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Los acontecimientos alrededor del sismo del pasado 19 de septiembre ponen a la vista la estrategia que adoptó el Estado mexicano para administrar la tragedia en su beneficio, ocultar su negligencia, lucrar con ella y aprovechar la oportunidad que se viene para engrosar los bolsillos de quienes más tienen. Es esto lo que convierte un desastre natural en una tragedia.

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La omisión del Estado y la administración de la tragedia | Por Tejiendo Organización Revolucionaria | 25 de septiembre de 2017 - tejiendorevolucion.org/190917.html

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Quien protagoniza la tragedia es la negligencia, no el temblor; evidencia de ello es que éste fue presentado como inesperado, aunque es por demás sabido que se dio en zona sísmica; evidencia son los más de treinta años en que no se avanzó en la prevención: las revisiones fallidas después del temblor del 7 de septiembre no arrojaron datos de que hubiera escuelas mal construidas o con daños estructurales; evidencia es que los reglamentos de construcción son letra muerta, asesinada por la corrupción de los diversos niveles de gobierno y los negocios inmobiliarios.

 

La urgencia de la tragedia convocó a la solidaridad inmediata y la presión del tiempo urgente ocultó un hecho fundamental: el Estado sí cuenta con los recursos materiales y humanos para enfrentar la catástrofe; cuenta con maquinaria pesada, equipo y personal especializado, infraestructura de comunicación, dinero, etc., si no los ocupó fue porque deicidio no hacerlo, no porque se viera rebasado.

 

El Estado mexicano tiene recursos de alta tecnología para espiarnos, por ejemplo, pero no los puso al servicio de los rescatistas para localizar vida dentro de los escombros. Tampoco se usó la estructura estatal para proporcionar información fidedigna y pronta que pudiera salvar vidas y canalizar la ayuda. Es más, ni los rescatistas internacionales fueron bien aprovechados, aunque los había.

 

La participación del Estado en las zonas más afectadas fue bajo la lógica de contener y controlar. Así actuaron sus efectivos castrenses, la milicia y la marina, al presentarse con armas de alto calibre a establecer perímetros de seguridad, que no sólo obstaculizaban el pronto rescate de vidas humanas, sino que pretendían cohibir la organización de la gente. Es importante mencionar que hubo elementos del ejército y policía custodiando las tiendas trasnacionales de supuestos intentos de rapiña. No es difícil concluir que su plan era lavarle la cara al ejército, cuya presencia fue más evidente en aquellos puntos que mediáticamente eran más explotables. Todo esto bajo una lógica de guerra y de barrer de manera pronta con los escombros.

 

El Estado permitió y fomentó que se le pidiera a la población gastar su salario en acopios individuales, que luego buscó administrar de forma clientelar y asistencialista, mientras, los impuestos que de por si paga el pueblo fueron a parar al fideicomiso “Fuerza México”, fideicomiso que canalizará los recursos públicos y privados generando una acumulación de capital nada desdeñable para quienes lo administran: las grandes empresas; esas, que brillaron por su ausencia cuando se hizo el llamado general a la solidaridad y que ahora piden donaciones como si fuesen la víctimas de la tragedia.

 

Para el Estado y los grandes capitalistas, a quienes realmente representa, el territorio de la tragedia –Oaxaca, Guerrero, Tlaxcala, Morelos, Puebla, Ciudad de México– es visto como un espacio para generar ganancias, invirtiendo y especulando con las vidas de la gente.

 

Lo único que podrá detenerlos es la organización de los afectados por el sismo, la organización de la gente solidaria que desbordó las calles y acudió segura de que su ayuda era indispensable, porque sabíamos que el gobierno no haría nada.

 

El triple propósito de la estrategia estatal fue primero, ponernos a resolver la situación como pudiéramos y así canalizar la energía social, segundo, aparecer codo a codo con la gente para lavar su imagen y, tercero, aumentar las ventas de las grandes empresas.

 

Si algo aprenden los que insisten en dominarnos es que abajo siempre nos organizamos en su contra, así sucedió con el terremoto de 1985, así sucede ahora. Eso es lo que temen los de arriba y lo que intentaran contener a cualquier costo. El caos que han fomentado en forma de vacío institucional, desinformación, tragedia y muerte tiene por primer objetivo ese: imposibilitar la organización. Después de largos años atacando las múltiples formas de organización popular y social han dejado a una sociedad aislada, dividida, individualizada; no obstante, esta sociedad ahora intenta restablecer los lazos, buscamos reconocernos como compañeros de los mismos problemas.

 

Junto a la desorganización hay un segundo objetivo del Estado, encauzar nuestra indignación y nuestra solidaridad. Dejar que la “sociedad civil” tenga que resolver lo urgente y vital de la tragedia para así impedir que lo denunciemos; con estas formas el Estado nos desgasta, nos va quitando esperanzas y evita que nos organicemos para cambiarlo en el futuro. Nos quieren dejar la carga de la tragedia, quieren que seamos los responsables del fracaso.

 

La apuesta desde arriba es que no vamos a ser capaces de organizarnos pero están equivocados, nosotros, desde abajo, vamos a demostrarlo porque nos va la vida en ello.

 

Por eso llamamos a la organización solidaria y no sólo a la solidaridad. Hay que organizarnos que esto va pa' largo, hay que reconocernos con un enemigo en común: el sistema capitalista al que defiende y representa el Estado. Pero además, y más importante, hay que reconocernos con una causa común: tener una vida digna, digna porque podemos organizarnos para salvar vidas sin que ninguna instancia autoritaria nos lo impida; digna porque podemos participar y garantizar que la reconstrucción de las viviendas afectadas se haga con los requerimientos necesarios. Denunciemos la omisión, la negligencia y la administración que el Estado hace de la tragedia. Impulsemos la autoorganización de los de abajo para la reconstrucción del país desde los escombros.

 

Tejiendo Organización Revolucionaria

25 de septiembre de 2017

 

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The events surrounding the September 19 earthquake expose the Mexican state's strategy to manage the tragedy on its behalf, to hide its negligence, to profit from it and to seize the opportunity that has come to swell the pockets of those who have. This is what turns a natural disaster into a tragedy.

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The omission of the State and the administration of the tragedy | By Tejiendo Revolutionary Organization | September 25, 2017

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The protagonist of the tragedy is negligence, not trembling; Evidence of this is that it was presented as unexpected, although it is well known that it occurred in seismic zone; evidence is more than thirty years in which there was no progress in prevention: failed reviews after the earthquake of September 7 did not report that there were poorly constructed or structurally damaged schools; evidence is that building regulations are dead letter, murdered by the corruption of various levels of government and real estate business.

 

The urgency of the tragedy called for immediate solidarity and the urgent pressure of time concealed a fundamental fact: the State does have the material and human resources to face the catastrophe; has heavy machinery, equipment and specialized personnel, communication infrastructure, money, etc., if not occupied was because deicide not to do it, not because it was exceeded.

 

The Mexican state has high-tech resources to spy on us, for example, but did not put them at the service of rescuers to locate life inside the rubble. Nor was the state structure used to provide reliable and timely information that could save lives and channel aid. Moreover, not even the international rescuers were well exploited, although there were.

 

The participation of the State in the most affected areas was under the logic of containing and controlling. This was how their military officers, the militia and the navy acted, by introducing themselves with high-caliber weapons to establish security perimeters, which not only hindered the prompt rescue of human lives, but also sought to restrain the organization of the people. It is important to mention that there were elements of the army and police guarding the transnational tents of alleged predatory attempts. It is not difficult to conclude that his plan was to wash the face to the army, whose presence was more evident in those points that mediatically were more exploitable. All this under a logic of war and sweep quickly with the rubble.

 

The state allowed and encouraged that the population be asked to spend their salary in individual stores, which later sought to manage clientele and welfare, while the taxes paid by the people went to the trust "Fuerza México" trust that will channel the public and private resources generating a capital accumulation not negligible for those who administer it: large companies; those that shone by their absence when the general call for solidarity was made and now ask for donations as if they were the victims of the tragedy.

 

For the state and the great capitalists it represents, the territory of the tragedy - Oaxaca, Guerrero, Tlaxcala, Morelos, Puebla, Mexico City - is seen as a space to generate profits, investing and speculating with the lives of people.

 

The only thing that can stop them is the organization of those affected by the earthquake, the organization of the people of solidarity who overflowed the streets and came safe that their help was indispensable, because we knew that the government would do nothing.

 

The threefold purpose of the state strategy was first, to resolve the situation as we could and thus channel social energy, second, to appear side by side with people to wash their image and, thirdly, to increase the sales of large companies.

 

If there is something learned by those who insist on dominating us, it is that below we always organize against him, so it happened with the earthquake of 1985, this is what happens now. That's what they fear from above and what they try to contain at any cost. The chaos that they have fomented in the form of institutional vacuum, disinformation, tragedy and death has the first objective that: to prevent the organization. After many years attacking the multiple forms of popular and social organization have left an isolated, divided, individualized society; nevertheless, this society now tries to reestablish the bonds, we seek to recognize ourselves as companions of the same problems.

 

Along with the disorganization there is a second objective of the State, to channel our indignation and our solidarity. Let the "civil society" have to solve the urgent and vital of the tragedy in order to prevent denouncing it; with these forms the State wears us, takes away our hopes and prevents us to organize to change it in the future. They want to leave us the burden of tragedy, they want us to be responsible for the failure. The bet from above is that we will not be able to organize but they are wrong, we, from below, we are going to prove it because we are going to live in it.

 

That's why we call solidarity organization and not just solidarity. We have to organize that this goes for long, we have to recognize ourselves with a common enemy: the capitalist system that defends and represents the State. But more importantly, we must recognize ourselves with a common cause: having a dignified, dignified life because we can organize ourselves to save lives without any authoritarian instance preventing us; dignified because we can participate and ensure that the reconstruction of affected housing is made with the necessary requirements. Let us denounce the omission, neglect and administration that the State makes of the tragedy. Let us encourage the self-organization of those below for the reconstruction of the country from the rubble.

 

Tejiendo Organización Revolucionaria

25 September 2017

Los acontecimientos alrededor del sismo del pasado 19 de septiembre ponen a la vista la estrategia que adoptó el Estado mexicano para administrar la tragedia en su beneficio, ocultar su negligencia, lucrar con ella y aprovechar la oportunidad que se viene para engrosar los bolsillos de quienes más tienen. Es esto lo que convierte un desastre natural en una tragedia.

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La omisión del Estado y la administración de la tragedia | Por Tejiendo Organización Revolucionaria | 25 de septiembre de 2017 - tejiendorevolucion.org/190917.html

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Quien protagoniza la tragedia es la negligencia, no el temblor; evidencia de ello es que éste fue presentado como inesperado, aunque es por demás sabido que se dio en zona sísmica; evidencia son los más de treinta años en que no se avanzó en la prevención: las revisiones fallidas después del temblor del 7 de septiembre no arrojaron datos de que hubiera escuelas mal construidas o con daños estructurales; evidencia es que los reglamentos de construcción son letra muerta, asesinada por la corrupción de los diversos niveles de gobierno y los negocios inmobiliarios.

 

La urgencia de la tragedia convocó a la solidaridad inmediata y la presión del tiempo urgente ocultó un hecho fundamental: el Estado sí cuenta con los recursos materiales y humanos para enfrentar la catástrofe; cuenta con maquinaria pesada, equipo y personal especializado, infraestructura de comunicación, dinero, etc., si no los ocupó fue porque deicidio no hacerlo, no porque se viera rebasado.

 

El Estado mexicano tiene recursos de alta tecnología para espiarnos, por ejemplo, pero no los puso al servicio de los rescatistas para localizar vida dentro de los escombros. Tampoco se usó la estructura estatal para proporcionar información fidedigna y pronta que pudiera salvar vidas y canalizar la ayuda. Es más, ni los rescatistas internacionales fueron bien aprovechados, aunque los había.

 

La participación del Estado en las zonas más afectadas fue bajo la lógica de contener y controlar. Así actuaron sus efectivos castrenses, la milicia y la marina, al presentarse con armas de alto calibre a establecer perímetros de seguridad, que no sólo obstaculizaban el pronto rescate de vidas humanas, sino que pretendían cohibir la organización de la gente. Es importante mencionar que hubo elementos del ejército y policía custodiando las tiendas trasnacionales de supuestos intentos de rapiña. No es difícil concluir que su plan era lavarle la cara al ejército, cuya presencia fue más evidente en aquellos puntos que mediáticamente eran más explotables. Todo esto bajo una lógica de guerra y de barrer de manera pronta con los escombros.

