Duero Internacional.​ Está catalogado también, casi con la misma extensión, como Zona de Especial protección para las Aves (ZEPA), con 108 054,01 ha,​ y Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), con 106 178.29 ha, del proyecto europeo Red Natura 2000. Además, el 9 de junio de 2015, los dos parques son declarados reserva de la biosfera transfronteriza por la Unesco bajo la denominación de Meseta Ibérica, junto a otras zonas protegidas españolas y portuguesas, destacando el parque natural Lago de Sanabria y sierras Segundera y de Porto en territorio español y el parque natural de Montesinho en la parte lusa, así como distintos espacios de la Red Natura 2000.

Los grandes desniveles de su orografía, el alto caudal del Duero y los numerosos ríos que en él desembocan, convierten a esta zona en uno de los puntos de mayor potencial hidroeléctrico de la península ibérica. Por ello, los gobiernos de España y Portugal firmaron en 1927 un acuerdo para regular el reparto del aprovechamiento del Duero internacional en dos sectores, a raíz del cual se fueron construyendo una red de presas y embalses, hoy conocidos como Saltos del Duero.

La profunda hendidura abierta por el encajonamiento del Duero y sus afluentes suaviza el régimen térmico hasta el punto de permitir el desarrollo de una inusual vegetación termófila y de cultivos típicamente mediterráneos en bancales. Esta singular configuración geomorfológica introduce notables modificaciones en las condiciones climáticas, ya que la garganta del Duero se comporta como un condensador de calor. De tal manera que, mientras en la penillanura imperan unas condiciones climáticas caracterizadas por inviernos largos y muy fríos y veranos cortos y moderadamente cálidos, el escobio fluvial representa un islote de calor que redunda en que los inviernos sean cortos y suaves y los veranos largos y calurosos. Además de la diversidad vegetal, las vertientes más escarpadas se han convertido en un lugar idóneo para el refugio de la fauna salvaje, especialmente para las aves.​

Su ubicación fronteriza, alejada de los grandes núcleos de población y con escasas infraestructuras, ha propiciado un continuo proceso de despoblación de sus pueblos aunque también ha permitido la conservación de un amplio patrimonio histórico, cultural y natural, entre el que destacan su paisaje, arquitectura y tradiciones. En los últimos años, con la protección de este territorio, han llegado algunas iniciativas inversoras relacionadas con el turismo y el comercio minorista transfronterizo. Esta circunstancia ha evidenciado que sea necesario preservar y potenciar su hábitat natural, su patrimonio y sus tradiciones socioculturales, principales propulsores de su economía.

Arribes se encuentra situado junto al río Duero, en el tramo del prolongado cañón fluvial que ha originado y que separa España de Portugal bajo el nombre de Duero Internacional. Este territorio comienza aguas abajo de la ciudad de Zamora (652 msnm), donde el Duero abandona los materiales sedimentarios de su cuenca terciaria y se encaja progresivamente sobre las duras y resistentes rocas plutónicas y metamórficas del zócalo paleozoico que sustentan la penillanura zamorano-salmantina. Se extiende de forma longitudinal, para finalizar cuando el Duero se adentra definitivamente en territorio portugués, a la altura de Barca de Alba (125 msnm), dejando a su paso una profunda hendidura abierta, que supera los 400 m de profundidad y que tiene como principal consecuencia el originar laderas resguardadas que suavizan el régimen térmico que ha permitido el desarrollo de una vegetación termófila y cultivos típicamente mediterráneos en bancales.​

La demarcación más concreta de esta comarca natural surge recientemente, tras la creación del parque natural de Arribes del Duero, con una demarcación que comprende (total o parcialmente) la superficie de 37 términos municipales:

  

Vista general del conjunto histórico de Fermoselle desde el mirador de El Torojón. La villa es considerada habitualmente la capital de la zona.

24 pertenecientes a la provincia de Salamanca: Ahigal de los Aceiteros, Aldeadávila de la Ribera, Almendra, Barruecopardo, Bermellar, La Bouza, Cabeza del Caballo, Cerezal de Peñahorcada, La Fregeneda, Hinojosa de Duero, Lumbrales, Masueco, Mieza, La Peña, Pereña de la Ribera, Puerto Seguro, Saldeana, San Felices de los Gallegos, Saucelle, Sobradillo, Trabanca, Villarino de los Aires, Vilvestre y La Zarza de Pumareda.

13 pertenecientes a la provincia de Zamora: Argañín, Fariza, Fermoselle, Fonfría, Gamones, Moral de Sayago, Moralina, Pino del Oro, Torregamones, Villadepera, Villalcampo, Villar del Buey y Villardiegua de la Ribera.

Dentro de estos 37 términos municipales existen otras localidades anejas o pedanías que también forman parte del Parque. Son Badilla, Carbajosa, Castro de Alcañices, Corporario, Cozcurrita, Fuentes de Masueco, Fornillos de Fermoselle, Formariz, Mámoles, Palazuelo de Sayago, Pinilla de Fermoselle, Salto de Aldeadávila, Salto de Castro, Salto de Saucelle, Salto de Villalcampo, Tudera y Zafara. Por el contrario, muchos de los términos municipales del Parque sólo están incluidos parcialmente en su demarcación por lo que a algunos núcleos poblacionales de esos municipios no les afecta la delimitación del parque. Es el caso de Almendra, Barruecopardo, Cabeza del Caballo, Fonfría, Lumbrales, Moral de Sayago y Villar del Buey.

En algunas localidades limítrofes todavía existe interés por pertenecer al Parque, como es el caso de Olmedo de Camaces, Fuenteliante y Bañobárez que en 2004 solicitaron su inclusión. De hecho, estos municipios estuvieron incluidos en el anteproyecto del parque natural pero finalmente fueron excluidos de la demarcación definitiva.​ Bogajo, Cerralbo, Encinasola de los Comendadores, El Milano, La Redonda, Muga de Sayago y Villasbuenas también se consideraron dentro del parque en un principio.

 

Geomorfología

 

Las profundas incisiones de los ríos Duero y Águeda son frontera natural entre España y Portugal, dividen una zona de idénticas características entre ambos países. El Duero y sus afluentes son el elemento común y nexo de unión de todo un territorio que se extiende linealmente a lo largo de más de 120 km.7​ El Duero es internacional desde la presa de Castro hasta Barca d'Alva.​ En este lugar se le une el río Águeda, que es internacional desde esta aldea hasta el lugar donde se le une el río Turones, cerca de La Bouza.​ La parte española, declarada parque natural de Arribes del Duero, se extiende sobre una superficie de 106 105 hectáreas​ mientras que la parte portuguesa, declarada parque natural del Duero Internacional, se extiende sobre una superficie de 85.150 hectáreas.​ Los dos parques suman una superficie de 191.255 hectáreas, lo que convierte a esta zona en una de las áreas protegidas más grandes de Europa.

La Unión Europea también protege la biodiversidad de Arribes a través de la Red Natura 2000, a través de las figuras de zona especial de conservación y zona de especial protección para las aves. La protección se debe a la especial fisonomía de este territorio, caracterizado por la vertebración que sobre él imprime el Duero y sus afluentes, que ha dado lugar a una serie de cañones fluviales, y la existencia de una penillanura colindante de paisaje adehesado, que además es el hábitat y zona de reproducción de aves como la cigüeña negra, el alimoche, la garza real, el milano real y el búho real. La primera de las zonas protegidas es la denominada Cañones del Duero que comprende la ribera del Duero aguas arriba del límite con Portugal, entre la confluencia con el río Esla y la ciudad de Zamora, y que incluye el embalse de Villalcampo.​ Este espacio protegido limita al oeste con un segundo espacio protegido que se denomina «Arribes del Duero» y que incluye un área ligeramente superior al territorio protegido como parque natural bajo por la Junta de Castilla y León con la misma denoominación. Un tercer área e la denominada «Riberas de los Ríos Huebra y Yeltes» y «Riberas de los Ríos Huebra, Yeltes, Uces y afluentes » que protege un espacio que incluye varios tramos de los ríos Huebra, Yeltes, Uces, Maillo, Morasverdes, Gavilanes y Tenebrilla, así como de los arroyos Zarzoso, Navia de Fiuncia, Zarzosillo, Moresna, Madriega, Vallefrío, Campocerrado y Cilleruelo. Se incluyen además las Lagunas y pastizales asociados de Tenebrón. En total suman unos 240 km lineales de cauces tributarios del río Duero y que por tanto es colindante con el denominado Arribes del Duero. ​ Una cuarta zona es la denominada «Río Águeda» -) y «Riberas del Río Águeda» que está formado por un único tramo del citado río, caracterizado por contar con un cañón fluvial de escarpadas laderas abruptas y cerradas, una zona muy agreste y aislada.1​ Por último, está el denominado «Campo de Argañán» que afecta a los términos municipales de La Bouza y Puerto Seguro que destaca por la existencia de un paisaje adehesado con presencia de Quercus ilex sp. rotundifolia de la Región.

La Unesco reconoció en 2015 el nivel de conservación recursos genéticos, especies, ecosistemas y paisajes de Arribes, incluyendo el territorio del parque natural dentro de Meseta Ibérica. Esta reserva de la biosfera transfronteriza incluye además un extenso territorio que también incluye el parque natural Lago de Sanabria y sierras Segundera y de Porto, el parque natural de Montesinho, los Cañones del Duero, las Lagunas de Villafáfila, la Sierra de la Culebra y la Albufera del Azibo y Romeo.

Ecosistemas

 

La fauna y la flora de este territorio brilla por la gran riqueza y variedad de especies que las componen. La singularidad del clima junto con la peculiaridad de la orografía, favorecen la existencia de un ecosistema natural de singular belleza. Las especies animales y vegetales que lo habitan, constituyen una síntesis de entre las que se pueden encontrar en el clima mediterráneo de los valles y en el clima continental de la penillanura. En esta demarcación habitan unas 200 especies de aves, al menos 45 de mamíferos, 16 de peces, 11 de anfibios y 17 de reptiles.

La diversidad animal es uno de los motivos más importantes por los que Arribes se declaró parque natural. Destaca el elevado número de aves, tanto nidificantes como hibernantes. Los arribes de los ríos, las grandes masas forestales y los numerosos cursos fluviales, constituyen en conjunto, el hábitat perfecto para numerosos animales, especialmente para las aves. En España existen 465 tipos, en Castilla y León 334 y en Arribes al menos 200.

 

Aves

  

La cigüeña negra es el ave más emblemática. Los huecos y recodos del arribanzo son el lugar elegido para la nidificación de esta ave que en España está incluida dentro de las especies con posible peligro de extinción. Es por tanto este espacio natural, un punto clave para la conservación de esta especie. En 1995 y 1998, se designaron varias Áreas Críticas para la Conservación de la Cigüeña Negra.​ Las 20 parejas de cigüeña negra que hay en esta zona, suponen el 8% de la población española y el 25% de la de Castilla y León (datos de febrero de 2005).​

Junto con la cigüeña negra, las grandes rapaces constituyen las otras nidificantes más significativas e importantes de Arribes. Entre ellas, la forma del buitre leonado es la más sencilla de reconocer, pues campea a sus anchas por toda el área. En 2005 tenía una población de 550 parejas.8​ También destacan y son relativamente fáciles de reconocer las siluetas del alimoche (75 parejas en 2005), el búho real (25 parejas en 1992),​ el águila real (24 parejas en 2005),​ el águila perdicera (17 parejas en 2005), el milano real (9 parejas en 2005) y el halcón peregrino (6 parejas en 2005).​ Menos insólitas, destacan las poblaciones de chova piquirroja (159 parejas en 2005)​ y cigüeña blanca (115 parejas en 1999).

En 1990 las arribes fueron declaradas Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).​ Las especies protagonistas de este logro son el águila perdicera, el águila real, el alimoche, el búho real, el buitre leonado, la chova piquirroja, la cigüeña negra y el halcón peregrino.

Entrando ya a nombrar el resto de aves, son reseñables aquellas que dependen del resguardo de los arribanzos para criar o simplemente para sobrevivir. La más común es el avión roquero, que a diferencia del de otras zonas, permanece aquí todo el año gracias al microclima. Otras destacables son la chova piquirroja, el cuervo, la golondrina dáurica, la grajilla, el roquero solitario y el vencejo real.

