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Los anturios, originarios de Colombia y Ecuador, normalmente tienen solo una espata. Esta curiosa flor resultó con dos espatas pero las demás flores nacieron normales.

Anthuriums, originary from Colombia and Ecuador, normally have only one spathe. But this flower grew with two spathes. The rest of the flowers of the plant grew normally.

Fear for the morrow will rob the present!

 

Thanks Anuj for the ID of the flowers.

Thanks Ner_luv for the ID of the bee.

 

Plant & flowers : Snap Ginger ( Alpinia calcarata ), Cardamon ginger, Indian ginger

Bee : Amegilla cingulata, Blue banded bee

 

Beautiful on black too.

We usually see the long pendant of briliant flowers of the Lobster Claw Heliconia. But what does one look like when you walk right up to it and shoot it at 7+ magnification?

 

It's soft, tissuey and transparent. Not hard and plastic as it appears to be from a distance. Isn't macro amazing?

 

Biscayne Park, FL

www.susanfordcollins.com

Of course, with guests!!!

 

Beautiful on black too.

 

No sé el nombre común de este anturio pero bien podría llamarse "cola de marrano". Según el padre Pérez Arbeláez Anthurium quiere decir flor de rabo, de modo que vale la comparación.

I do not know the common name of this anthurium but it could well be called "pig's tail". apparently the ethimology of anthurium means tail flower.

La especie aparece como / the species appears as Anthurium scherzerianum

We had a pretty terrible spring, flowers were barely out and then we got 2 weeks of heavy rainfall. Few flowers survived, this was one of the few shots I got and now we're all getting out of college! Seems somewhat symbolic. Congrats to my fellow class of Ithaca College 2011 graduates, we did it.

Cnidoscolus chayamansa, the Mayan Spinach or Chaya, is native to the Yucatan Peninsula. The Mayan Spinach has white flowers borne on cyme-branched inflorescences. Its lobed leaves are cooked and eaten like spinach. However, if you want to cook this at home, make sure the leaves are properly cooked because raw leaves contain high levels of hydrocyanic acid.

 

en.wikipedia.org/wiki/Hydrogen_cyanide

en.wikipedia.org/wiki/Inflorescence

 

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If you've taken a picture of this plant (either at the Museum of Life and Science's Magic Wings Butterfly House or anywhere else in the world), please provide a link to it in the comments below (and be sure to tag your photo "flickr plant project").

Los anturios negros son poco comunes. Esta fue la primera vez que vi uno silvestre.

Black anthuriums are rather uncommon. This was the first time I saw a wild one.

Lugar: Finca La Pomarrosa, Barlovento, centro norte de Venezuela.

 

Place: La Pomarrosa Farm, Barlovento, north-central Venezuela.

Cashew = caju, cajueiro = a Brazilian tree, a Brazilian native name.

Anacardium occidentale.

 

Identification guide.

Ipê Amarelo trees Yellow flowering trumpet tree) are not easy to identify.

At least I know this one -

Tabebuia aurea - Paraguayan trumpet tree.

 

You can see in this photo: the palmate leaf, open empty seed-capsule, seeds, bark, and the flowering tree below.

 

Lugar: Birongo, Barlovento, centro norte de Venezuela.

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Sobre el Cacao he escrito lo que sigue.

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Cacao [Cocoa] (Theobroma cacao)

  

El cacaotero o árbol del cacao (Theobroma cacao) es una planta originaria del trópico americano, aunque no se conoce todavía con exactitud cuál fue el lugar a partir de donde se diseminó. En tal sentido, si bien «algunos, incluso, afirman que pudo haber sido Venezuela» (Hoyos, 1987 [1983], p. 320), lo más probable es que fuera «la vertiente oriental de los Andes Ecuatorianos, pues es allí donde se encuentra la mayor variación en las poblaciones naturales existentes», en particular el área correspondiente a «las cabeceras de los ríos Caquetá, Putumayo y Napo», dispersándose luego en dos direcciones, una al este, «hacia la cuenca del Amazonas y del Orinoco hasta las Guayanas», y otra al norte, «hacia el istmo de Panamá, Centro América y México», lugares estos dos últimos en que hubo «un centro secundario de diversidad genética... donde el cacao fue domesticado por los Mayas, miles de años antes de la llegada de Colón» (Leal, 1993, p. 87-88). Lo anterior explica que los europeos hayan encontrado cacaoteros cultivados en tal región y cacaoteros silvestres dispersos por muchas partes del trópico americano. Pero fue en las civilizaciones azteca y maya donde el cultivo y consumo del cacao tuvo un mayor desarrollo durante el período indígena, tal como se refiere en la cita siguiente:

 

«Según una antiquísima leyenda azteca, Quetzalcóatl, el jardinero del edén, una de las divinidades más importantes veneradas por este pueblo, trajo a la tierra sus semillas y las ofreció a los hombres para que pudieran participar de las delicias de un manjar apreciado por los dioses. Posiblemente en esta leyenda se inspiró el sueco Linneo para designar este género como Theobroma, que significa manjar o alimento de los dioses. El nombre cacao procede del idioma náhuatl de los Mayas de Centroamérica a quienes se atribuye el desarrollo de su cultivo –aproximadamente en el 250 antes de Cristo– en la región de Petén, donde floreció esta extraordinaria cultura americana. Los aztecas y probablemente los mayas, lo empleaban para elaborar una bebida que denominaban xocoatl, que era hecha con las semillas tostadas y molidas del fruto, disueltas en agua fría, sazonada con ajíes, vainilla y otras especias presentes en platos de la culinaria azteca. Era una bebida amarga, espumosa y picante, muy diferente al chocolate que hoy conocemos» (Fuentes y Hernández, 2002 [1993], p. 163).