 

El Estado permitió y fomentó que se le pidiera a la población gastar su salario en acopios individuales, que luego buscó administrar de forma clientelar y asistencialista, mientras, los impuestos que de por si paga el pueblo fueron a parar al fideicomiso “Fuerza México”, fideicomiso que canalizará los recursos públicos y privados generando una acumulación de capital nada desdeñable para quienes lo administran: las grandes empresas; esas, que brillaron por su ausencia cuando se hizo el llamado general a la solidaridad y que ahora piden donaciones como si fuesen la víctimas de la tragedia.

 

Para el Estado y los grandes capitalistas, a quienes realmente representa, el territorio de la tragedia –Oaxaca, Guerrero, Tlaxcala, Morelos, Puebla, Ciudad de México– es visto como un espacio para generar ganancias, invirtiendo y especulando con las vidas de la gente.

 

Lo único que podrá detenerlos es la organización de los afectados por el sismo, la organización de la gente solidaria que desbordó las calles y acudió segura de que su ayuda era indispensable, porque sabíamos que el gobierno no haría nada.

 

El triple propósito de la estrategia estatal fue primero, ponernos a resolver la situación como pudiéramos y así canalizar la energía social, segundo, aparecer codo a codo con la gente para lavar su imagen y, tercero, aumentar las ventas de las grandes empresas.

 

Si algo aprenden los que insisten en dominarnos es que abajo siempre nos organizamos en su contra, así sucedió con el terremoto de 1985, así sucede ahora. Eso es lo que temen los de arriba y lo que intentaran contener a cualquier costo. El caos que han fomentado en forma de vacío institucional, desinformación, tragedia y muerte tiene por primer objetivo ese: imposibilitar la organización. Después de largos años atacando las múltiples formas de organización popular y social han dejado a una sociedad aislada, dividida, individualizada; no obstante, esta sociedad ahora intenta restablecer los lazos, buscamos reconocernos como compañeros de los mismos problemas.

 

Junto a la desorganización hay un segundo objetivo del Estado, encauzar nuestra indignación y nuestra solidaridad. Dejar que la “sociedad civil” tenga que resolver lo urgente y vital de la tragedia para así impedir que lo denunciemos; con estas formas el Estado nos desgasta, nos va quitando esperanzas y evita que nos organicemos para cambiarlo en el futuro. Nos quieren dejar la carga de la tragedia, quieren que seamos los responsables del fracaso.

 

La apuesta desde arriba es que no vamos a ser capaces de organizarnos pero están equivocados, nosotros, desde abajo, vamos a demostrarlo porque nos va la vida en ello.

 

Por eso llamamos a la organización solidaria y no sólo a la solidaridad. Hay que organizarnos que esto va pa' largo, hay que reconocernos con un enemigo en común: el sistema capitalista al que defiende y representa el Estado. Pero además, y más importante, hay que reconocernos con una causa común: tener una vida digna, digna porque podemos organizarnos para salvar vidas sin que ninguna instancia autoritaria nos lo impida; digna porque podemos participar y garantizar que la reconstrucción de las viviendas afectadas se haga con los requerimientos necesarios. Denunciemos la omisión, la negligencia y la administración que el Estado hace de la tragedia. Impulsemos la autoorganización de los de abajo para la reconstrucción del país desde los escombros.

 

Tejiendo Organización Revolucionaria

25 de septiembre de 2017

 

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The events surrounding the September 19 earthquake expose the Mexican state's strategy to manage the tragedy on its behalf, to hide its negligence, to profit from it and to seize the opportunity that has come to swell the pockets of those who have. This is what turns a natural disaster into a tragedy.

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The omission of the State and the administration of the tragedy | By Tejiendo Revolutionary Organization | September 25, 2017

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The protagonist of the tragedy is negligence, not trembling; Evidence of this is that it was presented as unexpected, although it is well known that it occurred in seismic zone; evidence is more than thirty years in which there was no progress in prevention: failed reviews after the earthquake of September 7 did not report that there were poorly constructed or structurally damaged schools; evidence is that building regulations are dead letter, murdered by the corruption of various levels of government and real estate business.

 

The urgency of the tragedy called for immediate solidarity and the urgent pressure of time concealed a fundamental fact: the State does have the material and human resources to face the catastrophe; has heavy machinery, equipment and specialized personnel, communication infrastructure, money, etc., if not occupied was because deicide not to do it, not because it was exceeded.

 

The Mexican state has high-tech resources to spy on us, for example, but did not put them at the service of rescuers to locate life inside the rubble. Nor was the state structure used to provide reliable and timely information that could save lives and channel aid. Moreover, not even the international rescuers were well exploited, although there were.

 

The participation of the State in the most affected areas was under the logic of containing and controlling. This was how their military officers, the militia and the navy acted, by introducing themselves with high-caliber weapons to establish security perimeters, which not only hindered the prompt rescue of human lives, but also sought to restrain the organization of the people. It is important to mention that there were elements of the army and police guarding the transnational tents of alleged predatory attempts. It is not difficult to conclude that his plan was to wash the face to the army, whose presence was more evident in those points that mediatically were more exploitable. All this under a logic of war and sweep quickly with the rubble.

 

The state allowed and encouraged that the population be asked to spend their salary in individual stores, which later sought to manage clientele and welfare, while the taxes paid by the people went to the trust "Fuerza México" trust that will channel the public and private resources generating a capital accumulation not negligible for those who administer it: large companies; those that shone by their absence when the general call for solidarity was made and now ask for donations as if they were the victims of the tragedy.

 

For the state and the great capitalists it represents, the territory of the tragedy - Oaxaca, Guerrero, Tlaxcala, Morelos, Puebla, Mexico City - is seen as a space to generate profits, investing and speculating with the lives of people.

 

The only thing that can stop them is the organization of those affected by the earthquake, the organization of the people of solidarity who overflowed the streets and came safe that their help was indispensable, because we knew that the government would do nothing.

 

The threefold purpose of the state strategy was first, to resolve the situation as we could and thus channel social energy, second, to appear side by side with people to wash their image and, thirdly, to increase the sales of large companies.

 

If there is something learned by those who insist on dominating us, it is that below we always organize against him, so it happened with the earthquake of 1985, this is what happens now. That's what they fear from above and what they try to contain at any cost. The chaos that they have fomented in the form of institutional vacuum, disinformation, tragedy and death has the first objective that: to prevent the organization. After many years attacking the multiple forms of popular and social organization have left an isolated, divided, individualized society; nevertheless, this society now tries to reestablish the bonds, we seek to recognize ourselves as companions of the same problems.

 

Along with the disorganization there is a second objective of the State, to channel our indignation and our solidarity. Let the "civil society" have to solve the urgent and vital of the tragedy in order to prevent denouncing it; with these forms the State wears us, takes away our hopes and prevents us to organize to change it in the future. They want to leave us the burden of tragedy, they want us to be responsible for the failure. The bet from above is that we will not be able to organize but they are wrong, we, from below, we are going to prove it because we are going to live in it.

 

That's why we call solidarity organization and not just solidarity. We have to organize that this goes for long, we have to recognize ourselves with a common enemy: the capitalist system that defends and represents the State. But more importantly, we must recognize ourselves with a common cause: having a dignified, dignified life because we can organize ourselves to save lives without any authoritarian instance preventing us; dignified because we can participate and ensure that the reconstruction of affected housing is made with the necessary requirements. Let us denounce the omission, neglect and administration that the State makes of the tragedy. Let us encourage the self-organization of those below for the reconstruction of the country from the rubble.

 

Tejiendo Organización Revolucionaria

25 September 2017

Los acontecimientos alrededor del sismo del pasado 19 de septiembre ponen a la vista la estrategia que adoptó el Estado mexicano para administrar la tragedia en su beneficio, ocultar su negligencia, lucrar con ella y aprovechar la oportunidad que se viene para engrosar los bolsillos de quienes más tienen. Es esto lo que convierte un desastre natural en una tragedia.

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La omisión del Estado y la administración de la tragedia | Por Tejiendo Organización Revolucionaria | 25 de septiembre de 2017 - tejiendorevolucion.org/190917.html

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Quien protagoniza la tragedia es la negligencia, no el temblor; evidencia de ello es que éste fue presentado como inesperado, aunque es por demás sabido que se dio en zona sísmica; evidencia son los más de treinta años en que no se avanzó en la prevención: las revisiones fallidas después del temblor del 7 de septiembre no arrojaron datos de que hubiera escuelas mal construidas o con daños estructurales; evidencia es que los reglamentos de construcción son letra muerta, asesinada por la corrupción de los diversos niveles de gobierno y los negocios inmobiliarios.

 

La urgencia de la tragedia convocó a la solidaridad inmediata y la presión del tiempo urgente ocultó un hecho fundamental: el Estado sí cuenta con los recursos materiales y humanos para enfrentar la catástrofe; cuenta con maquinaria pesada, equipo y personal especializado, infraestructura de comunicación, dinero, etc., si no los ocupó fue porque deicidio no hacerlo, no porque se viera rebasado.

 

El Estado mexicano tiene recursos de alta tecnología para espiarnos, por ejemplo, pero no los puso al servicio de los rescatistas para localizar vida dentro de los escombros. Tampoco se usó la estructura estatal para proporcionar información fidedigna y pronta que pudiera salvar vidas y canalizar la ayuda. Es más, ni los rescatistas internacionales fueron bien aprovechados, aunque los había.

 

La participación del Estado en las zonas más afectadas fue bajo la lógica de contener y controlar. Así actuaron sus efectivos castrenses, la milicia y la marina, al presentarse con armas de alto calibre a establecer perímetros de seguridad, que no sólo obstaculizaban el pronto rescate de vidas humanas, sino que pretendían cohibir la organización de la gente. Es importante mencionar que hubo elementos del ejército y policía custodiando las tiendas trasnacionales de supuestos intentos de rapiña. No es difícil concluir que su plan era lavarle la cara al ejército, cuya presencia fue más evidente en aquellos puntos que mediáticamente eran más explotables. Todo esto bajo una lógica de guerra y de barrer de manera pronta con los escombros.

 

El Estado permitió y fomentó que se le pidiera a la población gastar su salario en acopios individuales, que luego buscó administrar de forma clientelar y asistencialista, mientras, los impuestos que de por si paga el pueblo fueron a parar al fideicomiso “Fuerza México”, fideicomiso que canalizará los recursos públicos y privados generando una acumulación de capital nada desdeñable para quienes lo administran: las grandes empresas; esas, que brillaron por su ausencia cuando se hizo el llamado general a la solidaridad y que ahora piden donaciones como si fuesen la víctimas de la tragedia.

 

Para el Estado y los grandes capitalistas, a quienes realmente representa, el territorio de la tragedia –Oaxaca, Guerrero, Tlaxcala, Morelos, Puebla, Ciudad de México– es visto como un espacio para generar ganancias, invirtiendo y especulando con las vidas de la gente.

 

Lo único que podrá detenerlos es la organización de los afectados por el sismo, la organización de la gente solidaria que desbordó las calles y acudió segura de que su ayuda era indispensable, porque sabíamos que el gobierno no haría nada.

 

El triple propósito de la estrategia estatal fue primero, ponernos a resolver la situación como pudiéramos y así canalizar la energía social, segundo, aparecer codo a codo con la gente para lavar su imagen y, tercero, aumentar las ventas de las grandes empresas.

 

Si algo aprenden los que insisten en dominarnos es que abajo siempre nos organizamos en su contra, así sucedió con el terremoto de 1985, así sucede ahora. Eso es lo que temen los de arriba y lo que intentaran contener a cualquier costo. El caos que han fomentado en forma de vacío institucional, desinformación, tragedia y muerte tiene por primer objetivo ese: imposibilitar la organización. Después de largos años atacando las múltiples formas de organización popular y social han dejado a una sociedad aislada, dividida, individualizada; no obstante, esta sociedad ahora intenta restablecer los lazos, buscamos reconocernos como compañeros de los mismos problemas.

 

Junto a la desorganización hay un segundo objetivo del Estado, encauzar nuestra indignación y nuestra solidaridad. Dejar que la “sociedad civil” tenga que resolver lo urgente y vital de la tragedia para así impedir que lo denunciemos; con estas formas el Estado nos desgasta, nos va quitando esperanzas y evita que nos organicemos para cambiarlo en el futuro. Nos quieren dejar la carga de la tragedia, quieren que seamos los responsables del fracaso.

 

La apuesta desde arriba es que no vamos a ser capaces de organizarnos pero están equivocados, nosotros, desde abajo, vamos a demostrarlo porque nos va la vida en ello.

