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1.- Del náhuatl: “Acame”: Cañas; “pul”: Grueso. “Co”: Locativo

 

“Donde hay cañas gruesas”

 

2.- Acatl: Carrizo; Pol: Arrasar, destruir; Co: En el lugar.

 

“En el lugar en que fueron destruidos los carrizos”

 

Cronología: Antigüedad

 

Restos arqueológicos indican especialmente la existencia de una población en el período preclásico. Se encontraron figuras cuyos rasgos extraordinarios difieren de muchas otras regiones de México.

 

*Prehistórico o arcaico:

 

La Sabana.

 

Se considera la existencia de una ciudad en ese tiempo, cuyos vestigios son llamados “La ciudad perdida”. Se han encontrado objetos de acaso 2 mil años de antigüedad, entre ellos figuras de bellas damas.

 

Época precortesiana:

 

Datos escogidos en una conferencia de mesa redonda por personalidades de antropología e historia, “hace 5 mil años, la bahía estaba habitada y 2 mil años después la poblaron los nahoas denominando al lugar “Acapulco” que se traduce como “donde fueron arrasados los carrizos”.

 

Siglo VII (aproximadamente)

 

Arribaron los tlahuicas y siglos después, dominaron el territorio los “yopes” quienes fueron conquistados por el emperador azteca “Ahuitzol” por el año 1488.

 

1486-1502

 

Acapulco pasó a formar parte del imperio azteca durante el reinado de Ahuitzol.

 

Siglo XVI

 

Las primeras manifestaciones arquitectónicas datan del siglo XVI, en que los primeros misioneros construyeron conventos y hermitas en Chilapa, Tlapa, Tepecoacuilco, Tasco y Acapulco.

 

1519

 

Hernán Cortés tuvo la primera noticia de la existencia de Acapulco, de boca del mismo emperador Moctezuma II, al mostrarle los mapas que tenía en su imperio, siendo Francisco Chico el primer emperador que recorrió esta región pasando por Acapulco el 15 de diciembre de 1521.

 

1522

 

Con el fin de encontrar en el mar del sur, una ruta hacia oriente, Cortés promovió varias expediciones marítimas a partir de este año.

 

1523 (finales)

 

Juan Rodríguez de Villafuerte lleva a cabo la conquista definitiva de Acapulco, mereciendo por ello la encomienda que se extendía desde el río del Papagayo, abarcando los pueblos de Xaltianguis, Nahuala y otros hasta Coyuca.

 

1524

 

Envía Cortés otra expedición al sur en busca de estaño. Exploraron la región de Taxco el Viejo y fundaron algunos centros mineros que recibieron el nombre de “reales”; uno de ellos que quedaba en Tetelcingo, dio origen posteriormente a la actual ciudad de Taxco. Como esta región resultaría riquísima en metales preciosos, pronto fue poblada por los españoles.

 

1527

 

Fue hasta el 31 de octubre de este año cuando salieron de Zacatula las primeras naves hacia oriente, que por cierto no volvieron.

 

1528 (25 de abril)

 

Por una real orden del Rey Carlos I de España y V de Alemania, Acapulco pasó a poder directo de la Corona el 25 de abril de 1528, tomando el nombre de “Acapulco, la ciudad de los Reyes”.

 

1531

 

Se abrió la vía de comunicación de la capital del virreynato al puerto de Acapulco.

 

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1532 (principios)

 

Gran actividad se registraba en el puerto de Acapulco con motivo de la expedición que se preparaba en cumplimiento del contrato celebrado entre la emperatriz Isabel y Hernán Cortés.

 

1532 (31 de mayo día de Corpus Cristi)

 

Salió de Acapulco la primera expedición marítima al mando de Hurtado de Mendoza.

 

1532

 

Hernán Cortés manda expediciones a explorar las costas del pacífico.

 

Andres de Urdaneta zarpó de Acapulco a Filipinas.

 

1532

 

Salió de Acapulco la expedición mandada por Hurtado de Mendoza para descubrir las islas de los mares del sur.

 

1532

 

Zarpan de Acapulco las embarcaciones de Hurtado de Mendoza.

 

1532

 

Muy poco provecho había alcanzado Hernán Cortés en las expediciones que preparó y envió hasta este año, gastando su fortuna en la construcción de barcos.

 

Fueron 2 naves que habían salido a explorar: “La Concepción”, cuyo almirante fue Diego Becerra; “San Lázaro” a cargo del Capitán Hernando de Grijalva.

 

“San Lázaro” descubrió la Isla del Socorro y el Archipiélago de San Benedicto; llegó al puerto de Acapulco a finales del año.

 

1533 (5 de octubre)

 

Los frailes que llegaron al actual estado de Guerrero atenuaron con su bondad los rigores aplicados por los encomenderos a los indios, la evangelización de nuestro pueblo indígena estuvo a cargo de frailes agustinos y franciscanos.

 

Los frailes agustinos llegaron a Chilapa el 5 de octubre de 1533 encabezados por los frailes Agustín de Coruña y Jerónimo de San Esteban. Estos fundaron 3 conventos. Uno en Chilapa, otro en Tlapa y otro en Tepecoacuilco.

 

Por su parte, la orden de frailes dieguinos fundó otros 2 conventos. Uno en Tasco y otro en Acapulco.

 

1535

 

Cortés embarcó en Tehuantepec, pero tuvo que buscar puerto en Acapulco.

 

1535

 

Levan anclas en el puerto los navíos que Cortés envió en ayuda de Pizarro.

 

1536

 

Hernán Cortés transita el camino México-Acapulco viniendo de regreso de su expedición a la California; enseguida dispuso que se rectificaran tramos para facilitar el paso a caballo y con bestias de carga.

 

1539

 

Salió de Acapulco la expedición de Francisco de Ulloa con el propósito de conquistar las míticas ciudades de Cíbola y Quivira.

 

1540

 

Salió de Acapulco la expedición de Domingo de Castillo, a quien se debe la Carta Geográfica más antigua de las costas occidentales del país.

 

1540

 

Zarpan otros navíos, ya sin patrocinio de Cortés, explorando el litoral del pacífico hasta el mar Cortés.

 

1540

 

El primer virrey Antonio de Mendoza mandó a acondicionar el camino México-Acapulco, para facilitar los aprestos de la expedición que iba a emprender Hernando de Alarcón, imponiendo la reparación y conservación a las comunidades de naturales y de algunos hacendados lindantes.

 

1550 (12 de marzo)

 

Don Antonio de Mendoza, visorrey y gobernador de la Nueva España, extiende nombramiento al primer alcalde de la ciudad de Acapulco a Don Pedro Pacheco.

 

1550

 

Acapulco empezó a poblarse con familias que trajo Fernando de Santa Anna; algunas de éstas (españolas y mestizas) las llevó a La Sabana.

 

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1550

 

Felipe II le otorgó el título de Ciudad, pero habiéndose perdido el documento, se volvió a expedir otro el 28 de noviembre de 1799. (Véase 1799)

 

1550

 

El virrey Antonio de Mendoza mandó condicionar por segunda vez el camino México-Acapulco, cuando tuvo que embarcarse en Acapulco, promovido al Perú con igual grado.

 

1553

 

Fray Juan Bautista Moya evangelizó Acapulco y sus contornos.

 

1561

 

Andrés de Urdaneta, en atención a sus condiciones portuarias, escribe del puerto singular elogio calificándolo de “grande, seguro, muy saludable y dotado de buen agua”.

 

1564 (31 de julio)

 

El 2° virrey Luis de Velasco, mandó condicionar nuevamente el camino México-Acapulco, dos años antes de su muerte.

 

Notablemente se mejoró en cuanto hubo certeza de poderse efectuar los tornaviajes de la Filipina y, por ende, la posibilidad de entablar un provechoso comercio.

 

1564 (21 de noviembre)

 

Empezó la conquista de Filipinas por Legazpi y Urdaneta. Este último estableció una ruta con Asia a través de Baja California.

 

1564 (21 de noviembre)

 

Parte para las Filipinas la expedición de Miguel López de Legazpi, como primer piloto va un fraile de la Orden de San Agustín de nombre Andrés de Urdaneta, marino de largo historial.

 

1565 (8 de octubre)

 

Vuelve Urdaneta al puerto de Acapulco procedente de la Isla de Cebú. Conquista con ello una de las rutas marinas más difíciles de su tiempo.

 

1565

 

El fraile Andrés de Urdaneta, cumplida su misión de dirigir la expedición de Legazpi a las Filipinas, al regreso fija la ruta del Oriente asiático a la América con puerto en Acapulco.

 

1565

 

Recibió la nave que, mandada por Felipe de Saleeda y Fray Andrés de Urdaneta, volvía de Filipinas tras haber descubierto la llamada “Vuelta al poniente”.

 

1565

 

Desembarcó en el puerto Fray Andrés de Urdaneta,quien volvía de las Islas Filipinas, dejando establecida la ruta de regreso de Asia por el Pacífico.

 

1565 (octubre)

 

Fray Antón de Urdaneta ancló de tornaviaje en Acapulco.

 

1571

 

El comercio en Acapulco favoreció los ataques de piratas y corsarios, que hacían lo indecible por adueñarse de los galeones, perjudicando de paso a España. Entre los bandidos más famosos del mar, Francisco Drake por 1579; Thomas Candish, 1586; el alemán Spielberg, 1615; Jorge Anson, 1742.

 

Con el fin de protegerse de estos ataques, el gobierno virreynal mandó construir el Fuerte . (Véase 1784)

 

1571 (18 de mayo)

 

Termina la conquista de las Filipinas por Legaspi y Urdaneta, fecha en que se declara a Acapulco único puerto comercial entre Asia a través de México, lo que propició el comercio que consistía en transportar mercancía en barcos grandes de vela que llamaban Naos, que llegaban en diciembre de cada año.

 

1571 (14 de abril)

 

Felipe II ordena que Acapulco sea el único puerto oficial en la América para el comercio con Asia.

 

1571

 

Se estableció una comunicación permanente entre Acapulco y Manila. Anualmente realizaba estos viajes un galeón cargado de provisiones para las Islas Filipinas, trayendo a Acapulco riquísimas mercancías: Tejidos de seda y algodón, cerámica china, especias y objetos de arte.

 

De Acapulco esta mercancía pasaba a la capital, y de ahí eran enviados a Veracruz, Puebla, Guadalajara, Jalapa y Saltillo; gran parte de la misma eran expedidas a España. Cada vez que arribaba un galeón, acudían al puerto los principales comerciantes, no sólo de México, sino hasta del Perú y otras regiones lejanas.

 

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1578

 

Francis Drake fue el primer pirata que conoció el valioso comercio que se sostenía con el Asia al cruzar estos mares en este año, pero no entró en Acapulco temeroso de perder las riquezas que traía en su nave, pero por los informes que rindió en Inglaterra, el pirata Cavendish atrapó en aguas de California a la Nao Santa Ana en 1587.

 

1579 (14 de abril)

 

Gracias a la proeza de Fray Andrés de Urdaneta, fue posible el comercio en Acapulco que en pocos años se hizo intensivo, a grado tal, que alarmó a la Corte de España, dando lugar a que con fecha 14 de abril de 1579 firmara Cédula Real el Rey Felipe II declarando como único puerto comercial entre la América y Asia, al de Acapulco. Desde entonces empieza a aumentar la importancia de Acapulco.

 

1579 (14 de abril)

 

Se ampliaron los horizontes comerciales hasta China y la India, y entonces las naos hacían hasta tres y cuatro viajes de ida y vuelta, por lo que Felipe II fue presionado por los mercaderes de Sevilla a fin de que declarara por Cédula Real del 14 de abril de 1579, que el único puerto comercial con el Asia era Acapulco.

 

1582

 

Llegó la expedición marítima de Francisco Galli y otras.

 

1582 (28 de octubre)

 

El virrey, conde de La Coruña, en carta enviada al rey Felipe, le manda un plano del puerto y de la fortaleza que conviene construir para protegerlo del ataque de los rufianes del mar.

 

1591

 

Los representantes de Cadiz y Sevilla eran los más poderosos y controlaban el comercio en grande. Viendo el desorden de las ferias, lograron en este año que se expidieran grandes restricciones para el comercio con el oriente; se prohibió al comercio mediano que traficara con Manila, y los comerciantes de aquella lejana provincia, solamente podrían enviar dos galeones de 400 toneladas como máximo y que el valor de las mercancías no podía exceder de 250,000 pesos. La nave que zarpara de Acapulco, controlada naturalmente por los ricos acaparadores, sólo llevaría plata por un valor de 500,000 y los frailes que quisieran ir a evangelizar...

 

1592

 

La carretera México-Acapulco, llamda Ruta de Asia, era una vereda, hasta en este año que el virrey Luis de Velaszo la convirtió en camino de herradura.

 

1592

 

Fue construido el camino entre México y Acapulco por órdenes del Virrey Mendoza, mejorándose en 1596 por instrucciones del virrey Velasco; los mismos mandatarios ordenaron la construcción de otro camino que comunicaba al Real de Minas de Tasco con la capital.

 

De Acapulco partía otro camino hacia Zihuatanejo para terminar en Valladolid (Morelia). Hacia esta ciudad partía otro desde Tepecoacuilco, pasando por Iguala Teloloapan y Coyuca de Catalán. Otro más salía de chilapa, se dirigía a Chilpancingo, continuaba por Tlacotepec, pasaba por Coyuca y terminaba en la misma Valladolid. Otro camino salía de México y se dirigía a Alahuistlán pasando por los minerales de Zacualpan y Sultepec tocando a Tenancingo y a Toluca.

 

De Puebla salía otro hacia Ometepec, pasando por Tlapa y Chipetlán. Otro comunicaba a Chilapa con Tlapa, pasando por Olinalá.

 

El transporte de mercancías se hizo utilizando el sistema de arriería.

 

1593 (25 de febrero)

 

El virrey D. Luis de Velasco encarece al rey Felipe una vez mas la construcción de la fortaleza para la mejor protección del puerto.

 

1596 y 1602

 

Llegaron las 2 primeras expediciones de Sebastián Vizcaíno, quien llegó a los 42 grados de latitud norte buscando en vano un estrecho septentrional.

 

Siglo XVII

 

Debido a la afluencia de españoles hacia poblados indígenas, algunas alcaldías menores y repúblicas de indios, se transformaron en alcaldías mayores, entre ellas: Acapulco, Chilapa, Tixtla, Ajuchitlán, Zacualpa, Tasco, Iguala, Tlapa y Zacatula.

 

En cada una de ellas continuaron existiendo repúblicas de indios.

 

1600 (18 de abril)

 

El virrey, Conde de Monterrey, en carta que dirige a Felipe III, hace suya la petición de sus antecesores, para que se inicie la construcción de la fortaleza en dicho puerto de Acapulco.

 

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1602

 

Bernardo de Balbuena, al escribir su “grandeza mexicana”, en la ampulosidad del su prosa, dice de Acapulco: “En ti se junta España con la China, Italia con Japón, y finalmente un mundo entero en trato y disciplina.

 

En ti de los tesoros del poniente se goza lo mejor; en ti la nata de cuanto entre su luz cría el oriente”.

 

1607 (7 de junio)

 

Los franciscanos fundaron en Acapulco el Convento de San Diego, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Guía.

 

Acapulco pertenecía al arzobispado de México, junto con otros pueblos: Tasco, Teloloapan, Chilpancingo e Iguala.

 

1611 (22 de mayo)

 

Sale de Acapulco la primera embajada de México al Japón a cargo de Sebastián Vizcaíno y llegó a playas japonesas en agosto del mismo año, embajada que fue correspondida mediante el jefe de arcabuceros del emperador, Recuyemon Faxitura, quien con un séquito de 150 personas arribó al puerto de Acapulco el 25 de enero de 1614.

 

1611

 

Zarpó de Acapulco Sebastián Vizcaíno, cuando el virrey Luis de Velasco lo nombró representante ante el emperador de Japón.

 

1614

 

Nicolás Cardona, con 30 arcabuceros a sus órdenes; trata vanamente de iniciar la construcción del fuerte, asistiendo durante dos meses y medio a las fajinas, cercas, trincheras y demás reparos necesarios.

 

1614

 

Arribó a las playas del Japón la embarcación de Sebastián Vizcaíno; la embajada nipona estaba encabezada por el capitán Hasekura.

 

1615

 

Una flota holandesa de la compañía de las Indias Orientales invadió la bahía, pero izó la bandera blanca ante los primeros disparos que se le hicieron y acabó cambiando por víveres a los prisioneros españoles que llevaba.

 

1615

 

La fábrica de la fortaleza de Acapulco no pasaba de ser uno de tantos proyectos, cuya resolución duerme el sueño de la espera en la Corte de Madrid. Algo hizo realidad la defensa. Cuando los holandeses desembarcaron en el puerto de Zalahua, los graves señores madrileños se alarmaron y pidieron el proyecto a los archivos.

 

Días después el virrey Marqués de Guadalcázar, quegobernó la Nueva España de 1612 a 1621, tras largas y complicadas discusiones con propios y extraños, encargó al ingeniero Adrian Boot, la construcción del Fuerte de San Diego para la defensa de la bahía.

 

1615 (últimos meses del año)

 

Bajo la dirección de Boot se inició la construcción del Fuerte de San Diego, que tuvo por base un pentágono irregular con caballeros unidos por lienzos o cortinas. Los nombres de estos caballeros a ángulos del pentágono fueron: Rey, Príncipe, Duque, Marqués y Guadalcázar.

 

La altura y perímetro de los mismo no fe igual; se manifestó como razón para ello, dar mayor firmeza al edificio, teniendo en cuenta la irregularidad del terreno sobre el que se construía.

 

1616 (principios)

 

Ante el peligro que corría Acapulco a causa de piratas y filibusteros, el virrey Diego Fernández de Córdoba ordenó la construcción del castillo, iniciándose las obras a principios de 1616 y al terminar tomó el nombre de Fuerte de San Diego.

 

1617 (15 de abril)

 

Termina la fábrica del castillo de San Diego. En la portada se dejó una inscripción que dice: “Reynando en las Españas, Yndias Orientales y Occidentales la Magd. del Imbictissimo y Católico Rey Don Felipe nuestro señor, Terzero deste nombre, siendo su Virrey lugarteniente y Capitán General en los Reynos de la Nueva España Don Diego Fernández de Córdoba, Marquéz de Guadalcázar, se hizo esta fortificación. año de 1616. Yngeniero Adrian Boot”. (Véase 1776 y 1778 a 1783, re acondicionamiento del fuerte).

 

1617 (mayo)

 

El virrey anuncia al soberano la terminación del Fuerte de San Diego, con un costo de 11,400 ducados. Entre la documentación que se manda al rey, hay una vista panorámica de la bahía, hecha por Adrián Boot. La falta de perspectiva es tal, que todo parece estar en un mismo plano. La bahía está dibujada desde la montaña, posiblemente bajo las ramas de un árbol enorme que es capaz de proyectar su sombra sobre ella.

 

1624 (marzo)

 

El príncipe Nasáu al mando de poderosa escuadra y disparando su artillería entera en la bahía de Acapulco, y sus vecinos y tropa, atemorizados por el alarde de fuerza, huyeron a las montañas.

 

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1625

 

Gobernando el virrey Marqués de Cerralvo, la escuadra holandesa del príncipe de Nassau, atacó y tomó el Fuerte de San Diego, sin que la guarnición hubiera opuesto ni la menor resistencia.

 

Los holandeses, dueños de la plaza, saquearon y robaron a su antojo durante varios días.

 

Cuando los asaltantes brincaron a sus naves y se alejaron, el virrey ordenó la erección de un nuevo muro en el castillo y la fábrica de cuatro nuevos bastiones.

 

1634

 

Edificación y fundación de la primera capilla de San José, construida a instancias del sargento Francisco Rincón.

 

Durante esta época colonial, Acapulco tuvo una apariencia muy pobre, salvo el castillo, el hospital administrado por los hipólitos y esta capilla.

 

1646

 

Se fundó y comenzó a funcionar la primera aduana, misma que estaba ubicada a la orilla del mar en un jacalón de madera de 4 aguas. Por supuesto que esa oficina solamente abría sus puertas durante las ferias de diciembre. La fayuca iniciaba su institucionalización en estos litorales.

 

1673 (22 de octubre)

 

En las instrucciones del virrey Marqués de Mancera al duque de Veragua, se habla de las mejoras hechas a la fortaleza de Acapulco; se asienta: “que no se admite disputa es en que consiste la defensa del reyno, por el mar del sur en el castillo de Acapulco, no menos que por la del norte, en el de San Juan de Ulúa y que merece toda atención y providencias por ser escala de las Islas Filipinas y de las provincias del Perú y uno de los más capaces y seguros puertos de la monarquía.

 

1697

 

Acapulco era una humilde aldea de pescadores; sus casas son bajas y viles, hechas de madera, barro y paja, situadas al pie de altísimos montes.

 

Estaba habitado por negros y mulatos –que son los nacidos de negros y blancas-, y rara vez se veía en aquel lugar algún nacido en él de color aceitunado.

 

1697 (21 de enero)

 

Gemelli Careri desembarcó en Acapulco, fecha en que inicia su diario correspondiente a la Nueva España, en donde permaneció hasta el 14 de diciembre del mismo año.

 

El 21 de enero (1697), al no encontrar albergue alguno en Acapulco, tuvo necesidad de ir ese día lunes al convento de Nuestra Señora del Guía, de padres franciscanos “los cuales me hospedaron muy humanamente” señala en su diario.

 

1697

 

El italiano Gemelli Careri, a su paso por Acapulco toma la pluma y escribe: “La seguridad natural del puerto, que siendo a manera de caracol y con igual fondo por todas partes, que quedan en él las naves cerradas como un patio cercado de altísimos montes y atados a los árboles que están en la ribera.

 

1697

 

El virrey Gemelli Carreri empleó 12 días en recorrer la carretera México- Acapulco per en la estación de lluvias había que esperar hasta 10 días sólo para vadear el río Mezcala o el Papagayo.

 

1698 (aproximadamente)

 

El Fraile dominico Ignacio Muñoz, de la clave o derrotero de las naves al entrar al puerto: “En entrando de la dicha punta del grifo para adentro, luego vereis la fortaleza enfrente encima de un tiesso, y las causas del pueblo que están para el norueste en la dicha rinconada. En entrando dentro dareis fondo frontero de las casas, la popa en tierra y estareis de ella apartado como medio cable porque todo es sondeable y limpio y se puede barloventar dentro, porque no hay que temer más que de aquello que se viene. De bien los navíos del rey que vienen de Filipinas, y son muy grandes surgen enfrente de la fortaleza , a medio tiro de mosquete y se amarran en Tierra”.

 

Siglo XVI (Colonización española del territorio)

 

Para compensar los servicios que numerosos españoles prestaron a la conquista de México, Cortés a nombre del Rey de España, otorgó a algunos ciertas enmiendas y repartimientos de indios. Acapulco, por ejemplo, fue de Juan Rodríguez de Villafuerte, quien recibía cacao, algodón y maíz de los indios que ahora estaban a su servicio.

 

Siglo XVI

 

A pesar de los peligros que corrían las naves y las dificultades que presentaban los caminos, a finales del siglo, tenía lugar en Acapulco la Feria más importante de América con mercancías que llegaban de Sur América, Nueva España y del Oriente.

 

Siglo XVIII (principios)

 

La fortaleza se mantiene con la misma planta de la centuria anterior, aunque totalmente deteriorada.

 

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1712

 

Miguel Gallo, castellano de Acapulco, informa al rey que el castillo tiene 6 culebrinas, 27 cañones de bronce y 20 piezas de hierro. La guarnición se compone de un alférez, un sargento, 40 infantes y 15 artilleros con su condestable.

 

1730

 

Francisco Álvarez Barreiro emprende la tarea de hacer un cuidadoso plano del puerto. En el dibujo se advierte la fortaleza, así como también varios edificios de 2 plantas, 2 iglesias y una enorme cruz sobre un zócalo.

 

1742 (enero)

 

Trata de entrar por la fuerza en Acapulco el pirata Ansón, pero temiendo no lograrlo, tomó el rumbo de las Filipinas a fin de esperar el regreso de la nao en cuyas aguas cayó en su poder, obteniendo un botín de un millón 300 mil pesos en moneda acuñada y 40 mil en barras de plata.

 

1743

 

El corsario inglés Jorge Ansón apresó en sus inmediaciones al galeón “La Covadonga”.

 

1743 (7 de julio)

 

Se terminó de construir el actual Fuerte, al cual le pusieron el nombre de San Carlos, en honor del rey Carlos III. Los nombres de las torres quedaron así:

 

Oeste: San José; Norte: San Antonio; Noroeste: San Luis; Suroeste: Santa Bárbara; Sur: La Purísima Concepción.

 

1752

 

Pedro Murillo Velarde, en su “Geografía histórica” publicada en Madrid, dice refiriéndose a Acapulco: “...ni se puede llamar ciudad ni villa y con dificultad aún merece el nombre de aldea, pues sólo hay alguna gente desde diciembre hasta abril, en que está allí el galeón de Filipinas. Fuera de este tiempo, apenas asisten allí algunos indios mulatos y mestizos, pues ni aún el alcayde del castillo vive allí entre año”

 

1762 (29 de octubre)

 

La Nao Santísima Trinidad, el barco más grande de la época, cae en poder del pirata Cornish y con todas las riquezas que portaba lo llevó a Inglaterra donde causó admiración.

 

1776 (21 de abril)

 

Un terrible terremoto sacude la población de Acapulco “a las dos de la tarde, con el acostumbrado bramido de los cerros circunvecinos, que inspira el mayor horror y espanto a los pobres habitantes, por más que están hechos a oírlo”.

 

El terremoto tiró el ala izquierda del castillo, por lo que se decidió construir uno nuevo un poco más arriba.

 

1776

 

Don Miguel Costanzo, activo y diligente ingeniero, propone al virrey la construcción de una nueva fortaleza para Acapulco, pues alega: “La inutilidad del gasto que se invierte con esta mira, respecto a ser aquella una fortificación, que más parece un reducto de irregularísima figura, o un cuerpo de guardia retrincherado, que un castillo construido sobre un sistema regular de defensa”.

 

El proyecto de Costanzo fue enviado por el virrey Bucareli a Don José de Gálvez, ministro de Indias, para su aprobación. Visto y estudiado el trabajo de Costanzo, se dio el visto bueno a la fábrica del nuevo fuerte. Para la ejecución de la obra se nombró al ingeniero Ramón Panón, uno d elos mejores técnicos militares de España.

 

1776

 

El alférez de ingeniero, Don José González, propone para la fortaleza de San Diego grandes mejores que importan $15,250.00 y para ello recomienda habilitar las baterías frente al mar, en tanto que se espera la resolución del rey.

 

Anticipándose a la resolución real, el virrey Marquéz de Croix, principia las mejoras a la fortaleza, por considerarlas de gran utilidad.

 

1777

 

Llega Panón a Acapulco y en el sitio de la antigua fortaleza traza un plano sobre el terreno, en donde el nuevo castillo se habría de levantar. De entonces data el “Plano que manifiesta la majistral y contornos del antiguo Castillo de San Diego y la traza más ventajosa, para el establecimiento del nuevo pentágono aprobado por S.M.”

 

1778 (16 de marzo)

 

Principia la excavación de los cimientos de la nueva fortaleza. Los cinco baluartes reciben los nombres de “San Antonio, “San Luis”, “La Concepción”, “San José” y “Santa Bárbara”. Al nuevo castillo se le denomina de “San Carlos” en honor al monarca reinante, pero la tradición sigue llamándolo “Castillo de San Diego”.

 

1778 a 1783

 

Reconstrucción del Fuerte de San Diego que fue destruido en 1776 por un terremoto, según proyecto del ingeniero Miguel Constansó.

 

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1783 (7 de julio)

 

Termina la construcción de la fortaleza de San Carlos. Su costo excedió de los $600,000.00. Su forma es de una estrella con 5 baluartes para montar 70 piezas de artillería. De la fortaleza mitad mira hacia el mar y mitad hacia la tierra.

 

Tiene “cuatro bóvedas grandes con sus galeras, sirviendo dos de ellas para cuarteles de la tropa, otra para guardar los pertrechos y útiles de la artillería y la otra para guardar cuando había víveres. Además tenia otras 8 bóvedas más chicas, siendo una para la guarnición principal, otra de almacén de pólvora, otra para depósito de armas y las demás para habitación de oficiales. Tenía a más del calabozo y galera para los presos, cocina y dos aljibes para abastecer de agua a más de 2 mil soldados por un año”.

 

1799 (1 de noviembre)

 

El rey Carlos IV confirma el título de Ciudad al puerto de Acapulco.

 

1784

 

La escuadra del almirante Jorge Anson es puesta en fuga por seiscientos hombres milicianos, que contra él combaten en el fuerte.

 

1789

 

El capitán de navío Alejandro Malaspina da la vuelta al mundo al mando de las corbetas Descubierta y Atrevida. Los tres pintores que van a la expedición, a su paso por Acapulco, se dan a la feliz tarea de llevar el lienzo tres vistas o paisajes portuarios.

 

Fernando Brambila pinta un cuadro con el tema de “Puerto de Acapulco”; Tomás de Suria una: “Vista de la bahía y puerto de Acapulco desde el arco de los ospitales de los padres ipólitos”, y José Cordero una: “Vista del puerto y parte de la ciudad de Acapulco, sacada desde su ospital”.

 

1791

 

Tocaron el puerto las corbetas: “Descubierta” y “Atrevida” que luego navegaron hasta la bahía de Behring (59 grados de latitud norte).

 

1792 (15 de enero)

 

Sale de Acapulco Francisco de la Bodega y Cuádra, con el fin de fijar los límites entre los Estados Unidos y la Nueva España.

 

Siglo XIX

 

Se estableció el servicio de diligencias para el transporte de personas; en ambos casos los riesgos siempre fueron múltiples, pues los caminos eran pésimos y los robos muy frecuentes.

 

Siglo XIX (primera mitad, 1850 aproximadamente)

 

Bien poco adelantó el comercio en el puerto, ya que aislado de todo el país, solamente se tenía comunicación marítima.

 

Fue en esa época que se estableció aquí la casa “B. Fernández y Cía.” con un para entonces poderoso capital. Estaba localizada en donde está ahora el edificio de Don Israel Soberanis, en la calle Jesús Carranza.

 

Fue por muchos años el centro comercial más importante de Acapulco y las costas.

 

1803 (22 de marzo)

 

Desembarca en Acapulco el barón de Humbolt al amparo de una carta del rey de España para sus estudios de mineralogía y botánica.

 

1803

 

Pasa por Acapulco el barón de Humboldt y tiene, a juzgar por lo que escribe, una triste opinión del puerto, pues le parece que: “Forma una inmensa concha abierta entre rocas graníticas, hacia el sur-suroeste, y la cual tiene más de seis mil metros de ancho de este a oeste. He visto pocos parajes en ambos hemisferios que presentan un aspecto más triste y horroroso. Estas rocas forman una costa tan escarpada, que un navío de línea puede pasar tocándolas, sin peligro alguno, porque casi por todas partes hay diez o doce brazas de fondo.”

 

1803

 

Alejandro de Humboldt advirtió que era una miserable ciudad, poblado exclusivamente por 4 mil personas de color, que aumentaban a 9 mil cuando llegaba la Nao de China.

 

1805 (marzo)

 

Llega al puerto “La Caravana de la Salud” compuesta de 22 niños portadores de la vacuna contra la viruela bajo el sistema “Brazo a brazo” los que siguieron bajo el cuidado del Dr. Balmis a Filipinas.

 

1810

 

Se suspendió la “Feria de Acapulco”

 

1810 a 1812

 

Tiempo de la Revolución Mexicana, terminó el auge de Acapulco.

 

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1810 (20 de octubre)

 

Recibió Morelos nombramiento de lugarteniente de Hidalgo y comisión de apoderarse de Acapulco.

 

Morelos llevó el movimiento a otros lugares: A Tixtla, donde se le unieron los Bravo; a Chilpancingo, Chilapa, Tehuacan, Orizaba, Oaxaca y Cuautla.

 

Tecpan fue nombrada ciudad capital de la nueva provincia; Acapulco perdió su nombre de “Ciudad de los Reyes” por el de “Congregación de los fieles”.

 

1810 (19 de noviembre)

 

El insurgente José Ma. Morelos y Pavón, inicia el asedio de Acapulco. (véase 1813 19 de agosto)

 

1811

 

José María Morelos derrotó al realista Francisco París en 3 Palos (4 de enero) pero no pudo tomar el Fuerte de San Diego (8 de febrero) cuyo asedio levantó a la postre (19 de febrero).

 

1813 (6 de abril)

 

De regreso de su tercera campaña Morelos puso sitio a Acapulco. Desalojados sucesivamente los españoles de Casamata, del Cerro de la Mira y del Baluarte del Hospital, se concentraron en la fortaleza hasta el 20 de agosto en que capitularon.

 

1813 (19 de agosto)

 

El insurgente José Ma. Morelos logra apoderarse de Acapulco, tras reñidos combates y riguroso asedio al castillo, donde se desarrollaron escenas de tragedia por la falta de alimentos, leña, agua y medicinas. Ciudad que recuperaron los realistas al año siguiente para pasar a poder de la nación mexicana el 15 de octubre de 1821 como consecuencia de los Tratados de Córdoba.

 

1813 (20 de agosto)

 

Morelos logra posesionarse del puerto en los primeros años de la guerra de Independencia. En lo alto de la fortaleza ondea la bandera azul y blanco de los insurgentes.

 

1813 (18 de septiembre)

 

Morelos fue nombrado Generalísimo de las Armas Nacionales.

 

Morelos, tomando como capital a Valladolid, hoy Morelia, marcha a la ciudad donde lo atacaron los realistas y perdió. El Congreso dictó sentencia a todos los presos del Fuerte y mandó quemar las casas de Acapulco, así se hizo; el 10 y 11 de abril de 1814, Acapulco era una ruina histórica.

 

1813 (27 de septiembre)

 

A finales del siglo XVIII la Revolución Industrial de Europa invadió el mundo con sus productos, violando todas las barreras y convenios aduanales. Esto afectó a España, quien tuvo que luchar también contra la piratería con máscara de corsarios, auspiciada por Inglaterra que iniciaba su poderío por todos los mares.

 

Entonces Fernando VII expidió el siguiente decreto:

 

“Queda suprimida la Nao de Manila o de Acapulco (se entiende que como tráfico oficial) y los habitantes de las Islas Filipinas pueden hacer por ahora el comercio de géneros de la China y del Continente Asiático, en buques particulares nacionales, continuando su giro con la Nueva España a los puertos de Acapulco y San Blas, bajo el mismo permiso de quinientos mil pesos convenidos a la Nao de Manila y al millón de retorno. Cádiz, 27 de septiembre de 1813”.

 

1813-1814 (diciembre y enero)

 

Después de los desastres de Valladolid (Morelia) y Purvarán, José Ma. Morelos volvió al puerto (a principios de marzo) de donde salió (9 de abril) acosado por los realistas. Previamente mandó incendiar la ciudad, degollar a los españoles residentes y fusilar a todos los prisioneros. El 14 de abril Armijo recuperó la plaza.

 

1849 (27 de octubre)

 

Se erigió el estado de Guerrero.

 

1854

 

El 1 de marzo de este año se proclamó en Ayutla, Gro. el Plan que desató la revolución contra la última dictadura de Antonio López de Santa Anna. El día 11 siguiente la guarnición de Acapulco se adhirió al movimiento y designó a Ignacio Comonfort (que era administrador de la aduana) gobernador del puerto y jefe provisional de las fuerzas armadas en cuyo carácter invitó a Juan Álvarez a que asumiera el mando supremo del Ejército Restaurador de la Libertad.

 

1854 (26 de abril)

 

El presidente López de Santa Anna, que salió al frente de un ejército de 5 mil hombres a someter a los sublevados, fracasó en su intento de tomar Acapulco.

 

1863 (10 y 11 de enero)

 

Una escuadra francesa bombardeó el puerto y luego desembarcaron los marinos, que no pasaron de los límites de la ciudad abandonada, retirándose tres días después.

 

El 4 de junio volvieron por mar y un batallón de tiradores argelinos se posesionó de la plaza.

 

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1863 (enero 10-12)

 

Al estallar la guerra entre México y Francia., Acapulco sufrió horrible bombardeo los días 10, 11 y 12 de enero porque e Gral. Diego Álvarez no quiso aceptar las proposiciones del almirante Bovet, quien, al frente de poderosa escuadra se hallaba en el puerto.

 

1864

 

A finales de este año los invasores franceses evacuaron Acapulco después de la derrota que Vicente Jiménez y Diego Álvarez infringieron a los imperiales en el Zapotal.

 

1865 (junio y septiembre)

 

Los franceses intentaron nuevamente invadir el territorio por ese punto, pero fueron rechazados por los republicanos.

 

1868

 

Primeras escuelas en la calle 5 de mayo (una de niños y una de niñas)

 

1894

 

El VIII virrey Luis de Velasco, hijo, mandó acondicionar notablemente el camino México-Acapulco, en 1894, un año antes de que fuese promovido con igual rango al Perú.

 

1904

 

Llegó al puerto un crucero italiano.

 

El 30 de julio hubo un gran temblor que sólo el castillo quedó de pie.

 

1910

 

Era un somnoliento pueblecito con algunas estrechas y retorcidas calles empedradas y la mayoría protegidas por su piso natural arenoso. A la quebrada se subía por una tortuosa vereda y otra conducía a la bella playa de Caleta.

 

1910

 

Se inauguró el alumbrado público de 30 faroles de acetileno en el centro de la población y algunos faroles de petróleo medio iluminaban las esquinas de otras calles hasta las 11 de la noche.

 

1910

 

El primer hotel de Acapulco “Doña Eliza Sutter de Link”; después pasa a hotel “Miramar” y después se convierte en el famoso Edificio “Pintos”.

 

Donde se encuentra el hotel Colonial estuvo la aduana, después se instaló ahí la Casa de Huéspedes “Dos de abril” y más tarde El Colonial.

 

1911 (10 de mayo)

 

Atacaron por primea vez los maderistas; sorprendieron a los mercaderes y a muchas amas de casa en el primitivo mercado que se localizaba en la Plaza Álvarez, al norte de ésta, frente a lo que es ahora el Banco Mexicano del Sur.

 

Este mercado era una serie de mesas o grandes cajones de madera, algunos con techo de lámina, en donde se expendía el pescado y la carne. Lo demás, las verduras, la leche, el pan y cuanto comestible consumía aquel pequeño pueblo, estaban en el suelo sobre petates de palma.

 

1912

 

Doña Elisa dejó su negocio y en el local se estableció en 1912 el Hotel Jardín, donde más tarde, por 1934 se construyó el Hotel Miramar y después se convirtió en el Edificio Pintos.

 

1912 (30 de octubre)

 

Un ciclón arrasó con el puerto de Acapulco.

 

1913

 

Primer planta eléctrica.

 

1913 (noviembre)

 

Estuvo lista la primer planta eléctrica)

 

1913 (¿1923?)

 

Juan R. Escudero, primer líder sindical. Se inició con los cargadores de los barcos.

 

1920

 

Contaba solamente con un automóvil, marca “Exes” y una lancha a motor que pertenecía a la capitanía del puerto. En un carro tirado por mulas se recogía la basura de las calles.

 

1920

 

Vino el príncipe de Gales, posteriormente el rey Eduardo VIII.

 

1922

 

Llegaron los primeros submarinos americanos y también varios hidroplanos entraron por Pie de la Cuesta.

 

1924 (31 de julio)

 

Un grupo de audaces comerciantes dieron forma a la Cámara de Comercio, constituyéndola legalmente el 31 de julio de 1924.

 

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1927 (mediados)

 

Una nueva etapa fue marcada en la vida comercial de Acapulco cuando a mediados de 1927 el señor presidente Plutarco Elías Calles, desde el Castillo de Chapultepec, detonó un petardo que voló la última piedra que obstruía la brecha o camino México- Acapulco, a la altura casi del actual puente de Xaltianguis.

 

Era entonces gobernador del estado el general Héctor F. López. La Cámara Nacional de Comercio en pleno y otros sectores representativos, estuvieron presentes en aquel acto trascendental.

 

1927 (11 de noviembre)

 

Día de fiesta, de la tarde en que se hizo volar el último obstáculo de la carretera México- Acapulco e hicieron su entrada principal al puerto los 12 primeros automóviles procedentes de México.

 

Los concurrentes a la inauguración oficial llenaron los 2 únicos hoteles: El Jardín y el Acapulco, así como varias casas de huéspedes, ejemplo: La Costeña, del señor Pintos.

 

1927 (11 de noviembre 6:00 pm)

 

Llegaron al puerto, aunque transitando por una brecha de trabajo, los 12 primeros automóviles a bordo de los cuales iban el gobernador del estado, el presidente municipal y las autoridades militares.

 

1927 (11 de noviembre)

 

El presidente Plutarco Elías Calles accionó por teléfono desde el Castillo de Chapultepec, el dispositivo que hizo estallar la dinamita que removió el último obstáculo en la carretera a Acapulco, cuyo trazo se había interrumpido en el kilómetro 402 por un tapón de roca.

 

1927 (11 de noviembre)

 

Hubo agua potable en los manantiales de Santa Cruz.

 

1927 (27 de noviembre)

 

La era de la prosperidad de Acapulco se inició este día al quedar abierta la carretera hacia la Cd. de México, pero su desenvolvimiento como centro turístico se realizó bajo el gobierno del Lic. Miguel Alemán Valdés durante el cual se llevaron a cabo grandes obras, colocando a la ciudad a la altura de los granes centros turísticos del mundo.

 

1928

 

La pequeña mejoría lograda desde la construcción de la carretera México-Acapulco se exteriorizó con la apertura del Hotel México (segundo en Acapulco), frente a la casa de huéspedes “La Mar” que abrió también en 1928.

 

1928

 

Desde esta fecha se había realizado la primera obra a favor del turismo, cuando el pueblo de Acapulco construyó el camino de rueda para hacer accesible la playa de Caleta, y a continuación se reunieron $30,000.00 para el camino de rueda a Pie de la Cuesta

 

Quito, 2 de marzo 2020.- Presidente de la Asamblea Nacional, César Litardo participó de ceremonia Cívico Policial en conmemoración a los 82 años de profesionalización y a los 174 años de institucionalización de Policia Nacional. Quito, 2 de marzo 2020. Fotos: Alexander Moya / Asamblea Nacional

Llamada asi , por unos hornos de ladrillo, que se localizaban sobre la playa.

SIGNIFICADO DE ACAPULCO

 

1.- Del náhuatl: “Acame”: Cañas; “pul”: Grueso. “Co”: Locativo

 

“Donde hay cañas gruesas”

 

2.- Acatl: Carrizo; Pol: Arrasar, destruir; Co: En el lugar.

 

“En el lugar en que fueron destruidos los carrizos”

 

Cronología: Antigüedad

 

Restos arqueológicos indican especialmente la existencia de una población en el período preclásico. Se encontraron figuras cuyos rasgos extraordinarios difieren de muchas otras regiones de México.

 

*Prehistórico o arcaico:

 

La Sabana.

 

Se considera la existencia de una ciudad en ese tiempo, cuyos vestigios son llamados “La ciudad perdida”. Se han encontrado objetos de acaso 2 mil años de antigüedad, entre ellos figuras de bellas damas.

 

Época precortesiana:

 

Datos escogidos en una conferencia de mesa redonda por personalidades de antropología e historia, “hace 5 mil años, la bahía estaba habitada y 2 mil años después la poblaron los nahoas denominando al lugar “Acapulco” que se traduce como “donde fueron arrasados los carrizos”.

 

Siglo VII (aproximadamente)

 

Arribaron los tlahuicas y siglos después, dominaron el territorio los “yopes” quienes fueron conquistados por el emperador azteca “Ahuitzol” por el año 1488.

 

1486-1502

 

Acapulco pasó a formar parte del imperio azteca durante el reinado de Ahuitzol.

 

Siglo XVI

 

Las primeras manifestaciones arquitectónicas datan del siglo XVI, en que los primeros misioneros construyeron conventos y hermitas en Chilapa, Tlapa, Tepecoacuilco, Tasco y Acapulco.

 

1519

 

Hernán Cortés tuvo la primera noticia de la existencia de Acapulco, de boca del mismo emperador Moctezuma II, al mostrarle los mapas que tenía en su imperio, siendo Francisco Chico el primer emperador que recorrió esta región pasando por Acapulco el 15 de diciembre de 1521.

 

1522

 

Con el fin de encontrar en el mar del sur, una ruta hacia oriente, Cortés promovió varias expediciones marítimas a partir de este año.

 

1523 (finales)

 

Juan Rodríguez de Villafuerte lleva a cabo la conquista definitiva de Acapulco, mereciendo por ello la encomienda que se extendía desde el río del Papagayo, abarcando los pueblos de Xaltianguis, Nahuala y otros hasta Coyuca.

 

1524

 

Envía Cortés otra expedición al sur en busca de estaño. Exploraron la región de Taxco el Viejo y fundaron algunos centros mineros que recibieron el nombre de “reales”; uno de ellos que quedaba en Tetelcingo, dio origen posteriormente a la actual ciudad de Taxco. Como esta región resultaría riquísima en metales preciosos, pronto fue poblada por los españoles.

 

1527

 

Fue hasta el 31 de octubre de este año cuando salieron de Zacatula las primeras naves hacia oriente, que por cierto no volvieron.

 

1528 (25 de abril)

 

Por una real orden del Rey Carlos I de España y V de Alemania, Acapulco pasó a poder directo de la Corona el 25 de abril de 1528, tomando el nombre de “Acapulco, la ciudad de los Reyes”.