En los bosques donde predominan los robles, se encuentran pequeñas poblaciones de arrendajo, becada, camachuelo común, mirlo común, mito, pico menor, pico picapinos, pito real, torcecuello, trepador azul y zorzal común. En los bosques donde predominan las encinas, son más frecuentes los alcaudones comunes, los alcaudones reales, los agateadores, los críalos y los rabilargos. Otras rapaces forestales con presencia son el águila calzada, el milano negro, el milano real y el ratonero común. Durante la noche son frecuentes el autillo, el búho chico, el cárabo y el chotacabras gris.

En las riberas de los ríos, se puede ver al chorlitejo chico, la focha común, la gallina de agua, la garza real, el martín pescador y el mirlo acuático.

 

Mamíferos

 

De las noventa especies de mamíferos existentes en la península Ibérica, al menos cuarenta y cinco se han observado en esta zona.​ Es destacada la presencia de murciélagos, de los que se calcula la presencia de catorce tipos. En su proliferación ha tenido especial trascendencia el abrigo proporcionado por los roquedales de los acantilados y el especial clima benigno de la zona.

Pasando a enumerar las especies terrestres, reseñar la presencia de ejemplares tan escasos como son el gato montés y el tejón.

Uno de los mamíferos cuya presencia despierta un especial interés, por su escasez y galopante regresión en el continente europeo, es la nutria. La construcción de numerosos embalses fue antaño la principal causa de su casi completa desaparición en el Duero, de la que escasamente se ha ido recuperando con el paso del tiempo.

El lobo sigue presente aunque en menor medida que antaño debido al temor que produce en los ganaderos, ya que de vez en cuando se producen ataques a ovejas y otros animales.​ Al sur del Duero está protegido por la Unión Europea y se prohíbe completamente su caza para favorecer la recuperación. Hace unos años estaba prácticamente extinto y sólo se avistaba alguna vez que cruzaba desde el norte zamorano o portugués.​ Otros mamíferos, ya relativamente más abundantes, serían el zorro, jabalí, jineta, conejo, liebre, erizo, comadreja, garduña y lirón careto.

El más significativo de todos los mamíferos que han habitado Arribes, es el endémico lince ibérico. Aunque actualmente se da por extinguido en la zona,​ algunos expertos afirman que en los valles más tranquilos y de vegetación mejor conservada, aún podrían quedar algunos ejemplares. De hecho, aunque no esté demostrada su supervivencia en estas tierras, en la mayoría de los carteles, folletos y webs de promoción y publicidad de la zona, así como en la propia ley de declaración como parque natural, todavía lo incluyen entre sus especies.

 

Peces

  

Boga del Duero tratando de superar un obstáculo en el río.

La actual diversidad de peces es consecuencia directa de la intervención humana pues la mayoría han sido introducidos, no pertenecen al ecosistema original. De las cincuenta y seis especies que habitan las aguas continentales españolas, en las arribes están presentes dieciséis.44​ Entre los ejemplares que se encuentran en las aguas de Arribes hay especies autóctonas como el barbo común, boga, colmilleja, la pardilla y calandino, gallego, bermejuela, escallo y especies exóticas como el lucio, carpín, carpa, gobio, tenca, gambusia, percasol, black-bass.

La escasez de esturiones, mucho más abundantes antes de la construcción de las presas por tratarse de una especie anádroma, ha motivado su clasificación como especie en peligro de extinción. La anguila es otra especie migradora (catádroma) y por motivos similares también está catalogada como amenazada en la parte española del Duero. Para garantizar la supervivencia de estas especies, se ha propuesto la necesidad de mejorar las escalas o pasos para peces de nuestras infraestructuras hidráulicas.​

 

Anfibios y reptiles

 

En comparación con otras zonas del mundo, debido al bajo volumen de precipitaciones y el rigor térmico, las condiciones ambientales del centro peninsular no son las más idóneas para la proliferación de los anfibios. De las veintisiete especies contabilizadas en suelo español, al menos dieciocho están en Castilla y León y once en los arribes, de las que al menos dos son endémicas: tritón ibérico y sapo partero ibérico. Son abundantes el sapo común, sapo corredor, tritón jaspeado, rana de san Antonio y la salamandra común.44​

Al contrario que en el caso de los anfibios, Arribes es un hábitat idóneo para la proliferación de reptiles, tanto por clima como por relieve. De los cuarenta y un tipos de anfibios presentes en suelo español y los treinta en suelo castellanoleonés, en las arribes se han contabilizado hasta diecisiete especies. Los más abundantes son el lagarto ocelado, la lagartija colilarga, el bastardo y la culebra escalera. Estos a su vez se han convertido en elementos clave de la alimentación de las rapaces diurnas, por la disminución progresiva de otros animales como conejo y perdiz. Relevante es también la presencia de la salamanquesa común, amparada por la mayor benignidad climática, junto al galápago europeo y el galápago leproso.

  

Vegetación de Arribes

  

Paisaje típico de penillanura, en la localidad de Tudera.

La importante diversidad vegetal existente Arribes es consecuencia directa de la peculiaridad geográfica y climática de la zona, y es que el clima mediterráneo presente en los arribes permite por ejemplo cultivar variedades no habituales en la meseta. A finales del siglo XIX se llegó a ver incluso caña de azúcar.​ Esto es posible debido a que los inviernos son más cortos y por tanto el periodo libre de heladas es más amplio.

Antiguamente la agricultura y la ganadería estaban muy presentes, la superficie dedicada a estas actividades era bastante mayor que hoy en día, y como en muchos sitios, esto acabó con muchos de los bosques que cubrían la práctica totalidad de la península Ibérica. En las arribes y a pesar de esto, todavía se conservan numerosos bosques de gran valor ecológico debido a que la dificultad para cultivar en las pendientes escarpadas, frenó la realización de las faenas del campo en ellas. La mayoría de los bosques de Arribes están compuestos por robles. Coexisten con los de alcornoques, almeces, encinas y enebros. Las extensiones de matorral están formadas por chumberas, jaras, piornos, retamas y tomillos.

De entre los bosques de este espacio natural, destacan el almezal de Mieza, por ser el más extenso de Europa con sus más de 250 ha,​ y el enebral de la Peña del Águila en Cozcurrita , donde se conserva una subespecie de enebro única en Europa.​ Otros bosques con notoria importancia ecológica son el alcornocal-enebral del monte Gudín en Vilvestre,​ el almezal de Aldeadávila, el alcornocal de Valduyan en Fornillos de Fermoselle, el almezal cercano al Pozo de los Humos en Pereña o el enebral de La Fregeneda.

La vid es el cultivo más extendido. Destacan las catorce bodegas que elaboran los vinos de la Denominación de Origen Arribes en Aldeadávila, Ahigal de los Aceiteros, Fermoselle, Fornillos de Fermoselle, La Fregeneda, Pereña de la Ribera y Villarino.​ Además de esto, se pueden ver algunas extensiones importantes de olivos en Aldeadávila,​ Ahigal de los Aceiteros,​ Fermoselle, La Fregeneda, San Felices, Mieza, Vilvestre​ y Villarino.​ Así mismo, quedan varios campos de almendros en Hinojosa de Duero, Mieza, Saucelle y los más importantes en Fermoselle,​ La Fregeneda y Vilvestre. Los naranjos también tienen presencia en esta misma zona, sobre todo en Vilvestre. Otros cultivos frecuentes pero en menor medida son los perales, los manzanos, los cerezos, las higueras, los ciruelos, los melocotoneros, los albaricoqueros y los limoneros. Los campos del término municipal de Fermoselle, al abrigo de los arribes del Tormes y el Duero, son un ejemplo de lugar donde se hallan todos estos.

  

Historia y vestigios

 

Estas tierras han estado habitadas desde hace mucho tiempo aunque en la actualidad la pérdida de población es uno de sus grandes problemas.

Las arribes están situadas al margen de las principales vías de comunicación, sin embargo este hecho no dificultó su poblamiento desde tiempos remotos, jugando incluso un papel notable en determinadas épocas. Los historiadores y arqueólogos nos muestran una continua sucesión y superposición de culturas que con el tiempo han forjado el carácter de este territorio y de sus gentes.

 

Culturas prehistóricas

 

Los primeros indicios de poblamiento datan del Paleolítico. El terreno granítico de estas tierras no dio lugar a cuevas y son escasos los refugios naturales, que se reducen a los llamados «palambrios» o «palombreras» (piedra caballera), «sollapas» o «sopallas» o «solapos» (peñas en forma de visera), «rachizos» a los que se dotó de paredes de piedra y cubiertas de ramaje, y a pequeñas oquedades de origen geodinámico (fracturas o fallas) o erosivo como los del Risco en Bermellar, de la Fisga del Diablo en Fariza, del Buraco del Diablo y las Cachas del Culo en Fermoselle, la Casa del Grelo en Mámoles, la Palla Rubia en Pereña y Valcuevo en Torregamones.

Son herencias megalíticas los desaparecidos dólmenes que se situaban junto a la ermita de la Virgen del Castillo en Fariza​ o los del Prado Polo y del Lumbo de Valdesancho en Lumbrales.​ Otros dólmenes que sí han perdurado son el de Navalito en Lumbrales​ y el situado en el pago de La Veiga de Torregamones.

Los primeros asentamientos del Neolítico se diferenciaron poco de los habitáculos del paleolítico. Con el tiempo se desarrollaron los primeros poblados o aldeas, en los que la vivienda se construye de forma redondeada, siguiendo el sistema más fácil, a imagen de los actuales chiviteros, con un muro circular y una cubierta vegetal que finalmente sería sustituida por una falsa bóveda de losas de piedra recubiertas de tierra y césped. A este tipo de vivienda nos remiten los rebajes de muchos de los asentamientos neolíticos, como el del Rincón de las Cabañas de Fermoselle, casi todos situados en las proximidades de los cursos fluviales.​

  

Las muestras de arte rupestre son escasas, destacando entre ellas el yacimiento arqueológico del Castillo de Vilvestre de la Ribera, lugar en el que se hallaron pinturas rupestres y un taller neolítico que algunos expertos consideran el más importante de España.​ De esta época son también las hachas pulimentadas y pinturas rupestres (denominadas La Procesión) encontradas en la zona del Agua Santa en Saucelle de la Ribera.

Por toda la zona se establecían numerosos altares y santuarios rupestres en los que se daba culto a las divinidades de la naturaleza mediante ofrendas o cruentos sacrificios. Se ha constatado la existencia del santuario de la Peña del Gato en Argañín, el santuario de los monumentos sagrados de Peñatorre y de Peña del Moro en Castro de Alcañices, el santuario de la Virgen del Castillo en Fariza, el santuario de la Mesa de los Curas en La Fregeneda, el santuario de la Peña Gorda en La Peña, el santuario de Nuestra Señora del Castillo en Pereña de la Ribera, el santuario de Valdecadiella en Villalcampo, el santuario de la Peña del Ejido en Villar del Buey, el santuario de San Mamede en Villardiegua de la Ribera, el santuario del Teso de San Cristóbal en Villarino de los Aires y el santuario de El Castillo en Vilvestre de la Ribera.81​

Como hallazgos aislados se han encontrado una alabarda de la cultura campaniforme en Fariza​ y un hacha de talón del Bronce Final en Pino del Oro.

 

La cultura celta

   

La cultura celta irrumpe en estas tierras hacia el primer milenio antes de Cristo. Los numerosos castros, verracos, estelas, fíbulas, broches, anillos y cerámicas encontrados nos remiten al pueblo vetón, aunque su presencia al norte del Tormes pudo ser compartida con otro pueblo celta, el vacceo.84​

El vestigio más representativo de los vetones son los verracos, unas esculturas de piedra con forma de toro que denotan la importancia del ganado en esta cultura. Se han encontrado uno en La Redonda, dos en Lumbrales, uno en Masueco, uno en San Felices de los Gallegos, seis en Villalcampo y cuatro en Villardiegua.​ Otro vestigio destacado son los castros, los poblados fortificados propios de la época celta. Existe constancia de su presencia en Barruecopardo (Castro de la Casa de Quiquín), en Bermellar (Castro del Castillo de Saldañuela), en el Teso del Dinero en Cerezal de Peñahorcada, en el cerro de la Ermita de Nuestra Señora del Castillo en Fariza, en el Castillo Moro de Fermoselle, en Hinojosa de Duero (Castro de Cabeza de Moncalvo), en Lumbrales (Castro de Las Merchanas), en el camino de Masueco a Corporario, en Moral de Sayago, en el cerro de la Ermita de Nuestra Señora del Castillo en Pereña de la Ribera, en Saldeana (Castro de El Castillo), en San Felices de los Gallegos (Castro de Castelmao), en Fuenteguinaldo (Castro de Irueña), en Gallegos de Argañán (Castro de El Castillo o La Plaza), en Villalcampo (Castro de Santiago), en Villardiegua (Castro de San Mamede), en Zamarra (Castro de Lerilla), y en el Teso de San Cristóbal de Villarino de los Aires.

