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A unos les gusta y a otros no. Vamos como todo.

Foto de archivo de una tarde de tormenta, de cuando estaba de baja con una mano rota y con tiempo para todo.

Edificio del antiguo Banco de Bilbao construido entre 1920 y 1923 hoy BBVA en el número 16 de la Calle de Alcalá.

Madrid - España - Spain

Estupenda tarde con Domingo haciendo unas fotitos por Madrid.

Paseo de la Castellana

Sevilla - Andalucía - España - Spain

La Vela Building is the main building of the BBVA Headquarters complex in Las Tablas, in the north of Madrid city, Spain.

 

Its height is 305 feet (93 meters) and 19 floors and it was completed in 2015.

 

This is the special illumination for Christmas with a blue tree.

 

Taken at dusk this Saturday with a temperature of 48F (9ºC) and completely clear skies.

 

Best viewed large

 

I wish you a fabulous Saturday night!

 

__________________________________

 

El Edificio La Vela es el edificio principal de la sede central del BBVA en Las Tablas, en el norte de Madrid, España.

 

Su altura es de 93 metros y tiene 19 plantas, y fue finalizado en 2015.

 

Esta es la iluminación especial por Navidad con un abeto azul.

 

Tomada después del atardecer este Sábado con una temperatura de 9ºC y cielo completamente despejado.

 

Mejor visualizar en grande.

 

¡Os deseo una fabulosa noche de Sábado!

La Ciudad BBVA es un complejo de siete edificios que alberga la nueva sede de la entidad bancaria española Banco Bilbao Vizcaya Argentaria. El edificio principal conocido como La Vela se alza en el centro del complejo y tiene 93 metros de altura y 19 pisos. Se encuentra en el barrio de Las Tablas, en Madrid y es accesible desde la A-1 (Autovía del Norte) y la ronda de circunvalación M-40.

Se trata de un complejo de siete edificios horizontales de tres alturas. Cada uno de los siete edificios horizontales recibe el nombre de un continente, denominándose de norte a sur Oceanía, Asia, África, Europa, América del Sur, América del Norte y, al Oeste de la Plaza, Antártida. Las calles que los separan tienen por nombre el de los mares y océanos que unen los continentes, siendo éstas las calles Pacífico, Índico, Mediterráneo, Atlántico y Caribe. En el centro se sitúa una plaza circular de 100 metros de diámetro donde se erige el edificio principal, una torre elíptica irregular denominada La Vela. Se trata de un edificio de 93 metros de altura y 19 pisos, con 82 metros de diámetro y tan solo 16 metros de ancho.

 

(Fuente: wikipedia.org)

Edificio La Vela. Banco BBVA. Las Tablas. Madrid

 

Panorámica de tres tomas verticales con 3 exposiciones cada toma.

Edificio La Vela. Banco BBVA. Las Tablas. Madrid

 

flickriver.com/photos/javier1949/popular-interesting/

 

“La Vela”. Ciudad BBVA. Un nuevo icono en la ciudad de Madrid

 

Calle Sauceda 28, c/v a C. Azul c/v C. Abetal Las Tablas Madrid

Arquitectos Herzog & de Meuron Architekten: Jacques Herzog y Pierre de Meuron. Diseño interior y diseño arquitectónico: Herzog & de Meuron (Arquitecto Core&Shell), SOM (Arquitectura interior). Colaboradores: Ortiz León Arquitectos. Concurso 2007, proyecto 2007-13, ejecución: fase 1: 2011-13, Finalización fase 2: 2015

  

BBVA (Banco Bilbao Vizcaya Argentaria) convocó a finales del año 2007 un Concurso Internacional de Ideas para la realización de su nueva sede en Madrid. Para la selección de los concursantes, la entidad financiera buscó a equipos de arquitectura de prestigio, con experiencia en diseño de proyectos para grandes corporaciones y comprometidos con la eficiencia económica, energética y medioambiental. Además de los ganadores, Herzog & De Meuron, participaron Zaha Hadid, Cesar Pelli-Ortiz & León, Estudio Lamela y Rafael de la Hoz. La nueva sede se sitúa en la periferia norte de Madrid, dentro del nuevo desarrollo denominado Las Tablas, junto a la a la Autovía A-1, rodeado de oficinas, edificios comerciales y residenciales; convirtiéndose en la primera imagen de la Ciudad de Madrid desde su acceso por el Norte, una nueva puerta de Europa. Cuando el banco adquirió el solar, una supermanzana que englobaba ocho parcelas con sus vías perimetrales, se encontraban en construcción cuatro edificios de oficinas, por lo que gran parte de ellos debía ser incorporada en el nuevo desarrollo.

