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Existe documentación que acredita la existencia de este paso sobre el Ebro en el siglo XIV. Se mantiene la teoría de que la base del puente es de origen romano, aunque las sucesivas reparaciones y remodelaciones hayan ocultado cualquier resto de construcción que acredite tal aseveración.

 

Según se cita, la aparición de puertos comerciales en el Cantábrico, como Bermeo y Lekeitio, entre otros, a lo largo del citado siglo XIV, potenció la venta de lana de Castilla hacia Francia y Paises Bajos, de modo que este puente de Frias sirvió de paso obligado a un comercio cuyo crecimiento sería muy importante y sostenido en el tiempo.

 

Tras mas de siete siglos y merced a diversas reformas, como la construcción de la torre central de sección exagonal, este puente en el valle de Tobalina, al norte de Burgos, ha mantenido su airosa figura que se refleja en las aguas del Ebro, aquí agitadas por el deshielo de una gran nevada caida en los montes de la Cordillera Cantabria en Diciembre de 2010.

 

Muchísimas gracias a todos los amigos de flickr pos su amables visitas, comentarios y premios a estas imágenes.

Documentación extraida de www.castillosdesoria.com Elegante villa, señorío histórico de los Mendoza, que cuenta con las ruinas de un castillo del siglo XV, casi un palacio, del que destacan los restos de su recia torre del homenaje. El origen latino del topónimo Hinojosa no hace pensar en la antigüedad del asentamiento de la zona

Al no conservarse documentación de la época sobre la construcción del castillo no se sabe con exactitud si fue construido por cristianos o por los árabes anteriores al siglo X, aunque coincide más con estos últimos en construcción y tipología. Se escogió el emplazamiento debido al importante lugar estratégico que ocupaba ya que se edificó sobre una enorme roca de conglomerado.

 

Desde esa zona es fácil controlar los pasos del desfiladero del río Leza y ver gran parte del valle del río Iregua, aunque la mayor parte de las murallas pertenecen a los siglos XII y XIII. El año 923 pasó a manos de los cristianos cuando fue conquistado por Ordoño II de León y Sancho Garcés I de Navarra.

 

Existe la leyenda de que el Apóstol Santiago durante la reconquista, vino en un caballo blanco a ayudar al Rey Ramiro de Asturias a luchar contra los árabes tras la negativa del rey a rendirles tributo, como por ejemplo el de "las cien doncellas".

Al no conservarse documentación de la época sobre la construcción del castillo no se sabe con exactitud si fue construido por cristianos o por los árabes anteriores al siglo X, aunque coincide más con estos últimos en construcción y tipología. Se escogió el emplazamiento debido al importante lugar estratégico que ocupaba ya que se edificó sobre una enorme roca de conglomerado.

 

Desde esa zona es fácil controlar los pasos del desfiladero del río Leza y ver gran parte del valle del río Iregua, aunque la mayor parte de las murallas pertenecen a los siglos XII y XIII. El año 923 pasó a manos de los cristianos cuando fue conquistado por Ordoño II de León y Sancho Garcés I de Navarra.

 

Existe la leyenda de que el Apóstol Santiago durante la reconquista, vino en un caballo blanco a ayudar al Rey Ramiro de Asturias a luchar contra los árabes tras la negativa del rey a rendirles tributo, como por ejemplo el de "las cien doncellas".

Al no conservarse documentación de la época sobre la construcción del castillo no se sabe con exactitud si fue construido por cristianos o por los árabes anteriores al siglo X, aunque coincide más con estos últimos en construcción y tipología. Se escogió el emplazamiento debido al importante lugar estratégico que ocupaba ya que se edificó sobre una enorme roca de conglomerado.

 

Desde esa zona es fácil controlar los pasos del desfiladero del río Leza y ver gran parte del valle del río Iregua, aunque la mayor parte de las murallas pertenecen a los siglos XII y XIII. El año 923 pasó a manos de los cristianos cuando fue conquistado por Ordoño II de León y Sancho Garcés I de Navarra.

 

Existe la leyenda de que el Apóstol Santiago durante la reconquista, vino en un caballo blanco a ayudar al Rey Ramiro de Asturias a luchar contra los árabes tras la negativa del rey a rendirles tributo, como por ejemplo el de "las cien doncellas".

Independientemente de que se atribuye, al menos en sus inicios, a la promoción de Fernán Pérez de Andrade, conocido como O Boo –el Bueno-, la ausencia de documentación, en particular referida a este formidable compendio de sabiduría arquitectónica que es el templo de Santa María del Azogue, no sólo hace que su esencia se vea envuelta en un misterioso e impenetrable velo, sino que, además, permite especular con la posibilidad –tal y como señalan algunas fuentes-, de que sus orígenes sean, en realidad, mucho más antiguos de lo que generalmente se supone. A tal respecto, no resulta extraña la sugerencia de que probablemente el templo, de acusadas características originadas en ese arte de argot –como Fulcanelli definía al estilo gótico que dejó completamente obsoletos a sus precedentes románicos-, se construyera sobre los cimientos de la primera parroquial brigantina, fundada en el siglo IX, antes, incluso, de producirse el traslado poblacional realizado en el siglo XIII a instancias del rey Alfonso IX de León. Resulta conveniente retener el apellido Andrade, pues volveremos a encontrarnos con él y con sus símbolos predeterminados –entre ellos, el jabalí-, a apenas unos metros más adelante, cuando visitemos el no menos formidable templo de San Francisco.

 

Pero obviando para mejor ocasión, el arcaico y a la vez interesante universo simbólico que rodea a esta antigua y rancia familia y que campea con notoria diversidad en ambas edificaciones como si se tratara de una indeleble seña particular, destaca, quizás por encima de cualquier otro miembro, precisamente la figura del referido Fernán Pérez de Andrade, quien se manifestó también como promotor de diversas construcciones de carácter auxiliar como puentes y hospitales, así como de carácter militar como torres –todavía sobrevive la de Pontedeume, en cuyas proximidades se localiza una auténtica joya románica, como es la iglesia de San Miguel de Breamo-, y otras fortificaciones. Viene este singular personaje a colación, porque dispuestos a enfrentarnos con las numerosas particularidades simbólicas inherentes a ésta compleja estructura que supone el templo de Santa María del Azogue –o del Mercado-, no deja de llamar poderosamente la atención la presencia de un símbolo muy concreto, cuya presencia parece estar generalizada en los tres principales templos brigantinos, como ya tuvimos oportunidad de ver en el cercano templo dedicado a la figura de Santiago: la Estrella de David o Sello de Salomón (1). Su visión, induce a sospechar una intencionalidad hermética que posiblemente va mucho más allá de una posible y generosa contribución de la comunidad judía brigantina, a la que habría que añadir, además, cierta soterrada influencia de marcado carácter oriental, como así mismo tendremos oportunidad de comentar más adelante, cuando hablemos de la iglesia de San Francisco. Pero las sorpresas no terminan ahí. Hay quien se pregunta –y me hago eco de ello-, sobre los dos curiosos personajes, masculino y femenino, cuyas estatuas se localizan en sendos arcosolios localizados a ambos lados del referido pórtico principal, que generalmente se suponen una representación de la Anunciación que, por un detalle muy particular, no parece ceñirse a la ortodoxia habitual: la carencia de alas en el personaje que, supuestamente, representa al arcángel Gabriel, detalle que, si nos ceñimos a algunas fuentes basadas en los denominados evangelios apócrifos, podría ser una alusión incluso a la misma figura de San Juan Bautista, en su papel no sólo de antecesor del Mesías, sino también de mensajero, por no mencionar otras cuestiones relacionadas con los ritos y el sacerdocio hebraico. Además, no deja de ser curioso, que ya hubiera otros precedentes en algunos retablos gótico-renacentistas –como el que se encuentra en la Colegiata de Santa María, en Xunqueira de Ambía, provincia de Orense- y que en tiempos modernos, ya hubiera una genial mente que representara, así mismo, a los ángeles sin alas, en esa que iba a ser la catedral de los pobres: el arquitecto Antoni Gaudí y su Sagrada Familia.

   

Quizás la clave, o parte de ella, la encontremos en el tímpano de la portada principal y su inusual particularidad. El motivo, como en las iglesias de Santa María a Nova y de San Martiño, en Noya, gira también en torno a la escena de la Adoración de los Magos. Unos magos que, como se puede observar, ninguno de ellos presenta rasgos negroides, de manera que, en principio, se podría decir que en la imaginación del cantero que la labró –bien por iniciativa propia o bien siguiendo instrucciones-, no constaba esa supuesta creencia –probablemente desarrollada a partir del Renacimiento, cuando no en época Moderna- que simbólicamente hablando, veía en estos enigmáticos personajes –cuyas hipotéticas reliquias, se custodian en la catedral de Colonia-, los representantes de los tres continentes por entonces conocidos. Uno de ellos, de pie, sostiene en una mano el tradicional recipiente que contiene su regalo (sea oro, incienso o mirra) y la otra, levantada, parece señalar al cielo, apuntando, quizás, su condición no sólo de mago, sino también de astrónomo o astrólogo, en una escena que, echando mano del recurso de la imaginación, recuerda al famoso sagitario ibérico, es decir, al Indalo. Ahora bien, la escena no termina ahí, sino que se amplía en ambos laterales: con una serpiente enroscada –recordemos la importancia de este símbolo primordial, utilizado hasta la saciedad por grandes maestros canteros medievales, como podría ser el caso del denominado Maestro de las Serpientes o de San Juan de la Peña, que dejó señales evidentes de su labor en lugares emblemáticos de Aragón, como puede ser el monasterio oscense de San Pedro el Viejo-, en el lateral izquierdo, muy cerca del pie del arrodillado rey mago, y en el lateral derecho, donde vuelven a aparecer los supuestos personajes de Gabriel y María. Tema que, como se ve, ya daría por sí solo para hacer un extenso estudio.

Como extenso sería, por otra parte, adentrarse a analizar las infinitas series de canecillos o, sin ir más lejos, la abundante y sorprendente temática desarrollada en la variada gama mensajística desplegada por los canteros en los capiteles interiores de un templo que, aun a pesar se su altura y de sus vidrieras, sigue sorprendiendo por su sombría constitución interior, así como por los numerosos enigmas disimulados entres sus piedras, sin olvidarse, por supuesto, de las marcas de cantería, las cruces patadas y los motivos principales de los tímpanos de sus dos puertas laterales, como son los crucíferos en el tímpano de la portada sur y la psicostasis o pesaje de las almas -que todavía conserva intacta buena parte de su policromía original- en el tímpano de la portada norte.

El centro de documentación "La topografía del terror" es uno de esos lugares que invita a hacer una parada de vez en cuando para sentarse, respirar hondo y pensar... Como tantos otros en Berlín. Admirable la honestidad y el consenso con la que encaran ese pasaje tan oscuro de su historia los alemanes, y la inteligencia con la que han cuidado que su memoria histórica reciente no se pierda en el olvido y llegue a las nuevas generaciones. Y es que, como bién decía el filósofo y poeta Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana, "quién olvida su historia está condenado a repetirla".

 

www.berlin.de/mauer/orte/topographie_des_terrors/index.es...

Traduzco de la web de turismo de Subirats:

 

Es de propiedad privada. Se menciona por primera vez el año 1414.

De la poca documentación encontrada, se deduce que existió una capilla en el siglo XV, que posiblemente fuera anterior, la cual en el siglo XVII fue erigida como sufragánea de Sant Pau, reedificada en el siglo XVIII, y, según la fecha de la fachada, la obra se concluyó en 1782. Pocas modificaciones se han hecho, al menos exteriormente, desde entonces hasta ahora. Su estilo arquitectónico es el típico de las obras rurales, donde el dinero no era muy abundante; es una construcción del período barroco.

 

La planta es rectangular, ábside orientado al este, recto. Tres contrafuertes a cada lado del edificio. Arco toral con bóvedas nervadas. Arcos formeros laterales de medio punto. Tejado de dos vertientes que cubre la bóveda con teja árabe. El interior es sencillo, sin ningún elemento arquitectónico de interés. Destaca el gran retablo barroco del altar mayor, muy bien trabajado, con la imagen de San Sebastián, actual advocación de la capilla. Campanario de espadaña, de una sola obertura. La puerta de entrada es de arco rebajado, con piedra trabajada.

 

Adosado al ábside, hay un grupo de casas habitadas, una de ellas con portalada de medio punto con grandes piedras doveladas, que fue el hostal de Ravella. La pared de mediodía de la Capilla está cerrada por otro muro, formando un pequeño patio.

 

www.turismesubirats.com/turismeturismopenedesitem.php-42.htm

 

Capella de planta rectangular, amb absis orientat a llevant, recte. La teulada és a dues vessants, amb teula àrab, que cobreix la volta, constituïda a partir d'arcs torals amb voltes nervades, mentre que els arcs formers, els laterals, són de mig punt. El campanar és d'espadanya, amb un sol ull, situat sobre el frontis; està fet de maó i actualment no té campana. La porta d'entrada és d'arc escarser, amb pedra treballada; amb la data 1782. A sobre, l'escut nobiliari del comtat d'Olzinelles, concedit pel papa Lleó XIII el 1883, a Hermenegild d'Olzinelles i de Tos, propietari de la hisenda de Can Ravella. L'escut és de tipus quadrilong francès, timbrat per una corona comtal. Dins el seu camper, tres alzines, la del mig més baixa a sobre d'aquest. Centrant la façana hi ha una finestra d'ull de bou.

L'interior de la nau és senzill; destaca, però el retaule barroc de l'altar major, dedicat a Sant Sebastià. La capella és panteó de la família Ravella, ara Camps. La capella es troba adossada als habitatges del nucli de Can Ravella. Tant la capella com les cases han estat pintades uniformement.

Observacions: L'advocació històrica de la capella és la de Sant Esteve. Així consta a tota la documentació eclesiàstica. No hi ha cap constància documental de l'advocació a Sant Sebastià, fet estrany si tenim en compte que els canvis d'advocació requereixen de l'aprovació del bisbat. Segons Mn. Raventós, el fet que el nom de Sant Sebastià hagi esdevingut popular entre els veïns a l'actualitat es deu a la circumstància que després de la Guerra Civil el marquès de Camps va decidir crear una festivitat pròpia per al nucli de Can Ravella. El patró triat per a aquesta festivitat fou Sant Sebastià. Es va fer una imatge del sant que actualment es conserva a la casa de Can Ravella, i que es porta a la capella el dia de Sant Sebastià.

Abans Capella de Sant Esteve de Can Ravella. Va ser utilitzada pels veïns d'Ordal com a església parroquial fins a la construcció, a inicis del segle XX, de la nova església de Sant Esteve d'Ordal. L'actual capella és del segle XVIII, però la construcció de la primitiva capella sota l'advocació del protomàrtir Sant Esteve, és molt més antiga ja que s'esmenta per primer cop l'any 1414, en que fou visitada pel bisbe Francesc Climent Saperes.

Trobem notícia sobre els seus orígens en el document de sol·licitud que realitza Hermenegildo de Olzinellas y de Thos y de Ravella, Compte de Ozinellas, al Bisbat de Barcelona: " ... Que estando proximo a terminarse las obras de restauración de la Yglesia de San Esteban de Ordal (Subirats), que como patrono de la misma y con correspondiente autorización viene costeando para ponerla en condiciones de seguridad, buen aspecto y holgura que el divino culto requiere, y deseando que consten algunos datos que sobre dicho Patronato se conservan en el archivo de Casa Ravella, con todo el respeto debido a S. Exc. Ilma. Solicita le faculte para colocar sobre la puerta de la Sacristia una pequeña lápida con el texto siguiente: Se ignora quien fue el primer Ravella que edificó esta Yglesia, sólo consta que en 1100 fue enterrada aquí Montserrate Ravella, en 1520 fue reedificada, en 1782 fue restaurada después de ser incendiada por los franceses. Todo por los Ravellas, señores de San Esteban de Ordal. En 1903 ha sido restaurada por D. Hermenegildo de Olzinellas y Thos y de Ravella, conde de Olzinellas. Gracia que espera alcanzar de S.E.I. - Barcelona, 3 de febrero de 1902.- El conde de Olzinellas. A su Eminencia Ilustrísima, el Cardenal Casañas." (RAVENTÓS, 2003). Un altre document, escrit per Mn. Isidre Solsona, que hi va viure a la casa del capellà entre els anys 1882 i 1924 aporta també informació del suposat origen: "... Crec, i amb fonament, que l'Església primitiva, que era molt petita, va ser edificada a l'any 1520. Dic això perquè hi havia una de les pedres del costat de la sagristia amb la següent inscripció INRI - 1588. (RAVENTÓS, 2003). Al segle XVII, Sant Esteve d'Ordal era sufragània de Sant Pau d'Ordal. L'any 1657 es documenta una llicència del vicari general a Antoni Ravella i la seva família, de la parròquia de Sant Pau d'Ordal, per a fer sepultura a l'església de Sant Esteve d'Ordal. L'any 1782 l'antiga capella es va enderrocar i es començà a construir la nova, més alta i gran seguint el testament del senyor Antoni Ravella i sota la direcció del mestre de cases Rafael Garito. El 12 de maig de 1810 es tornà a beneir la capella de Sant Esteve, ja que l'exèrcit francès l'havia utilitzat com a estable durant la Guerra del Francès. El dia de Sant Esteve de 1816 fou beneïda una nova imatge de Sant Esteve, la qual fou col·locada a l'altar major de la capella. Durant molts anys es va anar demanant una parròquia per al poble d'Ordal, des de l'any 1816, en què el senyor Antoni Ravella i Busquets va dirigir la primera petició al bisbe, fins al 15 de maig de 1843, en què el regidor de Sant Pau d'Ordal, Pau Guilera, juntament amb alguns propietaris i altres veïns exposaren al bisbe que, pel bé espiritual de la parròquia, el senyor rector havia de celebrar dues misses a Sant Pau d'Ordal i busqués una solució per a la quadra d'Ordal. El bisbe proposà al Comte d'Olzinelles que busqués un mossèn per dir les misses i va elegir al pare Josep, trinitari exclaustrat, qui amb gran zel tingué cura de la capella d'Ordal. L'any 1867, el senyor bisbe Pantaleó de Montserrat, a causa d'una nova reorganització parroquial al bisbat, signà i decretà l'erecció de la tinença parroquial de Sant Esteve d'Ordal. La categoria canònica de parròquia no li va ser atorgada fins a la publicació al butlletí del Bisbat el dia 18 de gener de 1964.

patrimonicultural.diba.cat/?fitxa=271000093

 

Al no conservarse documentación de la época sobre la construcción del castillo no se sabe con exactitud si fue construido por cristianos o por los árabes anteriores al siglo X, aunque coincide más con estos últimos en construcción y tipología. Se escogió el emplazamiento debido al importante lugar estratégico que ocupaba ya que se edificó sobre una enorme roca de conglomerado.

 

Desde esa zona es fácil controlar los pasos del desfiladero del río Leza y ver gran parte del valle del río Iregua, aunque la mayor parte de las murallas pertenecen a los siglos XII y XIII. El año 923 pasó a manos de los cristianos cuando fue conquistado por Ordoño II de León y Sancho Garcés I de Navarra.

 

Existe la leyenda de que el Apóstol Santiago durante la reconquista, vino en un caballo blanco a ayudar al Rey Ramiro de Asturias a luchar contra los árabes tras la negativa del rey a rendirles tributo, como por ejemplo el de "las cien doncellas".

DOCUMENTACION EXTRAIDA DE : AMICS DE SES FEIXES

Descripción histórica.

 

En el siglo X, cuando se instalaron los musulmanes en Ibiza, la costa de Ibiza era totalmente diferente. La bahía de Talamanca y el puerto de Ibiza formaban una única bahía.

Lo que ahora es tierra firme, un área de más de 60 hectáreas, eran humedales litorales donde la mezcla de aguas dulces, procedentes de los sistemas montañosos que rodean el Pla de Vila, y aguas saladas procedentes del mar, configuraban un espacio con una rica biodiversidad.

 

Ingenieros del agua por excelencia, los musulmanes (también conocidos como andalusíes) encontraron en la bahía de Ibiza la forma de aprovechar esta gran cantidad de agua dulce que desembocaba al mar, para el cultivo.

 

¿Cómo lo hicieron?

Mediante un sofisticado sistema de canalizaciones que seguían la trayectoria de los principales torrentes, favorecían la desecación del humedal. Además, crearon un sistema de canales subterráneos dentro las parcelas- un invento ingenioso y único en el mundo. De esta manera, obtuvieron parcelas de tierra de cultivo fértiles, con un sistema de riego que necesitaba de un mínimo esfuerzo humano para su funcionamiento.

 

A la llegada de los cristianos, en 1235, los conquistadores catalanes no sólo mantuvieron este singular sistema de cultivo sino que siguieron ampliando el área del cultivo.

Los huertos de ses Feixes se mantuvieron y multiplicaron durante siglos, hasta el punto que llegaron a abastecer de frutas y verduras, a toda la población de la ciudad.

 

Con el boom turístico, que comenzó en los años 60, todo cambió. Los productivos huertos de ses Feixes se abandonaron. Carreteras, infraestructuras y construcciones invadieron ses Feixes, partiéndolas en dos, incluso se sepultó una parte bajo los cimientos de una nueva zona turístico-residencial.

 

Estas infraestructuras desviaron los torrentes, bloquearon las principales entradas y salidas de agua dulce al sistema de huertos, y con la sobreexplotación a la que se sometió a los acuíferos de la isla, la escasez de agua dulce provocó la progresiva intrusión de agua marina en los prados de ses Feixes.

 

A pesar de todo, aun existen y son por tanto recuperables, las principales estructuras que favorecieron el cultivo y provocaron la admiración de cuantos visitaron ses Feixes durante siglos. Efectivamente, todavía se conservan las parcelas de cultivo, el sistema de canales y caminos e incluso, los portales de feixa, elemento totalmente singular y característico. Solo hace falta recuperar el circuito de agua y mantenerlo.

 

Pero, su abandono no ha sido del todo negativo. En el Prat de ses Monges (“prado de las monjas”) crecen plantas adaptadas al agua dulce y al agua salada: juncos, eneas, cañas y salicornias, ofreciendo ecosistemas interesantes para muchos seres vivos, especialmente para las aves migratorias y para mamíferos insectívoros como son los murciélagos. También es un hábitat idóneo para pequeños anfibios y reptiles.

Los humedales son cada vez más escasos en la región del Mediterráneo, por eso son tan importantes como refugio para la vida silvestre.

UNESCO reconoce su importancia y propone que se incluyan ses Feixes en: “Ibiza, Biodiversidad y Cultura”, Bien Patrimonio de la Humanidad.

El Consell d’Eivissa, consciente de los valores e importancia de ses Feixes ha iniciado la limpieza de la zona, la restauración de algunos portales y está elaborando un estudio para recuperar el funcionamiento hídrico de la zona.

 

Sin lugar a dudas, la recuperación de ses Feixes, incluida la puesta en funcionamiento de algunas parcelas con su sistema original de riego; y la divulgación de los valores históricos y ambientales de este espacio tan especial, supondrá una oportunidad excepcional para Ibiza y será motivo de orgullo para la sociedad isleña. Representará, además, un magnífico reclamo turístico.

 

Amics de la Terra Eivissa con el apoyo del Fondo para la Conservación de Ibiza está trabajando para conseguir este objetivo.

  

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AMICS DE SES FEIXES

Amics de ses Feixes és un projecte que treballa a favor de la conservació i protecció de ses Feixes de l'illa d'Eivissa.

 

Aquest projecte reb el suport econòmic del FONS PER A LA CONSERVACIÓ D'EIVISSA.

 

Amics de ses Feixes es un proyecto que trabaja a favor de la conservación y protección de ses Feixes de la isla de Ibiza.

 

Este proyecto recibe el apoyo del FONDO PARA LA CONSERVACIÓN DE IBIZA.

SES FEIXES

Ses Feixes (es prat de Vila i es prat de ses Monges), són zones humides de gran valor ambiental i patrimonial. Per la seva elevadíssima biodiversitat (en fauna i flora) en diversos ecosistemes. I pel seu enginyós sistema de regadiu, creat pels àrabs a l'època islàmica.

 

Ses Feixes (es prat de Vila y es prat de ses Monges), son zonas húmedas de gran valor ambiental y patrimonial. Por su elevadísima biodiversidad (en fauna y flora) en diversos ecosistemas. Y por su ingenioso sistema de regadío, creado por los árabes en la época islámica.

  

L'IMPORTÀNCIA DE SES FEIXES

Descripción histórica

La fauna

ses Feixes- patrimoni mundial

La flora

Com es vivia a ses Feixes...

compromisos políticos

Treballs de recuperació al 2009

Enllaços interessants

AMICS DE LA TERRA

ATENEU POPULAR EIVISSA

Balears Cultural Tour

Eivissa Web

Fondo Conservación Ibiza

GEN-GOB

Guia de Ibiza

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HISTORIAS DE SUIPACHA

de José Tomás Cappucci

 

ROMAN BAEZ

  

En la época colonial el paraje constituía tierras inexploradas ubicadas al “oeste” de la Villa de Mercedes. Es posible que vagara por la zona la indiada de la tribu del cacique Chivilque, en busca de guaridas de nutrias muy estimadas por su piel. No se encuentra documentación que confirme la sospecha de la presencia del jefe indio, se dice que merodeaba campo lindante con los del inglés Juan Smith, criador de lanares y dueño de una vieja estancia. El escritor chivilcoyano don Mauricio Birabent, le atribuye al indígena haber colaborado con la tropa de Santiago de Liniers para desalojar de Buenos Aires al general Beresford durante la invasión inglesa.

 

A menos de tres kilómetros de la estación, corre de este a oeste, la Laguna del Tigre, en jurisdicción de Gorostiaga, que junto a otras de menor caudal de agua, dan origen a Las Saladas. Vecinos del lugar recuerdan que en épocas de intensas lluvias la laguna se desborda y es posible apreciar la caída de los rayos del sol – en los atardeceres – sobre el agua, produciendo una reverberación luminosa. En estos campos algo blandos y quebrados, a fines de enero de 1852, se detuvo una parte importante del ejército de Urquiza, entre la alta oficialidad se encontraban los Generales Virasoro, Díaz, Pirán y el Coronel Domingo F. Sarmiento.

 

Ubicamos a la estación del ferrocarril de la antigua línea Oeste de Buenos Aires, hoy bautizada con el nombre Domingo F. Sarmiento, al noroeste de la ciudad cabecera del Partido de Suipacha, a una distancia de 12 kms. por camino de tierra. Tiene una parte destinada a los servicios ferroviarios, plataforma y playa. Cuenta con un andén, despacho de boletos, de encomiendas, bultos y equipajes.

 

La actividad comercial se desenvolvió en el perímetro circundante a la parada de los trenes. El terreno donde se construyó la estación, fue donado por el estanciero don Román Báez, que lo había adquirido con anterioridad en condominio en el año 1861. En reconocimiento al gesto, se la designa con el nombre del donante, quien en vida ocupó distintos cargos públicos en Suipacha. En 1910, siendo Comisionado Municipal donó sus sueldos, para apoyar el proyecto de construcción de un hospital en el terreno cedido por Hermógenes Llorente, ubicado en el barrio las “14 Provincias”, hoy ocupado por la Escuela N° 8.

 

La historia de los ferrocarriles argentinos esta íntimamente vinculada a la creación y desarrollo de los pueblos en la campaña bonaerense, hecho que acrecentó la unidad nacional y mejoró notablemente la vida de los vecinos.

 

El ramal construido desde Suipacha a Bayauca (Lincoln), fue habilitado al público el 12 de octubre de 1907, dio satisfacción a la demanda de los intereses comerciales de la región y la comunicó, por vía empalme Bragado con Colonia Alvear Oeste en Mendoza. A partir de esa fecha los vecinos y autoridades intentan la formación de un pueblo rural, que alcanzó un escaso desarrollo.

 

Con este moderno medio de transporte, se podía llegar directamente, saliendo de Báez con trasbordo en Suipacha a la Capital Federal o desde el mismo sitio partir hacia Lincoln. El ferrocarril prestó un importante servicio a los pobladores, poniendo a su disposición el telégrafo, que funcionaba de manera gratuita, todos los días en el horario de 7 a 18 horas. Hemos pasado vista a una estadística, que indica que en la década del cuarenta, la población ascendía a 443 habitantes distribuida en chacras y estancias y utilizaban el tren unos 350 pasajeros por año. El transporte de cargas de ganado en pie, era muy requerido por los ganaderos por ser rápido y económico.

 

En las pequeñas localidades rurales como Báez, Ayarza, Huergo y Monn, se recibía en tiempo, por tren, parte de los víveres frescos para el consumo de la población, como huevos, pescados, frutas, aves y verduras.

 

Diariamente por las mañanas salía de Suipacha un tren con dos vagones cargados de tarros vacíos de leche, uno remitido por La Suipachense y el otro fletado por La Vascongada, y en el mismo día, regresaban los vagones, con tarros llenos del apreciado líquido.