   

La dominación romana

 

Las calzadas romanas es uno de los legados más característicos del imperio romano. Por el norte existía la que unía Zamora con Pereruela, donde se dividía en la calzada mirandesa y la que se dirigía a Fermoselle, en ambos casos atravesando los arribes. También son testimonio de esta época la multitud de estelas o inscripciones diseminadas a lo largo de todo el territorio. Un ejemplo de ellas son las de Barruecopardo,​ Fariza,

​ Hinojosa,​ Moral de Sayago,​ Pino del Oro​ y Villalcampo.​ Se caracterizan por sus decoraciones curvilíneas, sus signos cruciformes, funerarios o astrales y en algunas ocasiones sus inscripciones en latín. Recientemente ha aparecido una placa de cobre en la que está inscrito un pacto de hospitalidad. Este documento jurídico fue hallado en una prospección del asentamiento minero de Pino del Oro.

  

La dominación árabe

 

La presencia árabe fue notoria en los arribes. Existe un tramo de cercas árabes del siglo X junto a la Ermita de la Santa en Aldeadávila así como otros vestigios junto a la ermita de Nuestra Señora del Castillo en Pereña de la Ribera. Sobre todo se conservan numerosas leyendas de vírgenes, tesoros, fortalezas y acoso a doncellas.​

 

Reconquista e integración en el Reino de León

 

La época clave para la organización demográfica del territorio de Arribes, se da en la Alta Edad Media, cuando se emprende la conquista y repoblación de la zona por parte de los monarcas del Reino de León, reino que surge a partir del Reino de Asturias de Don Pelayo y del que luego se subdividirían y/o desgajarían el Condado de Castilla, el Reino de Galicia y el Reino de Portugal. La repoblación planteó una disposición muy distinta de la actual, basando su desarrollo en el modelo repoblador gallego, que consistía en disponer muchas aldeas de pequeño tamaño y muy próximas entre sí, esquema que a la larga hizo insostenibles a muchas de ellas. En una primera fase bajo el reinado de Ramiro II de León fueron repobladas algunas localidades del entorno como Guadramiro, Ledesma​ o Peñausende.​ Sin embargo fueron las posteriores repoblaciones, que vinieron de la mano de los reyes Alfonso VI y Fernando II de León, las que crearon la mayor parte de las localidades actuales.94​95​ En los pueblos se asentarían en su mayoría colonos asturianos y leoneses aunque también gallegos y castellanos, que trajeron consigo su cultura e idiosincrasia.

  

La ermita de Nuestra Señora del Castillo, en Fariza, está enclavada sobre un castro con ocupación en época prerromana, romana y medieval.​

Según algunos autores, la toponimia nos daría una idea del lugar de origen de éstos, entre los ejemplos castellanos se encontrarían los pueblos de Aldeadávila o Corporario mientras que entre los ejemplos asturleoneses se encontrarían por ejemplo una serie de localidades con nombre de árboles, plantas o frutos en lengua asturleonesa, entre los que figurarían Almendra, Ahigal de los Aceiteros, bautizado «la figal» haciendo alusión a «la higuera», Cerezal de Peñahorcada, cuyo nombre evolucionó de «zrezal», que significa «cerezo», Moral de Sayago o Moralina, referenciando a la morus nigra,​ o La Zarza de Pumareda, donde «pumareda» significa «campo de manzanos», Gamones o Torregamones que tendría su origen en la presencia de asfódelos o gamones,​ entre otros.​ Entre los movimientos más notables de Fernando II de León en la zona fueron la creación del señorío de Barruecopardo en 1177 o la cesión de la gestión de El Abadengo a la Orden de los Templarios, mientras que entre los de su sucesor, Alfonso IX de León, estarían la concesión de carta foral a Fermoselle en 1221. Además, localidades como Saucelle, Saldeana, Barruecopardo, Vilvestre y Cerezal fueron cedidas a la encomienda de Peñausende de la Orden de Santiago.

Con la muerte de Alfonso IX de León en 1230, su hijo Fernando III el Santo, quien ya era rey de Castilla, hereda el Reino de León, pero mantiene sus propias estructuras durante la Edad Moderna, conservando tanto sus instituciones como sus características de organización territorial, lo que se reflejará en la cartografía de los siglos XVI, XVII y XVIII.

 

Edad Moderna

  

Claustro del convento de San Francisco, en Fermoselle, actual casa del parque natural de Arribes del Duero en la provincia de Zamora. La llegada de los franciscanos en 1740 fue de gran ayuda para el municipio por la atención espiritual, el socorro material y por crear una escuela de gramática para niños.​

  

A partir del siglo XV, con la reducción de los concejos que tenían derecho a voto en las Cortes de Castilla y León, se empieza a configurar el espacio provincial que separará esta zona en las provincias de Zamora y Salamanca. De este modo, las localidades que hasta entonces dependían de los concejos de Ledesma y Ciudad Rodrigo para el voto en Cortes, pasaron a hacerlo del de Salamanca. Las provincias que se crean para las Cortes de Castilla y León de 1425 hacen frontera en esta zona sobre la base de los límites eclesiásticos que establecieron los monarcas leoneses en la Alta Edad Media al instaurar las diócesis de Zamora y Salamanca, con el río Tormes como frontera entre ambas. El área zamorana de los arribes quedó encuadrada dentro de dicha provincia en el partido de Sayago, mientras que la parte salmantina lo hizo en torno a los partidos de Ledesma al norte y Ciudad Rodrigo al sur.​ En todo caso, aunque separadas en dos provincias diferentes, las dos partes de las arribes, zamorana y salmantina, siguieron compartiendo una misma pertenencia a la región leonesa.

 

Edad Contemporánea

 

La división territorial de España de 1833 reafirmó la división del territorio de Arribes en dos provincias. Las localidades situadas al norte del Tormes quedaron encuadradas definitivamente en la provincia de Zamora mientras que las situadas al sur se recogieron en la provincia de Salamanca, formando parte las dos, junto con la provincia de León, de la Región Leonesa, región de carácter meramente clasificatorio, sin operatividad administrativa, que a grandes rasgos vendría a recoger la antigua demarcación del Reino de León (sin Galicia ni Asturias ni Extremadura).

En 1935 se pone en funcionamiento el primer proyecto hidroeléctrico de la zona, el Salto de Ricobayo, y en 1970 se inaugura el Salto de Villarino. Se termina así la planificación de los Saltos del Duero, un conjunto de presas y embalses que cuenta además con el Salto de Villalcampo (1949), el Salto de Castro (1946), el Salto de Saucelle (1956) y el Salto de Aldeadávila (1963).

El 10 de mayo de 1991 mediante la Ley 8/1991, de Espacios Naturales de la Comunidad de Castilla y León, que recoge y protege legalmente una serie de espacios y lugares naturales entre los que se encuentra el denominado como Arribes del Duero. El 30 de abril de 1992, se inicia el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales, plan que se aprueba posteriormente el 7 de junio de 2001, mediante el Decreto 164/2001, para finalmente, mediante la Ley 5/2002, de 11 de abril, procederse a la declaración del mismo como parque natural.

 

Demografía

 

En 2010, la población total de los términos municipales incluidos (total o parcialmente) en la demarcación del parque, era de 16.514 habitantes (INE 2010), mientras que en el año 2000, era de 19.718 habitantes (INE 2000). Desde los años 60 se da una evolución continuamente negativa en el número de habitantes de la zona y es que los jóvenes emigran hacia las ciudades en busca del empleo que en los arribes no encuentran. Como consecuencia de esto apenas se produce relevo generacional, la mayoría de los habitantes que quedan son jubilados.

 

flickriver.com/photos/javier1949/popular-interesting/

 

Hipódromo de la Zarzuela

Cuesta de las Perdices. CN. VI km 8 –Av. Padre Huidobro, s/n-. Madrid

 

Carlos Arniches Moltó y Martín Domínguez Esteban, arquitectos, y Eduardo Torroja Miret, ingeniero. Proyecto 1934. Inicio de las obras 1935. Reparaciones y finalización de las obras: Eduardo Torroja Miret 1941

Remodelación y restauración: Junquera Arquitectos S.L.P. Jerónimo Junquera García del Diestro y Liliana C. Obal Díaz. Proyecto 2004. Dirección de proyecto Clara E. Santana. Obras 2008-2014 en ejecución. Estructuras: Carlos Fernández Casado S.L. Instalaciones: Úrculo ingenieros.

  

Declarado Bien de Interés Cultural BIC en la categoría de MONUMENTO en 2009

  

De la Publicación “Arquitectura de Madrid. Tomo 3 Periferia. Fundación Arquitectura COAM”:

El hipódromo de la Zarzuela sustituye al existente en los altos del paseo de la Castellana, sobre el solar donde hoy se encuentran los Nuevos Ministerios, en funcionamiento desde 1878 y derribado en 1933 para prolongar el paseo. Situado en el privilegiado emplazamiento de los terrenos del monte de El Pardo, se inauguró en 1941 pese a que se encontraba prácticamente terminado antes de la guerra civil según el proyecto de los arquitectos Carlos Arniches y Martín Domínguez, realizado en colaboración con el ingeniero Eduardo Torroja, quien se encargaría, tras la guerra civil, de la finalización de los trabajos y las reparaciones pertinentes por la ausencia de los dos arquitectos. En julio de 1934 se convoca concurso público para elegir el proyecto, resultando ganadora la propuesta de Arniches, Domínguez y Torroja, las obras se iniciaron muy pronto y, al terminar 1935, estaban muy avanzadas. Con independencia de sus valores formales y de la excelente resolución funcional, uno de los mayores aciertos del proyecto consistió en aprovechar el desnivel de los terrenos. La organización dispone las instalaciones de forma casi transversal a la cuesta de las Perdices, por la que se accedía. Junto al acceso se situaron los "paddock" y el conjunto edificatorio fundamental, ocupado por el restaurante y las tribunas, de espaldas al sol y en posición lateral. Completaban el conjunto las cuadras, las pistas de entrenamiento y concursos y la pista principal, marcada por dos diagonales interiores, así como una serie de construcciones e instalaciones auxiliares entre las que hay que destacar el depósito de Torroja, acabado en ladrillo y con perfil de paraboloide hiperbólico. Perfectamente integrado en sus partes, todo él (tanto en lo arquitectónico como en lo ingenieril) muestra a la vez un arraigo en lo vernáculo y la depuración formal que entronca la tradición en la modernidad. Surgen así las galerías de los basamentos y muros de contención en secuencias repetitivas de arquerías encaladas de medio punto que unifican y articulan los elementos dispersos y los espacios libres en un entramado de ámbitos ininterrumpidos para el deporte, el paseo y la fiesta; y surge, ciertamente, el elemento que ha singularizado al hipódromo, convirtiéndose en su seña de identidad más reconocida: la bellísima cubierta de las tribunas en voladizo de hormigón armado de 12,80 m y 5 cm de espesor en su extremo, a base de bóvedas laminares en solución hiperboloide, que internacionalizó la figura de Torroja, ensombreciendo injustamente la de sus arquitectos. La limpieza y funcionalidad de la marquesina (una yuxtaposición de elementos con forma de gaviota) se aunaba con la experimentalista audacia estructural de alemanas resonancias y el resultado plástico, de adscripción racionalista, quedaba, no obstante, todo él impregnado por un hálito poético de sobrecogedora belleza. Después de muchos años abandonado y en un elevado grado de deterioro, las instalaciones del hipódromo han vuelto a abrirse en 2005 a las carreras de caballos. El proyecto de puesta en valor de Jerónimo Junquera y Liliana Obal, ganadores del concurso convocado, se está ejecutando tras la declaración en 2009 como Bien de Interés Cultural de esta unánimemente reconocida "joya arquitectónica".