 

1531

 

Se abrió la vía de comunicación de la capital del virreynato al puerto de Acapulco.

 

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1532 (principios)

 

Gran actividad se registraba en el puerto de Acapulco con motivo de la expedición que se preparaba en cumplimiento del contrato celebrado entre la emperatriz Isabel y Hernán Cortés.

 

1532 (31 de mayo día de Corpus Cristi)

 

Salió de Acapulco la primera expedición marítima al mando de Hurtado de Mendoza.

 

1532

 

Hernán Cortés manda expediciones a explorar las costas del pacífico.

 

Andres de Urdaneta zarpó de Acapulco a Filipinas.

 

1532

 

Salió de Acapulco la expedición mandada por Hurtado de Mendoza para descubrir las islas de los mares del sur.

 

1532

 

Zarpan de Acapulco las embarcaciones de Hurtado de Mendoza.

 

1532

 

Muy poco provecho había alcanzado Hernán Cortés en las expediciones que preparó y envió hasta este año, gastando su fortuna en la construcción de barcos.

 

Fueron 2 naves que habían salido a explorar: “La Concepción”, cuyo almirante fue Diego Becerra; “San Lázaro” a cargo del Capitán Hernando de Grijalva.

 

“San Lázaro” descubrió la Isla del Socorro y el Archipiélago de San Benedicto; llegó al puerto de Acapulco a finales del año.

 

1533 (5 de octubre)

 

Los frailes que llegaron al actual estado de Guerrero atenuaron con su bondad los rigores aplicados por los encomenderos a los indios, la evangelización de nuestro pueblo indígena estuvo a cargo de frailes agustinos y franciscanos.

 

Los frailes agustinos llegaron a Chilapa el 5 de octubre de 1533 encabezados por los frailes Agustín de Coruña y Jerónimo de San Esteban. Estos fundaron 3 conventos. Uno en Chilapa, otro en Tlapa y otro en Tepecoacuilco.

 

Por su parte, la orden de frailes dieguinos fundó otros 2 conventos. Uno en Tasco y otro en Acapulco.

 

1535

 

Cortés embarcó en Tehuantepec, pero tuvo que buscar puerto en Acapulco.

 

1535

 

Levan anclas en el puerto los navíos que Cortés envió en ayuda de Pizarro.

 

1536

 

Hernán Cortés transita el camino México-Acapulco viniendo de regreso de su expedición a la California; enseguida dispuso que se rectificaran tramos para facilitar el paso a caballo y con bestias de carga.

 

1539

 

Salió de Acapulco la expedición de Francisco de Ulloa con el propósito de conquistar las míticas ciudades de Cíbola y Quivira.

 

1540

 

Salió de Acapulco la expedición de Domingo de Castillo, a quien se debe la Carta Geográfica más antigua de las costas occidentales del país.

 

1540

 

Zarpan otros navíos, ya sin patrocinio de Cortés, explorando el litoral del pacífico hasta el mar Cortés.

 

1540

 

El primer virrey Antonio de Mendoza mandó a acondicionar el camino México-Acapulco, para facilitar los aprestos de la expedición que iba a emprender Hernando de Alarcón, imponiendo la reparación y conservación a las comunidades de naturales y de algunos hacendados lindantes.

 

1550 (12 de marzo)

 

Don Antonio de Mendoza, visorrey y gobernador de la Nueva España, extiende nombramiento al primer alcalde de la ciudad de Acapulco a Don Pedro Pacheco.

 

1550

 

Acapulco empezó a poblarse con familias que trajo Fernando de Santa Anna; algunas de éstas (españolas y mestizas) las llevó a La Sabana.

 

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1550

 

Felipe II le otorgó el título de Ciudad, pero habiéndose perdido el documento, se volvió a expedir otro el 28 de noviembre de 1799. (Véase 1799)

 

1550

 

El virrey Antonio de Mendoza mandó condicionar por segunda vez el camino México-Acapulco, cuando tuvo que embarcarse en Acapulco, promovido al Perú con igual grado.

 

1553

 

Fray Juan Bautista Moya evangelizó Acapulco y sus contornos.

 

1561

 

Andrés de Urdaneta, en atención a sus condiciones portuarias, escribe del puerto singular elogio calificándolo de “grande, seguro, muy saludable y dotado de buen agua”.

 

1564 (31 de julio)

 

El 2° virrey Luis de Velasco, mandó condicionar nuevamente el camino México-Acapulco, dos años antes de su muerte.

 

Notablemente se mejoró en cuanto hubo certeza de poderse efectuar los tornaviajes de la Filipina y, por ende, la posibilidad de entablar un provechoso comercio.

 

1564 (21 de noviembre)

 

Empezó la conquista de Filipinas por Legazpi y Urdaneta. Este último estableció una ruta con Asia a través de Baja California.

 

1564 (21 de noviembre)

 

Parte para las Filipinas la expedición de Miguel López de Legazpi, como primer piloto va un fraile de la Orden de San Agustín de nombre Andrés de Urdaneta, marino de largo historial.

 

1565 (8 de octubre)

 

Vuelve Urdaneta al puerto de Acapulco procedente de la Isla de Cebú. Conquista con ello una de las rutas marinas más difíciles de su tiempo.

 

1565

 

El fraile Andrés de Urdaneta, cumplida su misión de dirigir la expedición de Legazpi a las Filipinas, al regreso fija la ruta del Oriente asiático a la América con puerto en Acapulco.

 

1565

 

Recibió la nave que, mandada por Felipe de Saleeda y Fray Andrés de Urdaneta, volvía de Filipinas tras haber descubierto la llamada “Vuelta al poniente”.

 

1565

 

Desembarcó en el puerto Fray Andrés de Urdaneta,quien volvía de las Islas Filipinas, dejando establecida la ruta de regreso de Asia por el Pacífico.

 

1565 (octubre)

 

Fray Antón de Urdaneta ancló de tornaviaje en Acapulco.

 

1571

 

El comercio en Acapulco favoreció los ataques de piratas y corsarios, que hacían lo indecible por adueñarse de los galeones, perjudicando de paso a España. Entre los bandidos más famosos del mar, Francisco Drake por 1579; Thomas Candish, 1586; el alemán Spielberg, 1615; Jorge Anson, 1742.

 

Con el fin de protegerse de estos ataques, el gobierno virreynal mandó construir el Fuerte . (Véase 1784)

 

1571 (18 de mayo)

 

Termina la conquista de las Filipinas por Legaspi y Urdaneta, fecha en que se declara a Acapulco único puerto comercial entre Asia a través de México, lo que propició el comercio que consistía en transportar mercancía en barcos grandes de vela que llamaban Naos, que llegaban en diciembre de cada año.

 

1571 (14 de abril)

 

Felipe II ordena que Acapulco sea el único puerto oficial en la América para el comercio con Asia.

 

1571

 

Se estableció una comunicación permanente entre Acapulco y Manila. Anualmente realizaba estos viajes un galeón cargado de provisiones para las Islas Filipinas, trayendo a Acapulco riquísimas mercancías: Tejidos de seda y algodón, cerámica china, especias y objetos de arte.

 

De Acapulco esta mercancía pasaba a la capital, y de ahí eran enviados a Veracruz, Puebla, Guadalajara, Jalapa y Saltillo; gran parte de la misma eran expedidas a España. Cada vez que arribaba un galeón, acudían al puerto los principales comerciantes, no sólo de México, sino hasta del Perú y otras regiones lejanas.

 

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1578

 

Francis Drake fue el primer pirata que conoció el valioso comercio que se sostenía con el Asia al cruzar estos mares en este año, pero no entró en Acapulco temeroso de perder las riquezas que traía en su nave, pero por los informes que rindió en Inglaterra, el pirata Cavendish atrapó en aguas de California a la Nao Santa Ana en 1587.

 

1579 (14 de abril)

 

Gracias a la proeza de Fray Andrés de Urdaneta, fue posible el comercio en Acapulco que en pocos años se hizo intensivo, a grado tal, que alarmó a la Corte de España, dando lugar a que con fecha 14 de abril de 1579 firmara Cédula Real el Rey Felipe II declarando como único puerto comercial entre la América y Asia, al de Acapulco. Desde entonces empieza a aumentar la importancia de Acapulco.

 

1579 (14 de abril)

 

Se ampliaron los horizontes comerciales hasta China y la India, y entonces las naos hacían hasta tres y cuatro viajes de ida y vuelta, por lo que Felipe II fue presionado por los mercaderes de Sevilla a fin de que declarara por Cédula Real del 14 de abril de 1579, que el único puerto comercial con el Asia era Acapulco.

 

1582

 

Llegó la expedición marítima de Francisco Galli y otras.

 

1582 (28 de octubre)

 

El virrey, conde de La Coruña, en carta enviada al rey Felipe, le manda un plano del puerto y de la fortaleza que conviene construir para protegerlo del ataque de los rufianes del mar.

 

1591

 

Los representantes de Cadiz y Sevilla eran los más poderosos y controlaban el comercio en grande. Viendo el desorden de las ferias, lograron en este año que se expidieran grandes restricciones para el comercio con el oriente; se prohibió al comercio mediano que traficara con Manila, y los comerciantes de aquella lejana provincia, solamente podrían enviar dos galeones de 400 toneladas como máximo y que el valor de las mercancías no podía exceder de 250,000 pesos. La nave que zarpara de Acapulco, controlada naturalmente por los ricos acaparadores, sólo llevaría plata por un valor de 500,000 y los frailes que quisieran ir a evangelizar...

 

1592

 

La carretera México-Acapulco, llamda Ruta de Asia, era una vereda, hasta en este año que el virrey Luis de Velaszo la convirtió en camino de herradura.

 

1592

 

Fue construido el camino entre México y Acapulco por órdenes del Virrey Mendoza, mejorándose en 1596 por instrucciones del virrey Velasco; los mismos mandatarios ordenaron la construcción de otro camino que comunicaba al Real de Minas de Tasco con la capital.

 

De Acapulco partía otro camino hacia Zihuatanejo para terminar en Valladolid (Morelia). Hacia esta ciudad partía otro desde Tepecoacuilco, pasando por Iguala Teloloapan y Coyuca de Catalán. Otro más salía de chilapa, se dirigía a Chilpancingo, continuaba por Tlacotepec, pasaba por Coyuca y terminaba en la misma Valladolid. Otro camino salía de México y se dirigía a Alahuistlán pasando por los minerales de Zacualpan y Sultepec tocando a Tenancingo y a Toluca.

 

De Puebla salía otro hacia Ometepec, pasando por Tlapa y Chipetlán. Otro comunicaba a Chilapa con Tlapa, pasando por Olinalá.

 

El transporte de mercancías se hizo utilizando el sistema de arriería.

 

1593 (25 de febrero)

 

El virrey D. Luis de Velasco encarece al rey Felipe una vez mas la construcción de la fortaleza para la mejor protección del puerto.

 

1596 y 1602

 

Llegaron las 2 primeras expediciones de Sebastián Vizcaíno, quien llegó a los 42 grados de latitud norte buscando en vano un estrecho septentrional.

 

Siglo XVII

 

Debido a la afluencia de españoles hacia poblados indígenas, algunas alcaldías menores y repúblicas de indios, se transformaron en alcaldías mayores, entre ellas: Acapulco, Chilapa, Tixtla, Ajuchitlán, Zacualpa, Tasco, Iguala, Tlapa y Zacatula.

 

En cada una de ellas continuaron existiendo repúblicas de indios.

 

1600 (18 de abril)

 

El virrey, Conde de Monterrey, en carta que dirige a Felipe III, hace suya la petición de sus antecesores, para que se inicie la construcción de la fortaleza en dicho puerto de Acapulco.

 

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1602

 

Bernardo de Balbuena, al escribir su “grandeza mexicana”, en la ampulosidad del su prosa, dice de Acapulco: “En ti se junta España con la China, Italia con Japón, y finalmente un mundo entero en trato y disciplina.

 

En ti de los tesoros del poniente se goza lo mejor; en ti la nata de cuanto entre su luz cría el oriente”.

 

1607 (7 de junio)

 

Los franciscanos fundaron en Acapulco el Convento de San Diego, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Guía.

 

Acapulco pertenecía al arzobispado de México, junto con otros pueblos: Tasco, Teloloapan, Chilpancingo e Iguala.

 

1611 (22 de mayo)

 

Sale de Acapulco la primera embajada de México al Japón a cargo de Sebastián Vizcaíno y llegó a playas japonesas en agosto del mismo año, embajada que fue correspondida mediante el jefe de arcabuceros del emperador, Recuyemon Faxitura, quien con un séquito de 150 personas arribó al puerto de Acapulco el 25 de enero de 1614.

 

1611

 

Zarpó de Acapulco Sebastián Vizcaíno, cuando el virrey Luis de Velasco lo nombró representante ante el emperador de Japón.

 

1614

 

Nicolás Cardona, con 30 arcabuceros a sus órdenes; trata vanamente de iniciar la construcción del fuerte, asistiendo durante dos meses y medio a las fajinas, cercas, trincheras y demás reparos necesarios.

 

1614

 

Arribó a las playas del Japón la embarcación de Sebastián Vizcaíno; la embajada nipona estaba encabezada por el capitán Hasekura.

 

1615

 

Una flota holandesa de la compañía de las Indias Orientales invadió la bahía, pero izó la bandera blanca ante los primeros disparos que se le hicieron y acabó cambiando por víveres a los prisioneros españoles que llevaba.

 

1615

 

La fábrica de la fortaleza de Acapulco no pasaba de ser uno de tantos proyectos, cuya resolución duerme el sueño de la espera en la Corte de Madrid. Algo hizo realidad la defensa. Cuando los holandeses desembarcaron en el puerto de Zalahua, los graves señores madrileños se alarmaron y pidieron el proyecto a los archivos.

 

Días después el virrey Marqués de Guadalcázar, quegobernó la Nueva España de 1612 a 1621, tras largas y complicadas discusiones con propios y extraños, encargó al ingeniero Adrian Boot, la construcción del Fuerte de San Diego para la defensa de la bahía.

 

1615 (últimos meses del año)

 

Bajo la dirección de Boot se inició la construcción del Fuerte de San Diego, que tuvo por base un pentágono irregular con caballeros unidos por lienzos o cortinas. Los nombres de estos caballeros a ángulos del pentágono fueron: Rey, Príncipe, Duque, Marqués y Guadalcázar.

 

La altura y perímetro de los mismo no fe igual; se manifestó como razón para ello, dar mayor firmeza al edificio, teniendo en cuenta la irregularidad del terreno sobre el que se construía.

 

1616 (principios)

 

Ante el peligro que corría Acapulco a causa de piratas y filibusteros, el virrey Diego Fernández de Córdoba ordenó la construcción del castillo, iniciándose las obras a principios de 1616 y al terminar tomó el nombre de Fuerte de San Diego.

 

1617 (15 de abril)

 

Termina la fábrica del castillo de San Diego. En la portada se dejó una inscripción que dice: “Reynando en las Españas, Yndias Orientales y Occidentales la Magd. del Imbictissimo y Católico Rey Don Felipe nuestro señor, Terzero deste nombre, siendo su Virrey lugarteniente y Capitán General en los Reynos de la Nueva España Don Diego Fernández de Córdoba, Marquéz de Guadalcázar, se hizo esta fortificación. año de 1616. Yngeniero Adrian Boot”. (Véase 1776 y 1778 a 1783, re acondicionamiento del fuerte).

 

1617 (mayo)

 

El virrey anuncia al soberano la terminación del Fuerte de San Diego, con un costo de 11,400 ducados. Entre la documentación que se manda al rey, hay una vista panorámica de la bahía, hecha por Adrián Boot. La falta de perspectiva es tal, que todo parece estar en un mismo plano. La bahía está dibujada desde la montaña, posiblemente bajo las ramas de un árbol enorme que es capaz de proyectar su sombra sobre ella.

 

1624 (marzo)

 

El príncipe Nasáu al mando de poderosa escuadra y disparando su artillería entera en la bahía de Acapulco, y sus vecinos y tropa, atemorizados por el alarde de fuerza, huyeron a las montañas.

 

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1625

 

Gobernando el virrey Marqués de Cerralvo, la escuadra holandesa del príncipe de Nassau, atacó y tomó el Fuerte de San Diego, sin que la guarnición hubiera opuesto ni la menor resistencia.

 

Los holandeses, dueños de la plaza, saquearon y robaron a su antojo durante varios días.

 

Cuando los asaltantes brincaron a sus naves y se alejaron, el virrey ordenó la erección de un nuevo muro en el castillo y la fábrica de cuatro nuevos bastiones.

 

1634

 

Edificación y fundación de la primera capilla de San José, construida a instancias del sargento Francisco Rincón.

 

Durante esta época colonial, Acapulco tuvo una apariencia muy pobre, salvo el castillo, el hospital administrado por los hipólitos y esta capilla.

 

1646

 

Se fundó y comenzó a funcionar la primera aduana, misma que estaba ubicada a la orilla del mar en un jacalón de madera de 4 aguas. Por supuesto que esa oficina solamente abría sus puertas durante las ferias de diciembre. La fayuca iniciaba su institucionalización en estos litorales.

 

1673 (22 de octubre)

 

En las instrucciones del virrey Marqués de Mancera al duque de Veragua, se habla de las mejoras hechas a la fortaleza de Acapulco; se asienta: “que no se admite disputa es en que consiste la defensa del reyno, por el mar del sur en el castillo de Acapulco, no menos que por la del norte, en el de San Juan de Ulúa y que merece toda atención y providencias por ser escala de las Islas Filipinas y de las provincias del Perú y uno de los más capaces y seguros puertos de la monarquía.

 

1697

 

Acapulco era una humilde aldea de pescadores; sus casas son bajas y viles, hechas de madera, barro y paja, situadas al pie de altísimos montes.

 

Estaba habitado por negros y mulatos –que son los nacidos de negros y blancas-, y rara vez se veía en aquel lugar algún nacido en él de color aceitunado.

 

1697 (21 de enero)

 

Gemelli Careri desembarcó en Acapulco, fecha en que inicia su diario correspondiente a la Nueva España, en donde permaneció hasta el 14 de diciembre del mismo año.

 

El 21 de enero (1697), al no encontrar albergue alguno en Acapulco, tuvo necesidad de ir ese día lunes al convento de Nuestra Señora del Guía, de padres franciscanos “los cuales me hospedaron muy humanamente” señala en su diario.

 

1697

 

El italiano Gemelli Careri, a su paso por Acapulco toma la pluma y escribe: “La seguridad natural del puerto, que siendo a manera de caracol y con igual fondo por todas partes, que quedan en él las naves cerradas como un patio cercado de altísimos montes y atados a los árboles que están en la ribera.

 

1697

 

El virrey Gemelli Carreri empleó 12 días en recorrer la carretera México- Acapulco per en la estación de lluvias había que esperar hasta 10 días sólo para vadear el río Mezcala o el Papagayo.

 

1698 (aproximadamente)

 

El Fraile dominico Ignacio Muñoz, de la clave o derrotero de las naves al entrar al puerto: “En entrando de la dicha punta del grifo para adentro, luego vereis la fortaleza enfrente encima de un tiesso, y las causas del pueblo que están para el norueste en la dicha rinconada. En entrando dentro dareis fondo frontero de las casas, la popa en tierra y estareis de ella apartado como medio cable porque todo es sondeable y limpio y se puede barloventar dentro, porque no hay que temer más que de aquello que se viene. De bien los navíos del rey que vienen de Filipinas, y son muy grandes surgen enfrente de la fortaleza , a medio tiro de mosquete y se amarran en Tierra”.

 

Siglo XVI (Colonización española del territorio)

 

Para compensar los servicios que numerosos españoles prestaron a la conquista de México, Cortés a nombre del Rey de España, otorgó a algunos ciertas enmiendas y repartimientos de indios. Acapulco, por ejemplo, fue de Juan Rodríguez de Villafuerte, quien recibía cacao, algodón y maíz de los indios que ahora estaban a su servicio.

 

Siglo XVI

 

A pesar de los peligros que corrían las naves y las dificultades que presentaban los caminos, a finales del siglo, tenía lugar en Acapulco la Feria más importante de América con mercancías que llegaban de Sur América, Nueva España y del Oriente.

 

Siglo XVIII (principios)

 

La fortaleza se mantiene con la misma planta de la centuria anterior, aunque totalmente deteriorada.

 

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1712

 

Miguel Gallo, castellano de Acapulco, informa al rey que el castillo tiene 6 culebrinas, 27 cañones de bronce y 20 piezas de hierro. La guarnición se compone de un alférez, un sargento, 40 infantes y 15 artilleros con su condestable.

 

1730

 

Francisco Álvarez Barreiro emprende la tarea de hacer un cuidadoso plano del puerto. En el dibujo se advierte la fortaleza, así como también varios edificios de 2 plantas, 2 iglesias y una enorme cruz sobre un zócalo.

 

1742 (enero)

 

Trata de entrar por la fuerza en Acapulco el pirata Ansón, pero temiendo no lograrlo, tomó el rumbo de las Filipinas a fin de esperar el regreso de la nao en cuyas aguas cayó en su poder, obteniendo un botín de un millón 300 mil pesos en moneda acuñada y 40 mil en barras de plata.

 

1743

 

El corsario inglés Jorge Ansón apresó en sus inmediaciones al galeón “La Covadonga”.

 

1743 (7 de julio)

 

Se terminó de construir el actual Fuerte, al cual le pusieron el nombre de San Carlos, en honor del rey Carlos III. Los nombres de las torres quedaron así:

 

Oeste: San José; Norte: San Antonio; Noroeste: San Luis; Suroeste: Santa Bárbara; Sur: La Purísima Concepción.

 

1752

 

Pedro Murillo Velarde, en su “Geografía histórica” publicada en Madrid, dice refiriéndose a Acapulco: “...ni se puede llamar ciudad ni villa y con dificultad aún merece el nombre de aldea, pues sólo hay alguna gente desde diciembre hasta abril, en que está allí el galeón de Filipinas. Fuera de este tiempo, apenas asisten allí algunos indios mulatos y mestizos, pues ni aún el alcayde del castillo vive allí entre año”

 

1762 (29 de octubre)

 

La Nao Santísima Trinidad, el barco más grande de la época, cae en poder del pirata Cornish y con todas las riquezas que portaba lo llevó a Inglaterra donde causó admiración.

 

1776 (21 de abril)

 

Un terrible terremoto sacude la población de Acapulco “a las dos de la tarde, con el acostumbrado bramido de los cerros circunvecinos, que inspira el mayor horror y espanto a los pobres habitantes, por más que están hechos a oírlo”.

 

El terremoto tiró el ala izquierda del castillo, por lo que se decidió construir uno nuevo un poco más arriba.

 

1776

 

Don Miguel Costanzo, activo y diligente ingeniero, propone al virrey la construcción de una nueva fortaleza para Acapulco, pues alega: “La inutilidad del gasto que se invierte con esta mira, respecto a ser aquella una fortificación, que más parece un reducto de irregularísima figura, o un cuerpo de guardia retrincherado, que un castillo construido sobre un sistema regular de defensa”.

 

El proyecto de Costanzo fue enviado por el virrey Bucareli a Don José de Gálvez, ministro de Indias, para su aprobación. Visto y estudiado el trabajo de Costanzo, se dio el visto bueno a la fábrica del nuevo fuerte. Para la ejecución de la obra se nombró al ingeniero Ramón Panón, uno d elos mejores técnicos militares de España.

 

1776

 

El alférez de ingeniero, Don José González, propone para la fortaleza de San Diego grandes mejores que importan $15,250.00 y para ello recomienda habilitar las baterías frente al mar, en tanto que se espera la resolución del rey.

 

Anticipándose a la resolución real, el virrey Marquéz de Croix, principia las mejoras a la fortaleza, por considerarlas de gran utilidad.

 

1777

 

Llega Panón a Acapulco y en el sitio de la antigua fortaleza traza un plano sobre el terreno, en donde el nuevo castillo se habría de levantar. De entonces data el “Plano que manifiesta la majistral y contornos del antiguo Castillo de San Diego y la traza más ventajosa, para el establecimiento del nuevo pentágono aprobado por S.M.”

 

1778 (16 de marzo)

 

Principia la excavación de los cimientos de la nueva fortaleza. Los cinco baluartes reciben los nombres de “San Antonio, “San Luis”, “La Concepción”, “San José” y “Santa Bárbara”. Al nuevo castillo se le denomina de “San Carlos” en honor al monarca reinante, pero la tradición sigue llamándolo “Castillo de San Diego”.

 

1778 a 1783

 

Reconstrucción del Fuerte de San Diego que fue destruido en 1776 por un terremoto, según proyecto del ingeniero Miguel Constansó.

 

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1783 (7 de julio)

 

Termina la construcción de la fortaleza de San Carlos. Su costo excedió de los $600,000.00. Su forma es de una estrella con 5 baluartes para montar 70 piezas de artillería. De la fortaleza mitad mira hacia el mar y mitad hacia la tierra.

 

Tiene “cuatro bóvedas grandes con sus galeras, sirviendo dos de ellas para cuarteles de la tropa, otra para guardar los pertrechos y útiles de la artillería y la otra para guardar cuando había víveres. Además tenia otras 8 bóvedas más chicas, siendo una para la guarnición principal, otra de almacén de pólvora, otra para depósito de armas y las demás para habitación de oficiales. Tenía a más del calabozo y galera para los presos, cocina y dos aljibes para abastecer de agua a más de 2 mil soldados por un año”.

 

1799 (1 de noviembre)

 

El rey Carlos IV confirma el título de Ciudad al puerto de Acapulco.

 

1784

 

La escuadra del almirante Jorge Anson es puesta en fuga por seiscientos hombres milicianos, que contra él combaten en el fuerte.

 

1789

 

El capitán de navío Alejandro Malaspina da la vuelta al mundo al mando de las corbetas Descubierta y Atrevida. Los tres pintores que van a la expedición, a su paso por Acapulco, se dan a la feliz tarea de llevar el lienzo tres vistas o paisajes portuarios.

 

Fernando Brambila pinta un cuadro con el tema de “Puerto de Acapulco”; Tomás de Suria una: “Vista de la bahía y puerto de Acapulco desde el arco de los ospitales de los padres ipólitos”, y José Cordero una: “Vista del puerto y parte de la ciudad de Acapulco, sacada desde su ospital”.

 

1791

 

Tocaron el puerto las corbetas: “Descubierta” y “Atrevida” que luego navegaron hasta la bahía de Behring (59 grados de latitud norte).

 

1792 (15 de enero)

 

Sale de Acapulco Francisco de la Bodega y Cuádra, con el fin de fijar los límites entre los Estados Unidos y la Nueva España.

 

Siglo XIX

 

Se estableció el servicio de diligencias para el transporte de personas; en ambos casos los riesgos siempre fueron múltiples, pues los caminos eran pésimos y los robos muy frecuentes.

 

Siglo XIX (primera mitad, 1850 aproximadamente)

 

Bien poco adelantó el comercio en el puerto, ya que aislado de todo el país, solamente se tenía comunicación marítima.

 

Fue en esa época que se estableció aquí la casa “B. Fernández y Cía.” con un para entonces poderoso capital. Estaba localizada en donde está ahora el edificio de Don Israel Soberanis, en la calle Jesús Carranza.

 

Fue por muchos años el centro comercial más importante de Acapulco y las costas.

 

1803 (22 de marzo)

 

Desembarca en Acapulco el barón de Humbolt al amparo de una carta del rey de España para sus estudios de mineralogía y botánica.

 

1803

 

Pasa por Acapulco el barón de Humboldt y tiene, a juzgar por lo que escribe, una triste opinión del puerto, pues le parece que: “Forma una inmensa concha abierta entre rocas graníticas, hacia el sur-suroeste, y la cual tiene más de seis mil metros de ancho de este a oeste. He visto pocos parajes en ambos hemisferios que presentan un aspecto más triste y horroroso. Estas rocas forman una costa tan escarpada, que un navío de línea puede pasar tocándolas, sin peligro alguno, porque casi por todas partes hay diez o doce brazas de fondo.”

 

1803

 

Alejandro de Humboldt advirtió que era una miserable ciudad, poblado exclusivamente por 4 mil personas de color, que aumentaban a 9 mil cuando llegaba la Nao de China.

 

1805 (marzo)

 

Llega al puerto “La Caravana de la Salud” compuesta de 22 niños portadores de la vacuna contra la viruela bajo el sistema “Brazo a brazo” los que siguieron bajo el cuidado del Dr. Balmis a Filipinas.

 

1810

 

Se suspendió la “Feria de Acapulco”

 

1810 a 1812

 

Tiempo de la Revolución Mexicana, terminó el auge de Acapulco.

 

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1810 (20 de octubre)

 

Recibió Morelos nombramiento de lugarteniente de Hidalgo y comisión de apoderarse de Acapulco.

 

Morelos llevó el movimiento a otros lugares: A Tixtla, donde se le unieron los Bravo; a Chilpancingo, Chilapa, Tehuacan, Orizaba, Oaxaca y Cuautla.

 

Tecpan fue nombrada ciudad capital de la nueva provincia; Acapulco perdió su nombre de “Ciudad de los Reyes” por el de “Congregación de los fieles”.

 

1810 (19 de noviembre)

 

El insurgente José Ma. Morelos y Pavón, inicia el asedio de Acapulco. (véase 1813 19 de agosto)

 

1811

 

José María Morelos derrotó al realista Francisco París en 3 Palos (4 de enero) pero no pudo tomar el Fuerte de San Diego (8 de febrero) cuyo asedio levantó a la postre (19 de febrero).

 

1813 (6 de abril)

 

De regreso de su tercera campaña Morelos puso sitio a Acapulco. Desalojados sucesivamente los españoles de Casamata, del Cerro de la Mira y del Baluarte del Hospital, se concentraron en la fortaleza hasta el 20 de agosto en que capitularon.

 

1813 (19 de agosto)

 

El insurgente José Ma. Morelos logra apoderarse de Acapulco, tras reñidos combates y riguroso asedio al castillo, donde se desarrollaron escenas de tragedia por la falta de alimentos, leña, agua y medicinas. Ciudad que recuperaron los realistas al año siguiente para pasar a poder de la nación mexicana el 15 de octubre de 1821 como consecuencia de los Tratados de Córdoba.

 

1813 (20 de agosto)

 

Morelos logra posesionarse del puerto en los primeros años de la guerra de Independencia. En lo alto de la fortaleza ondea la bandera azul y blanco de los insurgentes.

 

1813 (18 de septiembre)

 

Morelos fue nombrado Generalísimo de las Armas Nacionales.

 

Morelos, tomando como capital a Valladolid, hoy Morelia, marcha a la ciudad donde lo atacaron los realistas y perdió. El Congreso dictó sentencia a todos los presos del Fuerte y mandó quemar las casas de Acapulco, así se hizo; el 10 y 11 de abril de 1814, Acapulco era una ruina histórica.

 

1813 (27 de septiembre)

 

A finales del siglo XVIII la Revolución Industrial de Europa invadió el mundo con sus productos, violando todas las barreras y convenios aduanales. Esto afectó a España, quien tuvo que luchar también contra la piratería con máscara de corsarios, auspiciada por Inglaterra que iniciaba su poderío por todos los mares.

 

Entonces Fernando VII expidió el siguiente decreto:

 

“Queda suprimida la Nao de Manila o de Acapulco (se entiende que como tráfico oficial) y los habitantes de las Islas Filipinas pueden hacer por ahora el comercio de géneros de la China y del Continente Asiático, en buques particulares nacionales, continuando su giro con la Nueva España a los puertos de Acapulco y San Blas, bajo el mismo permiso de quinientos mil pesos convenidos a la Nao de Manila y al millón de retorno. Cádiz, 27 de septiembre de 1813”.

 

1813-1814 (diciembre y enero)

 

Después de los desastres de Valladolid (Morelia) y Purvarán, José Ma. Morelos volvió al puerto (a principios de marzo) de donde salió (9 de abril) acosado por los realistas. Previamente mandó incendiar la ciudad, degollar a los españoles residentes y fusilar a todos los prisioneros. El 14 de abril Armijo recuperó la plaza.

 

1849 (27 de octubre)

 

Se erigió el estado de Guerrero.

 

1854

 

El 1 de marzo de este año se proclamó en Ayutla, Gro. el Plan que desató la revolución contra la última dictadura de Antonio López de Santa Anna. El día 11 siguiente la guarnición de Acapulco se adhirió al movimiento y designó a Ignacio Comonfort (que era administrador de la aduana) gobernador del puerto y jefe provisional de las fuerzas armadas en cuyo carácter invitó a Juan Álvarez a que asumiera el mando supremo del Ejército Restaurador de la Libertad.

 

1854 (26 de abril)

 

El presidente López de Santa Anna, que salió al frente de un ejército de 5 mil hombres a someter a los sublevados, fracasó en su intento de tomar Acapulco.

 

1863 (10 y 11 de enero)

 

Una escuadra francesa bombardeó el puerto y luego desembarcaron los marinos, que no pasaron de los límites de la ciudad abandonada, retirándose tres días después.

 

El 4 de junio volvieron por mar y un batallón de tiradores argelinos se posesionó de la plaza.

 

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1863 (enero 10-12)

 

Al estallar la guerra entre México y Francia., Acapulco sufrió horrible bombardeo los días 10, 11 y 12 de enero porque e Gral. Diego Álvarez no quiso aceptar las proposiciones del almirante Bovet, quien, al frente de poderosa escuadra se hallaba en el puerto.

 

1864

 

A finales de este año los invasores franceses evacuaron Acapulco después de la derrota que Vicente Jiménez y Diego Álvarez infringieron a los imperiales en el Zapotal.

 

1865 (junio y septiembre)

 

Los franceses intentaron nuevamente invadir el territorio por ese punto, pero fueron rechazados por los republicanos.

 

1868

 

Primeras escuelas en la calle 5 de mayo (una de niños y una de niñas)

 

1894

 

El VIII virrey Luis de Velasco, hijo, mandó acondicionar notablemente el camino México-Acapulco, en 1894, un año antes de que fuese promovido con igual rango al Perú.

 

1904

 

Llegó al puerto un crucero italiano.

 

El 30 de julio hubo un gran temblor que sólo el castillo quedó de pie.

 

1910

 

Era un somnoliento pueblecito con algunas estrechas y retorcidas calles empedradas y la mayoría protegidas por su piso natural arenoso. A la quebrada se subía por una tortuosa vereda y otra conducía a la bella playa de Caleta.

 

1910

 

Se inauguró el alumbrado público de 30 faroles de acetileno en el centro de la población y algunos faroles de petróleo medio iluminaban las esquinas de otras calles hasta las 11 de la noche.

 

1910

 

El primer hotel de Acapulco “Doña Eliza Sutter de Link”; después pasa a hotel “Miramar” y después se convierte en el famoso Edificio “Pintos”.

 

Donde se encuentra el hotel Colonial estuvo la aduana, después se instaló ahí la Casa de Huéspedes “Dos de abril” y más tarde El Colonial.

 

1911 (10 de mayo)

 

Atacaron por primea vez los maderistas; sorprendieron a los mercaderes y a muchas amas de casa en el primitivo mercado que se localizaba en la Plaza Álvarez, al norte de ésta, frente a lo que es ahora el Banco Mexicano del Sur.

 

Este mercado era una serie de mesas o grandes cajones de madera, algunos con techo de lámina, en donde se expendía el pescado y la carne. Lo demás, las verduras, la leche, el pan y cuanto comestible consumía aquel pequeño pueblo, estaban en el suelo sobre petates de palma.

 

1912

 

Doña Elisa dejó su negocio y en el local se estableció en 1912 el Hotel Jardín, donde más tarde, por 1934 se construyó el Hotel Miramar y después se convirtió en el Edificio Pintos.

 

1912 (30 de octubre)

 

Un ciclón arrasó con el puerto de Acapulco.

 

1913

 

Primer planta eléctrica.

 

1913 (noviembre)

 

Estuvo lista la primer planta eléctrica)

 

1913 (¿1923?)

 

Juan R. Escudero, primer líder sindical. Se inició con los cargadores de los barcos.

 

1920

 

Contaba solamente con un automóvil, marca “Exes” y una lancha a motor que pertenecía a la capitanía del puerto. En un carro tirado por mulas se recogía la basura de las calles.

 

1920

 

Vino el príncipe de Gales, posteriormente el rey Eduardo VIII.

 

1922

 

Llegaron los primeros submarinos americanos y también varios hidroplanos entraron por Pie de la Cuesta.

 

1924 (31 de julio)

 

Un grupo de audaces comerciantes dieron forma a la Cámara de Comercio, constituyéndola legalmente el 31 de julio de 1924.

 

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1927 (mediados)

 

Una nueva etapa fue marcada en la vida comercial de Acapulco cuando a mediados de 1927 el señor presidente Plutarco Elías Calles, desde el Castillo de Chapultepec, detonó un petardo que voló la última piedra que obstruía la brecha o camino México- Acapulco, a la altura casi del actual puente de Xaltianguis.

 

Era entonces gobernador del estado el general Héctor F. López. La Cámara Nacional de Comercio en pleno y otros sectores representativos, estuvieron presentes en aquel acto trascendental.

 

1927 (11 de noviembre)

 

Día de fiesta, de la tarde en que se hizo volar el último obstáculo de la carretera México- Acapulco e hicieron su entrada principal al puerto los 12 primeros automóviles procedentes de México.

 

Los concurrentes a la inauguración oficial llenaron los 2 únicos hoteles: El Jardín y el Acapulco, así como varias casas de huéspedes, ejemplo: La Costeña, del señor Pintos.

 

1927 (11 de noviembre 6:00 pm)

 

Llegaron al puerto, aunque transitando por una brecha de trabajo, los 12 primeros automóviles a bordo de los cuales iban el gobernador del estado, el presidente municipal y las autoridades militares.

 

1927 (11 de noviembre)

 

El presidente Plutarco Elías Calles accionó por teléfono desde el Castillo de Chapultepec, el dispositivo que hizo estallar la dinamita que removió el último obstáculo en la carretera a Acapulco, cuyo trazo se había interrumpido en el kilómetro 402 por un tapón de roca.

 

1927 (11 de noviembre)

 

Hubo agua potable en los manantiales de Santa Cruz.

 

1927 (27 de noviembre)

 

La era de la prosperidad de Acapulco se inició este día al quedar abierta la carretera hacia la Cd. de México, pero su desenvolvimiento como centro turístico se realizó bajo el gobierno del Lic. Miguel Alemán Valdés durante el cual se llevaron a cabo grandes obras, colocando a la ciudad a la altura de los granes centros turísticos del mundo.

 

1928

 

La pequeña mejoría lograda desde la construcción de la carretera México-Acapulco se exteriorizó con la apertura del Hotel México (segundo en Acapulco), frente a la casa de huéspedes “La Mar” que abrió también en 1928.

 

1928

 

Desde esta fecha se había realizado la primera obra a favor del turismo, cuando el pueblo de Acapulco construyó el camino de rueda para hacer accesible la playa de Caleta, y a continuación se reunieron $30,000.00 para el camino de rueda a Pie de la Cuesta

 

1.- Del náhuatl: “Acame”: Cañas; “pul”: Grueso. “Co”: Locativo

 

“Donde hay cañas gruesas”

 

2.- Acatl: Carrizo; Pol: Arrasar, destruir; Co: En el lugar.

 

“En el lugar en que fueron destruidos los carrizos”

 

Cronología: Antigüedad

 

Restos arqueológicos indican especialmente la existencia de una población en el período preclásico. Se encontraron figuras cuyos rasgos extraordinarios difieren de muchas otras regiones de México.

 

*Prehistórico o arcaico:

 

La Sabana.

 

Se considera la existencia de una ciudad en ese tiempo, cuyos vestigios son llamados “La ciudad perdida”. Se han encontrado objetos de acaso 2 mil años de antigüedad, entre ellos figuras de bellas damas.

 

Época precortesiana:

 

Datos escogidos en una conferencia de mesa redonda por personalidades de antropología e historia, “hace 5 mil años, la bahía estaba habitada y 2 mil años después la poblaron los nahoas denominando al lugar “Acapulco” que se traduce como “donde fueron arrasados los carrizos”.

 

Siglo VII (aproximadamente)

 

Arribaron los tlahuicas y siglos después, dominaron el territorio los “yopes” quienes fueron conquistados por el emperador azteca “Ahuitzol” por el año 1488.

 

1486-1502

 

Acapulco pasó a formar parte del imperio azteca durante el reinado de Ahuitzol.

 

Siglo XVI

 

Las primeras manifestaciones arquitectónicas datan del siglo XVI, en que los primeros misioneros construyeron conventos y hermitas en Chilapa, Tlapa, Tepecoacuilco, Tasco y Acapulco.

 

1519

 

Hernán Cortés tuvo la primera noticia de la existencia de Acapulco, de boca del mismo emperador Moctezuma II, al mostrarle los mapas que tenía en su imperio, siendo Francisco Chico el primer emperador que recorrió esta región pasando por Acapulco el 15 de diciembre de 1521.

 

1522

 

Con el fin de encontrar en el mar del sur, una ruta hacia oriente, Cortés promovió varias expediciones marítimas a partir de este año.

 

1523 (finales)

 

Juan Rodríguez de Villafuerte lleva a cabo la conquista definitiva de Acapulco, mereciendo por ello la encomienda que se extendía desde el río del Papagayo, abarcando los pueblos de Xaltianguis, Nahuala y otros hasta Coyuca.

 

1524

 

Envía Cortés otra expedición al sur en busca de estaño. Exploraron la región de Taxco el Viejo y fundaron algunos centros mineros que recibieron el nombre de “reales”; uno de ellos que quedaba en Tetelcingo, dio origen posteriormente a la actual ciudad de Taxco. Como esta región resultaría riquísima en metales preciosos, pronto fue poblada por los españoles.

 

1527

 

Fue hasta el 31 de octubre de este año cuando salieron de Zacatula las primeras naves hacia oriente, que por cierto no volvieron.

 

1528 (25 de abril)

 

Por una real orden del Rey Carlos I de España y V de Alemania, Acapulco pasó a poder directo de la Corona el 25 de abril de 1528, tomando el nombre de “Acapulco, la ciudad de los Reyes”.

 

1531

 

Se abrió la vía de comunicación de la capital del virreynato al puerto de Acapulco.

 

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1532 (principios)

 

Gran actividad se registraba en el puerto de Acapulco con motivo de la expedición que se preparaba en cumplimiento del contrato celebrado entre la emperatriz Isabel y Hernán Cortés.

 

1532 (31 de mayo día de Corpus Cristi)

 

Salió de Acapulco la primera expedición marítima al mando de Hurtado de Mendoza.

 

1532

 

Hernán Cortés manda expediciones a explorar las costas del pacífico.

 

Andres de Urdaneta zarpó de Acapulco a Filipinas.

 

1532

 

Salió de Acapulco la expedición mandada por Hurtado de Mendoza para descubrir las islas de los mares del sur.

 

1532

 

Zarpan de Acapulco las embarcaciones de Hurtado de Mendoza.

 

1532

 

Muy poco provecho había alcanzado Hernán Cortés en las expediciones que preparó y envió hasta este año, gastando su fortuna en la construcción de barcos.

 

Fueron 2 naves que habían salido a explorar: “La Concepción”, cuyo almirante fue Diego Becerra; “San Lázaro” a cargo del Capitán Hernando de Grijalva.

 

“San Lázaro” descubrió la Isla del Socorro y el Archipiélago de San Benedicto; llegó al puerto de Acapulco a finales del año.

 

1533 (5 de octubre)

 

Los frailes que llegaron al actual estado de Guerrero atenuaron con su bondad los rigores aplicados por los encomenderos a los indios, la evangelización de nuestro pueblo indígena estuvo a cargo de frailes agustinos y franciscanos.

 

Los frailes agustinos llegaron a Chilapa el 5 de octubre de 1533 encabezados por los frailes Agustín de Coruña y Jerónimo de San Esteban. Estos fundaron 3 conventos. Uno en Chilapa, otro en Tlapa y otro en Tepecoacuilco.

 

Por su parte, la orden de frailes dieguinos fundó otros 2 conventos. Uno en Tasco y otro en Acapulco.

 

1535

 

Cortés embarcó en Tehuantepec, pero tuvo que buscar puerto en Acapulco.

 

1535

 

Levan anclas en el puerto los navíos que Cortés envió en ayuda de Pizarro.

 

1536

 

Hernán Cortés transita el camino México-Acapulco viniendo de regreso de su expedición a la California; enseguida dispuso que se rectificaran tramos para facilitar el paso a caballo y con bestias de carga.

 

1539

 

Salió de Acapulco la expedición de Francisco de Ulloa con el propósito de conquistar las míticas ciudades de Cíbola y Quivira.

 

1540

 

Salió de Acapulco la expedición de Domingo de Castillo, a quien se debe la Carta Geográfica más antigua de las costas occidentales del país.

 

1540

 

Zarpan otros navíos, ya sin patrocinio de Cortés, explorando el litoral del pacífico hasta el mar Cortés.

 

1540

 

El primer virrey Antonio de Mendoza mandó a acondicionar el camino México-Acapulco, para facilitar los aprestos de la expedición que iba a emprender Hernando de Alarcón, imponiendo la reparación y conservación a las comunidades de naturales y de algunos hacendados lindantes.

 

1550 (12 de marzo)

 

Don Antonio de Mendoza, visorrey y gobernador de la Nueva España, extiende nombramiento al primer alcalde de la ciudad de Acapulco a Don Pedro Pacheco.

 

1550

 

Acapulco empezó a poblarse con familias que trajo Fernando de Santa Anna; algunas de éstas (españolas y mestizas) las llevó a La Sabana.