 

Los días lunes al medido día paraba en Báez un tren que se dirigía a Lincoln y al día siguiente, regresaba de dicho punto, pasando a las 18horas.

 

Mientras se preparaba el despacho del tren lechero hacia Suipacha. Los carreros libres de sus ocupaciones, concurrían a la cancha de pelota a paleta, levantada en el almacén de Rodríguez Hnos., luego de Aldabe y Goyeneche(2), para entretenerse con el juego durante la espera. Todo el tráfico era realizado por medio de los carros que diariamente llegaban con ese propósito a la playa de la estación, cargando del carro al vagón o viceversa.

 

En los galpones del ferrocarril se organizaron matinés danzantes con la animación de conjuntos musicales de la zona, a las que concurrían las damas y caballeros del lugar, de esas reuniones, nació más de un romance. Por iniciativa del señor Ángel José Araujo, quién fuera Jefe de la Estación Báez entre los años 1965 a 1976, fue quién hizo las gestiones para contar en la zona con el precioso aporte de la energía eléctrica que cambió la vida de los vecinos para siempre (3).

 

El incipiente caserío de principio de siglo se fue ubicando a ambos lados de la calle principal, que corre de sur a suroeste, sobre una mano se ubicaban los galpones y la estación ferroviaria, acercándonos al paso a nivel, se apreciaba un viejo almacén y antes del cruce de las vías el puesto policial. Sobre el callejón que corre al otro lado de los rieles, se ubicaban la cancha de pelota a paleta, el colegio y tiempos más tarde se construye la capilla y la sala de primeros auxilios. A la derecha del destacamento de policía se construyó la fábrica de quesos. En las inmediaciones existen hoy no más de veinte familias con residencia en campos aledaños. Se cuenta con electrificación rural y el servicio de trenes se halla paralizado desde la década del noventa.

 

La escuela provincial número nueve de enseñanza primaria y pública funcionó en sus inicios en el campo del señor Diorio, trasladándose más tarde a su actual emplazamiento, en ella se cursaba hasta tercer grado y asistían 35 alumnos. Algunas de sus directoras fueron doña Edelmira M. D. Pérez, Ernestina Rodríguez y Rosa F. Marino de Martínez, entre otras.

 

Un almacén de ramos generales, quizás el primero, que abrió sus puerta en el año 1926, era atendido por Rosa R. Cavagnaro y su esposo, poseía el tradicional despacho de bebidas, un anexo para carnicería y panadería – el pan llegaba en tren desde Suipacha – y una dependencia se destinada para la oficina de la estafeta postal, en la que se podían librar giros. Además se prestaba un servicio de coches de alquiler, pudiendo los pasajeros llegar en automóvil a Suipacha. La otra carnicería, perteneció al señor Juan B. Gardiello y luego a Félix Lanfort. En la década del cuarenta, fueron arrendatarios de campos don Esteban Merialdo, Joaquín García, José García y Ángel M. Lagomarsino entre otros.

 

Años más tarde, al cerrase el negocio de Rosa R. Cavagnaro, funcionó por un tiempo en ese lugar el “Club 14 de Marzo”, edificio que posteriormente es demolido para levantarse la fábrica de quesos de Vicente Cerrella, que remitía su producción por camión a Buenos Aires.

 

Alcanzaron gran desarrollo las actividades agropecuarias con la prosperidad de las estancias “Santa Rosa” de Juan Carlos Bengolea y “La Gloria” de Washington Jáuregui entre otras. Sabemos por gentileza de Victoria Bengolea (1) que Juan Carlos creó un tambo a mano y su hijo Abel Manuel uno eléctrico. En época mas cercana “Tambo y Cabaña Las Cuatro Marías”. La estancia y cabaña “Santa Rosa”, se dedicaba a la cría de reproductores vacunos puros de pedigree de la raza Shorthorn, cuyos expositores, participaban en las Exposiciones anuales organizados por la Sociedad Rural Argentina en el predio de Palermo, trasladando los animales por medio del tren.

 

Figuran en la Guía Comercial del Ferrocarril Sud, editada en el año l940, con información de los períodos 1938 y 1939 dos almacenes de campaña, una carnicería, dos herrerías, una estafeta postal, una escuela provincial y un puesto policial atendido por un agente.

 

En la citada guía, se indicaban las siguientes estancias, a saber: “El Hinojo”, cercana a las vías del ferrocarril, de propiedad del dr. Angel M. Lagomarsino, sus anteriores dueños fueron las señoritas Diehl, caracterizadas damas de la sociedad que de distinguían por su hospitalidad. Estancia “La Bella Vista” de Esteban Bidondo, adquirida a Francisco Correa, “La Buena Vista” de Mariano Martínez, hoy propiedad de sus descendientes y “El Matrero” de Arturo y Enrique Diehl.

 

Agregamos que la construcción del edificio de la estancia “La Buena Vista” fue iniciada el 3-3-1864, por el señor Enrique Diehl casado con Catalina Loray, según lo cita el profesor Arístides Testa M. Díaz, en su trabajo sobre los primeros pobladores de Suipacha.

 

Se menciona como lecheros y granjeros, que utilizaban los servicios del ferrocarril Oeste, a los señores Bernardo Duhart, Carlos Irastorza, José Lanfranchi, Adolfo Diehl y Pedro Iribarne etc., entre los más conocidos. Como sembradores de granos y lino a los señores Salvador Palmentieri, Pedro Pisi y Pascual Amoretti. Para separar el grano, eran ofrecidas desde Suipacha trilladoras por los contratistas rurales, señores Juan Cordoni o José Arias. A principios del siglo XX, se hallaba sembrado con lino, desde Suipacha a Román Báez. Este oleaginoso era usado en el proceso de fabricación de fibra textil para elaborar telas de vestir.

 

El clima de la zona es templado – húmedo, con un período libre de heladas de 260 días y temperaturas en general suaves que hacen posible realizar una gran cantidad de cultivos. Las precipitaciones oscilan entre 900 y 1100 mm. anuales, con ligeros déficit estivales. El paisaje dominante son áreas planas y lomos muy suaves, con suelos profundos con problemas de drenaje. En los sectores más bajos se desarrollan suelos mal drenados y alcalinos. La vegetaciòn y fauna original han sufrido una profunda transformación como resultado de la explotaciòn agrícola y ganadera. A fines de los años ochenta se procuró dar salida a las aguas muertas por medio de zanjas o canales. La superficie destinada a labranza, se estima en 3000 a 5000 hectáreas sembradas. El área cultivada se integra por trigo, soja y maíz.

 

La explotación tambera, ocupa un lugar de importancia en el orden de prioridades de los vecinos. Los establecimientos ganaderos, se inclinan por la hacienda de cría y el engorde de novillos. La implantación de pasturas perennes y anuales, constituyen una alternativa para optimizar el uso de los recursos forrajeros y disminuir el costo de comercialización. En cuanto a la composición por razas, puede verse, la preponderancia en la participación de la raza Holando Argentino, le siguen Aberdeen Angus y Shorthorn. Se observa una merma en la cantidad de vacunos con relación a la existente en los fines de la década del ochenta.

 

A fines de la década del treinta, se hace cargo del puesto policial, el cabo Fidel Romero, que hasta el año 1963 cumplió sus funciones de manera ininterrumpida. Durante dicho período vivió con su familia en una casa proporcionada por el ferrocarril. Un familiar narra que los vagones hacían de celdas y en caso de no contarse con ellos, se esposaba a los transgresores de la ley en los árboles. El principal delito a combatir en aquel tiempo era el abigeato, la invasión de campos por los nutrieros y la caza furtiva.

 

La patrulla la hacía en un charret acompañado de su inseparable perro “Tigre”. Hay acontecimientos que merecen citarse, un día llegaron al lugar tres caminantes de las vías (crotos) que se habían introducido subrepticiamente en uno de los dos galpones ferroviarios existentes. Al tomar conocimiento de la novedad, el cabo Romero, tomó su sable y llamó a su perro. La presencia policial en el sitio, no fue del agrado de los vagabundos, palabra va, palabra viene, se desacatan, insultando y amenazando a la autoridad mientras lo rodeaban en círculo. Lo que esta gente, no sabía, que Romero no era hombre de amilanarse fácilmente, desenfundó el sable y se dispuso aguantar el entrevero, en la lucha logra dominar a dos hombres, a uno lo esposa y al otro lo ata a un lugar fijo. Mientras que el tercero al ver la situación difícil decide emprender la huida, pero el perro Tigre que había tomado parte en la pelea, emprende la persecución y alcanza al prófugo tomándolo de una muñeca y lo arroja al suelo, en espera de la llegada de su dueño. Es así como logra reducir a los “crotos”, que resultaron con antecedentes de riñas.

 

Recién en el año 1967 se construyó mediante colecta pública la capilla, puesta bajo la advocación de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, que celebra su día, todos los 8 de diciembre de cada año y es atendida por los sacerdotes de la parroquia de Suipacha. En la primera década del noventa se habilita la sala de primeros auxilios atendida por una enfermera.

 

Entre los años 1991 y 1994, se llevan a cabo las principales obras de limpieza de los canales existentes en la región, con personal y máquinas municipales y el consiguiente apoyo del gobierno de la provincia.

 

Una de las obras màs importantes es el dragado de un canal que va desde el campo de propiedad del sr. Nasrrano, lugar de baja altitud, en dirección a la estancia del señor Enrique Julio Diehl, sitio de mayor altitud sobre el nivel del mar. Para un rápido escurrimiento de las aguas muertas hacia la laguna Las Saladas, se solicitó la autorización de ferrocarriles para perforar el terraplén de las vías, colocándose tubos de cemento de un diámetro adecuado, para dar salida al agua embalsada. Esta obra pública se realizó a la altura del campo denominado La Solita. Hoy, después de varios años transcurridos, los vecinos pueden apreciar las tierras sembradas con sorgo, girasol, trigo y praderas.

 

Para finalizar, si trazamos un círculo imaginario, estableciendo como centro a la estación del ferrocarril, con un diámetro de varios kilómetros, abarcando parte de los cuarteles II y III, vemos que se han establecido muchas familias emparentadas entre sí, propietarias de tierras, que sería largo de enumerar con nombres y apellidos, porque seguramente, dado la complejidad de la tarea incurriríamos en errores y omisiones. Muchos apellidos que se pueden apreciar, tienen residencia muy antigua, otros menos tiempo, pero le dieron un gran impulso a la zona con sus emprendimientos agropecuarios y también se observan titulares de dominio de fracciones de campos a empresas comerciales y personas ajenas al medio, con pocos años de radicación.

 

Aprovecho la oportunidad, para agradecer los valiosos testimonios que me ayudaron a confeccionar la nota, que pretende reflejar una pequeña parte de la historia cotidiana de sus habitantes.

   

BIBLIOGRAFIA:

   

Argentina Paso a Paso – Capítulo sobre el P. de Suipacha –Provincia de Bs. As. – Ed. Planeta –Ed. 1999 – Director Hugo Armando Puente.

 

Guía Comercial Nº 9 del Ferrocarril Sud – Editada por la empresa en el año 1940, facilitada por el sr. José Páncera.

 

Testimonios de los señores Manuel Isaac Romero ( Vecino de R. B. ) – Eduardo Oscar Zalba ( Maquinista Vial) y Sra. Juan T. Romero de Cáceres.

 

Información sobre agricultura y ganaderìa – De fuente privada.

 

Mapa Rural de Suipacha – Decreto Ley 9762/81 – Dirección de Geodesia de la provincia de Bs. As.

 

Rectificación: Transcripción parcial e-mail de Doña Victoria Bengolea(1): …”Le escribo para notarle un error en el texto: en nombre de mi padre Abel Manuel Bengolea. Cuando cita la Estancia Santa Rosa, pone Suipacha, 25 de abril de 2011.

 

Transcripción parcial e-mail de Vilma Araujo del 16/10/2011: ” (2 y 3)… “el almacén era de Aldabe y Goyeneche, y mi padre que era jefe de estación entre los años 1965 hasta 1976, fue el que hizo las gestión para llevar la luz y lo conisguió; quisiera que lo agregara en ese hermoso relato que acabo de leer, el se llamaba Angel José Araujo”.

  

www.historiasdesuipacha.com.ar/roman-baez-sus-inicios-y-s...

La documentación que existe nos remite a que Zolina era un señorío nobiliario que acabó perteneciendo al vizcondado de Mauleón. (www.romanicoennavarra.info)

 

Esta iglesia ha gozado de reciente restauración y cuidados, dado su anterior desastroso estado.

 

Saludos, amigos de Flickr.

El Patio grande

Lamentablemente, se ha localizado muy poca documentación sobre su construcción, sin que se sepa fehacientemente quiénes fueron sus artífices. Parece que los primeros procederían de zona del norte de Francia, Bajo Rhin o Países Bajos y que después se fueron incorporando los más afamados canteros e imagineros que en ese momento estaban trabajando en Castilla, haciendo que el conjunto se conformara como un paradigmático ejemplo de las variadas tendencias de cantería castellana a fines del siglo XV, con Juan Guas y Juan de Talavera encargados de las trazas y construcción de la capilla funeraria de fray Alonso, Simón de Colonia contratado para la fachada de la iglesia de San Pablo, su retablo mayor, el sepulcro del fundador, después sustituido por otro encargado a Felipe Vigarny, sin que se conozcan las causas, y otras obras en el colegio, o Gil de Siloe y Diego de la Cruz como encargados del retablo de su capilla.

 

Unfortunately, very little documentation has been located about its construction, without it being known conclusively who were its architects. It seems that the first would proceed from the area of northern France, Lower Rhine or Netherlands and then joined the most famous masters and imagers who were working at that time in Castile, making the whole conform as a paradigmatic example of the Various tendencies of Castilian stonework at the end of the fifteenth century, with Juan Guas and Juan de Talavera in charge of the traces and construction of the funeral chapel of Friar Alonso, Simon of Cologne hired for the facade of the church of San Pablo, The tomb of the founder, later replaced by another commissioner to Felipe Vigarny, without the causes being known, and other works in the school, or Gil de Siloe and Diego de la Cruz as managers of the altarpiece of his chapel.

 

Museo de Madinat Al-Zahra

 

(Museo arqueológico y centro de interpretación del Conjunto de Madinat al-Zahra)

 

Ctra. de Córdoba a Palma del Río, A-431, km 5.5, Córdoba

 

Arquitectos: Nieto Sobejano Arquitectos: Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Arquitecto de proyecto Miguel Ubarrechena. Equipo de proyecto Carlos Ballesteros, Pedro Quero y Juan Carlos Redondo. Dirección de obra: Fuensanta Nieto, Enrique Sobejano y Miguel Mesas Izquierdo. Proyecto museográfico: Nieto Sobejano Arquitectos / Frade Arquitectos, S.L. Concurso: 1999 Proyecto: 2002 Finalización: 2009

 

Los Arquitectos describen su proyecto:

“Los restos de la antigua ciudad hispano-musulmana sugerían un diálogo con quienes mil años antes la habían concebido y construido, pero también con el paciente trabajo de los arqueólogos y con el paisaje agrícola circundante, al que la geometría de las ruinas otorgaba una inesperada cualidad abstracta. El terreno del recinto arqueológico destinado al museo provocaba, no obstante, sentimientos encontrados.

Por una parte, la añoranza de un pasado remoto aún por descubrir impregnaba el paisaje que se extendía hacia la sierra de Córdoba. Por otra parte, el desordenado avance de las construcciones recientes se cernía inquietante sobre el entorno de lo que un día fue la ciudad palatina. Nuestra primera reacción al llegar al lugar habría de marcar, desde el primer momento, la futura propuesta: no debíamos edificar en aquel paisaje.

Ante una extensión de tal amplitud, que aún espera ser excavada, decidimos actuar como lo haría un arqueólogo: no construyendo un nuevo edificio, sino encontrándolo bajo tierra, como si el paso del tiempo lo hubiera ocultado hasta el día de hoy. De esta forma, el proyecto descubre la planta de un museo subterráneo, que articula sus espacios en torno a una secuencia de llenos y vacíos, áreas cubiertas y patios que guían al visitante en su recorrido. A partir del vestíbulo principal se extiende un amplio patio de planta cuadrada que, como un claustro, organiza en torno suyo los espacios públicos principales: salón de actos, cafetería, tienda, biblioteca, y salas de exposición. Un patio profundo y longitudinal articula las zonas de uso privado: administración, talleres de conservación e investigación. Un último patio constituye la prolongación al exterior de las áreas expositivas del museo. Las zonas de almacenamiento, concebidas como grandes espacios visitables iluminados cenitalmente, se funden en los recorridos del edificio con las áreas públicas de exposición y difusión. La propia concepción del proyecto lleva implícito un posible futuro crecimiento, pudiéndose agregar nuevos pabellones como si de nuevas excavaciones se tratase.

El nuevo museo establece casi imperceptiblemente un permanente diálogo con la arquitectura y el paisaje de la antigua medina árabe. La planta de doble cuadrado del museo se hace homotética con la de la ciudad, los jardines evocan la geometría abandonada de una excavación, los muros de hormigón y las cubiertas de acero cortén reflejan en el blanco y el rojo los colores con que originalmente estuvieron estucados los muros de la ciudad califal. La luz, la sombra, la textura, el material, abstraen la riqueza perceptiva que transmiten las ruinas arqueológicas.

El museo de Madinat al-Zahra aparece en el paisaje silenciosamente, como si hubiera sido encontrado bajo tierra, del mismo modo que a lo largo de los años continuará ocurriendo con los restos de la antigua ciudad de los califas omeyas.”

 

En “Museos de Andalucía” podemos leer:

El Museo, abierto al público en octubre de 2009, es un complejo edificio que contiene los espacios propios de un museo moderno, así como toda la infraestructura dedicada a la gestión patrimonial que demanda un conjunto arqueológico de la magnitud de la ciudad califal. El edificio está concebido como el punto de partida para la visita al yacimiento, con una presentación y exposición museográfica sobre Madinat al-Zahra.

La creación del Museo resuelve varios problemas planteados desde el comienzo de la recuperación del yacimiento en 1911. El primer edificio construido para dar apoyo a la excavación quedó pronto obsoleto por la ingente cantidad de material arqueológico que se fue almacenando en sus instalaciones y por la insuficiencia de espacios expositivos.

El Museo viene a resolver, además, varias demandas del Conjunto, referidas tanto a la difusión y función didáctica de la institución, como a la tarea de custodia y conservación que esta institución tiene encomendada.

Destaca en el edificio su ubicación exterior a la ciudad, aprovechando uno de sus caminos originales de acceso, de forma que no condiciona ni las excavaciones futuras ni el crecimiento en extensión de las mismas. Este compromiso de la nueva infraestructura con el yacimiento se extiende también al paisaje, pues el proyecto planteado por el estudio de arquitectura Nieto y Sobejano la concibe como una edificación que se oculta parcialmente en el territorio, para no interferir ni en la contemplación del paisaje ni en el fundamental protagonismo de la ciudad califal.

Se trata, en definitiva, de una infraestructura, ideada para facilitar la comprensión del yacimiento y desarrollar a todos los niveles sus potencialidades. Se concibe como una infraestructura para impulsar nuevos proyectos de investigación, conservación y difusión de la ciudad de Madinat al-Zahra y toda la ordenación territorial que constituye su entorno. Cuenta con los siguientes servicios:

Área cultural, expositiva y didáctica: Auditorio, Exposición permanente, Biblioteca Especializada "Manuel Ocaña", Aula didáctica y Sala de seminarios. Área de conservación, investigación y Administración: Almacenes, Talleres de restauración, Centro de documentación, Oficinas y despachos. Otros servicios: Tienda con librería y Cafetería-restaurante.

 

Premios:

2009: Finalista Premio Intervención en Patrimonio Arquitectónico Español. The International Architecture Award. The Chicago Athenaeum Museum.

2010: Aga Khan Award for Architecture.

2011: Piranesi Prix de Rome. Obra Seleccionada Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe. Finalista Premio Arquitectura Española. Finalista Premios FAD

2012: European Museum of the Year Award

 

www.nietosobejano.com/project.aspx?i=1&t=MADINAT_ALZA...

 

www.dezeen.com

 

europaconcorsi.com

 

www.plataformaarquitectura.cl

 

www.baunetz.de

 

arqa.com

 

www.ondiseno.com

 

www.metalocus.es/es/noticias/nieto-sobejano-arquitectos-m...

 

www.museosdeandalucia.es/cultura/museos/CAMA/?lng=es

 

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Museo de Madinat Al-Zahra

 

(Museo arqueológico y centro de interpretación del Conjunto de Madinat al-Zahra)

 

Ctra. de Córdoba a Palma del Río, A-431, km 5.5, Córdoba

 

Arquitectos: Nieto Sobejano Arquitectos: Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Arquitecto de proyecto Miguel Ubarrechena. Equipo de proyecto Carlos Ballesteros, Pedro Quero y Juan Carlos Redondo. Dirección de obra: Fuensanta Nieto, Enrique Sobejano y Miguel Mesas Izquierdo. Proyecto museográfico: Nieto Sobejano Arquitectos / Frade Arquitectos, S.L. Concurso: 1999 Proyecto: 2002 Finalización: 2009

 

Los Arquitectos describen su proyecto:

“Los restos de la antigua ciudad hispano-musulmana sugerían un diálogo con quienes mil años antes la habían concebido y construido, pero también con el paciente trabajo de los arqueólogos y con el paisaje agrícola circundante, al que la geometría de las ruinas otorgaba una inesperada cualidad abstracta. El terreno del recinto arqueológico destinado al museo provocaba, no obstante, sentimientos encontrados.

Por una parte, la añoranza de un pasado remoto aún por descubrir impregnaba el paisaje que se extendía hacia la sierra de Córdoba. Por otra parte, el desordenado avance de las construcciones recientes se cernía inquietante sobre el entorno de lo que un día fue la ciudad palatina. Nuestra primera reacción al llegar al lugar habría de marcar, desde el primer momento, la futura propuesta: no debíamos edificar en aquel paisaje.

Ante una extensión de tal amplitud, que aún espera ser excavada, decidimos actuar como lo haría un arqueólogo: no construyendo un nuevo edificio, sino encontrándolo bajo tierra, como si el paso del tiempo lo hubiera ocultado hasta el día de hoy. De esta forma, el proyecto descubre la planta de un museo subterráneo, que articula sus espacios en torno a una secuencia de llenos y vacíos, áreas cubiertas y patios que guían al visitante en su recorrido. A partir del vestíbulo principal se extiende un amplio patio de planta cuadrada que, como un claustro, organiza en torno suyo los espacios públicos principales: salón de actos, cafetería, tienda, biblioteca, y salas de exposición. Un patio profundo y longitudinal articula las zonas de uso privado: administración, talleres de conservación e investigación. Un último patio constituye la prolongación al exterior de las áreas expositivas del museo. Las zonas de almacenamiento, concebidas como grandes espacios visitables iluminados cenitalmente, se funden en los recorridos del edificio con las áreas públicas de exposición y difusión. La propia concepción del proyecto lleva implícito un posible futuro crecimiento, pudiéndose agregar nuevos pabellones como si de nuevas excavaciones se tratase.

El nuevo museo establece casi imperceptiblemente un permanente diálogo con la arquitectura y el paisaje de la antigua medina árabe. La planta de doble cuadrado del museo se hace homotética con la de la ciudad, los jardines evocan la geometría abandonada de una excavación, los muros de hormigón y las cubiertas de acero cortén reflejan en el blanco y el rojo los colores con que originalmente estuvieron estucados los muros de la ciudad califal. La luz, la sombra, la textura, el material, abstraen la riqueza perceptiva que transmiten las ruinas arqueológicas.

El museo de Madinat al-Zahra aparece en el paisaje silenciosamente, como si hubiera sido encontrado bajo tierra, del mismo modo que a lo largo de los años continuará ocurriendo con los restos de la antigua ciudad de los califas omeyas.”

 

En “Museos de Andalucía” podemos leer:

El Museo, abierto al público en octubre de 2009, es un complejo edificio que contiene los espacios propios de un museo moderno, así como toda la infraestructura dedicada a la gestión patrimonial que demanda un conjunto arqueológico de la magnitud de la ciudad califal. El edificio está concebido como el punto de partida para la visita al yacimiento, con una presentación y exposición museográfica sobre Madinat al-Zahra.

La creación del Museo resuelve varios problemas planteados desde el comienzo de la recuperación del yacimiento en 1911. El primer edificio construido para dar apoyo a la excavación quedó pronto obsoleto por la ingente cantidad de material arqueológico que se fue almacenando en sus instalaciones y por la insuficiencia de espacios expositivos.

El Museo viene a resolver, además, varias demandas del Conjunto, referidas tanto a la difusión y función didáctica de la institución, como a la tarea de custodia y conservación que esta institución tiene encomendada.

Destaca en el edificio su ubicación exterior a la ciudad, aprovechando uno de sus caminos originales de acceso, de forma que no condiciona ni las excavaciones futuras ni el crecimiento en extensión de las mismas. Este compromiso de la nueva infraestructura con el yacimiento se extiende también al paisaje, pues el proyecto planteado por el estudio de arquitectura Nieto y Sobejano la concibe como una edificación que se oculta parcialmente en el territorio, para no interferir ni en la contemplación del paisaje ni en el fundamental protagonismo de la ciudad califal.

Se trata, en definitiva, de una infraestructura, ideada para facilitar la comprensión del yacimiento y desarrollar a todos los niveles sus potencialidades. Se concibe como una infraestructura para impulsar nuevos proyectos de investigación, conservación y difusión de la ciudad de Madinat al-Zahra y toda la ordenación territorial que constituye su entorno. Cuenta con los siguientes servicios:

Área cultural, expositiva y didáctica: Auditorio, Exposición permanente, Biblioteca Especializada "Manuel Ocaña", Aula didáctica y Sala de seminarios. Área de conservación, investigación y Administración: Almacenes, Talleres de restauración, Centro de documentación, Oficinas y despachos. Otros servicios: Tienda con librería y Cafetería-restaurante.

 

Premios:

2009: Finalista Premio Intervención en Patrimonio Arquitectónico Español. The International Architecture Award. The Chicago Athenaeum Museum.

2010: Aga Khan Award for Architecture.

2011: Piranesi Prix de Rome. Obra Seleccionada Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe. Finalista Premio Arquitectura Española. Finalista Premios FAD

2012: European Museum of the Year Award

 

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(Museo arqueológico y centro de interpretación del Conjunto de Madinat al-Zahra)

 

Ctra. de Córdoba a Palma del Río, A-431, km 5.5, Córdoba

 

Arquitectos: Nieto Sobejano Arquitectos: Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Arquitecto de proyecto Miguel Ubarrechena. Equipo de proyecto Carlos Ballesteros, Pedro Quero y Juan Carlos Redondo. Dirección de obra: Fuensanta Nieto, Enrique Sobejano y Miguel Mesas Izquierdo. Proyecto museográfico: Nieto Sobejano Arquitectos / Frade Arquitectos, S.L. Concurso: 1999 Proyecto: 2002 Finalización: 2009

 

Los Arquitectos describen su proyecto:

“Los restos de la antigua ciudad hispano-musulmana sugerían un diálogo con quienes mil años antes la habían concebido y construido, pero también con el paciente trabajo de los arqueólogos y con el paisaje agrícola circundante, al que la geometría de las ruinas otorgaba una inesperada cualidad abstracta. El terreno del recinto arqueológico destinado al museo provocaba, no obstante, sentimientos encontrados.

Por una parte, la añoranza de un pasado remoto aún por descubrir impregnaba el paisaje que se extendía hacia la sierra de Córdoba. Por otra parte, el desordenado avance de las construcciones recientes se cernía inquietante sobre el entorno de lo que un día fue la ciudad palatina. Nuestra primera reacción al llegar al lugar habría de marcar, desde el primer momento, la futura propuesta: no debíamos edificar en aquel paisaje.

Ante una extensión de tal amplitud, que aún espera ser excavada, decidimos actuar como lo haría un arqueólogo: no construyendo un nuevo edificio, sino encontrándolo bajo tierra, como si el paso del tiempo lo hubiera ocultado hasta el día de hoy. De esta forma, el proyecto descubre la planta de un museo subterráneo, que articula sus espacios en torno a una secuencia de llenos y vacíos, áreas cubiertas y patios que guían al visitante en su recorrido. A partir del vestíbulo principal se extiende un amplio patio de planta cuadrada que, como un claustro, organiza en torno suyo los espacios públicos principales: salón de actos, cafetería, tienda, biblioteca, y salas de exposición. Un patio profundo y longitudinal articula las zonas de uso privado: administración, talleres de conservación e investigación. Un último patio constituye la prolongación al exterior de las áreas expositivas del museo. Las zonas de almacenamiento, concebidas como grandes espacios visitables iluminados cenitalmente, se funden en los recorridos del edificio con las áreas públicas de exposición y difusión. La propia concepción del proyecto lleva implícito un posible futuro crecimiento, pudiéndose agregar nuevos pabellones como si de nuevas excavaciones se tratase.