 

Por eso llamamos a la organización solidaria y no sólo a la solidaridad. Hay que organizarnos que esto va pa' largo, hay que reconocernos con un enemigo en común: el sistema capitalista al que defiende y representa el Estado. Pero además, y más importante, hay que reconocernos con una causa común: tener una vida digna, digna porque podemos organizarnos para salvar vidas sin que ninguna instancia autoritaria nos lo impida; digna porque podemos participar y garantizar que la reconstrucción de las viviendas afectadas se haga con los requerimientos necesarios. Denunciemos la omisión, la negligencia y la administración que el Estado hace de la tragedia. Impulsemos la autoorganización de los de abajo para la reconstrucción del país desde los escombros.

 

Tejiendo Organización Revolucionaria

25 de septiembre de 2017

 

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The events surrounding the September 19 earthquake expose the Mexican state's strategy to manage the tragedy on its behalf, to hide its negligence, to profit from it and to seize the opportunity that has come to swell the pockets of those who have. This is what turns a natural disaster into a tragedy.

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The omission of the State and the administration of the tragedy | By Tejiendo Revolutionary Organization | September 25, 2017

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The protagonist of the tragedy is negligence, not trembling; Evidence of this is that it was presented as unexpected, although it is well known that it occurred in seismic zone; evidence is more than thirty years in which there was no progress in prevention: failed reviews after the earthquake of September 7 did not report that there were poorly constructed or structurally damaged schools; evidence is that building regulations are dead letter, murdered by the corruption of various levels of government and real estate business.

 

The urgency of the tragedy called for immediate solidarity and the urgent pressure of time concealed a fundamental fact: the State does have the material and human resources to face the catastrophe; has heavy machinery, equipment and specialized personnel, communication infrastructure, money, etc., if not occupied was because deicide not to do it, not because it was exceeded.

 

The Mexican state has high-tech resources to spy on us, for example, but did not put them at the service of rescuers to locate life inside the rubble. Nor was the state structure used to provide reliable and timely information that could save lives and channel aid. Moreover, not even the international rescuers were well exploited, although there were.

 

The participation of the State in the most affected areas was under the logic of containing and controlling. This was how their military officers, the militia and the navy acted, by introducing themselves with high-caliber weapons to establish security perimeters, which not only hindered the prompt rescue of human lives, but also sought to restrain the organization of the people. It is important to mention that there were elements of the army and police guarding the transnational tents of alleged predatory attempts. It is not difficult to conclude that his plan was to wash the face to the army, whose presence was more evident in those points that mediatically were more exploitable. All this under a logic of war and sweep quickly with the rubble.

 

The state allowed and encouraged that the population be asked to spend their salary in individual stores, which later sought to manage clientele and welfare, while the taxes paid by the people went to the trust "Fuerza México" trust that will channel the public and private resources generating a capital accumulation not negligible for those who administer it: large companies; those that shone by their absence when the general call for solidarity was made and now ask for donations as if they were the victims of the tragedy.

 

For the state and the great capitalists it represents, the territory of the tragedy - Oaxaca, Guerrero, Tlaxcala, Morelos, Puebla, Mexico City - is seen as a space to generate profits, investing and speculating with the lives of people.

 

The only thing that can stop them is the organization of those affected by the earthquake, the organization of the people of solidarity who overflowed the streets and came safe that their help was indispensable, because we knew that the government would do nothing.

 

The threefold purpose of the state strategy was first, to resolve the situation as we could and thus channel social energy, second, to appear side by side with people to wash their image and, thirdly, to increase the sales of large companies.

 

If there is something learned by those who insist on dominating us, it is that below we always organize against him, so it happened with the earthquake of 1985, this is what happens now. That's what they fear from above and what they try to contain at any cost. The chaos that they have fomented in the form of institutional vacuum, disinformation, tragedy and death has the first objective that: to prevent the organization. After many years attacking the multiple forms of popular and social organization have left an isolated, divided, individualized society; nevertheless, this society now tries to reestablish the bonds, we seek to recognize ourselves as companions of the same problems.

 

Along with the disorganization there is a second objective of the State, to channel our indignation and our solidarity. Let the "civil society" have to solve the urgent and vital of the tragedy in order to prevent denouncing it; with these forms the State wears us, takes away our hopes and prevents us to organize to change it in the future. They want to leave us the burden of tragedy, they want us to be responsible for the failure. The bet from above is that we will not be able to organize but they are wrong, we, from below, we are going to prove it because we are going to live in it.

 

That's why we call solidarity organization and not just solidarity. We have to organize that this goes for long, we have to recognize ourselves with a common enemy: the capitalist system that defends and represents the State. But more importantly, we must recognize ourselves with a common cause: having a dignified, dignified life because we can organize ourselves to save lives without any authoritarian instance preventing us; dignified because we can participate and ensure that the reconstruction of affected housing is made with the necessary requirements. Let us denounce the omission, neglect and administration that the State makes of the tragedy. Let us encourage the self-organization of those below for the reconstruction of the country from the rubble.

 

Tejiendo Organización Revolucionaria

25 September 2017

Los acontecimientos alrededor del sismo del pasado 19 de septiembre ponen a la vista la estrategia que adoptó el Estado mexicano para administrar la tragedia en su beneficio, ocultar su negligencia, lucrar con ella y aprovechar la oportunidad que se viene para engrosar los bolsillos de quienes más tienen. Es esto lo que convierte un desastre natural en una tragedia.

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La omisión del Estado y la administración de la tragedia | Por Tejiendo Organización Revolucionaria | 25 de septiembre de 2017 - tejiendorevolucion.org/190917.html

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Quien protagoniza la tragedia es la negligencia, no el temblor; evidencia de ello es que éste fue presentado como inesperado, aunque es por demás sabido que se dio en zona sísmica; evidencia son los más de treinta años en que no se avanzó en la prevención: las revisiones fallidas después del temblor del 7 de septiembre no arrojaron datos de que hubiera escuelas mal construidas o con daños estructurales; evidencia es que los reglamentos de construcción son letra muerta, asesinada por la corrupción de los diversos niveles de gobierno y los negocios inmobiliarios.

 

La urgencia de la tragedia convocó a la solidaridad inmediata y la presión del tiempo urgente ocultó un hecho fundamental: el Estado sí cuenta con los recursos materiales y humanos para enfrentar la catástrofe; cuenta con maquinaria pesada, equipo y personal especializado, infraestructura de comunicación, dinero, etc., si no los ocupó fue porque deicidio no hacerlo, no porque se viera rebasado.

 

El Estado mexicano tiene recursos de alta tecnología para espiarnos, por ejemplo, pero no los puso al servicio de los rescatistas para localizar vida dentro de los escombros. Tampoco se usó la estructura estatal para proporcionar información fidedigna y pronta que pudiera salvar vidas y canalizar la ayuda. Es más, ni los rescatistas internacionales fueron bien aprovechados, aunque los había.

 

La participación del Estado en las zonas más afectadas fue bajo la lógica de contener y controlar. Así actuaron sus efectivos castrenses, la milicia y la marina, al presentarse con armas de alto calibre a establecer perímetros de seguridad, que no sólo obstaculizaban el pronto rescate de vidas humanas, sino que pretendían cohibir la organización de la gente. Es importante mencionar que hubo elementos del ejército y policía custodiando las tiendas trasnacionales de supuestos intentos de rapiña. No es difícil concluir que su plan era lavarle la cara al ejército, cuya presencia fue más evidente en aquellos puntos que mediáticamente eran más explotables. Todo esto bajo una lógica de guerra y de barrer de manera pronta con los escombros.

 

El Estado permitió y fomentó que se le pidiera a la población gastar su salario en acopios individuales, que luego buscó administrar de forma clientelar y asistencialista, mientras, los impuestos que de por si paga el pueblo fueron a parar al fideicomiso “Fuerza México”, fideicomiso que canalizará los recursos públicos y privados generando una acumulación de capital nada desdeñable para quienes lo administran: las grandes empresas; esas, que brillaron por su ausencia cuando se hizo el llamado general a la solidaridad y que ahora piden donaciones como si fuesen la víctimas de la tragedia.

 

Para el Estado y los grandes capitalistas, a quienes realmente representa, el territorio de la tragedia –Oaxaca, Guerrero, Tlaxcala, Morelos, Puebla, Ciudad de México– es visto como un espacio para generar ganancias, invirtiendo y especulando con las vidas de la gente.

 

Lo único que podrá detenerlos es la organización de los afectados por el sismo, la organización de la gente solidaria que desbordó las calles y acudió segura de que su ayuda era indispensable, porque sabíamos que el gobierno no haría nada.

 

El triple propósito de la estrategia estatal fue primero, ponernos a resolver la situación como pudiéramos y así canalizar la energía social, segundo, aparecer codo a codo con la gente para lavar su imagen y, tercero, aumentar las ventas de las grandes empresas.

 

Si algo aprenden los que insisten en dominarnos es que abajo siempre nos organizamos en su contra, así sucedió con el terremoto de 1985, así sucede ahora. Eso es lo que temen los de arriba y lo que intentaran contener a cualquier costo. El caos que han fomentado en forma de vacío institucional, desinformación, tragedia y muerte tiene por primer objetivo ese: imposibilitar la organización. Después de largos años atacando las múltiples formas de organización popular y social han dejado a una sociedad aislada, dividida, individualizada; no obstante, esta sociedad ahora intenta restablecer los lazos, buscamos reconocernos como compañeros de los mismos problemas.

 

Junto a la desorganización hay un segundo objetivo del Estado, encauzar nuestra indignación y nuestra solidaridad. Dejar que la “sociedad civil” tenga que resolver lo urgente y vital de la tragedia para así impedir que lo denunciemos; con estas formas el Estado nos desgasta, nos va quitando esperanzas y evita que nos organicemos para cambiarlo en el futuro. Nos quieren dejar la carga de la tragedia, quieren que seamos los responsables del fracaso.

 

La apuesta desde arriba es que no vamos a ser capaces de organizarnos pero están equivocados, nosotros, desde abajo, vamos a demostrarlo porque nos va la vida en ello.

 

Por eso llamamos a la organización solidaria y no sólo a la solidaridad. Hay que organizarnos que esto va pa' largo, hay que reconocernos con un enemigo en común: el sistema capitalista al que defiende y representa el Estado. Pero además, y más importante, hay que reconocernos con una causa común: tener una vida digna, digna porque podemos organizarnos para salvar vidas sin que ninguna instancia autoritaria nos lo impida; digna porque podemos participar y garantizar que la reconstrucción de las viviendas afectadas se haga con los requerimientos necesarios. Denunciemos la omisión, la negligencia y la administración que el Estado hace de la tragedia. Impulsemos la autoorganización de los de abajo para la reconstrucción del país desde los escombros.

 

Tejiendo Organización Revolucionaria

25 de septiembre de 2017

 

___

 

The events surrounding the September 19 earthquake expose the Mexican state's strategy to manage the tragedy on its behalf, to hide its negligence, to profit from it and to seize the opportunity that has come to swell the pockets of those who have. This is what turns a natural disaster into a tragedy.

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The omission of the State and the administration of the tragedy | By Tejiendo Revolutionary Organization | September 25, 2017

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The protagonist of the tragedy is negligence, not trembling; Evidence of this is that it was presented as unexpected, although it is well known that it occurred in seismic zone; evidence is more than thirty years in which there was no progress in prevention: failed reviews after the earthquake of September 7 did not report that there were poorly constructed or structurally damaged schools; evidence is that building regulations are dead letter, murdered by the corruption of various levels of government and real estate business.

 

The urgency of the tragedy called for immediate solidarity and the urgent pressure of time concealed a fundamental fact: the State does have the material and human resources to face the catastrophe; has heavy machinery, equipment and specialized personnel, communication infrastructure, money, etc., if not occupied was because deicide not to do it, not because it was exceeded.

 

The Mexican state has high-tech resources to spy on us, for example, but did not put them at the service of rescuers to locate life inside the rubble. Nor was the state structure used to provide reliable and timely information that could save lives and channel aid. Moreover, not even the international rescuers were well exploited, although there were.

 

The participation of the State in the most affected areas was under the logic of containing and controlling. This was how their military officers, the militia and the navy acted, by introducing themselves with high-caliber weapons to establish security perimeters, which not only hindered the prompt rescue of human lives, but also sought to restrain the organization of the people. It is important to mention that there were elements of the army and police guarding the transnational tents of alleged predatory attempts. It is not difficult to conclude that his plan was to wash the face to the army, whose presence was more evident in those points that mediatically were more exploitable. All this under a logic of war and sweep quickly with the rubble.