 

212.145.146.10/biblioteca/fondos/ingra2014/index.htm#map....

  

De la Memoria de la página web del estudio de arquitectura Junquera Arquitectos S.L.P. :

El proyecto de Junquera Arquitectos S.L.P. obtiene en 2004 Primer premio del Concurso Internacional para la Restauración y Rehabilitación del Recinto de Carreras del Hipódromo de la Zarzuela, convocado por la sociedad Hipódromo de la Zarzuela S.A. El Recinto de Carreras del Hipódromo de la Zarzuela es una de las más excepcionales obras de la arquitectura española del primer tercio del siglo XX, y la estructura de las tribunas con las marquesinas, una de las grandes realizaciones del siglo a nivel mundial.

Se propone, recuperar para la ciudad el Hipódromo de la Zarzuela con las instalaciones óptimas para las carreras y el deporte hípico, en equilibrio con el uso y disfrute del Monumento. El Proyecto de Restauración confía la belleza del futuro Hipódromo a potenciar sus valores originales recuperando los que hubiese perdido. Para ello se propone:

- Eliminar las adherencias a los edificios históricos que los habían desvirtuado.

- Restaurar las Tribunas, emblema del Hipódromo, dedicadas a contemplar las carreras

- Adaptar la topografía y segregar las circulaciones de caballo y público en dos niveles según el proyecto de 1934: el público accede al recinto por los patios sur y norte, que quedan comunicados en la galería del paddock. Desde este nivel puede contemplar todos los movimientos del caballo en un nivel inferior sin interferir en su recorrido. Los patios se expanden hacia las terrazas entre tribunas, con vistas a la pista y la ciudad.

-Conservar los ensilladeros en la posición original, concentrando a su alrededor los servicios de carreras, jockeys, veterinaria etc., en un edificio nuevo excavado en el terreno y abierto a jardines que aportan privacidad, iluminación y ventilación natural. Con accesos independientes y comunicación directa con el paddock y la tribuna central sin cruzarse con el público.

-Prever la posible ampliación de un Centro de Convenciones soterrado en el patio norte sin afectar a las perspectivas de los edificios históricos ni del paisaje.

Las obras comenzaron en 2008 con la restauración de las marquesinas de las Tribunas, deterioradas por el paso del tiempo, y dañadas por el agua y diversas construcciones realizadas en etapas anteriores. A la vez que se restauran las marquesinas, se fueron ejecutando en el Recinto obras de Prospección constructiva. Obras de investigación para descubrir y analizar los valores y sistemas constructivos originales, desvirtuados y perdidos por ampliaciones y modificaciones ejecutadas en el recinto. Esto evidenció daños estructurales importantes que exigieron obras de consolidación y reparación de la estructura. Una vez completas las obras de reparación estructural, se inició la restauración y rehabilitación del conjunto arquitectónico, con el objetivo de recuperar los valores esenciales del proyecto de 1934 de Arniches, Domínguez y Torroja.

 

www.junqueraarquitectos.com/

 

From the beginning

No se trata tan sólo de una herida

que supura deseo y que sosiega

a aquellos que la lamen reverentes,

o a los estremecidos que la tocan

sin estremecimiento religioso,

como una prospección de su costumbre,

como una cotidiana tarea conyugal:

o a los que se derrumban, consumidos,

en su concavidad incandescente,

después de haber saciado el hambre de la bestia,

que exige su ración de carne cruda.

No consiste tan sólo en ese triángulo

de pincelada negra entre los muslos,

contra un fondo de tibia blancura que se ofrece.

No es tan fácil tratar de reducirlo

al único argumento que se esconde

detrás de los trabajos amorosos

y de las efusiones de la literatura.

El cuerpo no supone un artefacto

de simple ingeniería corporal;

también es la tarea del espíritu

que se despliega sabio sobre el tiempo.

El arca que contiene, memoriosa,

la alquimia milenaria de la especie.

Así que los esclavos del deseo,

aunque no lo sospechen, cuando lamen

la herida más antigua, cuando palpan

la rosa cicatriz de brillo acuático,

o cuando se disuelven dentro de la hendidura,

vuelven a pronunciar un sortilegio,

un conjuro ancestral.

Nos dirigimos

sonámbulos con rumbo hacia la noche,

viajamos otra vez a la semilla,

para observar radiantes cómo crece

la flor de carne abierta.

La pretérita flor.

Húmeda flor atávica.

El origen del mundo.

Carlos Marzal.

flickriver.com/photos/javier1949/popular-interesting/

 

Hipódromo de la Zarzuela

Cuesta de las Perdices. CN. VI km 8 –Av. Padre Huidobro, s/n-. Madrid

 

Carlos Arniches Moltó y Martín Domínguez Esteban, arquitectos, y Eduardo Torroja Miret, ingeniero. Proyecto 1934. Inicio de las obras 1935. Reparaciones y finalización de las obras: Eduardo Torroja Miret 1941

Remodelación y restauración: Junquera Arquitectos S.L.P. Jerónimo Junquera García del Diestro y Liliana C. Obal Díaz. Proyecto 2004. Dirección de proyecto Clara E. Santana. Obras 2008-2014 en ejecución. Estructuras: Carlos Fernández Casado S.L. Instalaciones: Úrculo ingenieros.

  

Declarado Bien de Interés Cultural BIC en la categoría de MONUMENTO en 2009

  

De la Publicación “Arquitectura de Madrid. Tomo 3 Periferia. Fundación Arquitectura COAM”:

El hipódromo de la Zarzuela sustituye al existente en los altos del paseo de la Castellana, sobre el solar donde hoy se encuentran los Nuevos Ministerios, en funcionamiento desde 1878 y derribado en 1933 para prolongar el paseo. Situado en el privilegiado emplazamiento de los terrenos del monte de El Pardo, se inauguró en 1941 pese a que se encontraba prácticamente terminado antes de la guerra civil según el proyecto de los arquitectos Carlos Arniches y Martín Domínguez, realizado en colaboración con el ingeniero Eduardo Torroja, quien se encargaría, tras la guerra civil, de la finalización de los trabajos y las reparaciones pertinentes por la ausencia de los dos arquitectos. En julio de 1934 se convoca concurso público para elegir el proyecto, resultando ganadora la propuesta de Arniches, Domínguez y Torroja, las obras se iniciaron muy pronto y, al terminar 1935, estaban muy avanzadas. Con independencia de sus valores formales y de la excelente resolución funcional, uno de los mayores aciertos del proyecto consistió en aprovechar el desnivel de los terrenos. La organización dispone las instalaciones de forma casi transversal a la cuesta de las Perdices, por la que se accedía. Junto al acceso se situaron los "paddock" y el conjunto edificatorio fundamental, ocupado por el restaurante y las tribunas, de espaldas al sol y en posición lateral. Completaban el conjunto las cuadras, las pistas de entrenamiento y concursos y la pista principal, marcada por dos diagonales interiores, así como una serie de construcciones e instalaciones auxiliares entre las que hay que destacar el depósito de Torroja, acabado en ladrillo y con perfil de paraboloide hiperbólico. Perfectamente integrado en sus partes, todo él (tanto en lo arquitectónico como en lo ingenieril) muestra a la vez un arraigo en lo vernáculo y la depuración formal que entronca la tradición en la modernidad. Surgen así las galerías de los basamentos y muros de contención en secuencias repetitivas de arquerías encaladas de medio punto que unifican y articulan los elementos dispersos y los espacios libres en un entramado de ámbitos ininterrumpidos para el deporte, el paseo y la fiesta; y surge, ciertamente, el elemento que ha singularizado al hipódromo, convirtiéndose en su seña de identidad más reconocida: la bellísima cubierta de las tribunas en voladizo de hormigón armado de 12,80 m y 5 cm de espesor en su extremo, a base de bóvedas laminares en solución hiperboloide, que internacionalizó la figura de Torroja, ensombreciendo injustamente la de sus arquitectos. La limpieza y funcionalidad de la marquesina (una yuxtaposición de elementos con forma de gaviota) se aunaba con la experimentalista audacia estructural de alemanas resonancias y el resultado plástico, de adscripción racionalista, quedaba, no obstante, todo él impregnado por un hálito poético de sobrecogedora belleza. Después de muchos años abandonado y en un elevado grado de deterioro, las instalaciones del hipódromo han vuelto a abrirse en 2005 a las carreras de caballos. El proyecto de puesta en valor de Jerónimo Junquera y Liliana Obal, ganadores del concurso convocado, se está ejecutando tras la declaración en 2009 como Bien de Interés Cultural de esta unánimemente reconocida "joya arquitectónica".

 

212.145.146.10/biblioteca/fondos/ingra2014/index.htm#map....

  

De la Memoria de la página web del estudio de arquitectura Junquera Arquitectos S.L.P. :

El proyecto de Junquera Arquitectos S.L.P. obtiene en 2004 Primer premio del Concurso Internacional para la Restauración y Rehabilitación del Recinto de Carreras del Hipódromo de la Zarzuela, convocado por la sociedad Hipódromo de la Zarzuela S.A. El Recinto de Carreras del Hipódromo de la Zarzuela es una de las más excepcionales obras de la arquitectura española del primer tercio del siglo XX, y la estructura de las tribunas con las marquesinas, una de las grandes realizaciones del siglo a nivel mundial.

Se propone, recuperar para la ciudad el Hipódromo de la Zarzuela con las instalaciones óptimas para las carreras y el deporte hípico, en equilibrio con el uso y disfrute del Monumento. El Proyecto de Restauración confía la belleza del futuro Hipódromo a potenciar sus valores originales recuperando los que hubiese perdido. Para ello se propone:

- Eliminar las adherencias a los edificios históricos que los habían desvirtuado.

- Restaurar las Tribunas, emblema del Hipódromo, dedicadas a contemplar las carreras

- Adaptar la topografía y segregar las circulaciones de caballo y público en dos niveles según el proyecto de 1934: el público accede al recinto por los patios sur y norte, que quedan comunicados en la galería del paddock. Desde este nivel puede contemplar todos los movimientos del caballo en un nivel inferior sin interferir en su recorrido. Los patios se expanden hacia las terrazas entre tribunas, con vistas a la pista y la ciudad.

-Conservar los ensilladeros en la posición original, concentrando a su alrededor los servicios de carreras, jockeys, veterinaria etc., en un edificio nuevo excavado en el terreno y abierto a jardines que aportan privacidad, iluminación y ventilación natural. Con accesos independientes y comunicación directa con el paddock y la tribuna central sin cruzarse con el público.

-Prever la posible ampliación de un Centro de Convenciones soterrado en el patio norte sin afectar a las perspectivas de los edificios históricos ni del paisaje.

Las obras comenzaron en 2008 con la restauración de las marquesinas de las Tribunas, deterioradas por el paso del tiempo, y dañadas por el agua y diversas construcciones realizadas en etapas anteriores. A la vez que se restauran las marquesinas, se fueron ejecutando en el Recinto obras de Prospección constructiva. Obras de investigación para descubrir y analizar los valores y sistemas constructivos originales, desvirtuados y perdidos por ampliaciones y modificaciones ejecutadas en el recinto. Esto evidenció daños estructurales importantes que exigieron obras de consolidación y reparación de la estructura. Una vez completas las obras de reparación estructural, se inició la restauración y rehabilitación del conjunto arquitectónico, con el objetivo de recuperar los valores esenciales del proyecto de 1934 de Arniches, Domínguez y Torroja.

 

www.junqueraarquitectos.com/

 

flickriver.com/photos/javier1949/popular-interesting/

 

Hipódromo de la Zarzuela

Cuesta de las Perdices. CN. VI km 8 –Av. Padre Huidobro, s/n-. Madrid

 

Carlos Arniches Moltó y Martín Domínguez Esteban, arquitectos, y Eduardo Torroja Miret, ingeniero. Proyecto 1934. Inicio de las obras 1935. Reparaciones y finalización de las obras: Eduardo Torroja Miret 1941

Remodelación y restauración: Junquera Arquitectos S.L.P. Jerónimo Junquera García del Diestro y Liliana C. Obal Díaz. Proyecto 2004. Dirección de proyecto Clara E. Santana. Obras 2008-2014 en ejecución. Estructuras: Carlos Fernández Casado S.L. Instalaciones: Úrculo ingenieros.