El nuevo museo establece casi imperceptiblemente un permanente diálogo con la arquitectura y el paisaje de la antigua medina árabe. La planta de doble cuadrado del museo se hace homotética con la de la ciudad, los jardines evocan la geometría abandonada de una excavación, los muros de hormigón y las cubiertas de acero cortén reflejan en el blanco y el rojo los colores con que originalmente estuvieron estucados los muros de la ciudad califal. La luz, la sombra, la textura, el material, abstraen la riqueza perceptiva que transmiten las ruinas arqueológicas.

El museo de Madinat al-Zahra aparece en el paisaje silenciosamente, como si hubiera sido encontrado bajo tierra, del mismo modo que a lo largo de los años continuará ocurriendo con los restos de la antigua ciudad de los califas omeyas.”

 

En “Museos de Andalucía” podemos leer:

El Museo, abierto al público en octubre de 2009, es un complejo edificio que contiene los espacios propios de un museo moderno, así como toda la infraestructura dedicada a la gestión patrimonial que demanda un conjunto arqueológico de la magnitud de la ciudad califal. El edificio está concebido como el punto de partida para la visita al yacimiento, con una presentación y exposición museográfica sobre Madinat al-Zahra.

La creación del Museo resuelve varios problemas planteados desde el comienzo de la recuperación del yacimiento en 1911. El primer edificio construido para dar apoyo a la excavación quedó pronto obsoleto por la ingente cantidad de material arqueológico que se fue almacenando en sus instalaciones y por la insuficiencia de espacios expositivos.

El Museo viene a resolver, además, varias demandas del Conjunto, referidas tanto a la difusión y función didáctica de la institución, como a la tarea de custodia y conservación que esta institución tiene encomendada.

Destaca en el edificio su ubicación exterior a la ciudad, aprovechando uno de sus caminos originales de acceso, de forma que no condiciona ni las excavaciones futuras ni el crecimiento en extensión de las mismas. Este compromiso de la nueva infraestructura con el yacimiento se extiende también al paisaje, pues el proyecto planteado por el estudio de arquitectura Nieto y Sobejano la concibe como una edificación que se oculta parcialmente en el territorio, para no interferir ni en la contemplación del paisaje ni en el fundamental protagonismo de la ciudad califal.

Se trata, en definitiva, de una infraestructura, ideada para facilitar la comprensión del yacimiento y desarrollar a todos los niveles sus potencialidades. Se concibe como una infraestructura para impulsar nuevos proyectos de investigación, conservación y difusión de la ciudad de Madinat al-Zahra y toda la ordenación territorial que constituye su entorno. Cuenta con los siguientes servicios:

Área cultural, expositiva y didáctica: Auditorio, Exposición permanente, Biblioteca Especializada "Manuel Ocaña", Aula didáctica y Sala de seminarios. Área de conservación, investigación y Administración: Almacenes, Talleres de restauración, Centro de documentación, Oficinas y despachos. Otros servicios: Tienda con librería y Cafetería-restaurante.

 

Premios:

2009: Finalista Premio Intervención en Patrimonio Arquitectónico Español. The International Architecture Award. The Chicago Athenaeum Museum.

2010: Aga Khan Award for Architecture.

2011: Piranesi Prix de Rome. Obra Seleccionada Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe. Finalista Premio Arquitectura Española. Finalista Premios FAD

2012: European Museum of the Year Award

 

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Museo de Madinat Al-Zahra

 

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Ctra. de Córdoba a Palma del Río, A-431, km 5.5, Córdoba

 

Arquitectos: Nieto Sobejano Arquitectos: Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Arquitecto de proyecto Miguel Ubarrechena. Equipo de proyecto Carlos Ballesteros, Pedro Quero y Juan Carlos Redondo. Dirección de obra: Fuensanta Nieto, Enrique Sobejano y Miguel Mesas Izquierdo. Proyecto museográfico: Nieto Sobejano Arquitectos / Frade Arquitectos, S.L. Concurso: 1999 Proyecto: 2002 Finalización: 2009

 

Los Arquitectos describen su proyecto:

“Los restos de la antigua ciudad hispano-musulmana sugerían un diálogo con quienes mil años antes la habían concebido y construido, pero también con el paciente trabajo de los arqueólogos y con el paisaje agrícola circundante, al que la geometría de las ruinas otorgaba una inesperada cualidad abstracta. El terreno del recinto arqueológico destinado al museo provocaba, no obstante, sentimientos encontrados.

Por una parte, la añoranza de un pasado remoto aún por descubrir impregnaba el paisaje que se extendía hacia la sierra de Córdoba. Por otra parte, el desordenado avance de las construcciones recientes se cernía inquietante sobre el entorno de lo que un día fue la ciudad palatina. Nuestra primera reacción al llegar al lugar habría de marcar, desde el primer momento, la futura propuesta: no debíamos edificar en aquel paisaje.

Ante una extensión de tal amplitud, que aún espera ser excavada, decidimos actuar como lo haría un arqueólogo: no construyendo un nuevo edificio, sino encontrándolo bajo tierra, como si el paso del tiempo lo hubiera ocultado hasta el día de hoy. De esta forma, el proyecto descubre la planta de un museo subterráneo, que articula sus espacios en torno a una secuencia de llenos y vacíos, áreas cubiertas y patios que guían al visitante en su recorrido. A partir del vestíbulo principal se extiende un amplio patio de planta cuadrada que, como un claustro, organiza en torno suyo los espacios públicos principales: salón de actos, cafetería, tienda, biblioteca, y salas de exposición. Un patio profundo y longitudinal articula las zonas de uso privado: administración, talleres de conservación e investigación. Un último patio constituye la prolongación al exterior de las áreas expositivas del museo. Las zonas de almacenamiento, concebidas como grandes espacios visitables iluminados cenitalmente, se funden en los recorridos del edificio con las áreas públicas de exposición y difusión. La propia concepción del proyecto lleva implícito un posible futuro crecimiento, pudiéndose agregar nuevos pabellones como si de nuevas excavaciones se tratase.

El nuevo museo establece casi imperceptiblemente un permanente diálogo con la arquitectura y el paisaje de la antigua medina árabe. La planta de doble cuadrado del museo se hace homotética con la de la ciudad, los jardines evocan la geometría abandonada de una excavación, los muros de hormigón y las cubiertas de acero cortén reflejan en el blanco y el rojo los colores con que originalmente estuvieron estucados los muros de la ciudad califal. La luz, la sombra, la textura, el material, abstraen la riqueza perceptiva que transmiten las ruinas arqueológicas.

El museo de Madinat al-Zahra aparece en el paisaje silenciosamente, como si hubiera sido encontrado bajo tierra, del mismo modo que a lo largo de los años continuará ocurriendo con los restos de la antigua ciudad de los califas omeyas.”

 

En “Museos de Andalucía” podemos leer:

El Museo, abierto al público en octubre de 2009, es un complejo edificio que contiene los espacios propios de un museo moderno, así como toda la infraestructura dedicada a la gestión patrimonial que demanda un conjunto arqueológico de la magnitud de la ciudad califal. El edificio está concebido como el punto de partida para la visita al yacimiento, con una presentación y exposición museográfica sobre Madinat al-Zahra.

La creación del Museo resuelve varios problemas planteados desde el comienzo de la recuperación del yacimiento en 1911. El primer edificio construido para dar apoyo a la excavación quedó pronto obsoleto por la ingente cantidad de material arqueológico que se fue almacenando en sus instalaciones y por la insuficiencia de espacios expositivos.

El Museo viene a resolver, además, varias demandas del Conjunto, referidas tanto a la difusión y función didáctica de la institución, como a la tarea de custodia y conservación que esta institución tiene encomendada.

Destaca en el edificio su ubicación exterior a la ciudad, aprovechando uno de sus caminos originales de acceso, de forma que no condiciona ni las excavaciones futuras ni el crecimiento en extensión de las mismas. Este compromiso de la nueva infraestructura con el yacimiento se extiende también al paisaje, pues el proyecto planteado por el estudio de arquitectura Nieto y Sobejano la concibe como una edificación que se oculta parcialmente en el territorio, para no interferir ni en la contemplación del paisaje ni en el fundamental protagonismo de la ciudad califal.

Se trata, en definitiva, de una infraestructura, ideada para facilitar la comprensión del yacimiento y desarrollar a todos los niveles sus potencialidades. Se concibe como una infraestructura para impulsar nuevos proyectos de investigación, conservación y difusión de la ciudad de Madinat al-Zahra y toda la ordenación territorial que constituye su entorno. Cuenta con los siguientes servicios:

Área cultural, expositiva y didáctica: Auditorio, Exposición permanente, Biblioteca Especializada "Manuel Ocaña", Aula didáctica y Sala de seminarios. Área de conservación, investigación y Administración: Almacenes, Talleres de restauración, Centro de documentación, Oficinas y despachos. Otros servicios: Tienda con librería y Cafetería-restaurante.

 

Premios:

2009: Finalista Premio Intervención en Patrimonio Arquitectónico Español. The International Architecture Award. The Chicago Athenaeum Museum.

2010: Aga Khan Award for Architecture.

2011: Piranesi Prix de Rome. Obra Seleccionada Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe. Finalista Premio Arquitectura Española. Finalista Premios FAD

2012: European Museum of the Year Award

 

www.nietosobejano.com/project.aspx?i=1&t=MADINAT_ALZA...

 

www.dezeen.com

 

europaconcorsi.com

 

www.plataformaarquitectura.cl

 

www.baunetz.de

 

arqa.com

 

www.ondiseno.com

 

www.metalocus.es/es/noticias/nieto-sobejano-arquitectos-m...

 

www.museosdeandalucia.es/cultura/museos/CAMA/?lng=es

 

NietoSobejano Arquitectos

 

www.nietosobejano.com

 

Museo de Madinat Al-Zahra

 

(Museo arqueológico y centro de interpretación del Conjunto de Madinat al-Zahra)

 

Ctra. de Córdoba a Palma del Río, A-431, km 5.5, Córdoba

 

Arquitectos: Nieto Sobejano Arquitectos: Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Arquitecto de proyecto Miguel Ubarrechena. Equipo de proyecto Carlos Ballesteros, Pedro Quero y Juan Carlos Redondo. Dirección de obra: Fuensanta Nieto, Enrique Sobejano y Miguel Mesas Izquierdo. Proyecto museográfico: Nieto Sobejano Arquitectos / Frade Arquitectos, S.L. Concurso: 1999 Proyecto: 2002 Finalización: 2009

 

Los Arquitectos describen su proyecto:

“Los restos de la antigua ciudad hispano-musulmana sugerían un diálogo con quienes mil años antes la habían concebido y construido, pero también con el paciente trabajo de los arqueólogos y con el paisaje agrícola circundante, al que la geometría de las ruinas otorgaba una inesperada cualidad abstracta. El terreno del recinto arqueológico destinado al museo provocaba, no obstante, sentimientos encontrados.

Por una parte, la añoranza de un pasado remoto aún por descubrir impregnaba el paisaje que se extendía hacia la sierra de Córdoba. Por otra parte, el desordenado avance de las construcciones recientes se cernía inquietante sobre el entorno de lo que un día fue la ciudad palatina. Nuestra primera reacción al llegar al lugar habría de marcar, desde el primer momento, la futura propuesta: no debíamos edificar en aquel paisaje.

Ante una extensión de tal amplitud, que aún espera ser excavada, decidimos actuar como lo haría un arqueólogo: no construyendo un nuevo edificio, sino encontrándolo bajo tierra, como si el paso del tiempo lo hubiera ocultado hasta el día de hoy. De esta forma, el proyecto descubre la planta de un museo subterráneo, que articula sus espacios en torno a una secuencia de llenos y vacíos, áreas cubiertas y patios que guían al visitante en su recorrido. A partir del vestíbulo principal se extiende un amplio patio de planta cuadrada que, como un claustro, organiza en torno suyo los espacios públicos principales: salón de actos, cafetería, tienda, biblioteca, y salas de exposición. Un patio profundo y longitudinal articula las zonas de uso privado: administración, talleres de conservación e investigación. Un último patio constituye la prolongación al exterior de las áreas expositivas del museo. Las zonas de almacenamiento, concebidas como grandes espacios visitables iluminados cenitalmente, se funden en los recorridos del edificio con las áreas públicas de exposición y difusión. La propia concepción del proyecto lleva implícito un posible futuro crecimiento, pudiéndose agregar nuevos pabellones como si de nuevas excavaciones se tratase.

El nuevo museo establece casi imperceptiblemente un permanente diálogo con la arquitectura y el paisaje de la antigua medina árabe. La planta de doble cuadrado del museo se hace homotética con la de la ciudad, los jardines evocan la geometría abandonada de una excavación, los muros de hormigón y las cubiertas de acero cortén reflejan en el blanco y el rojo los colores con que originalmente estuvieron estucados los muros de la ciudad califal. La luz, la sombra, la textura, el material, abstraen la riqueza perceptiva que transmiten las ruinas arqueológicas.

El museo de Madinat al-Zahra aparece en el paisaje silenciosamente, como si hubiera sido encontrado bajo tierra, del mismo modo que a lo largo de los años continuará ocurriendo con los restos de la antigua ciudad de los califas omeyas.”

 

En “Museos de Andalucía” podemos leer:

El Museo, abierto al público en octubre de 2009, es un complejo edificio que contiene los espacios propios de un museo moderno, así como toda la infraestructura dedicada a la gestión patrimonial que demanda un conjunto arqueológico de la magnitud de la ciudad califal. El edificio está concebido como el punto de partida para la visita al yacimiento, con una presentación y exposición museográfica sobre Madinat al-Zahra.

La creación del Museo resuelve varios problemas planteados desde el comienzo de la recuperación del yacimiento en 1911. El primer edificio construido para dar apoyo a la excavación quedó pronto obsoleto por la ingente cantidad de material arqueológico que se fue almacenando en sus instalaciones y por la insuficiencia de espacios expositivos.

El Museo viene a resolver, además, varias demandas del Conjunto, referidas tanto a la difusión y función didáctica de la institución, como a la tarea de custodia y conservación que esta institución tiene encomendada.

Destaca en el edificio su ubicación exterior a la ciudad, aprovechando uno de sus caminos originales de acceso, de forma que no condiciona ni las excavaciones futuras ni el crecimiento en extensión de las mismas. Este compromiso de la nueva infraestructura con el yacimiento se extiende también al paisaje, pues el proyecto planteado por el estudio de arquitectura Nieto y Sobejano la concibe como una edificación que se oculta parcialmente en el territorio, para no interferir ni en la contemplación del paisaje ni en el fundamental protagonismo de la ciudad califal.

Se trata, en definitiva, de una infraestructura, ideada para facilitar la comprensión del yacimiento y desarrollar a todos los niveles sus potencialidades. Se concibe como una infraestructura para impulsar nuevos proyectos de investigación, conservación y difusión de la ciudad de Madinat al-Zahra y toda la ordenación territorial que constituye su entorno. Cuenta con los siguientes servicios:

Área cultural, expositiva y didáctica: Auditorio, Exposición permanente, Biblioteca Especializada "Manuel Ocaña", Aula didáctica y Sala de seminarios. Área de conservación, investigación y Administración: Almacenes, Talleres de restauración, Centro de documentación, Oficinas y despachos. Otros servicios: Tienda con librería y Cafetería-restaurante.

 

Premios:

2009: Finalista Premio Intervención en Patrimonio Arquitectónico Español. The International Architecture Award. The Chicago Athenaeum Museum.

2010: Aga Khan Award for Architecture.

2011: Piranesi Prix de Rome. Obra Seleccionada Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe. Finalista Premio Arquitectura Española. Finalista Premios FAD

2012: European Museum of the Year Award

 

www.nietosobejano.com/project.aspx?i=1&t=MADINAT_ALZA...

 

www.dezeen.com

 

europaconcorsi.com

 

www.plataformaarquitectura.cl

 

www.baunetz.de

 

arqa.com

 

www.ondiseno.com

 

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www.museosdeandalucia.es/cultura/museos/CAMA/?lng=es

 

NietoSobejano Arquitectos

 

www.nietosobejano.com

 

Museo de Madinat Al-Zahra

 

(Museo arqueológico y centro de interpretación del Conjunto de Madinat al-Zahra)

 

Ctra. de Córdoba a Palma del Río, A-431, km 5.5, Córdoba

 

Arquitectos: Nieto Sobejano Arquitectos: Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Arquitecto de proyecto Miguel Ubarrechena. Equipo de proyecto Carlos Ballesteros, Pedro Quero y Juan Carlos Redondo. Dirección de obra: Fuensanta Nieto, Enrique Sobejano y Miguel Mesas Izquierdo. Proyecto museográfico: Nieto Sobejano Arquitectos / Frade Arquitectos, S.L. Concurso: 1999 Proyecto: 2002 Finalización: 2009

 

Los Arquitectos describen su proyecto:

“Los restos de la antigua ciudad hispano-musulmana sugerían un diálogo con quienes mil años antes la habían concebido y construido, pero también con el paciente trabajo de los arqueólogos y con el paisaje agrícola circundante, al que la geometría de las ruinas otorgaba una inesperada cualidad abstracta. El terreno del recinto arqueológico destinado al museo provocaba, no obstante, sentimientos encontrados.

Por una parte, la añoranza de un pasado remoto aún por descubrir impregnaba el paisaje que se extendía hacia la sierra de Córdoba. Por otra parte, el desordenado avance de las construcciones recientes se cernía inquietante sobre el entorno de lo que un día fue la ciudad palatina. Nuestra primera reacción al llegar al lugar habría de marcar, desde el primer momento, la futura propuesta: no debíamos edificar en aquel paisaje.

Ante una extensión de tal amplitud, que aún espera ser excavada, decidimos actuar como lo haría un arqueólogo: no construyendo un nuevo edificio, sino encontrándolo bajo tierra, como si el paso del tiempo lo hubiera ocultado hasta el día de hoy. De esta forma, el proyecto descubre la planta de un museo subterráneo, que articula sus espacios en torno a una secuencia de llenos y vacíos, áreas cubiertas y patios que guían al visitante en su recorrido. A partir del vestíbulo principal se extiende un amplio patio de planta cuadrada que, como un claustro, organiza en torno suyo los espacios públicos principales: salón de actos, cafetería, tienda, biblioteca, y salas de exposición. Un patio profundo y longitudinal articula las zonas de uso privado: administración, talleres de conservación e investigación. Un último patio constituye la prolongación al exterior de las áreas expositivas del museo. Las zonas de almacenamiento, concebidas como grandes espacios visitables iluminados cenitalmente, se funden en los recorridos del edificio con las áreas públicas de exposición y difusión. La propia concepción del proyecto lleva implícito un posible futuro crecimiento, pudiéndose agregar nuevos pabellones como si de nuevas excavaciones se tratase.

El nuevo museo establece casi imperceptiblemente un permanente diálogo con la arquitectura y el paisaje de la antigua medina árabe. La planta de doble cuadrado del museo se hace homotética con la de la ciudad, los jardines evocan la geometría abandonada de una excavación, los muros de hormigón y las cubiertas de acero cortén reflejan en el blanco y el rojo los colores con que originalmente estuvieron estucados los muros de la ciudad califal. La luz, la sombra, la textura, el material, abstraen la riqueza perceptiva que transmiten las ruinas arqueológicas.

El museo de Madinat al-Zahra aparece en el paisaje silenciosamente, como si hubiera sido encontrado bajo tierra, del mismo modo que a lo largo de los años continuará ocurriendo con los restos de la antigua ciudad de los califas omeyas.”

 

En “Museos de Andalucía” podemos leer:

El Museo, abierto al público en octubre de 2009, es un complejo edificio que contiene los espacios propios de un museo moderno, así como toda la infraestructura dedicada a la gestión patrimonial que demanda un conjunto arqueológico de la magnitud de la ciudad califal. El edificio está concebido como el punto de partida para la visita al yacimiento, con una presentación y exposición museográfica sobre Madinat al-Zahra.

La creación del Museo resuelve varios problemas planteados desde el comienzo de la recuperación del yacimiento en 1911. El primer edificio construido para dar apoyo a la excavación quedó pronto obsoleto por la ingente cantidad de material arqueológico que se fue almacenando en sus instalaciones y por la insuficiencia de espacios expositivos.

El Museo viene a resolver, además, varias demandas del Conjunto, referidas tanto a la difusión y función didáctica de la institución, como a la tarea de custodia y conservación que esta institución tiene encomendada.

Destaca en el edificio su ubicación exterior a la ciudad, aprovechando uno de sus caminos originales de acceso, de forma que no condiciona ni las excavaciones futuras ni el crecimiento en extensión de las mismas. Este compromiso de la nueva infraestructura con el yacimiento se extiende también al paisaje, pues el proyecto planteado por el estudio de arquitectura Nieto y Sobejano la concibe como una edificación que se oculta parcialmente en el territorio, para no interferir ni en la contemplación del paisaje ni en el fundamental protagonismo de la ciudad califal.

Se trata, en definitiva, de una infraestructura, ideada para facilitar la comprensión del yacimiento y desarrollar a todos los niveles sus potencialidades. Se concibe como una infraestructura para impulsar nuevos proyectos de investigación, conservación y difusión de la ciudad de Madinat al-Zahra y toda la ordenación territorial que constituye su entorno. Cuenta con los siguientes servicios:

Área cultural, expositiva y didáctica: Auditorio, Exposición permanente, Biblioteca Especializada "Manuel Ocaña", Aula didáctica y Sala de seminarios. Área de conservación, investigación y Administración: Almacenes, Talleres de restauración, Centro de documentación, Oficinas y despachos. Otros servicios: Tienda con librería y Cafetería-restaurante.

 

Premios:

2009: Finalista Premio Intervención en Patrimonio Arquitectónico Español. The International Architecture Award. The Chicago Athenaeum Museum.

2010: Aga Khan Award for Architecture.

2011: Piranesi Prix de Rome. Obra Seleccionada Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe. Finalista Premio Arquitectura Española. Finalista Premios FAD

2012: European Museum of the Year Award

 

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www.dezeen.com

 

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NietoSobejano Arquitectos

 

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Museo de Madinat Al-Zahra

 

(Museo arqueológico y centro de interpretación del Conjunto de Madinat al-Zahra)

 

Ctra. de Córdoba a Palma del Río, A-431, km 5.5, Córdoba

 

Arquitectos: Nieto Sobejano Arquitectos: Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Arquitecto de proyecto Miguel Ubarrechena. Equipo de proyecto Carlos Ballesteros, Pedro Quero y Juan Carlos Redondo. Dirección de obra: Fuensanta Nieto, Enrique Sobejano y Miguel Mesas Izquierdo. Proyecto museográfico: Nieto Sobejano Arquitectos / Frade Arquitectos, S.L. Concurso: 1999 Proyecto: 2002 Finalización: 2009

 

Los Arquitectos describen su proyecto:

“Los restos de la antigua ciudad hispano-musulmana sugerían un diálogo con quienes mil años antes la habían concebido y construido, pero también con el paciente trabajo de los arqueólogos y con el paisaje agrícola circundante, al que la geometría de las ruinas otorgaba una inesperada cualidad abstracta. El terreno del recinto arqueológico destinado al museo provocaba, no obstante, sentimientos encontrados.

Por una parte, la añoranza de un pasado remoto aún por descubrir impregnaba el paisaje que se extendía hacia la sierra de Córdoba. Por otra parte, el desordenado avance de las construcciones recientes se cernía inquietante sobre el entorno de lo que un día fue la ciudad palatina. Nuestra primera reacción al llegar al lugar habría de marcar, desde el primer momento, la futura propuesta: no debíamos edificar en aquel paisaje.

Ante una extensión de tal amplitud, que aún espera ser excavada, decidimos actuar como lo haría un arqueólogo: no construyendo un nuevo edificio, sino encontrándolo bajo tierra, como si el paso del tiempo lo hubiera ocultado hasta el día de hoy. De esta forma, el proyecto descubre la planta de un museo subterráneo, que articula sus espacios en torno a una secuencia de llenos y vacíos, áreas cubiertas y patios que guían al visitante en su recorrido. A partir del vestíbulo principal se extiende un amplio patio de planta cuadrada que, como un claustro, organiza en torno suyo los espacios públicos principales: salón de actos, cafetería, tienda, biblioteca, y salas de exposición. Un patio profundo y longitudinal articula las zonas de uso privado: administración, talleres de conservación e investigación. Un último patio constituye la prolongación al exterior de las áreas expositivas del museo. Las zonas de almacenamiento, concebidas como grandes espacios visitables iluminados cenitalmente, se funden en los recorridos del edificio con las áreas públicas de exposición y difusión. La propia concepción del proyecto lleva implícito un posible futuro crecimiento, pudiéndose agregar nuevos pabellones como si de nuevas excavaciones se tratase.

El nuevo museo establece casi imperceptiblemente un permanente diálogo con la arquitectura y el paisaje de la antigua medina árabe. La planta de doble cuadrado del museo se hace homotética con la de la ciudad, los jardines evocan la geometría abandonada de una excavación, los muros de hormigón y las cubiertas de acero cortén reflejan en el blanco y el rojo los colores con que originalmente estuvieron estucados los muros de la ciudad califal. La luz, la sombra, la textura, el material, abstraen la riqueza perceptiva que transmiten las ruinas arqueológicas.

El museo de Madinat al-Zahra aparece en el paisaje silenciosamente, como si hubiera sido encontrado bajo tierra, del mismo modo que a lo largo de los años continuará ocurriendo con los restos de la antigua ciudad de los califas omeyas.”

 

En “Museos de Andalucía” podemos leer:

El Museo, abierto al público en octubre de 2009, es un complejo edificio que contiene los espacios propios de un museo moderno, así como toda la infraestructura dedicada a la gestión patrimonial que demanda un conjunto arqueológico de la magnitud de la ciudad califal. El edificio está concebido como el punto de partida para la visita al yacimiento, con una presentación y exposición museográfica sobre Madinat al-Zahra.

La creación del Museo resuelve varios problemas planteados desde el comienzo de la recuperación del yacimiento en 1911. El primer edificio construido para dar apoyo a la excavación quedó pronto obsoleto por la ingente cantidad de material arqueológico que se fue almacenando en sus instalaciones y por la insuficiencia de espacios expositivos.

El Museo viene a resolver, además, varias demandas del Conjunto, referidas tanto a la difusión y función didáctica de la institución, como a la tarea de custodia y conservación que esta institución tiene encomendada.

Destaca en el edificio su ubicación exterior a la ciudad, aprovechando uno de sus caminos originales de acceso, de forma que no condiciona ni las excavaciones futuras ni el crecimiento en extensión de las mismas. Este compromiso de la nueva infraestructura con el yacimiento se extiende también al paisaje, pues el proyecto planteado por el estudio de arquitectura Nieto y Sobejano la concibe como una edificación que se oculta parcialmente en el territorio, para no interferir ni en la contemplación del paisaje ni en el fundamental protagonismo de la ciudad califal.

Se trata, en definitiva, de una infraestructura, ideada para facilitar la comprensión del yacimiento y desarrollar a todos los niveles sus potencialidades. Se concibe como una infraestructura para impulsar nuevos proyectos de investigación, conservación y difusión de la ciudad de Madinat al-Zahra y toda la ordenación territorial que constituye su entorno. Cuenta con los siguientes servicios:

Área cultural, expositiva y didáctica: Auditorio, Exposición permanente, Biblioteca Especializada "Manuel Ocaña", Aula didáctica y Sala de seminarios. Área de conservación, investigación y Administración: Almacenes, Talleres de restauración, Centro de documentación, Oficinas y despachos. Otros servicios: Tienda con librería y Cafetería-restaurante.

 

Premios:

2009: Finalista Premio Intervención en Patrimonio Arquitectónico Español. The International Architecture Award. The Chicago Athenaeum Museum.

2010: Aga Khan Award for Architecture.

2011: Piranesi Prix de Rome. Obra Seleccionada Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe. Finalista Premio Arquitectura Española. Finalista Premios FAD

2012: European Museum of the Year Award

 

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www.dezeen.com

 

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NietoSobejano Arquitectos

 

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CARDONA-PAPERER-PINTURA-PAISAJES-PONT-SANT JOAN-FABRICAS-ANTIGUAS-NVIERNO-CATALUNYA-FOTOS-PINTANDO-PINTURAS-ARTISTA-PINTOR-ERNEST DESCALS-

La temporada de invierno me permite Pintar aquellos paisajes en que los árboles parece quieran ocupar el espacio de la pintura con sus ramas sin demasiadas hojas, el lugar son las casas y la antigua fábrica de El PAPERER y el PONT DE SANT JOAN, en CARDONA, Comarca del Bages, Barcelona, en la Catalunya Central, viejas construcciones industriales de tiempo pasado que permanecen entre nosotros para recordarnos la época del esplendor industrial catalán, cuadros con paisaje nostálgico de lo que se va para no volver, el encanto de los caseríos junto al puente y el arbolado me sugieren muchos sensaciones y pensamientos, que bonito era todo antes, los valores de cierta decadencia ambiental también ayudan a expresar sentimientos íntimos en los cuadros que a través del Arte de la Plástica quieren dejar documentación para la memoria colectiva. Fotos del artista Pintor Ernest Descals tocando la obra, pintando con cariño estos registros paisajistas que ya forman parte de la historia.