Se trata de un complejo, con una superficie total construida de 252.000 m² de los que 114.000 m² se destinan a oficinas y servicios, para 6.000 puestos de trabajo y 3.000 plazas de aparcamiento, compuesto por siete edificios horizontales de tres alturas en cuyo centro se sitúa una plaza circular de 100 metros de diámetro en la que se erige el edificio principal, una torre elíptica irregular "La Vela". Cada uno de los siete edificios horizontales recibe el nombre de un continente, de norte a sur Oceanía, Asia, África, Europa, América del Sur, América del Norte y, al Oeste de la Plaza, Antártida. Las calles que los separan tienen por nombre el de los mares y océanos que unen los continentes, siendo éstas las calles Pacífico, Índico, Mediterráneo, Atlántico y Caribe. El edificio más emblemático es “La Vela”, denominación ganadora del concurso de ideas organizado por BBVA entre sus empleados para bautizar la torre. Se trata de un edificio de 93 metros de altura y 19 pisos, con 82 metros de diámetro y tan solo 16 m de ancho.

 

Los arquitectos autores del proyecto describen su propuesta:

Se trata de un “territorio sin cualidades”, un lugar desértico. Proponemos crear un jardín artificial, un oasis, generado desde dentro hacia fuera. Un lugar donde el medio natural y los edificios estén en equilibrio y funcionen como una pequeña ciudad. Una estructura lineal, compuesta por edificios de tres alturas, pequeñas calles y jardines, se despliega sobre el emplazamiento como una alfombra adaptándose a la topografía -que tiene una pendiente considerable -. En analogía a un jardín árabe, se genera un microclima fresco y húmedo. Cada puesto de trabajo dispone de una “vista verde”. Elegimos "internalizar" el complejo, para diseñarlo de forma única en torno a las necesidades internas de BBVA, dado que el entorno no tenían mucha identidad, simplemente no había mucho con lo que relacionarse. La disposición de poca altura, fomenta la comunicación: en lugar de tomar los ascensores, la gente camina por las escaleras que fomenten el intercambio informal; la transparencia visual maximizada da a todos una vista y genera un sentido de comunidad; mientras que las relativamente pequeñas unidades permiten a los empleados identificarse con su grupo de trabajo en particular.

En una zona interior de la manzana la alfombra se recorta siguiendo una forma casi circular y se posa en vertical. El resultado es una Plaza y una delgada Torre en forma de disco, como si esta masa se inclina hacia arriba para marcar el símbolo BBVA en el horizonte de Madrid. Plaza y Torre anclan el conjunto, proporcionando orientación. La entrada principal y varios servicios comunes del campus se conectan alrededor de la Plaza, en la que se plantan árboles que proveen sombra y una laguna que humidifica el aire y actúa, a su vez, como depósito de agua. Tanto los edificios como los jardines y las calles asumen el principio lineal. Cada área se distingue a través de árboles específicos, plantaciones de densidad y forma variable, que contribuyen a crear un carácter individual en el marco global de la alfombra. En contraste con las oficinas de baja altura, la torre ofrece otro tipo de espacio de trabajo, con vistas a la ciudad y a la sierra madrileña.

Tanto el sitio y la escala del desarrollo nos enfrentan al reto de encontrar una solución radical que elegimos para crear un oasis que mira hacia interior, no al anónimo paisaje urbano en el que se sitúa. Un lugar que establece un equilibrio entre lo natural y lo construido y que asume las funciones de ambos como un pequeña ciudad y un gran jardín.