 

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1550

 

Felipe II le otorgó el título de Ciudad, pero habiéndose perdido el documento, se volvió a expedir otro el 28 de noviembre de 1799. (Véase 1799)

 

1550

 

El virrey Antonio de Mendoza mandó condicionar por segunda vez el camino México-Acapulco, cuando tuvo que embarcarse en Acapulco, promovido al Perú con igual grado.

 

1553

 

Fray Juan Bautista Moya evangelizó Acapulco y sus contornos.

 

1561

 

Andrés de Urdaneta, en atención a sus condiciones portuarias, escribe del puerto singular elogio calificándolo de “grande, seguro, muy saludable y dotado de buen agua”.

 

1564 (31 de julio)

 

El 2° virrey Luis de Velasco, mandó condicionar nuevamente el camino México-Acapulco, dos años antes de su muerte.

 

Notablemente se mejoró en cuanto hubo certeza de poderse efectuar los tornaviajes de la Filipina y, por ende, la posibilidad de entablar un provechoso comercio.

 

1564 (21 de noviembre)

 

Empezó la conquista de Filipinas por Legazpi y Urdaneta. Este último estableció una ruta con Asia a través de Baja California.

 

1564 (21 de noviembre)

 

Parte para las Filipinas la expedición de Miguel López de Legazpi, como primer piloto va un fraile de la Orden de San Agustín de nombre Andrés de Urdaneta, marino de largo historial.

 

1565 (8 de octubre)

 

Vuelve Urdaneta al puerto de Acapulco procedente de la Isla de Cebú. Conquista con ello una de las rutas marinas más difíciles de su tiempo.

 

1565

 

El fraile Andrés de Urdaneta, cumplida su misión de dirigir la expedición de Legazpi a las Filipinas, al regreso fija la ruta del Oriente asiático a la América con puerto en Acapulco.

 

1565

 

Recibió la nave que, mandada por Felipe de Saleeda y Fray Andrés de Urdaneta, volvía de Filipinas tras haber descubierto la llamada “Vuelta al poniente”.

 

1565

 

Desembarcó en el puerto Fray Andrés de Urdaneta,quien volvía de las Islas Filipinas, dejando establecida la ruta de regreso de Asia por el Pacífico.

 

1565 (octubre)

 

Fray Antón de Urdaneta ancló de tornaviaje en Acapulco.

 

1571

 

El comercio en Acapulco favoreció los ataques de piratas y corsarios, que hacían lo indecible por adueñarse de los galeones, perjudicando de paso a España. Entre los bandidos más famosos del mar, Francisco Drake por 1579; Thomas Candish, 1586; el alemán Spielberg, 1615; Jorge Anson, 1742.

 

Con el fin de protegerse de estos ataques, el gobierno virreynal mandó construir el Fuerte . (Véase 1784)

 

1571 (18 de mayo)

 

Termina la conquista de las Filipinas por Legaspi y Urdaneta, fecha en que se declara a Acapulco único puerto comercial entre Asia a través de México, lo que propició el comercio que consistía en transportar mercancía en barcos grandes de vela que llamaban Naos, que llegaban en diciembre de cada año.

 

1571 (14 de abril)

 

Felipe II ordena que Acapulco sea el único puerto oficial en la América para el comercio con Asia.

 

1571

 

Se estableció una comunicación permanente entre Acapulco y Manila. Anualmente realizaba estos viajes un galeón cargado de provisiones para las Islas Filipinas, trayendo a Acapulco riquísimas mercancías: Tejidos de seda y algodón, cerámica china, especias y objetos de arte.

 

De Acapulco esta mercancía pasaba a la capital, y de ahí eran enviados a Veracruz, Puebla, Guadalajara, Jalapa y Saltillo; gran parte de la misma eran expedidas a España. Cada vez que arribaba un galeón, acudían al puerto los principales comerciantes, no sólo de México, sino hasta del Perú y otras regiones lejanas.

 

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1578

 

Francis Drake fue el primer pirata que conoció el valioso comercio que se sostenía con el Asia al cruzar estos mares en este año, pero no entró en Acapulco temeroso de perder las riquezas que traía en su nave, pero por los informes que rindió en Inglaterra, el pirata Cavendish atrapó en aguas de California a la Nao Santa Ana en 1587.

 

1579 (14 de abril)

 

Gracias a la proeza de Fray Andrés de Urdaneta, fue posible el comercio en Acapulco que en pocos años se hizo intensivo, a grado tal, que alarmó a la Corte de España, dando lugar a que con fecha 14 de abril de 1579 firmara Cédula Real el Rey Felipe II declarando como único puerto comercial entre la América y Asia, al de Acapulco. Desde entonces empieza a aumentar la importancia de Acapulco.

 

1579 (14 de abril)

 

Se ampliaron los horizontes comerciales hasta China y la India, y entonces las naos hacían hasta tres y cuatro viajes de ida y vuelta, por lo que Felipe II fue presionado por los mercaderes de Sevilla a fin de que declarara por Cédula Real del 14 de abril de 1579, que el único puerto comercial con el Asia era Acapulco.

 

1582

 

Llegó la expedición marítima de Francisco Galli y otras.

 

1582 (28 de octubre)

 

El virrey, conde de La Coruña, en carta enviada al rey Felipe, le manda un plano del puerto y de la fortaleza que conviene construir para protegerlo del ataque de los rufianes del mar.

 

1591

 

Los representantes de Cadiz y Sevilla eran los más poderosos y controlaban el comercio en grande. Viendo el desorden de las ferias, lograron en este año que se expidieran grandes restricciones para el comercio con el oriente; se prohibió al comercio mediano que traficara con Manila, y los comerciantes de aquella lejana provincia, solamente podrían enviar dos galeones de 400 toneladas como máximo y que el valor de las mercancías no podía exceder de 250,000 pesos. La nave que zarpara de Acapulco, controlada naturalmente por los ricos acaparadores, sólo llevaría plata por un valor de 500,000 y los frailes que quisieran ir a evangelizar...

 

1592

 

La carretera México-Acapulco, llamda Ruta de Asia, era una vereda, hasta en este año que el virrey Luis de Velaszo la convirtió en camino de herradura.

 

1592

 

Fue construido el camino entre México y Acapulco por órdenes del Virrey Mendoza, mejorándose en 1596 por instrucciones del virrey Velasco; los mismos mandatarios ordenaron la construcción de otro camino que comunicaba al Real de Minas de Tasco con la capital.

 

De Acapulco partía otro camino hacia Zihuatanejo para terminar en Valladolid (Morelia). Hacia esta ciudad partía otro desde Tepecoacuilco, pasando por Iguala Teloloapan y Coyuca de Catalán. Otro más salía de chilapa, se dirigía a Chilpancingo, continuaba por Tlacotepec, pasaba por Coyuca y terminaba en la misma Valladolid. Otro camino salía de México y se dirigía a Alahuistlán pasando por los minerales de Zacualpan y Sultepec tocando a Tenancingo y a Toluca.

 

De Puebla salía otro hacia Ometepec, pasando por Tlapa y Chipetlán. Otro comunicaba a Chilapa con Tlapa, pasando por Olinalá.

 

El transporte de mercancías se hizo utilizando el sistema de arriería.

 

1593 (25 de febrero)

 

El virrey D. Luis de Velasco encarece al rey Felipe una vez mas la construcción de la fortaleza para la mejor protección del puerto.

 

1596 y 1602

 

Llegaron las 2 primeras expediciones de Sebastián Vizcaíno, quien llegó a los 42 grados de latitud norte buscando en vano un estrecho septentrional.

 

Siglo XVII

 

Debido a la afluencia de españoles hacia poblados indígenas, algunas alcaldías menores y repúblicas de indios, se transformaron en alcaldías mayores, entre ellas: Acapulco, Chilapa, Tixtla, Ajuchitlán, Zacualpa, Tasco, Iguala, Tlapa y Zacatula.

 

En cada una de ellas continuaron existiendo repúblicas de indios.

 

1600 (18 de abril)

 

El virrey, Conde de Monterrey, en carta que dirige a Felipe III, hace suya la petición de sus antecesores, para que se inicie la construcción de la fortaleza en dicho puerto de Acapulco.

 

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1602

 

Bernardo de Balbuena, al escribir su “grandeza mexicana”, en la ampulosidad del su prosa, dice de Acapulco: “En ti se junta España con la China, Italia con Japón, y finalmente un mundo entero en trato y disciplina.

 

En ti de los tesoros del poniente se goza lo mejor; en ti la nata de cuanto entre su luz cría el oriente”.

 

1607 (7 de junio)

 

Los franciscanos fundaron en Acapulco el Convento de San Diego, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Guía.

 

Acapulco pertenecía al arzobispado de México, junto con otros pueblos: Tasco, Teloloapan, Chilpancingo e Iguala.

 

1611 (22 de mayo)

 

Sale de Acapulco la primera embajada de México al Japón a cargo de Sebastián Vizcaíno y llegó a playas japonesas en agosto del mismo año, embajada que fue correspondida mediante el jefe de arcabuceros del emperador, Recuyemon Faxitura, quien con un séquito de 150 personas arribó al puerto de Acapulco el 25 de enero de 1614.

 

1611

 

Zarpó de Acapulco Sebastián Vizcaíno, cuando el virrey Luis de Velasco lo nombró representante ante el emperador de Japón.

 

1614

 

Nicolás Cardona, con 30 arcabuceros a sus órdenes; trata vanamente de iniciar la construcción del fuerte, asistiendo durante dos meses y medio a las fajinas, cercas, trincheras y demás reparos necesarios.

 

1614

 

Arribó a las playas del Japón la embarcación de Sebastián Vizcaíno; la embajada nipona estaba encabezada por el capitán Hasekura.

 

1615

 

Una flota holandesa de la compañía de las Indias Orientales invadió la bahía, pero izó la bandera blanca ante los primeros disparos que se le hicieron y acabó cambiando por víveres a los prisioneros españoles que llevaba.

 

1615

 

La fábrica de la fortaleza de Acapulco no pasaba de ser uno de tantos proyectos, cuya resolución duerme el sueño de la espera en la Corte de Madrid. Algo hizo realidad la defensa. Cuando los holandeses desembarcaron en el puerto de Zalahua, los graves señores madrileños se alarmaron y pidieron el proyecto a los archivos.

 

Días después el virrey Marqués de Guadalcázar, quegobernó la Nueva España de 1612 a 1621, tras largas y complicadas discusiones con propios y extraños, encargó al ingeniero Adrian Boot, la construcción del Fuerte de San Diego para la defensa de la bahía.

 

1615 (últimos meses del año)

 

Bajo la dirección de Boot se inició la construcción del Fuerte de San Diego, que tuvo por base un pentágono irregular con caballeros unidos por lienzos o cortinas. Los nombres de estos caballeros a ángulos del pentágono fueron: Rey, Príncipe, Duque, Marqués y Guadalcázar.

 

La altura y perímetro de los mismo no fe igual; se manifestó como razón para ello, dar mayor firmeza al edificio, teniendo en cuenta la irregularidad del terreno sobre el que se construía.

 

1616 (principios)

 

Ante el peligro que corría Acapulco a causa de piratas y filibusteros, el virrey Diego Fernández de Córdoba ordenó la construcción del castillo, iniciándose las obras a principios de 1616 y al terminar tomó el nombre de Fuerte de San Diego.

 

1617 (15 de abril)

 

Termina la fábrica del castillo de San Diego. En la portada se dejó una inscripción que dice: “Reynando en las Españas, Yndias Orientales y Occidentales la Magd. del Imbictissimo y Católico Rey Don Felipe nuestro señor, Terzero deste nombre, siendo su Virrey lugarteniente y Capitán General en los Reynos de la Nueva España Don Diego Fernández de Córdoba, Marquéz de Guadalcázar, se hizo esta fortificación. año de 1616. Yngeniero Adrian Boot”. (Véase 1776 y 1778 a 1783, re acondicionamiento del fuerte).

 

1617 (mayo)

 

El virrey anuncia al soberano la terminación del Fuerte de San Diego, con un costo de 11,400 ducados. Entre la documentación que se manda al rey, hay una vista panorámica de la bahía, hecha por Adrián Boot. La falta de perspectiva es tal, que todo parece estar en un mismo plano. La bahía está dibujada desde la montaña, posiblemente bajo las ramas de un árbol enorme que es capaz de proyectar su sombra sobre ella.

 

1624 (marzo)

 

El príncipe Nasáu al mando de poderosa escuadra y disparando su artillería entera en la bahía de Acapulco, y sus vecinos y tropa, atemorizados por el alarde de fuerza, huyeron a las montañas.

 

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1625

 

Gobernando el virrey Marqués de Cerralvo, la escuadra holandesa del príncipe de Nassau, atacó y tomó el Fuerte de San Diego, sin que la guarnición hubiera opuesto ni la menor resistencia.

 

Los holandeses, dueños de la plaza, saquearon y robaron a su antojo durante varios días.

 

Cuando los asaltantes brincaron a sus naves y se alejaron, el virrey ordenó la erección de un nuevo muro en el castillo y la fábrica de cuatro nuevos bastiones.

 

1634

 

Edificación y fundación de la primera capilla de San José, construida a instancias del sargento Francisco Rincón.

 

Durante esta época colonial, Acapulco tuvo una apariencia muy pobre, salvo el castillo, el hospital administrado por los hipólitos y esta capilla.

 

1646

 

Se fundó y comenzó a funcionar la primera aduana, misma que estaba ubicada a la orilla del mar en un jacalón de madera de 4 aguas. Por supuesto que esa oficina solamente abría sus puertas durante las ferias de diciembre. La fayuca iniciaba su institucionalización en estos litorales.

 

1673 (22 de octubre)

 

En las instrucciones del virrey Marqués de Mancera al duque de Veragua, se habla de las mejoras hechas a la fortaleza de Acapulco; se asienta: “que no se admite disputa es en que consiste la defensa del reyno, por el mar del sur en el castillo de Acapulco, no menos que por la del norte, en el de San Juan de Ulúa y que merece toda atención y providencias por ser escala de las Islas Filipinas y de las provincias del Perú y uno de los más capaces y seguros puertos de la monarquía.

 

1697

 

Acapulco era una humilde aldea de pescadores; sus casas son bajas y viles, hechas de madera, barro y paja, situadas al pie de altísimos montes.

 

Estaba habitado por negros y mulatos –que son los nacidos de negros y blancas-, y rara vez se veía en aquel lugar algún nacido en él de color aceitunado.

 

1697 (21 de enero)

 

Gemelli Careri desembarcó en Acapulco, fecha en que inicia su diario correspondiente a la Nueva España, en donde permaneció hasta el 14 de diciembre del mismo año.

 

El 21 de enero (1697), al no encontrar albergue alguno en Acapulco, tuvo necesidad de ir ese día lunes al convento de Nuestra Señora del Guía, de padres franciscanos “los cuales me hospedaron muy humanamente” señala en su diario.

 

1697

 

El italiano Gemelli Careri, a su paso por Acapulco toma la pluma y escribe: “La seguridad natural del puerto, que siendo a manera de caracol y con igual fondo por todas partes, que quedan en él las naves cerradas como un patio cercado de altísimos montes y atados a los árboles que están en la ribera.

 

1697

 

El virrey Gemelli Carreri empleó 12 días en recorrer la carretera México- Acapulco per en la estación de lluvias había que esperar hasta 10 días sólo para vadear el río Mezcala o el Papagayo.

 

1698 (aproximadamente)

 

El Fraile dominico Ignacio Muñoz, de la clave o derrotero de las naves al entrar al puerto: “En entrando de la dicha punta del grifo para adentro, luego vereis la fortaleza enfrente encima de un tiesso, y las causas del pueblo que están para el norueste en la dicha rinconada. En entrando dentro dareis fondo frontero de las casas, la popa en tierra y estareis de ella apartado como medio cable porque todo es sondeable y limpio y se puede barloventar dentro, porque no hay que temer más que de aquello que se viene. De bien los navíos del rey que vienen de Filipinas, y son muy grandes surgen enfrente de la fortaleza , a medio tiro de mosquete y se amarran en Tierra”.

 

Siglo XVI (Colonización española del territorio)

 

Para compensar los servicios que numerosos españoles prestaron a la conquista de México, Cortés a nombre del Rey de España, otorgó a algunos ciertas enmiendas y repartimientos de indios. Acapulco, por ejemplo, fue de Juan Rodríguez de Villafuerte, quien recibía cacao, algodón y maíz de los indios que ahora estaban a su servicio.

 

Siglo XVI

 

A pesar de los peligros que corrían las naves y las dificultades que presentaban los caminos, a finales del siglo, tenía lugar en Acapulco la Feria más importante de América con mercancías que llegaban de Sur América, Nueva España y del Oriente.

 

Siglo XVIII (principios)

 

La fortaleza se mantiene con la misma planta de la centuria anterior, aunque totalmente deteriorada.

 

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1712

 

Miguel Gallo, castellano de Acapulco, informa al rey que el castillo tiene 6 culebrinas, 27 cañones de bronce y 20 piezas de hierro. La guarnición se compone de un alférez, un sargento, 40 infantes y 15 artilleros con su condestable.

 

1730

 

Francisco Álvarez Barreiro emprende la tarea de hacer un cuidadoso plano del puerto. En el dibujo se advierte la fortaleza, así como también varios edificios de 2 plantas, 2 iglesias y una enorme cruz sobre un zócalo.

 

1742 (enero)

 

Trata de entrar por la fuerza en Acapulco el pirata Ansón, pero temiendo no lograrlo, tomó el rumbo de las Filipinas a fin de esperar el regreso de la nao en cuyas aguas cayó en su poder, obteniendo un botín de un millón 300 mil pesos en moneda acuñada y 40 mil en barras de plata.

 

1743

 

El corsario inglés Jorge Ansón apresó en sus inmediaciones al galeón “La Covadonga”.

 

1743 (7 de julio)

 

Se terminó de construir el actual Fuerte, al cual le pusieron el nombre de San Carlos, en honor del rey Carlos III. Los nombres de las torres quedaron así:

 

Oeste: San José; Norte: San Antonio; Noroeste: San Luis; Suroeste: Santa Bárbara; Sur: La Purísima Concepción.

 

1752

 

Pedro Murillo Velarde, en su “Geografía histórica” publicada en Madrid, dice refiriéndose a Acapulco: “...ni se puede llamar ciudad ni villa y con dificultad aún merece el nombre de aldea, pues sólo hay alguna gente desde diciembre hasta abril, en que está allí el galeón de Filipinas. Fuera de este tiempo, apenas asisten allí algunos indios mulatos y mestizos, pues ni aún el alcayde del castillo vive allí entre año”

 

1762 (29 de octubre)

 

La Nao Santísima Trinidad, el barco más grande de la época, cae en poder del pirata Cornish y con todas las riquezas que portaba lo llevó a Inglaterra donde causó admiración.

 

1776 (21 de abril)

 

Un terrible terremoto sacude la población de Acapulco “a las dos de la tarde, con el acostumbrado bramido de los cerros circunvecinos, que inspira el mayor horror y espanto a los pobres habitantes, por más que están hechos a oírlo”.

 

El terremoto tiró el ala izquierda del castillo, por lo que se decidió construir uno nuevo un poco más arriba.

 

1776

 

Don Miguel Costanzo, activo y diligente ingeniero, propone al virrey la construcción de una nueva fortaleza para Acapulco, pues alega: “La inutilidad del gasto que se invierte con esta mira, respecto a ser aquella una fortificación, que más parece un reducto de irregularísima figura, o un cuerpo de guardia retrincherado, que un castillo construido sobre un sistema regular de defensa”.

 

El proyecto de Costanzo fue enviado por el virrey Bucareli a Don José de Gálvez, ministro de Indias, para su aprobación. Visto y estudiado el trabajo de Costanzo, se dio el visto bueno a la fábrica del nuevo fuerte. Para la ejecución de la obra se nombró al ingeniero Ramón Panón, uno d elos mejores técnicos militares de España.

 

1776

 

El alférez de ingeniero, Don José González, propone para la fortaleza de San Diego grandes mejores que importan $15,250.00 y para ello recomienda habilitar las baterías frente al mar, en tanto que se espera la resolución del rey.

 

Anticipándose a la resolución real, el virrey Marquéz de Croix, principia las mejoras a la fortaleza, por considerarlas de gran utilidad.

 

1777

 

Llega Panón a Acapulco y en el sitio de la antigua fortaleza traza un plano sobre el terreno, en donde el nuevo castillo se habría de levantar. De entonces data el “Plano que manifiesta la majistral y contornos del antiguo Castillo de San Diego y la traza más ventajosa, para el establecimiento del nuevo pentágono aprobado por S.M.”

 

1778 (16 de marzo)

 

Principia la excavación de los cimientos de la nueva fortaleza. Los cinco baluartes reciben los nombres de “San Antonio, “San Luis”, “La Concepción”, “San José” y “Santa Bárbara”. Al nuevo castillo se le denomina de “San Carlos” en honor al monarca reinante, pero la tradición sigue llamándolo “Castillo de San Diego”.

 

1778 a 1783

 

Reconstrucción del Fuerte de San Diego que fue destruido en 1776 por un terremoto, según proyecto del ingeniero Miguel Constansó.

 

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1783 (7 de julio)

 

Termina la construcción de la fortaleza de San Carlos. Su costo excedió de los $600,000.00. Su forma es de una estrella con 5 baluartes para montar 70 piezas de artillería. De la fortaleza mitad mira hacia el mar y mitad hacia la tierra.

 

Tiene “cuatro bóvedas grandes con sus galeras, sirviendo dos de ellas para cuarteles de la tropa, otra para guardar los pertrechos y útiles de la artillería y la otra para guardar cuando había víveres. Además tenia otras 8 bóvedas más chicas, siendo una para la guarnición principal, otra de almacén de pólvora, otra para depósito de armas y las demás para habitación de oficiales. Tenía a más del calabozo y galera para los presos, cocina y dos aljibes para abastecer de agua a más de 2 mil soldados por un año”.

 

1799 (1 de noviembre)

 

El rey Carlos IV confirma el título de Ciudad al puerto de Acapulco.

 

1784

 

La escuadra del almirante Jorge Anson es puesta en fuga por seiscientos hombres milicianos, que contra él combaten en el fuerte.

 

1789

 

El capitán de navío Alejandro Malaspina da la vuelta al mundo al mando de las corbetas Descubierta y Atrevida. Los tres pintores que van a la expedición, a su paso por Acapulco, se dan a la feliz tarea de llevar el lienzo tres vistas o paisajes portuarios.

 

Fernando Brambila pinta un cuadro con el tema de “Puerto de Acapulco”; Tomás de Suria una: “Vista de la bahía y puerto de Acapulco desde el arco de los ospitales de los padres ipólitos”, y José Cordero una: “Vista del puerto y parte de la ciudad de Acapulco, sacada desde su ospital”.

 

1791

 

Tocaron el puerto las corbetas: “Descubierta” y “Atrevida” que luego navegaron hasta la bahía de Behring (59 grados de latitud norte).

 

1792 (15 de enero)

 

Sale de Acapulco Francisco de la Bodega y Cuádra, con el fin de fijar los límites entre los Estados Unidos y la Nueva España.

 

Siglo XIX

 

Se estableció el servicio de diligencias para el transporte de personas; en ambos casos los riesgos siempre fueron múltiples, pues los caminos eran pésimos y los robos muy frecuentes.

 

Siglo XIX (primera mitad, 1850 aproximadamente)

 

Bien poco adelantó el comercio en el puerto, ya que aislado de todo el país, solamente se tenía comunicación marítima.

 

Fue en esa época que se estableció aquí la casa “B. Fernández y Cía.” con un para entonces poderoso capital. Estaba localizada en donde está ahora el edificio de Don Israel Soberanis, en la calle Jesús Carranza.

 

Fue por muchos años el centro comercial más importante de Acapulco y las costas.

 

1803 (22 de marzo)

 

Desembarca en Acapulco el barón de Humbolt al amparo de una carta del rey de España para sus estudios de mineralogía y botánica.

 

1803

 

Pasa por Acapulco el barón de Humboldt y tiene, a juzgar por lo que escribe, una triste opinión del puerto, pues le parece que: “Forma una inmensa concha abierta entre rocas graníticas, hacia el sur-suroeste, y la cual tiene más de seis mil metros de ancho de este a oeste. He visto pocos parajes en ambos hemisferios que presentan un aspecto más triste y horroroso. Estas rocas forman una costa tan escarpada, que un navío de línea puede pasar tocándolas, sin peligro alguno, porque casi por todas partes hay diez o doce brazas de fondo.”

 

1803

 

Alejandro de Humboldt advirtió que era una miserable ciudad, poblado exclusivamente por 4 mil personas de color, que aumentaban a 9 mil cuando llegaba la Nao de China.

 

1805 (marzo)

 

Llega al puerto “La Caravana de la Salud” compuesta de 22 niños portadores de la vacuna contra la viruela bajo el sistema “Brazo a brazo” los que siguieron bajo el cuidado del Dr. Balmis a Filipinas.

 

1810

 

Se suspendió la “Feria de Acapulco”

 

1810 a 1812

 

Tiempo de la Revolución Mexicana, terminó el auge de Acapulco.

 

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1810 (20 de octubre)

 

Recibió Morelos nombramiento de lugarteniente de Hidalgo y comisión de apoderarse de Acapulco.

 

Morelos llevó el movimiento a otros lugares: A Tixtla, donde se le unieron los Bravo; a Chilpancingo, Chilapa, Tehuacan, Orizaba, Oaxaca y Cuautla.

 

Tecpan fue nombrada ciudad capital de la nueva provincia; Acapulco perdió su nombre de “Ciudad de los Reyes” por el de “Congregación de los fieles”.

 

1810 (19 de noviembre)

 

El insurgente José Ma. Morelos y Pavón, inicia el asedio de Acapulco. (véase 1813 19 de agosto)

 

1811

 

José María Morelos derrotó al realista Francisco París en 3 Palos (4 de enero) pero no pudo tomar el Fuerte de San Diego (8 de febrero) cuyo asedio levantó a la postre (19 de febrero).

 

1813 (6 de abril)

 

De regreso de su tercera campaña Morelos puso sitio a Acapulco. Desalojados sucesivamente los españoles de Casamata, del Cerro de la Mira y del Baluarte del Hospital, se concentraron en la fortaleza hasta el 20 de agosto en que capitularon.

 

1813 (19 de agosto)

 

El insurgente José Ma. Morelos logra apoderarse de Acapulco, tras reñidos combates y riguroso asedio al castillo, donde se desarrollaron escenas de tragedia por la falta de alimentos, leña, agua y medicinas. Ciudad que recuperaron los realistas al año siguiente para pasar a poder de la nación mexicana el 15 de octubre de 1821 como consecuencia de los Tratados de Córdoba.

 

1813 (20 de agosto)

 

Morelos logra posesionarse del puerto en los primeros años de la guerra de Independencia. En lo alto de la fortaleza ondea la bandera azul y blanco de los insurgentes.

 

1813 (18 de septiembre)

 

Morelos fue nombrado Generalísimo de las Armas Nacionales.

 

Morelos, tomando como capital a Valladolid, hoy Morelia, marcha a la ciudad donde lo atacaron los realistas y perdió. El Congreso dictó sentencia a todos los presos del Fuerte y mandó quemar las casas de Acapulco, así se hizo; el 10 y 11 de abril de 1814, Acapulco era una ruina histórica.

 

1813 (27 de septiembre)

 

A finales del siglo XVIII la Revolución Industrial de Europa invadió el mundo con sus productos, violando todas las barreras y convenios aduanales. Esto afectó a España, quien tuvo que luchar también contra la piratería con máscara de corsarios, auspiciada por Inglaterra que iniciaba su poderío por todos los mares.

 

Entonces Fernando VII expidió el siguiente decreto:

 

“Queda suprimida la Nao de Manila o de Acapulco (se entiende que como tráfico oficial) y los habitantes de las Islas Filipinas pueden hacer por ahora el comercio de géneros de la China y del Continente Asiático, en buques particulares nacionales, continuando su giro con la Nueva España a los puertos de Acapulco y San Blas, bajo el mismo permiso de quinientos mil pesos convenidos a la Nao de Manila y al millón de retorno. Cádiz, 27 de septiembre de 1813”.

 

1813-1814 (diciembre y enero)

 

Después de los desastres de Valladolid (Morelia) y Purvarán, José Ma. Morelos volvió al puerto (a principios de marzo) de donde salió (9 de abril) acosado por los realistas. Previamente mandó incendiar la ciudad, degollar a los españoles residentes y fusilar a todos los prisioneros. El 14 de abril Armijo recuperó la plaza.

 

1849 (27 de octubre)

 

Se erigió el estado de Guerrero.

 

1854

 

El 1 de marzo de este año se proclamó en Ayutla, Gro. el Plan que desató la revolución contra la última dictadura de Antonio López de Santa Anna. El día 11 siguiente la guarnición de Acapulco se adhirió al movimiento y designó a Ignacio Comonfort (que era administrador de la aduana) gobernador del puerto y jefe provisional de las fuerzas armadas en cuyo carácter invitó a Juan Álvarez a que asumiera el mando supremo del Ejército Restaurador de la Libertad.

 

1854 (26 de abril)

 

El presidente López de Santa Anna, que salió al frente de un ejército de 5 mil hombres a someter a los sublevados, fracasó en su intento de tomar Acapulco.

 

1863 (10 y 11 de enero)

 

Una escuadra francesa bombardeó el puerto y luego desembarcaron los marinos, que no pasaron de los límites de la ciudad abandonada, retirándose tres días después.

 

El 4 de junio volvieron por mar y un batallón de tiradores argelinos se posesionó de la plaza.

 

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1863 (enero 10-12)

 

Al estallar la guerra entre México y Francia., Acapulco sufrió horrible bombardeo los días 10, 11 y 12 de enero porque e Gral. Diego Álvarez no quiso aceptar las proposiciones del almirante Bovet, quien, al frente de poderosa escuadra se hallaba en el puerto.

 

1864

 

A finales de este año los invasores franceses evacuaron Acapulco después de la derrota que Vicente Jiménez y Diego Álvarez infringieron a los imperiales en el Zapotal.

 

1865 (junio y septiembre)

 

Los franceses intentaron nuevamente invadir el territorio por ese punto, pero fueron rechazados por los republicanos.

 

1868

 

Primeras escuelas en la calle 5 de mayo (una de niños y una de niñas)

 

1894

 

El VIII virrey Luis de Velasco, hijo, mandó acondicionar notablemente el camino México-Acapulco, en 1894, un año antes de que fuese promovido con igual rango al Perú.

 

1904

 

Llegó al puerto un crucero italiano.

 

El 30 de julio hubo un gran temblor que sólo el castillo quedó de pie.

 

1910

 

Era un somnoliento pueblecito con algunas estrechas y retorcidas calles empedradas y la mayoría protegidas por su piso natural arenoso. A la quebrada se subía por una tortuosa vereda y otra conducía a la bella playa de Caleta.

 

1910

 

Se inauguró el alumbrado público de 30 faroles de acetileno en el centro de la población y algunos faroles de petróleo medio iluminaban las esquinas de otras calles hasta las 11 de la noche.

 

1910

 

El primer hotel de Acapulco “Doña Eliza Sutter de Link”; después pasa a hotel “Miramar” y después se convierte en el famoso Edificio “Pintos”.

 

Donde se encuentra el hotel Colonial estuvo la aduana, después se instaló ahí la Casa de Huéspedes “Dos de abril” y más tarde El Colonial.

 

1911 (10 de mayo)

 

Atacaron por primea vez los maderistas; sorprendieron a los mercaderes y a muchas amas de casa en el primitivo mercado que se localizaba en la Plaza Álvarez, al norte de ésta, frente a lo que es ahora el Banco Mexicano del Sur.

 

Este mercado era una serie de mesas o grandes cajones de madera, algunos con techo de lámina, en donde se expendía el pescado y la carne. Lo demás, las verduras, la leche, el pan y cuanto comestible consumía aquel pequeño pueblo, estaban en el suelo sobre petates de palma.

 

1912

 

Doña Elisa dejó su negocio y en el local se estableció en 1912 el Hotel Jardín, donde más tarde, por 1934 se construyó el Hotel Miramar y después se convirtió en el Edificio Pintos.

 

1912 (30 de octubre)

 

Un ciclón arrasó con el puerto de Acapulco.

 

1913

 

Primer planta eléctrica.

 

1913 (noviembre)

 

Estuvo lista la primer planta eléctrica)

 

1913 (¿1923?)

 

Juan R. Escudero, primer líder sindical. Se inició con los cargadores de los barcos.

 

1920

 

Contaba solamente con un automóvil, marca “Exes” y una lancha a motor que pertenecía a la capitanía del puerto. En un carro tirado por mulas se recogía la basura de las calles.

 

1920

 

Vino el príncipe de Gales, posteriormente el rey Eduardo VIII.

 

1922

 

Llegaron los primeros submarinos americanos y también varios hidroplanos entraron por Pie de la Cuesta.

 

1924 (31 de julio)

 

Un grupo de audaces comerciantes dieron forma a la Cámara de Comercio, constituyéndola legalmente el 31 de julio de 1924.

 

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1927 (mediados)

 

Una nueva etapa fue marcada en la vida comercial de Acapulco cuando a mediados de 1927 el señor presidente Plutarco Elías Calles, desde el Castillo de Chapultepec, detonó un petardo que voló la última piedra que obstruía la brecha o camino México- Acapulco, a la altura casi del actual puente de Xaltianguis.

 

Era entonces gobernador del estado el general Héctor F. López. La Cámara Nacional de Comercio en pleno y otros sectores representativos, estuvieron presentes en aquel acto trascendental.

 

1927 (11 de noviembre)

 

Día de fiesta, de la tarde en que se hizo volar el último obstáculo de la carretera México- Acapulco e hicieron su entrada principal al puerto los 12 primeros automóviles procedentes de México.

 

Los concurrentes a la inauguración oficial llenaron los 2 únicos hoteles: El Jardín y el Acapulco, así como varias casas de huéspedes, ejemplo: La Costeña, del señor Pintos.

 

1927 (11 de noviembre 6:00 pm)

 

Llegaron al puerto, aunque transitando por una brecha de trabajo, los 12 primeros automóviles a bordo de los cuales iban el gobernador del estado, el presidente municipal y las autoridades militares.

 

1927 (11 de noviembre)

 

El presidente Plutarco Elías Calles accionó por teléfono desde el Castillo de Chapultepec, el dispositivo que hizo estallar la dinamita que removió el último obstáculo en la carretera a Acapulco, cuyo trazo se había interrumpido en el kilómetro 402 por un tapón de roca.

 

1927 (11 de noviembre)

 

Hubo agua potable en los manantiales de Santa Cruz.

 

1927 (27 de noviembre)

 

La era de la prosperidad de Acapulco se inició este día al quedar abierta la carretera hacia la Cd. de México, pero su desenvolvimiento como centro turístico se realizó bajo el gobierno del Lic. Miguel Alemán Valdés durante el cual se llevaron a cabo grandes obras, colocando a la ciudad a la altura de los granes centros turísticos del mundo.

 

1928

 

La pequeña mejoría lograda desde la construcción de la carretera México-Acapulco se exteriorizó con la apertura del Hotel México (segundo en Acapulco), frente a la casa de huéspedes “La Mar” que abrió también en 1928.

 

1928

 

Desde esta fecha se había realizado la primera obra a favor del turismo, cuando el pueblo de Acapulco construyó el camino de rueda para hacer accesible la playa de Caleta, y a continuación se reunieron $30,000.00 para el camino de rueda a Pie de la Cuesta

 

1.- Del náhuatl: “Acame”: Cañas; “pul”: Grueso. “Co”: Locativo

 

“Donde hay cañas gruesas”

 

2.- Acatl: Carrizo; Pol: Arrasar, destruir; Co: En el lugar.

 

“En el lugar en que fueron destruidos los carrizos”

 

Cronología: Antigüedad

 

Restos arqueológicos indican especialmente la existencia de una población en el período preclásico. Se encontraron figuras cuyos rasgos extraordinarios difieren de muchas otras regiones de México.

 

*Prehistórico o arcaico:

 

La Sabana.

 

Se considera la existencia de una ciudad en ese tiempo, cuyos vestigios son llamados “La ciudad perdida”. Se han encontrado objetos de acaso 2 mil años de antigüedad, entre ellos figuras de bellas damas.

 

Época precortesiana:

 

Datos escogidos en una conferencia de mesa redonda por personalidades de antropología e historia, “hace 5 mil años, la bahía estaba habitada y 2 mil años después la poblaron los nahoas denominando al lugar “Acapulco” que se traduce como “donde fueron arrasados los carrizos”.

 

Siglo VII (aproximadamente)

 

Arribaron los tlahuicas y siglos después, dominaron el territorio los “yopes” quienes fueron conquistados por el emperador azteca “Ahuitzol” por el año 1488.

 

1486-1502

 

Acapulco pasó a formar parte del imperio azteca durante el reinado de Ahuitzol.

 

Siglo XVI

 

Las primeras manifestaciones arquitectónicas datan del siglo XVI, en que los primeros misioneros construyeron conventos y hermitas en Chilapa, Tlapa, Tepecoacuilco, Tasco y Acapulco.

 

1519

 

Hernán Cortés tuvo la primera noticia de la existencia de Acapulco, de boca del mismo emperador Moctezuma II, al mostrarle los mapas que tenía en su imperio, siendo Francisco Chico el primer emperador que recorrió esta región pasando por Acapulco el 15 de diciembre de 1521.

 

1522

 

Con el fin de encontrar en el mar del sur, una ruta hacia oriente, Cortés promovió varias expediciones marítimas a partir de este año.

 

1523 (finales)

 

Juan Rodríguez de Villafuerte lleva a cabo la conquista definitiva de Acapulco, mereciendo por ello la encomienda que se extendía desde el río del Papagayo, abarcando los pueblos de Xaltianguis, Nahuala y otros hasta Coyuca.

 

1524

 

Envía Cortés otra expedición al sur en busca de estaño. Exploraron la región de Taxco el Viejo y fundaron algunos centros mineros que recibieron el nombre de “reales”; uno de ellos que quedaba en Tetelcingo, dio origen posteriormente a la actual ciudad de Taxco. Como esta región resultaría riquísima en metales preciosos, pronto fue poblada por los españoles.

 

1527

 

Fue hasta el 31 de octubre de este año cuando salieron de Zacatula las primeras naves hacia oriente, que por cierto no volvieron.

 

1528 (25 de abril)

 

Por una real orden del Rey Carlos I de España y V de Alemania, Acapulco pasó a poder directo de la Corona el 25 de abril de 1528, tomando el nombre de “Acapulco, la ciudad de los Reyes”.

 

1531

 

Se abrió la vía de comunicación de la capital del virreynato al puerto de Acapulco.

 

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1532 (principios)

 

Gran actividad se registraba en el puerto de Acapulco con motivo de la expedición que se preparaba en cumplimiento del contrato celebrado entre la emperatriz Isabel y Hernán Cortés.

 

1532 (31 de mayo día de Corpus Cristi)

 

Salió de Acapulco la primera expedición marítima al mando de Hurtado de Mendoza.

 

1532

 

Hernán Cortés manda expediciones a explorar las costas del pacífico.

 

Andres de Urdaneta zarpó de Acapulco a Filipinas.

 

1532

 

Salió de Acapulco la expedición mandada por Hurtado de Mendoza para descubrir las islas de los mares del sur.

 

1532

 

Zarpan de Acapulco las embarcaciones de Hurtado de Mendoza.

 

1532

 

Muy poco provecho había alcanzado Hernán Cortés en las expediciones que preparó y envió hasta este año, gastando su fortuna en la construcción de barcos.

 

Fueron 2 naves que habían salido a explorar: “La Concepción”, cuyo almirante fue Diego Becerra; “San Lázaro” a cargo del Capitán Hernando de Grijalva.

 

“San Lázaro” descubrió la Isla del Socorro y el Archipiélago de San Benedicto; llegó al puerto de Acapulco a finales del año.

 

1533 (5 de octubre)

 

Los frailes que llegaron al actual estado de Guerrero atenuaron con su bondad los rigores aplicados por los encomenderos a los indios, la evangelización de nuestro pueblo indígena estuvo a cargo de frailes agustinos y franciscanos.

 

Los frailes agustinos llegaron a Chilapa el 5 de octubre de 1533 encabezados por los frailes Agustín de Coruña y Jerónimo de San Esteban. Estos fundaron 3 conventos. Uno en Chilapa, otro en Tlapa y otro en Tepecoacuilco.

 

Por su parte, la orden de frailes dieguinos fundó otros 2 conventos. Uno en Tasco y otro en Acapulco.

 

1535

 

Cortés embarcó en Tehuantepec, pero tuvo que buscar puerto en Acapulco.

 

1535

 

Levan anclas en el puerto los navíos que Cortés envió en ayuda de Pizarro.

 

1536

 

Hernán Cortés transita el camino México-Acapulco viniendo de regreso de su expedición a la California; enseguida dispuso que se rectificaran tramos para facilitar el paso a caballo y con bestias de carga.

 

1539

 

Salió de Acapulco la expedición de Francisco de Ulloa con el propósito de conquistar las míticas ciudades de Cíbola y Quivira.

 

1540

 

Salió de Acapulco la expedición de Domingo de Castillo, a quien se debe la Carta Geográfica más antigua de las costas occidentales del país.

 

1540

 

Zarpan otros navíos, ya sin patrocinio de Cortés, explorando el litoral del pacífico hasta el mar Cortés.

 

1540

 

El primer virrey Antonio de Mendoza mandó a acondicionar el camino México-Acapulco, para facilitar los aprestos de la expedición que iba a emprender Hernando de Alarcón, imponiendo la reparación y conservación a las comunidades de naturales y de algunos hacendados lindantes.

 

1550 (12 de marzo)

 

Don Antonio de Mendoza, visorrey y gobernador de la Nueva España, extiende nombramiento al primer alcalde de la ciudad de Acapulco a Don Pedro Pacheco.

 

1550

 

Acapulco empezó a poblarse con familias que trajo Fernando de Santa Anna; algunas de éstas (españolas y mestizas) las llevó a La Sabana.

 

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1550

 

Felipe II le otorgó el título de Ciudad, pero habiéndose perdido el documento, se volvió a expedir otro el 28 de noviembre de 1799. (Véase 1799)

 

1550

 

El virrey Antonio de Mendoza mandó condicionar por segunda vez el camino México-Acapulco, cuando tuvo que embarcarse en Acapulco, promovido al Perú con igual grado.

 

1553

 

Fray Juan Bautista Moya evangelizó Acapulco y sus contornos.

 

1561

 

Andrés de Urdaneta, en atención a sus condiciones portuarias, escribe del puerto singular elogio calificándolo de “grande, seguro, muy saludable y dotado de buen agua”.

 

1564 (31 de julio)

 

El 2° virrey Luis de Velasco, mandó condicionar nuevamente el camino México-Acapulco, dos años antes de su muerte.

 

Notablemente se mejoró en cuanto hubo certeza de poderse efectuar los tornaviajes de la Filipina y, por ende, la posibilidad de entablar un provechoso comercio.

 

1564 (21 de noviembre)

 

Empezó la conquista de Filipinas por Legazpi y Urdaneta. Este último estableció una ruta con Asia a través de Baja California.

 

1564 (21 de noviembre)

 

Parte para las Filipinas la expedición de Miguel López de Legazpi, como primer piloto va un fraile de la Orden de San Agustín de nombre Andrés de Urdaneta, marino de largo historial.

 

1565 (8 de octubre)

 

Vuelve Urdaneta al puerto de Acapulco procedente de la Isla de Cebú. Conquista con ello una de las rutas marinas más difíciles de su tiempo.

 

1565

 

El fraile Andrés de Urdaneta, cumplida su misión de dirigir la expedición de Legazpi a las Filipinas, al regreso fija la ruta del Oriente asiático a la América con puerto en Acapulco.

 

1565

 

Recibió la nave que, mandada por Felipe de Saleeda y Fray Andrés de Urdaneta, volvía de Filipinas tras haber descubierto la llamada “Vuelta al poniente”.

 

1565

 

Desembarcó en el puerto Fray Andrés de Urdaneta,quien volvía de las Islas Filipinas, dejando establecida la ruta de regreso de Asia por el Pacífico.

 

1565 (octubre)

 

Fray Antón de Urdaneta ancló de tornaviaje en Acapulco.

 

1571

 

El comercio en Acapulco favoreció los ataques de piratas y corsarios, que hacían lo indecible por adueñarse de los galeones, perjudicando de paso a España. Entre los bandidos más famosos del mar, Francisco Drake por 1579; Thomas Candish, 1586; el alemán Spielberg, 1615; Jorge Anson, 1742.

 

Con el fin de protegerse de estos ataques, el gobierno virreynal mandó construir el Fuerte . (Véase 1784)

 

1571 (18 de mayo)

 

Termina la conquista de las Filipinas por Legaspi y Urdaneta, fecha en que se declara a Acapulco único puerto comercial entre Asia a través de México, lo que propició el comercio que consistía en transportar mercancía en barcos grandes de vela que llamaban Naos, que llegaban en diciembre de cada año.

 

1571 (14 de abril)

 

Felipe II ordena que Acapulco sea el único puerto oficial en la América para el comercio con Asia.

 

1571

 

Se estableció una comunicación permanente entre Acapulco y Manila. Anualmente realizaba estos viajes un galeón cargado de provisiones para las Islas Filipinas, trayendo a Acapulco riquísimas mercancías: Tejidos de seda y algodón, cerámica china, especias y objetos de arte.