Museo de Madinat Al-Zahra

 

(Museo arqueológico y centro de interpretación del Conjunto de Madinat al-Zahra)

 

Ctra. de Córdoba a Palma del Río, A-431, km 5.5, Córdoba

 

Arquitectos: Nieto Sobejano Arquitectos: Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Arquitecto de proyecto Miguel Ubarrechena. Equipo de proyecto Carlos Ballesteros, Pedro Quero y Juan Carlos Redondo. Dirección de obra: Fuensanta Nieto, Enrique Sobejano y Miguel Mesas Izquierdo. Proyecto museográfico: Nieto Sobejano Arquitectos / Frade Arquitectos, S.L. Concurso: 1999 Proyecto: 2002 Finalización: 2009

 

Los Arquitectos describen su proyecto:

“Los restos de la antigua ciudad hispano-musulmana sugerían un diálogo con quienes mil años antes la habían concebido y construido, pero también con el paciente trabajo de los arqueólogos y con el paisaje agrícola circundante, al que la geometría de las ruinas otorgaba una inesperada cualidad abstracta. El terreno del recinto arqueológico destinado al museo provocaba, no obstante, sentimientos encontrados.

Por una parte, la añoranza de un pasado remoto aún por descubrir impregnaba el paisaje que se extendía hacia la sierra de Córdoba. Por otra parte, el desordenado avance de las construcciones recientes se cernía inquietante sobre el entorno de lo que un día fue la ciudad palatina. Nuestra primera reacción al llegar al lugar habría de marcar, desde el primer momento, la futura propuesta: no debíamos edificar en aquel paisaje.

Ante una extensión de tal amplitud, que aún espera ser excavada, decidimos actuar como lo haría un arqueólogo: no construyendo un nuevo edificio, sino encontrándolo bajo tierra, como si el paso del tiempo lo hubiera ocultado hasta el día de hoy. De esta forma, el proyecto descubre la planta de un museo subterráneo, que articula sus espacios en torno a una secuencia de llenos y vacíos, áreas cubiertas y patios que guían al visitante en su recorrido. A partir del vestíbulo principal se extiende un amplio patio de planta cuadrada que, como un claustro, organiza en torno suyo los espacios públicos principales: salón de actos, cafetería, tienda, biblioteca, y salas de exposición. Un patio profundo y longitudinal articula las zonas de uso privado: administración, talleres de conservación e investigación. Un último patio constituye la prolongación al exterior de las áreas expositivas del museo. Las zonas de almacenamiento, concebidas como grandes espacios visitables iluminados cenitalmente, se funden en los recorridos del edificio con las áreas públicas de exposición y difusión. La propia concepción del proyecto lleva implícito un posible futuro crecimiento, pudiéndose agregar nuevos pabellones como si de nuevas excavaciones se tratase.

El nuevo museo establece casi imperceptiblemente un permanente diálogo con la arquitectura y el paisaje de la antigua medina árabe. La planta de doble cuadrado del museo se hace homotética con la de la ciudad, los jardines evocan la geometría abandonada de una excavación, los muros de hormigón y las cubiertas de acero cortén reflejan en el blanco y el rojo los colores con que originalmente estuvieron estucados los muros de la ciudad califal. La luz, la sombra, la textura, el material, abstraen la riqueza perceptiva que transmiten las ruinas arqueológicas.

El museo de Madinat al-Zahra aparece en el paisaje silenciosamente, como si hubiera sido encontrado bajo tierra, del mismo modo que a lo largo de los años continuará ocurriendo con los restos de la antigua ciudad de los califas omeyas.”

 

En “Museos de Andalucía” podemos leer:

El Museo, abierto al público en octubre de 2009, es un complejo edificio que contiene los espacios propios de un museo moderno, así como toda la infraestructura dedicada a la gestión patrimonial que demanda un conjunto arqueológico de la magnitud de la ciudad califal. El edificio está concebido como el punto de partida para la visita al yacimiento, con una presentación y exposición museográfica sobre Madinat al-Zahra.

La creación del Museo resuelve varios problemas planteados desde el comienzo de la recuperación del yacimiento en 1911. El primer edificio construido para dar apoyo a la excavación quedó pronto obsoleto por la ingente cantidad de material arqueológico que se fue almacenando en sus instalaciones y por la insuficiencia de espacios expositivos.

El Museo viene a resolver, además, varias demandas del Conjunto, referidas tanto a la difusión y función didáctica de la institución, como a la tarea de custodia y conservación que esta institución tiene encomendada.

Destaca en el edificio su ubicación exterior a la ciudad, aprovechando uno de sus caminos originales de acceso, de forma que no condiciona ni las excavaciones futuras ni el crecimiento en extensión de las mismas. Este compromiso de la nueva infraestructura con el yacimiento se extiende también al paisaje, pues el proyecto planteado por el estudio de arquitectura Nieto y Sobejano la concibe como una edificación que se oculta parcialmente en el territorio, para no interferir ni en la contemplación del paisaje ni en el fundamental protagonismo de la ciudad califal.

Se trata, en definitiva, de una infraestructura, ideada para facilitar la comprensión del yacimiento y desarrollar a todos los niveles sus potencialidades. Se concibe como una infraestructura para impulsar nuevos proyectos de investigación, conservación y difusión de la ciudad de Madinat al-Zahra y toda la ordenación territorial que constituye su entorno. Cuenta con los siguientes servicios:

Área cultural, expositiva y didáctica: Auditorio, Exposición permanente, Biblioteca Especializada "Manuel Ocaña", Aula didáctica y Sala de seminarios. Área de conservación, investigación y Administración: Almacenes, Talleres de restauración, Centro de documentación, Oficinas y despachos. Otros servicios: Tienda con librería y Cafetería-restaurante.

 

Premios:

2009: Finalista Premio Intervención en Patrimonio Arquitectónico Español. The International Architecture Award. The Chicago Athenaeum Museum.

2010: Aga Khan Award for Architecture.

2011: Piranesi Prix de Rome. Obra Seleccionada Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe. Finalista Premio Arquitectura Española. Finalista Premios FAD

2012: European Museum of the Year Award

 

www.nietosobejano.com/project.aspx?i=1&t=MADINAT_ALZA...

 

www.dezeen.com

 

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NietoSobejano Arquitectos

 

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Museo de Madinat Al-Zahra

 

(Museo arqueológico y centro de interpretación del Conjunto de Madinat al-Zahra)

 

Ctra. de Córdoba a Palma del Río, A-431, km 5.5, Córdoba

 

Arquitectos: Nieto Sobejano Arquitectos: Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Arquitecto de proyecto Miguel Ubarrechena. Equipo de proyecto Carlos Ballesteros, Pedro Quero y Juan Carlos Redondo. Dirección de obra: Fuensanta Nieto, Enrique Sobejano y Miguel Mesas Izquierdo. Proyecto museográfico: Nieto Sobejano Arquitectos / Frade Arquitectos, S.L. Concurso: 1999 Proyecto: 2002 Finalización: 2009

 

Los Arquitectos describen su proyecto:

“Los restos de la antigua ciudad hispano-musulmana sugerían un diálogo con quienes mil años antes la habían concebido y construido, pero también con el paciente trabajo de los arqueólogos y con el paisaje agrícola circundante, al que la geometría de las ruinas otorgaba una inesperada cualidad abstracta. El terreno del recinto arqueológico destinado al museo provocaba, no obstante, sentimientos encontrados.

Por una parte, la añoranza de un pasado remoto aún por descubrir impregnaba el paisaje que se extendía hacia la sierra de Córdoba. Por otra parte, el desordenado avance de las construcciones recientes se cernía inquietante sobre el entorno de lo que un día fue la ciudad palatina. Nuestra primera reacción al llegar al lugar habría de marcar, desde el primer momento, la futura propuesta: no debíamos edificar en aquel paisaje.

Ante una extensión de tal amplitud, que aún espera ser excavada, decidimos actuar como lo haría un arqueólogo: no construyendo un nuevo edificio, sino encontrándolo bajo tierra, como si el paso del tiempo lo hubiera ocultado hasta el día de hoy. De esta forma, el proyecto descubre la planta de un museo subterráneo, que articula sus espacios en torno a una secuencia de llenos y vacíos, áreas cubiertas y patios que guían al visitante en su recorrido. A partir del vestíbulo principal se extiende un amplio patio de planta cuadrada que, como un claustro, organiza en torno suyo los espacios públicos principales: salón de actos, cafetería, tienda, biblioteca, y salas de exposición. Un patio profundo y longitudinal articula las zonas de uso privado: administración, talleres de conservación e investigación. Un último patio constituye la prolongación al exterior de las áreas expositivas del museo. Las zonas de almacenamiento, concebidas como grandes espacios visitables iluminados cenitalmente, se funden en los recorridos del edificio con las áreas públicas de exposición y difusión. La propia concepción del proyecto lleva implícito un posible futuro crecimiento, pudiéndose agregar nuevos pabellones como si de nuevas excavaciones se tratase.

El nuevo museo establece casi imperceptiblemente un permanente diálogo con la arquitectura y el paisaje de la antigua medina árabe. La planta de doble cuadrado del museo se hace homotética con la de la ciudad, los jardines evocan la geometría abandonada de una excavación, los muros de hormigón y las cubiertas de acero cortén reflejan en el blanco y el rojo los colores con que originalmente estuvieron estucados los muros de la ciudad califal. La luz, la sombra, la textura, el material, abstraen la riqueza perceptiva que transmiten las ruinas arqueológicas.

El museo de Madinat al-Zahra aparece en el paisaje silenciosamente, como si hubiera sido encontrado bajo tierra, del mismo modo que a lo largo de los años continuará ocurriendo con los restos de la antigua ciudad de los califas omeyas.”

 

En “Museos de Andalucía” podemos leer:

El Museo, abierto al público en octubre de 2009, es un complejo edificio que contiene los espacios propios de un museo moderno, así como toda la infraestructura dedicada a la gestión patrimonial que demanda un conjunto arqueológico de la magnitud de la ciudad califal. El edificio está concebido como el punto de partida para la visita al yacimiento, con una presentación y exposición museográfica sobre Madinat al-Zahra.

La creación del Museo resuelve varios problemas planteados desde el comienzo de la recuperación del yacimiento en 1911. El primer edificio construido para dar apoyo a la excavación quedó pronto obsoleto por la ingente cantidad de material arqueológico que se fue almacenando en sus instalaciones y por la insuficiencia de espacios expositivos.

El Museo viene a resolver, además, varias demandas del Conjunto, referidas tanto a la difusión y función didáctica de la institución, como a la tarea de custodia y conservación que esta institución tiene encomendada.

Destaca en el edificio su ubicación exterior a la ciudad, aprovechando uno de sus caminos originales de acceso, de forma que no condiciona ni las excavaciones futuras ni el crecimiento en extensión de las mismas. Este compromiso de la nueva infraestructura con el yacimiento se extiende también al paisaje, pues el proyecto planteado por el estudio de arquitectura Nieto y Sobejano la concibe como una edificación que se oculta parcialmente en el territorio, para no interferir ni en la contemplación del paisaje ni en el fundamental protagonismo de la ciudad califal.

Se trata, en definitiva, de una infraestructura, ideada para facilitar la comprensión del yacimiento y desarrollar a todos los niveles sus potencialidades. Se concibe como una infraestructura para impulsar nuevos proyectos de investigación, conservación y difusión de la ciudad de Madinat al-Zahra y toda la ordenación territorial que constituye su entorno. Cuenta con los siguientes servicios:

Área cultural, expositiva y didáctica: Auditorio, Exposición permanente, Biblioteca Especializada "Manuel Ocaña", Aula didáctica y Sala de seminarios. Área de conservación, investigación y Administración: Almacenes, Talleres de restauración, Centro de documentación, Oficinas y despachos. Otros servicios: Tienda con librería y Cafetería-restaurante.

 

Premios:

2009: Finalista Premio Intervención en Patrimonio Arquitectónico Español. The International Architecture Award. The Chicago Athenaeum Museum.

2010: Aga Khan Award for Architecture.

2011: Piranesi Prix de Rome. Obra Seleccionada Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe. Finalista Premio Arquitectura Española. Finalista Premios FAD

2012: European Museum of the Year Award

 

www.nietosobejano.com/project.aspx?i=1&t=MADINAT_ALZA...

 

www.dezeen.com

 

europaconcorsi.com

 

www.plataformaarquitectura.cl

 

www.baunetz.de

 

arqa.com

 

www.ondiseno.com

 

www.metalocus.es/es/noticias/nieto-sobejano-arquitectos-m...

 

www.museosdeandalucia.es/cultura/museos/CAMA/?lng=es

 

NietoSobejano Arquitectos

 

www.nietosobejano.com

 

Museo de Madinat Al-Zahra

 

(Museo arqueológico y centro de interpretación del Conjunto de Madinat al-Zahra)

 

Ctra. de Córdoba a Palma del Río, A-431, km 5.5, Córdoba

 

Arquitectos: Nieto Sobejano Arquitectos: Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Arquitecto de proyecto Miguel Ubarrechena. Equipo de proyecto Carlos Ballesteros, Pedro Quero y Juan Carlos Redondo. Dirección de obra: Fuensanta Nieto, Enrique Sobejano y Miguel Mesas Izquierdo. Proyecto museográfico: Nieto Sobejano Arquitectos / Frade Arquitectos, S.L. Concurso: 1999 Proyecto: 2002 Finalización: 2009

 

Los Arquitectos describen su proyecto:

“Los restos de la antigua ciudad hispano-musulmana sugerían un diálogo con quienes mil años antes la habían concebido y construido, pero también con el paciente trabajo de los arqueólogos y con el paisaje agrícola circundante, al que la geometría de las ruinas otorgaba una inesperada cualidad abstracta. El terreno del recinto arqueológico destinado al museo provocaba, no obstante, sentimientos encontrados.

Por una parte, la añoranza de un pasado remoto aún por descubrir impregnaba el paisaje que se extendía hacia la sierra de Córdoba. Por otra parte, el desordenado avance de las construcciones recientes se cernía inquietante sobre el entorno de lo que un día fue la ciudad palatina. Nuestra primera reacción al llegar al lugar habría de marcar, desde el primer momento, la futura propuesta: no debíamos edificar en aquel paisaje.

Ante una extensión de tal amplitud, que aún espera ser excavada, decidimos actuar como lo haría un arqueólogo: no construyendo un nuevo edificio, sino encontrándolo bajo tierra, como si el paso del tiempo lo hubiera ocultado hasta el día de hoy. De esta forma, el proyecto descubre la planta de un museo subterráneo, que articula sus espacios en torno a una secuencia de llenos y vacíos, áreas cubiertas y patios que guían al visitante en su recorrido. A partir del vestíbulo principal se extiende un amplio patio de planta cuadrada que, como un claustro, organiza en torno suyo los espacios públicos principales: salón de actos, cafetería, tienda, biblioteca, y salas de exposición. Un patio profundo y longitudinal articula las zonas de uso privado: administración, talleres de conservación e investigación. Un último patio constituye la prolongación al exterior de las áreas expositivas del museo. Las zonas de almacenamiento, concebidas como grandes espacios visitables iluminados cenitalmente, se funden en los recorridos del edificio con las áreas públicas de exposición y difusión. La propia concepción del proyecto lleva implícito un posible futuro crecimiento, pudiéndose agregar nuevos pabellones como si de nuevas excavaciones se tratase.

El nuevo museo establece casi imperceptiblemente un permanente diálogo con la arquitectura y el paisaje de la antigua medina árabe. La planta de doble cuadrado del museo se hace homotética con la de la ciudad, los jardines evocan la geometría abandonada de una excavación, los muros de hormigón y las cubiertas de acero cortén reflejan en el blanco y el rojo los colores con que originalmente estuvieron estucados los muros de la ciudad califal. La luz, la sombra, la textura, el material, abstraen la riqueza perceptiva que transmiten las ruinas arqueológicas.

El museo de Madinat al-Zahra aparece en el paisaje silenciosamente, como si hubiera sido encontrado bajo tierra, del mismo modo que a lo largo de los años continuará ocurriendo con los restos de la antigua ciudad de los califas omeyas.”

 

En “Museos de Andalucía” podemos leer:

El Museo, abierto al público en octubre de 2009, es un complejo edificio que contiene los espacios propios de un museo moderno, así como toda la infraestructura dedicada a la gestión patrimonial que demanda un conjunto arqueológico de la magnitud de la ciudad califal. El edificio está concebido como el punto de partida para la visita al yacimiento, con una presentación y exposición museográfica sobre Madinat al-Zahra.

La creación del Museo resuelve varios problemas planteados desde el comienzo de la recuperación del yacimiento en 1911. El primer edificio construido para dar apoyo a la excavación quedó pronto obsoleto por la ingente cantidad de material arqueológico que se fue almacenando en sus instalaciones y por la insuficiencia de espacios expositivos.

El Museo viene a resolver, además, varias demandas del Conjunto, referidas tanto a la difusión y función didáctica de la institución, como a la tarea de custodia y conservación que esta institución tiene encomendada.

Destaca en el edificio su ubicación exterior a la ciudad, aprovechando uno de sus caminos originales de acceso, de forma que no condiciona ni las excavaciones futuras ni el crecimiento en extensión de las mismas. Este compromiso de la nueva infraestructura con el yacimiento se extiende también al paisaje, pues el proyecto planteado por el estudio de arquitectura Nieto y Sobejano la concibe como una edificación que se oculta parcialmente en el territorio, para no interferir ni en la contemplación del paisaje ni en el fundamental protagonismo de la ciudad califal.

Se trata, en definitiva, de una infraestructura, ideada para facilitar la comprensión del yacimiento y desarrollar a todos los niveles sus potencialidades. Se concibe como una infraestructura para impulsar nuevos proyectos de investigación, conservación y difusión de la ciudad de Madinat al-Zahra y toda la ordenación territorial que constituye su entorno. Cuenta con los siguientes servicios:

Área cultural, expositiva y didáctica: Auditorio, Exposición permanente, Biblioteca Especializada "Manuel Ocaña", Aula didáctica y Sala de seminarios. Área de conservación, investigación y Administración: Almacenes, Talleres de restauración, Centro de documentación, Oficinas y despachos. Otros servicios: Tienda con librería y Cafetería-restaurante.

 

Premios:

2009: Finalista Premio Intervención en Patrimonio Arquitectónico Español. The International Architecture Award. The Chicago Athenaeum Museum.

2010: Aga Khan Award for Architecture.

2011: Piranesi Prix de Rome. Obra Seleccionada Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe. Finalista Premio Arquitectura Española. Finalista Premios FAD

2012: European Museum of the Year Award

 

www.nietosobejano.com/project.aspx?i=1&t=MADINAT_ALZA...

 

www.dezeen.com

 

europaconcorsi.com

 

www.plataformaarquitectura.cl

 

www.baunetz.de

 

arqa.com

 

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NietoSobejano Arquitectos

 

www.nietosobejano.com

 

Museo de Madinat Al-Zahra

 

(Museo arqueológico y centro de interpretación del Conjunto de Madinat al-Zahra)

 

Ctra. de Córdoba a Palma del Río, A-431, km 5.5, Córdoba

 

Arquitectos: Nieto Sobejano Arquitectos: Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Arquitecto de proyecto Miguel Ubarrechena. Equipo de proyecto Carlos Ballesteros, Pedro Quero y Juan Carlos Redondo. Dirección de obra: Fuensanta Nieto, Enrique Sobejano y Miguel Mesas Izquierdo. Proyecto museográfico: Nieto Sobejano Arquitectos / Frade Arquitectos, S.L. Concurso: 1999 Proyecto: 2002 Finalización: 2009

 

Los Arquitectos describen su proyecto:

“Los restos de la antigua ciudad hispano-musulmana sugerían un diálogo con quienes mil años antes la habían concebido y construido, pero también con el paciente trabajo de los arqueólogos y con el paisaje agrícola circundante, al que la geometría de las ruinas otorgaba una inesperada cualidad abstracta. El terreno del recinto arqueológico destinado al museo provocaba, no obstante, sentimientos encontrados.

Por una parte, la añoranza de un pasado remoto aún por descubrir impregnaba el paisaje que se extendía hacia la sierra de Córdoba. Por otra parte, el desordenado avance de las construcciones recientes se cernía inquietante sobre el entorno de lo que un día fue la ciudad palatina. Nuestra primera reacción al llegar al lugar habría de marcar, desde el primer momento, la futura propuesta: no debíamos edificar en aquel paisaje.

Ante una extensión de tal amplitud, que aún espera ser excavada, decidimos actuar como lo haría un arqueólogo: no construyendo un nuevo edificio, sino encontrándolo bajo tierra, como si el paso del tiempo lo hubiera ocultado hasta el día de hoy. De esta forma, el proyecto descubre la planta de un museo subterráneo, que articula sus espacios en torno a una secuencia de llenos y vacíos, áreas cubiertas y patios que guían al visitante en su recorrido. A partir del vestíbulo principal se extiende un amplio patio de planta cuadrada que, como un claustro, organiza en torno suyo los espacios públicos principales: salón de actos, cafetería, tienda, biblioteca, y salas de exposición. Un patio profundo y longitudinal articula las zonas de uso privado: administración, talleres de conservación e investigación. Un último patio constituye la prolongación al exterior de las áreas expositivas del museo. Las zonas de almacenamiento, concebidas como grandes espacios visitables iluminados cenitalmente, se funden en los recorridos del edificio con las áreas públicas de exposición y difusión. La propia concepción del proyecto lleva implícito un posible futuro crecimiento, pudiéndose agregar nuevos pabellones como si de nuevas excavaciones se tratase.

El nuevo museo establece casi imperceptiblemente un permanente diálogo con la arquitectura y el paisaje de la antigua medina árabe. La planta de doble cuadrado del museo se hace homotética con la de la ciudad, los jardines evocan la geometría abandonada de una excavación, los muros de hormigón y las cubiertas de acero cortén reflejan en el blanco y el rojo los colores con que originalmente estuvieron estucados los muros de la ciudad califal. La luz, la sombra, la textura, el material, abstraen la riqueza perceptiva que transmiten las ruinas arqueológicas.

El museo de Madinat al-Zahra aparece en el paisaje silenciosamente, como si hubiera sido encontrado bajo tierra, del mismo modo que a lo largo de los años continuará ocurriendo con los restos de la antigua ciudad de los califas omeyas.”

 

En “Museos de Andalucía” podemos leer:

El Museo, abierto al público en octubre de 2009, es un complejo edificio que contiene los espacios propios de un museo moderno, así como toda la infraestructura dedicada a la gestión patrimonial que demanda un conjunto arqueológico de la magnitud de la ciudad califal. El edificio está concebido como el punto de partida para la visita al yacimiento, con una presentación y exposición museográfica sobre Madinat al-Zahra.

La creación del Museo resuelve varios problemas planteados desde el comienzo de la recuperación del yacimiento en 1911. El primer edificio construido para dar apoyo a la excavación quedó pronto obsoleto por la ingente cantidad de material arqueológico que se fue almacenando en sus instalaciones y por la insuficiencia de espacios expositivos.

El Museo viene a resolver, además, varias demandas del Conjunto, referidas tanto a la difusión y función didáctica de la institución, como a la tarea de custodia y conservación que esta institución tiene encomendada.

Destaca en el edificio su ubicación exterior a la ciudad, aprovechando uno de sus caminos originales de acceso, de forma que no condiciona ni las excavaciones futuras ni el crecimiento en extensión de las mismas. Este compromiso de la nueva infraestructura con el yacimiento se extiende también al paisaje, pues el proyecto planteado por el estudio de arquitectura Nieto y Sobejano la concibe como una edificación que se oculta parcialmente en el territorio, para no interferir ni en la contemplación del paisaje ni en el fundamental protagonismo de la ciudad califal.

Se trata, en definitiva, de una infraestructura, ideada para facilitar la comprensión del yacimiento y desarrollar a todos los niveles sus potencialidades. Se concibe como una infraestructura para impulsar nuevos proyectos de investigación, conservación y difusión de la ciudad de Madinat al-Zahra y toda la ordenación territorial que constituye su entorno. Cuenta con los siguientes servicios:

Área cultural, expositiva y didáctica: Auditorio, Exposición permanente, Biblioteca Especializada "Manuel Ocaña", Aula didáctica y Sala de seminarios. Área de conservación, investigación y Administración: Almacenes, Talleres de restauración, Centro de documentación, Oficinas y despachos. Otros servicios: Tienda con librería y Cafetería-restaurante.

 

Premios:

2009: Finalista Premio Intervención en Patrimonio Arquitectónico Español. The International Architecture Award. The Chicago Athenaeum Museum.

2010: Aga Khan Award for Architecture.

2011: Piranesi Prix de Rome. Obra Seleccionada Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe. Finalista Premio Arquitectura Española. Finalista Premios FAD

2012: European Museum of the Year Award

 

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www.dezeen.com

 

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NietoSobejano Arquitectos

 

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Museo de Madinat Al-Zahra

 

(Museo arqueológico y centro de interpretación del Conjunto de Madinat al-Zahra)

 

Ctra. de Córdoba a Palma del Río, A-431, km 5.5, Córdoba

 

Arquitectos: Nieto Sobejano Arquitectos: Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Arquitecto de proyecto Miguel Ubarrechena. Equipo de proyecto Carlos Ballesteros, Pedro Quero y Juan Carlos Redondo. Dirección de obra: Fuensanta Nieto, Enrique Sobejano y Miguel Mesas Izquierdo. Proyecto museográfico: Nieto Sobejano Arquitectos / Frade Arquitectos, S.L. Concurso: 1999 Proyecto: 2002 Finalización: 2009

 

Los Arquitectos describen su proyecto:

“Los restos de la antigua ciudad hispano-musulmana sugerían un diálogo con quienes mil años antes la habían concebido y construido, pero también con el paciente trabajo de los arqueólogos y con el paisaje agrícola circundante, al que la geometría de las ruinas otorgaba una inesperada cualidad abstracta. El terreno del recinto arqueológico destinado al museo provocaba, no obstante, sentimientos encontrados.

Por una parte, la añoranza de un pasado remoto aún por descubrir impregnaba el paisaje que se extendía hacia la sierra de Córdoba. Por otra parte, el desordenado avance de las construcciones recientes se cernía inquietante sobre el entorno de lo que un día fue la ciudad palatina. Nuestra primera reacción al llegar al lugar habría de marcar, desde el primer momento, la futura propuesta: no debíamos edificar en aquel paisaje.

Ante una extensión de tal amplitud, que aún espera ser excavada, decidimos actuar como lo haría un arqueólogo: no construyendo un nuevo edificio, sino encontrándolo bajo tierra, como si el paso del tiempo lo hubiera ocultado hasta el día de hoy. De esta forma, el proyecto descubre la planta de un museo subterráneo, que articula sus espacios en torno a una secuencia de llenos y vacíos, áreas cubiertas y patios que guían al visitante en su recorrido. A partir del vestíbulo principal se extiende un amplio patio de planta cuadrada que, como un claustro, organiza en torno suyo los espacios públicos principales: salón de actos, cafetería, tienda, biblioteca, y salas de exposición. Un patio profundo y longitudinal articula las zonas de uso privado: administración, talleres de conservación e investigación. Un último patio constituye la prolongación al exterior de las áreas expositivas del museo. Las zonas de almacenamiento, concebidas como grandes espacios visitables iluminados cenitalmente, se funden en los recorridos del edificio con las áreas públicas de exposición y difusión. La propia concepción del proyecto lleva implícito un posible futuro crecimiento, pudiéndose agregar nuevos pabellones como si de nuevas excavaciones se tratase.

El nuevo museo establece casi imperceptiblemente un permanente diálogo con la arquitectura y el paisaje de la antigua medina árabe. La planta de doble cuadrado del museo se hace homotética con la de la ciudad, los jardines evocan la geometría abandonada de una excavación, los muros de hormigón y las cubiertas de acero cortén reflejan en el blanco y el rojo los colores con que originalmente estuvieron estucados los muros de la ciudad califal. La luz, la sombra, la textura, el material, abstraen la riqueza perceptiva que transmiten las ruinas arqueológicas.

El museo de Madinat al-Zahra aparece en el paisaje silenciosamente, como si hubiera sido encontrado bajo tierra, del mismo modo que a lo largo de los años continuará ocurriendo con los restos de la antigua ciudad de los califas omeyas.”