 

En el caso de Venezuela el cacao silvestre parece que se daba en muchos sitios, en particular en las cuencas del Orinoco y de los lagos de Maracaibo y de Valencia, en los Andes y en los valles del Tuy y Barlovento, en algunos de los cuales era aprovechado para ciertos usos. Así por ejemplo, se ha dicho que «el antiguo territorio de los yanomamos (Amazonas), ubicado por algunos cartógrafos entre las fuentes del río Orinoco y el río Parime… era reseñado como el “País de los Cacaguales”, debido a las muchas plantas de cacao silvestre que allí abundan» (Delascio, 2003, p. 31). Por otra parte, referencias directas coincidentes sobre el cacao silvestre de Venezuela fueron dadas, entre otros, por Gumilla y Caulín. El primero afirmaba que «en las dilatadas vegas del río Apure y otros que entran en él, crece de suyo abundante arboleda de cacao silvestre, y carga fruto dos veces al año, como el que cultivan en los poblados» (Gumilla, 1963 [1741], p. 217-218). El segundo decía que «en muchas montañas de esta Provincia, y mucho más en la de Venezuela, se cría un árbol, que llaman Cacao silvestre, muy parecido en las mazorcas al que cultivan en las haciendas. Da sus frutos dos veces al año» (Caulín, 1992 [1779], pág. 17).

 

Un siglo antes que los autores citados en el párrafo anterior, ya había tocado el tema el gobernador de la Provincia de Cumaná, Antonio Brizuela. Lo hizo en un «Informe sobre la Provincia de la Nueva Barcelona», elaborado y enviado al rey en 1655, el cual constituye el primer documento escrito por un europeo en que se hace una descripción de la región de Barlovento, referencia nada casual ya que los pobladores de Cumaná ansiaban anexarse a su provincia esta rica región, la cual apenas comenzaba por entonces a ser tenida en cuenta por sus rivales de la Provincia de Venezuela. En ese texto Brizuela indicaba, entre otras muchas cosas, que se daba en «las montañas del tuy mucho cacao silvestre» (Brizuela, 1957 [1655], p. 414), lo cual es uno de los indicios más directos de que en Barlovento habría existido antes de la llegada de los europeos una variedad autóctona de ese frutal.

 

Sobre los antecedentes aborígenes del uso del cacao en Venezuela, se ha dicho que «antes de la llegada de los europeos, los indígenas venezolanos lo empleaban como alimento y con fines votivos. Se han encontrado vasijas en forma de mazorca de cacao en objetos cerámicos precolombinos recuperados en yacimientos de los alrededores del lago de Valencia» (Fuentes y Hernández, 2002 [1993], p. 165-166), lo mismo que «en los alrededores de la laguna de Tacarigua, donde aparece representado en los cacharros descubiertos recientemente en los yacimientos arqueológicos» (Varios autores, 1998). Asímismo se ha mencionado la existencia de «piezas arqueológicas precolombinas en las que se representa el cacao y los usos alimenticio, medicinal y religioso que le daban los aborígenes del Orinoco y de Guayana» (González, 2004, p. 76).

 

Del mismo modo «algunos datos históricos señalan su cultivo y consumo entre los Timotocuicas, en regiones de los Andes. Los indígenas andinos quemaban grasa de Cacao, a la manera de incienso, y la ofrendaban a sus ídolos. También preparaban Chorote, bebida bastante cercana al xocoatl azteca» (González, 2004, p. 76). El chorote es, según Julio Calcaño, «la pasta de cacao sin vainilla, canela ni azúcar, cocida en agua endulzada con papelón» (Calcaño, 1950 [1896], p. 389). Sobre este último particular Fray Pedro Simón, otro sacerdote cronista, reportaba la afición al chocolate de «los indios de la gobernación de Mérida y Trujillo... por ser sus tierras tan fértiles de esta fruta del cacao. De quien han tomado el beberlo los españoles con tanta frecuencia como en Nueva España, que es la que el mundo sabe. Aunque con diferencia, porque en la ciudad de Trujillo y casi entrada la gobernación de Caracas y Mérida, hasta la ciudad de Pamplona, lo beben hecho chorote» (Simón, 1992 [1625], Tomo II, p. 119).

 

En Barlovento el cultivo del cacao y el poblamiento español fueron en esencia una y la misma cosa. Con el tiempo, cacao y Barlovento también lo fueron, una vez que las tierras más fértiles y accesibles de la región se cubrieron de plantaciones, sembradas inicialmente con la mano de obra indígena y luego recurriendo principalmente a esclavos negros traídos de Africa con tal propósito. De este modo, el cacao se convirtió en Barlovento en una presencia constante que persiste hasta nuestros días y se proyecta todavía hacia el futuro.