 

De Acapulco esta mercancía pasaba a la capital, y de ahí eran enviados a Veracruz, Puebla, Guadalajara, Jalapa y Saltillo; gran parte de la misma eran expedidas a España. Cada vez que arribaba un galeón, acudían al puerto los principales comerciantes, no sólo de México, sino hasta del Perú y otras regiones lejanas.

 

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1578

 

Francis Drake fue el primer pirata que conoció el valioso comercio que se sostenía con el Asia al cruzar estos mares en este año, pero no entró en Acapulco temeroso de perder las riquezas que traía en su nave, pero por los informes que rindió en Inglaterra, el pirata Cavendish atrapó en aguas de California a la Nao Santa Ana en 1587.

 

1579 (14 de abril)

 

Gracias a la proeza de Fray Andrés de Urdaneta, fue posible el comercio en Acapulco que en pocos años se hizo intensivo, a grado tal, que alarmó a la Corte de España, dando lugar a que con fecha 14 de abril de 1579 firmara Cédula Real el Rey Felipe II declarando como único puerto comercial entre la América y Asia, al de Acapulco. Desde entonces empieza a aumentar la importancia de Acapulco.

 

1579 (14 de abril)

 

Se ampliaron los horizontes comerciales hasta China y la India, y entonces las naos hacían hasta tres y cuatro viajes de ida y vuelta, por lo que Felipe II fue presionado por los mercaderes de Sevilla a fin de que declarara por Cédula Real del 14 de abril de 1579, que el único puerto comercial con el Asia era Acapulco.

 

1582

 

Llegó la expedición marítima de Francisco Galli y otras.

 

1582 (28 de octubre)

 

El virrey, conde de La Coruña, en carta enviada al rey Felipe, le manda un plano del puerto y de la fortaleza que conviene construir para protegerlo del ataque de los rufianes del mar.

 

1591

 

Los representantes de Cadiz y Sevilla eran los más poderosos y controlaban el comercio en grande. Viendo el desorden de las ferias, lograron en este año que se expidieran grandes restricciones para el comercio con el oriente; se prohibió al comercio mediano que traficara con Manila, y los comerciantes de aquella lejana provincia, solamente podrían enviar dos galeones de 400 toneladas como máximo y que el valor de las mercancías no podía exceder de 250,000 pesos. La nave que zarpara de Acapulco, controlada naturalmente por los ricos acaparadores, sólo llevaría plata por un valor de 500,000 y los frailes que quisieran ir a evangelizar...

 

1592

 

La carretera México-Acapulco, llamda Ruta de Asia, era una vereda, hasta en este año que el virrey Luis de Velaszo la convirtió en camino de herradura.

 

1592

 

Fue construido el camino entre México y Acapulco por órdenes del Virrey Mendoza, mejorándose en 1596 por instrucciones del virrey Velasco; los mismos mandatarios ordenaron la construcción de otro camino que comunicaba al Real de Minas de Tasco con la capital.

 

De Acapulco partía otro camino hacia Zihuatanejo para terminar en Valladolid (Morelia). Hacia esta ciudad partía otro desde Tepecoacuilco, pasando por Iguala Teloloapan y Coyuca de Catalán. Otro más salía de chilapa, se dirigía a Chilpancingo, continuaba por Tlacotepec, pasaba por Coyuca y terminaba en la misma Valladolid. Otro camino salía de México y se dirigía a Alahuistlán pasando por los minerales de Zacualpan y Sultepec tocando a Tenancingo y a Toluca.

 

De Puebla salía otro hacia Ometepec, pasando por Tlapa y Chipetlán. Otro comunicaba a Chilapa con Tlapa, pasando por Olinalá.

 

El transporte de mercancías se hizo utilizando el sistema de arriería.

 

1593 (25 de febrero)

 

El virrey D. Luis de Velasco encarece al rey Felipe una vez mas la construcción de la fortaleza para la mejor protección del puerto.

 

1596 y 1602

 

Llegaron las 2 primeras expediciones de Sebastián Vizcaíno, quien llegó a los 42 grados de latitud norte buscando en vano un estrecho septentrional.

 

Siglo XVII

 

Debido a la afluencia de españoles hacia poblados indígenas, algunas alcaldías menores y repúblicas de indios, se transformaron en alcaldías mayores, entre ellas: Acapulco, Chilapa, Tixtla, Ajuchitlán, Zacualpa, Tasco, Iguala, Tlapa y Zacatula.

 

En cada una de ellas continuaron existiendo repúblicas de indios.

 

1600 (18 de abril)

 

El virrey, Conde de Monterrey, en carta que dirige a Felipe III, hace suya la petición de sus antecesores, para que se inicie la construcción de la fortaleza en dicho puerto de Acapulco.

 

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1602

 

Bernardo de Balbuena, al escribir su “grandeza mexicana”, en la ampulosidad del su prosa, dice de Acapulco: “En ti se junta España con la China, Italia con Japón, y finalmente un mundo entero en trato y disciplina.

 

En ti de los tesoros del poniente se goza lo mejor; en ti la nata de cuanto entre su luz cría el oriente”.

 

1607 (7 de junio)

 

Los franciscanos fundaron en Acapulco el Convento de San Diego, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Guía.

 

Acapulco pertenecía al arzobispado de México, junto con otros pueblos: Tasco, Teloloapan, Chilpancingo e Iguala.

 

1611 (22 de mayo)

 

Sale de Acapulco la primera embajada de México al Japón a cargo de Sebastián Vizcaíno y llegó a playas japonesas en agosto del mismo año, embajada que fue correspondida mediante el jefe de arcabuceros del emperador, Recuyemon Faxitura, quien con un séquito de 150 personas arribó al puerto de Acapulco el 25 de enero de 1614.

 

1611

 

Zarpó de Acapulco Sebastián Vizcaíno, cuando el virrey Luis de Velasco lo nombró representante ante el emperador de Japón.

 

1614

 

Nicolás Cardona, con 30 arcabuceros a sus órdenes; trata vanamente de iniciar la construcción del fuerte, asistiendo durante dos meses y medio a las fajinas, cercas, trincheras y demás reparos necesarios.

 

1614

 

Arribó a las playas del Japón la embarcación de Sebastián Vizcaíno; la embajada nipona estaba encabezada por el capitán Hasekura.

 

1615

 

Una flota holandesa de la compañía de las Indias Orientales invadió la bahía, pero izó la bandera blanca ante los primeros disparos que se le hicieron y acabó cambiando por víveres a los prisioneros españoles que llevaba.

 

1615

 

La fábrica de la fortaleza de Acapulco no pasaba de ser uno de tantos proyectos, cuya resolución duerme el sueño de la espera en la Corte de Madrid. Algo hizo realidad la defensa. Cuando los holandeses desembarcaron en el puerto de Zalahua, los graves señores madrileños se alarmaron y pidieron el proyecto a los archivos.

 

Días después el virrey Marqués de Guadalcázar, quegobernó la Nueva España de 1612 a 1621, tras largas y complicadas discusiones con propios y extraños, encargó al ingeniero Adrian Boot, la construcción del Fuerte de San Diego para la defensa de la bahía.

 

1615 (últimos meses del año)

 

Bajo la dirección de Boot se inició la construcción del Fuerte de San Diego, que tuvo por base un pentágono irregular con caballeros unidos por lienzos o cortinas. Los nombres de estos caballeros a ángulos del pentágono fueron: Rey, Príncipe, Duque, Marqués y Guadalcázar.

 

La altura y perímetro de los mismo no fe igual; se manifestó como razón para ello, dar mayor firmeza al edificio, teniendo en cuenta la irregularidad del terreno sobre el que se construía.

 

1616 (principios)

 

Ante el peligro que corría Acapulco a causa de piratas y filibusteros, el virrey Diego Fernández de Córdoba ordenó la construcción del castillo, iniciándose las obras a principios de 1616 y al terminar tomó el nombre de Fuerte de San Diego.

 

1617 (15 de abril)

 

Termina la fábrica del castillo de San Diego. En la portada se dejó una inscripción que dice: “Reynando en las Españas, Yndias Orientales y Occidentales la Magd. del Imbictissimo y Católico Rey Don Felipe nuestro señor, Terzero deste nombre, siendo su Virrey lugarteniente y Capitán General en los Reynos de la Nueva España Don Diego Fernández de Córdoba, Marquéz de Guadalcázar, se hizo esta fortificación. año de 1616. Yngeniero Adrian Boot”. (Véase 1776 y 1778 a 1783, re acondicionamiento del fuerte).

 

1617 (mayo)

 

El virrey anuncia al soberano la terminación del Fuerte de San Diego, con un costo de 11,400 ducados. Entre la documentación que se manda al rey, hay una vista panorámica de la bahía, hecha por Adrián Boot. La falta de perspectiva es tal, que todo parece estar en un mismo plano. La bahía está dibujada desde la montaña, posiblemente bajo las ramas de un árbol enorme que es capaz de proyectar su sombra sobre ella.

 

1624 (marzo)

 

El príncipe Nasáu al mando de poderosa escuadra y disparando su artillería entera en la bahía de Acapulco, y sus vecinos y tropa, atemorizados por el alarde de fuerza, huyeron a las montañas.

 

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1625

 

Gobernando el virrey Marqués de Cerralvo, la escuadra holandesa del príncipe de Nassau, atacó y tomó el Fuerte de San Diego, sin que la guarnición hubiera opuesto ni la menor resistencia.

 

Los holandeses, dueños de la plaza, saquearon y robaron a su antojo durante varios días.

 

Cuando los asaltantes brincaron a sus naves y se alejaron, el virrey ordenó la erección de un nuevo muro en el castillo y la fábrica de cuatro nuevos bastiones.

 

1634

 

Edificación y fundación de la primera capilla de San José, construida a instancias del sargento Francisco Rincón.

 

Durante esta época colonial, Acapulco tuvo una apariencia muy pobre, salvo el castillo, el hospital administrado por los hipólitos y esta capilla.

 

1646

 

Se fundó y comenzó a funcionar la primera aduana, misma que estaba ubicada a la orilla del mar en un jacalón de madera de 4 aguas. Por supuesto que esa oficina solamente abría sus puertas durante las ferias de diciembre. La fayuca iniciaba su institucionalización en estos litorales.

 

1673 (22 de octubre)

 

En las instrucciones del virrey Marqués de Mancera al duque de Veragua, se habla de las mejoras hechas a la fortaleza de Acapulco; se asienta: “que no se admite disputa es en que consiste la defensa del reyno, por el mar del sur en el castillo de Acapulco, no menos que por la del norte, en el de San Juan de Ulúa y que merece toda atención y providencias por ser escala de las Islas Filipinas y de las provincias del Perú y uno de los más capaces y seguros puertos de la monarquía.

 

1697

 

Acapulco era una humilde aldea de pescadores; sus casas son bajas y viles, hechas de madera, barro y paja, situadas al pie de altísimos montes.

 

Estaba habitado por negros y mulatos –que son los nacidos de negros y blancas-, y rara vez se veía en aquel lugar algún nacido en él de color aceitunado.

 

1697 (21 de enero)

 

Gemelli Careri desembarcó en Acapulco, fecha en que inicia su diario correspondiente a la Nueva España, en donde permaneció hasta el 14 de diciembre del mismo año.

 

El 21 de enero (1697), al no encontrar albergue alguno en Acapulco, tuvo necesidad de ir ese día lunes al convento de Nuestra Señora del Guía, de padres franciscanos “los cuales me hospedaron muy humanamente” señala en su diario.

 

1697

 

El italiano Gemelli Careri, a su paso por Acapulco toma la pluma y escribe: “La seguridad natural del puerto, que siendo a manera de caracol y con igual fondo por todas partes, que quedan en él las naves cerradas como un patio cercado de altísimos montes y atados a los árboles que están en la ribera.

 

1697

 

El virrey Gemelli Carreri empleó 12 días en recorrer la carretera México- Acapulco per en la estación de lluvias había que esperar hasta 10 días sólo para vadear el río Mezcala o el Papagayo.

 

1698 (aproximadamente)

 

El Fraile dominico Ignacio Muñoz, de la clave o derrotero de las naves al entrar al puerto: “En entrando de la dicha punta del grifo para adentro, luego vereis la fortaleza enfrente encima de un tiesso, y las causas del pueblo que están para el norueste en la dicha rinconada. En entrando dentro dareis fondo frontero de las casas, la popa en tierra y estareis de ella apartado como medio cable porque todo es sondeable y limpio y se puede barloventar dentro, porque no hay que temer más que de aquello que se viene. De bien los navíos del rey que vienen de Filipinas, y son muy grandes surgen enfrente de la fortaleza , a medio tiro de mosquete y se amarran en Tierra”.

 

Siglo XVI (Colonización española del territorio)

 

Para compensar los servicios que numerosos españoles prestaron a la conquista de México, Cortés a nombre del Rey de España, otorgó a algunos ciertas enmiendas y repartimientos de indios. Acapulco, por ejemplo, fue de Juan Rodríguez de Villafuerte, quien recibía cacao, algodón y maíz de los indios que ahora estaban a su servicio.

 

Siglo XVI

 

A pesar de los peligros que corrían las naves y las dificultades que presentaban los caminos, a finales del siglo, tenía lugar en Acapulco la Feria más importante de América con mercancías que llegaban de Sur América, Nueva España y del Oriente.

 

Siglo XVIII (principios)

 

La fortaleza se mantiene con la misma planta de la centuria anterior, aunque totalmente deteriorada.

 

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1712

 

Miguel Gallo, castellano de Acapulco, informa al rey que el castillo tiene 6 culebrinas, 27 cañones de bronce y 20 piezas de hierro. La guarnición se compone de un alférez, un sargento, 40 infantes y 15 artilleros con su condestable.

 

1730

 

Francisco Álvarez Barreiro emprende la tarea de hacer un cuidadoso plano del puerto. En el dibujo se advierte la fortaleza, así como también varios edificios de 2 plantas, 2 iglesias y una enorme cruz sobre un zócalo.

 

1742 (enero)

 

Trata de entrar por la fuerza en Acapulco el pirata Ansón, pero temiendo no lograrlo, tomó el rumbo de las Filipinas a fin de esperar el regreso de la nao en cuyas aguas cayó en su poder, obteniendo un botín de un millón 300 mil pesos en moneda acuñada y 40 mil en barras de plata.

 

1743

 

El corsario inglés Jorge Ansón apresó en sus inmediaciones al galeón “La Covadonga”.

 

1743 (7 de julio)

 

Se terminó de construir el actual Fuerte, al cual le pusieron el nombre de San Carlos, en honor del rey Carlos III. Los nombres de las torres quedaron así:

 

Oeste: San José; Norte: San Antonio; Noroeste: San Luis; Suroeste: Santa Bárbara; Sur: La Purísima Concepción.

 

1752

 

Pedro Murillo Velarde, en su “Geografía histórica” publicada en Madrid, dice refiriéndose a Acapulco: “...ni se puede llamar ciudad ni villa y con dificultad aún merece el nombre de aldea, pues sólo hay alguna gente desde diciembre hasta abril, en que está allí el galeón de Filipinas. Fuera de este tiempo, apenas asisten allí algunos indios mulatos y mestizos, pues ni aún el alcayde del castillo vive allí entre año”

 

1762 (29 de octubre)

 

La Nao Santísima Trinidad, el barco más grande de la época, cae en poder del pirata Cornish y con todas las riquezas que portaba lo llevó a Inglaterra donde causó admiración.

 

1776 (21 de abril)

 

Un terrible terremoto sacude la población de Acapulco “a las dos de la tarde, con el acostumbrado bramido de los cerros circunvecinos, que inspira el mayor horror y espanto a los pobres habitantes, por más que están hechos a oírlo”.

 

El terremoto tiró el ala izquierda del castillo, por lo que se decidió construir uno nuevo un poco más arriba.

 

1776

 

Don Miguel Costanzo, activo y diligente ingeniero, propone al virrey la construcción de una nueva fortaleza para Acapulco, pues alega: “La inutilidad del gasto que se invierte con esta mira, respecto a ser aquella una fortificación, que más parece un reducto de irregularísima figura, o un cuerpo de guardia retrincherado, que un castillo construido sobre un sistema regular de defensa”.

 

El proyecto de Costanzo fue enviado por el virrey Bucareli a Don José de Gálvez, ministro de Indias, para su aprobación. Visto y estudiado el trabajo de Costanzo, se dio el visto bueno a la fábrica del nuevo fuerte. Para la ejecución de la obra se nombró al ingeniero Ramón Panón, uno d elos mejores técnicos militares de España.

 

1776

 

El alférez de ingeniero, Don José González, propone para la fortaleza de San Diego grandes mejores que importan $15,250.00 y para ello recomienda habilitar las baterías frente al mar, en tanto que se espera la resolución del rey.

 

Anticipándose a la resolución real, el virrey Marquéz de Croix, principia las mejoras a la fortaleza, por considerarlas de gran utilidad.

 

1777

 

Llega Panón a Acapulco y en el sitio de la antigua fortaleza traza un plano sobre el terreno, en donde el nuevo castillo se habría de levantar. De entonces data el “Plano que manifiesta la majistral y contornos del antiguo Castillo de San Diego y la traza más ventajosa, para el establecimiento del nuevo pentágono aprobado por S.M.”

 

1778 (16 de marzo)

 

Principia la excavación de los cimientos de la nueva fortaleza. Los cinco baluartes reciben los nombres de “San Antonio, “San Luis”, “La Concepción”, “San José” y “Santa Bárbara”. Al nuevo castillo se le denomina de “San Carlos” en honor al monarca reinante, pero la tradición sigue llamándolo “Castillo de San Diego”.

 

1778 a 1783

 

Reconstrucción del Fuerte de San Diego que fue destruido en 1776 por un terremoto, según proyecto del ingeniero Miguel Constansó.

 

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1783 (7 de julio)

 

Termina la construcción de la fortaleza de San Carlos. Su costo excedió de los $600,000.00. Su forma es de una estrella con 5 baluartes para montar 70 piezas de artillería. De la fortaleza mitad mira hacia el mar y mitad hacia la tierra.

 

Tiene “cuatro bóvedas grandes con sus galeras, sirviendo dos de ellas para cuarteles de la tropa, otra para guardar los pertrechos y útiles de la artillería y la otra para guardar cuando había víveres. Además tenia otras 8 bóvedas más chicas, siendo una para la guarnición principal, otra de almacén de pólvora, otra para depósito de armas y las demás para habitación de oficiales. Tenía a más del calabozo y galera para los presos, cocina y dos aljibes para abastecer de agua a más de 2 mil soldados por un año”.

 

1799 (1 de noviembre)

 

El rey Carlos IV confirma el título de Ciudad al puerto de Acapulco.

 

1784

 

La escuadra del almirante Jorge Anson es puesta en fuga por seiscientos hombres milicianos, que contra él combaten en el fuerte.

 

1789

 

El capitán de navío Alejandro Malaspina da la vuelta al mundo al mando de las corbetas Descubierta y Atrevida. Los tres pintores que van a la expedición, a su paso por Acapulco, se dan a la feliz tarea de llevar el lienzo tres vistas o paisajes portuarios.

 

Fernando Brambila pinta un cuadro con el tema de “Puerto de Acapulco”; Tomás de Suria una: “Vista de la bahía y puerto de Acapulco desde el arco de los ospitales de los padres ipólitos”, y José Cordero una: “Vista del puerto y parte de la ciudad de Acapulco, sacada desde su ospital”.

 

1791

 

Tocaron el puerto las corbetas: “Descubierta” y “Atrevida” que luego navegaron hasta la bahía de Behring (59 grados de latitud norte).

 

1792 (15 de enero)

 

Sale de Acapulco Francisco de la Bodega y Cuádra, con el fin de fijar los límites entre los Estados Unidos y la Nueva España.

 

Siglo XIX

 

Se estableció el servicio de diligencias para el transporte de personas; en ambos casos los riesgos siempre fueron múltiples, pues los caminos eran pésimos y los robos muy frecuentes.

 

Siglo XIX (primera mitad, 1850 aproximadamente)

 

Bien poco adelantó el comercio en el puerto, ya que aislado de todo el país, solamente se tenía comunicación marítima.

 

Fue en esa época que se estableció aquí la casa “B. Fernández y Cía.” con un para entonces poderoso capital. Estaba localizada en donde está ahora el edificio de Don Israel Soberanis, en la calle Jesús Carranza.

 

Fue por muchos años el centro comercial más importante de Acapulco y las costas.

 

1803 (22 de marzo)

 

Desembarca en Acapulco el barón de Humbolt al amparo de una carta del rey de España para sus estudios de mineralogía y botánica.

 

1803

 

Pasa por Acapulco el barón de Humboldt y tiene, a juzgar por lo que escribe, una triste opinión del puerto, pues le parece que: “Forma una inmensa concha abierta entre rocas graníticas, hacia el sur-suroeste, y la cual tiene más de seis mil metros de ancho de este a oeste. He visto pocos parajes en ambos hemisferios que presentan un aspecto más triste y horroroso. Estas rocas forman una costa tan escarpada, que un navío de línea puede pasar tocándolas, sin peligro alguno, porque casi por todas partes hay diez o doce brazas de fondo.”

 

1803

 

Alejandro de Humboldt advirtió que era una miserable ciudad, poblado exclusivamente por 4 mil personas de color, que aumentaban a 9 mil cuando llegaba la Nao de China.

 

1805 (marzo)

 

Llega al puerto “La Caravana de la Salud” compuesta de 22 niños portadores de la vacuna contra la viruela bajo el sistema “Brazo a brazo” los que siguieron bajo el cuidado del Dr. Balmis a Filipinas.

 

1810

 

Se suspendió la “Feria de Acapulco”

 

1810 a 1812

 

Tiempo de la Revolución Mexicana, terminó el auge de Acapulco.

 

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1810 (20 de octubre)

 

Recibió Morelos nombramiento de lugarteniente de Hidalgo y comisión de apoderarse de Acapulco.

 

Morelos llevó el movimiento a otros lugares: A Tixtla, donde se le unieron los Bravo; a Chilpancingo, Chilapa, Tehuacan, Orizaba, Oaxaca y Cuautla.

 

Tecpan fue nombrada ciudad capital de la nueva provincia; Acapulco perdió su nombre de “Ciudad de los Reyes” por el de “Congregación de los fieles”.

 

1810 (19 de noviembre)

 

El insurgente José Ma. Morelos y Pavón, inicia el asedio de Acapulco. (véase 1813 19 de agosto)

 

1811

 

José María Morelos derrotó al realista Francisco París en 3 Palos (4 de enero) pero no pudo tomar el Fuerte de San Diego (8 de febrero) cuyo asedio levantó a la postre (19 de febrero).

 

1813 (6 de abril)

 

De regreso de su tercera campaña Morelos puso sitio a Acapulco. Desalojados sucesivamente los españoles de Casamata, del Cerro de la Mira y del Baluarte del Hospital, se concentraron en la fortaleza hasta el 20 de agosto en que capitularon.

 

1813 (19 de agosto)

 

El insurgente José Ma. Morelos logra apoderarse de Acapulco, tras reñidos combates y riguroso asedio al castillo, donde se desarrollaron escenas de tragedia por la falta de alimentos, leña, agua y medicinas. Ciudad que recuperaron los realistas al año siguiente para pasar a poder de la nación mexicana el 15 de octubre de 1821 como consecuencia de los Tratados de Córdoba.

 

1813 (20 de agosto)

 

Morelos logra posesionarse del puerto en los primeros años de la guerra de Independencia. En lo alto de la fortaleza ondea la bandera azul y blanco de los insurgentes.

 

1813 (18 de septiembre)

 

Morelos fue nombrado Generalísimo de las Armas Nacionales.

 

Morelos, tomando como capital a Valladolid, hoy Morelia, marcha a la ciudad donde lo atacaron los realistas y perdió. El Congreso dictó sentencia a todos los presos del Fuerte y mandó quemar las casas de Acapulco, así se hizo; el 10 y 11 de abril de 1814, Acapulco era una ruina histórica.

 

1813 (27 de septiembre)

 

A finales del siglo XVIII la Revolución Industrial de Europa invadió el mundo con sus productos, violando todas las barreras y convenios aduanales. Esto afectó a España, quien tuvo que luchar también contra la piratería con máscara de corsarios, auspiciada por Inglaterra que iniciaba su poderío por todos los mares.

 

Entonces Fernando VII expidió el siguiente decreto:

 

“Queda suprimida la Nao de Manila o de Acapulco (se entiende que como tráfico oficial) y los habitantes de las Islas Filipinas pueden hacer por ahora el comercio de géneros de la China y del Continente Asiático, en buques particulares nacionales, continuando su giro con la Nueva España a los puertos de Acapulco y San Blas, bajo el mismo permiso de quinientos mil pesos convenidos a la Nao de Manila y al millón de retorno. Cádiz, 27 de septiembre de 1813”.

 

1813-1814 (diciembre y enero)

 

Después de los desastres de Valladolid (Morelia) y Purvarán, José Ma. Morelos volvió al puerto (a principios de marzo) de donde salió (9 de abril) acosado por los realistas. Previamente mandó incendiar la ciudad, degollar a los españoles residentes y fusilar a todos los prisioneros. El 14 de abril Armijo recuperó la plaza.

 

1849 (27 de octubre)

 

Se erigió el estado de Guerrero.

 

1854

 

El 1 de marzo de este año se proclamó en Ayutla, Gro. el Plan que desató la revolución contra la última dictadura de Antonio López de Santa Anna. El día 11 siguiente la guarnición de Acapulco se adhirió al movimiento y designó a Ignacio Comonfort (que era administrador de la aduana) gobernador del puerto y jefe provisional de las fuerzas armadas en cuyo carácter invitó a Juan Álvarez a que asumiera el mando supremo del Ejército Restaurador de la Libertad.

 

1854 (26 de abril)

 

El presidente López de Santa Anna, que salió al frente de un ejército de 5 mil hombres a someter a los sublevados, fracasó en su intento de tomar Acapulco.

 

1863 (10 y 11 de enero)

 

Una escuadra francesa bombardeó el puerto y luego desembarcaron los marinos, que no pasaron de los límites de la ciudad abandonada, retirándose tres días después.

 

El 4 de junio volvieron por mar y un batallón de tiradores argelinos se posesionó de la plaza.

 

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1863 (enero 10-12)

 

Al estallar la guerra entre México y Francia., Acapulco sufrió horrible bombardeo los días 10, 11 y 12 de enero porque e Gral. Diego Álvarez no quiso aceptar las proposiciones del almirante Bovet, quien, al frente de poderosa escuadra se hallaba en el puerto.

 

1864

 

A finales de este año los invasores franceses evacuaron Acapulco después de la derrota que Vicente Jiménez y Diego Álvarez infringieron a los imperiales en el Zapotal.

 

1865 (junio y septiembre)

 

Los franceses intentaron nuevamente invadir el territorio por ese punto, pero fueron rechazados por los republicanos.

 

1868

 

Primeras escuelas en la calle 5 de mayo (una de niños y una de niñas)

 

1894

 

El VIII virrey Luis de Velasco, hijo, mandó acondicionar notablemente el camino México-Acapulco, en 1894, un año antes de que fuese promovido con igual rango al Perú.

 

1904

 

Llegó al puerto un crucero italiano.

 

El 30 de julio hubo un gran temblor que sólo el castillo quedó de pie.

 

1910

 

Era un somnoliento pueblecito con algunas estrechas y retorcidas calles empedradas y la mayoría protegidas por su piso natural arenoso. A la quebrada se subía por una tortuosa vereda y otra conducía a la bella playa de Caleta.

 

1910

 

Se inauguró el alumbrado público de 30 faroles de acetileno en el centro de la población y algunos faroles de petróleo medio iluminaban las esquinas de otras calles hasta las 11 de la noche.

 

1910

 

El primer hotel de Acapulco “Doña Eliza Sutter de Link”; después pasa a hotel “Miramar” y después se convierte en el famoso Edificio “Pintos”.

 

Donde se encuentra el hotel Colonial estuvo la aduana, después se instaló ahí la Casa de Huéspedes “Dos de abril” y más tarde El Colonial.

 

1911 (10 de mayo)

 

Atacaron por primea vez los maderistas; sorprendieron a los mercaderes y a muchas amas de casa en el primitivo mercado que se localizaba en la Plaza Álvarez, al norte de ésta, frente a lo que es ahora el Banco Mexicano del Sur.

 

Este mercado era una serie de mesas o grandes cajones de madera, algunos con techo de lámina, en donde se expendía el pescado y la carne. Lo demás, las verduras, la leche, el pan y cuanto comestible consumía aquel pequeño pueblo, estaban en el suelo sobre petates de palma.

 

1912

 

Doña Elisa dejó su negocio y en el local se estableció en 1912 el Hotel Jardín, donde más tarde, por 1934 se construyó el Hotel Miramar y después se convirtió en el Edificio Pintos.

 

1912 (30 de octubre)

 

Un ciclón arrasó con el puerto de Acapulco.

 

1913

 

Primer planta eléctrica.

 

1913 (noviembre)

 

Estuvo lista la primer planta eléctrica)

 

1913 (¿1923?)

 

Juan R. Escudero, primer líder sindical. Se inició con los cargadores de los barcos.

 

1920

 

Contaba solamente con un automóvil, marca “Exes” y una lancha a motor que pertenecía a la capitanía del puerto. En un carro tirado por mulas se recogía la basura de las calles.

 

1920

 

Vino el príncipe de Gales, posteriormente el rey Eduardo VIII.

 

1922

 

Llegaron los primeros submarinos americanos y también varios hidroplanos entraron por Pie de la Cuesta.

 

1924 (31 de julio)

 

Un grupo de audaces comerciantes dieron forma a la Cámara de Comercio, constituyéndola legalmente el 31 de julio de 1924.

 

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1927 (mediados)

 

Una nueva etapa fue marcada en la vida comercial de Acapulco cuando a mediados de 1927 el señor presidente Plutarco Elías Calles, desde el Castillo de Chapultepec, detonó un petardo que voló la última piedra que obstruía la brecha o camino México- Acapulco, a la altura casi del actual puente de Xaltianguis.

 

Era entonces gobernador del estado el general Héctor F. López. La Cámara Nacional de Comercio en pleno y otros sectores representativos, estuvieron presentes en aquel acto trascendental.

 

1927 (11 de noviembre)

 

Día de fiesta, de la tarde en que se hizo volar el último obstáculo de la carretera México- Acapulco e hicieron su entrada principal al puerto los 12 primeros automóviles procedentes de México.

 

Los concurrentes a la inauguración oficial llenaron los 2 únicos hoteles: El Jardín y el Acapulco, así como varias casas de huéspedes, ejemplo: La Costeña, del señor Pintos.

 

1927 (11 de noviembre 6:00 pm)

 

Llegaron al puerto, aunque transitando por una brecha de trabajo, los 12 primeros automóviles a bordo de los cuales iban el gobernador del estado, el presidente municipal y las autoridades militares.

 

1927 (11 de noviembre)

 

El presidente Plutarco Elías Calles accionó por teléfono desde el Castillo de Chapultepec, el dispositivo que hizo estallar la dinamita que removió el último obstáculo en la carretera a Acapulco, cuyo trazo se había interrumpido en el kilómetro 402 por un tapón de roca.

 

1927 (11 de noviembre)

 

Hubo agua potable en los manantiales de Santa Cruz.

 

1927 (27 de noviembre)

 

La era de la prosperidad de Acapulco se inició este día al quedar abierta la carretera hacia la Cd. de México, pero su desenvolvimiento como centro turístico se realizó bajo el gobierno del Lic. Miguel Alemán Valdés durante el cual se llevaron a cabo grandes obras, colocando a la ciudad a la altura de los granes centros turísticos del mundo.

 

1928

 

La pequeña mejoría lograda desde la construcción de la carretera México-Acapulco se exteriorizó con la apertura del Hotel México (segundo en Acapulco), frente a la casa de huéspedes “La Mar” que abrió también en 1928.

 

1928

 

Desde esta fecha se había realizado la primera obra a favor del turismo, cuando el pueblo de Acapulco construyó el camino de rueda para hacer accesible la playa de Caleta, y a continuación se reunieron $30,000.00 para el camino de rueda a Pie de la Cuesta

 

1.- Del náhuatl: “Acame”: Cañas; “pul”: Grueso. “Co”: Locativo

 

“Donde hay cañas gruesas”

 

2.- Acatl: Carrizo; Pol: Arrasar, destruir; Co: En el lugar.

 

“En el lugar en que fueron destruidos los carrizos”

 

Cronología: Antigüedad

 

Restos arqueológicos indican especialmente la existencia de una población en el período preclásico. Se encontraron figuras cuyos rasgos extraordinarios difieren de muchas otras regiones de México.

 

*Prehistórico o arcaico:

 

La Sabana.

 

Se considera la existencia de una ciudad en ese tiempo, cuyos vestigios son llamados “La ciudad perdida”. Se han encontrado objetos de acaso 2 mil años de antigüedad, entre ellos figuras de bellas damas.

 

Época precortesiana:

 

Datos escogidos en una conferencia de mesa redonda por personalidades de antropología e historia, “hace 5 mil años, la bahía estaba habitada y 2 mil años después la poblaron los nahoas denominando al lugar “Acapulco” que se traduce como “donde fueron arrasados los carrizos”.

 

Siglo VII (aproximadamente)

 

Arribaron los tlahuicas y siglos después, dominaron el territorio los “yopes” quienes fueron conquistados por el emperador azteca “Ahuitzol” por el año 1488.

 

1486-1502

 

Acapulco pasó a formar parte del imperio azteca durante el reinado de Ahuitzol.

 

Siglo XVI

 

Las primeras manifestaciones arquitectónicas datan del siglo XVI, en que los primeros misioneros construyeron conventos y hermitas en Chilapa, Tlapa, Tepecoacuilco, Tasco y Acapulco.

 

1519

 

Hernán Cortés tuvo la primera noticia de la existencia de Acapulco, de boca del mismo emperador Moctezuma II, al mostrarle los mapas que tenía en su imperio, siendo Francisco Chico el primer emperador que recorrió esta región pasando por Acapulco el 15 de diciembre de 1521.

 

1522

 

Con el fin de encontrar en el mar del sur, una ruta hacia oriente, Cortés promovió varias expediciones marítimas a partir de este año.

 

1523 (finales)

 

Juan Rodríguez de Villafuerte lleva a cabo la conquista definitiva de Acapulco, mereciendo por ello la encomienda que se extendía desde el río del Papagayo, abarcando los pueblos de Xaltianguis, Nahuala y otros hasta Coyuca.

 

1524

 

Envía Cortés otra expedición al sur en busca de estaño. Exploraron la región de Taxco el Viejo y fundaron algunos centros mineros que recibieron el nombre de “reales”; uno de ellos que quedaba en Tetelcingo, dio origen posteriormente a la actual ciudad de Taxco. Como esta región resultaría riquísima en metales preciosos, pronto fue poblada por los españoles.

 

1527

 

Fue hasta el 31 de octubre de este año cuando salieron de Zacatula las primeras naves hacia oriente, que por cierto no volvieron.

 

1528 (25 de abril)

 

Por una real orden del Rey Carlos I de España y V de Alemania, Acapulco pasó a poder directo de la Corona el 25 de abril de 1528, tomando el nombre de “Acapulco, la ciudad de los Reyes”.

 

1531

 

Se abrió la vía de comunicación de la capital del virreynato al puerto de Acapulco.

 

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1532 (principios)

 

Gran actividad se registraba en el puerto de Acapulco con motivo de la expedición que se preparaba en cumplimiento del contrato celebrado entre la emperatriz Isabel y Hernán Cortés.

 

1532 (31 de mayo día de Corpus Cristi)

 

Salió de Acapulco la primera expedición marítima al mando de Hurtado de Mendoza.

 

1532

 

Hernán Cortés manda expediciones a explorar las costas del pacífico.

 

Andres de Urdaneta zarpó de Acapulco a Filipinas.

 

1532

 

Salió de Acapulco la expedición mandada por Hurtado de Mendoza para descubrir las islas de los mares del sur.

 

1532

 

Zarpan de Acapulco las embarcaciones de Hurtado de Mendoza.

 

1532

 

Muy poco provecho había alcanzado Hernán Cortés en las expediciones que preparó y envió hasta este año, gastando su fortuna en la construcción de barcos.

 

Fueron 2 naves que habían salido a explorar: “La Concepción”, cuyo almirante fue Diego Becerra; “San Lázaro” a cargo del Capitán Hernando de Grijalva.

 

“San Lázaro” descubrió la Isla del Socorro y el Archipiélago de San Benedicto; llegó al puerto de Acapulco a finales del año.

 

1533 (5 de octubre)

 

Los frailes que llegaron al actual estado de Guerrero atenuaron con su bondad los rigores aplicados por los encomenderos a los indios, la evangelización de nuestro pueblo indígena estuvo a cargo de frailes agustinos y franciscanos.

 

Los frailes agustinos llegaron a Chilapa el 5 de octubre de 1533 encabezados por los frailes Agustín de Coruña y Jerónimo de San Esteban. Estos fundaron 3 conventos. Uno en Chilapa, otro en Tlapa y otro en Tepecoacuilco.

 

Por su parte, la orden de frailes dieguinos fundó otros 2 conventos. Uno en Tasco y otro en Acapulco.

 

1535

 

Cortés embarcó en Tehuantepec, pero tuvo que buscar puerto en Acapulco.

 

1535

 

Levan anclas en el puerto los navíos que Cortés envió en ayuda de Pizarro.

 

1536

 

Hernán Cortés transita el camino México-Acapulco viniendo de regreso de su expedición a la California; enseguida dispuso que se rectificaran tramos para facilitar el paso a caballo y con bestias de carga.

 

1539

 

Salió de Acapulco la expedición de Francisco de Ulloa con el propósito de conquistar las míticas ciudades de Cíbola y Quivira.

 

1540

 

Salió de Acapulco la expedición de Domingo de Castillo, a quien se debe la Carta Geográfica más antigua de las costas occidentales del país.

 

1540

 

Zarpan otros navíos, ya sin patrocinio de Cortés, explorando el litoral del pacífico hasta el mar Cortés.

 

1540

 

El primer virrey Antonio de Mendoza mandó a acondicionar el camino México-Acapulco, para facilitar los aprestos de la expedición que iba a emprender Hernando de Alarcón, imponiendo la reparación y conservación a las comunidades de naturales y de algunos hacendados lindantes.

 

1550 (12 de marzo)

 

Don Antonio de Mendoza, visorrey y gobernador de la Nueva España, extiende nombramiento al primer alcalde de la ciudad de Acapulco a Don Pedro Pacheco.

 

1550

 

Acapulco empezó a poblarse con familias que trajo Fernando de Santa Anna; algunas de éstas (españolas y mestizas) las llevó a La Sabana.

 

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1550

 

Felipe II le otorgó el título de Ciudad, pero habiéndose perdido el documento, se volvió a expedir otro el 28 de noviembre de 1799. (Véase 1799)

 

1550

 

El virrey Antonio de Mendoza mandó condicionar por segunda vez el camino México-Acapulco, cuando tuvo que embarcarse en Acapulco, promovido al Perú con igual grado.

 

1553

 

Fray Juan Bautista Moya evangelizó Acapulco y sus contornos.

 

1561

 

Andrés de Urdaneta, en atención a sus condiciones portuarias, escribe del puerto singular elogio calificándolo de “grande, seguro, muy saludable y dotado de buen agua”.

 

1564 (31 de julio)

 

El 2° virrey Luis de Velasco, mandó condicionar nuevamente el camino México-Acapulco, dos años antes de su muerte.

 

Notablemente se mejoró en cuanto hubo certeza de poderse efectuar los tornaviajes de la Filipina y, por ende, la posibilidad de entablar un provechoso comercio.

 

1564 (21 de noviembre)

 

Empezó la conquista de Filipinas por Legazpi y Urdaneta. Este último estableció una ruta con Asia a través de Baja California.

 

1564 (21 de noviembre)

 

Parte para las Filipinas la expedición de Miguel López de Legazpi, como primer piloto va un fraile de la Orden de San Agustín de nombre Andrés de Urdaneta, marino de largo historial.

 

1565 (8 de octubre)

 

Vuelve Urdaneta al puerto de Acapulco procedente de la Isla de Cebú. Conquista con ello una de las rutas marinas más difíciles de su tiempo.

 

1565

 

El fraile Andrés de Urdaneta, cumplida su misión de dirigir la expedición de Legazpi a las Filipinas, al regreso fija la ruta del Oriente asiático a la América con puerto en Acapulco.

 

1565

 

Recibió la nave que, mandada por Felipe de Saleeda y Fray Andrés de Urdaneta, volvía de Filipinas tras haber descubierto la llamada “Vuelta al poniente”.

 

1565

 

Desembarcó en el puerto Fray Andrés de Urdaneta,quien volvía de las Islas Filipinas, dejando establecida la ruta de regreso de Asia por el Pacífico.

 

1565 (octubre)

 

Fray Antón de Urdaneta ancló de tornaviaje en Acapulco.

 

1571

 

El comercio en Acapulco favoreció los ataques de piratas y corsarios, que hacían lo indecible por adueñarse de los galeones, perjudicando de paso a España. Entre los bandidos más famosos del mar, Francisco Drake por 1579; Thomas Candish, 1586; el alemán Spielberg, 1615; Jorge Anson, 1742.

 

Con el fin de protegerse de estos ataques, el gobierno virreynal mandó construir el Fuerte . (Véase 1784)

 

1571 (18 de mayo)

 

Termina la conquista de las Filipinas por Legaspi y Urdaneta, fecha en que se declara a Acapulco único puerto comercial entre Asia a través de México, lo que propició el comercio que consistía en transportar mercancía en barcos grandes de vela que llamaban Naos, que llegaban en diciembre de cada año.

 

1571 (14 de abril)

 

Felipe II ordena que Acapulco sea el único puerto oficial en la América para el comercio con Asia.

 

1571

 

Se estableció una comunicación permanente entre Acapulco y Manila. Anualmente realizaba estos viajes un galeón cargado de provisiones para las Islas Filipinas, trayendo a Acapulco riquísimas mercancías: Tejidos de seda y algodón, cerámica china, especias y objetos de arte.

 

De Acapulco esta mercancía pasaba a la capital, y de ahí eran enviados a Veracruz, Puebla, Guadalajara, Jalapa y Saltillo; gran parte de la misma eran expedidas a España. Cada vez que arribaba un galeón, acudían al puerto los principales comerciantes, no sólo de México, sino hasta del Perú y otras regiones lejanas.

 

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1578

 

Francis Drake fue el primer pirata que conoció el valioso comercio que se sostenía con el Asia al cruzar estos mares en este año, pero no entró en Acapulco temeroso de perder las riquezas que traía en su nave, pero por los informes que rindió en Inglaterra, el pirata Cavendish atrapó en aguas de California a la Nao Santa Ana en 1587.

 

1579 (14 de abril)

 

Gracias a la proeza de Fray Andrés de Urdaneta, fue posible el comercio en Acapulco que en pocos años se hizo intensivo, a grado tal, que alarmó a la Corte de España, dando lugar a que con fecha 14 de abril de 1579 firmara Cédula Real el Rey Felipe II declarando como único puerto comercial entre la América y Asia, al de Acapulco. Desde entonces empieza a aumentar la importancia de Acapulco.

 

1579 (14 de abril)

 

Se ampliaron los horizontes comerciales hasta China y la India, y entonces las naos hacían hasta tres y cuatro viajes de ida y vuelta, por lo que Felipe II fue presionado por los mercaderes de Sevilla a fin de que declarara por Cédula Real del 14 de abril de 1579, que el único puerto comercial con el Asia era Acapulco.

 

1582

 

Llegó la expedición marítima de Francisco Galli y otras.

 

1582 (28 de octubre)

 

El virrey, conde de La Coruña, en carta enviada al rey Felipe, le manda un plano del puerto y de la fortaleza que conviene construir para protegerlo del ataque de los rufianes del mar.

 

1591

 

Los representantes de Cadiz y Sevilla eran los más poderosos y controlaban el comercio en grande. Viendo el desorden de las ferias, lograron en este año que se expidieran grandes restricciones para el comercio con el oriente; se prohibió al comercio mediano que traficara con Manila, y los comerciantes de aquella lejana provincia, solamente podrían enviar dos galeones de 400 toneladas como máximo y que el valor de las mercancías no podía exceder de 250,000 pesos. La nave que zarpara de Acapulco, controlada naturalmente por los ricos acaparadores, sólo llevaría plata por un valor de 500,000 y los frailes que quisieran ir a evangelizar...

 

1592

 

La carretera México-Acapulco, llamda Ruta de Asia, era una vereda, hasta en este año que el virrey Luis de Velaszo la convirtió en camino de herradura.

 

1592

 

Fue construido el camino entre México y Acapulco por órdenes del Virrey Mendoza, mejorándose en 1596 por instrucciones del virrey Velasco; los mismos mandatarios ordenaron la construcción de otro camino que comunicaba al Real de Minas de Tasco con la capital.

 

De Acapulco partía otro camino hacia Zihuatanejo para terminar en Valladolid (Morelia). Hacia esta ciudad partía otro desde Tepecoacuilco, pasando por Iguala Teloloapan y Coyuca de Catalán. Otro más salía de chilapa, se dirigía a Chilpancingo, continuaba por Tlacotepec, pasaba por Coyuca y terminaba en la misma Valladolid. Otro camino salía de México y se dirigía a Alahuistlán pasando por los minerales de Zacualpan y Sultepec tocando a Tenancingo y a Toluca.

 

De Puebla salía otro hacia Ometepec, pasando por Tlapa y Chipetlán. Otro comunicaba a Chilapa con Tlapa, pasando por Olinalá.