 

En “Museos de Andalucía” podemos leer:

El Museo, abierto al público en octubre de 2009, es un complejo edificio que contiene los espacios propios de un museo moderno, así como toda la infraestructura dedicada a la gestión patrimonial que demanda un conjunto arqueológico de la magnitud de la ciudad califal. El edificio está concebido como el punto de partida para la visita al yacimiento, con una presentación y exposición museográfica sobre Madinat al-Zahra.

La creación del Museo resuelve varios problemas planteados desde el comienzo de la recuperación del yacimiento en 1911. El primer edificio construido para dar apoyo a la excavación quedó pronto obsoleto por la ingente cantidad de material arqueológico que se fue almacenando en sus instalaciones y por la insuficiencia de espacios expositivos.

El Museo viene a resolver, además, varias demandas del Conjunto, referidas tanto a la difusión y función didáctica de la institución, como a la tarea de custodia y conservación que esta institución tiene encomendada.

Destaca en el edificio su ubicación exterior a la ciudad, aprovechando uno de sus caminos originales de acceso, de forma que no condiciona ni las excavaciones futuras ni el crecimiento en extensión de las mismas. Este compromiso de la nueva infraestructura con el yacimiento se extiende también al paisaje, pues el proyecto planteado por el estudio de arquitectura Nieto y Sobejano la concibe como una edificación que se oculta parcialmente en el territorio, para no interferir ni en la contemplación del paisaje ni en el fundamental protagonismo de la ciudad califal.

Se trata, en definitiva, de una infraestructura, ideada para facilitar la comprensión del yacimiento y desarrollar a todos los niveles sus potencialidades. Se concibe como una infraestructura para impulsar nuevos proyectos de investigación, conservación y difusión de la ciudad de Madinat al-Zahra y toda la ordenación territorial que constituye su entorno. Cuenta con los siguientes servicios:

Área cultural, expositiva y didáctica: Auditorio, Exposición permanente, Biblioteca Especializada "Manuel Ocaña", Aula didáctica y Sala de seminarios. Área de conservación, investigación y Administración: Almacenes, Talleres de restauración, Centro de documentación, Oficinas y despachos. Otros servicios: Tienda con librería y Cafetería-restaurante.

 

Premios:

2009: Finalista Premio Intervención en Patrimonio Arquitectónico Español. The International Architecture Award. The Chicago Athenaeum Museum.

2010: Aga Khan Award for Architecture.

2011: Piranesi Prix de Rome. Obra Seleccionada Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe. Finalista Premio Arquitectura Española. Finalista Premios FAD

2012: European Museum of the Year Award

 

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www.dezeen.com

 

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www.plataformaarquitectura.cl

 

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NietoSobejano Arquitectos

 

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Museo de Madinat Al-Zahra

 

(Museo arqueológico y centro de interpretación del Conjunto de Madinat al-Zahra)

 

Ctra. de Córdoba a Palma del Río, A-431, km 5.5, Córdoba

 

Arquitectos: Nieto Sobejano Arquitectos: Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Arquitecto de proyecto Miguel Ubarrechena. Equipo de proyecto Carlos Ballesteros, Pedro Quero y Juan Carlos Redondo. Dirección de obra: Fuensanta Nieto, Enrique Sobejano y Miguel Mesas Izquierdo. Proyecto museográfico: Nieto Sobejano Arquitectos / Frade Arquitectos, S.L. Concurso: 1999 Proyecto: 2002 Finalización: 2009

 

Los Arquitectos describen su proyecto:

“Los restos de la antigua ciudad hispano-musulmana sugerían un diálogo con quienes mil años antes la habían concebido y construido, pero también con el paciente trabajo de los arqueólogos y con el paisaje agrícola circundante, al que la geometría de las ruinas otorgaba una inesperada cualidad abstracta. El terreno del recinto arqueológico destinado al museo provocaba, no obstante, sentimientos encontrados.

Por una parte, la añoranza de un pasado remoto aún por descubrir impregnaba el paisaje que se extendía hacia la sierra de Córdoba. Por otra parte, el desordenado avance de las construcciones recientes se cernía inquietante sobre el entorno de lo que un día fue la ciudad palatina. Nuestra primera reacción al llegar al lugar habría de marcar, desde el primer momento, la futura propuesta: no debíamos edificar en aquel paisaje.

Ante una extensión de tal amplitud, que aún espera ser excavada, decidimos actuar como lo haría un arqueólogo: no construyendo un nuevo edificio, sino encontrándolo bajo tierra, como si el paso del tiempo lo hubiera ocultado hasta el día de hoy. De esta forma, el proyecto descubre la planta de un museo subterráneo, que articula sus espacios en torno a una secuencia de llenos y vacíos, áreas cubiertas y patios que guían al visitante en su recorrido. A partir del vestíbulo principal se extiende un amplio patio de planta cuadrada que, como un claustro, organiza en torno suyo los espacios públicos principales: salón de actos, cafetería, tienda, biblioteca, y salas de exposición. Un patio profundo y longitudinal articula las zonas de uso privado: administración, talleres de conservación e investigación. Un último patio constituye la prolongación al exterior de las áreas expositivas del museo. Las zonas de almacenamiento, concebidas como grandes espacios visitables iluminados cenitalmente, se funden en los recorridos del edificio con las áreas públicas de exposición y difusión. La propia concepción del proyecto lleva implícito un posible futuro crecimiento, pudiéndose agregar nuevos pabellones como si de nuevas excavaciones se tratase.

El nuevo museo establece casi imperceptiblemente un permanente diálogo con la arquitectura y el paisaje de la antigua medina árabe. La planta de doble cuadrado del museo se hace homotética con la de la ciudad, los jardines evocan la geometría abandonada de una excavación, los muros de hormigón y las cubiertas de acero cortén reflejan en el blanco y el rojo los colores con que originalmente estuvieron estucados los muros de la ciudad califal. La luz, la sombra, la textura, el material, abstraen la riqueza perceptiva que transmiten las ruinas arqueológicas.

El museo de Madinat al-Zahra aparece en el paisaje silenciosamente, como si hubiera sido encontrado bajo tierra, del mismo modo que a lo largo de los años continuará ocurriendo con los restos de la antigua ciudad de los califas omeyas.”

 

En “Museos de Andalucía” podemos leer:

El Museo, abierto al público en octubre de 2009, es un complejo edificio que contiene los espacios propios de un museo moderno, así como toda la infraestructura dedicada a la gestión patrimonial que demanda un conjunto arqueológico de la magnitud de la ciudad califal. El edificio está concebido como el punto de partida para la visita al yacimiento, con una presentación y exposición museográfica sobre Madinat al-Zahra.

La creación del Museo resuelve varios problemas planteados desde el comienzo de la recuperación del yacimiento en 1911. El primer edificio construido para dar apoyo a la excavación quedó pronto obsoleto por la ingente cantidad de material arqueológico que se fue almacenando en sus instalaciones y por la insuficiencia de espacios expositivos.

El Museo viene a resolver, además, varias demandas del Conjunto, referidas tanto a la difusión y función didáctica de la institución, como a la tarea de custodia y conservación que esta institución tiene encomendada.

Destaca en el edificio su ubicación exterior a la ciudad, aprovechando uno de sus caminos originales de acceso, de forma que no condiciona ni las excavaciones futuras ni el crecimiento en extensión de las mismas. Este compromiso de la nueva infraestructura con el yacimiento se extiende también al paisaje, pues el proyecto planteado por el estudio de arquitectura Nieto y Sobejano la concibe como una edificación que se oculta parcialmente en el territorio, para no interferir ni en la contemplación del paisaje ni en el fundamental protagonismo de la ciudad califal.

Se trata, en definitiva, de una infraestructura, ideada para facilitar la comprensión del yacimiento y desarrollar a todos los niveles sus potencialidades. Se concibe como una infraestructura para impulsar nuevos proyectos de investigación, conservación y difusión de la ciudad de Madinat al-Zahra y toda la ordenación territorial que constituye su entorno. Cuenta con los siguientes servicios:

Área cultural, expositiva y didáctica: Auditorio, Exposición permanente, Biblioteca Especializada "Manuel Ocaña", Aula didáctica y Sala de seminarios. Área de conservación, investigación y Administración: Almacenes, Talleres de restauración, Centro de documentación, Oficinas y despachos. Otros servicios: Tienda con librería y Cafetería-restaurante.

 

Premios:

2009: Finalista Premio Intervención en Patrimonio Arquitectónico Español. The International Architecture Award. The Chicago Athenaeum Museum.

2010: Aga Khan Award for Architecture.

2011: Piranesi Prix de Rome. Obra Seleccionada Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe. Finalista Premio Arquitectura Española. Finalista Premios FAD

2012: European Museum of the Year Award

 

www.nietosobejano.com/project.aspx?i=1&t=MADINAT_ALZA...

 

www.dezeen.com

 

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www.plataformaarquitectura.cl

 

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Museo de Madinat Al-Zahra

 

(Museo arqueológico y centro de interpretación del Conjunto de Madinat al-Zahra)

 

Ctra. de Córdoba a Palma del Río, A-431, km 5.5, Córdoba

 

Arquitectos: Nieto Sobejano Arquitectos: Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Arquitecto de proyecto Miguel Ubarrechena. Equipo de proyecto Carlos Ballesteros, Pedro Quero y Juan Carlos Redondo. Dirección de obra: Fuensanta Nieto, Enrique Sobejano y Miguel Mesas Izquierdo. Proyecto museográfico: Nieto Sobejano Arquitectos / Frade Arquitectos, S.L. Concurso: 1999 Proyecto: 2002 Finalización: 2009

 

Los Arquitectos describen su proyecto:

“Los restos de la antigua ciudad hispano-musulmana sugerían un diálogo con quienes mil años antes la habían concebido y construido, pero también con el paciente trabajo de los arqueólogos y con el paisaje agrícola circundante, al que la geometría de las ruinas otorgaba una inesperada cualidad abstracta. El terreno del recinto arqueológico destinado al museo provocaba, no obstante, sentimientos encontrados.

Por una parte, la añoranza de un pasado remoto aún por descubrir impregnaba el paisaje que se extendía hacia la sierra de Córdoba. Por otra parte, el desordenado avance de las construcciones recientes se cernía inquietante sobre el entorno de lo que un día fue la ciudad palatina. Nuestra primera reacción al llegar al lugar habría de marcar, desde el primer momento, la futura propuesta: no debíamos edificar en aquel paisaje.

Ante una extensión de tal amplitud, que aún espera ser excavada, decidimos actuar como lo haría un arqueólogo: no construyendo un nuevo edificio, sino encontrándolo bajo tierra, como si el paso del tiempo lo hubiera ocultado hasta el día de hoy. De esta forma, el proyecto descubre la planta de un museo subterráneo, que articula sus espacios en torno a una secuencia de llenos y vacíos, áreas cubiertas y patios que guían al visitante en su recorrido. A partir del vestíbulo principal se extiende un amplio patio de planta cuadrada que, como un claustro, organiza en torno suyo los espacios públicos principales: salón de actos, cafetería, tienda, biblioteca, y salas de exposición. Un patio profundo y longitudinal articula las zonas de uso privado: administración, talleres de conservación e investigación. Un último patio constituye la prolongación al exterior de las áreas expositivas del museo. Las zonas de almacenamiento, concebidas como grandes espacios visitables iluminados cenitalmente, se funden en los recorridos del edificio con las áreas públicas de exposición y difusión. La propia concepción del proyecto lleva implícito un posible futuro crecimiento, pudiéndose agregar nuevos pabellones como si de nuevas excavaciones se tratase.

El nuevo museo establece casi imperceptiblemente un permanente diálogo con la arquitectura y el paisaje de la antigua medina árabe. La planta de doble cuadrado del museo se hace homotética con la de la ciudad, los jardines evocan la geometría abandonada de una excavación, los muros de hormigón y las cubiertas de acero cortén reflejan en el blanco y el rojo los colores con que originalmente estuvieron estucados los muros de la ciudad califal. La luz, la sombra, la textura, el material, abstraen la riqueza perceptiva que transmiten las ruinas arqueológicas.

El museo de Madinat al-Zahra aparece en el paisaje silenciosamente, como si hubiera sido encontrado bajo tierra, del mismo modo que a lo largo de los años continuará ocurriendo con los restos de la antigua ciudad de los califas omeyas.”

 

En “Museos de Andalucía” podemos leer:

El Museo, abierto al público en octubre de 2009, es un complejo edificio que contiene los espacios propios de un museo moderno, así como toda la infraestructura dedicada a la gestión patrimonial que demanda un conjunto arqueológico de la magnitud de la ciudad califal. El edificio está concebido como el punto de partida para la visita al yacimiento, con una presentación y exposición museográfica sobre Madinat al-Zahra.

La creación del Museo resuelve varios problemas planteados desde el comienzo de la recuperación del yacimiento en 1911. El primer edificio construido para dar apoyo a la excavación quedó pronto obsoleto por la ingente cantidad de material arqueológico que se fue almacenando en sus instalaciones y por la insuficiencia de espacios expositivos.

El Museo viene a resolver, además, varias demandas del Conjunto, referidas tanto a la difusión y función didáctica de la institución, como a la tarea de custodia y conservación que esta institución tiene encomendada.

Destaca en el edificio su ubicación exterior a la ciudad, aprovechando uno de sus caminos originales de acceso, de forma que no condiciona ni las excavaciones futuras ni el crecimiento en extensión de las mismas. Este compromiso de la nueva infraestructura con el yacimiento se extiende también al paisaje, pues el proyecto planteado por el estudio de arquitectura Nieto y Sobejano la concibe como una edificación que se oculta parcialmente en el territorio, para no interferir ni en la contemplación del paisaje ni en el fundamental protagonismo de la ciudad califal.

Se trata, en definitiva, de una infraestructura, ideada para facilitar la comprensión del yacimiento y desarrollar a todos los niveles sus potencialidades. Se concibe como una infraestructura para impulsar nuevos proyectos de investigación, conservación y difusión de la ciudad de Madinat al-Zahra y toda la ordenación territorial que constituye su entorno. Cuenta con los siguientes servicios:

Área cultural, expositiva y didáctica: Auditorio, Exposición permanente, Biblioteca Especializada "Manuel Ocaña", Aula didáctica y Sala de seminarios. Área de conservación, investigación y Administración: Almacenes, Talleres de restauración, Centro de documentación, Oficinas y despachos. Otros servicios: Tienda con librería y Cafetería-restaurante.

 

Premios:

2009: Finalista Premio Intervención en Patrimonio Arquitectónico Español. The International Architecture Award. The Chicago Athenaeum Museum.

2010: Aga Khan Award for Architecture.

2011: Piranesi Prix de Rome. Obra Seleccionada Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe. Finalista Premio Arquitectura Española. Finalista Premios FAD

2012: European Museum of the Year Award

 

www.nietosobejano.com/project.aspx?i=1&t=MADINAT_ALZA...

 

www.dezeen.com

 

europaconcorsi.com

 

www.plataformaarquitectura.cl

 

www.baunetz.de

 

arqa.com

 

www.ondiseno.com

 

www.metalocus.es/es/noticias/nieto-sobejano-arquitectos-m...

 

www.museosdeandalucia.es/cultura/museos/CAMA/?lng=es

 

NietoSobejano Arquitectos

 

www.nietosobejano.com

 

Museo de Madinat Al-Zahra

 

(Museo arqueológico y centro de interpretación del Conjunto de Madinat al-Zahra)

 

Ctra. de Córdoba a Palma del Río, A-431, km 5.5, Córdoba

 

Arquitectos: Nieto Sobejano Arquitectos: Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Arquitecto de proyecto Miguel Ubarrechena. Equipo de proyecto Carlos Ballesteros, Pedro Quero y Juan Carlos Redondo. Dirección de obra: Fuensanta Nieto, Enrique Sobejano y Miguel Mesas Izquierdo. Proyecto museográfico: Nieto Sobejano Arquitectos / Frade Arquitectos, S.L. Concurso: 1999 Proyecto: 2002 Finalización: 2009

 

Los Arquitectos describen su proyecto:

“Los restos de la antigua ciudad hispano-musulmana sugerían un diálogo con quienes mil años antes la habían concebido y construido, pero también con el paciente trabajo de los arqueólogos y con el paisaje agrícola circundante, al que la geometría de las ruinas otorgaba una inesperada cualidad abstracta. El terreno del recinto arqueológico destinado al museo provocaba, no obstante, sentimientos encontrados.

Por una parte, la añoranza de un pasado remoto aún por descubrir impregnaba el paisaje que se extendía hacia la sierra de Córdoba. Por otra parte, el desordenado avance de las construcciones recientes se cernía inquietante sobre el entorno de lo que un día fue la ciudad palatina. Nuestra primera reacción al llegar al lugar habría de marcar, desde el primer momento, la futura propuesta: no debíamos edificar en aquel paisaje.

Ante una extensión de tal amplitud, que aún espera ser excavada, decidimos actuar como lo haría un arqueólogo: no construyendo un nuevo edificio, sino encontrándolo bajo tierra, como si el paso del tiempo lo hubiera ocultado hasta el día de hoy. De esta forma, el proyecto descubre la planta de un museo subterráneo, que articula sus espacios en torno a una secuencia de llenos y vacíos, áreas cubiertas y patios que guían al visitante en su recorrido. A partir del vestíbulo principal se extiende un amplio patio de planta cuadrada que, como un claustro, organiza en torno suyo los espacios públicos principales: salón de actos, cafetería, tienda, biblioteca, y salas de exposición. Un patio profundo y longitudinal articula las zonas de uso privado: administración, talleres de conservación e investigación. Un último patio constituye la prolongación al exterior de las áreas expositivas del museo. Las zonas de almacenamiento, concebidas como grandes espacios visitables iluminados cenitalmente, se funden en los recorridos del edificio con las áreas públicas de exposición y difusión. La propia concepción del proyecto lleva implícito un posible futuro crecimiento, pudiéndose agregar nuevos pabellones como si de nuevas excavaciones se tratase.

El nuevo museo establece casi imperceptiblemente un permanente diálogo con la arquitectura y el paisaje de la antigua medina árabe. La planta de doble cuadrado del museo se hace homotética con la de la ciudad, los jardines evocan la geometría abandonada de una excavación, los muros de hormigón y las cubiertas de acero cortén reflejan en el blanco y el rojo los colores con que originalmente estuvieron estucados los muros de la ciudad califal. La luz, la sombra, la textura, el material, abstraen la riqueza perceptiva que transmiten las ruinas arqueológicas.

El museo de Madinat al-Zahra aparece en el paisaje silenciosamente, como si hubiera sido encontrado bajo tierra, del mismo modo que a lo largo de los años continuará ocurriendo con los restos de la antigua ciudad de los califas omeyas.”

 

En “Museos de Andalucía” podemos leer:

El Museo, abierto al público en octubre de 2009, es un complejo edificio que contiene los espacios propios de un museo moderno, así como toda la infraestructura dedicada a la gestión patrimonial que demanda un conjunto arqueológico de la magnitud de la ciudad califal. El edificio está concebido como el punto de partida para la visita al yacimiento, con una presentación y exposición museográfica sobre Madinat al-Zahra.

La creación del Museo resuelve varios problemas planteados desde el comienzo de la recuperación del yacimiento en 1911. El primer edificio construido para dar apoyo a la excavación quedó pronto obsoleto por la ingente cantidad de material arqueológico que se fue almacenando en sus instalaciones y por la insuficiencia de espacios expositivos.

El Museo viene a resolver, además, varias demandas del Conjunto, referidas tanto a la difusión y función didáctica de la institución, como a la tarea de custodia y conservación que esta institución tiene encomendada.

Destaca en el edificio su ubicación exterior a la ciudad, aprovechando uno de sus caminos originales de acceso, de forma que no condiciona ni las excavaciones futuras ni el crecimiento en extensión de las mismas. Este compromiso de la nueva infraestructura con el yacimiento se extiende también al paisaje, pues el proyecto planteado por el estudio de arquitectura Nieto y Sobejano la concibe como una edificación que se oculta parcialmente en el territorio, para no interferir ni en la contemplación del paisaje ni en el fundamental protagonismo de la ciudad califal.

Se trata, en definitiva, de una infraestructura, ideada para facilitar la comprensión del yacimiento y desarrollar a todos los niveles sus potencialidades. Se concibe como una infraestructura para impulsar nuevos proyectos de investigación, conservación y difusión de la ciudad de Madinat al-Zahra y toda la ordenación territorial que constituye su entorno. Cuenta con los siguientes servicios:

Área cultural, expositiva y didáctica: Auditorio, Exposición permanente, Biblioteca Especializada "Manuel Ocaña", Aula didáctica y Sala de seminarios. Área de conservación, investigación y Administración: Almacenes, Talleres de restauración, Centro de documentación, Oficinas y despachos. Otros servicios: Tienda con librería y Cafetería-restaurante.

 

Premios:

2009: Finalista Premio Intervención en Patrimonio Arquitectónico Español. The International Architecture Award. The Chicago Athenaeum Museum.

2010: Aga Khan Award for Architecture.

2011: Piranesi Prix de Rome. Obra Seleccionada Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe. Finalista Premio Arquitectura Española. Finalista Premios FAD

2012: European Museum of the Year Award

 

www.nietosobejano.com/project.aspx?i=1&t=MADINAT_ALZA...

 

www.dezeen.com

 

europaconcorsi.com

 

www.plataformaarquitectura.cl

 

www.baunetz.de

 

arqa.com

 

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NietoSobejano Arquitectos

 

www.nietosobejano.com

 

Museo de Madinat Al-Zahra

 

(Museo arqueológico y centro de interpretación del Conjunto de Madinat al-Zahra)

 

Ctra. de Córdoba a Palma del Río, A-431, km 5.5, Córdoba

 

Arquitectos: Nieto Sobejano Arquitectos: Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Arquitecto de proyecto Miguel Ubarrechena. Equipo de proyecto Carlos Ballesteros, Pedro Quero y Juan Carlos Redondo. Dirección de obra: Fuensanta Nieto, Enrique Sobejano y Miguel Mesas Izquierdo. Proyecto museográfico: Nieto Sobejano Arquitectos / Frade Arquitectos, S.L. Concurso: 1999 Proyecto: 2002 Finalización: 2009

 

Los Arquitectos describen su proyecto:

“Los restos de la antigua ciudad hispano-musulmana sugerían un diálogo con quienes mil años antes la habían concebido y construido, pero también con el paciente trabajo de los arqueólogos y con el paisaje agrícola circundante, al que la geometría de las ruinas otorgaba una inesperada cualidad abstracta. El terreno del recinto arqueológico destinado al museo provocaba, no obstante, sentimientos encontrados.

Por una parte, la añoranza de un pasado remoto aún por descubrir impregnaba el paisaje que se extendía hacia la sierra de Córdoba. Por otra parte, el desordenado avance de las construcciones recientes se cernía inquietante sobre el entorno de lo que un día fue la ciudad palatina. Nuestra primera reacción al llegar al lugar habría de marcar, desde el primer momento, la futura propuesta: no debíamos edificar en aquel paisaje.

Ante una extensión de tal amplitud, que aún espera ser excavada, decidimos actuar como lo haría un arqueólogo: no construyendo un nuevo edificio, sino encontrándolo bajo tierra, como si el paso del tiempo lo hubiera ocultado hasta el día de hoy. De esta forma, el proyecto descubre la planta de un museo subterráneo, que articula sus espacios en torno a una secuencia de llenos y vacíos, áreas cubiertas y patios que guían al visitante en su recorrido. A partir del vestíbulo principal se extiende un amplio patio de planta cuadrada que, como un claustro, organiza en torno suyo los espacios públicos principales: salón de actos, cafetería, tienda, biblioteca, y salas de exposición. Un patio profundo y longitudinal articula las zonas de uso privado: administración, talleres de conservación e investigación. Un último patio constituye la prolongación al exterior de las áreas expositivas del museo. Las zonas de almacenamiento, concebidas como grandes espacios visitables iluminados cenitalmente, se funden en los recorridos del edificio con las áreas públicas de exposición y difusión. La propia concepción del proyecto lleva implícito un posible futuro crecimiento, pudiéndose agregar nuevos pabellones como si de nuevas excavaciones se tratase.

El nuevo museo establece casi imperceptiblemente un permanente diálogo con la arquitectura y el paisaje de la antigua medina árabe. La planta de doble cuadrado del museo se hace homotética con la de la ciudad, los jardines evocan la geometría abandonada de una excavación, los muros de hormigón y las cubiertas de acero cortén reflejan en el blanco y el rojo los colores con que originalmente estuvieron estucados los muros de la ciudad califal. La luz, la sombra, la textura, el material, abstraen la riqueza perceptiva que transmiten las ruinas arqueológicas.

El museo de Madinat al-Zahra aparece en el paisaje silenciosamente, como si hubiera sido encontrado bajo tierra, del mismo modo que a lo largo de los años continuará ocurriendo con los restos de la antigua ciudad de los califas omeyas.”

 

En “Museos de Andalucía” podemos leer:

El Museo, abierto al público en octubre de 2009, es un complejo edificio que contiene los espacios propios de un museo moderno, así como toda la infraestructura dedicada a la gestión patrimonial que demanda un conjunto arqueológico de la magnitud de la ciudad califal. El edificio está concebido como el punto de partida para la visita al yacimiento, con una presentación y exposición museográfica sobre Madinat al-Zahra.

La creación del Museo resuelve varios problemas planteados desde el comienzo de la recuperación del yacimiento en 1911. El primer edificio construido para dar apoyo a la excavación quedó pronto obsoleto por la ingente cantidad de material arqueológico que se fue almacenando en sus instalaciones y por la insuficiencia de espacios expositivos.

El Museo viene a resolver, además, varias demandas del Conjunto, referidas tanto a la difusión y función didáctica de la institución, como a la tarea de custodia y conservación que esta institución tiene encomendada.

Destaca en el edificio su ubicación exterior a la ciudad, aprovechando uno de sus caminos originales de acceso, de forma que no condiciona ni las excavaciones futuras ni el crecimiento en extensión de las mismas. Este compromiso de la nueva infraestructura con el yacimiento se extiende también al paisaje, pues el proyecto planteado por el estudio de arquitectura Nieto y Sobejano la concibe como una edificación que se oculta parcialmente en el territorio, para no interferir ni en la contemplación del paisaje ni en el fundamental protagonismo de la ciudad califal.

Se trata, en definitiva, de una infraestructura, ideada para facilitar la comprensión del yacimiento y desarrollar a todos los niveles sus potencialidades. Se concibe como una infraestructura para impulsar nuevos proyectos de investigación, conservación y difusión de la ciudad de Madinat al-Zahra y toda la ordenación territorial que constituye su entorno. Cuenta con los siguientes servicios:

Área cultural, expositiva y didáctica: Auditorio, Exposición permanente, Biblioteca Especializada "Manuel Ocaña", Aula didáctica y Sala de seminarios. Área de conservación, investigación y Administración: Almacenes, Talleres de restauración, Centro de documentación, Oficinas y despachos. Otros servicios: Tienda con librería y Cafetería-restaurante.

 

Premios:

2009: Finalista Premio Intervención en Patrimonio Arquitectónico Español. The International Architecture Award. The Chicago Athenaeum Museum.

2010: Aga Khan Award for Architecture.

2011: Piranesi Prix de Rome. Obra Seleccionada Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe. Finalista Premio Arquitectura Española. Finalista Premios FAD

2012: European Museum of the Year Award

 

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www.dezeen.com

 

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NietoSobejano Arquitectos

 

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Museo de Madinat Al-Zahra

 

(Museo arqueológico y centro de interpretación del Conjunto de Madinat al-Zahra)

 

Ctra. de Córdoba a Palma del Río, A-431, km 5.5, Córdoba

 

Arquitectos: Nieto Sobejano Arquitectos: Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Arquitecto de proyecto Miguel Ubarrechena. Equipo de proyecto Carlos Ballesteros, Pedro Quero y Juan Carlos Redondo. Dirección de obra: Fuensanta Nieto, Enrique Sobejano y Miguel Mesas Izquierdo. Proyecto museográfico: Nieto Sobejano Arquitectos / Frade Arquitectos, S.L. Concurso: 1999 Proyecto: 2002 Finalización: 2009

 

Los Arquitectos describen su proyecto:

“Los restos de la antigua ciudad hispano-musulmana sugerían un diálogo con quienes mil años antes la habían concebido y construido, pero también con el paciente trabajo de los arqueólogos y con el paisaje agrícola circundante, al que la geometría de las ruinas otorgaba una inesperada cualidad abstracta. El terreno del recinto arqueológico destinado al museo provocaba, no obstante, sentimientos encontrados.

Por una parte, la añoranza de un pasado remoto aún por descubrir impregnaba el paisaje que se extendía hacia la sierra de Córdoba. Por otra parte, el desordenado avance de las construcciones recientes se cernía inquietante sobre el entorno de lo que un día fue la ciudad palatina. Nuestra primera reacción al llegar al lugar habría de marcar, desde el primer momento, la futura propuesta: no debíamos edificar en aquel paisaje.