 

The state allowed and encouraged that the population be asked to spend their salary in individual stores, which later sought to manage clientele and welfare, while the taxes paid by the people went to the trust "Fuerza México" trust that will channel the public and private resources generating a capital accumulation not negligible for those who administer it: large companies; those that shone by their absence when the general call for solidarity was made and now ask for donations as if they were the victims of the tragedy.

 

For the state and the great capitalists it represents, the territory of the tragedy - Oaxaca, Guerrero, Tlaxcala, Morelos, Puebla, Mexico City - is seen as a space to generate profits, investing and speculating with the lives of people.

 

The only thing that can stop them is the organization of those affected by the earthquake, the organization of the people of solidarity who overflowed the streets and came safe that their help was indispensable, because we knew that the government would do nothing.

 

The threefold purpose of the state strategy was first, to resolve the situation as we could and thus channel social energy, second, to appear side by side with people to wash their image and, thirdly, to increase the sales of large companies.

 

If there is something learned by those who insist on dominating us, it is that below we always organize against him, so it happened with the earthquake of 1985, this is what happens now. That's what they fear from above and what they try to contain at any cost. The chaos that they have fomented in the form of institutional vacuum, disinformation, tragedy and death has the first objective that: to prevent the organization. After many years attacking the multiple forms of popular and social organization have left an isolated, divided, individualized society; nevertheless, this society now tries to reestablish the bonds, we seek to recognize ourselves as companions of the same problems.

 

Along with the disorganization there is a second objective of the State, to channel our indignation and our solidarity. Let the "civil society" have to solve the urgent and vital of the tragedy in order to prevent denouncing it; with these forms the State wears us, takes away our hopes and prevents us to organize to change it in the future. They want to leave us the burden of tragedy, they want us to be responsible for the failure. The bet from above is that we will not be able to organize but they are wrong, we, from below, we are going to prove it because we are going to live in it.

 

That's why we call solidarity organization and not just solidarity. We have to organize that this goes for long, we have to recognize ourselves with a common enemy: the capitalist system that defends and represents the State. But more importantly, we must recognize ourselves with a common cause: having a dignified, dignified life because we can organize ourselves to save lives without any authoritarian instance preventing us; dignified because we can participate and ensure that the reconstruction of affected housing is made with the necessary requirements. Let us denounce the omission, neglect and administration that the State makes of the tragedy. Let us encourage the self-organization of those below for the reconstruction of the country from the rubble.

 

Tejiendo Organización Revolucionaria

25 September 2017

Los acontecimientos alrededor del sismo del pasado 19 de septiembre ponen a la vista la estrategia que adoptó el Estado mexicano para administrar la tragedia en su beneficio, ocultar su negligencia, lucrar con ella y aprovechar la oportunidad que se viene para engrosar los bolsillos de quienes más tienen. Es esto lo que convierte un desastre natural en una tragedia.

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La omisión del Estado y la administración de la tragedia | Por Tejiendo Organización Revolucionaria | 25 de septiembre de 2017 - tejiendorevolucion.org/190917.html

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Quien protagoniza la tragedia es la negligencia, no el temblor; evidencia de ello es que éste fue presentado como inesperado, aunque es por demás sabido que se dio en zona sísmica; evidencia son los más de treinta años en que no se avanzó en la prevención: las revisiones fallidas después del temblor del 7 de septiembre no arrojaron datos de que hubiera escuelas mal construidas o con daños estructurales; evidencia es que los reglamentos de construcción son letra muerta, asesinada por la corrupción de los diversos niveles de gobierno y los negocios inmobiliarios.

 

La urgencia de la tragedia convocó a la solidaridad inmediata y la presión del tiempo urgente ocultó un hecho fundamental: el Estado sí cuenta con los recursos materiales y humanos para enfrentar la catástrofe; cuenta con maquinaria pesada, equipo y personal especializado, infraestructura de comunicación, dinero, etc., si no los ocupó fue porque deicidio no hacerlo, no porque se viera rebasado.

 

El Estado mexicano tiene recursos de alta tecnología para espiarnos, por ejemplo, pero no los puso al servicio de los rescatistas para localizar vida dentro de los escombros. Tampoco se usó la estructura estatal para proporcionar información fidedigna y pronta que pudiera salvar vidas y canalizar la ayuda. Es más, ni los rescatistas internacionales fueron bien aprovechados, aunque los había.

 

La participación del Estado en las zonas más afectadas fue bajo la lógica de contener y controlar. Así actuaron sus efectivos castrenses, la milicia y la marina, al presentarse con armas de alto calibre a establecer perímetros de seguridad, que no sólo obstaculizaban el pronto rescate de vidas humanas, sino que pretendían cohibir la organización de la gente. Es importante mencionar que hubo elementos del ejército y policía custodiando las tiendas trasnacionales de supuestos intentos de rapiña. No es difícil concluir que su plan era lavarle la cara al ejército, cuya presencia fue más evidente en aquellos puntos que mediáticamente eran más explotables. Todo esto bajo una lógica de guerra y de barrer de manera pronta con los escombros.

 

El Estado permitió y fomentó que se le pidiera a la población gastar su salario en acopios individuales, que luego buscó administrar de forma clientelar y asistencialista, mientras, los impuestos que de por si paga el pueblo fueron a parar al fideicomiso “Fuerza México”, fideicomiso que canalizará los recursos públicos y privados generando una acumulación de capital nada desdeñable para quienes lo administran: las grandes empresas; esas, que brillaron por su ausencia cuando se hizo el llamado general a la solidaridad y que ahora piden donaciones como si fuesen la víctimas de la tragedia.

 

Para el Estado y los grandes capitalistas, a quienes realmente representa, el territorio de la tragedia –Oaxaca, Guerrero, Tlaxcala, Morelos, Puebla, Ciudad de México– es visto como un espacio para generar ganancias, invirtiendo y especulando con las vidas de la gente.

 

Lo único que podrá detenerlos es la organización de los afectados por el sismo, la organización de la gente solidaria que desbordó las calles y acudió segura de que su ayuda era indispensable, porque sabíamos que el gobierno no haría nada.

 

El triple propósito de la estrategia estatal fue primero, ponernos a resolver la situación como pudiéramos y así canalizar la energía social, segundo, aparecer codo a codo con la gente para lavar su imagen y, tercero, aumentar las ventas de las grandes empresas.

 

Si algo aprenden los que insisten en dominarnos es que abajo siempre nos organizamos en su contra, así sucedió con el terremoto de 1985, así sucede ahora. Eso es lo que temen los de arriba y lo que intentaran contener a cualquier costo. El caos que han fomentado en forma de vacío institucional, desinformación, tragedia y muerte tiene por primer objetivo ese: imposibilitar la organización. Después de largos años atacando las múltiples formas de organización popular y social han dejado a una sociedad aislada, dividida, individualizada; no obstante, esta sociedad ahora intenta restablecer los lazos, buscamos reconocernos como compañeros de los mismos problemas.

 

Junto a la desorganización hay un segundo objetivo del Estado, encauzar nuestra indignación y nuestra solidaridad. Dejar que la “sociedad civil” tenga que resolver lo urgente y vital de la tragedia para así impedir que lo denunciemos; con estas formas el Estado nos desgasta, nos va quitando esperanzas y evita que nos organicemos para cambiarlo en el futuro. Nos quieren dejar la carga de la tragedia, quieren que seamos los responsables del fracaso.

 

La apuesta desde arriba es que no vamos a ser capaces de organizarnos pero están equivocados, nosotros, desde abajo, vamos a demostrarlo porque nos va la vida en ello.

 

Por eso llamamos a la organización solidaria y no sólo a la solidaridad. Hay que organizarnos que esto va pa' largo, hay que reconocernos con un enemigo en común: el sistema capitalista al que defiende y representa el Estado. Pero además, y más importante, hay que reconocernos con una causa común: tener una vida digna, digna porque podemos organizarnos para salvar vidas sin que ninguna instancia autoritaria nos lo impida; digna porque podemos participar y garantizar que la reconstrucción de las viviendas afectadas se haga con los requerimientos necesarios. Denunciemos la omisión, la negligencia y la administración que el Estado hace de la tragedia. Impulsemos la autoorganización de los de abajo para la reconstrucción del país desde los escombros.

 

Tejiendo Organización Revolucionaria

25 de septiembre de 2017

 

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The events surrounding the September 19 earthquake expose the Mexican state's strategy to manage the tragedy on its behalf, to hide its negligence, to profit from it and to seize the opportunity that has come to swell the pockets of those who have. This is what turns a natural disaster into a tragedy.

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The omission of the State and the administration of the tragedy | By Tejiendo Revolutionary Organization | September 25, 2017

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The protagonist of the tragedy is negligence, not trembling; Evidence of this is that it was presented as unexpected, although it is well known that it occurred in seismic zone; evidence is more than thirty years in which there was no progress in prevention: failed reviews after the earthquake of September 7 did not report that there were poorly constructed or structurally damaged schools; evidence is that building regulations are dead letter, murdered by the corruption of various levels of government and real estate business.

 

The urgency of the tragedy called for immediate solidarity and the urgent pressure of time concealed a fundamental fact: the State does have the material and human resources to face the catastrophe; has heavy machinery, equipment and specialized personnel, communication infrastructure, money, etc., if not occupied was because deicide not to do it, not because it was exceeded.

 

The Mexican state has high-tech resources to spy on us, for example, but did not put them at the service of rescuers to locate life inside the rubble. Nor was the state structure used to provide reliable and timely information that could save lives and channel aid. Moreover, not even the international rescuers were well exploited, although there were.

 

The participation of the State in the most affected areas was under the logic of containing and controlling. This was how their military officers, the militia and the navy acted, by introducing themselves with high-caliber weapons to establish security perimeters, which not only hindered the prompt rescue of human lives, but also sought to restrain the organization of the people. It is important to mention that there were elements of the army and police guarding the transnational tents of alleged predatory attempts. It is not difficult to conclude that his plan was to wash the face to the army, whose presence was more evident in those points that mediatically were more exploitable. All this under a logic of war and sweep quickly with the rubble.

 

The state allowed and encouraged that the population be asked to spend their salary in individual stores, which later sought to manage clientele and welfare, while the taxes paid by the people went to the trust "Fuerza México" trust that will channel the public and private resources generating a capital accumulation not negligible for those who administer it: large companies; those that shone by their absence when the general call for solidarity was made and now ask for donations as if they were the victims of the tragedy.

 

For the state and the great capitalists it represents, the territory of the tragedy - Oaxaca, Guerrero, Tlaxcala, Morelos, Puebla, Mexico City - is seen as a space to generate profits, investing and speculating with the lives of people.

 

The only thing that can stop them is the organization of those affected by the earthquake, the organization of the people of solidarity who overflowed the streets and came safe that their help was indispensable, because we knew that the government would do nothing.

 

The threefold purpose of the state strategy was first, to resolve the situation as we could and thus channel social energy, second, to appear side by side with people to wash their image and, thirdly, to increase the sales of large companies.

 

If there is something learned by those who insist on dominating us, it is that below we always organize against him, so it happened with the earthquake of 1985, this is what happens now. That's what they fear from above and what they try to contain at any cost. The chaos that they have fomented in the form of institutional vacuum, disinformation, tragedy and death has the first objective that: to prevent the organization. After many years attacking the multiple forms of popular and social organization have left an isolated, divided, individualized society; nevertheless, this society now tries to reestablish the bonds, we seek to recognize ourselves as companions of the same problems.

 

Along with the disorganization there is a second objective of the State, to channel our indignation and our solidarity. Let the "civil society" have to solve the urgent and vital of the tragedy in order to prevent denouncing it; with these forms the State wears us, takes away our hopes and prevents us to organize to change it in the future. They want to leave us the burden of tragedy, they want us to be responsible for the failure. The bet from above is that we will not be able to organize but they are wrong, we, from below, we are going to prove it because we are going to live in it.

 

That's why we call solidarity organization and not just solidarity. We have to organize that this goes for long, we have to recognize ourselves with a common enemy: the capitalist system that defends and represents the State. But more importantly, we must recognize ourselves with a common cause: having a dignified, dignified life because we can organize ourselves to save lives without any authoritarian instance preventing us; dignified because we can participate and ensure that the reconstruction of affected housing is made with the necessary requirements. Let us denounce the omission, neglect and administration that the State makes of the tragedy. Let us encourage the self-organization of those below for the reconstruction of the country from the rubble.