 

El transporte de mercancías se hizo utilizando el sistema de arriería.

 

1593 (25 de febrero)

 

El virrey D. Luis de Velasco encarece al rey Felipe una vez mas la construcción de la fortaleza para la mejor protección del puerto.

 

1596 y 1602

 

Llegaron las 2 primeras expediciones de Sebastián Vizcaíno, quien llegó a los 42 grados de latitud norte buscando en vano un estrecho septentrional.

 

Siglo XVII

 

Debido a la afluencia de españoles hacia poblados indígenas, algunas alcaldías menores y repúblicas de indios, se transformaron en alcaldías mayores, entre ellas: Acapulco, Chilapa, Tixtla, Ajuchitlán, Zacualpa, Tasco, Iguala, Tlapa y Zacatula.

 

En cada una de ellas continuaron existiendo repúblicas de indios.

 

1600 (18 de abril)

 

El virrey, Conde de Monterrey, en carta que dirige a Felipe III, hace suya la petición de sus antecesores, para que se inicie la construcción de la fortaleza en dicho puerto de Acapulco.

 

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1602

 

Bernardo de Balbuena, al escribir su “grandeza mexicana”, en la ampulosidad del su prosa, dice de Acapulco: “En ti se junta España con la China, Italia con Japón, y finalmente un mundo entero en trato y disciplina.

 

En ti de los tesoros del poniente se goza lo mejor; en ti la nata de cuanto entre su luz cría el oriente”.

 

1607 (7 de junio)

 

Los franciscanos fundaron en Acapulco el Convento de San Diego, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Guía.

 

Acapulco pertenecía al arzobispado de México, junto con otros pueblos: Tasco, Teloloapan, Chilpancingo e Iguala.

 

1611 (22 de mayo)

 

Sale de Acapulco la primera embajada de México al Japón a cargo de Sebastián Vizcaíno y llegó a playas japonesas en agosto del mismo año, embajada que fue correspondida mediante el jefe de arcabuceros del emperador, Recuyemon Faxitura, quien con un séquito de 150 personas arribó al puerto de Acapulco el 25 de enero de 1614.

 

1611

 

Zarpó de Acapulco Sebastián Vizcaíno, cuando el virrey Luis de Velasco lo nombró representante ante el emperador de Japón.

 

1614

 

Nicolás Cardona, con 30 arcabuceros a sus órdenes; trata vanamente de iniciar la construcción del fuerte, asistiendo durante dos meses y medio a las fajinas, cercas, trincheras y demás reparos necesarios.

 

1614

 

Arribó a las playas del Japón la embarcación de Sebastián Vizcaíno; la embajada nipona estaba encabezada por el capitán Hasekura.

 

1615

 

Una flota holandesa de la compañía de las Indias Orientales invadió la bahía, pero izó la bandera blanca ante los primeros disparos que se le hicieron y acabó cambiando por víveres a los prisioneros españoles que llevaba.

 

1615

 

La fábrica de la fortaleza de Acapulco no pasaba de ser uno de tantos proyectos, cuya resolución duerme el sueño de la espera en la Corte de Madrid. Algo hizo realidad la defensa. Cuando los holandeses desembarcaron en el puerto de Zalahua, los graves señores madrileños se alarmaron y pidieron el proyecto a los archivos.

 

Días después el virrey Marqués de Guadalcázar, quegobernó la Nueva España de 1612 a 1621, tras largas y complicadas discusiones con propios y extraños, encargó al ingeniero Adrian Boot, la construcción del Fuerte de San Diego para la defensa de la bahía.

 

1615 (últimos meses del año)

 

Bajo la dirección de Boot se inició la construcción del Fuerte de San Diego, que tuvo por base un pentágono irregular con caballeros unidos por lienzos o cortinas. Los nombres de estos caballeros a ángulos del pentágono fueron: Rey, Príncipe, Duque, Marqués y Guadalcázar.

 

La altura y perímetro de los mismo no fe igual; se manifestó como razón para ello, dar mayor firmeza al edificio, teniendo en cuenta la irregularidad del terreno sobre el que se construía.

 

1616 (principios)

 

Ante el peligro que corría Acapulco a causa de piratas y filibusteros, el virrey Diego Fernández de Córdoba ordenó la construcción del castillo, iniciándose las obras a principios de 1616 y al terminar tomó el nombre de Fuerte de San Diego.

 

1617 (15 de abril)

 

Termina la fábrica del castillo de San Diego. En la portada se dejó una inscripción que dice: “Reynando en las Españas, Yndias Orientales y Occidentales la Magd. del Imbictissimo y Católico Rey Don Felipe nuestro señor, Terzero deste nombre, siendo su Virrey lugarteniente y Capitán General en los Reynos de la Nueva España Don Diego Fernández de Córdoba, Marquéz de Guadalcázar, se hizo esta fortificación. año de 1616. Yngeniero Adrian Boot”. (Véase 1776 y 1778 a 1783, re acondicionamiento del fuerte).

 

1617 (mayo)

 

El virrey anuncia al soberano la terminación del Fuerte de San Diego, con un costo de 11,400 ducados. Entre la documentación que se manda al rey, hay una vista panorámica de la bahía, hecha por Adrián Boot. La falta de perspectiva es tal, que todo parece estar en un mismo plano. La bahía está dibujada desde la montaña, posiblemente bajo las ramas de un árbol enorme que es capaz de proyectar su sombra sobre ella.

 

1624 (marzo)

 

El príncipe Nasáu al mando de poderosa escuadra y disparando su artillería entera en la bahía de Acapulco, y sus vecinos y tropa, atemorizados por el alarde de fuerza, huyeron a las montañas.

 

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1625

 

Gobernando el virrey Marqués de Cerralvo, la escuadra holandesa del príncipe de Nassau, atacó y tomó el Fuerte de San Diego, sin que la guarnición hubiera opuesto ni la menor resistencia.

 

Los holandeses, dueños de la plaza, saquearon y robaron a su antojo durante varios días.

 

Cuando los asaltantes brincaron a sus naves y se alejaron, el virrey ordenó la erección de un nuevo muro en el castillo y la fábrica de cuatro nuevos bastiones.

 

1634

 

Edificación y fundación de la primera capilla de San José, construida a instancias del sargento Francisco Rincón.

 

Durante esta época colonial, Acapulco tuvo una apariencia muy pobre, salvo el castillo, el hospital administrado por los hipólitos y esta capilla.

 

1646

 

Se fundó y comenzó a funcionar la primera aduana, misma que estaba ubicada a la orilla del mar en un jacalón de madera de 4 aguas. Por supuesto que esa oficina solamente abría sus puertas durante las ferias de diciembre. La fayuca iniciaba su institucionalización en estos litorales.

 

1673 (22 de octubre)

 

En las instrucciones del virrey Marqués de Mancera al duque de Veragua, se habla de las mejoras hechas a la fortaleza de Acapulco; se asienta: “que no se admite disputa es en que consiste la defensa del reyno, por el mar del sur en el castillo de Acapulco, no menos que por la del norte, en el de San Juan de Ulúa y que merece toda atención y providencias por ser escala de las Islas Filipinas y de las provincias del Perú y uno de los más capaces y seguros puertos de la monarquía.

 

1697

 

Acapulco era una humilde aldea de pescadores; sus casas son bajas y viles, hechas de madera, barro y paja, situadas al pie de altísimos montes.

 

Estaba habitado por negros y mulatos –que son los nacidos de negros y blancas-, y rara vez se veía en aquel lugar algún nacido en él de color aceitunado.

 

1697 (21 de enero)

 

Gemelli Careri desembarcó en Acapulco, fecha en que inicia su diario correspondiente a la Nueva España, en donde permaneció hasta el 14 de diciembre del mismo año.

 

El 21 de enero (1697), al no encontrar albergue alguno en Acapulco, tuvo necesidad de ir ese día lunes al convento de Nuestra Señora del Guía, de padres franciscanos “los cuales me hospedaron muy humanamente” señala en su diario.

 

1697

 

El italiano Gemelli Careri, a su paso por Acapulco toma la pluma y escribe: “La seguridad natural del puerto, que siendo a manera de caracol y con igual fondo por todas partes, que quedan en él las naves cerradas como un patio cercado de altísimos montes y atados a los árboles que están en la ribera.

 

1697

 

El virrey Gemelli Carreri empleó 12 días en recorrer la carretera México- Acapulco per en la estación de lluvias había que esperar hasta 10 días sólo para vadear el río Mezcala o el Papagayo.

 

1698 (aproximadamente)

 

El Fraile dominico Ignacio Muñoz, de la clave o derrotero de las naves al entrar al puerto: “En entrando de la dicha punta del grifo para adentro, luego vereis la fortaleza enfrente encima de un tiesso, y las causas del pueblo que están para el norueste en la dicha rinconada. En entrando dentro dareis fondo frontero de las casas, la popa en tierra y estareis de ella apartado como medio cable porque todo es sondeable y limpio y se puede barloventar dentro, porque no hay que temer más que de aquello que se viene. De bien los navíos del rey que vienen de Filipinas, y son muy grandes surgen enfrente de la fortaleza , a medio tiro de mosquete y se amarran en Tierra”.

 

Siglo XVI (Colonización española del territorio)

 

Para compensar los servicios que numerosos españoles prestaron a la conquista de México, Cortés a nombre del Rey de España, otorgó a algunos ciertas enmiendas y repartimientos de indios. Acapulco, por ejemplo, fue de Juan Rodríguez de Villafuerte, quien recibía cacao, algodón y maíz de los indios que ahora estaban a su servicio.

 

Siglo XVI

 

A pesar de los peligros que corrían las naves y las dificultades que presentaban los caminos, a finales del siglo, tenía lugar en Acapulco la Feria más importante de América con mercancías que llegaban de Sur América, Nueva España y del Oriente.

 

Siglo XVIII (principios)

 

La fortaleza se mantiene con la misma planta de la centuria anterior, aunque totalmente deteriorada.

 

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1712

 

Miguel Gallo, castellano de Acapulco, informa al rey que el castillo tiene 6 culebrinas, 27 cañones de bronce y 20 piezas de hierro. La guarnición se compone de un alférez, un sargento, 40 infantes y 15 artilleros con su condestable.

 

1730

 

Francisco Álvarez Barreiro emprende la tarea de hacer un cuidadoso plano del puerto. En el dibujo se advierte la fortaleza, así como también varios edificios de 2 plantas, 2 iglesias y una enorme cruz sobre un zócalo.

 

1742 (enero)

 

Trata de entrar por la fuerza en Acapulco el pirata Ansón, pero temiendo no lograrlo, tomó el rumbo de las Filipinas a fin de esperar el regreso de la nao en cuyas aguas cayó en su poder, obteniendo un botín de un millón 300 mil pesos en moneda acuñada y 40 mil en barras de plata.

 

1743

 

El corsario inglés Jorge Ansón apresó en sus inmediaciones al galeón “La Covadonga”.

 

1743 (7 de julio)

 

Se terminó de construir el actual Fuerte, al cual le pusieron el nombre de San Carlos, en honor del rey Carlos III. Los nombres de las torres quedaron así:

 

Oeste: San José; Norte: San Antonio; Noroeste: San Luis; Suroeste: Santa Bárbara; Sur: La Purísima Concepción.

 

1752

 

Pedro Murillo Velarde, en su “Geografía histórica” publicada en Madrid, dice refiriéndose a Acapulco: “...ni se puede llamar ciudad ni villa y con dificultad aún merece el nombre de aldea, pues sólo hay alguna gente desde diciembre hasta abril, en que está allí el galeón de Filipinas. Fuera de este tiempo, apenas asisten allí algunos indios mulatos y mestizos, pues ni aún el alcayde del castillo vive allí entre año”

 

1762 (29 de octubre)

 

La Nao Santísima Trinidad, el barco más grande de la época, cae en poder del pirata Cornish y con todas las riquezas que portaba lo llevó a Inglaterra donde causó admiración.

 

1776 (21 de abril)

 

Un terrible terremoto sacude la población de Acapulco “a las dos de la tarde, con el acostumbrado bramido de los cerros circunvecinos, que inspira el mayor horror y espanto a los pobres habitantes, por más que están hechos a oírlo”.

 

El terremoto tiró el ala izquierda del castillo, por lo que se decidió construir uno nuevo un poco más arriba.

 

1776

 

Don Miguel Costanzo, activo y diligente ingeniero, propone al virrey la construcción de una nueva fortaleza para Acapulco, pues alega: “La inutilidad del gasto que se invierte con esta mira, respecto a ser aquella una fortificación, que más parece un reducto de irregularísima figura, o un cuerpo de guardia retrincherado, que un castillo construido sobre un sistema regular de defensa”.

 

El proyecto de Costanzo fue enviado por el virrey Bucareli a Don José de Gálvez, ministro de Indias, para su aprobación. Visto y estudiado el trabajo de Costanzo, se dio el visto bueno a la fábrica del nuevo fuerte. Para la ejecución de la obra se nombró al ingeniero Ramón Panón, uno d elos mejores técnicos militares de España.

 

1776

 

El alférez de ingeniero, Don José González, propone para la fortaleza de San Diego grandes mejores que importan $15,250.00 y para ello recomienda habilitar las baterías frente al mar, en tanto que se espera la resolución del rey.

 

Anticipándose a la resolución real, el virrey Marquéz de Croix, principia las mejoras a la fortaleza, por considerarlas de gran utilidad.

 

1777

 

Llega Panón a Acapulco y en el sitio de la antigua fortaleza traza un plano sobre el terreno, en donde el nuevo castillo se habría de levantar. De entonces data el “Plano que manifiesta la majistral y contornos del antiguo Castillo de San Diego y la traza más ventajosa, para el establecimiento del nuevo pentágono aprobado por S.M.”

 

1778 (16 de marzo)

 

Principia la excavación de los cimientos de la nueva fortaleza. Los cinco baluartes reciben los nombres de “San Antonio, “San Luis”, “La Concepción”, “San José” y “Santa Bárbara”. Al nuevo castillo se le denomina de “San Carlos” en honor al monarca reinante, pero la tradición sigue llamándolo “Castillo de San Diego”.

 

1778 a 1783

 

Reconstrucción del Fuerte de San Diego que fue destruido en 1776 por un terremoto, según proyecto del ingeniero Miguel Constansó.

 

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1783 (7 de julio)

 

Termina la construcción de la fortaleza de San Carlos. Su costo excedió de los $600,000.00. Su forma es de una estrella con 5 baluartes para montar 70 piezas de artillería. De la fortaleza mitad mira hacia el mar y mitad hacia la tierra.

 

Tiene “cuatro bóvedas grandes con sus galeras, sirviendo dos de ellas para cuarteles de la tropa, otra para guardar los pertrechos y útiles de la artillería y la otra para guardar cuando había víveres. Además tenia otras 8 bóvedas más chicas, siendo una para la guarnición principal, otra de almacén de pólvora, otra para depósito de armas y las demás para habitación de oficiales. Tenía a más del calabozo y galera para los presos, cocina y dos aljibes para abastecer de agua a más de 2 mil soldados por un año”.

 

1799 (1 de noviembre)

 

El rey Carlos IV confirma el título de Ciudad al puerto de Acapulco.

 

1784

 

La escuadra del almirante Jorge Anson es puesta en fuga por seiscientos hombres milicianos, que contra él combaten en el fuerte.

 

1789

 

El capitán de navío Alejandro Malaspina da la vuelta al mundo al mando de las corbetas Descubierta y Atrevida. Los tres pintores que van a la expedición, a su paso por Acapulco, se dan a la feliz tarea de llevar el lienzo tres vistas o paisajes portuarios.

 

Fernando Brambila pinta un cuadro con el tema de “Puerto de Acapulco”; Tomás de Suria una: “Vista de la bahía y puerto de Acapulco desde el arco de los ospitales de los padres ipólitos”, y José Cordero una: “Vista del puerto y parte de la ciudad de Acapulco, sacada desde su ospital”.

 

1791

 

Tocaron el puerto las corbetas: “Descubierta” y “Atrevida” que luego navegaron hasta la bahía de Behring (59 grados de latitud norte).

 

1792 (15 de enero)

 

Sale de Acapulco Francisco de la Bodega y Cuádra, con el fin de fijar los límites entre los Estados Unidos y la Nueva España.

 

Siglo XIX

 

Se estableció el servicio de diligencias para el transporte de personas; en ambos casos los riesgos siempre fueron múltiples, pues los caminos eran pésimos y los robos muy frecuentes.

 

Siglo XIX (primera mitad, 1850 aproximadamente)

 

Bien poco adelantó el comercio en el puerto, ya que aislado de todo el país, solamente se tenía comunicación marítima.

 

Fue en esa época que se estableció aquí la casa “B. Fernández y Cía.” con un para entonces poderoso capital. Estaba localizada en donde está ahora el edificio de Don Israel Soberanis, en la calle Jesús Carranza.

 

Fue por muchos años el centro comercial más importante de Acapulco y las costas.

 

1803 (22 de marzo)

 

Desembarca en Acapulco el barón de Humbolt al amparo de una carta del rey de España para sus estudios de mineralogía y botánica.

 

1803

 

Pasa por Acapulco el barón de Humboldt y tiene, a juzgar por lo que escribe, una triste opinión del puerto, pues le parece que: “Forma una inmensa concha abierta entre rocas graníticas, hacia el sur-suroeste, y la cual tiene más de seis mil metros de ancho de este a oeste. He visto pocos parajes en ambos hemisferios que presentan un aspecto más triste y horroroso. Estas rocas forman una costa tan escarpada, que un navío de línea puede pasar tocándolas, sin peligro alguno, porque casi por todas partes hay diez o doce brazas de fondo.”

 

1803

 

Alejandro de Humboldt advirtió que era una miserable ciudad, poblado exclusivamente por 4 mil personas de color, que aumentaban a 9 mil cuando llegaba la Nao de China.

 

1805 (marzo)

 

Llega al puerto “La Caravana de la Salud” compuesta de 22 niños portadores de la vacuna contra la viruela bajo el sistema “Brazo a brazo” los que siguieron bajo el cuidado del Dr. Balmis a Filipinas.

 

1810

 

Se suspendió la “Feria de Acapulco”

 

1810 a 1812

 

Tiempo de la Revolución Mexicana, terminó el auge de Acapulco.

 

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1810 (20 de octubre)

 

Recibió Morelos nombramiento de lugarteniente de Hidalgo y comisión de apoderarse de Acapulco.

 

Morelos llevó el movimiento a otros lugares: A Tixtla, donde se le unieron los Bravo; a Chilpancingo, Chilapa, Tehuacan, Orizaba, Oaxaca y Cuautla.

 

Tecpan fue nombrada ciudad capital de la nueva provincia; Acapulco perdió su nombre de “Ciudad de los Reyes” por el de “Congregación de los fieles”.

 

1810 (19 de noviembre)

 

El insurgente José Ma. Morelos y Pavón, inicia el asedio de Acapulco. (véase 1813 19 de agosto)

 

1811

 

José María Morelos derrotó al realista Francisco París en 3 Palos (4 de enero) pero no pudo tomar el Fuerte de San Diego (8 de febrero) cuyo asedio levantó a la postre (19 de febrero).

 

1813 (6 de abril)

 

De regreso de su tercera campaña Morelos puso sitio a Acapulco. Desalojados sucesivamente los españoles de Casamata, del Cerro de la Mira y del Baluarte del Hospital, se concentraron en la fortaleza hasta el 20 de agosto en que capitularon.

 

1813 (19 de agosto)

 

El insurgente José Ma. Morelos logra apoderarse de Acapulco, tras reñidos combates y riguroso asedio al castillo, donde se desarrollaron escenas de tragedia por la falta de alimentos, leña, agua y medicinas. Ciudad que recuperaron los realistas al año siguiente para pasar a poder de la nación mexicana el 15 de octubre de 1821 como consecuencia de los Tratados de Córdoba.

 

1813 (20 de agosto)

 

Morelos logra posesionarse del puerto en los primeros años de la guerra de Independencia. En lo alto de la fortaleza ondea la bandera azul y blanco de los insurgentes.

 

1813 (18 de septiembre)

 

Morelos fue nombrado Generalísimo de las Armas Nacionales.

 

Morelos, tomando como capital a Valladolid, hoy Morelia, marcha a la ciudad donde lo atacaron los realistas y perdió. El Congreso dictó sentencia a todos los presos del Fuerte y mandó quemar las casas de Acapulco, así se hizo; el 10 y 11 de abril de 1814, Acapulco era una ruina histórica.

 

1813 (27 de septiembre)

 

A finales del siglo XVIII la Revolución Industrial de Europa invadió el mundo con sus productos, violando todas las barreras y convenios aduanales. Esto afectó a España, quien tuvo que luchar también contra la piratería con máscara de corsarios, auspiciada por Inglaterra que iniciaba su poderío por todos los mares.

 

Entonces Fernando VII expidió el siguiente decreto:

 

“Queda suprimida la Nao de Manila o de Acapulco (se entiende que como tráfico oficial) y los habitantes de las Islas Filipinas pueden hacer por ahora el comercio de géneros de la China y del Continente Asiático, en buques particulares nacionales, continuando su giro con la Nueva España a los puertos de Acapulco y San Blas, bajo el mismo permiso de quinientos mil pesos convenidos a la Nao de Manila y al millón de retorno. Cádiz, 27 de septiembre de 1813”.

 

1813-1814 (diciembre y enero)

 

Después de los desastres de Valladolid (Morelia) y Purvarán, José Ma. Morelos volvió al puerto (a principios de marzo) de donde salió (9 de abril) acosado por los realistas. Previamente mandó incendiar la ciudad, degollar a los españoles residentes y fusilar a todos los prisioneros. El 14 de abril Armijo recuperó la plaza.

 

1849 (27 de octubre)

 

Se erigió el estado de Guerrero.

 

1854

 

El 1 de marzo de este año se proclamó en Ayutla, Gro. el Plan que desató la revolución contra la última dictadura de Antonio López de Santa Anna. El día 11 siguiente la guarnición de Acapulco se adhirió al movimiento y designó a Ignacio Comonfort (que era administrador de la aduana) gobernador del puerto y jefe provisional de las fuerzas armadas en cuyo carácter invitó a Juan Álvarez a que asumiera el mando supremo del Ejército Restaurador de la Libertad.

 

1854 (26 de abril)

 

El presidente López de Santa Anna, que salió al frente de un ejército de 5 mil hombres a someter a los sublevados, fracasó en su intento de tomar Acapulco.

 

1863 (10 y 11 de enero)

 

Una escuadra francesa bombardeó el puerto y luego desembarcaron los marinos, que no pasaron de los límites de la ciudad abandonada, retirándose tres días después.

 

El 4 de junio volvieron por mar y un batallón de tiradores argelinos se posesionó de la plaza.

 

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1863 (enero 10-12)

 

Al estallar la guerra entre México y Francia., Acapulco sufrió horrible bombardeo los días 10, 11 y 12 de enero porque e Gral. Diego Álvarez no quiso aceptar las proposiciones del almirante Bovet, quien, al frente de poderosa escuadra se hallaba en el puerto.

 

1864

 

A finales de este año los invasores franceses evacuaron Acapulco después de la derrota que Vicente Jiménez y Diego Álvarez infringieron a los imperiales en el Zapotal.

 

1865 (junio y septiembre)

 

Los franceses intentaron nuevamente invadir el territorio por ese punto, pero fueron rechazados por los republicanos.

 

1868

 

Primeras escuelas en la calle 5 de mayo (una de niños y una de niñas)

 

1894

 

El VIII virrey Luis de Velasco, hijo, mandó acondicionar notablemente el camino México-Acapulco, en 1894, un año antes de que fuese promovido con igual rango al Perú.

 

1904

 

Llegó al puerto un crucero italiano.

 

El 30 de julio hubo un gran temblor que sólo el castillo quedó de pie.

 

1910

 

Era un somnoliento pueblecito con algunas estrechas y retorcidas calles empedradas y la mayoría protegidas por su piso natural arenoso. A la quebrada se subía por una tortuosa vereda y otra conducía a la bella playa de Caleta.

 

1910

 

Se inauguró el alumbrado público de 30 faroles de acetileno en el centro de la población y algunos faroles de petróleo medio iluminaban las esquinas de otras calles hasta las 11 de la noche.

 

1910

 

El primer hotel de Acapulco “Doña Eliza Sutter de Link”; después pasa a hotel “Miramar” y después se convierte en el famoso Edificio “Pintos”.

 

Donde se encuentra el hotel Colonial estuvo la aduana, después se instaló ahí la Casa de Huéspedes “Dos de abril” y más tarde El Colonial.

 

1911 (10 de mayo)

 

Atacaron por primea vez los maderistas; sorprendieron a los mercaderes y a muchas amas de casa en el primitivo mercado que se localizaba en la Plaza Álvarez, al norte de ésta, frente a lo que es ahora el Banco Mexicano del Sur.

 

Este mercado era una serie de mesas o grandes cajones de madera, algunos con techo de lámina, en donde se expendía el pescado y la carne. Lo demás, las verduras, la leche, el pan y cuanto comestible consumía aquel pequeño pueblo, estaban en el suelo sobre petates de palma.

 

1912

 

Doña Elisa dejó su negocio y en el local se estableció en 1912 el Hotel Jardín, donde más tarde, por 1934 se construyó el Hotel Miramar y después se convirtió en el Edificio Pintos.

 

1912 (30 de octubre)

 

Un ciclón arrasó con el puerto de Acapulco.

 

1913

 

Primer planta eléctrica.

 

1913 (noviembre)

 

Estuvo lista la primer planta eléctrica)

 

1913 (¿1923?)

 

Juan R. Escudero, primer líder sindical. Se inició con los cargadores de los barcos.

 

1920

 

Contaba solamente con un automóvil, marca “Exes” y una lancha a motor que pertenecía a la capitanía del puerto. En un carro tirado por mulas se recogía la basura de las calles.

 

1920

 

Vino el príncipe de Gales, posteriormente el rey Eduardo VIII.

 

1922

 

Llegaron los primeros submarinos americanos y también varios hidroplanos entraron por Pie de la Cuesta.

 

1924 (31 de julio)

 

Un grupo de audaces comerciantes dieron forma a la Cámara de Comercio, constituyéndola legalmente el 31 de julio de 1924.

 

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1927 (mediados)

 

Una nueva etapa fue marcada en la vida comercial de Acapulco cuando a mediados de 1927 el señor presidente Plutarco Elías Calles, desde el Castillo de Chapultepec, detonó un petardo que voló la última piedra que obstruía la brecha o camino México- Acapulco, a la altura casi del actual puente de Xaltianguis.

 

Era entonces gobernador del estado el general Héctor F. López. La Cámara Nacional de Comercio en pleno y otros sectores representativos, estuvieron presentes en aquel acto trascendental.

 

1927 (11 de noviembre)

 

Día de fiesta, de la tarde en que se hizo volar el último obstáculo de la carretera México- Acapulco e hicieron su entrada principal al puerto los 12 primeros automóviles procedentes de México.

 

Los concurrentes a la inauguración oficial llenaron los 2 únicos hoteles: El Jardín y el Acapulco, así como varias casas de huéspedes, ejemplo: La Costeña, del señor Pintos.

 

1927 (11 de noviembre 6:00 pm)

 

Llegaron al puerto, aunque transitando por una brecha de trabajo, los 12 primeros automóviles a bordo de los cuales iban el gobernador del estado, el presidente municipal y las autoridades militares.

 

1927 (11 de noviembre)

 

El presidente Plutarco Elías Calles accionó por teléfono desde el Castillo de Chapultepec, el dispositivo que hizo estallar la dinamita que removió el último obstáculo en la carretera a Acapulco, cuyo trazo se había interrumpido en el kilómetro 402 por un tapón de roca.

 

1927 (11 de noviembre)

 

Hubo agua potable en los manantiales de Santa Cruz.

 

1927 (27 de noviembre)

 

La era de la prosperidad de Acapulco se inició este día al quedar abierta la carretera hacia la Cd. de México, pero su desenvolvimiento como centro turístico se realizó bajo el gobierno del Lic. Miguel Alemán Valdés durante el cual se llevaron a cabo grandes obras, colocando a la ciudad a la altura de los granes centros turísticos del mundo.

 

1928

 

La pequeña mejoría lograda desde la construcción de la carretera México-Acapulco se exteriorizó con la apertura del Hotel México (segundo en Acapulco), frente a la casa de huéspedes “La Mar” que abrió también en 1928.

 

1928

 

Desde esta fecha se había realizado la primera obra a favor del turismo, cuando el pueblo de Acapulco construyó el camino de rueda para hacer accesible la playa de Caleta, y a continuación se reunieron $30,000.00 para el camino de rueda a Pie de la Cuesta

 

Contribución a la crítica del intelectual postmoderno - Apuntes sobre el imperialismo del siglo XXI.

  

"La institucionalización de las izquierdas y las tertulias televisivas han domesticado definitivamente cualquier indicio contestatario. El activista se ha transformado en un “seguidor” de tuits de sus políticos de moda, las redes sociales le ocupan más tiempo que la protesta en las calles."

 

Ángeles Díez, Dra. CC. Políticas y Sociología, profesora de la Universidad Complutense

  

“Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea y que no sabía de la pelea de los cometas en el cielo que van por el aire dormido engullendo mundos”.

 

(José Martí, Nuestra América)

 

A principios del siglo XXI habían caído los países del Este, Estados Unidos, a pesar de ser el país más endeudado del planeta, se convertía en la única potencia hegemónica gracias a sus más de 800 bases militares repartidas por todo el mundo, a un presupuesto militar que superaba la suma del presupuesto militar del resto de los países, al control del dólar como divisa de las transacciones internacionales; pero sobre todo, gracias a su hegemonía cultural e ideológica conseguida con el monopolio y control de las industrias culturales y las corporaciones mediáticas.

 

Sin embargo, ese paraíso de poder incontestable anunciaba su declive en el terreno económico político, una descomposición social interna sin precedentes, y una pérdida creciente de la influencia en lo que siempre ha considerado su patio trasero latinoamericano. Definitivamente, hoy, Estados Unidos ha perdido su capacidad para dirigir el mundo.

 

La potencia que ha liderado la expansión capitalista está en caída libre lo cual la hace especialmente peligrosa. Existe, no obstante, un campo en el que sigue manteniendo su hegemonía, el campo cultural e ideológico. Aquí parece estar ganado la contienda. Como en la película de las hermanas Wachowski, The Matrix, los guardianes del simulacro se ocupan de hacer desaparecer toda evidencia del verdadero rostro del capitalismo y nos mantienen en una servidumbre voluntaria (1) nutriendo de energía a la maquinaria que nos somete.

 

No trataré en este artículo de las contradicciones que se producen en el seno del capitalismo sino cómo y por qué y sobre todo quienes son algunos de estos guardianes de la matriz que se ocupan, consciente o inconscientemente, de apuntalar el capitalismo y la civilización occidental, en evidente crisis e incapaz ya de resolver las mínimas condiciones de subsistencia para las dos terceras partes de la humanidad, incluidos gran parte de sus ciudadanos.

 

El capitalismo y su ideología legitimadora, el liberalismo, han impregnado todo tipo de relaciones humanas subordinando todo hacer social y todo pensamiento a la racionalidad económica.

 

La economía se ha convertido en el emblema del mundo moderno y no hay nada, ni pensamiento ni sentimiento que no quede sometido a la calculabilidad económica, o que no se convierta en nutriente de la acumulación. Al tiempo que esto ocurre, en la materialidad de la vida, todo queda oculto a los ojos de los sujetos de los que se alimenta el sistema.

 

El sufrimiento, el hambre, la desigualdad, la miseria de los pueblos, la guerra, se nos presentan como acontecimientos desgraciados sin relación con la economía (2). Los economistas de todo pelaje se devanan los sesos para cuadrar las cuentas de resultados y para ajustar el déficit económico; desarrollan modelos matemáticos y tratan de devolver la “confianza a los mercados”.

 

Se hace depender la solución de las necesidades humanas de la atracción de capitales obviando así el principio básico que mueve la economía –la capitalista- que no es otro que el que dice que la única mercancía que genera valor, más valor que el que necesita para reproducirse, es única y exclusivamente el trabajo humano; que el capital no es otra cosa que trabajo solidificado; y que el capital, independientemente de la voluntad de su poseedor, para reproducirse necesita incrementarse constantemente y sólo puede hacerlo mediante la explotación, a saber, obteniendo valor del trabajo. Lo demás, juegos florales. Nadie ha podido demostrar que el capitalismo funcione de otra forma.

 

Sin embargo, hay quienes sostienen que el capitalismo tal y como lo analizó Marx, también Weber (un sociólogo nada sospechoso de marxista), ya no es el mismo y que ha evolucionado hacia otras formas menos dolosas, incluso hay quienes, como Toni Negri plantean que, fruto de sus contradicciones, se metamorfoseará en comunismo, pero como afirma Alain Badiou “el capitalismo contemporáneo presenta todos los rasgos del capitalismo clásico.

 

Corresponde estrictamente a lo que se podría esperar de él puesto que su lógica ya no es rebatida por acciones de clase resueltas y localmente victoriosas. Si tomamos, en lo que concierne al futuro del Capital, todas las categorías predictivas de Marx veremos que es ahora cuando quedan plenamente demostradas” (3). Lo único que sí parece haber variado son la sofisticación y la eficacia de los mecanismos de fetichización, alienación y cosificación que fundamentan la explotación.

 

A la vista de lo que hoy son los intereses y las preocupaciones de la mayor parte de los intelectuales occidentales podemos afirmar que estamos ante un reencantamiento del mundo que, desde mi punto de vista, se inició tras el mayo del 68 y que en estos momentos dispone de dispositivos extraordinariamente potentes como la tecnología digital que construye un mundo paralelo (virtual) que, al tiempo que disfraza e invisibiliza el sometimiento y la explotación, distrae las resistencias.

 

Intelectuales de izquierda, líderes y movimientos sociales se muestran incapaces de vislumbrar dónde está el Frente de batalla, se confunde en qué lugar de la guerra se está, ya no hay quien dibuje los mapas del poder que orienten las luchas.

 

A veces se percibe la injerencia estadounidense en la guerra “encubierta” contra Venezuela, pero al cabo del tiempo se impone el relato de las corporaciones mediáticas que acusa al gobierno bolivariano de falta de democracia; otras se denuncian los planes secretos contra los gobiernos latinoamericanos como el Freedom 2, el Masterstroke, o el manual de golpes blandos de Gene Sharp, pero al poco, esos mismos intelectuales se manifiestan contra el gobierno de Nicaragua y a favor de los “pacíficos manifestantes”, se denuncia la propaganda mediática contra Siria y la intervención imperialista pero al mismo tiempo se hace único responsable de la guerra al presidente legítimo de Siria Bashar al- Asad, o se utiliza como fuentes de información de la guerra a los Cascos blancos, una ONG fundada por el ex oficial de la Inteligencia británica James Le Mesurier y ampliamente denunciada por ser “escenógrafos” para los medios occidentales (4).

 

Académicos e intelectuales se mueven desconcertados por las redes sociales, presionados por su narcisismo y las exigencias del mercado editorial o mediático, buscando pruebas que avalen sus posiciones ideológicas y que les ayuden a distinguir quienes son los buenos y cuales son los malos. Pero los intelectuales de izquierdas ya no buscan construir armas de lucha contra el capitalismo, ni alimentar las resistencias; sólo se ocupan de encontrar ese dato, esa historia humana, ese argumento que les permita seguir publicando libros, seguir dando entrevistas a los medios masivos y sosteniendo sus posiciones como si en ello les fuera la vida. Unas posiciones que por otro lado no se preguntan cómo es que coinciden con los intereses y las lógicas de expansión capitalista.

 

Hay otros, ciertamente, que dedican todas sus energías e inteligencia a buscar, en general en el plano puramente retórico, salidas “viables” al capitalismo, reformas, caminos alternativos, espacios de consenso que les eviten riesgos innecesarios. La búsqueda de certezas teóricas exime de responsabilidades en la praxis.

 

Un nuevo idealismo postmoderno recorre Europa y salta mares y océanos cabalgando a lomos de un celular. Desprendiéndose de la corporeidad de las necesidades más básicas como el alimento, la salud, la vivienda, la educación…; esta concepción idealista del mundo aboga por la supremacía de los Derechos humanos en tanto que categorías trascendentes e individuales: la libertad sexual, la libertad de expresión, de circulación, la ciudadanía, el parlamentarismo, el voto; y defiende un “relativismo constructivista” en el que el ser humano es una realidad plástica y maleable; y la política no tiene que ver con el poder sino con la voluntad, y en última instancia con el deseo. El único objetivo parece ser situarse mejor en el mercado de las ideas, o tal vez, ganarse la vida.

 

La neo-colonización ideológica postmoderna y el imperialismo del Siglo XXI

 

Desde hace apenas unos años, antes de lo que calculaban los Think tank estadounidenses, ha surgido una multipolaridad en lo económico, lo político, lo militar e incluso lo geoestratégico.

 

Ciertamente, la guerra en Siria donde, a petición del gobierno sirio, la coalición liderada por Rusia ha puesto freno a las aspiraciones europeas y estadounidenses, es muestra de este retroceso estadounidense; o la fuerza con la que China se está haciendo con el comercio a nivel mundial, también apuntan a esa pérdida de hegemonía. Pero en ninguno de los dos casos hay contradicciones ideológicas. Ni en el caso de Rusia ni en el de China ya que ambos países plantean confrontaciones en el ámbito económico, geoestratégico y en última instancia de poder pero no en cuanto al cuestionamiento del capitalismo.

 

Estados Unidos no tiene problemas ideológicos sino económicos y geoestratégicos con Rusia (el último encuentro de Donald Trump y Vladimir Putin en la cumbre del G20 en Helsinki que tanto enfadó a las agencias estadounidenses así lo muestra), tampoco los chinos son una amenaza ideológica o política sino económica por el reparto de los recursos y de los mercados.

 

Los problemas ideológicos surgen cuando hay países que violan alguno de los dogmas del capitalismo: países soberanos que utilizan sus recursos para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes, que practican el internacionalismo, que se plantean como horizonte el desarrollo social y humano, que subordinan la propiedad privada al bien colectivo, o países cuya identidad nacional, religión (determinada concepción del islam) o cultura, alimentan los sueños y las resistencias de los pueblos.

 

La guerra actual, en mayor medida que las anteriores, debido a la capacidad bélica equiparable entre las grandes potencias se está dando fundamentalmente en el campo ideológico. El comandante Fidel Castro supo anticiparlo antes que ningún otro estratega mundial cuando planteó para Cuba, en plena crisis tras la caída de la Unión Soviética, la “batalla de las ideas”.

 

El imperialismo cultural que tan maravillosamente analizó Edward Said en el caso de la novela del siglo XX y que según su propuesta analítica fundamentó y/o creó las condiciones para el imperialismo económico y político, incluso, citando a W. Blake puede que precediera a esta expansión, sirve para entender la continuidad y la potencia de la cultura para la continuidad del dominio capitalista.

 

Durante la Guerra Fría dos fueron las claves del imperialismo cultural: la generalización del modo de vida americano mediante todo tipo de productos de las industrias culturales monopolizadas por EEUU (especialmente el cine, pero también revistas como Encounter para los círculos intelectuales, Reader’s Digest para los sectores más populares, agencias de información y medios como La voz de América, conciertos, etc.); y otro elemento clave fue servirse de los intelectuales de izquierdas no comunistas profundamente anti-soviéticos (5). A través de ellos no sólo se difundían los productos artísticos estadounidenses sino que se conseguía una mayor credibilidad en las críticas a la Unión Soviética.

 

Un ejército de intelectuales, académicos, escritores y artistas han sido los responsables del apuntalamiento constante de un sistema económico que hace años amenazaba ruina. Agencias de inteligencia, institutos de investigación, ONG, y demás organizaciones al servicio de los intereses estadounidenses se han encargado de organizar y orientar a este ejército.

 

El intelectual postmoderno se asemeja en sus funciones a lo que Gramsci denominaba intelectual orgánico. Constituye ese grupo de productores culturales contemporáneos que han renunciado a servir de guía a unos movimientos sociales cada vez más reformistas y se reproducen acomodados en sus nichos de diversidad. Son principalmente intelectuales mediáticos.

 

Estos intelectuales intentan defender su identidad “contestataria” e inconformista recurriendo a un lenguaje pretendidamente marxista o provocador, antiliberal y anticapitalista, especialmente en la superficie. Pero acaban cayendo en la pura retórica vacía de un lenguaje plagado de tópicos, gaps, incluso chistes fáciles cuando de lo que se trata es de ganar audiencias que pudieran traducirse en votos.

 

El intelectual postmoderno busca en el mercado de la disidencia grupos que le permitan seguir ocupando un lugar en las portadas de los medios, muchas veces en los medios alternativos para no dejar de estar en el “candelero”. De este modo las prácticas revolucionarias, que sin duda las hay, se han quedado huérfanas de teoría.

 

Fanon, Aimé Cesaire o C.L.R. James ya denunciaron en su día esa colonización cultural del siglo XX que relegaba las categorías de raza o género a epifenómenos del capitalismo y llevaba a los partidos comunistas a subordinar las luchas por la descolonización a las luchas del obrero occidental ilustrado. Denunciaban que no se entendiera que el capitalismo llevaba implícito el racismo y la discriminación de los pueblos a los que sometía y que los fascismos simplemente habían implementado en Europa lo que hacía siglos practicaban los capitalistas en las colonias.

 

La colonización cultural del siglo XX pasaba pues por interceptar los movimientos de liberación que surgían en las colonias europeas. Y fueron muchos los intelectuales vinculados a los partidos comunistas europeos que asumieron el discurso racionalista ilustrado para distanciarse de los movimientos de liberación.

 

En el siglo XXI la cultura y la ideología postmoderna siguen alzando las banderas ilustradas del siglo XX: el Estado de Derecho, la democracia (burguesa), la libertad, la igualdad (de oportunidades). Pero ahora tiene que ocultar el fracaso concreto y real de esta mitología reciclando dichos principios con formatos más actualizados: gobernanza, participación, empoderamiento, centrismo… La actitud buenista sirve de máscara moral para los intereses de grupo (familia, amigos, colegas) y ayuda a neutralizar las resistencias que se dan en el plano de la vida material y cultural de los pueblos.

 

Las universidades europeas siguen reproduciendo ese hombre blanco ilustrado pero ahora armado con aplicaciones y móviles de última generación que afirman ser la “voz de los sin voz”.

 

Grosfoguel, el teórico del decolonialismo plantea que para ser un proyecto radical no sirve sólo con ser anticapitalista sino que hay que ser antisistema (antipatriarcal, antirracista, anticolonial, no imperialista…) hay que pensar que no se habla sólo de un sistema económico sino de una civilización-mundo “que nace de la expansión colonial europea”(6).

 

Pero eso significa, entre otras cosas, la necesidad de romper con la mitología occidental que construyó un sistema de Estados nacionales y sistemas políticos parlamentarios para ejercer más eficaz y racionalmente la dominación. Los mitos del parlamentarismo burgués y del sistema electoral que le legitima tienen que ser revisados a la luz de la realidad material no de la realidad imaginada o deseada.

 

Por otro lado, la institucionalización de las izquierdas y las tertulias televisivas han domesticado definitivamente cualquier indicio contestatario. El activista se ha transformado en un “seguidor” de tuits de sus políticos de moda, las redes sociales le ocupan más tiempo que la protesta en las calles. La neocolonización cultural del siglo XXI está en marcha a través de las múltiples autopistas virtuales cuyo peaje es la conciencia crítica de los usuarios.

 

Si el siglo XX fue caracterizado por los situacionistas como la sociedad del espectáculo hoy podríamos hablar de la época del enmascaramiento. No se trata ya de representación sino ocultación intencionada, y no es sólo ocultar el significado del mundo es hacer que este desaparezca: virtualizarlo. Es por fin lograr que la forma lo sea todo, el significante por encima del significado.

 

Otro de los elementos fundamentales del imperialismo cultural fue, en la modernidad, el refugio en el contrato o, dicho de otra forma, una nueva forma de legalidad y de legitimidad racionales. Sobre este derecho que emanaba de la representación y la delegación de la voluntad popular en los parlamentos se conseguía someter al pueblo. En los procesos de descolonización del siglo XX el modelo de Estado de derecho y la representación parlamentaria sancionada mediante el procedimiento electoral se convertirían en la nueva forma de sometimiento de las nuevas naciones independizadas a las élites nacionales.

 

En el siglo XXI, las élites políticas e intelectuales occidentales y de las antiguas colonias encuentran en el Estado de derecho, que como diría Marx no es otro que el Estado burgués, el mejor refugio para estar a salvo de las grandes confrontaciones sociales.

 

Desde mi punto de vista, todo lo anterior constituye evidencias de que la potencia que lidera el mundo, Estados unidos, ha perdido la guerra económica, está perdiendo la militar y la política pero no la ideológica. En este terreno, como ya anticipara Gramsci, la hegemonía sigue estando del lado de la clase dominante que ha conseguido que las clases dominadas compartan sus valores, deseos e ideología.

 

Mantener el mundo escindido: el alma y el cuerpo, lo individual y lo colectivo, el hombre y la naturaleza, la teoría y la práctica… Ciertamente la barbarie homogeniza que es como decir que el capital convierte todo en mercancías. La civilización occidental, o, más bien el proceso civilizador europeo, no ha dado como resultado un mundo diferenciado, rico y variado, sino todo lo contrario.

 

Aunque hoy los medios de comunicación y las redes sociales nos presentan un mundo plural y multicultural la realidad es que lo diverso que nos muestran concierne sólo a la apariencia, a lo puramente estético. Es la naturaleza corpórea, psíquica, material, humana, la que es múltiple, rica y variada, aunque siga ciertas pautas que permiten predominar en ella la pulsión de vida frente a la pulsión de muerte.

