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The nights were my shelters, I could say they always were. But in other times, they were more altruistic, if I may say so. Nights that I dedicated to my drawings, captured in pencil, with Bach's music in the background. Not because I was a scholar of classical music, simply because at some time, a girlfriend, one of those that with time you begin to give importance to having noticed me. She taught me how to discover it. Many other nights of reading and other nights of becoming a writer. You'd think I'd always avoided responsibilities. But it wasn't like that, since I was young I took care of my family, because the early death of my father forced me. From DJ to responsible citizen. I studied, graduated and had contracts, even in multinationals. I even worked for a big company. I went, to what the belief of the collective imagination supposes, a successful person. The truth is that I had grown tired of those structures that squeezed the best out of me, without payments corresponding to such dedication. At a distance, a reason overflows my decision to get as far away as possible from many, from almost everyone. Closeness for convenience, and immediate action to it, betrayal. Without a doubt, the worst defect of a great part of the people I met, including couples. A summary too fast and not very demonstrative, of how much that affected me. Utopian, agnostic, idealistic, perhaps immature, who knows how many of these qualities or defects, I was not allowed to see. A part of me still felt, like a child.

I believed in the people, I felt the purity of their demonstrations of affection, I even dreamt that all of us around me made up a society within the same society. A network system, where solidarity, and commitment to one another, would bring out the qualities over the defects. I believed in that!

The nights have changed, at least my nights. Today, I share these long nights with a type of people who, in the depths of their souls, are weak, sensitive, pure, without evil, and who no longer fight, but simply wish that the pain, for as long as possible, would disappear, mitigate it, and give a dose of comfort to their souls. I remember the night I began to know them. An extreme feeling of prejudice, of stigmatization, of even rejection, was my first reaction, I admit, and they know it, too used to receiving new members to the club, gave them some understanding. An understanding that many of my current night owl friends had never received. I began to listen to their stories, their ordeals, and I do not deny that on many occasions, I have asked myself, what do I do here?

Frankly there is an explanation that stands out to all those I could call, as empaths, my being. One of the most decisive, the one that my soul was looking for, the one that I could not find in years of sharing society. "Knowing that they, like children, do not lie." With their miseries on their backs loaded for years, and in many beaten by indifference. In that bar of our club, there is a real democracy, a sense of solidarity even in the deepest fall that they suffer, they, always are. My dear children of too much age, to be them, are the ear, the look, the hand that touches you, without hypocrisy. Many have lost everything, yet they are able to give you their coat, when they see that you need it.

They are not gifts of one value, as measured by the market, they are of another type. The kind we should never have squandered, to submit to, to get on our knees, in some cases. Easy to understand, none of us could stand another day under those conditions. The painful thing, and what I cannot get used to, is that every now and then some stool was empty. When its owner, as we understand it, has not arrived at the meeting of friends. Those days are the most terrible. We know that, in a very high percentage, he won't come back. Those are the rules, we just wait to let ours go, until someone else needs it.

 

Las noches eran mis refugios, podría decir que siempre lo habían sido. Pero en otras épocas, eran mas altruistas, si se me permite el término. Noches que dedicaba a mis dibujos, plasmados en lápiz, con música de Bach de fondo. No por ser un erudito en lo que a música clásica, simplemente, porque en alguna época, una novia, de esas que con el tiempo empiezas a darle la importancia en haberse fijado en mí. Me enseño a descubrirlo. Otras muchas noches de lectura y otras mas en convertirme en escritor. Podría pensarse que siempre eludí responsabilidades. Pero no fue así, desde joven me hice cargo de mi familia, pues la muerte temprana de mi padre me obligo. De DJ a un responsable ciudadano. Estudie, me recibí y tuve contratos, hasta en multinacionales. Hasta una gran empresa forme. Fui, a lo que la creencia del imaginario colectivo supone, una persona de éxito. La verdad que me había cansado de, esas estructuras que exprimían lo mejor de mí, sin pagos correspondientes a tal entrega. A la distancia, una razón sobrevuela mi decisión de alejarme lo mas posible de muchos, de casi todos. La cercanía por conveniencia, y la acción inmediata a ella, la traición. Sin duda alguna, el peor defecto de una gran parte de las personas que conocí, incluidas parejas. Un resumen demasiado rápido y muy poco demostrativo, de cuanto eso me afecto. Utópico, agnóstico, idealista, tal vez inmaduro, quien sabe cuántas de estas cualidades o defectos, no me dejaron ver. Una parte de mi sentía aun, como un niño. Creía en la gente, sentía la pureza de sus demostraciones de afecto, hasta soñaba en que todos los que me rodeaban componíamos una sociedad dentro de la misma sociedad. Un sistema de red, donde la solidaridad, y el compromiso por el semejante, harían valer las cualidades sobre los defectos. Vaya que creía en eso !!