Ante una extensión de tal amplitud, que aún espera ser excavada, decidimos actuar como lo haría un arqueólogo: no construyendo un nuevo edificio, sino encontrándolo bajo tierra, como si el paso del tiempo lo hubiera ocultado hasta el día de hoy. De esta forma, el proyecto descubre la planta de un museo subterráneo, que articula sus espacios en torno a una secuencia de llenos y vacíos, áreas cubiertas y patios que guían al visitante en su recorrido. A partir del vestíbulo principal se extiende un amplio patio de planta cuadrada que, como un claustro, organiza en torno suyo los espacios públicos principales: salón de actos, cafetería, tienda, biblioteca, y salas de exposición. Un patio profundo y longitudinal articula las zonas de uso privado: administración, talleres de conservación e investigación. Un último patio constituye la prolongación al exterior de las áreas expositivas del museo. Las zonas de almacenamiento, concebidas como grandes espacios visitables iluminados cenitalmente, se funden en los recorridos del edificio con las áreas públicas de exposición y difusión. La propia concepción del proyecto lleva implícito un posible futuro crecimiento, pudiéndose agregar nuevos pabellones como si de nuevas excavaciones se tratase.

El nuevo museo establece casi imperceptiblemente un permanente diálogo con la arquitectura y el paisaje de la antigua medina árabe. La planta de doble cuadrado del museo se hace homotética con la de la ciudad, los jardines evocan la geometría abandonada de una excavación, los muros de hormigón y las cubiertas de acero cortén reflejan en el blanco y el rojo los colores con que originalmente estuvieron estucados los muros de la ciudad califal. La luz, la sombra, la textura, el material, abstraen la riqueza perceptiva que transmiten las ruinas arqueológicas.

El museo de Madinat al-Zahra aparece en el paisaje silenciosamente, como si hubiera sido encontrado bajo tierra, del mismo modo que a lo largo de los años continuará ocurriendo con los restos de la antigua ciudad de los califas omeyas.”

 

En “Museos de Andalucía” podemos leer:

El Museo, abierto al público en octubre de 2009, es un complejo edificio que contiene los espacios propios de un museo moderno, así como toda la infraestructura dedicada a la gestión patrimonial que demanda un conjunto arqueológico de la magnitud de la ciudad califal. El edificio está concebido como el punto de partida para la visita al yacimiento, con una presentación y exposición museográfica sobre Madinat al-Zahra.

La creación del Museo resuelve varios problemas planteados desde el comienzo de la recuperación del yacimiento en 1911. El primer edificio construido para dar apoyo a la excavación quedó pronto obsoleto por la ingente cantidad de material arqueológico que se fue almacenando en sus instalaciones y por la insuficiencia de espacios expositivos.

El Museo viene a resolver, además, varias demandas del Conjunto, referidas tanto a la difusión y función didáctica de la institución, como a la tarea de custodia y conservación que esta institución tiene encomendada.

Destaca en el edificio su ubicación exterior a la ciudad, aprovechando uno de sus caminos originales de acceso, de forma que no condiciona ni las excavaciones futuras ni el crecimiento en extensión de las mismas. Este compromiso de la nueva infraestructura con el yacimiento se extiende también al paisaje, pues el proyecto planteado por el estudio de arquitectura Nieto y Sobejano la concibe como una edificación que se oculta parcialmente en el territorio, para no interferir ni en la contemplación del paisaje ni en el fundamental protagonismo de la ciudad califal.

Se trata, en definitiva, de una infraestructura, ideada para facilitar la comprensión del yacimiento y desarrollar a todos los niveles sus potencialidades. Se concibe como una infraestructura para impulsar nuevos proyectos de investigación, conservación y difusión de la ciudad de Madinat al-Zahra y toda la ordenación territorial que constituye su entorno. Cuenta con los siguientes servicios:

Área cultural, expositiva y didáctica: Auditorio, Exposición permanente, Biblioteca Especializada "Manuel Ocaña", Aula didáctica y Sala de seminarios. Área de conservación, investigación y Administración: Almacenes, Talleres de restauración, Centro de documentación, Oficinas y despachos. Otros servicios: Tienda con librería y Cafetería-restaurante.

 

Premios:

2009: Finalista Premio Intervención en Patrimonio Arquitectónico Español. The International Architecture Award. The Chicago Athenaeum Museum.

2010: Aga Khan Award for Architecture.

2011: Piranesi Prix de Rome. Obra Seleccionada Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe. Finalista Premio Arquitectura Española. Finalista Premios FAD

2012: European Museum of the Year Award

 

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www.dezeen.com

 

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www.plataformaarquitectura.cl

 

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NietoSobejano Arquitectos

 

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Museo de Madinat Al-Zahra

 

(Museo arqueológico y centro de interpretación del Conjunto de Madinat al-Zahra)

 

Ctra. de Córdoba a Palma del Río, A-431, km 5.5, Córdoba

 

Arquitectos: Nieto Sobejano Arquitectos: Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Arquitecto de proyecto Miguel Ubarrechena. Equipo de proyecto Carlos Ballesteros, Pedro Quero y Juan Carlos Redondo. Dirección de obra: Fuensanta Nieto, Enrique Sobejano y Miguel Mesas Izquierdo. Proyecto museográfico: Nieto Sobejano Arquitectos / Frade Arquitectos, S.L. Concurso: 1999 Proyecto: 2002 Finalización: 2009

 

Los Arquitectos describen su proyecto:

“Los restos de la antigua ciudad hispano-musulmana sugerían un diálogo con quienes mil años antes la habían concebido y construido, pero también con el paciente trabajo de los arqueólogos y con el paisaje agrícola circundante, al que la geometría de las ruinas otorgaba una inesperada cualidad abstracta. El terreno del recinto arqueológico destinado al museo provocaba, no obstante, sentimientos encontrados.

Por una parte, la añoranza de un pasado remoto aún por descubrir impregnaba el paisaje que se extendía hacia la sierra de Córdoba. Por otra parte, el desordenado avance de las construcciones recientes se cernía inquietante sobre el entorno de lo que un día fue la ciudad palatina. Nuestra primera reacción al llegar al lugar habría de marcar, desde el primer momento, la futura propuesta: no debíamos edificar en aquel paisaje.

Ante una extensión de tal amplitud, que aún espera ser excavada, decidimos actuar como lo haría un arqueólogo: no construyendo un nuevo edificio, sino encontrándolo bajo tierra, como si el paso del tiempo lo hubiera ocultado hasta el día de hoy. De esta forma, el proyecto descubre la planta de un museo subterráneo, que articula sus espacios en torno a una secuencia de llenos y vacíos, áreas cubiertas y patios que guían al visitante en su recorrido. A partir del vestíbulo principal se extiende un amplio patio de planta cuadrada que, como un claustro, organiza en torno suyo los espacios públicos principales: salón de actos, cafetería, tienda, biblioteca, y salas de exposición. Un patio profundo y longitudinal articula las zonas de uso privado: administración, talleres de conservación e investigación. Un último patio constituye la prolongación al exterior de las áreas expositivas del museo. Las zonas de almacenamiento, concebidas como grandes espacios visitables iluminados cenitalmente, se funden en los recorridos del edificio con las áreas públicas de exposición y difusión. La propia concepción del proyecto lleva implícito un posible futuro crecimiento, pudiéndose agregar nuevos pabellones como si de nuevas excavaciones se tratase.

El nuevo museo establece casi imperceptiblemente un permanente diálogo con la arquitectura y el paisaje de la antigua medina árabe. La planta de doble cuadrado del museo se hace homotética con la de la ciudad, los jardines evocan la geometría abandonada de una excavación, los muros de hormigón y las cubiertas de acero cortén reflejan en el blanco y el rojo los colores con que originalmente estuvieron estucados los muros de la ciudad califal. La luz, la sombra, la textura, el material, abstraen la riqueza perceptiva que transmiten las ruinas arqueológicas.

El museo de Madinat al-Zahra aparece en el paisaje silenciosamente, como si hubiera sido encontrado bajo tierra, del mismo modo que a lo largo de los años continuará ocurriendo con los restos de la antigua ciudad de los califas omeyas.”

 

En “Museos de Andalucía” podemos leer:

El Museo, abierto al público en octubre de 2009, es un complejo edificio que contiene los espacios propios de un museo moderno, así como toda la infraestructura dedicada a la gestión patrimonial que demanda un conjunto arqueológico de la magnitud de la ciudad califal. El edificio está concebido como el punto de partida para la visita al yacimiento, con una presentación y exposición museográfica sobre Madinat al-Zahra.

La creación del Museo resuelve varios problemas planteados desde el comienzo de la recuperación del yacimiento en 1911. El primer edificio construido para dar apoyo a la excavación quedó pronto obsoleto por la ingente cantidad de material arqueológico que se fue almacenando en sus instalaciones y por la insuficiencia de espacios expositivos.

El Museo viene a resolver, además, varias demandas del Conjunto, referidas tanto a la difusión y función didáctica de la institución, como a la tarea de custodia y conservación que esta institución tiene encomendada.

Destaca en el edificio su ubicación exterior a la ciudad, aprovechando uno de sus caminos originales de acceso, de forma que no condiciona ni las excavaciones futuras ni el crecimiento en extensión de las mismas. Este compromiso de la nueva infraestructura con el yacimiento se extiende también al paisaje, pues el proyecto planteado por el estudio de arquitectura Nieto y Sobejano la concibe como una edificación que se oculta parcialmente en el territorio, para no interferir ni en la contemplación del paisaje ni en el fundamental protagonismo de la ciudad califal.

Se trata, en definitiva, de una infraestructura, ideada para facilitar la comprensión del yacimiento y desarrollar a todos los niveles sus potencialidades. Se concibe como una infraestructura para impulsar nuevos proyectos de investigación, conservación y difusión de la ciudad de Madinat al-Zahra y toda la ordenación territorial que constituye su entorno. Cuenta con los siguientes servicios:

Área cultural, expositiva y didáctica: Auditorio, Exposición permanente, Biblioteca Especializada "Manuel Ocaña", Aula didáctica y Sala de seminarios. Área de conservación, investigación y Administración: Almacenes, Talleres de restauración, Centro de documentación, Oficinas y despachos. Otros servicios: Tienda con librería y Cafetería-restaurante.

 

Premios:

2009: Finalista Premio Intervención en Patrimonio Arquitectónico Español. The International Architecture Award. The Chicago Athenaeum Museum.

2010: Aga Khan Award for Architecture.

2011: Piranesi Prix de Rome. Obra Seleccionada Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe. Finalista Premio Arquitectura Española. Finalista Premios FAD

2012: European Museum of the Year Award

 

www.nietosobejano.com/project.aspx?i=1&t=MADINAT_ALZA...

 

www.dezeen.com

 

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www.plataformaarquitectura.cl

 

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Museo de Madinat Al-Zahra

 

(Museo arqueológico y centro de interpretación del Conjunto de Madinat al-Zahra)

 

Ctra. de Córdoba a Palma del Río, A-431, km 5.5, Córdoba

 

Arquitectos: Nieto Sobejano Arquitectos: Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Arquitecto de proyecto Miguel Ubarrechena. Equipo de proyecto Carlos Ballesteros, Pedro Quero y Juan Carlos Redondo. Dirección de obra: Fuensanta Nieto, Enrique Sobejano y Miguel Mesas Izquierdo. Proyecto museográfico: Nieto Sobejano Arquitectos / Frade Arquitectos, S.L. Concurso: 1999 Proyecto: 2002 Finalización: 2009

 

Los Arquitectos describen su proyecto:

“Los restos de la antigua ciudad hispano-musulmana sugerían un diálogo con quienes mil años antes la habían concebido y construido, pero también con el paciente trabajo de los arqueólogos y con el paisaje agrícola circundante, al que la geometría de las ruinas otorgaba una inesperada cualidad abstracta. El terreno del recinto arqueológico destinado al museo provocaba, no obstante, sentimientos encontrados.

Por una parte, la añoranza de un pasado remoto aún por descubrir impregnaba el paisaje que se extendía hacia la sierra de Córdoba. Por otra parte, el desordenado avance de las construcciones recientes se cernía inquietante sobre el entorno de lo que un día fue la ciudad palatina. Nuestra primera reacción al llegar al lugar habría de marcar, desde el primer momento, la futura propuesta: no debíamos edificar en aquel paisaje.

Ante una extensión de tal amplitud, que aún espera ser excavada, decidimos actuar como lo haría un arqueólogo: no construyendo un nuevo edificio, sino encontrándolo bajo tierra, como si el paso del tiempo lo hubiera ocultado hasta el día de hoy. De esta forma, el proyecto descubre la planta de un museo subterráneo, que articula sus espacios en torno a una secuencia de llenos y vacíos, áreas cubiertas y patios que guían al visitante en su recorrido. A partir del vestíbulo principal se extiende un amplio patio de planta cuadrada que, como un claustro, organiza en torno suyo los espacios públicos principales: salón de actos, cafetería, tienda, biblioteca, y salas de exposición. Un patio profundo y longitudinal articula las zonas de uso privado: administración, talleres de conservación e investigación. Un último patio constituye la prolongación al exterior de las áreas expositivas del museo. Las zonas de almacenamiento, concebidas como grandes espacios visitables iluminados cenitalmente, se funden en los recorridos del edificio con las áreas públicas de exposición y difusión. La propia concepción del proyecto lleva implícito un posible futuro crecimiento, pudiéndose agregar nuevos pabellones como si de nuevas excavaciones se tratase.

El nuevo museo establece casi imperceptiblemente un permanente diálogo con la arquitectura y el paisaje de la antigua medina árabe. La planta de doble cuadrado del museo se hace homotética con la de la ciudad, los jardines evocan la geometría abandonada de una excavación, los muros de hormigón y las cubiertas de acero cortén reflejan en el blanco y el rojo los colores con que originalmente estuvieron estucados los muros de la ciudad califal. La luz, la sombra, la textura, el material, abstraen la riqueza perceptiva que transmiten las ruinas arqueológicas.

El museo de Madinat al-Zahra aparece en el paisaje silenciosamente, como si hubiera sido encontrado bajo tierra, del mismo modo que a lo largo de los años continuará ocurriendo con los restos de la antigua ciudad de los califas omeyas.”

 

En “Museos de Andalucía” podemos leer:

El Museo, abierto al público en octubre de 2009, es un complejo edificio que contiene los espacios propios de un museo moderno, así como toda la infraestructura dedicada a la gestión patrimonial que demanda un conjunto arqueológico de la magnitud de la ciudad califal. El edificio está concebido como el punto de partida para la visita al yacimiento, con una presentación y exposición museográfica sobre Madinat al-Zahra.

La creación del Museo resuelve varios problemas planteados desde el comienzo de la recuperación del yacimiento en 1911. El primer edificio construido para dar apoyo a la excavación quedó pronto obsoleto por la ingente cantidad de material arqueológico que se fue almacenando en sus instalaciones y por la insuficiencia de espacios expositivos.

El Museo viene a resolver, además, varias demandas del Conjunto, referidas tanto a la difusión y función didáctica de la institución, como a la tarea de custodia y conservación que esta institución tiene encomendada.

Destaca en el edificio su ubicación exterior a la ciudad, aprovechando uno de sus caminos originales de acceso, de forma que no condiciona ni las excavaciones futuras ni el crecimiento en extensión de las mismas. Este compromiso de la nueva infraestructura con el yacimiento se extiende también al paisaje, pues el proyecto planteado por el estudio de arquitectura Nieto y Sobejano la concibe como una edificación que se oculta parcialmente en el territorio, para no interferir ni en la contemplación del paisaje ni en el fundamental protagonismo de la ciudad califal.

Se trata, en definitiva, de una infraestructura, ideada para facilitar la comprensión del yacimiento y desarrollar a todos los niveles sus potencialidades. Se concibe como una infraestructura para impulsar nuevos proyectos de investigación, conservación y difusión de la ciudad de Madinat al-Zahra y toda la ordenación territorial que constituye su entorno. Cuenta con los siguientes servicios:

Área cultural, expositiva y didáctica: Auditorio, Exposición permanente, Biblioteca Especializada "Manuel Ocaña", Aula didáctica y Sala de seminarios. Área de conservación, investigación y Administración: Almacenes, Talleres de restauración, Centro de documentación, Oficinas y despachos. Otros servicios: Tienda con librería y Cafetería-restaurante.

 

Premios:

2009: Finalista Premio Intervención en Patrimonio Arquitectónico Español. The International Architecture Award. The Chicago Athenaeum Museum.

2010: Aga Khan Award for Architecture.

2011: Piranesi Prix de Rome. Obra Seleccionada Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe. Finalista Premio Arquitectura Española. Finalista Premios FAD

2012: European Museum of the Year Award

 

www.nietosobejano.com/project.aspx?i=1&t=MADINAT_ALZA...

 

www.dezeen.com

 

europaconcorsi.com

 

www.plataformaarquitectura.cl

 

www.baunetz.de

 

arqa.com

 

www.ondiseno.com

 

www.metalocus.es/es/noticias/nieto-sobejano-arquitectos-m...

 

www.museosdeandalucia.es/cultura/museos/CAMA/?lng=es

 

NietoSobejano Arquitectos

 

www.nietosobejano.com

 

Museo de Madinat Al-Zahra

 

(Museo arqueológico y centro de interpretación del Conjunto de Madinat al-Zahra)

 

Ctra. de Córdoba a Palma del Río, A-431, km 5.5, Córdoba

 

Arquitectos: Nieto Sobejano Arquitectos: Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Arquitecto de proyecto Miguel Ubarrechena. Equipo de proyecto Carlos Ballesteros, Pedro Quero y Juan Carlos Redondo. Dirección de obra: Fuensanta Nieto, Enrique Sobejano y Miguel Mesas Izquierdo. Proyecto museográfico: Nieto Sobejano Arquitectos / Frade Arquitectos, S.L. Concurso: 1999 Proyecto: 2002 Finalización: 2009

 

Los Arquitectos describen su proyecto:

“Los restos de la antigua ciudad hispano-musulmana sugerían un diálogo con quienes mil años antes la habían concebido y construido, pero también con el paciente trabajo de los arqueólogos y con el paisaje agrícola circundante, al que la geometría de las ruinas otorgaba una inesperada cualidad abstracta. El terreno del recinto arqueológico destinado al museo provocaba, no obstante, sentimientos encontrados.

Por una parte, la añoranza de un pasado remoto aún por descubrir impregnaba el paisaje que se extendía hacia la sierra de Córdoba. Por otra parte, el desordenado avance de las construcciones recientes se cernía inquietante sobre el entorno de lo que un día fue la ciudad palatina. Nuestra primera reacción al llegar al lugar habría de marcar, desde el primer momento, la futura propuesta: no debíamos edificar en aquel paisaje.

Ante una extensión de tal amplitud, que aún espera ser excavada, decidimos actuar como lo haría un arqueólogo: no construyendo un nuevo edificio, sino encontrándolo bajo tierra, como si el paso del tiempo lo hubiera ocultado hasta el día de hoy. De esta forma, el proyecto descubre la planta de un museo subterráneo, que articula sus espacios en torno a una secuencia de llenos y vacíos, áreas cubiertas y patios que guían al visitante en su recorrido. A partir del vestíbulo principal se extiende un amplio patio de planta cuadrada que, como un claustro, organiza en torno suyo los espacios públicos principales: salón de actos, cafetería, tienda, biblioteca, y salas de exposición. Un patio profundo y longitudinal articula las zonas de uso privado: administración, talleres de conservación e investigación. Un último patio constituye la prolongación al exterior de las áreas expositivas del museo. Las zonas de almacenamiento, concebidas como grandes espacios visitables iluminados cenitalmente, se funden en los recorridos del edificio con las áreas públicas de exposición y difusión. La propia concepción del proyecto lleva implícito un posible futuro crecimiento, pudiéndose agregar nuevos pabellones como si de nuevas excavaciones se tratase.

El nuevo museo establece casi imperceptiblemente un permanente diálogo con la arquitectura y el paisaje de la antigua medina árabe. La planta de doble cuadrado del museo se hace homotética con la de la ciudad, los jardines evocan la geometría abandonada de una excavación, los muros de hormigón y las cubiertas de acero cortén reflejan en el blanco y el rojo los colores con que originalmente estuvieron estucados los muros de la ciudad califal. La luz, la sombra, la textura, el material, abstraen la riqueza perceptiva que transmiten las ruinas arqueológicas.

El museo de Madinat al-Zahra aparece en el paisaje silenciosamente, como si hubiera sido encontrado bajo tierra, del mismo modo que a lo largo de los años continuará ocurriendo con los restos de la antigua ciudad de los califas omeyas.”

 

En “Museos de Andalucía” podemos leer:

El Museo, abierto al público en octubre de 2009, es un complejo edificio que contiene los espacios propios de un museo moderno, así como toda la infraestructura dedicada a la gestión patrimonial que demanda un conjunto arqueológico de la magnitud de la ciudad califal. El edificio está concebido como el punto de partida para la visita al yacimiento, con una presentación y exposición museográfica sobre Madinat al-Zahra.

La creación del Museo resuelve varios problemas planteados desde el comienzo de la recuperación del yacimiento en 1911. El primer edificio construido para dar apoyo a la excavación quedó pronto obsoleto por la ingente cantidad de material arqueológico que se fue almacenando en sus instalaciones y por la insuficiencia de espacios expositivos.

El Museo viene a resolver, además, varias demandas del Conjunto, referidas tanto a la difusión y función didáctica de la institución, como a la tarea de custodia y conservación que esta institución tiene encomendada.

Destaca en el edificio su ubicación exterior a la ciudad, aprovechando uno de sus caminos originales de acceso, de forma que no condiciona ni las excavaciones futuras ni el crecimiento en extensión de las mismas. Este compromiso de la nueva infraestructura con el yacimiento se extiende también al paisaje, pues el proyecto planteado por el estudio de arquitectura Nieto y Sobejano la concibe como una edificación que se oculta parcialmente en el territorio, para no interferir ni en la contemplación del paisaje ni en el fundamental protagonismo de la ciudad califal.

Se trata, en definitiva, de una infraestructura, ideada para facilitar la comprensión del yacimiento y desarrollar a todos los niveles sus potencialidades. Se concibe como una infraestructura para impulsar nuevos proyectos de investigación, conservación y difusión de la ciudad de Madinat al-Zahra y toda la ordenación territorial que constituye su entorno. Cuenta con los siguientes servicios:

Área cultural, expositiva y didáctica: Auditorio, Exposición permanente, Biblioteca Especializada "Manuel Ocaña", Aula didáctica y Sala de seminarios. Área de conservación, investigación y Administración: Almacenes, Talleres de restauración, Centro de documentación, Oficinas y despachos. Otros servicios: Tienda con librería y Cafetería-restaurante.

 

Premios:

2009: Finalista Premio Intervención en Patrimonio Arquitectónico Español. The International Architecture Award. The Chicago Athenaeum Museum.

2010: Aga Khan Award for Architecture.

2011: Piranesi Prix de Rome. Obra Seleccionada Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe. Finalista Premio Arquitectura Española. Finalista Premios FAD

2012: European Museum of the Year Award

 

www.nietosobejano.com/project.aspx?i=1&t=MADINAT_ALZA...

 

www.dezeen.com

 

europaconcorsi.com

 

www.plataformaarquitectura.cl

 

www.baunetz.de

 

arqa.com

 

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NietoSobejano Arquitectos

 

www.nietosobejano.com

 

Museo de Madinat Al-Zahra

 

(Museo arqueológico y centro de interpretación del Conjunto de Madinat al-Zahra)

 

Ctra. de Córdoba a Palma del Río, A-431, km 5.5, Córdoba

 

Arquitectos: Nieto Sobejano Arquitectos: Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Arquitecto de proyecto Miguel Ubarrechena. Equipo de proyecto Carlos Ballesteros, Pedro Quero y Juan Carlos Redondo. Dirección de obra: Fuensanta Nieto, Enrique Sobejano y Miguel Mesas Izquierdo. Proyecto museográfico: Nieto Sobejano Arquitectos / Frade Arquitectos, S.L. Concurso: 1999 Proyecto: 2002 Finalización: 2009

 

Los Arquitectos describen su proyecto:

“Los restos de la antigua ciudad hispano-musulmana sugerían un diálogo con quienes mil años antes la habían concebido y construido, pero también con el paciente trabajo de los arqueólogos y con el paisaje agrícola circundante, al que la geometría de las ruinas otorgaba una inesperada cualidad abstracta. El terreno del recinto arqueológico destinado al museo provocaba, no obstante, sentimientos encontrados.

Por una parte, la añoranza de un pasado remoto aún por descubrir impregnaba el paisaje que se extendía hacia la sierra de Córdoba. Por otra parte, el desordenado avance de las construcciones recientes se cernía inquietante sobre el entorno de lo que un día fue la ciudad palatina. Nuestra primera reacción al llegar al lugar habría de marcar, desde el primer momento, la futura propuesta: no debíamos edificar en aquel paisaje.

Ante una extensión de tal amplitud, que aún espera ser excavada, decidimos actuar como lo haría un arqueólogo: no construyendo un nuevo edificio, sino encontrándolo bajo tierra, como si el paso del tiempo lo hubiera ocultado hasta el día de hoy. De esta forma, el proyecto descubre la planta de un museo subterráneo, que articula sus espacios en torno a una secuencia de llenos y vacíos, áreas cubiertas y patios que guían al visitante en su recorrido. A partir del vestíbulo principal se extiende un amplio patio de planta cuadrada que, como un claustro, organiza en torno suyo los espacios públicos principales: salón de actos, cafetería, tienda, biblioteca, y salas de exposición. Un patio profundo y longitudinal articula las zonas de uso privado: administración, talleres de conservación e investigación. Un último patio constituye la prolongación al exterior de las áreas expositivas del museo. Las zonas de almacenamiento, concebidas como grandes espacios visitables iluminados cenitalmente, se funden en los recorridos del edificio con las áreas públicas de exposición y difusión. La propia concepción del proyecto lleva implícito un posible futuro crecimiento, pudiéndose agregar nuevos pabellones como si de nuevas excavaciones se tratase.

El nuevo museo establece casi imperceptiblemente un permanente diálogo con la arquitectura y el paisaje de la antigua medina árabe. La planta de doble cuadrado del museo se hace homotética con la de la ciudad, los jardines evocan la geometría abandonada de una excavación, los muros de hormigón y las cubiertas de acero cortén reflejan en el blanco y el rojo los colores con que originalmente estuvieron estucados los muros de la ciudad califal. La luz, la sombra, la textura, el material, abstraen la riqueza perceptiva que transmiten las ruinas arqueológicas.

El museo de Madinat al-Zahra aparece en el paisaje silenciosamente, como si hubiera sido encontrado bajo tierra, del mismo modo que a lo largo de los años continuará ocurriendo con los restos de la antigua ciudad de los califas omeyas.”

 

En “Museos de Andalucía” podemos leer:

El Museo, abierto al público en octubre de 2009, es un complejo edificio que contiene los espacios propios de un museo moderno, así como toda la infraestructura dedicada a la gestión patrimonial que demanda un conjunto arqueológico de la magnitud de la ciudad califal. El edificio está concebido como el punto de partida para la visita al yacimiento, con una presentación y exposición museográfica sobre Madinat al-Zahra.

La creación del Museo resuelve varios problemas planteados desde el comienzo de la recuperación del yacimiento en 1911. El primer edificio construido para dar apoyo a la excavación quedó pronto obsoleto por la ingente cantidad de material arqueológico que se fue almacenando en sus instalaciones y por la insuficiencia de espacios expositivos.

El Museo viene a resolver, además, varias demandas del Conjunto, referidas tanto a la difusión y función didáctica de la institución, como a la tarea de custodia y conservación que esta institución tiene encomendada.

Destaca en el edificio su ubicación exterior a la ciudad, aprovechando uno de sus caminos originales de acceso, de forma que no condiciona ni las excavaciones futuras ni el crecimiento en extensión de las mismas. Este compromiso de la nueva infraestructura con el yacimiento se extiende también al paisaje, pues el proyecto planteado por el estudio de arquitectura Nieto y Sobejano la concibe como una edificación que se oculta parcialmente en el territorio, para no interferir ni en la contemplación del paisaje ni en el fundamental protagonismo de la ciudad califal.

Se trata, en definitiva, de una infraestructura, ideada para facilitar la comprensión del yacimiento y desarrollar a todos los niveles sus potencialidades. Se concibe como una infraestructura para impulsar nuevos proyectos de investigación, conservación y difusión de la ciudad de Madinat al-Zahra y toda la ordenación territorial que constituye su entorno. Cuenta con los siguientes servicios:

Área cultural, expositiva y didáctica: Auditorio, Exposición permanente, Biblioteca Especializada "Manuel Ocaña", Aula didáctica y Sala de seminarios. Área de conservación, investigación y Administración: Almacenes, Talleres de restauración, Centro de documentación, Oficinas y despachos. Otros servicios: Tienda con librería y Cafetería-restaurante.