 

Lo diferente no es una cualidad propiamente humana sino de la naturaleza y nosotros también somos producto de la naturaleza. Son las formas en las que se presenta la “nuda vida” que diría Agamben, las que son diversas y responden a la necesidad de conservación de las especies. Lo específicamente humano son las diferencias construidas desde la consciencia, no menos reales ni menos fundamentales.

 

La consciencia que hace pasar por la razón la interpretación de los acontecimientos y nos permite distinguir entre los asesinatos cometidos por el Estado de Israel y el acto desesperado de un palestino que se inmola. Es desde esa conciencia diferenciadora que los seres humanos nos negamos a ser estandarizados y transformados en mercancías intercambiables; de ello depende nuestra propia subsistencia. Sin embargo, esta pulsión básica, sustantiva y material en cierto sentido, es reconducida hacia una diferenciación superficial, banal, que impide la unidad de acción contra el capitalismo: identidades a la carta sin ningún denominador común.

 

Existe una unidad cultural/biológica del conocimiento y la acción que ha sido rota en los últimos doscientos años por el capitalismo (7), sobre ella se sostiene la explotación. El Capitalismo necesita originalmente de la fragmentación y la división entre el pensar y el hacer, la división del trabajo que aumente la eficacia de la explotación de los sujetos y de los pueblos.

 

La modernidad se construye ideológicamente sobre las dualidades que sirvieron de base al cristianismo pre-moderno para garantizar el sometimiento de los cristianos y el poder de la iglesia en la tierra. El par alma-cuerpo se traslada a la modernidad como razón-cuerpo y esta separación permitirá operar el ejercicio de la explotación sosteniendo ideológicamente una igualdad de derechos y de oportunidades que no cuestionan las desigualdades materiales, objetivas; y que además se convertirá en la trampa del intelectual pos-moderno.

 

Reconstruir la unión entre el pensar y el hacer es uno de los grandes retos de una cultura verdaderamente revolucionaria, es decir, aquella que sea capaz de enfrentarse al imperialismo del siglo XXI. Los intelectuales deben trabajar en esta reunificación confrontando sus análisis con la realidad de las necesidades humanas, sean estas psíquicas o materiales.

 

Lo mismo que Marx no distingue entre los productos del trabajo humano ya sean intelectuales o materiales, pues poseen valor de uso (satisfacen necesidades ya sean mentales o físicas, reales o imaginarias) y valor, de la misma forma pensar/analizar son acciones humanas que no pueden ser reducidas a procesos mentales única y exclusivamente en la medida en que suponen gasto de energía (física) y se encuentran ineludiblemente conectadas a los actos comunicativos sin los cuales no podrían darse.

 

Los intelectuales comen, se protegen del frío, aman, ríen, odian… Tampoco la práctica es acción pura, nunca lo fue: en cuanto acción humana, implica “estar orientada a un fin, de lo contrario es un acto reflejo o imitativo; necesariamente está guiada por el conocimiento. El conocimiento se nutre de la acción y es acción. Solo el pensar informático (inteligencia artificial) es conocimiento puro porque sus premisas y sus fines le vienen dados“(8).

 

Este imperialismo cultural del siglo XXI que vamos cartografiando se alimenta de nuestras buenas intenciones. La desconexión entre causa y efecto, entre el pasado y el presente, hace posible que los intelectuales queden al resguardo de su responsabilidad. En el campo de la lucha armada se expresa en la doctrina de la “intervención humanitaria” que tan buenos resultados ha dado entre los intelectuales europeos que acabaron justificando la intervención armada en Yugoslavia, en Libia, en Siria o en Ucrania.

 

En los shows televisivos que se disfrazan de tertulias o debates de actualidad proliferan los micro-relatos postmodernos donde se juzga y sentencia a los gobiernos latinoamericanos que no cumplen con las formas políticas y culturales de las antiguas metrópolis, siempre evaluados desde la arbitrariedad, unos sí otros no, previamente señalada por la agenda mediática.

 

Si en el imperialismo del siglo XIX y XX Edward Said estudiaba la novela por considerarla “el objeto estético de mayor interés a estudiar en su conexión particular con las sociedades francesa y británica, ambas en expansión” (9), no caben dudas de que a principios del XXI hay que estudiar el cine de superhéroes, los cómics (10), las series de televisión y las redes sociales.

 

Para Said, en el imperialismo, la batalla principal se libraba por la tierra pero “cuando tocó preguntarse quién la poseía antes, quién tenía el derecho a ocuparla y trabajarla, quién la mantenía, quién la recuperó y quien planifica ahora su futuro, resulta que todos esos asuntos habían sido reflejados, discutidos e incluso, durante algún tiempo, decididos en los relatos. Según ha dicho algún crítico por ahí, las naciones mismas son narraciones.

 

El poder de narrar, o de impedir que otros relatos se formen y emerjan en su lugar, es muy importante para la cultura y para el imperialismo, y constituye uno de los principales vínculos entre ambos”(11). Los microrrelatos postmodernos que circulan a gran velocidad por las redes van conformando matrices de colonización cultural: el indigenismo, el género, el ecologismo, las elecciones, la representación. Todos ellos debidamente sustanciados fuera de la lógica capitalista. No hay historia, no hay violencia solo presente y buenas intenciones.

 

Cuando el Ente sionista de Israel a través de su embajada en Nigeria regala 70 Tablet a niños nigerianos con la bandera de Israel en la parte trasera está trasladando el relato del progreso y la tecnología como valores vinculados al Estado sionista. Cuando los intelectuales europeos, en las nuevas agresiones imperialistas a América Latina, por ejemplo en Venezuela o en Nicaragua, se comportan como si tuvieran que autorizar a los gobiernos latinoamericanos a ejercer su autoridad gubernamental sobre las oposiciones violentas, sobre las élites golpistas, o sobre sus leyes o prácticas políticas, están trasladando el relato de colono ilustrado.

 

Así, un nuevo modo de autoritarismo particularista se extiende por todo el espectro teórico de izquierdas. La ética, los principios religiosos y las teorías universales son convertidos en anatemas contra los que se alzan un ejército de filósofos, politólogos, sociólogos y antropólogos dispuestos a liquidar cualquier propuesta de unidad de acción.

 

La religión se presenta como un obstáculo insalvable, por ejemplo, para apoyar a Hezbollá, el único movimiento que ha sido capaz de derrotar al ejército de Israel, que coloca la causa palestina en el horizonte de su lucha y que consigue el respeto de la mayoría de las poblaciones árabes. La modernidad propone no una laicidad sino una secularización consumista que lo mismo destruye la religión que al ser humano, decía Passolini. La igualdad de mercado permite el enmascaramiento del conflicto latente entre las necesidades sociales y la propiedad de los bienes para satisfacerlas.

 

El imperialismo del siglo XXI ha llenado de dogmas invisibles la mente de los ciudadanos europeos gracias a los intelectuales de izquierdas. Mientras que los dogmas del imperialismo del siglo XX eran reconocibles a poco que se ahondara en la ideología liberal (el mercado, el equilibrio, la eficacia…) en estos momentos se presentan como consignas de izquierda términos como derechos humanos, diversidad, identidad, etc.

 

Si el imperialismo tardío del siglo XX trató de cerrar el paso a las revoluciones con el discurso del “fin de las ideologías” y por tanto el “fin de la historia”, el del siglo XXI trata de conjurarlas con la invención mitológica del pasado según la ideología y los deseos (ej. La construcción imaginada de Israel), los mitos nacionalistas, los derechos universales, la multiculturalidad, la diversidad, etc.

 

Pero la unidad no es el individuo sino la sociedad. Y no hay sociedad que pueda ser construida como un sumatorio de individualidades. De la misma forma que ocurre con la memoria, lo colectivo y lo comunitario es un lastre para el nuevo imperialismo, de ahí ese discurso postmoderno contra los liderazgos, contra las organizaciones, contra los héroes y las banderas. De ahí ese ensalzamiento constante del individuo, del grupo y de las micro-identidades.

 

Reconciliar el relato con la vida, ocuparnos del mundo que camina

 

Para Said, existían “humanistas profesionales” que son “incapaces de establecer conexiones entre la crueldad prolongada y sórdida de prácticas como la esclavitud, la opresión racial y colonialista o la sujeción imperial, en el seno de una sociedad, por un lado, y por otro, la poesía, la ficción y la filosofía de esa misma sociedad (12).

 

En el imperialismo cultural del siglo XXI se mantiene esa desconexión y es frecuente que la literatura, el cine, o la filosofía utilicen los casos reales para transformarlos en ficciones inocuas y desvíen la atención de la crítica radical al capitalismo.

 

Académicos e intelectuales pos-modernos se centran en debatir sobre los procedimientos cuando lo que está en juego, tal y como planteara Foucault es la propia vida humana, no las formas específicas en las que se expresa. Es así que la particularidad de los sistemas políticos o de los derechos ciudadanos no respetados hacen desaparecer las amenazas globales (la guerra, la depredación del medio ambiente, el hambre…) por arte de magia.

 

Defender un sistema de partidos, un parlamento, unas elecciones, la libertad de expresión, los derechos de ciudadanía se colocan por encima de la amenaza global de la guerra imperialista o de la producción de bienes básicos para resolver el alimento, la salud, el alojamiento o la educación.

 

En el ámbito de la política, los ideales ilustrados como la igualdad, la solidaridad y libertad que en el siglo XX sirvieron para alentar y legitimar el alzamiento de los pueblos colonizados contra las metrópolis, hoy, sólo se conciben en su “cualidad trascendente” separados de lo cotidiano de forma que son utilizados para arremeter contra los procesos revolucionarios latinoamericanos que defienden su soberanía y su independencia económica y que en ocasiones no “respetan adecuadamente” los derechos humanos.

 

Cientos de veces Venezuela tiene que defender su democracia y la transparencia de su sistema electoral, no hay momento en el que Cuba no deba argumentar lo innecesario de un sistema de partidos al estilo europeo o que Bolivia no deba justificar el recurso al extractivismo para obtener recursos económicos.

 

Pero sin duda el conflicto central de nuestro mundo queda fuera de las preocupaciones del intelectual postmoderno: el conflicto entre el Capital y el trabajo. A pesar de vivir en un mundo inundado de desarrollos tecnológicos y culturales espectaculares la lucha por la subsistencia sigue anclada en una lógica embrutecedora que reduce al sujeto a su expresión más primitiva, una pieza insignificante, sin conciencia, apenas pura energía (física o intelectual) que es extraída para alimentar la maquinaria global. En el Capitalismo la lógica de las necesidades queda subordinada constantemente a la lógica del beneficio.

 

El capitalismo no es sólo un modo de producción es un sistema en el que cada una de sus partes no puede ser aislada y funcionar por separado. La fundamentación ideológica del capitalismo está en la individualización opuesta a la sociabilidad –esta última única garantía de la pervivencia de la especie humana- y en la escisión del ser humano (alma, cuerpo, razón-sentidos).

 

El intelectual que desarrolla su potencia históricamente sólo ha podido hacerlo restituyendo la vida y su forma específica, o dicho de otro modo, actualizando constantemente en su práctica cotidiana la potencia que encierra la vida humana y creando así nuevas formas de vida, distintas a la forma capitalista existente. Hoy ese intelectual parece haberse extinguido.

 

Volvamos a Gramsci y reivindiquemos una filosofía de la praxis que encuentre en las actividades y pensamientos cotidianos, en las prácticas de solidaridad diarias, en el internacionalismo, elementos para construir un mundo realmente alternativo.

 

El filósofo Terry Eagleton propone en su último libro sobre el Materialismo ocuparse del cuerpo, pero no del “cuerpo étnico, genérico, queer, hambriento, construido, perecedero, decorado, discapacitado, cibernético, biopolítico” (13) sino de lo que tienen en común cada uno de los seres humanos, aquello que nos permite subsistir como especie (animal y cultural), el cuerpo como una realidad material que necesita alimentarse, alojarse, educarse, pensar, amar, reír…

 

Hablamos de esa materialidad histórica de la que se ocuparon Marx y Engels, y E.P. Thomson, Gramsci, Mariátegui, el Che y Fidel, que les llevó hacia el universalismo revolucionario que reivindicaba la igualdad en contraposición a la explotación capitalista.

 

No puede haber emancipación, ni soberanía, ni vida digna de ser vivida en el marco cada vez más estrecho de los particularismos individualizantes que no van más allá del pequeño grupo identitario, que, enemigos de la historia, no pueden proyectarse más allá del presente y del grupo al que pertenecen.

 

La tarea de la izquierda es transformar todas las energías sociales en acciones conscientes, no negarlas, ni inventarlas. La tarea de la izquierda es ocuparse de los problemas reales, materiales, y no volver una y otra vez sobre problemas y cuestiones ya resueltas hace muchos años, como por ejemplo la incompatibilidad del capitalismo y la democracia, o la imposibilidad de la reforma del capitalismo, o de una acumulación de capital sin explotación, o una propiedad privada promotora del bien colectivo. La tarea de la izquierda y de los intelectuales revolucionarios no puede ser otra que ponerse al servicio de la vida, concreta, material, y no del Capital.

 

Finalmente, dado que el imperialismo no es sino la expansión globalizada del Capitalismo, enfrentarse al imperialismo del siglo XXI implica necesariamente la conformación de un Frente internacionalista que haga suyas las luchas y las resistencias de todos los pueblos contra el Capitalismo, en todos y cada uno de los ámbitos en los que despliega su arsenal bélico.

  

Notas y referencias:

 

1- XVI planteó esta curiosa situación de aceptación de la servidumbre en su libro “la servidumbre voluntaria”.

 

2- Cuando utilizo el término economía hablo en realidad del capitalismo. De hecho cuando los economistas, los políticos y el público en general habla de economía en realidad de lo que se está hablando es del modo de producción hegemónico que es el Capitalismo. Para el desarrollo de este tema ver Ángeles Diez, “La economía y los pretextos”, Rebelión, 26/11/208

 

3- Alain Badiou, El despertar de la historia. Ed. Clave Intelectual, Madrid, 2012, pág.22

 

4- RT, “Periodista británica: Los cascos blancos trabajan como terroristas”, (Consulta 14/02/2018)

 

5- La investigadora británica´, Frances Stonor Saunders, en su obra “La CIA y la Guerra Fría cultural” así lo afirma tras un exhaustivo trabajo de entrevista a ex miembros de la CIA, análisis de documentos desclasificados y materiales diversos de la época.

 

6- Ramón Grosfoguel, entrevista, El Solitario

 

7- Humberto Maturana, R. y Fco Varela, G. ”El árbol del conocimiento. Las bases biológicas del entendimiento humano” Santiago, Ed. Universitaria 1984.

 

8- idem

 

9- Edward W. Said, Cultura e imperialismo. Ed. Debate, Barcelona, 2018, p. 15

 

10- Datos de los cómics en España: la publicación de cómics se incrementó en el 2017 en 500 títulos.

 

11- Edward W. Said, Cultura e imperialismo. Ed. Debate, Barcelona, 2018, p. 15

 

12- Edward W. Said, Cultura e imperialismo. Ed. Debate, Barcelona, 2018, p. 16

 

13- Terry Eagleton, Materialismo. Editorial Península, 2017, pág. 12

  

Ángeles Díez ,Dra. CC. Políticas y Sociología, profesora de la Universidad Complutense

  

Fuente: KRÍTICA

Contribución a la crítica del intelectual postmoderno - Apuntes sobre el imperialismo del siglo XXI.

  

"La institucionalización de las izquierdas y las tertulias televisivas han domesticado definitivamente cualquier indicio contestatario. El activista se ha transformado en un “seguidor” de tuits de sus políticos de moda, las redes sociales le ocupan más tiempo que la protesta en las calles."

 

Ángeles Díez, Dra. CC. Políticas y Sociología, profesora de la Universidad Complutense

  

“Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea y que no sabía de la pelea de los cometas en el cielo que van por el aire dormido engullendo mundos”.

 

(José Martí, Nuestra América)

 

A principios del siglo XXI habían caído los países del Este, Estados Unidos, a pesar de ser el país más endeudado del planeta, se convertía en la única potencia hegemónica gracias a sus más de 800 bases militares repartidas por todo el mundo, a un presupuesto militar que superaba la suma del presupuesto militar del resto de los países, al control del dólar como divisa de las transacciones internacionales; pero sobre todo, gracias a su hegemonía cultural e ideológica conseguida con el monopolio y control de las industrias culturales y las corporaciones mediáticas.

 

Sin embargo, ese paraíso de poder incontestable anunciaba su declive en el terreno económico político, una descomposición social interna sin precedentes, y una pérdida creciente de la influencia en lo que siempre ha considerado su patio trasero latinoamericano. Definitivamente, hoy, Estados Unidos ha perdido su capacidad para dirigir el mundo.

 

La potencia que ha liderado la expansión capitalista está en caída libre lo cual la hace especialmente peligrosa. Existe, no obstante, un campo en el que sigue manteniendo su hegemonía, el campo cultural e ideológico. Aquí parece estar ganado la contienda. Como en la película de las hermanas Wachowski, The Matrix, los guardianes del simulacro se ocupan de hacer desaparecer toda evidencia del verdadero rostro del capitalismo y nos mantienen en una servidumbre voluntaria (1) nutriendo de energía a la maquinaria que nos somete.

 

No trataré en este artículo de las contradicciones que se producen en el seno del capitalismo sino cómo y por qué y sobre todo quienes son algunos de estos guardianes de la matriz que se ocupan, consciente o inconscientemente, de apuntalar el capitalismo y la civilización occidental, en evidente crisis e incapaz ya de resolver las mínimas condiciones de subsistencia para las dos terceras partes de la humanidad, incluidos gran parte de sus ciudadanos.

 

El capitalismo y su ideología legitimadora, el liberalismo, han impregnado todo tipo de relaciones humanas subordinando todo hacer social y todo pensamiento a la racionalidad económica.

 

La economía se ha convertido en el emblema del mundo moderno y no hay nada, ni pensamiento ni sentimiento que no quede sometido a la calculabilidad económica, o que no se convierta en nutriente de la acumulación. Al tiempo que esto ocurre, en la materialidad de la vida, todo queda oculto a los ojos de los sujetos de los que se alimenta el sistema.

 

El sufrimiento, el hambre, la desigualdad, la miseria de los pueblos, la guerra, se nos presentan como acontecimientos desgraciados sin relación con la economía (2). Los economistas de todo pelaje se devanan los sesos para cuadrar las cuentas de resultados y para ajustar el déficit económico; desarrollan modelos matemáticos y tratan de devolver la “confianza a los mercados”.

 

Se hace depender la solución de las necesidades humanas de la atracción de capitales obviando así el principio básico que mueve la economía –la capitalista- que no es otro que el que dice que la única mercancía que genera valor, más valor que el que necesita para reproducirse, es única y exclusivamente el trabajo humano; que el capital no es otra cosa que trabajo solidificado; y que el capital, independientemente de la voluntad de su poseedor, para reproducirse necesita incrementarse constantemente y sólo puede hacerlo mediante la explotación, a saber, obteniendo valor del trabajo. Lo demás, juegos florales. Nadie ha podido demostrar que el capitalismo funcione de otra forma.

 

Sin embargo, hay quienes sostienen que el capitalismo tal y como lo analizó Marx, también Weber (un sociólogo nada sospechoso de marxista), ya no es el mismo y que ha evolucionado hacia otras formas menos dolosas, incluso hay quienes, como Toni Negri plantean que, fruto de sus contradicciones, se metamorfoseará en comunismo, pero como afirma Alain Badiou “el capitalismo contemporáneo presenta todos los rasgos del capitalismo clásico.

 

Corresponde estrictamente a lo que se podría esperar de él puesto que su lógica ya no es rebatida por acciones de clase resueltas y localmente victoriosas. Si tomamos, en lo que concierne al futuro del Capital, todas las categorías predictivas de Marx veremos que es ahora cuando quedan plenamente demostradas” (3). Lo único que sí parece haber variado son la sofisticación y la eficacia de los mecanismos de fetichización, alienación y cosificación que fundamentan la explotación.

 

A la vista de lo que hoy son los intereses y las preocupaciones de la mayor parte de los intelectuales occidentales podemos afirmar que estamos ante un reencantamiento del mundo que, desde mi punto de vista, se inició tras el mayo del 68 y que en estos momentos dispone de dispositivos extraordinariamente potentes como la tecnología digital que construye un mundo paralelo (virtual) que, al tiempo que disfraza e invisibiliza el sometimiento y la explotación, distrae las resistencias.

 

Intelectuales de izquierda, líderes y movimientos sociales se muestran incapaces de vislumbrar dónde está el Frente de batalla, se confunde en qué lugar de la guerra se está, ya no hay quien dibuje los mapas del poder que orienten las luchas.

 

A veces se percibe la injerencia estadounidense en la guerra “encubierta” contra Venezuela, pero al cabo del tiempo se impone el relato de las corporaciones mediáticas que acusa al gobierno bolivariano de falta de democracia; otras se denuncian los planes secretos contra los gobiernos latinoamericanos como el Freedom 2, el Masterstroke, o el manual de golpes blandos de Gene Sharp, pero al poco, esos mismos intelectuales se manifiestan contra el gobierno de Nicaragua y a favor de los “pacíficos manifestantes”, se denuncia la propaganda mediática contra Siria y la intervención imperialista pero al mismo tiempo se hace único responsable de la guerra al presidente legítimo de Siria Bashar al- Asad, o se utiliza como fuentes de información de la guerra a los Cascos blancos, una ONG fundada por el ex oficial de la Inteligencia británica James Le Mesurier y ampliamente denunciada por ser “escenógrafos” para los medios occidentales (4).

 

Académicos e intelectuales se mueven desconcertados por las redes sociales, presionados por su narcisismo y las exigencias del mercado editorial o mediático, buscando pruebas que avalen sus posiciones ideológicas y que les ayuden a distinguir quienes son los buenos y cuales son los malos. Pero los intelectuales de izquierdas ya no buscan construir armas de lucha contra el capitalismo, ni alimentar las resistencias; sólo se ocupan de encontrar ese dato, esa historia humana, ese argumento que les permita seguir publicando libros, seguir dando entrevistas a los medios masivos y sosteniendo sus posiciones como si en ello les fuera la vida. Unas posiciones que por otro lado no se preguntan cómo es que coinciden con los intereses y las lógicas de expansión capitalista.

 

Hay otros, ciertamente, que dedican todas sus energías e inteligencia a buscar, en general en el plano puramente retórico, salidas “viables” al capitalismo, reformas, caminos alternativos, espacios de consenso que les eviten riesgos innecesarios. La búsqueda de certezas teóricas exime de responsabilidades en la praxis.

 

Un nuevo idealismo postmoderno recorre Europa y salta mares y océanos cabalgando a lomos de un celular. Desprendiéndose de la corporeidad de las necesidades más básicas como el alimento, la salud, la vivienda, la educación…; esta concepción idealista del mundo aboga por la supremacía de los Derechos humanos en tanto que categorías trascendentes e individuales: la libertad sexual, la libertad de expresión, de circulación, la ciudadanía, el parlamentarismo, el voto; y defiende un “relativismo constructivista” en el que el ser humano es una realidad plástica y maleable; y la política no tiene que ver con el poder sino con la voluntad, y en última instancia con el deseo. El único objetivo parece ser situarse mejor en el mercado de las ideas, o tal vez, ganarse la vida.

 

La neo-colonización ideológica postmoderna y el imperialismo del Siglo XXI

 

Desde hace apenas unos años, antes de lo que calculaban los Think tank estadounidenses, ha surgido una multipolaridad en lo económico, lo político, lo militar e incluso lo geoestratégico.

 

Ciertamente, la guerra en Siria donde, a petición del gobierno sirio, la coalición liderada por Rusia ha puesto freno a las aspiraciones europeas y estadounidenses, es muestra de este retroceso estadounidense; o la fuerza con la que China se está haciendo con el comercio a nivel mundial, también apuntan a esa pérdida de hegemonía. Pero en ninguno de los dos casos hay contradicciones ideológicas. Ni en el caso de Rusia ni en el de China ya que ambos países plantean confrontaciones en el ámbito económico, geoestratégico y en última instancia de poder pero no en cuanto al cuestionamiento del capitalismo.

 

Estados Unidos no tiene problemas ideológicos sino económicos y geoestratégicos con Rusia (el último encuentro de Donald Trump y Vladimir Putin en la cumbre del G20 en Helsinki que tanto enfadó a las agencias estadounidenses así lo muestra), tampoco los chinos son una amenaza ideológica o política sino económica por el reparto de los recursos y de los mercados.

 

Los problemas ideológicos surgen cuando hay países que violan alguno de los dogmas del capitalismo: países soberanos que utilizan sus recursos para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes, que practican el internacionalismo, que se plantean como horizonte el desarrollo social y humano, que subordinan la propiedad privada al bien colectivo, o países cuya identidad nacional, religión (determinada concepción del islam) o cultura, alimentan los sueños y las resistencias de los pueblos.

 

La guerra actual, en mayor medida que las anteriores, debido a la capacidad bélica equiparable entre las grandes potencias se está dando fundamentalmente en el campo ideológico. El comandante Fidel Castro supo anticiparlo antes que ningún otro estratega mundial cuando planteó para Cuba, en plena crisis tras la caída de la Unión Soviética, la “batalla de las ideas”.

 

El imperialismo cultural que tan maravillosamente analizó Edward Said en el caso de la novela del siglo XX y que según su propuesta analítica fundamentó y/o creó las condiciones para el imperialismo económico y político, incluso, citando a W. Blake puede que precediera a esta expansión, sirve para entender la continuidad y la potencia de la cultura para la continuidad del dominio capitalista.

 

Durante la Guerra Fría dos fueron las claves del imperialismo cultural: la generalización del modo de vida americano mediante todo tipo de productos de las industrias culturales monopolizadas por EEUU (especialmente el cine, pero también revistas como Encounter para los círculos intelectuales, Reader’s Digest para los sectores más populares, agencias de información y medios como La voz de América, conciertos, etc.); y otro elemento clave fue servirse de los intelectuales de izquierdas no comunistas profundamente anti-soviéticos (5). A través de ellos no sólo se difundían los productos artísticos estadounidenses sino que se conseguía una mayor credibilidad en las críticas a la Unión Soviética.

 

Un ejército de intelectuales, académicos, escritores y artistas han sido los responsables del apuntalamiento constante de un sistema económico que hace años amenazaba ruina. Agencias de inteligencia, institutos de investigación, ONG, y demás organizaciones al servicio de los intereses estadounidenses se han encargado de organizar y orientar a este ejército.

 

El intelectual postmoderno se asemeja en sus funciones a lo que Gramsci denominaba intelectual orgánico. Constituye ese grupo de productores culturales contemporáneos que han renunciado a servir de guía a unos movimientos sociales cada vez más reformistas y se reproducen acomodados en sus nichos de diversidad. Son principalmente intelectuales mediáticos.

 

Estos intelectuales intentan defender su identidad “contestataria” e inconformista recurriendo a un lenguaje pretendidamente marxista o provocador, antiliberal y anticapitalista, especialmente en la superficie. Pero acaban cayendo en la pura retórica vacía de un lenguaje plagado de tópicos, gaps, incluso chistes fáciles cuando de lo que se trata es de ganar audiencias que pudieran traducirse en votos.

 

El intelectual postmoderno busca en el mercado de la disidencia grupos que le permitan seguir ocupando un lugar en las portadas de los medios, muchas veces en los medios alternativos para no dejar de estar en el “candelero”. De este modo las prácticas revolucionarias, que sin duda las hay, se han quedado huérfanas de teoría.

 

Fanon, Aimé Cesaire o C.L.R. James ya denunciaron en su día esa colonización cultural del siglo XX que relegaba las categorías de raza o género a epifenómenos del capitalismo y llevaba a los partidos comunistas a subordinar las luchas por la descolonización a las luchas del obrero occidental ilustrado. Denunciaban que no se entendiera que el capitalismo llevaba implícito el racismo y la discriminación de los pueblos a los que sometía y que los fascismos simplemente habían implementado en Europa lo que hacía siglos practicaban los capitalistas en las colonias.

 

La colonización cultural del siglo XX pasaba pues por interceptar los movimientos de liberación que surgían en las colonias europeas. Y fueron muchos los intelectuales vinculados a los partidos comunistas europeos que asumieron el discurso racionalista ilustrado para distanciarse de los movimientos de liberación.

 

En el siglo XXI la cultura y la ideología postmoderna siguen alzando las banderas ilustradas del siglo XX: el Estado de Derecho, la democracia (burguesa), la libertad, la igualdad (de oportunidades). Pero ahora tiene que ocultar el fracaso concreto y real de esta mitología reciclando dichos principios con formatos más actualizados: gobernanza, participación, empoderamiento, centrismo… La actitud buenista sirve de máscara moral para los intereses de grupo (familia, amigos, colegas) y ayuda a neutralizar las resistencias que se dan en el plano de la vida material y cultural de los pueblos.

 

Las universidades europeas siguen reproduciendo ese hombre blanco ilustrado pero ahora armado con aplicaciones y móviles de última generación que afirman ser la “voz de los sin voz”.

 

Grosfoguel, el teórico del decolonialismo plantea que para ser un proyecto radical no sirve sólo con ser anticapitalista sino que hay que ser antisistema (antipatriarcal, antirracista, anticolonial, no imperialista…) hay que pensar que no se habla sólo de un sistema económico sino de una civilización-mundo “que nace de la expansión colonial europea”(6).

 

Pero eso significa, entre otras cosas, la necesidad de romper con la mitología occidental que construyó un sistema de Estados nacionales y sistemas políticos parlamentarios para ejercer más eficaz y racionalmente la dominación. Los mitos del parlamentarismo burgués y del sistema electoral que le legitima tienen que ser revisados a la luz de la realidad material no de la realidad imaginada o deseada.

 

Por otro lado, la institucionalización de las izquierdas y las tertulias televisivas han domesticado definitivamente cualquier indicio contestatario. El activista se ha transformado en un “seguidor” de tuits de sus políticos de moda, las redes sociales le ocupan más tiempo que la protesta en las calles. La neocolonización cultural del siglo XXI está en marcha a través de las múltiples autopistas virtuales cuyo peaje es la conciencia crítica de los usuarios.

 

Si el siglo XX fue caracterizado por los situacionistas como la sociedad del espectáculo hoy podríamos hablar de la época del enmascaramiento. No se trata ya de representación sino ocultación intencionada, y no es sólo ocultar el significado del mundo es hacer que este desaparezca: virtualizarlo. Es por fin lograr que la forma lo sea todo, el significante por encima del significado.

 

Otro de los elementos fundamentales del imperialismo cultural fue, en la modernidad, el refugio en el contrato o, dicho de otra forma, una nueva forma de legalidad y de legitimidad racionales. Sobre este derecho que emanaba de la representación y la delegación de la voluntad popular en los parlamentos se conseguía someter al pueblo. En los procesos de descolonización del siglo XX el modelo de Estado de derecho y la representación parlamentaria sancionada mediante el procedimiento electoral se convertirían en la nueva forma de sometimiento de las nuevas naciones independizadas a las élites nacionales.

 

En el siglo XXI, las élites políticas e intelectuales occidentales y de las antiguas colonias encuentran en el Estado de derecho, que como diría Marx no es otro que el Estado burgués, el mejor refugio para estar a salvo de las grandes confrontaciones sociales.

 

Desde mi punto de vista, todo lo anterior constituye evidencias de que la potencia que lidera el mundo, Estados unidos, ha perdido la guerra económica, está perdiendo la militar y la política pero no la ideológica. En este terreno, como ya anticipara Gramsci, la hegemonía sigue estando del lado de la clase dominante que ha conseguido que las clases dominadas compartan sus valores, deseos e ideología.

 

Mantener el mundo escindido: el alma y el cuerpo, lo individual y lo colectivo, el hombre y la naturaleza, la teoría y la práctica… Ciertamente la barbarie homogeniza que es como decir que el capital convierte todo en mercancías. La civilización occidental, o, más bien el proceso civilizador europeo, no ha dado como resultado un mundo diferenciado, rico y variado, sino todo lo contrario.

 

Aunque hoy los medios de comunicación y las redes sociales nos presentan un mundo plural y multicultural la realidad es que lo diverso que nos muestran concierne sólo a la apariencia, a lo puramente estético. Es la naturaleza corpórea, psíquica, material, humana, la que es múltiple, rica y variada, aunque siga ciertas pautas que permiten predominar en ella la pulsión de vida frente a la pulsión de muerte.

 

Lo diferente no es una cualidad propiamente humana sino de la naturaleza y nosotros también somos producto de la naturaleza. Son las formas en las que se presenta la “nuda vida” que diría Agamben, las que son diversas y responden a la necesidad de conservación de las especies. Lo específicamente humano son las diferencias construidas desde la consciencia, no menos reales ni menos fundamentales.

 

La consciencia que hace pasar por la razón la interpretación de los acontecimientos y nos permite distinguir entre los asesinatos cometidos por el Estado de Israel y el acto desesperado de un palestino que se inmola. Es desde esa conciencia diferenciadora que los seres humanos nos negamos a ser estandarizados y transformados en mercancías intercambiables; de ello depende nuestra propia subsistencia. Sin embargo, esta pulsión básica, sustantiva y material en cierto sentido, es reconducida hacia una diferenciación superficial, banal, que impide la unidad de acción contra el capitalismo: identidades a la carta sin ningún denominador común.

 

Existe una unidad cultural/biológica del conocimiento y la acción que ha sido rota en los últimos doscientos años por el capitalismo (7), sobre ella se sostiene la explotación. El Capitalismo necesita originalmente de la fragmentación y la división entre el pensar y el hacer, la división del trabajo que aumente la eficacia de la explotación de los sujetos y de los pueblos.

 

La modernidad se construye ideológicamente sobre las dualidades que sirvieron de base al cristianismo pre-moderno para garantizar el sometimiento de los cristianos y el poder de la iglesia en la tierra. El par alma-cuerpo se traslada a la modernidad como razón-cuerpo y esta separación permitirá operar el ejercicio de la explotación sosteniendo ideológicamente una igualdad de derechos y de oportunidades que no cuestionan las desigualdades materiales, objetivas; y que además se convertirá en la trampa del intelectual pos-moderno.

 

Reconstruir la unión entre el pensar y el hacer es uno de los grandes retos de una cultura verdaderamente revolucionaria, es decir, aquella que sea capaz de enfrentarse al imperialismo del siglo XXI. Los intelectuales deben trabajar en esta reunificación confrontando sus análisis con la realidad de las necesidades humanas, sean estas psíquicas o materiales.

 

Lo mismo que Marx no distingue entre los productos del trabajo humano ya sean intelectuales o materiales, pues poseen valor de uso (satisfacen necesidades ya sean mentales o físicas, reales o imaginarias) y valor, de la misma forma pensar/analizar son acciones humanas que no pueden ser reducidas a procesos mentales única y exclusivamente en la medida en que suponen gasto de energía (física) y se encuentran ineludiblemente conectadas a los actos comunicativos sin los cuales no podrían darse.

 

Los intelectuales comen, se protegen del frío, aman, ríen, odian… Tampoco la práctica es acción pura, nunca lo fue: en cuanto acción humana, implica “estar orientada a un fin, de lo contrario es un acto reflejo o imitativo; necesariamente está guiada por el conocimiento. El conocimiento se nutre de la acción y es acción. Solo el pensar informático (inteligencia artificial) es conocimiento puro porque sus premisas y sus fines le vienen dados“(8).

 

Este imperialismo cultural del siglo XXI que vamos cartografiando se alimenta de nuestras buenas intenciones. La desconexión entre causa y efecto, entre el pasado y el presente, hace posible que los intelectuales queden al resguardo de su responsabilidad. En el campo de la lucha armada se expresa en la doctrina de la “intervención humanitaria” que tan buenos resultados ha dado entre los intelectuales europeos que acabaron justificando la intervención armada en Yugoslavia, en Libia, en Siria o en Ucrania.

 

En los shows televisivos que se disfrazan de tertulias o debates de actualidad proliferan los micro-relatos postmodernos donde se juzga y sentencia a los gobiernos latinoamericanos que no cumplen con las formas políticas y culturales de las antiguas metrópolis, siempre evaluados desde la arbitrariedad, unos sí otros no, previamente señalada por la agenda mediática.

 

Si en el imperialismo del siglo XIX y XX Edward Said estudiaba la novela por considerarla “el objeto estético de mayor interés a estudiar en su conexión particular con las sociedades francesa y británica, ambas en expansión” (9), no caben dudas de que a principios del XXI hay que estudiar el cine de superhéroes, los cómics (10), las series de televisión y las redes sociales.

 

Para Said, en el imperialismo, la batalla principal se libraba por la tierra pero “cuando tocó preguntarse quién la poseía antes, quién tenía el derecho a ocuparla y trabajarla, quién la mantenía, quién la recuperó y quien planifica ahora su futuro, resulta que todos esos asuntos habían sido reflejados, discutidos e incluso, durante algún tiempo, decididos en los relatos. Según ha dicho algún crítico por ahí, las naciones mismas son narraciones.

 

El poder de narrar, o de impedir que otros relatos se formen y emerjan en su lugar, es muy importante para la cultura y para el imperialismo, y constituye uno de los principales vínculos entre ambos”(11). Los microrrelatos postmodernos que circulan a gran velocidad por las redes van conformando matrices de colonización cultural: el indigenismo, el género, el ecologismo, las elecciones, la representación. Todos ellos debidamente sustanciados fuera de la lógica capitalista. No hay historia, no hay violencia solo presente y buenas intenciones.

 

Cuando el Ente sionista de Israel a través de su embajada en Nigeria regala 70 Tablet a niños nigerianos con la bandera de Israel en la parte trasera está trasladando el relato del progreso y la tecnología como valores vinculados al Estado sionista. Cuando los intelectuales europeos, en las nuevas agresiones imperialistas a América Latina, por ejemplo en Venezuela o en Nicaragua, se comportan como si tuvieran que autorizar a los gobiernos latinoamericanos a ejercer su autoridad gubernamental sobre las oposiciones violentas, sobre las élites golpistas, o sobre sus leyes o prácticas políticas, están trasladando el relato de colono ilustrado.

 

Así, un nuevo modo de autoritarismo particularista se extiende por todo el espectro teórico de izquierdas. La ética, los principios religiosos y las teorías universales son convertidos en anatemas contra los que se alzan un ejército de filósofos, politólogos, sociólogos y antropólogos dispuestos a liquidar cualquier propuesta de unidad de acción.

 

La religión se presenta como un obstáculo insalvable, por ejemplo, para apoyar a Hezbollá, el único movimiento que ha sido capaz de derrotar al ejército de Israel, que coloca la causa palestina en el horizonte de su lucha y que consigue el respeto de la mayoría de las poblaciones árabes. La modernidad propone no una laicidad sino una secularización consumista que lo mismo destruye la religión que al ser humano, decía Passolini. La igualdad de mercado permite el enmascaramiento del conflicto latente entre las necesidades sociales y la propiedad de los bienes para satisfacerlas.

 

El imperialismo del siglo XXI ha llenado de dogmas invisibles la mente de los ciudadanos europeos gracias a los intelectuales de izquierdas. Mientras que los dogmas del imperialismo del siglo XX eran reconocibles a poco que se ahondara en la ideología liberal (el mercado, el equilibrio, la eficacia…) en estos momentos se presentan como consignas de izquierda términos como derechos humanos, diversidad, identidad, etc.

 

Si el imperialismo tardío del siglo XX trató de cerrar el paso a las revoluciones con el discurso del “fin de las ideologías” y por tanto el “fin de la historia”, el del siglo XXI trata de conjurarlas con la invención mitológica del pasado según la ideología y los deseos (ej. La construcción imaginada de Israel), los mitos nacionalistas, los derechos universales, la multiculturalidad, la diversidad, etc.

 

Pero la unidad no es el individuo sino la sociedad. Y no hay sociedad que pueda ser construida como un sumatorio de individualidades. De la misma forma que ocurre con la memoria, lo colectivo y lo comunitario es un lastre para el nuevo imperialismo, de ahí ese discurso postmoderno contra los liderazgos, contra las organizaciones, contra los héroes y las banderas. De ahí ese ensalzamiento constante del individuo, del grupo y de las micro-identidades.

 

Reconciliar el relato con la vida, ocuparnos del mundo que camina

 

Para Said, existían “humanistas profesionales” que son “incapaces de establecer conexiones entre la crueldad prolongada y sórdida de prácticas como la esclavitud, la opresión racial y colonialista o la sujeción imperial, en el seno de una sociedad, por un lado, y por otro, la poesía, la ficción y la filosofía de esa misma sociedad (12).

 

En el imperialismo cultural del siglo XXI se mantiene esa desconexión y es frecuente que la literatura, el cine, o la filosofía utilicen los casos reales para transformarlos en ficciones inocuas y desvíen la atención de la crítica radical al capitalismo.

 

Académicos e intelectuales pos-modernos se centran en debatir sobre los procedimientos cuando lo que está en juego, tal y como planteara Foucault es la propia vida humana, no las formas específicas en las que se expresa. Es así que la particularidad de los sistemas políticos o de los derechos ciudadanos no respetados hacen desaparecer las amenazas globales (la guerra, la depredación del medio ambiente, el hambre…) por arte de magia.

 

Defender un sistema de partidos, un parlamento, unas elecciones, la libertad de expresión, los derechos de ciudadanía se colocan por encima de la amenaza global de la guerra imperialista o de la producción de bienes básicos para resolver el alimento, la salud, el alojamiento o la educación.

 

En el ámbito de la política, los ideales ilustrados como la igualdad, la solidaridad y libertad que en el siglo XX sirvieron para alentar y legitimar el alzamiento de los pueblos colonizados contra las metrópolis, hoy, sólo se conciben en su “cualidad trascendente” separados de lo cotidiano de forma que son utilizados para arremeter contra los procesos revolucionarios latinoamericanos que defienden su soberanía y su independencia económica y que en ocasiones no “respetan adecuadamente” los derechos humanos.

 

Cientos de veces Venezuela tiene que defender su democracia y la transparencia de su sistema electoral, no hay momento en el que Cuba no deba argumentar lo innecesario de un sistema de partidos al estilo europeo o que Bolivia no deba justificar el recurso al extractivismo para obtener recursos económicos.

 

Pero sin duda el conflicto central de nuestro mundo queda fuera de las preocupaciones del intelectual postmoderno: el conflicto entre el Capital y el trabajo. A pesar de vivir en un mundo inundado de desarrollos tecnológicos y culturales espectaculares la lucha por la subsistencia sigue anclada en una lógica embrutecedora que reduce al sujeto a su expresión más primitiva, una pieza insignificante, sin conciencia, apenas pura energía (física o intelectual) que es extraída para alimentar la maquinaria global. En el Capitalismo la lógica de las necesidades queda subordinada constantemente a la lógica del beneficio.

 

El capitalismo no es sólo un modo de producción es un sistema en el que cada una de sus partes no puede ser aislada y funcionar por separado. La fundamentación ideológica del capitalismo está en la individualización opuesta a la sociabilidad –esta última única garantía de la pervivencia de la especie humana- y en la escisión del ser humano (alma, cuerpo, razón-sentidos).

 

El intelectual que desarrolla su potencia históricamente sólo ha podido hacerlo restituyendo la vida y su forma específica, o dicho de otro modo, actualizando constantemente en su práctica cotidiana la potencia que encierra la vida humana y creando así nuevas formas de vida, distintas a la forma capitalista existente. Hoy ese intelectual parece haberse extinguido.

 

Volvamos a Gramsci y reivindiquemos una filosofía de la praxis que encuentre en las actividades y pensamientos cotidianos, en las prácticas de solidaridad diarias, en el internacionalismo, elementos para construir un mundo realmente alternativo.

 

El filósofo Terry Eagleton propone en su último libro sobre el Materialismo ocuparse del cuerpo, pero no del “cuerpo étnico, genérico, queer, hambriento, construido, perecedero, decorado, discapacitado, cibernético, biopolítico” (13) sino de lo que tienen en común cada uno de los seres humanos, aquello que nos permite subsistir como especie (animal y cultural), el cuerpo como una realidad material que necesita alimentarse, alojarse, educarse, pensar, amar, reír…

 

Hablamos de esa materialidad histórica de la que se ocuparon Marx y Engels, y E.P. Thomson, Gramsci, Mariátegui, el Che y Fidel, que les llevó hacia el universalismo revolucionario que reivindicaba la igualdad en contraposición a la explotación capitalista.

 

No puede haber emancipación, ni soberanía, ni vida digna de ser vivida en el marco cada vez más estrecho de los particularismos individualizantes que no van más allá del pequeño grupo identitario, que, enemigos de la historia, no pueden proyectarse más allá del presente y del grupo al que pertenecen.

 

La tarea de la izquierda es transformar todas las energías sociales en acciones conscientes, no negarlas, ni inventarlas. La tarea de la izquierda es ocuparse de los problemas reales, materiales, y no volver una y otra vez sobre problemas y cuestiones ya resueltas hace muchos años, como por ejemplo la incompatibilidad del capitalismo y la democracia, o la imposibilidad de la reforma del capitalismo, o de una acumulación de capital sin explotación, o una propiedad privada promotora del bien colectivo. La tarea de la izquierda y de los intelectuales revolucionarios no puede ser otra que ponerse al servicio de la vida, concreta, material, y no del Capital.