 

Esa realidad no podía dejar de tener su expresión literaria. En la novela, todas las obras ambientadas en Barlovento han girado en torno a las plantaciones de cacao. Cabe citar en tal sentido «Pobre negro» (1937), de Rómulo Gallegos; «Noche buena negra» (1943), de Juan Pablo Sojo; y «Cuira es un río de Barlovento» (1946), de José Fabbiani Ruiz. Este último también fue autor del cuento de cacao y violencia titulado «Guaritoto», nombre que designa a una planta cuyas hojas están «cubiertas de púas urticantes que producen vivo escozor y aún inflamación y fiebre al llegar en contacto con la epidermis» (Pittier, 1970 [1926 y 1939], p. 268), lo cual explica por qué en el citado texto Fabbiani puso a pensar al protagonista que su concubina «era como una hoja de guaritoto, espinosa y traicionera» (Fabbiani, 1939, p. 41). Otros cuentos con trasfondo de cacao barloventeño son «Hereque», escrito por Juan Pablo Sojo, título que hace referencia al nombre de «una enfermedad grave» del cambur y el plátano «que no tiene tratamiento» (Fondo Nacional del Cacao, [Sin fecha], p. 25); «La virgen no tiene cara», de Ramón Díaz Sánchez y «Un negro a la luz de la luna», de Arturo Croce.

 

En la poesía, el cacao es la presencia vegetal más reiterada en la obra del barloventeño Pedro Lhaya, quien, cosa curiosa, parece que nunca llegó a escribirle, o al menos a publicarle, que sepamos, un poema al árbol o a su fruto. En su «Cantar de la Noche del Trópico» el cacao es la única planta que se menciona dos veces, primero como bebida afrodisíaca («tórrida noche múltiple, / corporal, / de jenjibre y cacao, / de ron y de tabaco») y luego como plantío, de connotación también erótica («noche de oro esparcido / en oquedades, / en cimas de canela, / en cacaotales») (Lhaya, 1985, p. 20 y 24). Tampoco podía faltar el cacao por partida doble en su «Noche de Barlovento», poema que bien amerita, por su gran calidad, su trascripción completa:

 

«En compacta negrura

la comba de la noche de junio y su perfil de ébano,

rutila Venus,

huele a cacao la noche,

aroma de animal en celo.

 

Hacia la comba profunda suben cánticos ásperos,

antiguos sones ásperos

de tambores totémicos.

 

Clamorea la danza,

danzan sombras,

danza un tótem errátil,

en una sombra,

danza la sombra de un leopardo,

danza,

ocelada de sombras

la abolida serpiente sagrada.

 

Clamorea la noche, cantan y danzan

los hijos del cacao,

en la noche de junio,

colmada de revelaciones

y de ritos obscuros.»

 

(Lhaya, 1985, p. 77)

 

Dijo también el poeta, en su corta «Autobiografía» en verso, lo siguiente: «en el cacao fermentado / percibí el drama torvo del negro» (Lhaya, 1963, p. 8). Y seguramente en ello habrá tenido mucho que ver su propia vivencia, ya que él mismo se dedicó al cultivo del cacao durante muchos años en su hacienda barloventeña llamada «El Frutal». Pero fue en sus poemas de amor donde el cacao eclosionó en una multiplicidad de tropos que rinden tributo a la «piel nocturna de cacao», a los «senos de cacao y de miel», a los «pechos de cacao y de sándalo» y, en fin, al «cuerpo de cacao y de miel» de una «muchacha de cacao y miel» que lo transportaba, ¡cómo no!, a una «ciudad de canela, de cacao y miel» (Lhaya, 1975 y 1985).

 

Esa planta del cacao, inspiradora de literatura tan variada y rutilante, es un arbolito que puede alcanzar unos seis metros de altura, de tallo vertical y ramas extendidas. Sus hojas, «de un color marrón a rojizo cuando jóvenes, se tornan a verde-obscuro con el tiempo» (Hoyos, 1987 [1983], p. 320). Su duración es larga, llegando a los ochenta años. Sus flores son pequeñas y de colores variados, desde el blanco y el rojo al púrpura, pasando por el verde, amarillo y rosado. Como sucede con el taparo o totumo, sus flores y frutos presentan la infrecuente particularidad de brotar directamente del tronco y de las ramas principales. La fertilización la efectúan ciertas especies de moscas y hormigas y es «de difícil realización debido a la disposición de sus piezas florales, llegando sólo a ser efectiva en el 1% de las flores presentes en un árbol» (Ramos et al., 2004 [2000], p. 16).

 

La dispersión de las semillas es efectuada por una variedad de animales, como son los monos, rabipelados, ratas, ardillas, murciélagos y, entre las aves, los loros, pájaros carpinteros y conotos, considerados todos ellos como plagas por los cultivadores en razón de los daños que causan al fruto (verlo aquí), el cual constituye la parte más preciada de la planta, de donde viene la conseja que identifica a «los enemigos del cacao: ardita, conoto y mono», a los cuales se les agregan socarronamente «los peones y el mayordomo» (Velez, 1966, p. 29).