 

Los edificios existentes se alteran para empatizar con las nuevas estructuras y crear oficinas y jardines lineales de escala similar. Se cortan o rellenan para ser integrados en el "tejido" en general.

La arquitectura muestra su estructura, un diseño que expresa una fuerte influencia de las condiciones ambientales. Largos y estrechos jardines interiores y calles, columnas de hormigón y losas en voladizo diseñadas para dar sombra y evitar la excesiva exposición al sol, lo que reduce la demanda de aire acondicionado. El acristalamiento en toda la altura de la planta ofrece buenas condiciones de luz diurna en las oficinas con el fin de reducir al mínimo la iluminación artificial. A lo largo de la periferia del complejo desarrollamos brise-soleil situados entre las losas de piso, diseñados de forma que se cortan en la parte inferior en un ángulo a fin de proporcionar más vista y la luz natural, donde se necesita menos protección, convirtiéndose en un elemento figurativo que varía en la dirección y tamaño de acuerdo con el ángulo de los rayos solares. El terreno en pendiente y los brise-soleil ayudan a conformar la fachada.

La fachada, de altísimo aislamiento térmico y acústico -doble vidrio, cámara de gas inerte,...- está conformada por lamas diseñadas por simulación energética para optimizar la entrada de luz natural, evitando la insolación directa pero permitiendo las vistas hacia el exterior. Los ensayos realizados reflejan que los sistemas de climatización necesitan dos horas menos de consumo diario en comparación con otro edificio sin estos elementos. Se trata de piezas fijas cuya orientación va en función del soleamiento y cambia en cada fachada, realizadas en acero, recubiertas de poliéster, reforzadas con fibra de carbono y lacadas en blanco. Tiene una componente de diseño que se basa en la escala humana, la figura de una persona levantada y sentada, las dos posturas que un trabajador tiene en la zona de oficinas, de ahí su equilibrio. Hay varios anchos de lamas para conseguir un superficie relativamente fluida de cara al exterior. Las lamas de una única altura se colocan en toda la fachada y las lamas dobles en todos los puntos de acceso o en las zonas de conexión. Debido a su colocación existe una superficie acristalada de 49.000 m² que permitiendo que el 90 % del interior tenga luz natural con un gran ahorro energético.

La cubierta se ha tratado como la quinta fachada del complejo, se ha realizado una zonificación por colores, con superficies ajardinadas y agrupando las instalaciones.

Los edificios de oficinas tienen siempre 3 plantas, baja más dos, pero debido a la topografía del solar, los forjados se van adaptando para que siempre se creen plantas con vistas al exterior. En las oficinas desaparecen por completo los despachos cerrados, nadie en el banco salvo el consejo tendrá despacho. Para ellos se crean tres estándares de puestos modulares para que pueda ser muy flexible la ubicación de los mismos. Existen zonas de reunión informal, siendo un elemento de modulación.

La Vela tiene 16 metros de ancho por una longitud de largo que varía, ya que la curvatura hace que la planta tenga diferente longitud en cada nivel. La planta que más longitud tiene es 82 metros. Este volumen se eleva 19 plantas sobre rasante y 3 bajo rasante. Tiene una altura de 93 m desde la plaza. El cerramiento tiene la misma solución que el resto del complejo, teniendo menos conductividad térmica con un sistema de panel de perfilería de aluminio extrusionado, compuesto por montantes. El alzado de la vela se utiliza a distintas escalas en todo el proyecto, es un símbolo. Parece que es un ovoide, pero es una geometría distinta con 36 radios de curvatura diferentes. La orientación del volumen es norte-sur, por ello al tener un cerramiento de vidrio se plantea en lado sur unos voladizos de 1,40 m para que la incidencia solar en ningún momento sea un problema en el interior. El revestimiento de exterior de la curvatura es de placas de acero inoxidable con un tratamiento para que no produzcan deslumbramientos.