  

Declarado Bien de Interés Cultural BIC en la categoría de MONUMENTO en 2009

  

De la Publicación “Arquitectura de Madrid. Tomo 3 Periferia. Fundación Arquitectura COAM”:

El hipódromo de la Zarzuela sustituye al existente en los altos del paseo de la Castellana, sobre el solar donde hoy se encuentran los Nuevos Ministerios, en funcionamiento desde 1878 y derribado en 1933 para prolongar el paseo. Situado en el privilegiado emplazamiento de los terrenos del monte de El Pardo, se inauguró en 1941 pese a que se encontraba prácticamente terminado antes de la guerra civil según el proyecto de los arquitectos Carlos Arniches y Martín Domínguez, realizado en colaboración con el ingeniero Eduardo Torroja, quien se encargaría, tras la guerra civil, de la finalización de los trabajos y las reparaciones pertinentes por la ausencia de los dos arquitectos. En julio de 1934 se convoca concurso público para elegir el proyecto, resultando ganadora la propuesta de Arniches, Domínguez y Torroja, las obras se iniciaron muy pronto y, al terminar 1935, estaban muy avanzadas. Con independencia de sus valores formales y de la excelente resolución funcional, uno de los mayores aciertos del proyecto consistió en aprovechar el desnivel de los terrenos. La organización dispone las instalaciones de forma casi transversal a la cuesta de las Perdices, por la que se accedía. Junto al acceso se situaron los "paddock" y el conjunto edificatorio fundamental, ocupado por el restaurante y las tribunas, de espaldas al sol y en posición lateral. Completaban el conjunto las cuadras, las pistas de entrenamiento y concursos y la pista principal, marcada por dos diagonales interiores, así como una serie de construcciones e instalaciones auxiliares entre las que hay que destacar el depósito de Torroja, acabado en ladrillo y con perfil de paraboloide hiperbólico. Perfectamente integrado en sus partes, todo él (tanto en lo arquitectónico como en lo ingenieril) muestra a la vez un arraigo en lo vernáculo y la depuración formal que entronca la tradición en la modernidad. Surgen así las galerías de los basamentos y muros de contención en secuencias repetitivas de arquerías encaladas de medio punto que unifican y articulan los elementos dispersos y los espacios libres en un entramado de ámbitos ininterrumpidos para el deporte, el paseo y la fiesta; y surge, ciertamente, el elemento que ha singularizado al hipódromo, convirtiéndose en su seña de identidad más reconocida: la bellísima cubierta de las tribunas en voladizo de hormigón armado de 12,80 m y 5 cm de espesor en su extremo, a base de bóvedas laminares en solución hiperboloide, que internacionalizó la figura de Torroja, ensombreciendo injustamente la de sus arquitectos. La limpieza y funcionalidad de la marquesina (una yuxtaposición de elementos con forma de gaviota) se aunaba con la experimentalista audacia estructural de alemanas resonancias y el resultado plástico, de adscripción racionalista, quedaba, no obstante, todo él impregnado por un hálito poético de sobrecogedora belleza. Después de muchos años abandonado y en un elevado grado de deterioro, las instalaciones del hipódromo han vuelto a abrirse en 2005 a las carreras de caballos. El proyecto de puesta en valor de Jerónimo Junquera y Liliana Obal, ganadores del concurso convocado, se está ejecutando tras la declaración en 2009 como Bien de Interés Cultural de esta unánimemente reconocida "joya arquitectónica".

 

212.145.146.10/biblioteca/fondos/ingra2014/index.htm#map....

  

De la Memoria de la página web del estudio de arquitectura Junquera Arquitectos S.L.P. :

El proyecto de Junquera Arquitectos S.L.P. obtiene en 2004 Primer premio del Concurso Internacional para la Restauración y Rehabilitación del Recinto de Carreras del Hipódromo de la Zarzuela, convocado por la sociedad Hipódromo de la Zarzuela S.A. El Recinto de Carreras del Hipódromo de la Zarzuela es una de las más excepcionales obras de la arquitectura española del primer tercio del siglo XX, y la estructura de las tribunas con las marquesinas, una de las grandes realizaciones del siglo a nivel mundial.

Se propone, recuperar para la ciudad el Hipódromo de la Zarzuela con las instalaciones óptimas para las carreras y el deporte hípico, en equilibrio con el uso y disfrute del Monumento. El Proyecto de Restauración confía la belleza del futuro Hipódromo a potenciar sus valores originales recuperando los que hubiese perdido. Para ello se propone:

- Eliminar las adherencias a los edificios históricos que los habían desvirtuado.

- Restaurar las Tribunas, emblema del Hipódromo, dedicadas a contemplar las carreras

- Adaptar la topografía y segregar las circulaciones de caballo y público en dos niveles según el proyecto de 1934: el público accede al recinto por los patios sur y norte, que quedan comunicados en la galería del paddock. Desde este nivel puede contemplar todos los movimientos del caballo en un nivel inferior sin interferir en su recorrido. Los patios se expanden hacia las terrazas entre tribunas, con vistas a la pista y la ciudad.

-Conservar los ensilladeros en la posición original, concentrando a su alrededor los servicios de carreras, jockeys, veterinaria etc., en un edificio nuevo excavado en el terreno y abierto a jardines que aportan privacidad, iluminación y ventilación natural. Con accesos independientes y comunicación directa con el paddock y la tribuna central sin cruzarse con el público.

-Prever la posible ampliación de un Centro de Convenciones soterrado en el patio norte sin afectar a las perspectivas de los edificios históricos ni del paisaje.

Las obras comenzaron en 2008 con la restauración de las marquesinas de las Tribunas, deterioradas por el paso del tiempo, y dañadas por el agua y diversas construcciones realizadas en etapas anteriores. A la vez que se restauran las marquesinas, se fueron ejecutando en el Recinto obras de Prospección constructiva. Obras de investigación para descubrir y analizar los valores y sistemas constructivos originales, desvirtuados y perdidos por ampliaciones y modificaciones ejecutadas en el recinto. Esto evidenció daños estructurales importantes que exigieron obras de consolidación y reparación de la estructura. Una vez completas las obras de reparación estructural, se inició la restauración y rehabilitación del conjunto arquitectónico, con el objetivo de recuperar los valores esenciales del proyecto de 1934 de Arniches, Domínguez y Torroja.

 

www.junqueraarquitectos.com/

 

Arribes, también denominado Arribes del Duero, es una comarca natural española, situada en la comunidad autónoma de Castilla y León, que se extiende por el noroeste de la provincia de Salamanca y el sudoeste de la provincia de Zamora, junto a la frontera portuguesa.​

Arribes, arribas y arribanzos son vocablos leoneses utilizados para denominar la profunda y prolongada garganta fluvial del río Duero en su tramo internacional con Portugal y de sus afluentes los ríos Águeda, Esla, Huebra, Tormes y Uces. Esta geomorfología se caracteriza por una zona de depresión o de altitud más baja y otra de penillanura o de altitud más elevada, siendo los arribes el conjunto de ambas zonas, que se sitúan a orillas de estos ríos.

Su territorio es un espacio natural protegido para preservar el nivel de conservación de sus ecosistemas naturales y valores paisajísticos en armonía con los usos, derechos y aprovechamientos tradicionales y con la realización de actividades educativas, científicas, culturales, recreativas, turísticas o socioeconómicas compatibles. La Junta de Castilla y León incorporó este territorio a su red de parques naturales el 11 de abril de 2002.​ El Gobierno portugués hizo lo mismo con su parte algo antes, el 11 de mayo de 1998, bajo el nombre de parque natural del Duero Internacional.​ Está catalogado también, casi con la misma extensión, como Zona de Especial protección para las Aves (ZEPA), con 108 054,01 ha,​ y Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), con 106 178.29 ha, del proyecto europeo Red Natura 2000. Además, el 9 de junio de 2015, los dos parques son declarados reserva de la biosfera transfronteriza por la Unesco bajo la denominación de Meseta Ibérica, junto a otras zonas protegidas españolas y portuguesas, destacando el parque natural Lago de Sanabria y sierras Segundera y de Porto en territorio español y el parque natural de Montesinho en la parte lusa, así como distintos espacios de la Red Natura 2000.

Los grandes desniveles de su orografía, el alto caudal del Duero y los numerosos ríos que en él desembocan, convierten a esta zona en uno de los puntos de mayor potencial hidroeléctrico de la península ibérica. Por ello, los gobiernos de España y Portugal firmaron en 1927 un acuerdo para regular el reparto del aprovechamiento del Duero internacional en dos sectores, a raíz del cual se fueron construyendo una red de presas y embalses, hoy conocidos como Saltos del Duero.

La profunda hendidura abierta por el encajonamiento del Duero y sus afluentes suaviza el régimen térmico hasta el punto de permitir el desarrollo de una inusual vegetación termófila y de cultivos típicamente mediterráneos en bancales. Esta singular configuración geomorfológica introduce notables modificaciones en las condiciones climáticas, ya que la garganta del Duero se comporta como un condensador de calor. De tal manera que, mientras en la penillanura imperan unas condiciones climáticas caracterizadas por inviernos largos y muy fríos y veranos cortos y moderadamente cálidos, el escobio fluvial representa un islote de calor que redunda en que los inviernos sean cortos y suaves y los veranos largos y calurosos. Además de la diversidad vegetal, las vertientes más escarpadas se han convertido en un lugar idóneo para el refugio de la fauna salvaje, especialmente para las aves.​

Su ubicación fronteriza, alejada de los grandes núcleos de población y con escasas infraestructuras, ha propiciado un continuo proceso de despoblación de sus pueblos aunque también ha permitido la conservación de un amplio patrimonio histórico, cultural y natural, entre el que destacan su paisaje, arquitectura y tradiciones. En los últimos años, con la protección de este territorio, han llegado algunas iniciativas inversoras relacionadas con el turismo y el comercio minorista transfronterizo. Esta circunstancia ha evidenciado que sea necesario preservar y potenciar su hábitat natural, su patrimonio y sus tradiciones socioculturales, principales propulsores de su economía.

Arribes se encuentra situado junto al río Duero, en el tramo del prolongado cañón fluvial que ha originado y que separa España de Portugal bajo el nombre de Duero Internacional. Este territorio comienza aguas abajo de la ciudad de Zamora (652 msnm), donde el Duero abandona los materiales sedimentarios de su cuenca terciaria y se encaja progresivamente sobre las duras y resistentes rocas plutónicas y metamórficas del zócalo paleozoico que sustentan la penillanura zamorano-salmantina. Se extiende de forma longitudinal, para finalizar cuando el Duero se adentra definitivamente en territorio portugués, a la altura de Barca de Alba (125 msnm), dejando a su paso una profunda hendidura abierta, que supera los 400 m de profundidad y que tiene como principal consecuencia el originar laderas resguardadas que suavizan el régimen térmico que ha permitido el desarrollo de una vegetación termófila y cultivos típicamente mediterráneos en bancales.​

La demarcación más concreta de esta comarca natural surge recientemente, tras la creación del parque natural de Arribes del Duero, con una demarcación que comprende (total o parcialmente) la superficie de 37 términos municipales:

  

Vista general del conjunto histórico de Fermoselle desde el mirador de El Torojón. La villa es considerada habitualmente la capital de la zona.

24 pertenecientes a la provincia de Salamanca: Ahigal de los Aceiteros, Aldeadávila de la Ribera, Almendra, Barruecopardo, Bermellar, La Bouza, Cabeza del Caballo, Cerezal de Peñahorcada, La Fregeneda, Hinojosa de Duero, Lumbrales, Masueco, Mieza, La Peña, Pereña de la Ribera, Puerto Seguro, Saldeana, San Felices de los Gallegos, Saucelle, Sobradillo, Trabanca, Villarino de los Aires, Vilvestre y La Zarza de Pumareda.

13 pertenecientes a la provincia de Zamora: Argañín, Fariza, Fermoselle, Fonfría, Gamones, Moral de Sayago, Moralina, Pino del Oro, Torregamones, Villadepera, Villalcampo, Villar del Buey y Villardiegua de la Ribera.