 

Tejiendo Organización Revolucionaria

25 September 2017

Los acontecimientos alrededor del sismo del pasado 19 de septiembre ponen a la vista la estrategia que adoptó el Estado mexicano para administrar la tragedia en su beneficio, ocultar su negligencia, lucrar con ella y aprovechar la oportunidad que se viene para engrosar los bolsillos de quienes más tienen. Es esto lo que convierte un desastre natural en una tragedia.

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La omisión del Estado y la administración de la tragedia | Por Tejiendo Organización Revolucionaria | 25 de septiembre de 2017 - tejiendorevolucion.org/190917.html

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Quien protagoniza la tragedia es la negligencia, no el temblor; evidencia de ello es que éste fue presentado como inesperado, aunque es por demás sabido que se dio en zona sísmica; evidencia son los más de treinta años en que no se avanzó en la prevención: las revisiones fallidas después del temblor del 7 de septiembre no arrojaron datos de que hubiera escuelas mal construidas o con daños estructurales; evidencia es que los reglamentos de construcción son letra muerta, asesinada por la corrupción de los diversos niveles de gobierno y los negocios inmobiliarios.

 

La urgencia de la tragedia convocó a la solidaridad inmediata y la presión del tiempo urgente ocultó un hecho fundamental: el Estado sí cuenta con los recursos materiales y humanos para enfrentar la catástrofe; cuenta con maquinaria pesada, equipo y personal especializado, infraestructura de comunicación, dinero, etc., si no los ocupó fue porque deicidio no hacerlo, no porque se viera rebasado.

 

El Estado mexicano tiene recursos de alta tecnología para espiarnos, por ejemplo, pero no los puso al servicio de los rescatistas para localizar vida dentro de los escombros. Tampoco se usó la estructura estatal para proporcionar información fidedigna y pronta que pudiera salvar vidas y canalizar la ayuda. Es más, ni los rescatistas internacionales fueron bien aprovechados, aunque los había.

 

La participación del Estado en las zonas más afectadas fue bajo la lógica de contener y controlar. Así actuaron sus efectivos castrenses, la milicia y la marina, al presentarse con armas de alto calibre a establecer perímetros de seguridad, que no sólo obstaculizaban el pronto rescate de vidas humanas, sino que pretendían cohibir la organización de la gente. Es importante mencionar que hubo elementos del ejército y policía custodiando las tiendas trasnacionales de supuestos intentos de rapiña. No es difícil concluir que su plan era lavarle la cara al ejército, cuya presencia fue más evidente en aquellos puntos que mediáticamente eran más explotables. Todo esto bajo una lógica de guerra y de barrer de manera pronta con los escombros.

 

El Estado permitió y fomentó que se le pidiera a la población gastar su salario en acopios individuales, que luego buscó administrar de forma clientelar y asistencialista, mientras, los impuestos que de por si paga el pueblo fueron a parar al fideicomiso “Fuerza México”, fideicomiso que canalizará los recursos públicos y privados generando una acumulación de capital nada desdeñable para quienes lo administran: las grandes empresas; esas, que brillaron por su ausencia cuando se hizo el llamado general a la solidaridad y que ahora piden donaciones como si fuesen la víctimas de la tragedia.

 

Para el Estado y los grandes capitalistas, a quienes realmente representa, el territorio de la tragedia –Oaxaca, Guerrero, Tlaxcala, Morelos, Puebla, Ciudad de México– es visto como un espacio para generar ganancias, invirtiendo y especulando con las vidas de la gente.

 

Lo único que podrá detenerlos es la organización de los afectados por el sismo, la organización de la gente solidaria que desbordó las calles y acudió segura de que su ayuda era indispensable, porque sabíamos que el gobierno no haría nada.

 

El triple propósito de la estrategia estatal fue primero, ponernos a resolver la situación como pudiéramos y así canalizar la energía social, segundo, aparecer codo a codo con la gente para lavar su imagen y, tercero, aumentar las ventas de las grandes empresas.

 

Si algo aprenden los que insisten en dominarnos es que abajo siempre nos organizamos en su contra, así sucedió con el terremoto de 1985, así sucede ahora. Eso es lo que temen los de arriba y lo que intentaran contener a cualquier costo. El caos que han fomentado en forma de vacío institucional, desinformación, tragedia y muerte tiene por primer objetivo ese: imposibilitar la organización. Después de largos años atacando las múltiples formas de organización popular y social han dejado a una sociedad aislada, dividida, individualizada; no obstante, esta sociedad ahora intenta restablecer los lazos, buscamos reconocernos como compañeros de los mismos problemas.

 

Junto a la desorganización hay un segundo objetivo del Estado, encauzar nuestra indignación y nuestra solidaridad. Dejar que la “sociedad civil” tenga que resolver lo urgente y vital de la tragedia para así impedir que lo denunciemos; con estas formas el Estado nos desgasta, nos va quitando esperanzas y evita que nos organicemos para cambiarlo en el futuro. Nos quieren dejar la carga de la tragedia, quieren que seamos los responsables del fracaso.

 

La apuesta desde arriba es que no vamos a ser capaces de organizarnos pero están equivocados, nosotros, desde abajo, vamos a demostrarlo porque nos va la vida en ello.

 

Por eso llamamos a la organización solidaria y no sólo a la solidaridad. Hay que organizarnos que esto va pa' largo, hay que reconocernos con un enemigo en común: el sistema capitalista al que defiende y representa el Estado. Pero además, y más importante, hay que reconocernos con una causa común: tener una vida digna, digna porque podemos organizarnos para salvar vidas sin que ninguna instancia autoritaria nos lo impida; digna porque podemos participar y garantizar que la reconstrucción de las viviendas afectadas se haga con los requerimientos necesarios. Denunciemos la omisión, la negligencia y la administración que el Estado hace de la tragedia. Impulsemos la autoorganización de los de abajo para la reconstrucción del país desde los escombros.

 

Tejiendo Organización Revolucionaria

25 de septiembre de 2017

 

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The events surrounding the September 19 earthquake expose the Mexican state's strategy to manage the tragedy on its behalf, to hide its negligence, to profit from it and to seize the opportunity that has come to swell the pockets of those who have. This is what turns a natural disaster into a tragedy.

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The omission of the State and the administration of the tragedy | By Tejiendo Revolutionary Organization | September 25, 2017

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The protagonist of the tragedy is negligence, not trembling; Evidence of this is that it was presented as unexpected, although it is well known that it occurred in seismic zone; evidence is more than thirty years in which there was no progress in prevention: failed reviews after the earthquake of September 7 did not report that there were poorly constructed or structurally damaged schools; evidence is that building regulations are dead letter, murdered by the corruption of various levels of government and real estate business.

 

The urgency of the tragedy called for immediate solidarity and the urgent pressure of time concealed a fundamental fact: the State does have the material and human resources to face the catastrophe; has heavy machinery, equipment and specialized personnel, communication infrastructure, money, etc., if not occupied was because deicide not to do it, not because it was exceeded.

 

The Mexican state has high-tech resources to spy on us, for example, but did not put them at the service of rescuers to locate life inside the rubble. Nor was the state structure used to provide reliable and timely information that could save lives and channel aid. Moreover, not even the international rescuers were well exploited, although there were.

 

The participation of the State in the most affected areas was under the logic of containing and controlling. This was how their military officers, the militia and the navy acted, by introducing themselves with high-caliber weapons to establish security perimeters, which not only hindered the prompt rescue of human lives, but also sought to restrain the organization of the people. It is important to mention that there were elements of the army and police guarding the transnational tents of alleged predatory attempts. It is not difficult to conclude that his plan was to wash the face to the army, whose presence was more evident in those points that mediatically were more exploitable. All this under a logic of war and sweep quickly with the rubble.

 

The state allowed and encouraged that the population be asked to spend their salary in individual stores, which later sought to manage clientele and welfare, while the taxes paid by the people went to the trust "Fuerza México" trust that will channel the public and private resources generating a capital accumulation not negligible for those who administer it: large companies; those that shone by their absence when the general call for solidarity was made and now ask for donations as if they were the victims of the tragedy.

 

For the state and the great capitalists it represents, the territory of the tragedy - Oaxaca, Guerrero, Tlaxcala, Morelos, Puebla, Mexico City - is seen as a space to generate profits, investing and speculating with the lives of people.

 

The only thing that can stop them is the organization of those affected by the earthquake, the organization of the people of solidarity who overflowed the streets and came safe that their help was indispensable, because we knew that the government would do nothing.

 

The threefold purpose of the state strategy was first, to resolve the situation as we could and thus channel social energy, second, to appear side by side with people to wash their image and, thirdly, to increase the sales of large companies.

 

If there is something learned by those who insist on dominating us, it is that below we always organize against him, so it happened with the earthquake of 1985, this is what happens now. That's what they fear from above and what they try to contain at any cost. The chaos that they have fomented in the form of institutional vacuum, disinformation, tragedy and death has the first objective that: to prevent the organization. After many years attacking the multiple forms of popular and social organization have left an isolated, divided, individualized society; nevertheless, this society now tries to reestablish the bonds, we seek to recognize ourselves as companions of the same problems.

 

Along with the disorganization there is a second objective of the State, to channel our indignation and our solidarity. Let the "civil society" have to solve the urgent and vital of the tragedy in order to prevent denouncing it; with these forms the State wears us, takes away our hopes and prevents us to organize to change it in the future. They want to leave us the burden of tragedy, they want us to be responsible for the failure. The bet from above is that we will not be able to organize but they are wrong, we, from below, we are going to prove it because we are going to live in it.

 

That's why we call solidarity organization and not just solidarity. We have to organize that this goes for long, we have to recognize ourselves with a common enemy: the capitalist system that defends and represents the State. But more importantly, we must recognize ourselves with a common cause: having a dignified, dignified life because we can organize ourselves to save lives without any authoritarian instance preventing us; dignified because we can participate and ensure that the reconstruction of affected housing is made with the necessary requirements. Let us denounce the omission, neglect and administration that the State makes of the tragedy. Let us encourage the self-organization of those below for the reconstruction of the country from the rubble.

 

Tejiendo Organización Revolucionaria

25 September 2017

Los acontecimientos alrededor del sismo del pasado 19 de septiembre ponen a la vista la estrategia que adoptó el Estado mexicano para administrar la tragedia en su beneficio, ocultar su negligencia, lucrar con ella y aprovechar la oportunidad que se viene para engrosar los bolsillos de quienes más tienen. Es esto lo que convierte un desastre natural en una tragedia.

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La omisión del Estado y la administración de la tragedia | Por Tejiendo Organización Revolucionaria | 25 de septiembre de 2017 - tejiendorevolucion.org/190917.html

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Quien protagoniza la tragedia es la negligencia, no el temblor; evidencia de ello es que éste fue presentado como inesperado, aunque es por demás sabido que se dio en zona sísmica; evidencia son los más de treinta años en que no se avanzó en la prevención: las revisiones fallidas después del temblor del 7 de septiembre no arrojaron datos de que hubiera escuelas mal construidas o con daños estructurales; evidencia es que los reglamentos de construcción son letra muerta, asesinada por la corrupción de los diversos niveles de gobierno y los negocios inmobiliarios.

 

La urgencia de la tragedia convocó a la solidaridad inmediata y la presión del tiempo urgente ocultó un hecho fundamental: el Estado sí cuenta con los recursos materiales y humanos para enfrentar la catástrofe; cuenta con maquinaria pesada, equipo y personal especializado, infraestructura de comunicación, dinero, etc., si no los ocupó fue porque deicidio no hacerlo, no porque se viera rebasado.

 

El Estado mexicano tiene recursos de alta tecnología para espiarnos, por ejemplo, pero no los puso al servicio de los rescatistas para localizar vida dentro de los escombros. Tampoco se usó la estructura estatal para proporcionar información fidedigna y pronta que pudiera salvar vidas y canalizar la ayuda. Es más, ni los rescatistas internacionales fueron bien aprovechados, aunque los había.

 

La participación del Estado en las zonas más afectadas fue bajo la lógica de contener y controlar. Así actuaron sus efectivos castrenses, la milicia y la marina, al presentarse con armas de alto calibre a establecer perímetros de seguridad, que no sólo obstaculizaban el pronto rescate de vidas humanas, sino que pretendían cohibir la organización de la gente. Es importante mencionar que hubo elementos del ejército y policía custodiando las tiendas trasnacionales de supuestos intentos de rapiña. No es difícil concluir que su plan era lavarle la cara al ejército, cuya presencia fue más evidente en aquellos puntos que mediáticamente eran más explotables. Todo esto bajo una lógica de guerra y de barrer de manera pronta con los escombros.