 

Premios:

2009: Finalista Premio Intervención en Patrimonio Arquitectónico Español. The International Architecture Award. The Chicago Athenaeum Museum.

2010: Aga Khan Award for Architecture.

2011: Piranesi Prix de Rome. Obra Seleccionada Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe. Finalista Premio Arquitectura Española. Finalista Premios FAD

2012: European Museum of the Year Award

 

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www.dezeen.com

 

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NietoSobejano Arquitectos

 

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Museo de Madinat Al-Zahra

 

(Museo arqueológico y centro de interpretación del Conjunto de Madinat al-Zahra)

 

Ctra. de Córdoba a Palma del Río, A-431, km 5.5, Córdoba

 

Arquitectos: Nieto Sobejano Arquitectos: Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Arquitecto de proyecto Miguel Ubarrechena. Equipo de proyecto Carlos Ballesteros, Pedro Quero y Juan Carlos Redondo. Dirección de obra: Fuensanta Nieto, Enrique Sobejano y Miguel Mesas Izquierdo. Proyecto museográfico: Nieto Sobejano Arquitectos / Frade Arquitectos, S.L. Concurso: 1999 Proyecto: 2002 Finalización: 2009

 

Los Arquitectos describen su proyecto:

“Los restos de la antigua ciudad hispano-musulmana sugerían un diálogo con quienes mil años antes la habían concebido y construido, pero también con el paciente trabajo de los arqueólogos y con el paisaje agrícola circundante, al que la geometría de las ruinas otorgaba una inesperada cualidad abstracta. El terreno del recinto arqueológico destinado al museo provocaba, no obstante, sentimientos encontrados.

Por una parte, la añoranza de un pasado remoto aún por descubrir impregnaba el paisaje que se extendía hacia la sierra de Córdoba. Por otra parte, el desordenado avance de las construcciones recientes se cernía inquietante sobre el entorno de lo que un día fue la ciudad palatina. Nuestra primera reacción al llegar al lugar habría de marcar, desde el primer momento, la futura propuesta: no debíamos edificar en aquel paisaje.

Ante una extensión de tal amplitud, que aún espera ser excavada, decidimos actuar como lo haría un arqueólogo: no construyendo un nuevo edificio, sino encontrándolo bajo tierra, como si el paso del tiempo lo hubiera ocultado hasta el día de hoy. De esta forma, el proyecto descubre la planta de un museo subterráneo, que articula sus espacios en torno a una secuencia de llenos y vacíos, áreas cubiertas y patios que guían al visitante en su recorrido. A partir del vestíbulo principal se extiende un amplio patio de planta cuadrada que, como un claustro, organiza en torno suyo los espacios públicos principales: salón de actos, cafetería, tienda, biblioteca, y salas de exposición. Un patio profundo y longitudinal articula las zonas de uso privado: administración, talleres de conservación e investigación. Un último patio constituye la prolongación al exterior de las áreas expositivas del museo. Las zonas de almacenamiento, concebidas como grandes espacios visitables iluminados cenitalmente, se funden en los recorridos del edificio con las áreas públicas de exposición y difusión. La propia concepción del proyecto lleva implícito un posible futuro crecimiento, pudiéndose agregar nuevos pabellones como si de nuevas excavaciones se tratase.

El nuevo museo establece casi imperceptiblemente un permanente diálogo con la arquitectura y el paisaje de la antigua medina árabe. La planta de doble cuadrado del museo se hace homotética con la de la ciudad, los jardines evocan la geometría abandonada de una excavación, los muros de hormigón y las cubiertas de acero cortén reflejan en el blanco y el rojo los colores con que originalmente estuvieron estucados los muros de la ciudad califal. La luz, la sombra, la textura, el material, abstraen la riqueza perceptiva que transmiten las ruinas arqueológicas.

El museo de Madinat al-Zahra aparece en el paisaje silenciosamente, como si hubiera sido encontrado bajo tierra, del mismo modo que a lo largo de los años continuará ocurriendo con los restos de la antigua ciudad de los califas omeyas.”

 

En “Museos de Andalucía” podemos leer:

El Museo, abierto al público en octubre de 2009, es un complejo edificio que contiene los espacios propios de un museo moderno, así como toda la infraestructura dedicada a la gestión patrimonial que demanda un conjunto arqueológico de la magnitud de la ciudad califal. El edificio está concebido como el punto de partida para la visita al yacimiento, con una presentación y exposición museográfica sobre Madinat al-Zahra.

La creación del Museo resuelve varios problemas planteados desde el comienzo de la recuperación del yacimiento en 1911. El primer edificio construido para dar apoyo a la excavación quedó pronto obsoleto por la ingente cantidad de material arqueológico que se fue almacenando en sus instalaciones y por la insuficiencia de espacios expositivos.

El Museo viene a resolver, además, varias demandas del Conjunto, referidas tanto a la difusión y función didáctica de la institución, como a la tarea de custodia y conservación que esta institución tiene encomendada.

Destaca en el edificio su ubicación exterior a la ciudad, aprovechando uno de sus caminos originales de acceso, de forma que no condiciona ni las excavaciones futuras ni el crecimiento en extensión de las mismas. Este compromiso de la nueva infraestructura con el yacimiento se extiende también al paisaje, pues el proyecto planteado por el estudio de arquitectura Nieto y Sobejano la concibe como una edificación que se oculta parcialmente en el territorio, para no interferir ni en la contemplación del paisaje ni en el fundamental protagonismo de la ciudad califal.

Se trata, en definitiva, de una infraestructura, ideada para facilitar la comprensión del yacimiento y desarrollar a todos los niveles sus potencialidades. Se concibe como una infraestructura para impulsar nuevos proyectos de investigación, conservación y difusión de la ciudad de Madinat al-Zahra y toda la ordenación territorial que constituye su entorno. Cuenta con los siguientes servicios:

Área cultural, expositiva y didáctica: Auditorio, Exposición permanente, Biblioteca Especializada "Manuel Ocaña", Aula didáctica y Sala de seminarios. Área de conservación, investigación y Administración: Almacenes, Talleres de restauración, Centro de documentación, Oficinas y despachos. Otros servicios: Tienda con librería y Cafetería-restaurante.

 

Premios:

2009: Finalista Premio Intervención en Patrimonio Arquitectónico Español. The International Architecture Award. The Chicago Athenaeum Museum.

2010: Aga Khan Award for Architecture.

2011: Piranesi Prix de Rome. Obra Seleccionada Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe. Finalista Premio Arquitectura Española. Finalista Premios FAD

2012: European Museum of the Year Award

 

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www.dezeen.com

 

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www.plataformaarquitectura.cl

 

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NietoSobejano Arquitectos

 

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Museo de Madinat Al-Zahra

 

(Museo arqueológico y centro de interpretación del Conjunto de Madinat al-Zahra)

 

Ctra. de Córdoba a Palma del Río, A-431, km 5.5, Córdoba

 

Arquitectos: Nieto Sobejano Arquitectos: Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Arquitecto de proyecto Miguel Ubarrechena. Equipo de proyecto Carlos Ballesteros, Pedro Quero y Juan Carlos Redondo. Dirección de obra: Fuensanta Nieto, Enrique Sobejano y Miguel Mesas Izquierdo. Proyecto museográfico: Nieto Sobejano Arquitectos / Frade Arquitectos, S.L. Concurso: 1999 Proyecto: 2002 Finalización: 2009

 

Los Arquitectos describen su proyecto:

“Los restos de la antigua ciudad hispano-musulmana sugerían un diálogo con quienes mil años antes la habían concebido y construido, pero también con el paciente trabajo de los arqueólogos y con el paisaje agrícola circundante, al que la geometría de las ruinas otorgaba una inesperada cualidad abstracta. El terreno del recinto arqueológico destinado al museo provocaba, no obstante, sentimientos encontrados.

Por una parte, la añoranza de un pasado remoto aún por descubrir impregnaba el paisaje que se extendía hacia la sierra de Córdoba. Por otra parte, el desordenado avance de las construcciones recientes se cernía inquietante sobre el entorno de lo que un día fue la ciudad palatina. Nuestra primera reacción al llegar al lugar habría de marcar, desde el primer momento, la futura propuesta: no debíamos edificar en aquel paisaje.

Ante una extensión de tal amplitud, que aún espera ser excavada, decidimos actuar como lo haría un arqueólogo: no construyendo un nuevo edificio, sino encontrándolo bajo tierra, como si el paso del tiempo lo hubiera ocultado hasta el día de hoy. De esta forma, el proyecto descubre la planta de un museo subterráneo, que articula sus espacios en torno a una secuencia de llenos y vacíos, áreas cubiertas y patios que guían al visitante en su recorrido. A partir del vestíbulo principal se extiende un amplio patio de planta cuadrada que, como un claustro, organiza en torno suyo los espacios públicos principales: salón de actos, cafetería, tienda, biblioteca, y salas de exposición. Un patio profundo y longitudinal articula las zonas de uso privado: administración, talleres de conservación e investigación. Un último patio constituye la prolongación al exterior de las áreas expositivas del museo. Las zonas de almacenamiento, concebidas como grandes espacios visitables iluminados cenitalmente, se funden en los recorridos del edificio con las áreas públicas de exposición y difusión. La propia concepción del proyecto lleva implícito un posible futuro crecimiento, pudiéndose agregar nuevos pabellones como si de nuevas excavaciones se tratase.

El nuevo museo establece casi imperceptiblemente un permanente diálogo con la arquitectura y el paisaje de la antigua medina árabe. La planta de doble cuadrado del museo se hace homotética con la de la ciudad, los jardines evocan la geometría abandonada de una excavación, los muros de hormigón y las cubiertas de acero cortén reflejan en el blanco y el rojo los colores con que originalmente estuvieron estucados los muros de la ciudad califal. La luz, la sombra, la textura, el material, abstraen la riqueza perceptiva que transmiten las ruinas arqueológicas.

El museo de Madinat al-Zahra aparece en el paisaje silenciosamente, como si hubiera sido encontrado bajo tierra, del mismo modo que a lo largo de los años continuará ocurriendo con los restos de la antigua ciudad de los califas omeyas.”

 

En “Museos de Andalucía” podemos leer:

El Museo, abierto al público en octubre de 2009, es un complejo edificio que contiene los espacios propios de un museo moderno, así como toda la infraestructura dedicada a la gestión patrimonial que demanda un conjunto arqueológico de la magnitud de la ciudad califal. El edificio está concebido como el punto de partida para la visita al yacimiento, con una presentación y exposición museográfica sobre Madinat al-Zahra.

La creación del Museo resuelve varios problemas planteados desde el comienzo de la recuperación del yacimiento en 1911. El primer edificio construido para dar apoyo a la excavación quedó pronto obsoleto por la ingente cantidad de material arqueológico que se fue almacenando en sus instalaciones y por la insuficiencia de espacios expositivos.

El Museo viene a resolver, además, varias demandas del Conjunto, referidas tanto a la difusión y función didáctica de la institución, como a la tarea de custodia y conservación que esta institución tiene encomendada.

Destaca en el edificio su ubicación exterior a la ciudad, aprovechando uno de sus caminos originales de acceso, de forma que no condiciona ni las excavaciones futuras ni el crecimiento en extensión de las mismas. Este compromiso de la nueva infraestructura con el yacimiento se extiende también al paisaje, pues el proyecto planteado por el estudio de arquitectura Nieto y Sobejano la concibe como una edificación que se oculta parcialmente en el territorio, para no interferir ni en la contemplación del paisaje ni en el fundamental protagonismo de la ciudad califal.

Se trata, en definitiva, de una infraestructura, ideada para facilitar la comprensión del yacimiento y desarrollar a todos los niveles sus potencialidades. Se concibe como una infraestructura para impulsar nuevos proyectos de investigación, conservación y difusión de la ciudad de Madinat al-Zahra y toda la ordenación territorial que constituye su entorno. Cuenta con los siguientes servicios:

Área cultural, expositiva y didáctica: Auditorio, Exposición permanente, Biblioteca Especializada "Manuel Ocaña", Aula didáctica y Sala de seminarios. Área de conservación, investigación y Administración: Almacenes, Talleres de restauración, Centro de documentación, Oficinas y despachos. Otros servicios: Tienda con librería y Cafetería-restaurante.

 

Premios:

2009: Finalista Premio Intervención en Patrimonio Arquitectónico Español. The International Architecture Award. The Chicago Athenaeum Museum.

2010: Aga Khan Award for Architecture.

2011: Piranesi Prix de Rome. Obra Seleccionada Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe. Finalista Premio Arquitectura Española. Finalista Premios FAD

2012: European Museum of the Year Award

 

www.nietosobejano.com/project.aspx?i=1&t=MADINAT_ALZA...

 

www.dezeen.com

 

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www.plataformaarquitectura.cl

 

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Museo de Madinat Al-Zahra

 

(Museo arqueológico y centro de interpretación del Conjunto de Madinat al-Zahra)

 

Ctra. de Córdoba a Palma del Río, A-431, km 5.5, Córdoba

 

Arquitectos: Nieto Sobejano Arquitectos: Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Arquitecto de proyecto Miguel Ubarrechena. Equipo de proyecto Carlos Ballesteros, Pedro Quero y Juan Carlos Redondo. Dirección de obra: Fuensanta Nieto, Enrique Sobejano y Miguel Mesas Izquierdo. Proyecto museográfico: Nieto Sobejano Arquitectos / Frade Arquitectos, S.L. Concurso: 1999 Proyecto: 2002 Finalización: 2009

 

Los Arquitectos describen su proyecto:

“Los restos de la antigua ciudad hispano-musulmana sugerían un diálogo con quienes mil años antes la habían concebido y construido, pero también con el paciente trabajo de los arqueólogos y con el paisaje agrícola circundante, al que la geometría de las ruinas otorgaba una inesperada cualidad abstracta. El terreno del recinto arqueológico destinado al museo provocaba, no obstante, sentimientos encontrados.

Por una parte, la añoranza de un pasado remoto aún por descubrir impregnaba el paisaje que se extendía hacia la sierra de Córdoba. Por otra parte, el desordenado avance de las construcciones recientes se cernía inquietante sobre el entorno de lo que un día fue la ciudad palatina. Nuestra primera reacción al llegar al lugar habría de marcar, desde el primer momento, la futura propuesta: no debíamos edificar en aquel paisaje.

Ante una extensión de tal amplitud, que aún espera ser excavada, decidimos actuar como lo haría un arqueólogo: no construyendo un nuevo edificio, sino encontrándolo bajo tierra, como si el paso del tiempo lo hubiera ocultado hasta el día de hoy. De esta forma, el proyecto descubre la planta de un museo subterráneo, que articula sus espacios en torno a una secuencia de llenos y vacíos, áreas cubiertas y patios que guían al visitante en su recorrido. A partir del vestíbulo principal se extiende un amplio patio de planta cuadrada que, como un claustro, organiza en torno suyo los espacios públicos principales: salón de actos, cafetería, tienda, biblioteca, y salas de exposición. Un patio profundo y longitudinal articula las zonas de uso privado: administración, talleres de conservación e investigación. Un último patio constituye la prolongación al exterior de las áreas expositivas del museo. Las zonas de almacenamiento, concebidas como grandes espacios visitables iluminados cenitalmente, se funden en los recorridos del edificio con las áreas públicas de exposición y difusión. La propia concepción del proyecto lleva implícito un posible futuro crecimiento, pudiéndose agregar nuevos pabellones como si de nuevas excavaciones se tratase.

El nuevo museo establece casi imperceptiblemente un permanente diálogo con la arquitectura y el paisaje de la antigua medina árabe. La planta de doble cuadrado del museo se hace homotética con la de la ciudad, los jardines evocan la geometría abandonada de una excavación, los muros de hormigón y las cubiertas de acero cortén reflejan en el blanco y el rojo los colores con que originalmente estuvieron estucados los muros de la ciudad califal. La luz, la sombra, la textura, el material, abstraen la riqueza perceptiva que transmiten las ruinas arqueológicas.

El museo de Madinat al-Zahra aparece en el paisaje silenciosamente, como si hubiera sido encontrado bajo tierra, del mismo modo que a lo largo de los años continuará ocurriendo con los restos de la antigua ciudad de los califas omeyas.”

 

En “Museos de Andalucía” podemos leer:

El Museo, abierto al público en octubre de 2009, es un complejo edificio que contiene los espacios propios de un museo moderno, así como toda la infraestructura dedicada a la gestión patrimonial que demanda un conjunto arqueológico de la magnitud de la ciudad califal. El edificio está concebido como el punto de partida para la visita al yacimiento, con una presentación y exposición museográfica sobre Madinat al-Zahra.

La creación del Museo resuelve varios problemas planteados desde el comienzo de la recuperación del yacimiento en 1911. El primer edificio construido para dar apoyo a la excavación quedó pronto obsoleto por la ingente cantidad de material arqueológico que se fue almacenando en sus instalaciones y por la insuficiencia de espacios expositivos.

El Museo viene a resolver, además, varias demandas del Conjunto, referidas tanto a la difusión y función didáctica de la institución, como a la tarea de custodia y conservación que esta institución tiene encomendada.

Destaca en el edificio su ubicación exterior a la ciudad, aprovechando uno de sus caminos originales de acceso, de forma que no condiciona ni las excavaciones futuras ni el crecimiento en extensión de las mismas. Este compromiso de la nueva infraestructura con el yacimiento se extiende también al paisaje, pues el proyecto planteado por el estudio de arquitectura Nieto y Sobejano la concibe como una edificación que se oculta parcialmente en el territorio, para no interferir ni en la contemplación del paisaje ni en el fundamental protagonismo de la ciudad califal.

Se trata, en definitiva, de una infraestructura, ideada para facilitar la comprensión del yacimiento y desarrollar a todos los niveles sus potencialidades. Se concibe como una infraestructura para impulsar nuevos proyectos de investigación, conservación y difusión de la ciudad de Madinat al-Zahra y toda la ordenación territorial que constituye su entorno. Cuenta con los siguientes servicios:

Área cultural, expositiva y didáctica: Auditorio, Exposición permanente, Biblioteca Especializada "Manuel Ocaña", Aula didáctica y Sala de seminarios. Área de conservación, investigación y Administración: Almacenes, Talleres de restauración, Centro de documentación, Oficinas y despachos. Otros servicios: Tienda con librería y Cafetería-restaurante.

 

Premios:

2009: Finalista Premio Intervención en Patrimonio Arquitectónico Español. The International Architecture Award. The Chicago Athenaeum Museum.

2010: Aga Khan Award for Architecture.

2011: Piranesi Prix de Rome. Obra Seleccionada Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe. Finalista Premio Arquitectura Española. Finalista Premios FAD

2012: European Museum of the Year Award

 

www.nietosobejano.com/project.aspx?i=1&t=MADINAT_ALZA...

 

www.dezeen.com

 

europaconcorsi.com

 

www.plataformaarquitectura.cl

 

www.baunetz.de

 

arqa.com

 

www.ondiseno.com

 

www.metalocus.es/es/noticias/nieto-sobejano-arquitectos-m...

 

www.museosdeandalucia.es/cultura/museos/CAMA/?lng=es

 

NietoSobejano Arquitectos

 

www.nietosobejano.com

 

Museo de Madinat Al-Zahra

 

(Museo arqueológico y centro de interpretación del Conjunto de Madinat al-Zahra)

 

Ctra. de Córdoba a Palma del Río, A-431, km 5.5, Córdoba

 

Arquitectos: Nieto Sobejano Arquitectos: Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Arquitecto de proyecto Miguel Ubarrechena. Equipo de proyecto Carlos Ballesteros, Pedro Quero y Juan Carlos Redondo. Dirección de obra: Fuensanta Nieto, Enrique Sobejano y Miguel Mesas Izquierdo. Proyecto museográfico: Nieto Sobejano Arquitectos / Frade Arquitectos, S.L. Concurso: 1999 Proyecto: 2002 Finalización: 2009

 

Los Arquitectos describen su proyecto:

“Los restos de la antigua ciudad hispano-musulmana sugerían un diálogo con quienes mil años antes la habían concebido y construido, pero también con el paciente trabajo de los arqueólogos y con el paisaje agrícola circundante, al que la geometría de las ruinas otorgaba una inesperada cualidad abstracta. El terreno del recinto arqueológico destinado al museo provocaba, no obstante, sentimientos encontrados.

Por una parte, la añoranza de un pasado remoto aún por descubrir impregnaba el paisaje que se extendía hacia la sierra de Córdoba. Por otra parte, el desordenado avance de las construcciones recientes se cernía inquietante sobre el entorno de lo que un día fue la ciudad palatina. Nuestra primera reacción al llegar al lugar habría de marcar, desde el primer momento, la futura propuesta: no debíamos edificar en aquel paisaje.

Ante una extensión de tal amplitud, que aún espera ser excavada, decidimos actuar como lo haría un arqueólogo: no construyendo un nuevo edificio, sino encontrándolo bajo tierra, como si el paso del tiempo lo hubiera ocultado hasta el día de hoy. De esta forma, el proyecto descubre la planta de un museo subterráneo, que articula sus espacios en torno a una secuencia de llenos y vacíos, áreas cubiertas y patios que guían al visitante en su recorrido. A partir del vestíbulo principal se extiende un amplio patio de planta cuadrada que, como un claustro, organiza en torno suyo los espacios públicos principales: salón de actos, cafetería, tienda, biblioteca, y salas de exposición. Un patio profundo y longitudinal articula las zonas de uso privado: administración, talleres de conservación e investigación. Un último patio constituye la prolongación al exterior de las áreas expositivas del museo. Las zonas de almacenamiento, concebidas como grandes espacios visitables iluminados cenitalmente, se funden en los recorridos del edificio con las áreas públicas de exposición y difusión. La propia concepción del proyecto lleva implícito un posible futuro crecimiento, pudiéndose agregar nuevos pabellones como si de nuevas excavaciones se tratase.

El nuevo museo establece casi imperceptiblemente un permanente diálogo con la arquitectura y el paisaje de la antigua medina árabe. La planta de doble cuadrado del museo se hace homotética con la de la ciudad, los jardines evocan la geometría abandonada de una excavación, los muros de hormigón y las cubiertas de acero cortén reflejan en el blanco y el rojo los colores con que originalmente estuvieron estucados los muros de la ciudad califal. La luz, la sombra, la textura, el material, abstraen la riqueza perceptiva que transmiten las ruinas arqueológicas.

El museo de Madinat al-Zahra aparece en el paisaje silenciosamente, como si hubiera sido encontrado bajo tierra, del mismo modo que a lo largo de los años continuará ocurriendo con los restos de la antigua ciudad de los califas omeyas.”

 

En “Museos de Andalucía” podemos leer:

El Museo, abierto al público en octubre de 2009, es un complejo edificio que contiene los espacios propios de un museo moderno, así como toda la infraestructura dedicada a la gestión patrimonial que demanda un conjunto arqueológico de la magnitud de la ciudad califal. El edificio está concebido como el punto de partida para la visita al yacimiento, con una presentación y exposición museográfica sobre Madinat al-Zahra.

La creación del Museo resuelve varios problemas planteados desde el comienzo de la recuperación del yacimiento en 1911. El primer edificio construido para dar apoyo a la excavación quedó pronto obsoleto por la ingente cantidad de material arqueológico que se fue almacenando en sus instalaciones y por la insuficiencia de espacios expositivos.

El Museo viene a resolver, además, varias demandas del Conjunto, referidas tanto a la difusión y función didáctica de la institución, como a la tarea de custodia y conservación que esta institución tiene encomendada.

Destaca en el edificio su ubicación exterior a la ciudad, aprovechando uno de sus caminos originales de acceso, de forma que no condiciona ni las excavaciones futuras ni el crecimiento en extensión de las mismas. Este compromiso de la nueva infraestructura con el yacimiento se extiende también al paisaje, pues el proyecto planteado por el estudio de arquitectura Nieto y Sobejano la concibe como una edificación que se oculta parcialmente en el territorio, para no interferir ni en la contemplación del paisaje ni en el fundamental protagonismo de la ciudad califal.

Se trata, en definitiva, de una infraestructura, ideada para facilitar la comprensión del yacimiento y desarrollar a todos los niveles sus potencialidades. Se concibe como una infraestructura para impulsar nuevos proyectos de investigación, conservación y difusión de la ciudad de Madinat al-Zahra y toda la ordenación territorial que constituye su entorno. Cuenta con los siguientes servicios:

Área cultural, expositiva y didáctica: Auditorio, Exposición permanente, Biblioteca Especializada "Manuel Ocaña", Aula didáctica y Sala de seminarios. Área de conservación, investigación y Administración: Almacenes, Talleres de restauración, Centro de documentación, Oficinas y despachos. Otros servicios: Tienda con librería y Cafetería-restaurante.

 

Premios:

2009: Finalista Premio Intervención en Patrimonio Arquitectónico Español. The International Architecture Award. The Chicago Athenaeum Museum.

2010: Aga Khan Award for Architecture.

2011: Piranesi Prix de Rome. Obra Seleccionada Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe. Finalista Premio Arquitectura Española. Finalista Premios FAD

2012: European Museum of the Year Award

 

www.nietosobejano.com/project.aspx?i=1&t=MADINAT_ALZA...

 

www.dezeen.com

 

europaconcorsi.com

 

www.plataformaarquitectura.cl

 

www.baunetz.de

 

arqa.com

 

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NietoSobejano Arquitectos

 

www.nietosobejano.com

 

Museo de Madinat Al-Zahra

 

(Museo arqueológico y centro de interpretación del Conjunto de Madinat al-Zahra)

 

Ctra. de Córdoba a Palma del Río, A-431, km 5.5, Córdoba

 

Arquitectos: Nieto Sobejano Arquitectos: Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Arquitecto de proyecto Miguel Ubarrechena. Equipo de proyecto Carlos Ballesteros, Pedro Quero y Juan Carlos Redondo. Dirección de obra: Fuensanta Nieto, Enrique Sobejano y Miguel Mesas Izquierdo. Proyecto museográfico: Nieto Sobejano Arquitectos / Frade Arquitectos, S.L. Concurso: 1999 Proyecto: 2002 Finalización: 2009

 

Los Arquitectos describen su proyecto:

“Los restos de la antigua ciudad hispano-musulmana sugerían un diálogo con quienes mil años antes la habían concebido y construido, pero también con el paciente trabajo de los arqueólogos y con el paisaje agrícola circundante, al que la geometría de las ruinas otorgaba una inesperada cualidad abstracta. El terreno del recinto arqueológico destinado al museo provocaba, no obstante, sentimientos encontrados.

Por una parte, la añoranza de un pasado remoto aún por descubrir impregnaba el paisaje que se extendía hacia la sierra de Córdoba. Por otra parte, el desordenado avance de las construcciones recientes se cernía inquietante sobre el entorno de lo que un día fue la ciudad palatina. Nuestra primera reacción al llegar al lugar habría de marcar, desde el primer momento, la futura propuesta: no debíamos edificar en aquel paisaje.

Ante una extensión de tal amplitud, que aún espera ser excavada, decidimos actuar como lo haría un arqueólogo: no construyendo un nuevo edificio, sino encontrándolo bajo tierra, como si el paso del tiempo lo hubiera ocultado hasta el día de hoy. De esta forma, el proyecto descubre la planta de un museo subterráneo, que articula sus espacios en torno a una secuencia de llenos y vacíos, áreas cubiertas y patios que guían al visitante en su recorrido. A partir del vestíbulo principal se extiende un amplio patio de planta cuadrada que, como un claustro, organiza en torno suyo los espacios públicos principales: salón de actos, cafetería, tienda, biblioteca, y salas de exposición. Un patio profundo y longitudinal articula las zonas de uso privado: administración, talleres de conservación e investigación. Un último patio constituye la prolongación al exterior de las áreas expositivas del museo. Las zonas de almacenamiento, concebidas como grandes espacios visitables iluminados cenitalmente, se funden en los recorridos del edificio con las áreas públicas de exposición y difusión. La propia concepción del proyecto lleva implícito un posible futuro crecimiento, pudiéndose agregar nuevos pabellones como si de nuevas excavaciones se tratase.

El nuevo museo establece casi imperceptiblemente un permanente diálogo con la arquitectura y el paisaje de la antigua medina árabe. La planta de doble cuadrado del museo se hace homotética con la de la ciudad, los jardines evocan la geometría abandonada de una excavación, los muros de hormigón y las cubiertas de acero cortén reflejan en el blanco y el rojo los colores con que originalmente estuvieron estucados los muros de la ciudad califal. La luz, la sombra, la textura, el material, abstraen la riqueza perceptiva que transmiten las ruinas arqueológicas.

El museo de Madinat al-Zahra aparece en el paisaje silenciosamente, como si hubiera sido encontrado bajo tierra, del mismo modo que a lo largo de los años continuará ocurriendo con los restos de la antigua ciudad de los califas omeyas.”