Dentro de estos 37 términos municipales existen otras localidades anejas o pedanías que también forman parte del Parque. Son Badilla, Carbajosa, Castro de Alcañices, Corporario, Cozcurrita, Fuentes de Masueco, Fornillos de Fermoselle, Formariz, Mámoles, Palazuelo de Sayago, Pinilla de Fermoselle, Salto de Aldeadávila, Salto de Castro, Salto de Saucelle, Salto de Villalcampo, Tudera y Zafara. Por el contrario, muchos de los términos municipales del Parque sólo están incluidos parcialmente en su demarcación por lo que a algunos núcleos poblacionales de esos municipios no les afecta la delimitación del parque. Es el caso de Almendra, Barruecopardo, Cabeza del Caballo, Fonfría, Lumbrales, Moral de Sayago y Villar del Buey.

En algunas localidades limítrofes todavía existe interés por pertenecer al Parque, como es el caso de Olmedo de Camaces, Fuenteliante y Bañobárez que en 2004 solicitaron su inclusión. De hecho, estos municipios estuvieron incluidos en el anteproyecto del parque natural pero finalmente fueron excluidos de la demarcación definitiva.​ Bogajo, Cerralbo, Encinasola de los Comendadores, El Milano, La Redonda, Muga de Sayago y Villasbuenas también se consideraron dentro del parque en un principio.

 

Geomorfología

 

Las profundas incisiones de los ríos Duero y Águeda son frontera natural entre España y Portugal, dividen una zona de idénticas características entre ambos países. El Duero y sus afluentes son el elemento común y nexo de unión de todo un territorio que se extiende linealmente a lo largo de más de 120 km.7​ El Duero es internacional desde la presa de Castro hasta Barca d'Alva.​ En este lugar se le une el río Águeda, que es internacional desde esta aldea hasta el lugar donde se le une el río Turones, cerca de La Bouza.​ La parte española, declarada parque natural de Arribes del Duero, se extiende sobre una superficie de 106 105 hectáreas​ mientras que la parte portuguesa, declarada parque natural del Duero Internacional, se extiende sobre una superficie de 85.150 hectáreas.​ Los dos parques suman una superficie de 191.255 hectáreas, lo que convierte a esta zona en una de las áreas protegidas más grandes de Europa.

La Unión Europea también protege la biodiversidad de Arribes a través de la Red Natura 2000, a través de las figuras de zona especial de conservación y zona de especial protección para las aves. La protección se debe a la especial fisonomía de este territorio, caracterizado por la vertebración que sobre él imprime el Duero y sus afluentes, que ha dado lugar a una serie de cañones fluviales, y la existencia de una penillanura colindante de paisaje adehesado, que además es el hábitat y zona de reproducción de aves como la cigüeña negra, el alimoche, la garza real, el milano real y el búho real. La primera de las zonas protegidas es la denominada Cañones del Duero que comprende la ribera del Duero aguas arriba del límite con Portugal, entre la confluencia con el río Esla y la ciudad de Zamora, y que incluye el embalse de Villalcampo.​ Este espacio protegido limita al oeste con un segundo espacio protegido que se denomina «Arribes del Duero» y que incluye un área ligeramente superior al territorio protegido como parque natural bajo por la Junta de Castilla y León con la misma denoominación. Un tercer área e la denominada «Riberas de los Ríos Huebra y Yeltes» y «Riberas de los Ríos Huebra, Yeltes, Uces y afluentes » que protege un espacio que incluye varios tramos de los ríos Huebra, Yeltes, Uces, Maillo, Morasverdes, Gavilanes y Tenebrilla, así como de los arroyos Zarzoso, Navia de Fiuncia, Zarzosillo, Moresna, Madriega, Vallefrío, Campocerrado y Cilleruelo. Se incluyen además las Lagunas y pastizales asociados de Tenebrón. En total suman unos 240 km lineales de cauces tributarios del río Duero y que por tanto es colindante con el denominado Arribes del Duero. ​ Una cuarta zona es la denominada «Río Águeda» -) y «Riberas del Río Águeda» que está formado por un único tramo del citado río, caracterizado por contar con un cañón fluvial de escarpadas laderas abruptas y cerradas, una zona muy agreste y aislada.1​ Por último, está el denominado «Campo de Argañán» que afecta a los términos municipales de La Bouza y Puerto Seguro que destaca por la existencia de un paisaje adehesado con presencia de Quercus ilex sp. rotundifolia de la Región.

La Unesco reconoció en 2015 el nivel de conservación recursos genéticos, especies, ecosistemas y paisajes de Arribes, incluyendo el territorio del parque natural dentro de Meseta Ibérica. Esta reserva de la biosfera transfronteriza incluye además un extenso territorio que también incluye el parque natural Lago de Sanabria y sierras Segundera y de Porto, el parque natural de Montesinho, los Cañones del Duero, las Lagunas de Villafáfila, la Sierra de la Culebra y la Albufera del Azibo y Romeo.

Ecosistemas

 

La fauna y la flora de este territorio brilla por la gran riqueza y variedad de especies que las componen. La singularidad del clima junto con la peculiaridad de la orografía, favorecen la existencia de un ecosistema natural de singular belleza. Las especies animales y vegetales que lo habitan, constituyen una síntesis de entre las que se pueden encontrar en el clima mediterráneo de los valles y en el clima continental de la penillanura. En esta demarcación habitan unas 200 especies de aves, al menos 45 de mamíferos, 16 de peces, 11 de anfibios y 17 de reptiles.

La diversidad animal es uno de los motivos más importantes por los que Arribes se declaró parque natural. Destaca el elevado número de aves, tanto nidificantes como hibernantes. Los arribes de los ríos, las grandes masas forestales y los numerosos cursos fluviales, constituyen en conjunto, el hábitat perfecto para numerosos animales, especialmente para las aves. En España existen 465 tipos, en Castilla y León 334 y en Arribes al menos 200.

 

Aves

  

La cigüeña negra es el ave más emblemática. Los huecos y recodos del arribanzo son el lugar elegido para la nidificación de esta ave que en España está incluida dentro de las especies con posible peligro de extinción. Es por tanto este espacio natural, un punto clave para la conservación de esta especie. En 1995 y 1998, se designaron varias Áreas Críticas para la Conservación de la Cigüeña Negra.​ Las 20 parejas de cigüeña negra que hay en esta zona, suponen el 8% de la población española y el 25% de la de Castilla y León (datos de febrero de 2005).​

Junto con la cigüeña negra, las grandes rapaces constituyen las otras nidificantes más significativas e importantes de Arribes. Entre ellas, la forma del buitre leonado es la más sencilla de reconocer, pues campea a sus anchas por toda el área. En 2005 tenía una población de 550 parejas.8​ También destacan y son relativamente fáciles de reconocer las siluetas del alimoche (75 parejas en 2005), el búho real (25 parejas en 1992),​ el águila real (24 parejas en 2005),​ el águila perdicera (17 parejas en 2005), el milano real (9 parejas en 2005) y el halcón peregrino (6 parejas en 2005).​ Menos insólitas, destacan las poblaciones de chova piquirroja (159 parejas en 2005)​ y cigüeña blanca (115 parejas en 1999).

En 1990 las arribes fueron declaradas Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).​ Las especies protagonistas de este logro son el águila perdicera, el águila real, el alimoche, el búho real, el buitre leonado, la chova piquirroja, la cigüeña negra y el halcón peregrino.

Entrando ya a nombrar el resto de aves, son reseñables aquellas que dependen del resguardo de los arribanzos para criar o simplemente para sobrevivir. La más común es el avión roquero, que a diferencia del de otras zonas, permanece aquí todo el año gracias al microclima. Otras destacables son la chova piquirroja, el cuervo, la golondrina dáurica, la grajilla, el roquero solitario y el vencejo real.

En los bosques donde predominan los robles, se encuentran pequeñas poblaciones de arrendajo, becada, camachuelo común, mirlo común, mito, pico menor, pico picapinos, pito real, torcecuello, trepador azul y zorzal común. En los bosques donde predominan las encinas, son más frecuentes los alcaudones comunes, los alcaudones reales, los agateadores, los críalos y los rabilargos. Otras rapaces forestales con presencia son el águila calzada, el milano negro, el milano real y el ratonero común. Durante la noche son frecuentes el autillo, el búho chico, el cárabo y el chotacabras gris.

En las riberas de los ríos, se puede ver al chorlitejo chico, la focha común, la gallina de agua, la garza real, el martín pescador y el mirlo acuático.

 

Mamíferos

 

De las noventa especies de mamíferos existentes en la península Ibérica, al menos cuarenta y cinco se han observado en esta zona.​ Es destacada la presencia de murciélagos, de los que se calcula la presencia de catorce tipos. En su proliferación ha tenido especial trascendencia el abrigo proporcionado por los roquedales de los acantilados y el especial clima benigno de la zona.

Pasando a enumerar las especies terrestres, reseñar la presencia de ejemplares tan escasos como son el gato montés y el tejón.

Uno de los mamíferos cuya presencia despierta un especial interés, por su escasez y galopante regresión en el continente europeo, es la nutria. La construcción de numerosos embalses fue antaño la principal causa de su casi completa desaparición en el Duero, de la que escasamente se ha ido recuperando con el paso del tiempo.

El lobo sigue presente aunque en menor medida que antaño debido al temor que produce en los ganaderos, ya que de vez en cuando se producen ataques a ovejas y otros animales.​ Al sur del Duero está protegido por la Unión Europea y se prohíbe completamente su caza para favorecer la recuperación. Hace unos años estaba prácticamente extinto y sólo se avistaba alguna vez que cruzaba desde el norte zamorano o portugués.​ Otros mamíferos, ya relativamente más abundantes, serían el zorro, jabalí, jineta, conejo, liebre, erizo, comadreja, garduña y lirón careto.

El más significativo de todos los mamíferos que han habitado Arribes, es el endémico lince ibérico. Aunque actualmente se da por extinguido en la zona,​ algunos expertos afirman que en los valles más tranquilos y de vegetación mejor conservada, aún podrían quedar algunos ejemplares. De hecho, aunque no esté demostrada su supervivencia en estas tierras, en la mayoría de los carteles, folletos y webs de promoción y publicidad de la zona, así como en la propia ley de declaración como parque natural, todavía lo incluyen entre sus especies.

 

Peces

  

Boga del Duero tratando de superar un obstáculo en el río.

La actual diversidad de peces es consecuencia directa de la intervención humana pues la mayoría han sido introducidos, no pertenecen al ecosistema original. De las cincuenta y seis especies que habitan las aguas continentales españolas, en las arribes están presentes dieciséis.44​ Entre los ejemplares que se encuentran en las aguas de Arribes hay especies autóctonas como el barbo común, boga, colmilleja, la pardilla y calandino, gallego, bermejuela, escallo y especies exóticas como el lucio, carpín, carpa, gobio, tenca, gambusia, percasol, black-bass.

La escasez de esturiones, mucho más abundantes antes de la construcción de las presas por tratarse de una especie anádroma, ha motivado su clasificación como especie en peligro de extinción. La anguila es otra especie migradora (catádroma) y por motivos similares también está catalogada como amenazada en la parte española del Duero. Para garantizar la supervivencia de estas especies, se ha propuesto la necesidad de mejorar las escalas o pasos para peces de nuestras infraestructuras hidráulicas.​

 

Anfibios y reptiles

 

En comparación con otras zonas del mundo, debido al bajo volumen de precipitaciones y el rigor térmico, las condiciones ambientales del centro peninsular no son las más idóneas para la proliferación de los anfibios. De las veintisiete especies contabilizadas en suelo español, al menos dieciocho están en Castilla y León y once en los arribes, de las que al menos dos son endémicas: tritón ibérico y sapo partero ibérico. Son abundantes el sapo común, sapo corredor, tritón jaspeado, rana de san Antonio y la salamandra común.44​

Al contrario que en el caso de los anfibios, Arribes es un hábitat idóneo para la proliferación de reptiles, tanto por clima como por relieve. De los cuarenta y un tipos de anfibios presentes en suelo español y los treinta en suelo castellanoleonés, en las arribes se han contabilizado hasta diecisiete especies. Los más abundantes son el lagarto ocelado, la lagartija colilarga, el bastardo y la culebra escalera. Estos a su vez se han convertido en elementos clave de la alimentación de las rapaces diurnas, por la disminución progresiva de otros animales como conejo y perdiz. Relevante es también la presencia de la salamanquesa común, amparada por la mayor benignidad climática, junto al galápago europeo y el galápago leproso.

  

Vegetación de Arribes

  

Paisaje típico de penillanura, en la localidad de Tudera.