 

El Estado permitió y fomentó que se le pidiera a la población gastar su salario en acopios individuales, que luego buscó administrar de forma clientelar y asistencialista, mientras, los impuestos que de por si paga el pueblo fueron a parar al fideicomiso “Fuerza México”, fideicomiso que canalizará los recursos públicos y privados generando una acumulación de capital nada desdeñable para quienes lo administran: las grandes empresas; esas, que brillaron por su ausencia cuando se hizo el llamado general a la solidaridad y que ahora piden donaciones como si fuesen la víctimas de la tragedia.

 

Para el Estado y los grandes capitalistas, a quienes realmente representa, el territorio de la tragedia –Oaxaca, Guerrero, Tlaxcala, Morelos, Puebla, Ciudad de México– es visto como un espacio para generar ganancias, invirtiendo y especulando con las vidas de la gente.

 

Lo único que podrá detenerlos es la organización de los afectados por el sismo, la organización de la gente solidaria que desbordó las calles y acudió segura de que su ayuda era indispensable, porque sabíamos que el gobierno no haría nada.

 

El triple propósito de la estrategia estatal fue primero, ponernos a resolver la situación como pudiéramos y así canalizar la energía social, segundo, aparecer codo a codo con la gente para lavar su imagen y, tercero, aumentar las ventas de las grandes empresas.

 

Si algo aprenden los que insisten en dominarnos es que abajo siempre nos organizamos en su contra, así sucedió con el terremoto de 1985, así sucede ahora. Eso es lo que temen los de arriba y lo que intentaran contener a cualquier costo. El caos que han fomentado en forma de vacío institucional, desinformación, tragedia y muerte tiene por primer objetivo ese: imposibilitar la organización. Después de largos años atacando las múltiples formas de organización popular y social han dejado a una sociedad aislada, dividida, individualizada; no obstante, esta sociedad ahora intenta restablecer los lazos, buscamos reconocernos como compañeros de los mismos problemas.

 

Junto a la desorganización hay un segundo objetivo del Estado, encauzar nuestra indignación y nuestra solidaridad. Dejar que la “sociedad civil” tenga que resolver lo urgente y vital de la tragedia para así impedir que lo denunciemos; con estas formas el Estado nos desgasta, nos va quitando esperanzas y evita que nos organicemos para cambiarlo en el futuro. Nos quieren dejar la carga de la tragedia, quieren que seamos los responsables del fracaso.

 

La apuesta desde arriba es que no vamos a ser capaces de organizarnos pero están equivocados, nosotros, desde abajo, vamos a demostrarlo porque nos va la vida en ello.

 

Por eso llamamos a la organización solidaria y no sólo a la solidaridad. Hay que organizarnos que esto va pa' largo, hay que reconocernos con un enemigo en común: el sistema capitalista al que defiende y representa el Estado. Pero además, y más importante, hay que reconocernos con una causa común: tener una vida digna, digna porque podemos organizarnos para salvar vidas sin que ninguna instancia autoritaria nos lo impida; digna porque podemos participar y garantizar que la reconstrucción de las viviendas afectadas se haga con los requerimientos necesarios. Denunciemos la omisión, la negligencia y la administración que el Estado hace de la tragedia. Impulsemos la autoorganización de los de abajo para la reconstrucción del país desde los escombros.

 

Tejiendo Organización Revolucionaria

25 de septiembre de 2017

 

___

 

The events surrounding the September 19 earthquake expose the Mexican state's strategy to manage the tragedy on its behalf, to hide its negligence, to profit from it and to seize the opportunity that has come to swell the pockets of those who have. This is what turns a natural disaster into a tragedy.

----

The omission of the State and the administration of the tragedy | By Tejiendo Revolutionary Organization | September 25, 2017

----

The protagonist of the tragedy is negligence, not trembling; Evidence of this is that it was presented as unexpected, although it is well known that it occurred in seismic zone; evidence is more than thirty years in which there was no progress in prevention: failed reviews after the earthquake of September 7 did not report that there were poorly constructed or structurally damaged schools; evidence is that building regulations are dead letter, murdered by the corruption of various levels of government and real estate business.

 

The urgency of the tragedy called for immediate solidarity and the urgent pressure of time concealed a fundamental fact: the State does have the material and human resources to face the catastrophe; has heavy machinery, equipment and specialized personnel, communication infrastructure, money, etc., if not occupied was because deicide not to do it, not because it was exceeded.

 

The Mexican state has high-tech resources to spy on us, for example, but did not put them at the service of rescuers to locate life inside the rubble. Nor was the state structure used to provide reliable and timely information that could save lives and channel aid. Moreover, not even the international rescuers were well exploited, although there were.

 

The participation of the State in the most affected areas was under the logic of containing and controlling. This was how their military officers, the militia and the navy acted, by introducing themselves with high-caliber weapons to establish security perimeters, which not only hindered the prompt rescue of human lives, but also sought to restrain the organization of the people. It is important to mention that there were elements of the army and police guarding the transnational tents of alleged predatory attempts. It is not difficult to conclude that his plan was to wash the face to the army, whose presence was more evident in those points that mediatically were more exploitable. All this under a logic of war and sweep quickly with the rubble.

 

The state allowed and encouraged that the population be asked to spend their salary in individual stores, which later sought to manage clientele and welfare, while the taxes paid by the people went to the trust "Fuerza México" trust that will channel the public and private resources generating a capital accumulation not negligible for those who administer it: large companies; those that shone by their absence when the general call for solidarity was made and now ask for donations as if they were the victims of the tragedy.

 

For the state and the great capitalists it represents, the territory of the tragedy - Oaxaca, Guerrero, Tlaxcala, Morelos, Puebla, Mexico City - is seen as a space to generate profits, investing and speculating with the lives of people.

 

The only thing that can stop them is the organization of those affected by the earthquake, the organization of the people of solidarity who overflowed the streets and came safe that their help was indispensable, because we knew that the government would do nothing.

 

The threefold purpose of the state strategy was first, to resolve the situation as we could and thus channel social energy, second, to appear side by side with people to wash their image and, thirdly, to increase the sales of large companies.

 

If there is something learned by those who insist on dominating us, it is that below we always organize against him, so it happened with the earthquake of 1985, this is what happens now. That's what they fear from above and what they try to contain at any cost. The chaos that they have fomented in the form of institutional vacuum, disinformation, tragedy and death has the first objective that: to prevent the organization. After many years attacking the multiple forms of popular and social organization have left an isolated, divided, individualized society; nevertheless, this society now tries to reestablish the bonds, we seek to recognize ourselves as companions of the same problems.

 

Along with the disorganization there is a second objective of the State, to channel our indignation and our solidarity. Let the "civil society" have to solve the urgent and vital of the tragedy in order to prevent denouncing it; with these forms the State wears us, takes away our hopes and prevents us to organize to change it in the future. They want to leave us the burden of tragedy, they want us to be responsible for the failure. The bet from above is that we will not be able to organize but they are wrong, we, from below, we are going to prove it because we are going to live in it.

 

That's why we call solidarity organization and not just solidarity. We have to organize that this goes for long, we have to recognize ourselves with a common enemy: the capitalist system that defends and represents the State. But more importantly, we must recognize ourselves with a common cause: having a dignified, dignified life because we can organize ourselves to save lives without any authoritarian instance preventing us; dignified because we can participate and ensure that the reconstruction of affected housing is made with the necessary requirements. Let us denounce the omission, neglect and administration that the State makes of the tragedy. Let us encourage the self-organization of those below for the reconstruction of the country from the rubble.

 

Tejiendo Organización Revolucionaria

25 September 2017

Los acontecimientos alrededor del sismo del pasado 19 de septiembre ponen a la vista la estrategia que adoptó el Estado mexicano para administrar la tragedia en su beneficio, ocultar su negligencia, lucrar con ella y aprovechar la oportunidad que se viene para engrosar los bolsillos de quienes más tienen. Es esto lo que convierte un desastre natural en una tragedia.

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La omisión del Estado y la administración de la tragedia | Por Tejiendo Organización Revolucionaria | 25 de septiembre de 2017 - tejiendorevolucion.org/190917.html

----

Quien protagoniza la tragedia es la negligencia, no el temblor; evidencia de ello es que éste fue presentado como inesperado, aunque es por demás sabido que se dio en zona sísmica; evidencia son los más de treinta años en que no se avanzó en la prevención: las revisiones fallidas después del temblor del 7 de septiembre no arrojaron datos de que hubiera escuelas mal construidas o con daños estructurales; evidencia es que los reglamentos de construcción son letra muerta, asesinada por la corrupción de los diversos niveles de gobierno y los negocios inmobiliarios.

 

La urgencia de la tragedia convocó a la solidaridad inmediata y la presión del tiempo urgente ocultó un hecho fundamental: el Estado sí cuenta con los recursos materiales y humanos para enfrentar la catástrofe; cuenta con maquinaria pesada, equipo y personal especializado, infraestructura de comunicación, dinero, etc., si no los ocupó fue porque deicidio no hacerlo, no porque se viera rebasado.

 

El Estado mexicano tiene recursos de alta tecnología para espiarnos, por ejemplo, pero no los puso al servicio de los rescatistas para localizar vida dentro de los escombros. Tampoco se usó la estructura estatal para proporcionar información fidedigna y pronta que pudiera salvar vidas y canalizar la ayuda. Es más, ni los rescatistas internacionales fueron bien aprovechados, aunque los había.

 

La participación del Estado en las zonas más afectadas fue bajo la lógica de contener y controlar. Así actuaron sus efectivos castrenses, la milicia y la marina, al presentarse con armas de alto calibre a establecer perímetros de seguridad, que no sólo obstaculizaban el pronto rescate de vidas humanas, sino que pretendían cohibir la organización de la gente. Es importante mencionar que hubo elementos del ejército y policía custodiando las tiendas trasnacionales de supuestos intentos de rapiña. No es difícil concluir que su plan era lavarle la cara al ejército, cuya presencia fue más evidente en aquellos puntos que mediáticamente eran más explotables. Todo esto bajo una lógica de guerra y de barrer de manera pronta con los escombros.

 

El Estado permitió y fomentó que se le pidiera a la población gastar su salario en acopios individuales, que luego buscó administrar de forma clientelar y asistencialista, mientras, los impuestos que de por si paga el pueblo fueron a parar al fideicomiso “Fuerza México”, fideicomiso que canalizará los recursos públicos y privados generando una acumulación de capital nada desdeñable para quienes lo administran: las grandes empresas; esas, que brillaron por su ausencia cuando se hizo el llamado general a la solidaridad y que ahora piden donaciones como si fuesen la víctimas de la tragedia.

 

Para el Estado y los grandes capitalistas, a quienes realmente representa, el territorio de la tragedia –Oaxaca, Guerrero, Tlaxcala, Morelos, Puebla, Ciudad de México– es visto como un espacio para generar ganancias, invirtiendo y especulando con las vidas de la gente.

 

Lo único que podrá detenerlos es la organización de los afectados por el sismo, la organización de la gente solidaria que desbordó las calles y acudió segura de que su ayuda era indispensable, porque sabíamos que el gobierno no haría nada.

 

El triple propósito de la estrategia estatal fue primero, ponernos a resolver la situación como pudiéramos y así canalizar la energía social, segundo, aparecer codo a codo con la gente para lavar su imagen y, tercero, aumentar las ventas de las grandes empresas.

 

Si algo aprenden los que insisten en dominarnos es que abajo siempre nos organizamos en su contra, así sucedió con el terremoto de 1985, así sucede ahora. Eso es lo que temen los de arriba y lo que intentaran contener a cualquier costo. El caos que han fomentado en forma de vacío institucional, desinformación, tragedia y muerte tiene por primer objetivo ese: imposibilitar la organización. Después de largos años atacando las múltiples formas de organización popular y social han dejado a una sociedad aislada, dividida, individualizada; no obstante, esta sociedad ahora intenta restablecer los lazos, buscamos reconocernos como compañeros de los mismos problemas.

 

Junto a la desorganización hay un segundo objetivo del Estado, encauzar nuestra indignación y nuestra solidaridad. Dejar que la “sociedad civil” tenga que resolver lo urgente y vital de la tragedia para así impedir que lo denunciemos; con estas formas el Estado nos desgasta, nos va quitando esperanzas y evita que nos organicemos para cambiarlo en el futuro. Nos quieren dejar la carga de la tragedia, quieren que seamos los responsables del fracaso.

 

La apuesta desde arriba es que no vamos a ser capaces de organizarnos pero están equivocados, nosotros, desde abajo, vamos a demostrarlo porque nos va la vida en ello.