 

Finalmente, dado que el imperialismo no es sino la expansión globalizada del Capitalismo, enfrentarse al imperialismo del siglo XXI implica necesariamente la conformación de un Frente internacionalista que haga suyas las luchas y las resistencias de todos los pueblos contra el Capitalismo, en todos y cada uno de los ámbitos en los que despliega su arsenal bélico.

  

Notas y referencias:

 

1- XVI planteó esta curiosa situación de aceptación de la servidumbre en su libro “la servidumbre voluntaria”.

 

2- Cuando utilizo el término economía hablo en realidad del capitalismo. De hecho cuando los economistas, los políticos y el público en general habla de economía en realidad de lo que se está hablando es del modo de producción hegemónico que es el Capitalismo. Para el desarrollo de este tema ver Ángeles Diez, “La economía y los pretextos”, Rebelión, 26/11/208

 

3- Alain Badiou, El despertar de la historia. Ed. Clave Intelectual, Madrid, 2012, pág.22

 

4- RT, “Periodista británica: Los cascos blancos trabajan como terroristas”, (Consulta 14/02/2018)

 

5- La investigadora británica´, Frances Stonor Saunders, en su obra “La CIA y la Guerra Fría cultural” así lo afirma tras un exhaustivo trabajo de entrevista a ex miembros de la CIA, análisis de documentos desclasificados y materiales diversos de la época.

 

6- Ramón Grosfoguel, entrevista, El Solitario

 

7- Humberto Maturana, R. y Fco Varela, G. ”El árbol del conocimiento. Las bases biológicas del entendimiento humano” Santiago, Ed. Universitaria 1984.

 

8- idem

 

9- Edward W. Said, Cultura e imperialismo. Ed. Debate, Barcelona, 2018, p. 15

 

10- Datos de los cómics en España: la publicación de cómics se incrementó en el 2017 en 500 títulos.

 

11- Edward W. Said, Cultura e imperialismo. Ed. Debate, Barcelona, 2018, p. 15

 

12- Edward W. Said, Cultura e imperialismo. Ed. Debate, Barcelona, 2018, p. 16

 

13- Terry Eagleton, Materialismo. Editorial Península, 2017, pág. 12

  

Ángeles Díez ,Dra. CC. Políticas y Sociología, profesora de la Universidad Complutense

  

Fuente: KRÍTICA

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CADE 2013 PONENCIAS

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QUE ES LA PARTICIPACION CIUDADANA Y COMO SE PARTICIPA

EN DEMOCRACIA

Por: Isabel Saint Malo de Alvarado

 

Hace 23 años ya cuando recuperamos nuestra democracia, el centro de nuestra atención fue esa. Recuperar la democracia y lo logramos. Ciertamente recuperamos la posibilidad de elegir a nuestros gobernantes. Lo que sucede es que una democracia de ciudadanos va mucho más allá de la posibilidad de acudir a las urnas a votar cada cinco años. Una democracia de ciudadanos es aquella en la cual el sistema permite oportunidades para todos.

 

Instituciones sólidas y robustas que respondan al ciudadano de manera equitativa. En estos aspectos tenemos aún una gran deuda pendiente. El tema escogido para este CADE aborda tres ejes temáticos absolutamente interdependientes ya que la institucionalidad y la democracia no son posibles sin una ciudadanía activa que participa. Y la democracia y la participación a su vez, requieren de instituciones sólidas para funcionar efectivamente. Por lo tanto, me voy a permitir referirme a estos tres ejes.

 

En el ámbito de la institucionalidad, ya desde el año 2005 el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo desde su oficina para Panamá, escogió para su Tercer Informe Nacional de Desarrollo Humano, el tema de la institucionalidad. A partir de los análisis que desde ese momento mostraban las profundas debilidades en la materia. El informe mostró y lo menciono porque todavía es relevante, casi ocho años después, que distinto a lo que muchos nos imaginamos esa debilidad no reside exclusivamente en las instituciones. Reside también en nosotros como ciudadanos.

 

Las instituciones son el reflejo de nuestra sociedad y si queremos empezar a cambiarlas necesitamos empezar por cambiarnos nosotros mismos y hacernos la pregunta, ¿y yo, qué estoy haciendo por la institucionalidad en Panamá? Nos hace falta un nuevo pacto entre ciudadanos y ese pacto tiene que descansar en la participación ciudadana.

 

Y ante la pregunta ¿por qué debo preocuparme yo por la institucionalidad? Pues la respuesta resulta evidente, así lo reflejó el informe al concluir que la pobreza, la desigualdad y la exclusión social en la que viven grandes sectores de nuestra sociedad, son el resultado directo de un cierto tipo de instituciones y de una cierta manera de hacer las cosas.

 

Anoche durante nuestra cena inaugural nuestro expositor de fondo el amigo Edmundo Harkins, nos decía, las instituciones no importan, y es que la institucionalidad de un país no es algo aislado, etéreo, que está para los académicos o para quienes se dedican a estudiar la materia. Es el entramado de reglas que rigen nuestra sociedad. Las reglas formales y las reglas informales.

 

Como organizaciones, como empresas y como país, nos enfrentamos día a día con ese entramado de reglas y de normas. Somos todos corresponsales, entonces, de la vigencia de ese cierto tipo de instituciones que nos mantiene atados a un pasado y cuya transformación nos podría permitir un salto cualitativo al primer mundo.

 

El Estado tiene una responsabilidad. El gobierno que son nuestros electores, que son nuestros electos, tienen una responsabilidad. Y los ciudadanos también tenemos una responsabilidad. No estamos eximidos de la aplicación de las normas.

 

La informalidad, los intereses particulares, vulneran los principios de equidad y la igualdad de oportunidades. Las acciones que a diario se cometen por las instituciones formales, por los funcionarios públicos y por nosotros los ciudadanos, son las acciones que construyen o resquebrajan las instituciones formales y las no formales.

 

Miremos algunos ejemplos de cómo nuestras acciones contribuyen directamente al fortalecimiento institucional o al debilitamiento del mismo. En nuestro diario vivir, porque el tema es ese, institucionalidad son las instituciones formales y son las informales. Si asistimos al médico y se le pide un ajuste en el diagnóstico, para que el Seguro cubra los gastos, si el restaurante por instrucción de su propietario no da la factura fiscal a menos que se lo solicite, si solicitamos a un establecimiento que nos eximan del pago del ITBMS a cambio de no darnos la factura, con cada una de estas acciones estamos participando activamente al rompimiento de las normas. De las reglas, de la misma manera, si nos negamos a pagar dinero u otros beneficios para que se nos asigne un contrato, o a pagar una coima para agilizar un trámite, o le decimos al policía que nos pongan la boleta frente a su insinuación de arreglar directamente y si accedemos a pagar los impuestos que no corresponden, estamos participando activamente en la construcción de las instituciones. Instituciones más sanas, apegadas a las normas y a las reglas.

 

Y no puedo dejar pasar hacer alguna referencia a lo dicho anoche en la sesión inaugural en torno a las solicitudes de algunos ciudadanos para romper las normas. Yo no dudo que esto suceda y esto es parte de la responsabilidad que tenemos. Y nuestros funcionarios tienen que decir que no. Sin embargo, yo también me atrevo a decir que si las instituciones funcionaran los ciudadanos tendrían menos necesidad de acudir al amigo para un favor, que ese no es un favor para romper las normas, y eso no debe ser aceptado y a veces es un favor porque la justicia no te responde como ciudadano. No se te están respetando tus derechos como ciudadanos, porque las instituciones son débiles y no funcionan. Entonces hay de los dos lados.

 

En cuanto al tipo de instituciones que queremos construir y en la dirección en la cual queremos fortalecer a las existentes, pues evidentemente queremos instituciones democráticas. Así es. Panamá está absolutamente clara que tenemos vocación democrática y eso me lleva al segundo tema que quisiera abordar que es el de la democracia.

 

En su significado más simple, el poder emana del pueblo. Y no es una definición que nos vamos a rescatar de la antigua Grecia y de que por ende es extemporánea. A modo de ejemplo para mirar cuan válido es este significado hoy , observemos el alcance del poder ciudadano en la primavera Árabe hace muy pocos días. No pretendo proponer revueltas, sabemos lo costosas que son, lo desestabilizantes que son, pero sí me atrevo a proponer que abramos los ojos. Y nos demos cuenta de que todos y cada uno de nosotros, tenemos la capacidad de una manera u otra de participar en la construcción de nuestra democracia. De hecho, es tan determinante el rol de los individuos, que internacionalmente ya algunos se están refiriendo al siglo del ciudadano. La primavera Árabe confirmó una vez más, que la democracia es una aspiración universal. Y que a través de la participación ciudadana, podemos exigirla. Una democracia de ciudadanos, mucho más allá y mucho más abarcadora que la democracia electoral que actualmente tenemos.

 

Por cierto estamos ya en un año pre electoral. Momento propicio para considerar la agenda de cada candidato. Y lo que ofrece en materia de democracia, en materia de institucionalidad y de participación. Valoremos el poder del voto y votemos a conciencia según los intereses colectivos, no los intereses particulares. El precio que pagamos todos es muy alto, cuando la elección no descansa en nuestra capacidad de discernir cuál es el mejor candidato para la colectividad, no para mis intereses personales.

 

Es el momento de exigir en esta elección que se trabaje con transparencia respetando los valores democráticos. Que se comprometan todos a rendir cuentas. Y a trabajar en función de resultados. Y en este sentido, también hay que hablar de los males que aquejan a nuestra democracia. Una democracia de ciudadanos requiere de un espacio equitativo para los candidatos en el cual exista para los ciudadanos la seguridad y la libertad de activarse a favor de cualquiera de los candidatos sin temor a represalias. Igualmente necesitamos asegurar que exista total transparencia en el financiamiento a las campañas y que exista tope a las donaciones.

 

En cuanto a las instituciones que sostienen la democracia, pues refirámonos a los partidos políticos que son parte de ellas. Tienen profundas debilidades. Sí son también responsables del creciente clientelismo que sufrimos en el país, pero la respuesta está en fortalecerlos, no en eliminarlos. Comprendo el desprestigio en que han caído, y considero que tienen que adecuarse para que los ciudadanos se acerquen más a ellos y ellos acercarse más a ellos. Tal como lo señala la Carta Interamericana Democrática, el fortalecimiento de los partidos y de otras organizaciones políticas es prioritario para la democracia.

 

De la misma manera y como parte del sistema democrático, es necesario fortalecer nuestras organizaciones de sociedad civil. Y dejemos ya de lado el señalamiento de que la sociedad civil pretende co gobernar. Es parte del rol de la sociedad civil opinar, aportar, eso es lo que necesita el sistema democrático. La participación a través de la sociedad civil es legítima, y además necesaria para que la democracia funcione efectivamente. Tan es así que el Instituto para la Democracia y la Asistencia Electoral Idea, como parte de sus guías de evaluación del sistema democrático, incluye elementos como el rol de la ciudadanía y de la sociedad civil y sin la participación de los ciudadanos y sin los derechos, libertades y medios para poder participar, el principio del control popular sobre el gobierno es imposible de llevar a la práctica. Está comprobado. Una sociedad civil robusta, es un contrapeso necesario más aún en un país como el nuestro en el cual no tenemos todavía pesos y contrapesos efectivos a nivel de los poderes del Estado.

 

Para fortalecer la sociedad civil, sus organizaciones necesitan compartir información. Y trabajar en su gobernancia interna, asegurando que funcionan con los valores que aspiramos implantar en el Estado. Con transparencia, gestión basada en resultados, rendición de cuentas. De igual manera es preciso señalar al referirnos al sistema democrático, la gran importancia que trabajemos en la independencia y separación de los poderes del Estado. Una tarea todavía bastante pendiente en nuestro caso.

 

Esta independencia descansa en instituciones transparentes, apegadas a las normas, identificadas con la ciudadanía. Y en las que se incentiva la participación ciudadana y se repudia la impunidad, la corrupción, el clientelismo, y el soborno político. En esta misma línea es preciso mirar el rol central que juega la libertad de expresión, pilar fundamental de la democracia contemporánea, el cual es también un vehículo para la participación, el monitoreo y la incidencia ciudadana.

 

Para concluir mi referencia al sistema democrático, observemos que no es casual que la Carta Democrática Interamericana firmada por las naciones de América el 11 de septiembre de 2001, dedique buena parte a consagrar algunos elementos considerados como fundamentales para la democracia participativa. El ejercicio del poder sobre la base de la voluntad popular y la separación de los poderes públicos, la transparencia, la libertad de prensa, y la libre expresión. La existencia de mecanismos de formación ciudadana, y el fortalecimiento de los partidos políticos. Por último, la Carta Democrática sostiene que la democracia no sólo significa ser electo democráticamente, sino gobernar democráticamente.

 

Con este marco en cuanto a la trascendencia de institucionalidad y del sistema democrático, quisiera mirar entonces con mayor precisión qué es la participación ciudadana y cómo se participa en democracia.

 

Participar no es exclusivamente para quien está dispuesto a correr a un puesto de elección popular. O representar a su gremio en un esfuerzo de diálogo. O salir a la calle a activarse en contra de una legislación. Todas esas son formas de participar. Pero la base de la participación social vienen a ser los espacios cotidianos de la que los ciudadanos nos relacionados con el Estado. En los trámites, en la prestación de servicios públicos.

 

En cuanto a la participación, ya no como individuo, sino colectivamente una mirada al entorno global nos muestra que los ciudadanos estamos propiciando cambios a partir de la participación. La pasada década ha mostrado la realidad y movimiento del poder del Estado hacia el ciudadano de manera trascendente, nunca antes visto. Estas transformaciones se están dando mucho más aceleradamente gracias a la globalización en las comunicaciones, las cuales han derribado las barreras nacionales y permitido una revolución a nivel de la información a la cual tenemos acceso los ciudadanos.

 

En el caso concreto de Panamá, encuestas realizadas señalan que la acción colectiva de los panameños es débil y cito: “Cuando se pregunta sobre sus posiciones frente a ciertas acciones colectivas, el 73% es decir una amplia mayoría, dice preferir esperar a que se resuelvan los problemas por sí mismo. Un 50% a organizarse cuando algo les afecte, un 46% a las autoridades y un 15% podría asistir a manifestaciones públicas.

 

Tradicionalmente ha habido mayor tendencia a organizarnos por los asuntos corporativos. El tema de los salarios, de las condiciones de trabajo, y no tanto por los temas más colectivos.

 

La declaración de espacio para mayor participación de las mujeres y los jóvenes dentro de las estructuras de los partidos políticos, así como de las organizaciones empresariales y otras, debe ser también una prioridad. Así como encuestas de la región muestran la baja participación femenina y juvenil, en los partidos políticos, datos del Instituto de Gobierno Corporativo muestra una aún más baja participación femenina en directivas empresariales. Una vez más lo que vemos a nivel nacional es el reflejo de lo que vemos a nivel de la sociedad.

 

Necesitamos permitir mayores espacios de poder ciudadano incluyendo a las minorías para mover los centros de poder más cerca del ciudadano. Mientras más cerca del ciudadano está el Estado, mayores posibilidades de seguimiento y auditoría. Y es muy cierto que necesitamos que el Estado y las instituciones formales propicien la apertura de mayores espacios de participación ciudadana. Porque los que existen son escasos y no funcionan adecuadamente. Pero también es cierto que tenemos espacio en nuestro diario vivir que necesitamos aprovechar activamente.

 

También en el ámbito del accionar colectivo la participación de consensos es algo en lo cual los panameños tenemos mucha experiencia. Y es que no es menor que logremos una y otra vez sentarnos alrededor de una mesa y lograr acuerdos. Esta habilidad está basada en nuestra estructura nacional en haber sido desde siempre país de tránsito dedicada al comercio. Estabilidad necesitamos transformarla en una transformación más constante, más moderna y que sea el primer recurso y no el último recurso; es decir, para prevención más que para solución. Incluso como producto de uno de estos esfuerzos de diálogo nacional se logró la instalación a nivel de ley de la República, de un espacio a través del Consejo de la Concertación Nacional para el Desarrollo en el cual participan los entes productivos, la sociedad civil, y el gobierno. Este fue un gran paso, pero el Consejo así como otros espacios de diálogo y concertación no redundarán en beneficio colectivo si no hacemos uso de ellos, de manera constante.

 

La concertación es un espacio a nivel nacional pero también necesitamos trabajar en la apertura de espacios a nivel de lo local, necesario para la consolidación democrática y su profundización. Por ejemplo, la elaboración de presupuestos municipales participativos, es solo el primer paso para la posterior fiscalización ciudadana en la ejecución de los mismos.

 

Yo comprendo que los esfuerzo de construcción de consenso ciudadano consumen mucho tiempo, consumen mucho esfuerzo. Pero no es tiempo gastado, es tiempo invertido.

 

Pero también tenemos que tener cuidado, tal como nos alerta el documento, profundización de la democracia hacia Centroamérica. El diálogo social y cito: “enfrenta actualmente riesgos como la trampa de la institucionalización de la democracia en exceso, perdiendo de este modo su carácter dinámico y espontáneo. Y en ese sentido yo hago un llamado a los miembros del Consejo de la Concertación para que hagan una auto evaluación y definan si no es tiempo ya de revisar el nivel de su representación y la agenda del Consejo. Con un fin más alto que es la construcción de diálogo social a nivel nacional. Tienen una gran responsabilidad en sus manos.

 

Estimados amigos, cambiemos el sistema, participemos en el cambio de sistema. Enrumbemos nuestro país hacia la posibilidad real de alcanzar un desarrollo y un crecimiento incluyente que llegue a todos. Sólo lo lograremos con ciudadanos que ejerzan su ciudadanía de manera responsable, que exijamos participando. Al fin y al cabo, sólo de esa manera podremos lograr el cambio a nivel de nuestros gobernantes.

 

En nuestra habilidad de ser ciudadanos activos está la posibilidad real de construir gobiernos que responsan al bien común y no a intereses particulares, que sean transparentes, que rindan cuentas. Estemos vigilantes en el marco del próximo torneo electoral frente a las propuestas tendientes a la creación de espacios de participación ciudadana y más aún, estemos vigilantes frente al cumplimiento de dichas propuestas. Impulsemos una democracia que permita la real y efectiva participación de todos, mujeres, jóvenes y minoría. Y que pase de ser una democracia electoral a una democracia de ciudadanos en la cual el sistema trabaja para eliminar la exclusión y la marginalidad y para llevar el crecimiento económico que estamos teniendo a ser un desarrollo sostenible para todos. La consolidación de nuestra democracia, de la institucionalidad panameña y de los espacios de participación ciudadana es un proceso que no tiene punto final y cuyo logro es responsabilidad de todos.

 

Muchísimas gracias.

  

Contribución a la crítica del intelectual postmoderno - Apuntes sobre el imperialismo del siglo XXI.

  

"La institucionalización de las izquierdas y las tertulias televisivas han domesticado definitivamente cualquier indicio contestatario. El activista se ha transformado en un “seguidor” de tuits de sus políticos de moda, las redes sociales le ocupan más tiempo que la protesta en las calles."

 

Ángeles Díez, Dra. CC. Políticas y Sociología, profesora de la Universidad Complutense

  

“Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea y que no sabía de la pelea de los cometas en el cielo que van por el aire dormido engullendo mundos”.

 

(José Martí, Nuestra América)

 

A principios del siglo XXI habían caído los países del Este, Estados Unidos, a pesar de ser el país más endeudado del planeta, se convertía en la única potencia hegemónica gracias a sus más de 800 bases militares repartidas por todo el mundo, a un presupuesto militar que superaba la suma del presupuesto militar del resto de los países, al control del dólar como divisa de las transacciones internacionales; pero sobre todo, gracias a su hegemonía cultural e ideológica conseguida con el monopolio y control de las industrias culturales y las corporaciones mediáticas.

 

Sin embargo, ese paraíso de poder incontestable anunciaba su declive en el terreno económico político, una descomposición social interna sin precedentes, y una pérdida creciente de la influencia en lo que siempre ha considerado su patio trasero latinoamericano. Definitivamente, hoy, Estados Unidos ha perdido su capacidad para dirigir el mundo.

 

La potencia que ha liderado la expansión capitalista está en caída libre lo cual la hace especialmente peligrosa. Existe, no obstante, un campo en el que sigue manteniendo su hegemonía, el campo cultural e ideológico. Aquí parece estar ganado la contienda. Como en la película de las hermanas Wachowski, The Matrix, los guardianes del simulacro se ocupan de hacer desaparecer toda evidencia del verdadero rostro del capitalismo y nos mantienen en una servidumbre voluntaria (1) nutriendo de energía a la maquinaria que nos somete.

 

No trataré en este artículo de las contradicciones que se producen en el seno del capitalismo sino cómo y por qué y sobre todo quienes son algunos de estos guardianes de la matriz que se ocupan, consciente o inconscientemente, de apuntalar el capitalismo y la civilización occidental, en evidente crisis e incapaz ya de resolver las mínimas condiciones de subsistencia para las dos terceras partes de la humanidad, incluidos gran parte de sus ciudadanos.

 

El capitalismo y su ideología legitimadora, el liberalismo, han impregnado todo tipo de relaciones humanas subordinando todo hacer social y todo pensamiento a la racionalidad económica.

 

La economía se ha convertido en el emblema del mundo moderno y no hay nada, ni pensamiento ni sentimiento que no quede sometido a la calculabilidad económica, o que no se convierta en nutriente de la acumulación. Al tiempo que esto ocurre, en la materialidad de la vida, todo queda oculto a los ojos de los sujetos de los que se alimenta el sistema.

 

El sufrimiento, el hambre, la desigualdad, la miseria de los pueblos, la guerra, se nos presentan como acontecimientos desgraciados sin relación con la economía (2). Los economistas de todo pelaje se devanan los sesos para cuadrar las cuentas de resultados y para ajustar el déficit económico; desarrollan modelos matemáticos y tratan de devolver la “confianza a los mercados”.

 

Se hace depender la solución de las necesidades humanas de la atracción de capitales obviando así el principio básico que mueve la economía –la capitalista- que no es otro que el que dice que la única mercancía que genera valor, más valor que el que necesita para reproducirse, es única y exclusivamente el trabajo humano; que el capital no es otra cosa que trabajo solidificado; y que el capital, independientemente de la voluntad de su poseedor, para reproducirse necesita incrementarse constantemente y sólo puede hacerlo mediante la explotación, a saber, obteniendo valor del trabajo. Lo demás, juegos florales. Nadie ha podido demostrar que el capitalismo funcione de otra forma.

 

Sin embargo, hay quienes sostienen que el capitalismo tal y como lo analizó Marx, también Weber (un sociólogo nada sospechoso de marxista), ya no es el mismo y que ha evolucionado hacia otras formas menos dolosas, incluso hay quienes, como Toni Negri plantean que, fruto de sus contradicciones, se metamorfoseará en comunismo, pero como afirma Alain Badiou “el capitalismo contemporáneo presenta todos los rasgos del capitalismo clásico.

 

Corresponde estrictamente a lo que se podría esperar de él puesto que su lógica ya no es rebatida por acciones de clase resueltas y localmente victoriosas. Si tomamos, en lo que concierne al futuro del Capital, todas las categorías predictivas de Marx veremos que es ahora cuando quedan plenamente demostradas” (3). Lo único que sí parece haber variado son la sofisticación y la eficacia de los mecanismos de fetichización, alienación y cosificación que fundamentan la explotación.

 

A la vista de lo que hoy son los intereses y las preocupaciones de la mayor parte de los intelectuales occidentales podemos afirmar que estamos ante un reencantamiento del mundo que, desde mi punto de vista, se inició tras el mayo del 68 y que en estos momentos dispone de dispositivos extraordinariamente potentes como la tecnología digital que construye un mundo paralelo (virtual) que, al tiempo que disfraza e invisibiliza el sometimiento y la explotación, distrae las resistencias.

 

Intelectuales de izquierda, líderes y movimientos sociales se muestran incapaces de vislumbrar dónde está el Frente de batalla, se confunde en qué lugar de la guerra se está, ya no hay quien dibuje los mapas del poder que orienten las luchas.

 

A veces se percibe la injerencia estadounidense en la guerra “encubierta” contra Venezuela, pero al cabo del tiempo se impone el relato de las corporaciones mediáticas que acusa al gobierno bolivariano de falta de democracia; otras se denuncian los planes secretos contra los gobiernos latinoamericanos como el Freedom 2, el Masterstroke, o el manual de golpes blandos de Gene Sharp, pero al poco, esos mismos intelectuales se manifiestan contra el gobierno de Nicaragua y a favor de los “pacíficos manifestantes”, se denuncia la propaganda mediática contra Siria y la intervención imperialista pero al mismo tiempo se hace único responsable de la guerra al presidente legítimo de Siria Bashar al- Asad, o se utiliza como fuentes de información de la guerra a los Cascos blancos, una ONG fundada por el ex oficial de la Inteligencia británica James Le Mesurier y ampliamente denunciada por ser “escenógrafos” para los medios occidentales (4).

 

Académicos e intelectuales se mueven desconcertados por las redes sociales, presionados por su narcisismo y las exigencias del mercado editorial o mediático, buscando pruebas que avalen sus posiciones ideológicas y que les ayuden a distinguir quienes son los buenos y cuales son los malos. Pero los intelectuales de izquierdas ya no buscan construir armas de lucha contra el capitalismo, ni alimentar las resistencias; sólo se ocupan de encontrar ese dato, esa historia humana, ese argumento que les permita seguir publicando libros, seguir dando entrevistas a los medios masivos y sosteniendo sus posiciones como si en ello les fuera la vida. Unas posiciones que por otro lado no se preguntan cómo es que coinciden con los intereses y las lógicas de expansión capitalista.

 

Hay otros, ciertamente, que dedican todas sus energías e inteligencia a buscar, en general en el plano puramente retórico, salidas “viables” al capitalismo, reformas, caminos alternativos, espacios de consenso que les eviten riesgos innecesarios. La búsqueda de certezas teóricas exime de responsabilidades en la praxis.

 

Un nuevo idealismo postmoderno recorre Europa y salta mares y océanos cabalgando a lomos de un celular. Desprendiéndose de la corporeidad de las necesidades más básicas como el alimento, la salud, la vivienda, la educación…; esta concepción idealista del mundo aboga por la supremacía de los Derechos humanos en tanto que categorías trascendentes e individuales: la libertad sexual, la libertad de expresión, de circulación, la ciudadanía, el parlamentarismo, el voto; y defiende un “relativismo constructivista” en el que el ser humano es una realidad plástica y maleable; y la política no tiene que ver con el poder sino con la voluntad, y en última instancia con el deseo. El único objetivo parece ser situarse mejor en el mercado de las ideas, o tal vez, ganarse la vida.

 

La neo-colonización ideológica postmoderna y el imperialismo del Siglo XXI

 

Desde hace apenas unos años, antes de lo que calculaban los Think tank estadounidenses, ha surgido una multipolaridad en lo económico, lo político, lo militar e incluso lo geoestratégico.

 

Ciertamente, la guerra en Siria donde, a petición del gobierno sirio, la coalición liderada por Rusia ha puesto freno a las aspiraciones europeas y estadounidenses, es muestra de este retroceso estadounidense; o la fuerza con la que China se está haciendo con el comercio a nivel mundial, también apuntan a esa pérdida de hegemonía. Pero en ninguno de los dos casos hay contradicciones ideológicas. Ni en el caso de Rusia ni en el de China ya que ambos países plantean confrontaciones en el ámbito económico, geoestratégico y en última instancia de poder pero no en cuanto al cuestionamiento del capitalismo.

 

Estados Unidos no tiene problemas ideológicos sino económicos y geoestratégicos con Rusia (el último encuentro de Donald Trump y Vladimir Putin en la cumbre del G20 en Helsinki que tanto enfadó a las agencias estadounidenses así lo muestra), tampoco los chinos son una amenaza ideológica o política sino económica por el reparto de los recursos y de los mercados.

 

Los problemas ideológicos surgen cuando hay países que violan alguno de los dogmas del capitalismo: países soberanos que utilizan sus recursos para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes, que practican el internacionalismo, que se plantean como horizonte el desarrollo social y humano, que subordinan la propiedad privada al bien colectivo, o países cuya identidad nacional, religión (determinada concepción del islam) o cultura, alimentan los sueños y las resistencias de los pueblos.

 

La guerra actual, en mayor medida que las anteriores, debido a la capacidad bélica equiparable entre las grandes potencias se está dando fundamentalmente en el campo ideológico. El comandante Fidel Castro supo anticiparlo antes que ningún otro estratega mundial cuando planteó para Cuba, en plena crisis tras la caída de la Unión Soviética, la “batalla de las ideas”.

 

El imperialismo cultural que tan maravillosamente analizó Edward Said en el caso de la novela del siglo XX y que según su propuesta analítica fundamentó y/o creó las condiciones para el imperialismo económico y político, incluso, citando a W. Blake puede que precediera a esta expansión, sirve para entender la continuidad y la potencia de la cultura para la continuidad del dominio capitalista.

 

Durante la Guerra Fría dos fueron las claves del imperialismo cultural: la generalización del modo de vida americano mediante todo tipo de productos de las industrias culturales monopolizadas por EEUU (especialmente el cine, pero también revistas como Encounter para los círculos intelectuales, Reader’s Digest para los sectores más populares, agencias de información y medios como La voz de América, conciertos, etc.); y otro elemento clave fue servirse de los intelectuales de izquierdas no comunistas profundamente anti-soviéticos (5). A través de ellos no sólo se difundían los productos artísticos estadounidenses sino que se conseguía una mayor credibilidad en las críticas a la Unión Soviética.

 

Un ejército de intelectuales, académicos, escritores y artistas han sido los responsables del apuntalamiento constante de un sistema económico que hace años amenazaba ruina. Agencias de inteligencia, institutos de investigación, ONG, y demás organizaciones al servicio de los intereses estadounidenses se han encargado de organizar y orientar a este ejército.

 

El intelectual postmoderno se asemeja en sus funciones a lo que Gramsci denominaba intelectual orgánico. Constituye ese grupo de productores culturales contemporáneos que han renunciado a servir de guía a unos movimientos sociales cada vez más reformistas y se reproducen acomodados en sus nichos de diversidad. Son principalmente intelectuales mediáticos.

 

Estos intelectuales intentan defender su identidad “contestataria” e inconformista recurriendo a un lenguaje pretendidamente marxista o provocador, antiliberal y anticapitalista, especialmente en la superficie. Pero acaban cayendo en la pura retórica vacía de un lenguaje plagado de tópicos, gaps, incluso chistes fáciles cuando de lo que se trata es de ganar audiencias que pudieran traducirse en votos.

 

El intelectual postmoderno busca en el mercado de la disidencia grupos que le permitan seguir ocupando un lugar en las portadas de los medios, muchas veces en los medios alternativos para no dejar de estar en el “candelero”. De este modo las prácticas revolucionarias, que sin duda las hay, se han quedado huérfanas de teoría.

 

Fanon, Aimé Cesaire o C.L.R. James ya denunciaron en su día esa colonización cultural del siglo XX que relegaba las categorías de raza o género a epifenómenos del capitalismo y llevaba a los partidos comunistas a subordinar las luchas por la descolonización a las luchas del obrero occidental ilustrado. Denunciaban que no se entendiera que el capitalismo llevaba implícito el racismo y la discriminación de los pueblos a los que sometía y que los fascismos simplemente habían implementado en Europa lo que hacía siglos practicaban los capitalistas en las colonias.

 

La colonización cultural del siglo XX pasaba pues por interceptar los movimientos de liberación que surgían en las colonias europeas. Y fueron muchos los intelectuales vinculados a los partidos comunistas europeos que asumieron el discurso racionalista ilustrado para distanciarse de los movimientos de liberación.

 

En el siglo XXI la cultura y la ideología postmoderna siguen alzando las banderas ilustradas del siglo XX: el Estado de Derecho, la democracia (burguesa), la libertad, la igualdad (de oportunidades). Pero ahora tiene que ocultar el fracaso concreto y real de esta mitología reciclando dichos principios con formatos más actualizados: gobernanza, participación, empoderamiento, centrismo… La actitud buenista sirve de máscara moral para los intereses de grupo (familia, amigos, colegas) y ayuda a neutralizar las resistencias que se dan en el plano de la vida material y cultural de los pueblos.

 

Las universidades europeas siguen reproduciendo ese hombre blanco ilustrado pero ahora armado con aplicaciones y móviles de última generación que afirman ser la “voz de los sin voz”.

 

Grosfoguel, el teórico del decolonialismo plantea que para ser un proyecto radical no sirve sólo con ser anticapitalista sino que hay que ser antisistema (antipatriarcal, antirracista, anticolonial, no imperialista…) hay que pensar que no se habla sólo de un sistema económico sino de una civilización-mundo “que nace de la expansión colonial europea”(6).

 

Pero eso significa, entre otras cosas, la necesidad de romper con la mitología occidental que construyó un sistema de Estados nacionales y sistemas políticos parlamentarios para ejercer más eficaz y racionalmente la dominación. Los mitos del parlamentarismo burgués y del sistema electoral que le legitima tienen que ser revisados a la luz de la realidad material no de la realidad imaginada o deseada.

 

Por otro lado, la institucionalización de las izquierdas y las tertulias televisivas han domesticado definitivamente cualquier indicio contestatario. El activista se ha transformado en un “seguidor” de tuits de sus políticos de moda, las redes sociales le ocupan más tiempo que la protesta en las calles. La neocolonización cultural del siglo XXI está en marcha a través de las múltiples autopistas virtuales cuyo peaje es la conciencia crítica de los usuarios.

 

Si el siglo XX fue caracterizado por los situacionistas como la sociedad del espectáculo hoy podríamos hablar de la época del enmascaramiento. No se trata ya de representación sino ocultación intencionada, y no es sólo ocultar el significado del mundo es hacer que este desaparezca: virtualizarlo. Es por fin lograr que la forma lo sea todo, el significante por encima del significado.

 

Otro de los elementos fundamentales del imperialismo cultural fue, en la modernidad, el refugio en el contrato o, dicho de otra forma, una nueva forma de legalidad y de legitimidad racionales. Sobre este derecho que emanaba de la representación y la delegación de la voluntad popular en los parlamentos se conseguía someter al pueblo. En los procesos de descolonización del siglo XX el modelo de Estado de derecho y la representación parlamentaria sancionada mediante el procedimiento electoral se convertirían en la nueva forma de sometimiento de las nuevas naciones independizadas a las élites nacionales.

 

En el siglo XXI, las élites políticas e intelectuales occidentales y de las antiguas colonias encuentran en el Estado de derecho, que como diría Marx no es otro que el Estado burgués, el mejor refugio para estar a salvo de las grandes confrontaciones sociales.

 

Desde mi punto de vista, todo lo anterior constituye evidencias de que la potencia que lidera el mundo, Estados unidos, ha perdido la guerra económica, está perdiendo la militar y la política pero no la ideológica. En este terreno, como ya anticipara Gramsci, la hegemonía sigue estando del lado de la clase dominante que ha conseguido que las clases dominadas compartan sus valores, deseos e ideología.

 

Mantener el mundo escindido: el alma y el cuerpo, lo individual y lo colectivo, el hombre y la naturaleza, la teoría y la práctica… Ciertamente la barbarie homogeniza que es como decir que el capital convierte todo en mercancías. La civilización occidental, o, más bien el proceso civilizador europeo, no ha dado como resultado un mundo diferenciado, rico y variado, sino todo lo contrario.

 

Aunque hoy los medios de comunicación y las redes sociales nos presentan un mundo plural y multicultural la realidad es que lo diverso que nos muestran concierne sólo a la apariencia, a lo puramente estético. Es la naturaleza corpórea, psíquica, material, humana, la que es múltiple, rica y variada, aunque siga ciertas pautas que permiten predominar en ella la pulsión de vida frente a la pulsión de muerte.

 

Lo diferente no es una cualidad propiamente humana sino de la naturaleza y nosotros también somos producto de la naturaleza. Son las formas en las que se presenta la “nuda vida” que diría Agamben, las que son diversas y responden a la necesidad de conservación de las especies. Lo específicamente humano son las diferencias construidas desde la consciencia, no menos reales ni menos fundamentales.

 

La consciencia que hace pasar por la razón la interpretación de los acontecimientos y nos permite distinguir entre los asesinatos cometidos por el Estado de Israel y el acto desesperado de un palestino que se inmola. Es desde esa conciencia diferenciadora que los seres humanos nos negamos a ser estandarizados y transformados en mercancías intercambiables; de ello depende nuestra propia subsistencia. Sin embargo, esta pulsión básica, sustantiva y material en cierto sentido, es reconducida hacia una diferenciación superficial, banal, que impide la unidad de acción contra el capitalismo: identidades a la carta sin ningún denominador común.

 

Existe una unidad cultural/biológica del conocimiento y la acción que ha sido rota en los últimos doscientos años por el capitalismo (7), sobre ella se sostiene la explotación. El Capitalismo necesita originalmente de la fragmentación y la división entre el pensar y el hacer, la división del trabajo que aumente la eficacia de la explotación de los sujetos y de los pueblos.

 

La modernidad se construye ideológicamente sobre las dualidades que sirvieron de base al cristianismo pre-moderno para garantizar el sometimiento de los cristianos y el poder de la iglesia en la tierra. El par alma-cuerpo se traslada a la modernidad como razón-cuerpo y esta separación permitirá operar el ejercicio de la explotación sosteniendo ideológicamente una igualdad de derechos y de oportunidades que no cuestionan las desigualdades materiales, objetivas; y que además se convertirá en la trampa del intelectual pos-moderno.

 

Reconstruir la unión entre el pensar y el hacer es uno de los grandes retos de una cultura verdaderamente revolucionaria, es decir, aquella que sea capaz de enfrentarse al imperialismo del siglo XXI. Los intelectuales deben trabajar en esta reunificación confrontando sus análisis con la realidad de las necesidades humanas, sean estas psíquicas o materiales.

 

Lo mismo que Marx no distingue entre los productos del trabajo humano ya sean intelectuales o materiales, pues poseen valor de uso (satisfacen necesidades ya sean mentales o físicas, reales o imaginarias) y valor, de la misma forma pensar/analizar son acciones humanas que no pueden ser reducidas a procesos mentales única y exclusivamente en la medida en que suponen gasto de energía (física) y se encuentran ineludiblemente conectadas a los actos comunicativos sin los cuales no podrían darse.

 

Los intelectuales comen, se protegen del frío, aman, ríen, odian… Tampoco la práctica es acción pura, nunca lo fue: en cuanto acción humana, implica “estar orientada a un fin, de lo contrario es un acto reflejo o imitativo; necesariamente está guiada por el conocimiento. El conocimiento se nutre de la acción y es acción. Solo el pensar informático (inteligencia artificial) es conocimiento puro porque sus premisas y sus fines le vienen dados“(8).

 

Este imperialismo cultural del siglo XXI que vamos cartografiando se alimenta de nuestras buenas intenciones. La desconexión entre causa y efecto, entre el pasado y el presente, hace posible que los intelectuales queden al resguardo de su responsabilidad. En el campo de la lucha armada se expresa en la doctrina de la “intervención humanitaria” que tan buenos resultados ha dado entre los intelectuales europeos que acabaron justificando la intervención armada en Yugoslavia, en Libia, en Siria o en Ucrania.

 

En los shows televisivos que se disfrazan de tertulias o debates de actualidad proliferan los micro-relatos postmodernos donde se juzga y sentencia a los gobiernos latinoamericanos que no cumplen con las formas políticas y culturales de las antiguas metrópolis, siempre evaluados desde la arbitrariedad, unos sí otros no, previamente señalada por la agenda mediática.

 

Si en el imperialismo del siglo XIX y XX Edward Said estudiaba la novela por considerarla “el objeto estético de mayor interés a estudiar en su conexión particular con las sociedades francesa y británica, ambas en expansión” (9), no caben dudas de que a principios del XXI hay que estudiar el cine de superhéroes, los cómics (10), las series de televisión y las redes sociales.

 

Para Said, en el imperialismo, la batalla principal se libraba por la tierra pero “cuando tocó preguntarse quién la poseía antes, quién tenía el derecho a ocuparla y trabajarla, quién la mantenía, quién la recuperó y quien planifica ahora su futuro, resulta que todos esos asuntos habían sido reflejados, discutidos e incluso, durante algún tiempo, decididos en los relatos. Según ha dicho algún crítico por ahí, las naciones mismas son narraciones.

 

El poder de narrar, o de impedir que otros relatos se formen y emerjan en su lugar, es muy importante para la cultura y para el imperialismo, y constituye uno de los principales vínculos entre ambos”(11). Los microrrelatos postmodernos que circulan a gran velocidad por las redes van conformando matrices de colonización cultural: el indigenismo, el género, el ecologismo, las elecciones, la representación. Todos ellos debidamente sustanciados fuera de la lógica capitalista. No hay historia, no hay violencia solo presente y buenas intenciones.

 

Cuando el Ente sionista de Israel a través de su embajada en Nigeria regala 70 Tablet a niños nigerianos con la bandera de Israel en la parte trasera está trasladando el relato del progreso y la tecnología como valores vinculados al Estado sionista. Cuando los intelectuales europeos, en las nuevas agresiones imperialistas a América Latina, por ejemplo en Venezuela o en Nicaragua, se comportan como si tuvieran que autorizar a los gobiernos latinoamericanos a ejercer su autoridad gubernamental sobre las oposiciones violentas, sobre las élites golpistas, o sobre sus leyes o prácticas políticas, están trasladando el relato de colono ilustrado.

 

Así, un nuevo modo de autoritarismo particularista se extiende por todo el espectro teórico de izquierdas. La ética, los principios religiosos y las teorías universales son convertidos en anatemas contra los que se alzan un ejército de filósofos, politólogos, sociólogos y antropólogos dispuestos a liquidar cualquier propuesta de unidad de acción.

 

La religión se presenta como un obstáculo insalvable, por ejemplo, para apoyar a Hezbollá, el único movimiento que ha sido capaz de derrotar al ejército de Israel, que coloca la causa palestina en el horizonte de su lucha y que consigue el respeto de la mayoría de las poblaciones árabes. La modernidad propone no una laicidad sino una secularización consumista que lo mismo destruye la religión que al ser humano, decía Passolini. La igualdad de mercado permite el enmascaramiento del conflicto latente entre las necesidades sociales y la propiedad de los bienes para satisfacerlas.

 

El imperialismo del siglo XXI ha llenado de dogmas invisibles la mente de los ciudadanos europeos gracias a los intelectuales de izquierdas. Mientras que los dogmas del imperialismo del siglo XX eran reconocibles a poco que se ahondara en la ideología liberal (el mercado, el equilibrio, la eficacia…) en estos momentos se presentan como consignas de izquierda términos como derechos humanos, diversidad, identidad, etc.

 

Si el imperialismo tardío del siglo XX trató de cerrar el paso a las revoluciones con el discurso del “fin de las ideologías” y por tanto el “fin de la historia”, el del siglo XXI trata de conjurarlas con la invención mitológica del pasado según la ideología y los deseos (ej. La construcción imaginada de Israel), los mitos nacionalistas, los derechos universales, la multiculturalidad, la diversidad, etc.

 

Pero la unidad no es el individuo sino la sociedad. Y no hay sociedad que pueda ser construida como un sumatorio de individualidades. De la misma forma que ocurre con la memoria, lo colectivo y lo comunitario es un lastre para el nuevo imperialismo, de ahí ese discurso postmoderno contra los liderazgos, contra las organizaciones, contra los héroes y las banderas. De ahí ese ensalzamiento constante del individuo, del grupo y de las micro-identidades.

 

Reconciliar el relato con la vida, ocuparnos del mundo que camina

 

Para Said, existían “humanistas profesionales” que son “incapaces de establecer conexiones entre la crueldad prolongada y sórdida de prácticas como la esclavitud, la opresión racial y colonialista o la sujeción imperial, en el seno de una sociedad, por un lado, y por otro, la poesía, la ficción y la filosofía de esa misma sociedad (12).

 

En el imperialismo cultural del siglo XXI se mantiene esa desconexión y es frecuente que la literatura, el cine, o la filosofía utilicen los casos reales para transformarlos en ficciones inocuas y desvíen la atención de la crítica radical al capitalismo.

 

Académicos e intelectuales pos-modernos se centran en debatir sobre los procedimientos cuando lo que está en juego, tal y como planteara Foucault es la propia vida humana, no las formas específicas en las que se expresa. Es así que la particularidad de los sistemas políticos o de los derechos ciudadanos no respetados hacen desaparecer las amenazas globales (la guerra, la depredación del medio ambiente, el hambre…) por arte de magia.

 

Defender un sistema de partidos, un parlamento, unas elecciones, la libertad de expresión, los derechos de ciudadanía se colocan por encima de la amenaza global de la guerra imperialista o de la producción de bienes básicos para resolver el alimento, la salud, el alojamiento o la educación.

 

En el ámbito de la política, los ideales ilustrados como la igualdad, la solidaridad y libertad que en el siglo XX sirvieron para alentar y legitimar el alzamiento de los pueblos colonizados contra las metrópolis, hoy, sólo se conciben en su “cualidad trascendente” separados de lo cotidiano de forma que son utilizados para arremeter contra los procesos revolucionarios latinoamericanos que defienden su soberanía y su independencia económica y que en ocasiones no “respetan adecuadamente” los derechos humanos.

 

Cientos de veces Venezuela tiene que defender su democracia y la transparencia de su sistema electoral, no hay momento en el que Cuba no deba argumentar lo innecesario de un sistema de partidos al estilo europeo o que Bolivia no deba justificar el recurso al extractivismo para obtener recursos económicos.