 

Debido a su forma, a los frutos se les llama usualmente mazorcas, las cuales presentan características que pueden variar de una planta a otra, según sea su origen. Hay así, en Venezuela, el cacao «criollo», descendiente de la variedad arraigada en Centroamérica y México que, según parece, habría sido traído de allí por los cultivadores durante la colonia (Leal, 1993, p. 88), el cual carga mazorcas alargadas y puntiagudas de color verde que al madurar se tornan amarillas, de cáscara rugosa con una decena de surcos, tamaño mediano y almendras grandes y redondas, de cotiledones blancos (Ramos et al., 2004 [2000], p. 17-18). Es de destacar que «en Venezuela hay un Cacao criollo llamado “Porcelana” que es el de mejor calidad en el mundo» (Hoyos, 1994, p. 311). Al encontrarse el cacao criollo con el cacao local de tipo amazónico, que recibe la denominación de «forastero», habría producido una serie de variedades llamadas «trinitario» (Braudeau, 1981 [1969], p. 18), de colores diferentes que incluyen verde, rojo, amarillo y anaranjado, cuyas formas van desde la alargada y rugosa con cinco surcos, conocidos como angoleta, cundeamor y amelonado, hasta la redondeada y lisa casi sin surcos, denominados legón y calabacillo (Ramos et al, 2004 [2000], p. 17-18).

 

La planta del cacao no resiste por mucho tiempo la luz solar directa, de modo que le es imprescindible la sombra para subsistir, lo cual la hace una especie eminentemente selvática. Del mismo modo, cuando se trata de cacao cultivado se impone la utilización de otras plantas para proporcionarle sombra. La sombra temporal más utilizada para proteger en sus primeras etapas a los arbolitos de cacao han sido el cambur y el plátano (Musa paradisiaca), debido a que «presentan un crecimiento rápido, follaje suficiente» y «son de fácil eliminación» (Ramos et al, 2004 [2000], p. 28). Esta práctica, presente en Barlovento, se remonta al tiempo mismo en que comenzaba la explotación del cacao a gran escala, como se comprueba en la siguiente cita de Matías Ruiz Blanco, un misionero franciscano que ejerció en Píritu, el cual, como muchos otros de sus colegas, se caracterizaba por no desaprovechar oportunidad alguna de despotricar sin piedad de los indígenas cuya conversión le había sido confiada. Dice así:

 

«Con los plátanos se amadrinan los árboles del cacao, que son amigos de la sombra y enemigos del sol... En creciendo el árbol del cacao, que llega a cerrar con el conjunto y se puede hacer sombra, mata al plátano en pago del beneficio que recibió de él siendo pequeño, y así es símbolo de la ingratitud, propiedad que reina en todos los indios» (Ruiz, 1965 [1690], p. 17).

 

Ya más crecido, son muchos los árboles que se utilizan para dar sombra al preciado cacao. Una publicación de 1934, escrita por un agrónomo hindú, de apellido Singh, al servicio del por entonces Ministerio de Salubridad y de Agricultura y Cría, citaba, además del bucare anauco (Erythrina fusca) y el bucare peonío (Erythrina mitis), otras especies como el apamate (Tabebuia pentaphylla), pariente cercano del árbol emblemático nacional, que no es otro que el Araguaney (Tabebuia chrysantha), el cual a nadie se le ha ocurrido utilizarlo como sombra de cacao, que sepamos. También incluía el jobo (Spondias lutea), «árbol que alcanza dimensiones enormes... Común en los bosques de tierra caliente y usado algunas veces como sombra en las plantaciones de cacao. Pega de estacas, y se emplea también para postes de cercas» (Pittier, 1970 [1926 y 1939], p. 285).

 

Otros que señalaba Singh eran el mijao (Anarcadium excelsum), el cedro (Cedreia odorata) y el caobo (Swietenia mahagony), este último de origen antillano, «en Venezuela introducido y a veces usado como sombra en cacaotales» (Schnee, 1984 [1961], p. 150), que no se debe confundir con el gigantesco caobo de Tierra Firme (Swietenia macrophylla), todos ellos utilizados básicamente como árboles madereros. El autor adicionaba el lechero (Ephorbia cotinifolia), el caucho (Hevea brasiliensis), el árbol de pan (Artocarpus altilis), oriundo de Asia y traído por su alimenticio fruto durante la colonia «para que sirviera de alimento a los esclavos» (Hoyos, 1987 [1983], p. 226), y, por último, el aguacate (Persea americana), propio de nuestro continente, como indica su nombre científico, muy cultivado en Barlovento por su fruto. Decía el autor citado que, «con las excepciones de los bucares Anauco y peonío, ninguno de los árboles mencionados arriba es apropiado para sombra», pero no decía el por qué (Singh, 1934, p. 30).

 

Otro árbol utilizado más recientemente para cubrir al cacao ha sido el guamo, frutal que cuenta en Venezuela con unas 50 especies, de las cuales la más conocida en Barlovento es el guamo machete (Inga spectabilis). Decía Jesús Hoyos que los guamos, «debido a que son árboles relativamente pequeños, a que conservan el follaje durante todo el año, se les viene utilizando... en el país como árboles de sombra, para proteger el cacao y el café» (Hoyos, 1974, p. 132).

 

Pero los árboles a que más se ha recurrido para cobijar al cultivo más preciado de la región han sido, sin duda, los bucares (Erythrina spp), que por ello se pueden encontrar en la actualidad abundantemente por casi todo Barlovento, siendo numerosas las aves que acuden a libar en sus flores o a comérselas, entre ellos conotos, loros guaros, arrendajos, colibríes de varias especies y también nuestra ave emblemática nacional, el turpial. Resultó así que al bucare, «con justeza de epíteto se le ha llamado “madre del cacao”» (Alamo, 1911, p. 61), tal como lo hizo Andrés Bello en su conocida «Silva a la agricultura de la Zona Tórrida» en un verso que dice: «ampare / a la tierna teobroma en la ribera / la sombra maternal de su bucare» (Bello, 1958 [1826], p. 12). Sin embargo, no ha faltado quien, cambiándole la condición femenina al acto de cobijar, lo llamara «el padre del cacao, como se dice vulgarmente» (Arana, 1945, p. 53).