 

Por eso llamamos a la organización solidaria y no sólo a la solidaridad. Hay que organizarnos que esto va pa' largo, hay que reconocernos con un enemigo en común: el sistema capitalista al que defiende y representa el Estado. Pero además, y más importante, hay que reconocernos con una causa común: tener una vida digna, digna porque podemos organizarnos para salvar vidas sin que ninguna instancia autoritaria nos lo impida; digna porque podemos participar y garantizar que la reconstrucción de las viviendas afectadas se haga con los requerimientos necesarios. Denunciemos la omisión, la negligencia y la administración que el Estado hace de la tragedia. Impulsemos la autoorganización de los de abajo para la reconstrucción del país desde los escombros.

 

Tejiendo Organización Revolucionaria

25 de septiembre de 2017

 

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The events surrounding the September 19 earthquake expose the Mexican state's strategy to manage the tragedy on its behalf, to hide its negligence, to profit from it and to seize the opportunity that has come to swell the pockets of those who have. This is what turns a natural disaster into a tragedy.

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The omission of the State and the administration of the tragedy | By Tejiendo Revolutionary Organization | September 25, 2017

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The protagonist of the tragedy is negligence, not trembling; Evidence of this is that it was presented as unexpected, although it is well known that it occurred in seismic zone; evidence is more than thirty years in which there was no progress in prevention: failed reviews after the earthquake of September 7 did not report that there were poorly constructed or structurally damaged schools; evidence is that building regulations are dead letter, murdered by the corruption of various levels of government and real estate business.

 

The urgency of the tragedy called for immediate solidarity and the urgent pressure of time concealed a fundamental fact: the State does have the material and human resources to face the catastrophe; has heavy machinery, equipment and specialized personnel, communication infrastructure, money, etc., if not occupied was because deicide not to do it, not because it was exceeded.

 

The Mexican state has high-tech resources to spy on us, for example, but did not put them at the service of rescuers to locate life inside the rubble. Nor was the state structure used to provide reliable and timely information that could save lives and channel aid. Moreover, not even the international rescuers were well exploited, although there were.

 

The participation of the State in the most affected areas was under the logic of containing and controlling. This was how their military officers, the militia and the navy acted, by introducing themselves with high-caliber weapons to establish security perimeters, which not only hindered the prompt rescue of human lives, but also sought to restrain the organization of the people. It is important to mention that there were elements of the army and police guarding the transnational tents of alleged predatory attempts. It is not difficult to conclude that his plan was to wash the face to the army, whose presence was more evident in those points that mediatically were more exploitable. All this under a logic of war and sweep quickly with the rubble.

 

The state allowed and encouraged that the population be asked to spend their salary in individual stores, which later sought to manage clientele and welfare, while the taxes paid by the people went to the trust "Fuerza México" trust that will channel the public and private resources generating a capital accumulation not negligible for those who administer it: large companies; those that shone by their absence when the general call for solidarity was made and now ask for donations as if they were the victims of the tragedy.

 

For the state and the great capitalists it represents, the territory of the tragedy - Oaxaca, Guerrero, Tlaxcala, Morelos, Puebla, Mexico City - is seen as a space to generate profits, investing and speculating with the lives of people.

 

The only thing that can stop them is the organization of those affected by the earthquake, the organization of the people of solidarity who overflowed the streets and came safe that their help was indispensable, because we knew that the government would do nothing.

 

The threefold purpose of the state strategy was first, to resolve the situation as we could and thus channel social energy, second, to appear side by side with people to wash their image and, thirdly, to increase the sales of large companies.

 

If there is something learned by those who insist on dominating us, it is that below we always organize against him, so it happened with the earthquake of 1985, this is what happens now. That's what they fear from above and what they try to contain at any cost. The chaos that they have fomented in the form of institutional vacuum, disinformation, tragedy and death has the first objective that: to prevent the organization. After many years attacking the multiple forms of popular and social organization have left an isolated, divided, individualized society; nevertheless, this society now tries to reestablish the bonds, we seek to recognize ourselves as companions of the same problems.

 

Along with the disorganization there is a second objective of the State, to channel our indignation and our solidarity. Let the "civil society" have to solve the urgent and vital of the tragedy in order to prevent denouncing it; with these forms the State wears us, takes away our hopes and prevents us to organize to change it in the future. They want to leave us the burden of tragedy, they want us to be responsible for the failure. The bet from above is that we will not be able to organize but they are wrong, we, from below, we are going to prove it because we are going to live in it.

 

That's why we call solidarity organization and not just solidarity. We have to organize that this goes for long, we have to recognize ourselves with a common enemy: the capitalist system that defends and represents the State. But more importantly, we must recognize ourselves with a common cause: having a dignified, dignified life because we can organize ourselves to save lives without any authoritarian instance preventing us; dignified because we can participate and ensure that the reconstruction of affected housing is made with the necessary requirements. Let us denounce the omission, neglect and administration that the State makes of the tragedy. Let us encourage the self-organization of those below for the reconstruction of the country from the rubble.

 

Tejiendo Organización Revolucionaria

25 September 2017

 

Los acontecimientos alrededor del sismo del pasado 19 de septiembre ponen a la vista la estrategia que adoptó el Estado mexicano para administrar la tragedia en su beneficio, ocultar su negligencia, lucrar con ella y aprovechar la oportunidad que se viene para engrosar los bolsillos de quienes más tienen. Es esto lo que convierte un desastre natural en una tragedia.

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La omisión del Estado y la administración de la tragedia | Por Tejiendo Organización Revolucionaria | 25 de septiembre de 2017 - tejiendorevolucion.org/190917.html

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Quien protagoniza la tragedia es la negligencia, no el temblor; evidencia de ello es que éste fue presentado como inesperado, aunque es por demás sabido que se dio en zona sísmica; evidencia son los más de treinta años en que no se avanzó en la prevención: las revisiones fallidas después del temblor del 7 de septiembre no arrojaron datos de que hubiera escuelas mal construidas o con daños estructurales; evidencia es que los reglamentos de construcción son letra muerta, asesinada por la corrupción de los diversos niveles de gobierno y los negocios inmobiliarios.

 

La urgencia de la tragedia convocó a la solidaridad inmediata y la presión del tiempo urgente ocultó un hecho fundamental: el Estado sí cuenta con los recursos materiales y humanos para enfrentar la catástrofe; cuenta con maquinaria pesada, equipo y personal especializado, infraestructura de comunicación, dinero, etc., si no los ocupó fue porque deicidio no hacerlo, no porque se viera rebasado.

 

El Estado mexicano tiene recursos de alta tecnología para espiarnos, por ejemplo, pero no los puso al servicio de los rescatistas para localizar vida dentro de los escombros. Tampoco se usó la estructura estatal para proporcionar información fidedigna y pronta que pudiera salvar vidas y canalizar la ayuda. Es más, ni los rescatistas internacionales fueron bien aprovechados, aunque los había.

 

La participación del Estado en las zonas más afectadas fue bajo la lógica de contener y controlar. Así actuaron sus efectivos castrenses, la milicia y la marina, al presentarse con armas de alto calibre a establecer perímetros de seguridad, que no sólo obstaculizaban el pronto rescate de vidas humanas, sino que pretendían cohibir la organización de la gente. Es importante mencionar que hubo elementos del ejército y policía custodiando las tiendas trasnacionales de supuestos intentos de rapiña. No es difícil concluir que su plan era lavarle la cara al ejército, cuya presencia fue más evidente en aquellos puntos que mediáticamente eran más explotables. Todo esto bajo una lógica de guerra y de barrer de manera pronta con los escombros.

 

El Estado permitió y fomentó que se le pidiera a la población gastar su salario en acopios individuales, que luego buscó administrar de forma clientelar y asistencialista, mientras, los impuestos que de por si paga el pueblo fueron a parar al fideicomiso “Fuerza México”, fideicomiso que canalizará los recursos públicos y privados generando una acumulación de capital nada desdeñable para quienes lo administran: las grandes empresas; esas, que brillaron por su ausencia cuando se hizo el llamado general a la solidaridad y que ahora piden donaciones como si fuesen la víctimas de la tragedia.

 

Para el Estado y los grandes capitalistas, a quienes realmente representa, el territorio de la tragedia –Oaxaca, Guerrero, Tlaxcala, Morelos, Puebla, Ciudad de México– es visto como un espacio para generar ganancias, invirtiendo y especulando con las vidas de la gente.

 

Lo único que podrá detenerlos es la organización de los afectados por el sismo, la organización de la gente solidaria que desbordó las calles y acudió segura de que su ayuda era indispensable, porque sabíamos que el gobierno no haría nada.

 

El triple propósito de la estrategia estatal fue primero, ponernos a resolver la situación como pudiéramos y así canalizar la energía social, segundo, aparecer codo a codo con la gente para lavar su imagen y, tercero, aumentar las ventas de las grandes empresas.

 

Si algo aprenden los que insisten en dominarnos es que abajo siempre nos organizamos en su contra, así sucedió con el terremoto de 1985, así sucede ahora. Eso es lo que temen los de arriba y lo que intentaran contener a cualquier costo. El caos que han fomentado en forma de vacío institucional, desinformación, tragedia y muerte tiene por primer objetivo ese: imposibilitar la organización. Después de largos años atacando las múltiples formas de organización popular y social han dejado a una sociedad aislada, dividida, individualizada; no obstante, esta sociedad ahora intenta restablecer los lazos, buscamos reconocernos como compañeros de los mismos problemas.

 

Junto a la desorganización hay un segundo objetivo del Estado, encauzar nuestra indignación y nuestra solidaridad. Dejar que la “sociedad civil” tenga que resolver lo urgente y vital de la tragedia para así impedir que lo denunciemos; con estas formas el Estado nos desgasta, nos va quitando esperanzas y evita que nos organicemos para cambiarlo en el futuro. Nos quieren dejar la carga de la tragedia, quieren que seamos los responsables del fracaso.

 

La apuesta desde arriba es que no vamos a ser capaces de organizarnos pero están equivocados, nosotros, desde abajo, vamos a demostrarlo porque nos va la vida en ello.

 

Por eso llamamos a la organización solidaria y no sólo a la solidaridad. Hay que organizarnos que esto va pa' largo, hay que reconocernos con un enemigo en común: el sistema capitalista al que defiende y representa el Estado. Pero además, y más importante, hay que reconocernos con una causa común: tener una vida digna, digna porque podemos organizarnos para salvar vidas sin que ninguna instancia autoritaria nos lo impida; digna porque podemos participar y garantizar que la reconstrucción de las viviendas afectadas se haga con los requerimientos necesarios. Denunciemos la omisión, la negligencia y la administración que el Estado hace de la tragedia. Impulsemos la autoorganización de los de abajo para la reconstrucción del país desde los escombros.

 

Tejiendo Organización Revolucionaria

25 de septiembre de 2017

 

___

 

The events surrounding the September 19 earthquake expose the Mexican state's strategy to manage the tragedy on its behalf, to hide its negligence, to profit from it and to seize the opportunity that has come to swell the pockets of those who have. This is what turns a natural disaster into a tragedy.

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The omission of the State and the administration of the tragedy | By Tejiendo Revolutionary Organization | September 25, 2017

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The protagonist of the tragedy is negligence, not trembling; Evidence of this is that it was presented as unexpected, although it is well known that it occurred in seismic zone; evidence is more than thirty years in which there was no progress in prevention: failed reviews after the earthquake of September 7 did not report that there were poorly constructed or structurally damaged schools; evidence is that building regulations are dead letter, murdered by the corruption of various levels of government and real estate business.

 

The urgency of the tragedy called for immediate solidarity and the urgent pressure of time concealed a fundamental fact: the State does have the material and human resources to face the catastrophe; has heavy machinery, equipment and specialized personnel, communication infrastructure, money, etc., if not occupied was because deicide not to do it, not because it was exceeded.

 

The Mexican state has high-tech resources to spy on us, for example, but did not put them at the service of rescuers to locate life inside the rubble. Nor was the state structure used to provide reliable and timely information that could save lives and channel aid. Moreover, not even the international rescuers were well exploited, although there were.

 

The participation of the State in the most affected areas was under the logic of containing and controlling. This was how their military officers, the militia and the navy acted, by introducing themselves with high-caliber weapons to establish security perimeters, which not only hindered the prompt rescue of human lives, but also sought to restrain the organization of the people. It is important to mention that there were elements of the army and police guarding the transnational tents of alleged predatory attempts. It is not difficult to conclude that his plan was to wash the face to the army, whose presence was more evident in those points that mediatically were more exploitable. All this under a logic of war and sweep quickly with the rubble.