Las noches han cambiado, en todo caso mis noches. Hoy las largas noches, las comparto con un tipo de personas, a las cuales, en el fondo de sus almas, débiles, sensibles, puras, sin maldad, ya no luchan, simplemente, desean que el dolor, por el tiempo que se pueda, desaparecerlo, mitigarlo, dosis de consuelo a sus almas. Recuerdo la noche que comencé a conocerlos. Una extrema sensación de prejuicio, de estigmatización, de inclusive rechazo, fue mi primera reacción, lo reconozco, y ellos lo saben, demasiado acostumbrados a recibir nuevos miembros al club, les otorgaba cierta compresión. Comprensión, que en muchos de mis actuales amigos noctámbulos, nunca habían recibidos. Comencé a escuchar sus historias, sus calvarios, y no niego, que en muchas oportunidades, me he preguntado, que hago, yo, aquí?.

Francamente hay una explicación que sobresale a todas las que podía denominar, como empáticas, a mí ser. Una la mas decisiva, la que mi alma buscaba, la que no logre encontrar en años de compartir la sociedad. “El saber que ellos como los niños, no mienten”. Con sus miserias a sus espaldas cargadas por años, y en muchos golpeados por la indiferencia. En esa barra de nuestro club, hay una democracia real, un sentido de solidaridad inclusive en la caída por mas profunda que ellos sufran, ellos, siempre están. Mis queridos niños de demasiada edad, para serlos, son el oído, la mirada, la mano que te toca, sin hipocresía. Muchos lo han perdido todo, sin embargo son capaces de darte su abrigo, cuando ven que lo necesitas. No son regalos de un valor, medido por el mercado, son de otro tipo. De los que nunca debimos haber dilapidado, de someternos, de ponernos de rodillas, en algunos casos. Fácil de entender, ya ninguno de nosotros soportábamos, un día más bajo esas condiciones. Lo doloroso y a lo que no puedo acostúmbrame, es que, cada tanto, alguna banqueta quedaba vacía. Cuando su dueño, pues así lo entendemos, no ha llegado a la reunión de amigos. Esos días son los mas terribles. Sabemos, que en un altísimo porcentaje, no volverá. Son las reglas, solo esperamos a dejar libre la nuestra, hasta que otro la necesite.

 

Edificio en Conde de Romanones - escalera 1898 - @josemariaameise

Edificio Conde de Romanones - Madrid - @josemariaameise

Edificio en Conde de Romanones - escalera 1898 - Madrid

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Sillón del el escritorio en edificio Conde de Romanones - @josemariaameise

María en el edificio de conde de romanones - @josemariaameise

Edificio Conde de Romanones , escalera @josemariaameise

Sara en el edificio de Conde de Romanones - Madrid - @josemariaameise

Edificio Conde de Romanones - hostal - Madrid - @josemariaameise

Edificio Conde de Romanones , hostal garcía casado @josemariaameise

Escritorio en el edificio en Conde de Romanones - @josemariaameise

Edificio en Conde de Romanones - escalera 1898 - @josemariaameise

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Escritorio en el edificio en Conde de Romanones - @josemariaameise

Edificio Conde de Romanones - Madrid - @josemariaameise

Edificio Conde de Romanones , escalera @josemariaameise

Edificio Conde de Romanones - casita - Madrid - @josemariaameise

Sara en el edificio de Conde de Romanones - Madrid - @josemariaameise

En el edificio de conde de Romanones - @josemariaameise

María, escritorio del edificio de Conde de Romanones - @josemariaameise

Edificio en Conde de Romanones - Madrid - @josemariaameise

Edificio en Conde de Romanones - @josemariaameise - Madrid

Los ideales, sobre todas las creencias, representan el mayor resultado de la acción de pensar

Edificio en Conde de Romanones - @josemariaameise

sabrina sprenger en winterthur, suiza @josemariaameise

No sé dónde voy, pero estoy en camino.

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