 

A contracorriente con el criterio dominante, Jesús Hoyos llegó a sostener que ninguna de las especies de bucare eran recomendables para ser utilizadas como sombra del cacao o del café, debiéndose sustituir en tal función por árboles como los ya citado guamos, «menos corpulentos y de hojas perennes» (Hoyos, 1985, p. 160). Por supuesto, muchos se han mostrado en desacuerdo con tal apreciación respecto de los bucares, pero en lo que sí coinciden todos es en considerar que el Samán (Pithecellobium saman), árbol de sombra de gran abolengo, emblema vegetal del Estado Aragua y del conjunto de los países bolivarianos (Cueto, 1991; Hoyos, 1985, p. 47), no servía, sin embargo, para cobijar a los cultivos de plantación, como el café y el cacao, «uso para el cual es poco conveniente porque reseca mucho el suelo y le quita una cantidad enorme de sustancia necesaria para el alimento de la plantación; en tiempo de su florescencia es tal la abundancia de las flores, que caen encima de los arbolitos de café o de cacao, que éstos se hallan literalmente agobiados bajo su peso en gran perjuicio de su propia fructificación» (Pittier, 1970 [1926 y 1939], p. 387). Digamos que, en contrapartida, para los animales y la gente resulta sumamente acogedor el frescor de la sombra bajo el follaje del samán, aunque bote muchas hojas y flores.

 

El secreto de la gran estima que ha tenido el cacao, no sólo desde que fuera descubierto por los europeos, sino desde los tiempos de las civilizaciones indígenas americanas, está en sus semillas «ricas en almidón, en proteínas, en materia grasa, lo cual les confiere un valor nutritivo real. Su contenido en teobromina… junto con la presencia de cafeína, les da propiedades estimulantes. Encierran un aceite esencial que les da un sabor aromático particular» (Braudeau, 1981 [1969], p. 13).

 

De los productos que se elaboran con esas semillas, el más preciado es, como todos saben, el chocolate. Esta palabra, de origen azteca, designaba inicialmente a una bebida que se ha elaborado de diferentes maneras, incorporándosele primero, en el período indígena, especias americanas como el ají y la vainilla, según dijéramos al inicio de esta nota, para luego devenir durante la colonia en un preparado caliente endulzado con azúcar, ya que la almendra del cacao tiene sabor amargo. «Los españoles guardaron por mucho tiempo el secreto de esa maravillosa bebida cuyo consumo se difundió posteriormente a otros países europeos», siendo «los ingleses quienes modificaron la preparación del chocolate añadiéndole leche en lugar de agua a comienzos del siglo XVIII» (Fuentes y Hernández, 2002 [1993], p. 165).

 

Aunque en sus inicios fue un producto reservado a la gente adinerada, con el tiempo se fue popularizando, teniendo hoy día un consumo masivo. Para ello hubo que esperar la elaboración industrial del polvo de cacao, iniciada por una empresa de un holandés apellidado Van Houten que registró la patente en 1828 (Delascio, 2003, p. 32 y Braudeau, 1981 [1969], p. 16). El procedimiento consistía básicamente en extraer la manteca de cacao, a la cual pronto se le buscó la utilidad, resultando que al mezclarla con «azúcar se puede preparar un artículo delicioso que se puede moler: el chocolate», tal como se conoce hoy día, es decir, en barras, «puesto en venta por primera vez en 1847. En 1876 aún se da un nuevo empuje a la industria con la fabricación del chocolate con leche» (Braudeau, 1981 [1969], p. 16). Desde entonces se impuso sobre la bebida el consumo de chocolate sólido, forma en la cual pareciera haber incrementado su poder adictivo.

 

Una planta tan especial como la del cacao no podía dejar de tener también usos medicinales. Pittier señalaba, al respecto, que «entre el pueblo, el cacao se aplica en forma variada en la curación de múltiples enfermedades y» —¡prestad atención, colegas atacados por la calvicie!— «aun para hacer crecer el pelo» (Pittier, 1970 [1926 y 1939], p. 169). La fórmula mágica para lograrlo es la siguiente: «Tómese el aceite o manteca de cacao en dosis de cuatro cucharadas, con otras tantas de aceite de ajonjolí o de almendras y lo que basta de cera blanca para hacer una pomada, se le agrega de esencia de canela un escrúpulo y ocho gotas de clavos. Con esta pomada se unta el pelo. Diariamente crecerá de un modo muy notable» (Anónimo, 1990, p. 13)

 

Se ha dicho también que es recomendable «para la circulación, el corazón y las quemaduras» y que «la decocción de la pulpa que recubre las semillas sirve para la fiebre y la infusión de las hojas ayuda en los trastornos cardíacos» (González, 2004, p. 80). Además, son bien conocidas las múltiples aplicaciones que tiene la manteca de cacao que se expende en las farmacias, que «relaja las inflamaciones y cicatriza las grietas de los labios, las lesiones en el pezón de las madres lactantes; hemorroides, irritaciones, quemaduras de la piel y vaginitis» (González, 2004, p. 80).