 

The state allowed and encouraged that the population be asked to spend their salary in individual stores, which later sought to manage clientele and welfare, while the taxes paid by the people went to the trust "Fuerza México" trust that will channel the public and private resources generating a capital accumulation not negligible for those who administer it: large companies; those that shone by their absence when the general call for solidarity was made and now ask for donations as if they were the victims of the tragedy.

 

For the state and the great capitalists it represents, the territory of the tragedy - Oaxaca, Guerrero, Tlaxcala, Morelos, Puebla, Mexico City - is seen as a space to generate profits, investing and speculating with the lives of people.

 

The only thing that can stop them is the organization of those affected by the earthquake, the organization of the people of solidarity who overflowed the streets and came safe that their help was indispensable, because we knew that the government would do nothing.

 

The threefold purpose of the state strategy was first, to resolve the situation as we could and thus channel social energy, second, to appear side by side with people to wash their image and, thirdly, to increase the sales of large companies.

 

If there is something learned by those who insist on dominating us, it is that below we always organize against him, so it happened with the earthquake of 1985, this is what happens now. That's what they fear from above and what they try to contain at any cost. The chaos that they have fomented in the form of institutional vacuum, disinformation, tragedy and death has the first objective that: to prevent the organization. After many years attacking the multiple forms of popular and social organization have left an isolated, divided, individualized society; nevertheless, this society now tries to reestablish the bonds, we seek to recognize ourselves as companions of the same problems.

 

Along with the disorganization there is a second objective of the State, to channel our indignation and our solidarity. Let the "civil society" have to solve the urgent and vital of the tragedy in order to prevent denouncing it; with these forms the State wears us, takes away our hopes and prevents us to organize to change it in the future. They want to leave us the burden of tragedy, they want us to be responsible for the failure. The bet from above is that we will not be able to organize but they are wrong, we, from below, we are going to prove it because we are going to live in it.

 

That's why we call solidarity organization and not just solidarity. We have to organize that this goes for long, we have to recognize ourselves with a common enemy: the capitalist system that defends and represents the State. But more importantly, we must recognize ourselves with a common cause: having a dignified, dignified life because we can organize ourselves to save lives without any authoritarian instance preventing us; dignified because we can participate and ensure that the reconstruction of affected housing is made with the necessary requirements. Let us denounce the omission, neglect and administration that the State makes of the tragedy. Let us encourage the self-organization of those below for the reconstruction of the country from the rubble.

 

Tejiendo Organización Revolucionaria

25 September 2017

Instituto de neurociencias de Castilla y León. Salamanca.

Arquitectos: Pablo Núñez Paz y Juan Vicente García (página web)

 

El edificio confía en una idea clara para dar respuesta a una situación urbana compleja y a las diversas necesidades técnicas de un centro de investigación. El entorno ha surgido de la urgencia del negocio inmobiliario y es ajeno a cualquier reflexión sobre arquitectura o paisaje. Proponemos frente a ello un edificio extraño a la anodina ocupación colindante, que se constituya en referencia y ayude a articular y posicionar este borde urbano.

(de la memoria de proyecto; en Pasajes de arquitectura y crítica, Nº. 96, 2008 , pags. 30-36)

 

The building counts on a clear idea to give answer to a complex urban situation and to the different technical facilities that an investigation center needs. The environment arises from the urgency of the real-estate business and it is beyond any architectural or landscape thinking. Against it we propose an strange building to the insubstantial adjoining occupancy, that will set the building up as a reference point and it will help to articulate and to position this urban edge.

(traducción -o algo parecido- del autor)

UN NEGOCIO INMOBILIARIO.

 

-Grupo:

Diego Ariel Sztrum

Esteba Ignacio Alvarez

 

-Red de moda

Florida Brokers recommend real estate broker and property management in Florida. We present renovation, leasing, management, and maintenance of properties. Our professional workers have 10 years practical working knowledge with investors from Europe and South America. Also Florida Brokers have knowledgeable realtors, management staff, and maintenance people. Also we offer 6 months guarantee in any arrangement, fixtures, plumbing, air conditioning, and rent, manage and deposit money every month. Therefore, if you are looking for a quality place on a competitive price then browse today at (www.florida-brokers.com/index_en.php).

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Business Information:

Business Owner - Marcelo Olsak

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Le garantizamos 6 meses en cualquier tipo de arreglo; plomeria, accesorios, electrodomesticos, aire acondicionado.Alquilamos, administramos y le depositamos todos los meses su dinero. No dude en contactarnos, estamos para ayudarlo!

 

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Chile:56-2-9381613

Colombia:571-4222722

Salvador:503-211335171

Hong Kong:852-58083089

Mexico:52-33-46243185

Panama:507-8365997

Peru:51-17071367

S.Africa:27-10-5003940

Spain:34-91-1829400

UK:44-1727-532039

Venezuela:58212-77105

 

Dear Sir/Madam,

"If there is one place on earth where all the optimum conditions for the

development of a new and formidable wine industry -climate, soil, costs,

human resources and little bureaucratic regulation- exist together, that

place, my friend, is Argentina."

*Michel Rolland, International Oenologist Consultant, Ego Wine Magazine*

**

*Estimados,*

*"Si hay un lugar en el mundo donde se dan juntas todas las óptimas

condiciones para el desarrollo de una nueva y formidable industria del vino,

clima, suelo, costos, recursos humanos, y poca burocracia regulatoria, ese

lugar, mi amigo, es Argentina."*

*Michel Rolland (Consultor Enólogo Internacional) - Revista Ego Wine*

 

"Do you know what the best real estate business in the world is? Do you know

how much the land costs where they produce this wine? Ten or fifteen times

less than in the Napa Valley. So what is this business? Buy these lands,

produce this delicious wine and sell it around the world. In ten years these

lands will cost half of what they cost in the Napa Valley, not fifteen times

less. That's great business!"

*Herman Warden Lay Jr., owner of Pepsico Snacks Co., Noticias Magazine, Ed.

Perfil*

**

*"¿Saben cuál es el mejor negocio inmobiliario del mundo? ¿Saben cuánto vale

la tierra donde se hace ese vino? Diez o quince veces menos que Napa Valley,

en California. ¿Cuál es entonces el mejor negocio? Comprar esas tierras,

hacer estos vinos tan ricos, venderlos por el mundo. Dentro de diez años,

esas tierras costarán la mitad de lo que cuestan en Napa Valley, no quince

veces menos. Ese es el gran negocio."*

*Herman Warden Lay Jr. (Propietario de Pepsico Snacks) - Revista Noticias,

Ed. Perfil*

 

Make the most of the unique opportunity to own a vineyard that produces

internationally acclaimed wine in a place where the land costs considerably

less than in other New World countries like Australia, Chile or the US at

the moment.

**

*Santa María de los Andes es un proyecto que combina el sabor exclusivo de

disfrutar de un viñedo propio de categoría internacional con su propia

finca. Un proyecto único en el mejor lugar de la Argentina.*

 

Next, we attach some extra information about the project. Please, do not

hesitate to write us: consultoris.dn@gmail.com .

**

*A continuación adjuntamos información acerca del proyecto. Por favor, no

dude en escribirnos ante cualquier consulta:

**consultoris.dn@gmail.com*

* .*

 

Regards,

*Saludos,*

 

Donato De Nicola

Let's Talk N' Walk

Real Estate Agents in Argentina

www.letstalk-walk.com.ar

consultoris.dn@gmail.com

 

If you don't want to receive our e-mails anymore, please send us one

including the word "Remove" in the subject. Thank you.

*Si no desea recibir nuestros e-mails, por favor envíenos uno incluyendo la

palabra "Remover" en el asunto. Gracias.*

Medidas: 9 x 5 cm.

Laminado: frente y dorso.

Dear Sir/Madam,

"If there is one place on earth where all the optimum conditions for the

development of a new and formidable wine industry -climate, soil, costs,

human resources and little bureaucratic regulation- exist together, that

place, my friend, is Argentina."

*Michel Rolland, International Oenologist Consultant, Ego Wine Magazine*

**

*Estimados,*

*"Si hay un lugar en el mundo donde se dan juntas todas las óptimas

condiciones para el desarrollo de una nueva y formidable industria del vino,

clima, suelo, costos, recursos humanos, y poca burocracia regulatoria, ese

lugar, mi amigo, es Argentina."*

*Michel Rolland (Consultor Enólogo Internacional) - Revista Ego Wine*

 

"Do you know what the best real estate business in the world is? Do you know

how much the land costs where they produce this wine? Ten or fifteen times

less than in the Napa Valley. So what is this business? Buy these lands,

produce this delicious wine and sell it around the world. In ten years these

lands will cost half of what they cost in the Napa Valley, not fifteen times

less. That's great business!"

*Herman Warden Lay Jr., owner of Pepsico Snacks Co., Noticias Magazine, Ed.

Perfil*

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*"¿Saben cuál es el mejor negocio inmobiliario del mundo? ¿Saben cuánto vale

la tierra donde se hace ese vino? Diez o quince veces menos que Napa Valley,

en California. ¿Cuál es entonces el mejor negocio? Comprar esas tierras,

hacer estos vinos tan ricos, venderlos por el mundo. Dentro de diez años,

esas tierras costarán la mitad de lo que cuestan en Napa Valley, no quince

veces menos. Ese es el gran negocio."*

*Herman Warden Lay Jr. (Propietario de Pepsico Snacks) - Revista Noticias,

Ed. Perfil*

 

Make the most of the unique opportunity to own a vineyard that produces

internationally acclaimed wine in a place where the land costs considerably

less than in other New World countries like Australia, Chile or the US at

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**

*Santa María de los Andes es un proyecto que combina el sabor exclusivo de

disfrutar de un viñedo propio de categoría internacional con su propia

finca. Un proyecto único en el mejor lugar de la Argentina.*

 

Next, we attach some extra information about the project. Please, do not

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*A continuación adjuntamos información acerca del proyecto. Por favor, no

dude en escribirnos ante cualquier consulta:

**consultoris.dn@gmail.com*

* .*

 

Regards,

*Saludos,*

 

Donato De Nicola

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Real Estate Agents in Argentina

www.letstalk-walk.com.ar

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Florida Brokers is the real estate management company in Florida, USA. We provide purchase, sale, management and maintenance of properties in a competitive price. Our professional workers have 10 years practical working knowledge with investors from Europe and South America.

Office Address:

6304 Powerline road, Fort Lauderdale, Florida, 33309

Phone number: 954-640-9111

 

Le garantizamos 6 meses en cualquier tipo de arreglo; plomeria, accesorios, electrodomesticos, aire acondicionado. Alquilamos, administramos y le depositamos todos los meses su dinero. No dude en contactarnos, estamos para ayudarlo!

 

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Llámenos al:

US:1-800-304-8605

Argentina:54 1159842130

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Chile:56-2-9381613

Colombia:571-4222722

Salvador:503-211335171

Hong Kong:852-58083089

Mexico:52-33-46243185

Panama:507-8365997

Peru:51-17071367

S.Africa:27-10-5003940

Spain:34-91-1829400

UK:44-1727-532039

Venezuela:58212-77105

 

Email us - sales@florida-brokers.com

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Address - 6304 Powerline road, Fort Lauderdale, FL 33309, Florida, USA.

 

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Monday: 09:00 to 18:00

Tuesday: 09:00 to 18:00

Wednesday: 09:00 to 18:00

Thursday: 09:00 to 18:00

Friday: 09:00 to 18:00

Saturday: 10:00 to 15:00

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Business Information:

Business Owner - Marcelo Olsak

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Languages - Spanish, English, Portuguese, Hebrew

Yearly Revenue - $50.000.000

Average PROJECT Cost - $150.000

Employee Amount - 10

Isologo + Papeleria Institucional

El negocio inmobiliario

¡Precariza nuestra vida!

¿Con tu dinero? Destapan supuesto negocio inmobiliario de Angélica Rivera Angélica Rivera está en el ‘ojo del huracán’ debido a que un programa de espectáculos dio a conocer que la primera dama podría tener un lucrativo negocio inmobiliario. El sexenio de Enrique Peña Nieto está a unos meses de concluir, y Angélica Rivera ya se está preparando para dejar la residencia ofi... SUSCRIBETE ES GRATIS!! www.youtube.com/channel/UCiFBDYHiRQ5ph4nGKYhyIQg?sub_conf... SUSCRIBETE para no perderte nada, aqui seguiremos activos Dando a conocer mas de HUNI News , deja tu comentario y tu like, nos motiva a seguir adelante Hasta la Proxima!! #¿Con #tu #dinero #Destapan #supuesto #negocio #inmobiliario #de #Angélica #Rivera

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