La importante diversidad vegetal existente Arribes es consecuencia directa de la peculiaridad geográfica y climática de la zona, y es que el clima mediterráneo presente en los arribes permite por ejemplo cultivar variedades no habituales en la meseta. A finales del siglo XIX se llegó a ver incluso caña de azúcar.​ Esto es posible debido a que los inviernos son más cortos y por tanto el periodo libre de heladas es más amplio.

Antiguamente la agricultura y la ganadería estaban muy presentes, la superficie dedicada a estas actividades era bastante mayor que hoy en día, y como en muchos sitios, esto acabó con muchos de los bosques que cubrían la práctica totalidad de la península Ibérica. En las arribes y a pesar de esto, todavía se conservan numerosos bosques de gran valor ecológico debido a que la dificultad para cultivar en las pendientes escarpadas, frenó la realización de las faenas del campo en ellas. La mayoría de los bosques de Arribes están compuestos por robles. Coexisten con los de alcornoques, almeces, encinas y enebros. Las extensiones de matorral están formadas por chumberas, jaras, piornos, retamas y tomillos.

De entre los bosques de este espacio natural, destacan el almezal de Mieza, por ser el más extenso de Europa con sus más de 250 ha,​ y el enebral de la Peña del Águila en Cozcurrita , donde se conserva una subespecie de enebro única en Europa.​ Otros bosques con notoria importancia ecológica son el alcornocal-enebral del monte Gudín en Vilvestre,​ el almezal de Aldeadávila, el alcornocal de Valduyan en Fornillos de Fermoselle, el almezal cercano al Pozo de los Humos en Pereña o el enebral de La Fregeneda.

La vid es el cultivo más extendido. Destacan las catorce bodegas que elaboran los vinos de la Denominación de Origen Arribes en Aldeadávila, Ahigal de los Aceiteros, Fermoselle, Fornillos de Fermoselle, La Fregeneda, Pereña de la Ribera y Villarino.​ Además de esto, se pueden ver algunas extensiones importantes de olivos en Aldeadávila,​ Ahigal de los Aceiteros,​ Fermoselle, La Fregeneda, San Felices, Mieza, Vilvestre​ y Villarino.​ Así mismo, quedan varios campos de almendros en Hinojosa de Duero, Mieza, Saucelle y los más importantes en Fermoselle,​ La Fregeneda y Vilvestre. Los naranjos también tienen presencia en esta misma zona, sobre todo en Vilvestre. Otros cultivos frecuentes pero en menor medida son los perales, los manzanos, los cerezos, las higueras, los ciruelos, los melocotoneros, los albaricoqueros y los limoneros. Los campos del término municipal de Fermoselle, al abrigo de los arribes del Tormes y el Duero, son un ejemplo de lugar donde se hallan todos estos.

  

Historia y vestigios

 

Estas tierras han estado habitadas desde hace mucho tiempo aunque en la actualidad la pérdida de población es uno de sus grandes problemas.

Las arribes están situadas al margen de las principales vías de comunicación, sin embargo este hecho no dificultó su poblamiento desde tiempos remotos, jugando incluso un papel notable en determinadas épocas. Los historiadores y arqueólogos nos muestran una continua sucesión y superposición de culturas que con el tiempo han forjado el carácter de este territorio y de sus gentes.

 

Culturas prehistóricas

 

Los primeros indicios de poblamiento datan del Paleolítico. El terreno granítico de estas tierras no dio lugar a cuevas y son escasos los refugios naturales, que se reducen a los llamados «palambrios» o «palombreras» (piedra caballera), «sollapas» o «sopallas» o «solapos» (peñas en forma de visera), «rachizos» a los que se dotó de paredes de piedra y cubiertas de ramaje, y a pequeñas oquedades de origen geodinámico (fracturas o fallas) o erosivo como los del Risco en Bermellar, de la Fisga del Diablo en Fariza, del Buraco del Diablo y las Cachas del Culo en Fermoselle, la Casa del Grelo en Mámoles, la Palla Rubia en Pereña y Valcuevo en Torregamones.

Son herencias megalíticas los desaparecidos dólmenes que se situaban junto a la ermita de la Virgen del Castillo en Fariza​ o los del Prado Polo y del Lumbo de Valdesancho en Lumbrales.​ Otros dólmenes que sí han perdurado son el de Navalito en Lumbrales​ y el situado en el pago de La Veiga de Torregamones.

Los primeros asentamientos del Neolítico se diferenciaron poco de los habitáculos del paleolítico. Con el tiempo se desarrollaron los primeros poblados o aldeas, en los que la vivienda se construye de forma redondeada, siguiendo el sistema más fácil, a imagen de los actuales chiviteros, con un muro circular y una cubierta vegetal que finalmente sería sustituida por una falsa bóveda de losas de piedra recubiertas de tierra y césped. A este tipo de vivienda nos remiten los rebajes de muchos de los asentamientos neolíticos, como el del Rincón de las Cabañas de Fermoselle, casi todos situados en las proximidades de los cursos fluviales.​

  

Las muestras de arte rupestre son escasas, destacando entre ellas el yacimiento arqueológico del Castillo de Vilvestre de la Ribera, lugar en el que se hallaron pinturas rupestres y un taller neolítico que algunos expertos consideran el más importante de España.​ De esta época son también las hachas pulimentadas y pinturas rupestres (denominadas La Procesión) encontradas en la zona del Agua Santa en Saucelle de la Ribera.

Por toda la zona se establecían numerosos altares y santuarios rupestres en los que se daba culto a las divinidades de la naturaleza mediante ofrendas o cruentos sacrificios. Se ha constatado la existencia del santuario de la Peña del Gato en Argañín, el santuario de los monumentos sagrados de Peñatorre y de Peña del Moro en Castro de Alcañices, el santuario de la Virgen del Castillo en Fariza, el santuario de la Mesa de los Curas en La Fregeneda, el santuario de la Peña Gorda en La Peña, el santuario de Nuestra Señora del Castillo en Pereña de la Ribera, el santuario de Valdecadiella en Villalcampo, el santuario de la Peña del Ejido en Villar del Buey, el santuario de San Mamede en Villardiegua de la Ribera, el santuario del Teso de San Cristóbal en Villarino de los Aires y el santuario de El Castillo en Vilvestre de la Ribera.81​

Como hallazgos aislados se han encontrado una alabarda de la cultura campaniforme en Fariza​ y un hacha de talón del Bronce Final en Pino del Oro.

 

La cultura celta

   

La cultura celta irrumpe en estas tierras hacia el primer milenio antes de Cristo. Los numerosos castros, verracos, estelas, fíbulas, broches, anillos y cerámicas encontrados nos remiten al pueblo vetón, aunque su presencia al norte del Tormes pudo ser compartida con otro pueblo celta, el vacceo.84​

El vestigio más representativo de los vetones son los verracos, unas esculturas de piedra con forma de toro que denotan la importancia del ganado en esta cultura. Se han encontrado uno en La Redonda, dos en Lumbrales, uno en Masueco, uno en San Felices de los Gallegos, seis en Villalcampo y cuatro en Villardiegua.​ Otro vestigio destacado son los castros, los poblados fortificados propios de la época celta. Existe constancia de su presencia en Barruecopardo (Castro de la Casa de Quiquín), en Bermellar (Castro del Castillo de Saldañuela), en el Teso del Dinero en Cerezal de Peñahorcada, en el cerro de la Ermita de Nuestra Señora del Castillo en Fariza, en el Castillo Moro de Fermoselle, en Hinojosa de Duero (Castro de Cabeza de Moncalvo), en Lumbrales (Castro de Las Merchanas), en el camino de Masueco a Corporario, en Moral de Sayago, en el cerro de la Ermita de Nuestra Señora del Castillo en Pereña de la Ribera, en Saldeana (Castro de El Castillo), en San Felices de los Gallegos (Castro de Castelmao), en Fuenteguinaldo (Castro de Irueña), en Gallegos de Argañán (Castro de El Castillo o La Plaza), en Villalcampo (Castro de Santiago), en Villardiegua (Castro de San Mamede), en Zamarra (Castro de Lerilla), y en el Teso de San Cristóbal de Villarino de los Aires.

   

La dominación romana

 

Las calzadas romanas es uno de los legados más característicos del imperio romano. Por el norte existía la que unía Zamora con Pereruela, donde se dividía en la calzada mirandesa y la que se dirigía a Fermoselle, en ambos casos atravesando los arribes. También son testimonio de esta época la multitud de estelas o inscripciones diseminadas a lo largo de todo el territorio. Un ejemplo de ellas son las de Barruecopardo,​ Fariza,

​ Hinojosa,​ Moral de Sayago,​ Pino del Oro​ y Villalcampo.​ Se caracterizan por sus decoraciones curvilíneas, sus signos cruciformes, funerarios o astrales y en algunas ocasiones sus inscripciones en latín. Recientemente ha aparecido una placa de cobre en la que está inscrito un pacto de hospitalidad. Este documento jurídico fue hallado en una prospección del asentamiento minero de Pino del Oro.

  

La dominación árabe

 

La presencia árabe fue notoria en los arribes. Existe un tramo de cercas árabes del siglo X junto a la Ermita de la Santa en Aldeadávila así como otros vestigios junto a la ermita de Nuestra Señora del Castillo en Pereña de la Ribera. Sobre todo se conservan numerosas leyendas de vírgenes, tesoros, fortalezas y acoso a doncellas.​

 

Reconquista e integración en el Reino de León

 

La época clave para la organización demográfica del territorio de Arribes, se da en la Alta Edad Media, cuando se emprende la conquista y repoblación de la zona por parte de los monarcas del Reino de León, reino que surge a partir del Reino de Asturias de Don Pelayo y del que luego se subdividirían y/o desgajarían el Condado de Castilla, el Reino de Galicia y el Reino de Portugal. La repoblación planteó una disposición muy distinta de la actual, basando su desarrollo en el modelo repoblador gallego, que consistía en disponer muchas aldeas de pequeño tamaño y muy próximas entre sí, esquema que a la larga hizo insostenibles a muchas de ellas. En una primera fase bajo el reinado de Ramiro II de León fueron repobladas algunas localidades del entorno como Guadramiro, Ledesma​ o Peñausende.​ Sin embargo fueron las posteriores repoblaciones, que vinieron de la mano de los reyes Alfonso VI y Fernando II de León, las que crearon la mayor parte de las localidades actuales.94​95​ En los pueblos se asentarían en su mayoría colonos asturianos y leoneses aunque también gallegos y castellanos, que trajeron consigo su cultura e idiosincrasia.

  

La ermita de Nuestra Señora del Castillo, en Fariza, está enclavada sobre un castro con ocupación en época prerromana, romana y medieval.​

Según algunos autores, la toponimia nos daría una idea del lugar de origen de éstos, entre los ejemplos castellanos se encontrarían los pueblos de Aldeadávila o Corporario mientras que entre los ejemplos asturleoneses se encontrarían por ejemplo una serie de localidades con nombre de árboles, plantas o frutos en lengua asturleonesa, entre los que figurarían Almendra, Ahigal de los Aceiteros, bautizado «la figal» haciendo alusión a «la higuera», Cerezal de Peñahorcada, cuyo nombre evolucionó de «zrezal», que significa «cerezo», Moral de Sayago o Moralina, referenciando a la morus nigra,​ o La Zarza de Pumareda, donde «pumareda» significa «campo de manzanos», Gamones o Torregamones que tendría su origen en la presencia de asfódelos o gamones,​ entre otros.​ Entre los movimientos más notables de Fernando II de León en la zona fueron la creación del señorío de Barruecopardo en 1177 o la cesión de la gestión de El Abadengo a la Orden de los Templarios, mientras que entre los de su sucesor, Alfonso IX de León, estarían la concesión de carta foral a Fermoselle en 1221. Además, localidades como Saucelle, Saldeana, Barruecopardo, Vilvestre y Cerezal fueron cedidas a la encomienda de Peñausende de la Orden de Santiago.

Con la muerte de Alfonso IX de León en 1230, su hijo Fernando III el Santo, quien ya era rey de Castilla, hereda el Reino de León, pero mantiene sus propias estructuras durante la Edad Moderna, conservando tanto sus instituciones como sus características de organización territorial, lo que se reflejará en la cartografía de los siglos XVI, XVII y XVIII.