 

Pero sin duda el conflicto central de nuestro mundo queda fuera de las preocupaciones del intelectual postmoderno: el conflicto entre el Capital y el trabajo. A pesar de vivir en un mundo inundado de desarrollos tecnológicos y culturales espectaculares la lucha por la subsistencia sigue anclada en una lógica embrutecedora que reduce al sujeto a su expresión más primitiva, una pieza insignificante, sin conciencia, apenas pura energía (física o intelectual) que es extraída para alimentar la maquinaria global. En el Capitalismo la lógica de las necesidades queda subordinada constantemente a la lógica del beneficio.

 

El capitalismo no es sólo un modo de producción es un sistema en el que cada una de sus partes no puede ser aislada y funcionar por separado. La fundamentación ideológica del capitalismo está en la individualización opuesta a la sociabilidad –esta última única garantía de la pervivencia de la especie humana- y en la escisión del ser humano (alma, cuerpo, razón-sentidos).

 

El intelectual que desarrolla su potencia históricamente sólo ha podido hacerlo restituyendo la vida y su forma específica, o dicho de otro modo, actualizando constantemente en su práctica cotidiana la potencia que encierra la vida humana y creando así nuevas formas de vida, distintas a la forma capitalista existente. Hoy ese intelectual parece haberse extinguido.

 

Volvamos a Gramsci y reivindiquemos una filosofía de la praxis que encuentre en las actividades y pensamientos cotidianos, en las prácticas de solidaridad diarias, en el internacionalismo, elementos para construir un mundo realmente alternativo.

 

El filósofo Terry Eagleton propone en su último libro sobre el Materialismo ocuparse del cuerpo, pero no del “cuerpo étnico, genérico, queer, hambriento, construido, perecedero, decorado, discapacitado, cibernético, biopolítico” (13) sino de lo que tienen en común cada uno de los seres humanos, aquello que nos permite subsistir como especie (animal y cultural), el cuerpo como una realidad material que necesita alimentarse, alojarse, educarse, pensar, amar, reír…

 

Hablamos de esa materialidad histórica de la que se ocuparon Marx y Engels, y E.P. Thomson, Gramsci, Mariátegui, el Che y Fidel, que les llevó hacia el universalismo revolucionario que reivindicaba la igualdad en contraposición a la explotación capitalista.

 

No puede haber emancipación, ni soberanía, ni vida digna de ser vivida en el marco cada vez más estrecho de los particularismos individualizantes que no van más allá del pequeño grupo identitario, que, enemigos de la historia, no pueden proyectarse más allá del presente y del grupo al que pertenecen.

 

La tarea de la izquierda es transformar todas las energías sociales en acciones conscientes, no negarlas, ni inventarlas. La tarea de la izquierda es ocuparse de los problemas reales, materiales, y no volver una y otra vez sobre problemas y cuestiones ya resueltas hace muchos años, como por ejemplo la incompatibilidad del capitalismo y la democracia, o la imposibilidad de la reforma del capitalismo, o de una acumulación de capital sin explotación, o una propiedad privada promotora del bien colectivo. La tarea de la izquierda y de los intelectuales revolucionarios no puede ser otra que ponerse al servicio de la vida, concreta, material, y no del Capital.

 

Finalmente, dado que el imperialismo no es sino la expansión globalizada del Capitalismo, enfrentarse al imperialismo del siglo XXI implica necesariamente la conformación de un Frente internacionalista que haga suyas las luchas y las resistencias de todos los pueblos contra el Capitalismo, en todos y cada uno de los ámbitos en los que despliega su arsenal bélico.

  

Notas y referencias:

 

1- XVI planteó esta curiosa situación de aceptación de la servidumbre en su libro “la servidumbre voluntaria”.

 

2- Cuando utilizo el término economía hablo en realidad del capitalismo. De hecho cuando los economistas, los políticos y el público en general habla de economía en realidad de lo que se está hablando es del modo de producción hegemónico que es el Capitalismo. Para el desarrollo de este tema ver Ángeles Diez, “La economía y los pretextos”, Rebelión, 26/11/208

 

3- Alain Badiou, El despertar de la historia. Ed. Clave Intelectual, Madrid, 2012, pág.22

 

4- RT, “Periodista británica: Los cascos blancos trabajan como terroristas”, (Consulta 14/02/2018)

 

5- La investigadora británica´, Frances Stonor Saunders, en su obra “La CIA y la Guerra Fría cultural” así lo afirma tras un exhaustivo trabajo de entrevista a ex miembros de la CIA, análisis de documentos desclasificados y materiales diversos de la época.

 

6- Ramón Grosfoguel, entrevista, El Solitario

 

7- Humberto Maturana, R. y Fco Varela, G. ”El árbol del conocimiento. Las bases biológicas del entendimiento humano” Santiago, Ed. Universitaria 1984.

 

8- idem

 

9- Edward W. Said, Cultura e imperialismo. Ed. Debate, Barcelona, 2018, p. 15

 

10- Datos de los cómics en España: la publicación de cómics se incrementó en el 2017 en 500 títulos.

 

11- Edward W. Said, Cultura e imperialismo. Ed. Debate, Barcelona, 2018, p. 15

 

12- Edward W. Said, Cultura e imperialismo. Ed. Debate, Barcelona, 2018, p. 16

 

13- Terry Eagleton, Materialismo. Editorial Península, 2017, pág. 12

  

Ángeles Díez ,Dra. CC. Políticas y Sociología, profesora de la Universidad Complutense

  

Fuente: KRÍTICA

Ecuestre General Alvaro Obregón

   

(Siquisava, Sonora, 1880 - San Ángel, México, 1928)

 

Revolucionario mexicano que alcanzó la presidencia de la República. Al general Álvaro Obregón corresponde gran parte del mérito de haber acabado con la violencia revolucionaria que conmovió la vida de México durante diez dramáticos años.

 

Después de destacar como uno de los más hábiles estrategas en el campo de batalla, cuando ocupó la Presidencia del país se mostró como un político inteligente y enérgico, iniciando la institucionalización de las conquistas sociales postuladas por la Revolución y logrando importantes avances en política exterior.

 

Hijo de Francisco Obregón, un modesto agricultor, y de Cenobia Salido, desde muy pequeño se familiarizó con las faenas del campo, tareas que alternó con sus estudios primarios.

 

Álvaro se mostró siempre como un muchacho trabajador e inteligente, dotado de una gran personalidad.

   

Poco después de producirse el triunfo de la revolución maderista, Obregón fue elegido presidente municipal de Huatabampo y, en 1912, bajo el mando del general Agustín Sanginés, luchó contra el general Pascual Orozco, en Chihuahua, con el grado de teniente coronel.

 

El agricultor había decidido canjear el arado por las armas.

  

Desde sus primeras acciones militares, Álvaro Obregón demostró gran talento como estratega, lo que le dio considerable prestigio dentro del ejército. Así, en febrero de 1913, al ocupar Victoriano Huerta el poder, tomó partido por José María Maytorena y, reconociendo como jefe de la Revolución a Venustiano Carranza, combatió en el bando constitucionalista. En una serie de eficaces golpes y planificadas batallas derrotó a los federales del norte del país, asegurando con ello un amplio territorio fronterizo con Estados Unidos.

  

Tras firmar con Eduardo Iturbide, el 10 de agosto de 1914, los acuerdos de Teoloyucan, que establecían la entrada del Ejército Constitucionalista en la capital y las condiciones de rendición y disolución del Ejército Huertista, Obregón entró en Ciudad de México. Carranza ocupó la Presidencia, pero Pancho Villa y Emiliano Zapata lo rechazaron.

 

El general Obregón intentó en vano dialogar con Villa para resolver la conflictiva situación, pero el caudillo del norte logró apresarlo y estuvo, incluso, a punto de fusilarlo. Una vez concluida la convención de Aguascalientes, en octubre de 1914, y de que Pancho Villa y Emiliano Zapata entraran en la capital, Álvaro Obregón siguió a Carranza en calidad de jefe del Ejército de Operaciones.

   

Después de derrotar a las tropas de Emiliano Zapata entró nuevamente en México y, en un gesto que ejemplificaba su decisión de acabar con las insurrecciones, se dejó crecer la barba y anunció que no se la quitaría hasta no acabar definitivamente con Pancho Villa.

 

Obregón cumplió con su promesa tras vencer a los villistas en cuatro importantes batallas que tuvieron lugar en 1915. Los dos enfrentamientos de Celaya, ocurridos en abril, la batalla de Silao y León, en la que perdió un brazo, entre el 1 y el 5 de junio, y la librada en las proximidades de Aguascalientes, entre el 6 y el 10 de julio, fueron todas modelos de planificación táctica y estratégica.

 

Pero más que su triunfo militar sobre las huestes del Centauro del Norte, lo que realmente consolidó la posición de Obregón y proyectó su figura como caudillo nacional fue la victoria política que obtuvo al decretar una ley de salarios mínimos en varios estados norteños.

 

Tras sus fulgurantes éxitos militares y la pacificación del norte del país, donde logró reducir el poderío de Pancho Villa a meras acciones guerrilleras, el general Obregón ocupó, entre marzo de 1916 y mayo de 1917, la Secretaría de Guerra y Marina. Durante ese año debió enfrentar una crisis con Estados Unidos, provocada por las incursiones de Villa en el territorio de ese país, sobre todo a raíz del asalto a la localidad norteamericana de Columbus.

 

Con la sanción de la Constitución de 1917, Obregón consideró que la etapa militar de la Revolución había acabado y que la República ya contaba con un instrumento fundamental para su reorganización. Se retiró entonces a su hacienda de Navojoa.

 

Pero Obregón seguía atento a lo que sucedía en el país y, al ver que las conquistas revolucionarias no sólo no se profundizaban sino que corrían peligro de ser destruidas por los conservadores, decidió aceptar su candidatura a la Presidencia de la República en las elecciones de 1920.

   

Un mes más tarde del pronunciamiento de Agua Prieta, las tropas carrancistas fueron derrotadas y su caudillo asesinado en Tlaxcalantongo. En septiembre se celebraron las elecciones y el general Obregón obtuvo una rotunda victoria, que le permitió asumir la Presidencia para el período de 1920-1924.

 

La década de los años veinte estuvo marcada por la poderosa energía de Álvaro Obregón y de Plutarco Elías Calles, que se alternaron en el poder con la férrea voluntad de reconstruir el país. En el momento de la asunción de Obregón, México estaba agotado por diez años de revolución. Más de un millón de personas habían muerto, la producción agrícola era escasa en proporción a la potencialidad del país, los caminos, las vías férreas y las comunicaciones habían sido destrozadas, la deuda exterior era cuantiosa, la situación de campesinos y obreros seguía siendo lastimosa y el caos alcanzaba todos los estamentos administrativos.

 

Sin embargo, las producciones minera y petrolífera eran considerables y México podía afrontar con éxito su reconstrucción. "En estos momentos, nada es más importante que la paz social y la estabilidad política" dijo el general Obregón, coincidiendo con su gran aliado, Plutarco Elías Calles. De este modo, el presidente Álvaro Obregón se abocó, con el apoyo del ejército y en un clima de libertad de opinión, a una política radical que contribuyó a levantar el país sobre bases sólidas.

  

Pero el gobierno de Obregón tuvo su punto conflictivo en la política anticlerical que Plutarco Elías Calles llevó desde la Secretaría de Educación, que provocó el trágico choque entre católicos y socialistas en Morelia -donde murieron cincuenta personas- y la expulsión de los delegados pontificios.

 

Al finalizar su mandato, Obregón se retiró a Sonora hasta 1927, cuando, a instancias de Calles, el Congreso modificó la Constitución para permitir su reelección. A pesar de las protestas, los atentados y una sublevación católica por esa decisión, Obregón aceptó el reto presentándose nuevamente a las elecciones del 1 de julio de 1928, en las que ganó por amplia mayoría.

 

Sin embargo, Obregón no llegaría a gobernar. Mientras comía con sus correligionarios en el restaurante La Bombilla, en villa de San Ángel, D.F. de México, un fanático católico, llamado José de León Toral, lo asesinó. De este modo violento acabó la vida del hombre que, después de diez años de guerra civil, había procurado dar paz y estabilidad a su patria.

  

www.biografiasyvidas.com/biografia/o/obregon_alvaro.htm

Contribución a la crítica del intelectual postmoderno - Apuntes sobre el imperialismo del siglo XXI.

  

"La institucionalización de las izquierdas y las tertulias televisivas han domesticado definitivamente cualquier indicio contestatario. El activista se ha transformado en un “seguidor” de tuits de sus políticos de moda, las redes sociales le ocupan más tiempo que la protesta en las calles."

 

Ángeles Díez, Dra. CC. Políticas y Sociología, profesora de la Universidad Complutense

  

“Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea y que no sabía de la pelea de los cometas en el cielo que van por el aire dormido engullendo mundos”.

 

(José Martí, Nuestra América)

 

A principios del siglo XXI habían caído los países del Este, Estados Unidos, a pesar de ser el país más endeudado del planeta, se convertía en la única potencia hegemónica gracias a sus más de 800 bases militares repartidas por todo el mundo, a un presupuesto militar que superaba la suma del presupuesto militar del resto de los países, al control del dólar como divisa de las transacciones internacionales; pero sobre todo, gracias a su hegemonía cultural e ideológica conseguida con el monopolio y control de las industrias culturales y las corporaciones mediáticas.

 

Sin embargo, ese paraíso de poder incontestable anunciaba su declive en el terreno económico político, una descomposición social interna sin precedentes, y una pérdida creciente de la influencia en lo que siempre ha considerado su patio trasero latinoamericano. Definitivamente, hoy, Estados Unidos ha perdido su capacidad para dirigir el mundo.

 

La potencia que ha liderado la expansión capitalista está en caída libre lo cual la hace especialmente peligrosa. Existe, no obstante, un campo en el que sigue manteniendo su hegemonía, el campo cultural e ideológico. Aquí parece estar ganado la contienda. Como en la película de las hermanas Wachowski, The Matrix, los guardianes del simulacro se ocupan de hacer desaparecer toda evidencia del verdadero rostro del capitalismo y nos mantienen en una servidumbre voluntaria (1) nutriendo de energía a la maquinaria que nos somete.

 

No trataré en este artículo de las contradicciones que se producen en el seno del capitalismo sino cómo y por qué y sobre todo quienes son algunos de estos guardianes de la matriz que se ocupan, consciente o inconscientemente, de apuntalar el capitalismo y la civilización occidental, en evidente crisis e incapaz ya de resolver las mínimas condiciones de subsistencia para las dos terceras partes de la humanidad, incluidos gran parte de sus ciudadanos.

 

El capitalismo y su ideología legitimadora, el liberalismo, han impregnado todo tipo de relaciones humanas subordinando todo hacer social y todo pensamiento a la racionalidad económica.

 

La economía se ha convertido en el emblema del mundo moderno y no hay nada, ni pensamiento ni sentimiento que no quede sometido a la calculabilidad económica, o que no se convierta en nutriente de la acumulación. Al tiempo que esto ocurre, en la materialidad de la vida, todo queda oculto a los ojos de los sujetos de los que se alimenta el sistema.

 

El sufrimiento, el hambre, la desigualdad, la miseria de los pueblos, la guerra, se nos presentan como acontecimientos desgraciados sin relación con la economía (2). Los economistas de todo pelaje se devanan los sesos para cuadrar las cuentas de resultados y para ajustar el déficit económico; desarrollan modelos matemáticos y tratan de devolver la “confianza a los mercados”.

 

Se hace depender la solución de las necesidades humanas de la atracción de capitales obviando así el principio básico que mueve la economía –la capitalista- que no es otro que el que dice que la única mercancía que genera valor, más valor que el que necesita para reproducirse, es única y exclusivamente el trabajo humano; que el capital no es otra cosa que trabajo solidificado; y que el capital, independientemente de la voluntad de su poseedor, para reproducirse necesita incrementarse constantemente y sólo puede hacerlo mediante la explotación, a saber, obteniendo valor del trabajo. Lo demás, juegos florales. Nadie ha podido demostrar que el capitalismo funcione de otra forma.

 

Sin embargo, hay quienes sostienen que el capitalismo tal y como lo analizó Marx, también Weber (un sociólogo nada sospechoso de marxista), ya no es el mismo y que ha evolucionado hacia otras formas menos dolosas, incluso hay quienes, como Toni Negri plantean que, fruto de sus contradicciones, se metamorfoseará en comunismo, pero como afirma Alain Badiou “el capitalismo contemporáneo presenta todos los rasgos del capitalismo clásico.

 

Corresponde estrictamente a lo que se podría esperar de él puesto que su lógica ya no es rebatida por acciones de clase resueltas y localmente victoriosas. Si tomamos, en lo que concierne al futuro del Capital, todas las categorías predictivas de Marx veremos que es ahora cuando quedan plenamente demostradas” (3). Lo único que sí parece haber variado son la sofisticación y la eficacia de los mecanismos de fetichización, alienación y cosificación que fundamentan la explotación.

 

A la vista de lo que hoy son los intereses y las preocupaciones de la mayor parte de los intelectuales occidentales podemos afirmar que estamos ante un reencantamiento del mundo que, desde mi punto de vista, se inició tras el mayo del 68 y que en estos momentos dispone de dispositivos extraordinariamente potentes como la tecnología digital que construye un mundo paralelo (virtual) que, al tiempo que disfraza e invisibiliza el sometimiento y la explotación, distrae las resistencias.

 

Intelectuales de izquierda, líderes y movimientos sociales se muestran incapaces de vislumbrar dónde está el Frente de batalla, se confunde en qué lugar de la guerra se está, ya no hay quien dibuje los mapas del poder que orienten las luchas.

 

A veces se percibe la injerencia estadounidense en la guerra “encubierta” contra Venezuela, pero al cabo del tiempo se impone el relato de las corporaciones mediáticas que acusa al gobierno bolivariano de falta de democracia; otras se denuncian los planes secretos contra los gobiernos latinoamericanos como el Freedom 2, el Masterstroke, o el manual de golpes blandos de Gene Sharp, pero al poco, esos mismos intelectuales se manifiestan contra el gobierno de Nicaragua y a favor de los “pacíficos manifestantes”, se denuncia la propaganda mediática contra Siria y la intervención imperialista pero al mismo tiempo se hace único responsable de la guerra al presidente legítimo de Siria Bashar al- Asad, o se utiliza como fuentes de información de la guerra a los Cascos blancos, una ONG fundada por el ex oficial de la Inteligencia británica James Le Mesurier y ampliamente denunciada por ser “escenógrafos” para los medios occidentales (4).

 

Académicos e intelectuales se mueven desconcertados por las redes sociales, presionados por su narcisismo y las exigencias del mercado editorial o mediático, buscando pruebas que avalen sus posiciones ideológicas y que les ayuden a distinguir quienes son los buenos y cuales son los malos. Pero los intelectuales de izquierdas ya no buscan construir armas de lucha contra el capitalismo, ni alimentar las resistencias; sólo se ocupan de encontrar ese dato, esa historia humana, ese argumento que les permita seguir publicando libros, seguir dando entrevistas a los medios masivos y sosteniendo sus posiciones como si en ello les fuera la vida. Unas posiciones que por otro lado no se preguntan cómo es que coinciden con los intereses y las lógicas de expansión capitalista.

 

Hay otros, ciertamente, que dedican todas sus energías e inteligencia a buscar, en general en el plano puramente retórico, salidas “viables” al capitalismo, reformas, caminos alternativos, espacios de consenso que les eviten riesgos innecesarios. La búsqueda de certezas teóricas exime de responsabilidades en la praxis.

 

Un nuevo idealismo postmoderno recorre Europa y salta mares y océanos cabalgando a lomos de un celular. Desprendiéndose de la corporeidad de las necesidades más básicas como el alimento, la salud, la vivienda, la educación…; esta concepción idealista del mundo aboga por la supremacía de los Derechos humanos en tanto que categorías trascendentes e individuales: la libertad sexual, la libertad de expresión, de circulación, la ciudadanía, el parlamentarismo, el voto; y defiende un “relativismo constructivista” en el que el ser humano es una realidad plástica y maleable; y la política no tiene que ver con el poder sino con la voluntad, y en última instancia con el deseo. El único objetivo parece ser situarse mejor en el mercado de las ideas, o tal vez, ganarse la vida.

 

La neo-colonización ideológica postmoderna y el imperialismo del Siglo XXI

 

Desde hace apenas unos años, antes de lo que calculaban los Think tank estadounidenses, ha surgido una multipolaridad en lo económico, lo político, lo militar e incluso lo geoestratégico.

 

Ciertamente, la guerra en Siria donde, a petición del gobierno sirio, la coalición liderada por Rusia ha puesto freno a las aspiraciones europeas y estadounidenses, es muestra de este retroceso estadounidense; o la fuerza con la que China se está haciendo con el comercio a nivel mundial, también apuntan a esa pérdida de hegemonía. Pero en ninguno de los dos casos hay contradicciones ideológicas. Ni en el caso de Rusia ni en el de China ya que ambos países plantean confrontaciones en el ámbito económico, geoestratégico y en última instancia de poder pero no en cuanto al cuestionamiento del capitalismo.

 

Estados Unidos no tiene problemas ideológicos sino económicos y geoestratégicos con Rusia (el último encuentro de Donald Trump y Vladimir Putin en la cumbre del G20 en Helsinki que tanto enfadó a las agencias estadounidenses así lo muestra), tampoco los chinos son una amenaza ideológica o política sino económica por el reparto de los recursos y de los mercados.

 

Los problemas ideológicos surgen cuando hay países que violan alguno de los dogmas del capitalismo: países soberanos que utilizan sus recursos para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes, que practican el internacionalismo, que se plantean como horizonte el desarrollo social y humano, que subordinan la propiedad privada al bien colectivo, o países cuya identidad nacional, religión (determinada concepción del islam) o cultura, alimentan los sueños y las resistencias de los pueblos.

 

La guerra actual, en mayor medida que las anteriores, debido a la capacidad bélica equiparable entre las grandes potencias se está dando fundamentalmente en el campo ideológico. El comandante Fidel Castro supo anticiparlo antes que ningún otro estratega mundial cuando planteó para Cuba, en plena crisis tras la caída de la Unión Soviética, la “batalla de las ideas”.

 

El imperialismo cultural que tan maravillosamente analizó Edward Said en el caso de la novela del siglo XX y que según su propuesta analítica fundamentó y/o creó las condiciones para el imperialismo económico y político, incluso, citando a W. Blake puede que precediera a esta expansión, sirve para entender la continuidad y la potencia de la cultura para la continuidad del dominio capitalista.

 

Durante la Guerra Fría dos fueron las claves del imperialismo cultural: la generalización del modo de vida americano mediante todo tipo de productos de las industrias culturales monopolizadas por EEUU (especialmente el cine, pero también revistas como Encounter para los círculos intelectuales, Reader’s Digest para los sectores más populares, agencias de información y medios como La voz de América, conciertos, etc.); y otro elemento clave fue servirse de los intelectuales de izquierdas no comunistas profundamente anti-soviéticos (5). A través de ellos no sólo se difundían los productos artísticos estadounidenses sino que se conseguía una mayor credibilidad en las críticas a la Unión Soviética.

 

Un ejército de intelectuales, académicos, escritores y artistas han sido los responsables del apuntalamiento constante de un sistema económico que hace años amenazaba ruina. Agencias de inteligencia, institutos de investigación, ONG, y demás organizaciones al servicio de los intereses estadounidenses se han encargado de organizar y orientar a este ejército.

 

El intelectual postmoderno se asemeja en sus funciones a lo que Gramsci denominaba intelectual orgánico. Constituye ese grupo de productores culturales contemporáneos que han renunciado a servir de guía a unos movimientos sociales cada vez más reformistas y se reproducen acomodados en sus nichos de diversidad. Son principalmente intelectuales mediáticos.

 

Estos intelectuales intentan defender su identidad “contestataria” e inconformista recurriendo a un lenguaje pretendidamente marxista o provocador, antiliberal y anticapitalista, especialmente en la superficie. Pero acaban cayendo en la pura retórica vacía de un lenguaje plagado de tópicos, gaps, incluso chistes fáciles cuando de lo que se trata es de ganar audiencias que pudieran traducirse en votos.

 

El intelectual postmoderno busca en el mercado de la disidencia grupos que le permitan seguir ocupando un lugar en las portadas de los medios, muchas veces en los medios alternativos para no dejar de estar en el “candelero”. De este modo las prácticas revolucionarias, que sin duda las hay, se han quedado huérfanas de teoría.

 

Fanon, Aimé Cesaire o C.L.R. James ya denunciaron en su día esa colonización cultural del siglo XX que relegaba las categorías de raza o género a epifenómenos del capitalismo y llevaba a los partidos comunistas a subordinar las luchas por la descolonización a las luchas del obrero occidental ilustrado. Denunciaban que no se entendiera que el capitalismo llevaba implícito el racismo y la discriminación de los pueblos a los que sometía y que los fascismos simplemente habían implementado en Europa lo que hacía siglos practicaban los capitalistas en las colonias.

 

La colonización cultural del siglo XX pasaba pues por interceptar los movimientos de liberación que surgían en las colonias europeas. Y fueron muchos los intelectuales vinculados a los partidos comunistas europeos que asumieron el discurso racionalista ilustrado para distanciarse de los movimientos de liberación.

 

En el siglo XXI la cultura y la ideología postmoderna siguen alzando las banderas ilustradas del siglo XX: el Estado de Derecho, la democracia (burguesa), la libertad, la igualdad (de oportunidades). Pero ahora tiene que ocultar el fracaso concreto y real de esta mitología reciclando dichos principios con formatos más actualizados: gobernanza, participación, empoderamiento, centrismo… La actitud buenista sirve de máscara moral para los intereses de grupo (familia, amigos, colegas) y ayuda a neutralizar las resistencias que se dan en el plano de la vida material y cultural de los pueblos.

 

Las universidades europeas siguen reproduciendo ese hombre blanco ilustrado pero ahora armado con aplicaciones y móviles de última generación que afirman ser la “voz de los sin voz”.

 

Grosfoguel, el teórico del decolonialismo plantea que para ser un proyecto radical no sirve sólo con ser anticapitalista sino que hay que ser antisistema (antipatriarcal, antirracista, anticolonial, no imperialista…) hay que pensar que no se habla sólo de un sistema económico sino de una civilización-mundo “que nace de la expansión colonial europea”(6).

 

Pero eso significa, entre otras cosas, la necesidad de romper con la mitología occidental que construyó un sistema de Estados nacionales y sistemas políticos parlamentarios para ejercer más eficaz y racionalmente la dominación. Los mitos del parlamentarismo burgués y del sistema electoral que le legitima tienen que ser revisados a la luz de la realidad material no de la realidad imaginada o deseada.

 

Por otro lado, la institucionalización de las izquierdas y las tertulias televisivas han domesticado definitivamente cualquier indicio contestatario. El activista se ha transformado en un “seguidor” de tuits de sus políticos de moda, las redes sociales le ocupan más tiempo que la protesta en las calles. La neocolonización cultural del siglo XXI está en marcha a través de las múltiples autopistas virtuales cuyo peaje es la conciencia crítica de los usuarios.

 

Si el siglo XX fue caracterizado por los situacionistas como la sociedad del espectáculo hoy podríamos hablar de la época del enmascaramiento. No se trata ya de representación sino ocultación intencionada, y no es sólo ocultar el significado del mundo es hacer que este desaparezca: virtualizarlo. Es por fin lograr que la forma lo sea todo, el significante por encima del significado.

 

Otro de los elementos fundamentales del imperialismo cultural fue, en la modernidad, el refugio en el contrato o, dicho de otra forma, una nueva forma de legalidad y de legitimidad racionales. Sobre este derecho que emanaba de la representación y la delegación de la voluntad popular en los parlamentos se conseguía someter al pueblo. En los procesos de descolonización del siglo XX el modelo de Estado de derecho y la representación parlamentaria sancionada mediante el procedimiento electoral se convertirían en la nueva forma de sometimiento de las nuevas naciones independizadas a las élites nacionales.

 

En el siglo XXI, las élites políticas e intelectuales occidentales y de las antiguas colonias encuentran en el Estado de derecho, que como diría Marx no es otro que el Estado burgués, el mejor refugio para estar a salvo de las grandes confrontaciones sociales.

 

Desde mi punto de vista, todo lo anterior constituye evidencias de que la potencia que lidera el mundo, Estados unidos, ha perdido la guerra económica, está perdiendo la militar y la política pero no la ideológica. En este terreno, como ya anticipara Gramsci, la hegemonía sigue estando del lado de la clase dominante que ha conseguido que las clases dominadas compartan sus valores, deseos e ideología.

 

Mantener el mundo escindido: el alma y el cuerpo, lo individual y lo colectivo, el hombre y la naturaleza, la teoría y la práctica… Ciertamente la barbarie homogeniza que es como decir que el capital convierte todo en mercancías. La civilización occidental, o, más bien el proceso civilizador europeo, no ha dado como resultado un mundo diferenciado, rico y variado, sino todo lo contrario.

 

Aunque hoy los medios de comunicación y las redes sociales nos presentan un mundo plural y multicultural la realidad es que lo diverso que nos muestran concierne sólo a la apariencia, a lo puramente estético. Es la naturaleza corpórea, psíquica, material, humana, la que es múltiple, rica y variada, aunque siga ciertas pautas que permiten predominar en ella la pulsión de vida frente a la pulsión de muerte.

 

Lo diferente no es una cualidad propiamente humana sino de la naturaleza y nosotros también somos producto de la naturaleza. Son las formas en las que se presenta la “nuda vida” que diría Agamben, las que son diversas y responden a la necesidad de conservación de las especies. Lo específicamente humano son las diferencias construidas desde la consciencia, no menos reales ni menos fundamentales.

 

La consciencia que hace pasar por la razón la interpretación de los acontecimientos y nos permite distinguir entre los asesinatos cometidos por el Estado de Israel y el acto desesperado de un palestino que se inmola. Es desde esa conciencia diferenciadora que los seres humanos nos negamos a ser estandarizados y transformados en mercancías intercambiables; de ello depende nuestra propia subsistencia. Sin embargo, esta pulsión básica, sustantiva y material en cierto sentido, es reconducida hacia una diferenciación superficial, banal, que impide la unidad de acción contra el capitalismo: identidades a la carta sin ningún denominador común.

 

Existe una unidad cultural/biológica del conocimiento y la acción que ha sido rota en los últimos doscientos años por el capitalismo (7), sobre ella se sostiene la explotación. El Capitalismo necesita originalmente de la fragmentación y la división entre el pensar y el hacer, la división del trabajo que aumente la eficacia de la explotación de los sujetos y de los pueblos.

 

La modernidad se construye ideológicamente sobre las dualidades que sirvieron de base al cristianismo pre-moderno para garantizar el sometimiento de los cristianos y el poder de la iglesia en la tierra. El par alma-cuerpo se traslada a la modernidad como razón-cuerpo y esta separación permitirá operar el ejercicio de la explotación sosteniendo ideológicamente una igualdad de derechos y de oportunidades que no cuestionan las desigualdades materiales, objetivas; y que además se convertirá en la trampa del intelectual pos-moderno.

 

Reconstruir la unión entre el pensar y el hacer es uno de los grandes retos de una cultura verdaderamente revolucionaria, es decir, aquella que sea capaz de enfrentarse al imperialismo del siglo XXI. Los intelectuales deben trabajar en esta reunificación confrontando sus análisis con la realidad de las necesidades humanas, sean estas psíquicas o materiales.

 

Lo mismo que Marx no distingue entre los productos del trabajo humano ya sean intelectuales o materiales, pues poseen valor de uso (satisfacen necesidades ya sean mentales o físicas, reales o imaginarias) y valor, de la misma forma pensar/analizar son acciones humanas que no pueden ser reducidas a procesos mentales única y exclusivamente en la medida en que suponen gasto de energía (física) y se encuentran ineludiblemente conectadas a los actos comunicativos sin los cuales no podrían darse.

 

Los intelectuales comen, se protegen del frío, aman, ríen, odian… Tampoco la práctica es acción pura, nunca lo fue: en cuanto acción humana, implica “estar orientada a un fin, de lo contrario es un acto reflejo o imitativo; necesariamente está guiada por el conocimiento. El conocimiento se nutre de la acción y es acción. Solo el pensar informático (inteligencia artificial) es conocimiento puro porque sus premisas y sus fines le vienen dados“(8).

 

Este imperialismo cultural del siglo XXI que vamos cartografiando se alimenta de nuestras buenas intenciones. La desconexión entre causa y efecto, entre el pasado y el presente, hace posible que los intelectuales queden al resguardo de su responsabilidad. En el campo de la lucha armada se expresa en la doctrina de la “intervención humanitaria” que tan buenos resultados ha dado entre los intelectuales europeos que acabaron justificando la intervención armada en Yugoslavia, en Libia, en Siria o en Ucrania.

 

En los shows televisivos que se disfrazan de tertulias o debates de actualidad proliferan los micro-relatos postmodernos donde se juzga y sentencia a los gobiernos latinoamericanos que no cumplen con las formas políticas y culturales de las antiguas metrópolis, siempre evaluados desde la arbitrariedad, unos sí otros no, previamente señalada por la agenda mediática.

 

Si en el imperialismo del siglo XIX y XX Edward Said estudiaba la novela por considerarla “el objeto estético de mayor interés a estudiar en su conexión particular con las sociedades francesa y británica, ambas en expansión” (9), no caben dudas de que a principios del XXI hay que estudiar el cine de superhéroes, los cómics (10), las series de televisión y las redes sociales.

 

Para Said, en el imperialismo, la batalla principal se libraba por la tierra pero “cuando tocó preguntarse quién la poseía antes, quién tenía el derecho a ocuparla y trabajarla, quién la mantenía, quién la recuperó y quien planifica ahora su futuro, resulta que todos esos asuntos habían sido reflejados, discutidos e incluso, durante algún tiempo, decididos en los relatos. Según ha dicho algún crítico por ahí, las naciones mismas son narraciones.

 

El poder de narrar, o de impedir que otros relatos se formen y emerjan en su lugar, es muy importante para la cultura y para el imperialismo, y constituye uno de los principales vínculos entre ambos”(11). Los microrrelatos postmodernos que circulan a gran velocidad por las redes van conformando matrices de colonización cultural: el indigenismo, el género, el ecologismo, las elecciones, la representación. Todos ellos debidamente sustanciados fuera de la lógica capitalista. No hay historia, no hay violencia solo presente y buenas intenciones.

 

Cuando el Ente sionista de Israel a través de su embajada en Nigeria regala 70 Tablet a niños nigerianos con la bandera de Israel en la parte trasera está trasladando el relato del progreso y la tecnología como valores vinculados al Estado sionista. Cuando los intelectuales europeos, en las nuevas agresiones imperialistas a América Latina, por ejemplo en Venezuela o en Nicaragua, se comportan como si tuvieran que autorizar a los gobiernos latinoamericanos a ejercer su autoridad gubernamental sobre las oposiciones violentas, sobre las élites golpistas, o sobre sus leyes o prácticas políticas, están trasladando el relato de colono ilustrado.

 

Así, un nuevo modo de autoritarismo particularista se extiende por todo el espectro teórico de izquierdas. La ética, los principios religiosos y las teorías universales son convertidos en anatemas contra los que se alzan un ejército de filósofos, politólogos, sociólogos y antropólogos dispuestos a liquidar cualquier propuesta de unidad de acción.

 

La religión se presenta como un obstáculo insalvable, por ejemplo, para apoyar a Hezbollá, el único movimiento que ha sido capaz de derrotar al ejército de Israel, que coloca la causa palestina en el horizonte de su lucha y que consigue el respeto de la mayoría de las poblaciones árabes. La modernidad propone no una laicidad sino una secularización consumista que lo mismo destruye la religión que al ser humano, decía Passolini. La igualdad de mercado permite el enmascaramiento del conflicto latente entre las necesidades sociales y la propiedad de los bienes para satisfacerlas.

 

El imperialismo del siglo XXI ha llenado de dogmas invisibles la mente de los ciudadanos europeos gracias a los intelectuales de izquierdas. Mientras que los dogmas del imperialismo del siglo XX eran reconocibles a poco que se ahondara en la ideología liberal (el mercado, el equilibrio, la eficacia…) en estos momentos se presentan como consignas de izquierda términos como derechos humanos, diversidad, identidad, etc.

 

Si el imperialismo tardío del siglo XX trató de cerrar el paso a las revoluciones con el discurso del “fin de las ideologías” y por tanto el “fin de la historia”, el del siglo XXI trata de conjurarlas con la invención mitológica del pasado según la ideología y los deseos (ej. La construcción imaginada de Israel), los mitos nacionalistas, los derechos universales, la multiculturalidad, la diversidad, etc.

 

Pero la unidad no es el individuo sino la sociedad. Y no hay sociedad que pueda ser construida como un sumatorio de individualidades. De la misma forma que ocurre con la memoria, lo colectivo y lo comunitario es un lastre para el nuevo imperialismo, de ahí ese discurso postmoderno contra los liderazgos, contra las organizaciones, contra los héroes y las banderas. De ahí ese ensalzamiento constante del individuo, del grupo y de las micro-identidades.

 

Reconciliar el relato con la vida, ocuparnos del mundo que camina

 

Para Said, existían “humanistas profesionales” que son “incapaces de establecer conexiones entre la crueldad prolongada y sórdida de prácticas como la esclavitud, la opresión racial y colonialista o la sujeción imperial, en el seno de una sociedad, por un lado, y por otro, la poesía, la ficción y la filosofía de esa misma sociedad (12).

 

En el imperialismo cultural del siglo XXI se mantiene esa desconexión y es frecuente que la literatura, el cine, o la filosofía utilicen los casos reales para transformarlos en ficciones inocuas y desvíen la atención de la crítica radical al capitalismo.

 

Académicos e intelectuales pos-modernos se centran en debatir sobre los procedimientos cuando lo que está en juego, tal y como planteara Foucault es la propia vida humana, no las formas específicas en las que se expresa. Es así que la particularidad de los sistemas políticos o de los derechos ciudadanos no respetados hacen desaparecer las amenazas globales (la guerra, la depredación del medio ambiente, el hambre…) por arte de magia.

 

Defender un sistema de partidos, un parlamento, unas elecciones, la libertad de expresión, los derechos de ciudadanía se colocan por encima de la amenaza global de la guerra imperialista o de la producción de bienes básicos para resolver el alimento, la salud, el alojamiento o la educación.

 

En el ámbito de la política, los ideales ilustrados como la igualdad, la solidaridad y libertad que en el siglo XX sirvieron para alentar y legitimar el alzamiento de los pueblos colonizados contra las metrópolis, hoy, sólo se conciben en su “cualidad trascendente” separados de lo cotidiano de forma que son utilizados para arremeter contra los procesos revolucionarios latinoamericanos que defienden su soberanía y su independencia económica y que en ocasiones no “respetan adecuadamente” los derechos humanos.

 

Cientos de veces Venezuela tiene que defender su democracia y la transparencia de su sistema electoral, no hay momento en el que Cuba no deba argumentar lo innecesario de un sistema de partidos al estilo europeo o que Bolivia no deba justificar el recurso al extractivismo para obtener recursos económicos.

 

Pero sin duda el conflicto central de nuestro mundo queda fuera de las preocupaciones del intelectual postmoderno: el conflicto entre el Capital y el trabajo. A pesar de vivir en un mundo inundado de desarrollos tecnológicos y culturales espectaculares la lucha por la subsistencia sigue anclada en una lógica embrutecedora que reduce al sujeto a su expresión más primitiva, una pieza insignificante, sin conciencia, apenas pura energía (física o intelectual) que es extraída para alimentar la maquinaria global. En el Capitalismo la lógica de las necesidades queda subordinada constantemente a la lógica del beneficio.

 

El capitalismo no es sólo un modo de producción es un sistema en el que cada una de sus partes no puede ser aislada y funcionar por separado. La fundamentación ideológica del capitalismo está en la individualización opuesta a la sociabilidad –esta última única garantía de la pervivencia de la especie humana- y en la escisión del ser humano (alma, cuerpo, razón-sentidos).

 

El intelectual que desarrolla su potencia históricamente sólo ha podido hacerlo restituyendo la vida y su forma específica, o dicho de otro modo, actualizando constantemente en su práctica cotidiana la potencia que encierra la vida humana y creando así nuevas formas de vida, distintas a la forma capitalista existente. Hoy ese intelectual parece haberse extinguido.

 

Volvamos a Gramsci y reivindiquemos una filosofía de la praxis que encuentre en las actividades y pensamientos cotidianos, en las prácticas de solidaridad diarias, en el internacionalismo, elementos para construir un mundo realmente alternativo.

 

El filósofo Terry Eagleton propone en su último libro sobre el Materialismo ocuparse del cuerpo, pero no del “cuerpo étnico, genérico, queer, hambriento, construido, perecedero, decorado, discapacitado, cibernético, biopolítico” (13) sino de lo que tienen en común cada uno de los seres humanos, aquello que nos permite subsistir como especie (animal y cultural), el cuerpo como una realidad material que necesita alimentarse, alojarse, educarse, pensar, amar, reír…

 

Hablamos de esa materialidad histórica de la que se ocuparon Marx y Engels, y E.P. Thomson, Gramsci, Mariátegui, el Che y Fidel, que les llevó hacia el universalismo revolucionario que reivindicaba la igualdad en contraposición a la explotación capitalista.

 

No puede haber emancipación, ni soberanía, ni vida digna de ser vivida en el marco cada vez más estrecho de los particularismos individualizantes que no van más allá del pequeño grupo identitario, que, enemigos de la historia, no pueden proyectarse más allá del presente y del grupo al que pertenecen.

 

La tarea de la izquierda es transformar todas las energías sociales en acciones conscientes, no negarlas, ni inventarlas. La tarea de la izquierda es ocuparse de los problemas reales, materiales, y no volver una y otra vez sobre problemas y cuestiones ya resueltas hace muchos años, como por ejemplo la incompatibilidad del capitalismo y la democracia, o la imposibilidad de la reforma del capitalismo, o de una acumulación de capital sin explotación, o una propiedad privada promotora del bien colectivo. La tarea de la izquierda y de los intelectuales revolucionarios no puede ser otra que ponerse al servicio de la vida, concreta, material, y no del Capital.

 

Finalmente, dado que el imperialismo no es sino la expansión globalizada del Capitalismo, enfrentarse al imperialismo del siglo XXI implica necesariamente la conformación de un Frente internacionalista que haga suyas las luchas y las resistencias de todos los pueblos contra el Capitalismo, en todos y cada uno de los ámbitos en los que despliega su arsenal bélico.

  

Notas y referencias:

 

1- XVI planteó esta curiosa situación de aceptación de la servidumbre en su libro “la servidumbre voluntaria”.

 

2- Cuando utilizo el término economía hablo en realidad del capitalismo. De hecho cuando los economistas, los políticos y el público en general habla de economía en realidad de lo que se está hablando es del modo de producción hegemónico que es el Capitalismo. Para el desarrollo de este tema ver Ángeles Diez, “La economía y los pretextos”, Rebelión, 26/11/208

 

3- Alain Badiou, El despertar de la historia. Ed. Clave Intelectual, Madrid, 2012, pág.22

 

4- RT, “Periodista británica: Los cascos blancos trabajan como terroristas”, (Consulta 14/02/2018)

 

5- La investigadora británica´, Frances Stonor Saunders, en su obra “La CIA y la Guerra Fría cultural” así lo afirma tras un exhaustivo trabajo de entrevista a ex miembros de la CIA, análisis de documentos desclasificados y materiales diversos de la época.

 

6- Ramón Grosfoguel, entrevista, El Solitario

 

7- Humberto Maturana, R. y Fco Varela, G. ”El árbol del conocimiento. Las bases biológicas del entendimiento humano” Santiago, Ed. Universitaria 1984.

 

8- idem

 

9- Edward W. Said, Cultura e imperialismo. Ed. Debate, Barcelona, 2018, p. 15

 

10- Datos de los cómics en España: la publicación de cómics se incrementó en el 2017 en 500 títulos.

 

11- Edward W. Said, Cultura e imperialismo. Ed. Debate, Barcelona, 2018, p. 15

 

12- Edward W. Said, Cultura e imperialismo. Ed. Debate, Barcelona, 2018, p. 16

 

13- Terry Eagleton, Materialismo. Editorial Península, 2017, pág. 12

  

Ángeles Díez ,Dra. CC. Políticas y Sociología, profesora de la Universidad Complutense

  

Fuente: KRÍTICA

Estatua de Jaime I rey de Aragón, conquistador de Mallorca.

Las tropas aragonesas desembarcaron en Santa Ponsa y vencieron a los musulmanes en la batalla de Portopí (13 de septiembre de 1229). Los musulmanes se refugiaron tras las murallas de Madina Mayurqa y crucificaron a varios soldados aragoneses a la vista de las tropas de Jaime. Éstas poco después tomaron y pasaron a cuchillo a la población de la ciudad (diciembre de 1229) y se apoderaron de la isla en pocos meses, salvo un pequeño núcleo de resistencia musulmana que logró mantenerse en la sierra de Tramontana hasta 1232. Los pobladores musulmanes huyeron a África o fueron esclavizados, mientras que la isla fue repoblada con catalanes.

 

Después de pasar a cuchillo la población de Madina Mayurqa, la cantidad de cadáveres fue tal que se produjo una epidemia que diezmó el ejército de Jaime I. Por añadidura, los nobles catalanes intentaron quedarse con el botín, provocando una revuelta que debilitaría aún más el poder militar de Jaime I.

 

Mallorca se constituyó como un reino más de la Corona de Aragón bajo el nombre de Regnum Maioricarum et insulae adyacentes, el cual obtuvo una carta de franqueza en 1230. La institución en 1249 del municipio de Mallorca (actual Palma) contribuiría a la institucionalización del reino.