 

Por otra parte, «es creencia popular que la manteca de cacao, administrada en pequeñas gotas, cura el “sereno”, enfermedad que aqueja a los niños de pocos meses de nacidos, la cual se manifiesta con fiebre alta, llanto, gritos y evacuaciones de color verde. Dicen que la misma se debe a las malas influencias nocturnas que le entran al menor, por la mollera o fontanela (espacio que en los recién nacidos media entre algunos huesos del cráneo), cuando se exponen en la noche sin taparles la cabeza» (Delascio, 2003, p. 32).

 

El cacao ha dado lugar también a expresiones muy utilizadas en el habla del venezolano, aunque en muchos casos la razón de su origen se haya difuminado en el tiempo, como la de «pedir cacao», que significa «pedir perdón, rendirse», la cual sería una «alusión al grito particular que emiten los gallos de riña cuando huyen» (Alvarado, 1984 [1921], p. 78). Según Julio Calcaño, en efecto, «del cacareo del gallo que huye en la riña formaron tal frase los jugadores de gallos, y así dicen: pide o pidió cacao; está pidiendo cacao. Los chicos la aplican en sus luchas al vencido; y cuando éste cae derribado, el vencedor le fija la rodilla en el pecho y le obliga a pedir cacao. Si no consigue hacerlo decir cacao, recomienza la lucha» (Calcaño, 1950 [1896], p. 314). Gonzalo Picón registraba, por su parte, que «no haber quien le haga a uno un cacao» equivalía a «no haber persona alguna que lo iguale, venza, supere ó sobrepuje en cualquier forma ó sentido» (Picón, 1964 [1912], p. 309).

 

Por último, «ser un gran cacao» significaba antiguamente, y todavía hoy día, «ser un magnate, un personaje de campanillas. Recuerdo de los tiempos coloniales, en que la riqueza consistía por lo principal en plantaciones de cacao» (Alvarado, 1984 [1921], p. 78). Era también la época de las grandes desigualdades sociales, en la cual tenían predominio los mantuanos, casta llamada así porque sólo sus mujeres podían usar mantillas durante la misa y otras celebraciones del culto católico.

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Bibliografía citada

 

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Braudeau, Jean. 1981 [1969]. «El cacao». Blume Distribuidora S.A.. México.

 

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Gumilla, José. 1963 [1741]. «El Orinoco ilustrado y defendido». Academia Nacional de la Historia. Caracas.

 

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Hoyos, Jesús. 1985. «Flora emblemática de Venezuela». Petróleos de Venezuela. Caracas.

 

Hoyos, Jesús. 1987 [1983]. «Guía de árboles de Venezuela». Sociedad de Ciencias Naturales La Salle. Caracas.

 

Hoyos, Jesús. 1994. «Frutales en Venezuela (Nativos y exóticos)». Sociedad de Ciencias Naturales La Salle. Caracas.

 

Lhaya, Pedro. 1963. «En medio de la tempestad». Ediciones Minotauro. Caracas.

 

Lhaya, Pedro. 1975. «Cantar del amor, de la noche y el mar». Imprenta Universitaria. Caracas.

 

Lhaya, Pedro. 1985. «Cantar continuo. Poesía 1983». Biblioteca de Autores y Temas Mirandinos. Los Teques.

 

Leal Pinto, Freddy. 1993. «Historia y origen del cacao». En: Varios Autores. «500 años de la América Tropical». Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales. Caracas.

 

Picón Febres, Gonzalo. 1964 [1912]. «Libro raro». Biblioteca de Autores y Temas Merideños. Mérida.

 

Pittier, Henri. 1970 [1926 y 1939]. «Manual de las plantas usuales de Venezuela y su suplemento». Fundación Eugenio Mendoza. Caracas.

 

Ramos, Gladys, Pedro Ramos Arrieta y Antonio Azócar Ramos. 2004 [2000]. «Manual del productor de cacao». Fondo Intergubernamental para la Descentralización. Caracas.

 

Ruiz Blanco, Matías. 1965 [1690]. «Conversión de Píritu, de indios Cumanagotos, Palenques y otros». Academia Nacional de la Historia. Caracas.

 

Schnee, Ludwig. 1984 [1961]. «Plantas comunes de Venezuela». Ediciones de la Biblioteca de la Universidad Central de Venezuela. Caracas.

 

Simón, Fray Pedro. 1992 [1625]. «Noticias historiales de Venezuela». Tomos I y II. Biblioteca Ayacucho. Caracas.

 

Singh, Jenarine. 1934. «El cacao en la región de Barlovento (Estado Miranda)». Ministerio de Salubridad y de Agricultura y Cría. Caracas.

 

Varios Autores. 1998. «Diccionario Multimedia de Historia de Venezuela». (CD-ROM) Fundación Polar. Caracas.

 

Vélez Boza, Fermín. 1966. «El folklore en la alimentación venezolana». Instituto Nacional de Nutrición. Caracas.

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Neomarica Gracilis. Matthaei Botanical Gardens.

View on BLACK

 

Heliconia bihai commonly known as Lobster Claw or The Bird of Paradise

 

A picture from my photo session at the State Agri Fair 2008 in Marine Drive Cochin.

 

Dedicated to someone special who has my affection, trust, respect, who is a true friend and above all a gift I cherish... Spisharam who identified it for me.

Matthaei Botanical Gardens. Explore 2-5-09 #485.

I took this photograph and had it framed for my brother's house warming present....hope they like it :)

 

I am pretty sure this is the Powder Puff Lilly Pilly...but happy to be corrected :)

Unidentified flower.