El complejo de BBVA está diseñado para la obtención de la máxima distinción del certificado de sostenibilidad: el Leed de Oro. Uno de los sistemas más innovadores es el de refrigeración y calefacción, centenares de sondas detectan las necesidades de temperatura de cada estancia, miden el número de personas que hay en cada espacio y si no hay nadie, se apaga la refrigeración y la luz. Además hay un punto de reciclaje en cada lugar de trabajo y un número muy reducido de impresoras para tender al ahorro de papel. El agua de lluvia se recoge en las azoteas y la de las acequias y los inodoros es 100% reaprovechada.

  

Herzog & de Meuron Architekten

www.herzogdemeuron.com/index.html

www.elcroquis.es/Shop/Issue/Details/43?ptID=2

 

“La Vela”. Ciudad BBVA

www.herzogdemeuron.com/index/projects/complete-works/301-...

www.metalocus.es/content/es/blog/nueva-sede-de-bbva-madri...

www.plataformaarquitectura.cl/cl/02-16791/nueva-sede-para...

www.domusaureaproyectos.com/15-noticias/19-nueva-sede-del...

blog.ciudadbbva.es/

 

Edificio La Vela. Banco BBVA. Las Tablas. Madrid

 

Mi Exlore # 54 !!!

# 387 - Marzo 28, 2009

También le tenía ganas a esta foto. Así que me he ido para allá, después de comer. Y hoy con cielo de lluvia.

flickriver.com/photos/javier1949/popular-interesting/

 

“La Vela”. Ciudad BBVA. Un nuevo icono en la ciudad de Madrid

 

Calle Sauceda 28, c/v a C. Azul c/v C. Abetal Las Tablas Madrid

Arquitectos Herzog & de Meuron Architekten: Jacques Herzog y Pierre de Meuron. Diseño interior y diseño arquitectónico: Herzog & de Meuron (Arquitecto Core&Shell), SOM (Arquitectura interior). Colaboradores: Ortiz León Arquitectos. Concurso 2007, proyecto 2007-13, ejecución: fase 1: 2011-13, Finalización fase 2: 2015

  

BBVA (Banco Bilbao Vizcaya Argentaria) convocó a finales del año 2007 un Concurso Internacional de Ideas para la realización de su nueva sede en Madrid. Para la selección de los concursantes, la entidad financiera buscó a equipos de arquitectura de prestigio, con experiencia en diseño de proyectos para grandes corporaciones y comprometidos con la eficiencia económica, energética y medioambiental. Además de los ganadores, Herzog & De Meuron, participaron Zaha Hadid, Cesar Pelli-Ortiz & León, Estudio Lamela y Rafael de la Hoz. La nueva sede se sitúa en la periferia norte de Madrid, dentro del nuevo desarrollo denominado Las Tablas, junto a la a la Autovía A-1, rodeado de oficinas, edificios comerciales y residenciales; convirtiéndose en la primera imagen de la Ciudad de Madrid desde su acceso por el Norte, una nueva puerta de Europa. Cuando el banco adquirió el solar, una supermanzana que englobaba ocho parcelas con sus vías perimetrales, se encontraban en construcción cuatro edificios de oficinas, por lo que gran parte de ellos debía ser incorporada en el nuevo desarrollo.

Se trata de un complejo, con una superficie total construida de 252.000 m² de los que 114.000 m² se destinan a oficinas y servicios, para 6.000 puestos de trabajo y 3.000 plazas de aparcamiento, compuesto por siete edificios horizontales de tres alturas en cuyo centro se sitúa una plaza circular de 100 metros de diámetro en la que se erige el edificio principal, una torre elíptica irregular "La Vela". Cada uno de los siete edificios horizontales recibe el nombre de un continente, de norte a sur Oceanía, Asia, África, Europa, América del Sur, América del Norte y, al Oeste de la Plaza, Antártida. Las calles que los separan tienen por nombre el de los mares y océanos que unen los continentes, siendo éstas las calles Pacífico, Índico, Mediterráneo, Atlántico y Caribe. El edificio más emblemático es “La Vela”, denominación ganadora del concurso de ideas organizado por BBVA entre sus empleados para bautizar la torre. Se trata de un edificio de 93 metros de altura y 19 pisos, con 82 metros de diámetro y tan solo 16 m de ancho.