 

En “Museos de Andalucía” podemos leer:

El Museo, abierto al público en octubre de 2009, es un complejo edificio que contiene los espacios propios de un museo moderno, así como toda la infraestructura dedicada a la gestión patrimonial que demanda un conjunto arqueológico de la magnitud de la ciudad califal. El edificio está concebido como el punto de partida para la visita al yacimiento, con una presentación y exposición museográfica sobre Madinat al-Zahra.

La creación del Museo resuelve varios problemas planteados desde el comienzo de la recuperación del yacimiento en 1911. El primer edificio construido para dar apoyo a la excavación quedó pronto obsoleto por la ingente cantidad de material arqueológico que se fue almacenando en sus instalaciones y por la insuficiencia de espacios expositivos.

El Museo viene a resolver, además, varias demandas del Conjunto, referidas tanto a la difusión y función didáctica de la institución, como a la tarea de custodia y conservación que esta institución tiene encomendada.

Destaca en el edificio su ubicación exterior a la ciudad, aprovechando uno de sus caminos originales de acceso, de forma que no condiciona ni las excavaciones futuras ni el crecimiento en extensión de las mismas. Este compromiso de la nueva infraestructura con el yacimiento se extiende también al paisaje, pues el proyecto planteado por el estudio de arquitectura Nieto y Sobejano la concibe como una edificación que se oculta parcialmente en el territorio, para no interferir ni en la contemplación del paisaje ni en el fundamental protagonismo de la ciudad califal.

Se trata, en definitiva, de una infraestructura, ideada para facilitar la comprensión del yacimiento y desarrollar a todos los niveles sus potencialidades. Se concibe como una infraestructura para impulsar nuevos proyectos de investigación, conservación y difusión de la ciudad de Madinat al-Zahra y toda la ordenación territorial que constituye su entorno. Cuenta con los siguientes servicios:

Área cultural, expositiva y didáctica: Auditorio, Exposición permanente, Biblioteca Especializada "Manuel Ocaña", Aula didáctica y Sala de seminarios. Área de conservación, investigación y Administración: Almacenes, Talleres de restauración, Centro de documentación, Oficinas y despachos. Otros servicios: Tienda con librería y Cafetería-restaurante.

 

Premios:

2009: Finalista Premio Intervención en Patrimonio Arquitectónico Español. The International Architecture Award. The Chicago Athenaeum Museum.

2010: Aga Khan Award for Architecture.

2011: Piranesi Prix de Rome. Obra Seleccionada Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe. Finalista Premio Arquitectura Española. Finalista Premios FAD

2012: European Museum of the Year Award

 

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www.dezeen.com

 

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NietoSobejano Arquitectos

 

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Museo de Madinat Al-Zahra

 

(Museo arqueológico y centro de interpretación del Conjunto de Madinat al-Zahra)

 

Ctra. de Córdoba a Palma del Río, A-431, km 5.5, Córdoba

 

Arquitectos: Nieto Sobejano Arquitectos: Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Arquitecto de proyecto Miguel Ubarrechena. Equipo de proyecto Carlos Ballesteros, Pedro Quero y Juan Carlos Redondo. Dirección de obra: Fuensanta Nieto, Enrique Sobejano y Miguel Mesas Izquierdo. Proyecto museográfico: Nieto Sobejano Arquitectos / Frade Arquitectos, S.L. Concurso: 1999 Proyecto: 2002 Finalización: 2009

 

Los Arquitectos describen su proyecto:

“Los restos de la antigua ciudad hispano-musulmana sugerían un diálogo con quienes mil años antes la habían concebido y construido, pero también con el paciente trabajo de los arqueólogos y con el paisaje agrícola circundante, al que la geometría de las ruinas otorgaba una inesperada cualidad abstracta. El terreno del recinto arqueológico destinado al museo provocaba, no obstante, sentimientos encontrados.

Por una parte, la añoranza de un pasado remoto aún por descubrir impregnaba el paisaje que se extendía hacia la sierra de Córdoba. Por otra parte, el desordenado avance de las construcciones recientes se cernía inquietante sobre el entorno de lo que un día fue la ciudad palatina. Nuestra primera reacción al llegar al lugar habría de marcar, desde el primer momento, la futura propuesta: no debíamos edificar en aquel paisaje.

Ante una extensión de tal amplitud, que aún espera ser excavada, decidimos actuar como lo haría un arqueólogo: no construyendo un nuevo edificio, sino encontrándolo bajo tierra, como si el paso del tiempo lo hubiera ocultado hasta el día de hoy. De esta forma, el proyecto descubre la planta de un museo subterráneo, que articula sus espacios en torno a una secuencia de llenos y vacíos, áreas cubiertas y patios que guían al visitante en su recorrido. A partir del vestíbulo principal se extiende un amplio patio de planta cuadrada que, como un claustro, organiza en torno suyo los espacios públicos principales: salón de actos, cafetería, tienda, biblioteca, y salas de exposición. Un patio profundo y longitudinal articula las zonas de uso privado: administración, talleres de conservación e investigación. Un último patio constituye la prolongación al exterior de las áreas expositivas del museo. Las zonas de almacenamiento, concebidas como grandes espacios visitables iluminados cenitalmente, se funden en los recorridos del edificio con las áreas públicas de exposición y difusión. La propia concepción del proyecto lleva implícito un posible futuro crecimiento, pudiéndose agregar nuevos pabellones como si de nuevas excavaciones se tratase.

El nuevo museo establece casi imperceptiblemente un permanente diálogo con la arquitectura y el paisaje de la antigua medina árabe. La planta de doble cuadrado del museo se hace homotética con la de la ciudad, los jardines evocan la geometría abandonada de una excavación, los muros de hormigón y las cubiertas de acero cortén reflejan en el blanco y el rojo los colores con que originalmente estuvieron estucados los muros de la ciudad califal. La luz, la sombra, la textura, el material, abstraen la riqueza perceptiva que transmiten las ruinas arqueológicas.

El museo de Madinat al-Zahra aparece en el paisaje silenciosamente, como si hubiera sido encontrado bajo tierra, del mismo modo que a lo largo de los años continuará ocurriendo con los restos de la antigua ciudad de los califas omeyas.”

 

En “Museos de Andalucía” podemos leer:

El Museo, abierto al público en octubre de 2009, es un complejo edificio que contiene los espacios propios de un museo moderno, así como toda la infraestructura dedicada a la gestión patrimonial que demanda un conjunto arqueológico de la magnitud de la ciudad califal. El edificio está concebido como el punto de partida para la visita al yacimiento, con una presentación y exposición museográfica sobre Madinat al-Zahra.

La creación del Museo resuelve varios problemas planteados desde el comienzo de la recuperación del yacimiento en 1911. El primer edificio construido para dar apoyo a la excavación quedó pronto obsoleto por la ingente cantidad de material arqueológico que se fue almacenando en sus instalaciones y por la insuficiencia de espacios expositivos.

El Museo viene a resolver, además, varias demandas del Conjunto, referidas tanto a la difusión y función didáctica de la institución, como a la tarea de custodia y conservación que esta institución tiene encomendada.

Destaca en el edificio su ubicación exterior a la ciudad, aprovechando uno de sus caminos originales de acceso, de forma que no condiciona ni las excavaciones futuras ni el crecimiento en extensión de las mismas. Este compromiso de la nueva infraestructura con el yacimiento se extiende también al paisaje, pues el proyecto planteado por el estudio de arquitectura Nieto y Sobejano la concibe como una edificación que se oculta parcialmente en el territorio, para no interferir ni en la contemplación del paisaje ni en el fundamental protagonismo de la ciudad califal.

Se trata, en definitiva, de una infraestructura, ideada para facilitar la comprensión del yacimiento y desarrollar a todos los niveles sus potencialidades. Se concibe como una infraestructura para impulsar nuevos proyectos de investigación, conservación y difusión de la ciudad de Madinat al-Zahra y toda la ordenación territorial que constituye su entorno. Cuenta con los siguientes servicios:

Área cultural, expositiva y didáctica: Auditorio, Exposición permanente, Biblioteca Especializada "Manuel Ocaña", Aula didáctica y Sala de seminarios. Área de conservación, investigación y Administración: Almacenes, Talleres de restauración, Centro de documentación, Oficinas y despachos. Otros servicios: Tienda con librería y Cafetería-restaurante.

 

Premios:

2009: Finalista Premio Intervención en Patrimonio Arquitectónico Español. The International Architecture Award. The Chicago Athenaeum Museum.

2010: Aga Khan Award for Architecture.

2011: Piranesi Prix de Rome. Obra Seleccionada Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe. Finalista Premio Arquitectura Española. Finalista Premios FAD

2012: European Museum of the Year Award

 

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www.dezeen.com

 

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www.plataformaarquitectura.cl

 

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NietoSobejano Arquitectos

 

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Museo de Madinat Al-Zahra

 

(Museo arqueológico y centro de interpretación del Conjunto de Madinat al-Zahra)

 

Ctra. de Córdoba a Palma del Río, A-431, km 5.5, Córdoba

 

Arquitectos: Nieto Sobejano Arquitectos: Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Arquitecto de proyecto Miguel Ubarrechena. Equipo de proyecto Carlos Ballesteros, Pedro Quero y Juan Carlos Redondo. Dirección de obra: Fuensanta Nieto, Enrique Sobejano y Miguel Mesas Izquierdo. Proyecto museográfico: Nieto Sobejano Arquitectos / Frade Arquitectos, S.L. Concurso: 1999 Proyecto: 2002 Finalización: 2009

 

Los Arquitectos describen su proyecto:

“Los restos de la antigua ciudad hispano-musulmana sugerían un diálogo con quienes mil años antes la habían concebido y construido, pero también con el paciente trabajo de los arqueólogos y con el paisaje agrícola circundante, al que la geometría de las ruinas otorgaba una inesperada cualidad abstracta. El terreno del recinto arqueológico destinado al museo provocaba, no obstante, sentimientos encontrados.

Por una parte, la añoranza de un pasado remoto aún por descubrir impregnaba el paisaje que se extendía hacia la sierra de Córdoba. Por otra parte, el desordenado avance de las construcciones recientes se cernía inquietante sobre el entorno de lo que un día fue la ciudad palatina. Nuestra primera reacción al llegar al lugar habría de marcar, desde el primer momento, la futura propuesta: no debíamos edificar en aquel paisaje.

Ante una extensión de tal amplitud, que aún espera ser excavada, decidimos actuar como lo haría un arqueólogo: no construyendo un nuevo edificio, sino encontrándolo bajo tierra, como si el paso del tiempo lo hubiera ocultado hasta el día de hoy. De esta forma, el proyecto descubre la planta de un museo subterráneo, que articula sus espacios en torno a una secuencia de llenos y vacíos, áreas cubiertas y patios que guían al visitante en su recorrido. A partir del vestíbulo principal se extiende un amplio patio de planta cuadrada que, como un claustro, organiza en torno suyo los espacios públicos principales: salón de actos, cafetería, tienda, biblioteca, y salas de exposición. Un patio profundo y longitudinal articula las zonas de uso privado: administración, talleres de conservación e investigación. Un último patio constituye la prolongación al exterior de las áreas expositivas del museo. Las zonas de almacenamiento, concebidas como grandes espacios visitables iluminados cenitalmente, se funden en los recorridos del edificio con las áreas públicas de exposición y difusión. La propia concepción del proyecto lleva implícito un posible futuro crecimiento, pudiéndose agregar nuevos pabellones como si de nuevas excavaciones se tratase.

El nuevo museo establece casi imperceptiblemente un permanente diálogo con la arquitectura y el paisaje de la antigua medina árabe. La planta de doble cuadrado del museo se hace homotética con la de la ciudad, los jardines evocan la geometría abandonada de una excavación, los muros de hormigón y las cubiertas de acero cortén reflejan en el blanco y el rojo los colores con que originalmente estuvieron estucados los muros de la ciudad califal. La luz, la sombra, la textura, el material, abstraen la riqueza perceptiva que transmiten las ruinas arqueológicas.

El museo de Madinat al-Zahra aparece en el paisaje silenciosamente, como si hubiera sido encontrado bajo tierra, del mismo modo que a lo largo de los años continuará ocurriendo con los restos de la antigua ciudad de los califas omeyas.”

 

En “Museos de Andalucía” podemos leer:

El Museo, abierto al público en octubre de 2009, es un complejo edificio que contiene los espacios propios de un museo moderno, así como toda la infraestructura dedicada a la gestión patrimonial que demanda un conjunto arqueológico de la magnitud de la ciudad califal. El edificio está concebido como el punto de partida para la visita al yacimiento, con una presentación y exposición museográfica sobre Madinat al-Zahra.

La creación del Museo resuelve varios problemas planteados desde el comienzo de la recuperación del yacimiento en 1911. El primer edificio construido para dar apoyo a la excavación quedó pronto obsoleto por la ingente cantidad de material arqueológico que se fue almacenando en sus instalaciones y por la insuficiencia de espacios expositivos.

El Museo viene a resolver, además, varias demandas del Conjunto, referidas tanto a la difusión y función didáctica de la institución, como a la tarea de custodia y conservación que esta institución tiene encomendada.

Destaca en el edificio su ubicación exterior a la ciudad, aprovechando uno de sus caminos originales de acceso, de forma que no condiciona ni las excavaciones futuras ni el crecimiento en extensión de las mismas. Este compromiso de la nueva infraestructura con el yacimiento se extiende también al paisaje, pues el proyecto planteado por el estudio de arquitectura Nieto y Sobejano la concibe como una edificación que se oculta parcialmente en el territorio, para no interferir ni en la contemplación del paisaje ni en el fundamental protagonismo de la ciudad califal.

Se trata, en definitiva, de una infraestructura, ideada para facilitar la comprensión del yacimiento y desarrollar a todos los niveles sus potencialidades. Se concibe como una infraestructura para impulsar nuevos proyectos de investigación, conservación y difusión de la ciudad de Madinat al-Zahra y toda la ordenación territorial que constituye su entorno. Cuenta con los siguientes servicios:

Área cultural, expositiva y didáctica: Auditorio, Exposición permanente, Biblioteca Especializada "Manuel Ocaña", Aula didáctica y Sala de seminarios. Área de conservación, investigación y Administración: Almacenes, Talleres de restauración, Centro de documentación, Oficinas y despachos. Otros servicios: Tienda con librería y Cafetería-restaurante.

 

Premios:

2009: Finalista Premio Intervención en Patrimonio Arquitectónico Español. The International Architecture Award. The Chicago Athenaeum Museum.

2010: Aga Khan Award for Architecture.

2011: Piranesi Prix de Rome. Obra Seleccionada Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe. Finalista Premio Arquitectura Española. Finalista Premios FAD

2012: European Museum of the Year Award

 

www.nietosobejano.com/project.aspx?i=1&t=MADINAT_ALZA...

 

www.dezeen.com

 

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www.plataformaarquitectura.cl

 

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Museo de Madinat Al-Zahra

 

(Museo arqueológico y centro de interpretación del Conjunto de Madinat al-Zahra)

 

Ctra. de Córdoba a Palma del Río, A-431, km 5.5, Córdoba

 

Arquitectos: Nieto Sobejano Arquitectos: Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Arquitecto de proyecto Miguel Ubarrechena. Equipo de proyecto Carlos Ballesteros, Pedro Quero y Juan Carlos Redondo. Dirección de obra: Fuensanta Nieto, Enrique Sobejano y Miguel Mesas Izquierdo. Proyecto museográfico: Nieto Sobejano Arquitectos / Frade Arquitectos, S.L. Concurso: 1999 Proyecto: 2002 Finalización: 2009

 

Los Arquitectos describen su proyecto:

“Los restos de la antigua ciudad hispano-musulmana sugerían un diálogo con quienes mil años antes la habían concebido y construido, pero también con el paciente trabajo de los arqueólogos y con el paisaje agrícola circundante, al que la geometría de las ruinas otorgaba una inesperada cualidad abstracta. El terreno del recinto arqueológico destinado al museo provocaba, no obstante, sentimientos encontrados.

Por una parte, la añoranza de un pasado remoto aún por descubrir impregnaba el paisaje que se extendía hacia la sierra de Córdoba. Por otra parte, el desordenado avance de las construcciones recientes se cernía inquietante sobre el entorno de lo que un día fue la ciudad palatina. Nuestra primera reacción al llegar al lugar habría de marcar, desde el primer momento, la futura propuesta: no debíamos edificar en aquel paisaje.

Ante una extensión de tal amplitud, que aún espera ser excavada, decidimos actuar como lo haría un arqueólogo: no construyendo un nuevo edificio, sino encontrándolo bajo tierra, como si el paso del tiempo lo hubiera ocultado hasta el día de hoy. De esta forma, el proyecto descubre la planta de un museo subterráneo, que articula sus espacios en torno a una secuencia de llenos y vacíos, áreas cubiertas y patios que guían al visitante en su recorrido. A partir del vestíbulo principal se extiende un amplio patio de planta cuadrada que, como un claustro, organiza en torno suyo los espacios públicos principales: salón de actos, cafetería, tienda, biblioteca, y salas de exposición. Un patio profundo y longitudinal articula las zonas de uso privado: administración, talleres de conservación e investigación. Un último patio constituye la prolongación al exterior de las áreas expositivas del museo. Las zonas de almacenamiento, concebidas como grandes espacios visitables iluminados cenitalmente, se funden en los recorridos del edificio con las áreas públicas de exposición y difusión. La propia concepción del proyecto lleva implícito un posible futuro crecimiento, pudiéndose agregar nuevos pabellones como si de nuevas excavaciones se tratase.

El nuevo museo establece casi imperceptiblemente un permanente diálogo con la arquitectura y el paisaje de la antigua medina árabe. La planta de doble cuadrado del museo se hace homotética con la de la ciudad, los jardines evocan la geometría abandonada de una excavación, los muros de hormigón y las cubiertas de acero cortén reflejan en el blanco y el rojo los colores con que originalmente estuvieron estucados los muros de la ciudad califal. La luz, la sombra, la textura, el material, abstraen la riqueza perceptiva que transmiten las ruinas arqueológicas.

El museo de Madinat al-Zahra aparece en el paisaje silenciosamente, como si hubiera sido encontrado bajo tierra, del mismo modo que a lo largo de los años continuará ocurriendo con los restos de la antigua ciudad de los califas omeyas.”

 

En “Museos de Andalucía” podemos leer:

El Museo, abierto al público en octubre de 2009, es un complejo edificio que contiene los espacios propios de un museo moderno, así como toda la infraestructura dedicada a la gestión patrimonial que demanda un conjunto arqueológico de la magnitud de la ciudad califal. El edificio está concebido como el punto de partida para la visita al yacimiento, con una presentación y exposición museográfica sobre Madinat al-Zahra.

La creación del Museo resuelve varios problemas planteados desde el comienzo de la recuperación del yacimiento en 1911. El primer edificio construido para dar apoyo a la excavación quedó pronto obsoleto por la ingente cantidad de material arqueológico que se fue almacenando en sus instalaciones y por la insuficiencia de espacios expositivos.

El Museo viene a resolver, además, varias demandas del Conjunto, referidas tanto a la difusión y función didáctica de la institución, como a la tarea de custodia y conservación que esta institución tiene encomendada.

Destaca en el edificio su ubicación exterior a la ciudad, aprovechando uno de sus caminos originales de acceso, de forma que no condiciona ni las excavaciones futuras ni el crecimiento en extensión de las mismas. Este compromiso de la nueva infraestructura con el yacimiento se extiende también al paisaje, pues el proyecto planteado por el estudio de arquitectura Nieto y Sobejano la concibe como una edificación que se oculta parcialmente en el territorio, para no interferir ni en la contemplación del paisaje ni en el fundamental protagonismo de la ciudad califal.

Se trata, en definitiva, de una infraestructura, ideada para facilitar la comprensión del yacimiento y desarrollar a todos los niveles sus potencialidades. Se concibe como una infraestructura para impulsar nuevos proyectos de investigación, conservación y difusión de la ciudad de Madinat al-Zahra y toda la ordenación territorial que constituye su entorno. Cuenta con los siguientes servicios:

Área cultural, expositiva y didáctica: Auditorio, Exposición permanente, Biblioteca Especializada "Manuel Ocaña", Aula didáctica y Sala de seminarios. Área de conservación, investigación y Administración: Almacenes, Talleres de restauración, Centro de documentación, Oficinas y despachos. Otros servicios: Tienda con librería y Cafetería-restaurante.

 

Premios:

2009: Finalista Premio Intervención en Patrimonio Arquitectónico Español. The International Architecture Award. The Chicago Athenaeum Museum.

2010: Aga Khan Award for Architecture.

2011: Piranesi Prix de Rome. Obra Seleccionada Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe. Finalista Premio Arquitectura Española. Finalista Premios FAD

2012: European Museum of the Year Award

 

www.nietosobejano.com/project.aspx?i=1&t=MADINAT_ALZA...

 

www.dezeen.com

 

europaconcorsi.com

 

www.plataformaarquitectura.cl

 

www.baunetz.de

 

arqa.com

 

www.ondiseno.com

 

www.metalocus.es/es/noticias/nieto-sobejano-arquitectos-m...

 

www.museosdeandalucia.es/cultura/museos/CAMA/?lng=es

 

NietoSobejano Arquitectos

 

www.nietosobejano.com

 

ARCHIVOS-ARXIU-SEU-MANRESA-PINTURA-ARTE-ART-LIBROS-ANTIGUOS-ARXIUS-DOCUMENTS-DOCUMENTOS-HISTORICOS-DOCUMENTACION-BIBLIOTECA-PINTURES-PINTOR-ERNEST DESCALS-

Libros antiguos y documentos históricos forman las estanterías de la biblioteca histórica que contiene la amplia documentación buscada por historiadores y investigadores de los sucesos que pasaron en épocas anteriores. Pintando toda la variedad de aspectos que me interesan e impresionan en el interior del ARXIU DE LA SEU DE MANRESA, la Basílica de Santa María de la Aurora, éste es su nombre, contiene un infinito de sugerencias para pintar los cuadros que integran la Colección de Arte y Pintura con las sugerencias que recibo en este espacio interior de la Catedral Manresana, en los viejos tomos con cubiertas raspadas y erosionadas puedo ver el inexorable paso del tiempo, quiero mostrar las calidades plásticas de sus tonos en el juego de luz y sombras que existen y viven en el Archivo. Cuadros del artista Pintor Ernest Descals sobre papel cartulina de 50 x 65 centímetros, me estoy empapando de la antigua historia a través de sus detalles, el libro como fuente de información para estudiar los archivos.

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Museo de Madinat Al-Zahra

 

(Museo arqueológico y centro de interpretación del Conjunto de Madinat al-Zahra)

 

Ctra. de Córdoba a Palma del Río, A-431, km 5.5, Córdoba

 

Arquitectos: Nieto Sobejano Arquitectos: Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Arquitecto de proyecto Miguel Ubarrechena. Equipo de proyecto Carlos Ballesteros, Pedro Quero y Juan Carlos Redondo. Dirección de obra: Fuensanta Nieto, Enrique Sobejano y Miguel Mesas Izquierdo. Proyecto museográfico: Nieto Sobejano Arquitectos / Frade Arquitectos, S.L. Concurso: 1999 Proyecto: 2002 Finalización: 2009

 

Los Arquitectos describen su proyecto:

“Los restos de la antigua ciudad hispano-musulmana sugerían un diálogo con quienes mil años antes la habían concebido y construido, pero también con el paciente trabajo de los arqueólogos y con el paisaje agrícola circundante, al que la geometría de las ruinas otorgaba una inesperada cualidad abstracta. El terreno del recinto arqueológico destinado al museo provocaba, no obstante, sentimientos encontrados.

Por una parte, la añoranza de un pasado remoto aún por descubrir impregnaba el paisaje que se extendía hacia la sierra de Córdoba. Por otra parte, el desordenado avance de las construcciones recientes se cernía inquietante sobre el entorno de lo que un día fue la ciudad palatina. Nuestra primera reacción al llegar al lugar habría de marcar, desde el primer momento, la futura propuesta: no debíamos edificar en aquel paisaje.

Ante una extensión de tal amplitud, que aún espera ser excavada, decidimos actuar como lo haría un arqueólogo: no construyendo un nuevo edificio, sino encontrándolo bajo tierra, como si el paso del tiempo lo hubiera ocultado hasta el día de hoy. De esta forma, el proyecto descubre la planta de un museo subterráneo, que articula sus espacios en torno a una secuencia de llenos y vacíos, áreas cubiertas y patios que guían al visitante en su recorrido. A partir del vestíbulo principal se extiende un amplio patio de planta cuadrada que, como un claustro, organiza en torno suyo los espacios públicos principales: salón de actos, cafetería, tienda, biblioteca, y salas de exposición. Un patio profundo y longitudinal articula las zonas de uso privado: administración, talleres de conservación e investigación. Un último patio constituye la prolongación al exterior de las áreas expositivas del museo. Las zonas de almacenamiento, concebidas como grandes espacios visitables iluminados cenitalmente, se funden en los recorridos del edificio con las áreas públicas de exposición y difusión. La propia concepción del proyecto lleva implícito un posible futuro crecimiento, pudiéndose agregar nuevos pabellones como si de nuevas excavaciones se tratase.

El nuevo museo establece casi imperceptiblemente un permanente diálogo con la arquitectura y el paisaje de la antigua medina árabe. La planta de doble cuadrado del museo se hace homotética con la de la ciudad, los jardines evocan la geometría abandonada de una excavación, los muros de hormigón y las cubiertas de acero cortén reflejan en el blanco y el rojo los colores con que originalmente estuvieron estucados los muros de la ciudad califal. La luz, la sombra, la textura, el material, abstraen la riqueza perceptiva que transmiten las ruinas arqueológicas.

El museo de Madinat al-Zahra aparece en el paisaje silenciosamente, como si hubiera sido encontrado bajo tierra, del mismo modo que a lo largo de los años continuará ocurriendo con los restos de la antigua ciudad de los califas omeyas.”

 

En “Museos de Andalucía” podemos leer:

El Museo, abierto al público en octubre de 2009, es un complejo edificio que contiene los espacios propios de un museo moderno, así como toda la infraestructura dedicada a la gestión patrimonial que demanda un conjunto arqueológico de la magnitud de la ciudad califal. El edificio está concebido como el punto de partida para la visita al yacimiento, con una presentación y exposición museográfica sobre Madinat al-Zahra.

La creación del Museo resuelve varios problemas planteados desde el comienzo de la recuperación del yacimiento en 1911. El primer edificio construido para dar apoyo a la excavación quedó pronto obsoleto por la ingente cantidad de material arqueológico que se fue almacenando en sus instalaciones y por la insuficiencia de espacios expositivos.

El Museo viene a resolver, además, varias demandas del Conjunto, referidas tanto a la difusión y función didáctica de la institución, como a la tarea de custodia y conservación que esta institución tiene encomendada.

Destaca en el edificio su ubicación exterior a la ciudad, aprovechando uno de sus caminos originales de acceso, de forma que no condiciona ni las excavaciones futuras ni el crecimiento en extensión de las mismas. Este compromiso de la nueva infraestructura con el yacimiento se extiende también al paisaje, pues el proyecto planteado por el estudio de arquitectura Nieto y Sobejano la concibe como una edificación que se oculta parcialmente en el territorio, para no interferir ni en la contemplación del paisaje ni en el fundamental protagonismo de la ciudad califal.

Se trata, en definitiva, de una infraestructura, ideada para facilitar la comprensión del yacimiento y desarrollar a todos los niveles sus potencialidades. Se concibe como una infraestructura para impulsar nuevos proyectos de investigación, conservación y difusión de la ciudad de Madinat al-Zahra y toda la ordenación territorial que constituye su entorno. Cuenta con los siguientes servicios:

Área cultural, expositiva y didáctica: Auditorio, Exposición permanente, Biblioteca Especializada "Manuel Ocaña", Aula didáctica y Sala de seminarios. Área de conservación, investigación y Administración: Almacenes, Talleres de restauración, Centro de documentación, Oficinas y despachos. Otros servicios: Tienda con librería y Cafetería-restaurante.

 

Premios:

2009: Finalista Premio Intervención en Patrimonio Arquitectónico Español. The International Architecture Award. The Chicago Athenaeum Museum.

2010: Aga Khan Award for Architecture.

2011: Piranesi Prix de Rome. Obra Seleccionada Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe. Finalista Premio Arquitectura Española. Finalista Premios FAD

2012: European Museum of the Year Award

 

www.nietosobejano.com/project.aspx?i=1&t=MADINAT_ALZA...

 

www.dezeen.com

 

europaconcorsi.com

 

www.plataformaarquitectura.cl

 

www.baunetz.de

 

arqa.com

 

www.ondiseno.com

 

www.metalocus.es/es/noticias/nieto-sobejano-arquitectos-m...

 

www.museosdeandalucia.es/cultura/museos/CAMA/?lng=es

 

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www.nietosobejano.com

 

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