 

Now identified as Calliandra Inaequilatera Mimosaceae

Hibiscus is an evergreen flowering shrub. Even though it doesn't have any special fragrance, the simple beauty itself makes it prominent in the shrub family.

I must be feeling super-brave this week - I joined ABAD. It's the A Blythe A Day Takes Boredom Away group, and I'm up for 365 days of photographing blythe. Am I insane?

 

Parker get's first honours, and my Brugmansia is in flower - perfect photo op. The angel's trumpet flower makes me think of Blythe gnome hats like miss modular's (I really love that hat!). I don't think Parker was amused. ^^

This beautiful Anthurium was one of many different colours in a bunch.Never seen one this colour before,

Photo was taken on December 1, 2007 at 3:51pm in Honolulu, Hawaii

Canon 1D Mark II N camera; Canon 24-105mm F/4L IS lens @ F/4, 1/60 second, ISO 100

copyright © Mim Eisenberg/mimbrava studio. All rights reserved.

 

This is a cabbage white butterfly on scarlet milkweed. The gray background is my house. I used Photoshop to even out the color a bit.

 

I hope to catch up with you all later. Thank you for dropping by.

 

See my shots on flickriver:

www.flickrriver.com/photos/mimbrava/

Appropriately on the Green Line just west of the inner City Loop of Chicago, is Garfield Park Conservatory. It's an immense place and one of the largest conservatories in the USA. Very much worth a visit (and a donation, for it is free to enter but struggling for survival). How the small staff manage such a large place so well is truly a miracle.

Perhaps that miracle is caused by the many kinds of Prayer Plants (Marantaceae) cultivated with great diligence here. This particular one is a Calathea 'Helen Kennedy' (named for the famous botanist of the same name [1941-], an expert on these plants, who works in British Columbia, Canada).

This Calathea - like many Marantaceae - comes from Brazil. The name 'Calathea' comes from the Greek for 'basket'. The leaves of the plant can be made into leakproof containers. 'Prayer Plant' derives from the fact that the leaves of Marantaceae often fold in the dark, but I don't know if those of this particular plant do so.

Charles Plumier (1646-1704) of Frangipani fame on the king of France's orders traveled as a botanist to South America. Here he was the first European to describe Marantaceae. He named them for Bartolomeo Maranta (ca. 1500-1571), a great Italian botanist but also a fine literary critic and rhetorician. Poetics - not to be confused with poetry - was for him precisely the stuff of life because he thought it to be specific and direct and not general and abstract like philosophy. Whatever the poetics of prayer, this particular Prayer Plant unfurls very specifically and beautifully...

Araceae, undetermined species collected by Paraiso, 1400 meters, shaded places, 1 meter tall plant, 10cms flower, lanceolated leaves.

Please don't use this image on websites, blogs or other media without my explicit permission. © All rights reserved

15/365 of 365 Bokeh project.

 

Gracias a tod@s, ya hemos superado las 30.000 fotos en pink2008 !!!!

Creo que no estará de más seguir añadiendo fotos hasta el día 31 para que haya reservas si descontaran alguna.

Gracias por vuestra colaboración.

Un abrazo

It's 'pseudo', so I shouldn't really say that 'Mussaenda' derives from the rendition in Latin by a famous seventeenth-century naturalist of the Singhalese word for an entirely different plant: 'Mussenda', when he collected a specimen of it in Ceylon. I don't know who correctly attached the 'pseudo-' to that name, but a very great deal was done to clear up the naming mess by Herbert Fuller Wernham (1879-1941) - a curious taxonomist as well of human beings: he kept a remarkable index card and specimen system of certain physical traits of all his lady friends, only discovered after his death - and Bernard Verdcourt (1925-). The 'flava' of the name is clear: it means 'yellow'.

I thought I'd share this photo because one of the names of our strictly speaking incorrectly named "Dwarf Yellow Mussaenda" is the preferred - at least, I think so - 'White Wing'. A picture like this with two of these white petals to my imagination does true justice to the idea of 'wing'.

This photo was shot on a very hot and bright day in the fascinating Botanic Gardens of Singapore. It brightens my heart as I look out from my hotel window over the dark and dreich woods of Twente University between Enschede and Hengelo in the northeastern Netherlands. I hope the memory of the serene quietude of those Singapore Gardens will off-set tonight the noise of the highway right next as it were to my bed.

Red Powderpuff Flower (Calliandra haematocephala) Identified thanks to XPAT in Poland and his FlickR friend - Ajith

Asclepias curassavica with bumblebee on my balcony

aus dem Botanischen Garten, Berlin

"Olha a preta

colada no tronco

de caroço branco

que a mão do moleque

 

Olha a preta

de caroço branco

que a mão do moleque

arranca no toque

 

O que bate na boca

que a jaboticaba

faz ploquet pluft nhoque

ploquet pluft nhoque

 

...

 

Nesse pega, que come, que engolhe

é que a fruta faz

ploquet pluft nhoque"

 

(Pato Fu)

  

from a flowering tree

 

chorisia speciosa

at the

medicinal plants expo in New

Delhi

The Brazilian Candles (Pavonia multiflora) is a small, evergreen shrub native to Brazil. It can grow up to 8 feet tall. The everblooming flowers consist of narrow dark pink bracts with rolled purple flowers and blue stamens. It is a good specimen plant that is also attracts butterflies.