 

Edad Moderna

  

Claustro del convento de San Francisco, en Fermoselle, actual casa del parque natural de Arribes del Duero en la provincia de Zamora. La llegada de los franciscanos en 1740 fue de gran ayuda para el municipio por la atención espiritual, el socorro material y por crear una escuela de gramática para niños.​

  

A partir del siglo XV, con la reducción de los concejos que tenían derecho a voto en las Cortes de Castilla y León, se empieza a configurar el espacio provincial que separará esta zona en las provincias de Zamora y Salamanca. De este modo, las localidades que hasta entonces dependían de los concejos de Ledesma y Ciudad Rodrigo para el voto en Cortes, pasaron a hacerlo del de Salamanca. Las provincias que se crean para las Cortes de Castilla y León de 1425 hacen frontera en esta zona sobre la base de los límites eclesiásticos que establecieron los monarcas leoneses en la Alta Edad Media al instaurar las diócesis de Zamora y Salamanca, con el río Tormes como frontera entre ambas. El área zamorana de los arribes quedó encuadrada dentro de dicha provincia en el partido de Sayago, mientras que la parte salmantina lo hizo en torno a los partidos de Ledesma al norte y Ciudad Rodrigo al sur.​ En todo caso, aunque separadas en dos provincias diferentes, las dos partes de las arribes, zamorana y salmantina, siguieron compartiendo una misma pertenencia a la región leonesa.

 

Edad Contemporánea

 

La división territorial de España de 1833 reafirmó la división del territorio de Arribes en dos provincias. Las localidades situadas al norte del Tormes quedaron encuadradas definitivamente en la provincia de Zamora mientras que las situadas al sur se recogieron en la provincia de Salamanca, formando parte las dos, junto con la provincia de León, de la Región Leonesa, región de carácter meramente clasificatorio, sin operatividad administrativa, que a grandes rasgos vendría a recoger la antigua demarcación del Reino de León (sin Galicia ni Asturias ni Extremadura).

En 1935 se pone en funcionamiento el primer proyecto hidroeléctrico de la zona, el Salto de Ricobayo, y en 1970 se inaugura el Salto de Villarino. Se termina así la planificación de los Saltos del Duero, un conjunto de presas y embalses que cuenta además con el Salto de Villalcampo (1949), el Salto de Castro (1946), el Salto de Saucelle (1956) y el Salto de Aldeadávila (1963).

El 10 de mayo de 1991 mediante la Ley 8/1991, de Espacios Naturales de la Comunidad de Castilla y León, que recoge y protege legalmente una serie de espacios y lugares naturales entre los que se encuentra el denominado como Arribes del Duero. El 30 de abril de 1992, se inicia el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales, plan que se aprueba posteriormente el 7 de junio de 2001, mediante el Decreto 164/2001, para finalmente, mediante la Ley 5/2002, de 11 de abril, procederse a la declaración del mismo como parque natural.

 

Demografía

 

En 2010, la población total de los términos municipales incluidos (total o parcialmente) en la demarcación del parque, era de 16.514 habitantes (INE 2010), mientras que en el año 2000, era de 19.718 habitantes (INE 2000). Desde los años 60 se da una evolución continuamente negativa en el número de habitantes de la zona y es que los jóvenes emigran hacia las ciudades en busca del empleo que en los arribes no encuentran. Como consecuencia de esto apenas se produce relevo generacional, la mayoría de los habitantes que quedan son jubilados.

 

L'estany de Puigcerdà és un estany artificial situat a la part nord-oest de la vila de Puigcerdà.

Les primeres notícies de l'existència d'aquest estany daten del segle XIII, concretament del 2 de desembre del 1260, tal com ho descriu mossèn Jaume Martí i Sanjaume al seu llibre Dietari de Puigcerdà. En aquest dietari hi apareix un document on el paborde de les propietats de Sant Miquel de Cuixà a Cerdanya cedeix a Arnald de Prat un terreny al costat de l'estany. Citant la mateixa font, a l'obra Història de Puigcerdà i per les prospeccions arqueològiques dutes el 1991 per Oriol Mercadal Fernàndez i Jordi Campillo, es trobaren restes arqueològiques d'un assentament humà datat al segle XI (mur de pedra, paviment rústec, restes de ceràmica, una ferradura de mula) que podria haver perdurat fins al segle XIII. Es podria afirmar doncs, que la construcció de l'estany es dugué a terme entre els anys 1200 i 1260.

El subministrament d'aigua de l'estany prové del riu Querol que és portada fins a Puigcerdà mitjançant una séquia artificial. (Viquipèdia)

 

Les primeres notícies de l'existència d'aquest estany daten del segle XIII, concretament del 2 de desembre del 1260, tal com ho descriu mossèn Jaume Martí i Sanjaume al seu llibre Dietari de Puigcerdà. En aquest dietari hi apareix un document on el paborde de les propietats de Sant Miquel de Cuixà a Cerdanya cedeix a Arnald de Prat un terreny al costat de l'estany. Citant la mateixa font, a l'obra Història de Puigcerdà i per les prospeccions arqueològiques dutes el 1991 per Oriol Mercadal i Jordi Campillo, es trobaren restes arqueològiques d'un assentament humà datat al segle XI (mur de pedra, paviment rústec, restes de ceràmica, una ferradura de mula) que podria haver perdurat fins al segle XIII. Es podria afirmar doncs, que la construcció de l'estany es dugué a terme entre els anys 1200 i 1260.

  

The first news of the existence of this lake dates from the thirteenth century, specifically from December 2, 1260, as Father James Martí i Sanjaume describes in his book Diary of Puigcerdà. In this diary appears in a document provost properties in San Miguel de Cerdanya Cuixà Prado yields to Arnald of land next to the lake. Citing the same source, the work history and the archaeological Puigcerdà carried in 1991 by Oriol Mercadal and Jordi Campillo, were found archaeological remains of a human settlement dating back to the eleventh century (stone wall, rustic flooring, remains pottery, a horseshoe mule) could have lasted until the thirteenth century. It could be said then that the construction of the pond was carried out between 1200 and 1260.

 

.La primera noticia de la existencia de este lago data del siglo XIII, específicamente a partir del 2 de diciembre de 1260, como describe el Padre James Martí i Sanjaume en su libro Diario de Puigcerdà. En este diario aparece en un documento preboste propiedades en San Miguel de Cerdanya Cuixà Prado rinde a Arnald de la tierra junto al lago. Citando la misma fuente, la historia del trabajo y el Puigcerdà arqueológico llevado en 1991 por Oriol Mercadal y Jordi Campillo, se encontraron los restos arqueológicos de un asentamiento humano que se remonta al siglo XI (muro de piedra, suelos rústicos, restos de cerámica, una mula de herradura) Podría haber durado hasta el siglo XIII. Se podría decir entonces que la construcción del estanque se llevó a cabo entre 1200 y 1260.

  

El teatro romano de Caesaraugusta es un teatro de la época romana construido en la primera mitad del siglo I d. C. (gobiernos de Tiberio y Claudio) en Caesar Augusta, actual Zaragoza, España. Tenía capacidad para unos seis mil espectadores y seguía el modelo del teatro Marcelo de Roma. Estuvo en uso hasta el siglo III en que sus materiales fueron reaprovechados para construir murallas y otras edificaciones. En 1973 unas prospecciones arqueológicas lo sacaron a la luz y actualmente se puede visitar en el marco del Museo del Teatro de Cesaraugusta. El 8 de octubre de 2001 fue declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de monumento

es.wikipedia.org/wiki/Teatro_romano_de_Zaragoza

zaragozaguia.com/museo-del-teatro-de-caesaraugusta/

El teatro romano de Caesaraugusta es un teatro de la época romana construido en la primera mitad del siglo I d. C. (gobiernos de Tiberio y Claudio) en Caesar Augusta, actual Zaragoza, España. Tenía capacidad para unos seis mil espectadores y seguía el modelo del teatro Marcelo de Roma. Estuvo en uso hasta el siglo III en que sus materiales fueron reaprovechados para construir murallas y otras edificaciones. En 1973 unas prospecciones arqueológicas lo sacaron a la luz y actualmente se puede visitar en el marco del Museo del Teatro de Cesaraugusta. El 8 de octubre de 2001 fue declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de monumento

es.wikipedia.org/wiki/Teatro_romano_de_Zaragoza

zaragozaguia.com/museo-del-teatro-de-caesaraugusta/

Spantax era el nombre de una aerolínea española que operó desde 1959 hasta 1988. Su sede estaba situada en Madrid y su hub en el Aeropuerto de Gran Canaria y en el de Palma de Mallorca.Fue fundada el 6 de octubre de 1959 como Spanish Air Taxi y el acrónimo Spantax por Rodolfo Bay Wright, emblemático piloto de Iberia y Marta Estades Sáez, TCP de Iberia. Primero operó vuelos tipo taxi aéreo con pequeños aviones británicos como los Auster transportando personal y material a las prospecciones petrolíferas del Sahara Español. Con los primeros beneficios adquieren aeronaves más grandes como el Douglas DC-3 con el que siguieron realizando transportes al Sahara Español y también vuelos transportando turistas en las Islas Canarias y desde 1962 en las Baleares. Foto cedida muy amablemente por mi amigo mario mc @eb4ewl

Antiguamente, la aldea de Polvoranca, próxima a la ciudad de Leganés, tuvo una perversa fama .

Afectada por casos de paludismo constante, hambrunas y éxodos, la leyenda no hizo más que crecer entre sus escasos habitantes, hasta su despoblación definitiva a finales del siglo XIX.

Junto a los restos de su antigua iglesia, otro grupo de piedras recuerdan también las últimas casas que resistieron al abandono de dicha aldea y bajo los mismos, existen vestigios de poblamientos romanos y visigodos, según prospecciones realizadas recientemente.

 

Leganés (Comunidad de Madrid) España.

Las primeras noticias de la existencia de este lago datan del siglo XIII, concretamente el 2 de diciembre de 1260, tal como lo describe mosén Jaume Martí y Sanjaume en su libro Dietario de Puigcerdà. En este dietario aparece un documento donde el pavorde de las propiedades de San Miguel de Cuixà en la Cerdaña cede a Arnald de Prat un terreno al lado del estanque. Citando la misma fuente, en la obra Historia de Puigcerdà y por las prospecciones arqueológicas llevadas en 1991 por Oriol Mercadal y Jordi Campillo, se encontraron restos arqueológicos de un asentamiento humano datado en el siglo XI (muro de piedra, pavimento rústico, restos de cerámica, una herradura de mula) que podría haber perdurado hasta el siglo XIII. Se podría afirmar pues, que la construcción del estanque se llevó a cabo entre los años 1200 y 1260.

 

El suministro de agua del lago proviene del río Querol que es llevada hasta Puigcerdá mediante una acequia artificial.

...

 

Photoshop para ajustar el color y montar el dipti (únicamente)

 

Gracias por las 30.000 visitas, por los 31 explore y por compartir conmigo vuestro arte, conocimiento, experiencia, risas,...

Está situado en el valle del Rudrón.

Es el nombre que se dio en Covanera a una surgencia de agua que no brota a nivel de superficie sino en profundidad y es de color azul.6 La concavidad que genera tiene un diámetro de 7 metros y una profundidad de 10 metros. Esta profundidad no es uniforme; la pared del pozo del lado de la montaña es la roca madre y desciende en vertical mientras que el inicio del cauce desciende en talud a veces poco pronunciado de cantos rodados y piedras de la ladera de la montaña.

Surgencia de origen cárstico, condicionada por la presencia de roca sedimentaria compuesta de carbonato cálcico (CaC03), tipo calcita, originada en la era Mesozoica, (Cretácico Superior). Por debajo de estos estratos aparecen arenas, areniscas y conglomerados del periodo Cretácico Inferior.

El agua que descarga procede del anticlinal de Huidobro. Es conocido que cuando se hicieron prospecciones petrolíferas por Huidobro y proximidades, el agua salía turbia por este pozo; sirvió referencia importante para determinar la procedencia del agua. Por debajo de la caliza, arenas y conglomerados aparecen margas y arcillas impermeables que retienen el agua e impiden que se filtre.

adopta1metrodemar.alianzamarblava.org

 

Si quieres proteger el Mar Mediterraneo de prospecciones petrolíferas, puedes no hacer nada o puedes apadrinar 1 metro de mar por solo 10€.