 

acostatropicalgarden.blogspot.com/2012/02/pavonia-multifl...

toptropicals.com/catalog/uid/pavonia_multiflora.htm

 

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Fiz esse registro em uma pequena praia às margens do Rio Ariquindá, trecho acessível somente de barco, cerca de 2km da desembocadura na Praia dos Carneiros. É um ecossistema rico e que revela surpresas. Existem muitos cajueiros nas margens desse rio, em vários trechos pude sentir o perfume das flores e coletar os frutos sem sair do caiaque. O pseudo fruto(amarelo) é riquissimo em vitamina C, tem cheiro forte e uma polpa suculenta, doce e as vezes travosa(que faz a gente tossir).

 

Curiosidade: o caju era o fruto preferido do conde Mauricio de Nassau, este chegou a baixar um decreto que fixava a multa de cem florins por cajueiro derrubado.

 

Tamandaré, PE, Brasil

 

Coordenadas da praia: 8°42'18.33"S 35° 6'10.17"W

  

The Swiss Cheese Vine (Monstera obliqua), native to Brazil, is a climbing vine growing to 20 feet long. It has unusual oval leaves with perforations making it look like swiss cheese. The flowers are pale yellow to white with the spadix up to 1 1/4" long. All parts of this plant are poisonous.

 

en.wikipedia.org/wiki/Monstera

toptropicals.com/catalog/uid/monstera_obliqua.htm

 

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© All Rights Reserved - Black Diamond Images

 

Family : Malvaceae (Bombacaceae)

 

Formerly Chorisia speciosa

 

en.wikipedia.org/wiki/Floss_silk_tree

  

O CACAU - DO MÉXICO PARA O MUNDO !

Após a descoberta das Américas, as plantas do Velho Mundo chegaram ao Novo e, inversamente, as do Novo Mundo ao Velho: de um lado, o arroz, o trigo, a cana-de-açúcar, o café... de outro, o milho, a batata, o feijão, o tomate, a mandioca, o tabaco... e o chocolate, que é onde eu queria chegar.

 

O cacau é mexicano (a palavra chocolate também) e era considerado uma fruta dada diretamente pelos deuses aos homens pela civilização Maia. E de tão importante, virou até moeda de troca. Foi para a Espanha em 1520 sob a forma de bolas e placas e considerado, a princípio, tanto um remédio como um alimento. Conta-se que a Imperatriz Maria Teresa, mulher do francês Luís XIV, bebia seu chocolate às escondidas, hábito espanhol que não largava. Na França, no entanto, não fez tanto sucesso como na Espanha: em Madri ele foi consumido à farta, perfumado com canela...

 

Atualmente o cacau é produzido em todo o trópico e largamente consumido no mundo inteiro.

  

Stay. Don't go. Mexico is overrated. Stay here for the winter.

You could stay in my guest room... you'll have to share it with some family members over Christmas, but other than that, it would be all yours...

Aren't you tempted? You could stay...

 

View large, and you can see his wing scales.

The Prayer Plant (Calathea 'Picta Royale') is a rhizomatous perennial from tropical America. It grows to about 30 inches tall with oval to round leaves of dark green with feathered shades of green and silver. The undersides of the leaves are burgundy. This plant makes a great houseplant, as it is used in interiorscapes, containers and conservatories.

 

en.wikipedia.org/wiki/Calathea

 

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Tropical Pitcher Plants (Nepenthes sp.) are a group of carnivorous plants originating from the Old World Tropics. Unlike native pitcher plants in our area of the United States, the tropical pitcher plant is a hanging plant that is vine-forming. There is great variation in the colors and sizes, ranging from greens to reds, and a few inches long to up to 2 feet! As in the wild, they should only be watered with rain water and prefer high humidity. Similar to other carnivorous plants, tropical pitchers plants attract insects which get trapped in fluid which the plant makes. Some of the larger pitcher plants have even been known to catch rats and lizards!

 

en.wikipedia.org/wiki/Nepenthes

 

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The Dieffenbachia 'Tropic Snow' is a tropical perennial native to the Caribbean, Central and South America. It can grow three to six feet tall. This variety has elongated leaves with variegated green to creamy-white coloration. They prefer shady areas, and make good houseplants. Make sure to keep them away from chewing pets and children as they contain calcium oxalate crystals that cause mouth pain, swelling and numbness if ingested.

 

en.wikipedia.org/wiki/Dieffenbachia

apps.rhs.org.uk/plantselector/plant?plantid=2832

 

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The Prayer Plant (Maranta leuconeura erythroneura) is a small foliage plant native to Brazil. It has small, elliptical, olive to black-green leaves with red veins. It is a popular houseplant. The common name comes from the fact that its leaves fold up in the evening and open in the morning - like praying hands.

 

www.plantoftheweek.org/week205.shtml

www.horticopia.com/hortpix/html/marleu001.htm

 

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Anacardium occidentale, the cashew, is an unusual tree from Northeastern Brazil with rather well-known fruit. The cashew "fruit" consists of a kidney-shaped nut, the true fruit, which is borne on a greatly enlarged, fleshy receptacle, or "apple", that turns bright red when mature. The apple can be eaten raw or used to make jelly or juice. The raw nut is toxic, but when roasted properly, becomes a favorite snack.

 

en.wikipedia.org/wiki/Cashew

www.hort.purdue.edu/newcrop/morton/Cashew_apple.html

www.recipezaar.com/recipes.php?q=cashews

 

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