 

Los arquitectos autores del proyecto describen su propuesta:

Se trata de un “territorio sin cualidades”, un lugar desértico. Proponemos crear un jardín artificial, un oasis, generado desde dentro hacia fuera. Un lugar donde el medio natural y los edificios estén en equilibrio y funcionen como una pequeña ciudad. Una estructura lineal, compuesta por edificios de tres alturas, pequeñas calles y jardines, se despliega sobre el emplazamiento como una alfombra adaptándose a la topografía -que tiene una pendiente considerable -. En analogía a un jardín árabe, se genera un microclima fresco y húmedo. Cada puesto de trabajo dispone de una “vista verde”. Elegimos "internalizar" el complejo, para diseñarlo de forma única en torno a las necesidades internas de BBVA, dado que el entorno no tenían mucha identidad, simplemente no había mucho con lo que relacionarse. La disposición de poca altura, fomenta la comunicación: en lugar de tomar los ascensores, la gente camina por las escaleras que fomenten el intercambio informal; la transparencia visual maximizada da a todos una vista y genera un sentido de comunidad; mientras que las relativamente pequeñas unidades permiten a los empleados identificarse con su grupo de trabajo en particular.

En una zona interior de la manzana la alfombra se recorta siguiendo una forma casi circular y se posa en vertical. El resultado es una Plaza y una delgada Torre en forma de disco, como si esta masa se inclina hacia arriba para marcar el símbolo BBVA en el horizonte de Madrid. Plaza y Torre anclan el conjunto, proporcionando orientación. La entrada principal y varios servicios comunes del campus se conectan alrededor de la Plaza, en la que se plantan árboles que proveen sombra y una laguna que humidifica el aire y actúa, a su vez, como depósito de agua. Tanto los edificios como los jardines y las calles asumen el principio lineal. Cada área se distingue a través de árboles específicos, plantaciones de densidad y forma variable, que contribuyen a crear un carácter individual en el marco global de la alfombra. En contraste con las oficinas de baja altura, la torre ofrece otro tipo de espacio de trabajo, con vistas a la ciudad y a la sierra madrileña.

Tanto el sitio y la escala del desarrollo nos enfrentan al reto de encontrar una solución radical que elegimos para crear un oasis que mira hacia interior, no al anónimo paisaje urbano en el que se sitúa. Un lugar que establece un equilibrio entre lo natural y lo construido y que asume las funciones de ambos como un pequeña ciudad y un gran jardín.

 

Los edificios existentes se alteran para empatizar con las nuevas estructuras y crear oficinas y jardines lineales de escala similar. Se cortan o rellenan para ser integrados en el "tejido" en general.

La arquitectura muestra su estructura, un diseño que expresa una fuerte influencia de las condiciones ambientales. Largos y estrechos jardines interiores y calles, columnas de hormigón y losas en voladizo diseñadas para dar sombra y evitar la excesiva exposición al sol, lo que reduce la demanda de aire acondicionado. El acristalamiento en toda la altura de la planta ofrece buenas condiciones de luz diurna en las oficinas con el fin de reducir al mínimo la iluminación artificial. A lo largo de la periferia del complejo desarrollamos brise-soleil situados entre las losas de piso, diseñados de forma que se cortan en la parte inferior en un ángulo a fin de proporcionar más vista y la luz natural, donde se necesita menos protección, convirtiéndose en un elemento figurativo que varía en la dirección y tamaño de acuerdo con el ángulo de los rayos solares. El terreno en pendiente y los brise-soleil ayudan a conformar la fachada.

La fachada, de altísimo aislamiento térmico y acústico -doble vidrio, cámara de gas inerte,...- está conformada por lamas diseñadas por simulación energética para optimizar la entrada de luz natural, evitando la insolación directa pero permitiendo las vistas hacia el exterior. Los ensayos realizados reflejan que los sistemas de climatización necesitan dos horas menos de consumo diario en comparación con otro edificio sin estos elementos. Se trata de piezas fijas cuya orientación va en función del soleamiento y cambia en cada fachada, realizadas en acero, recubiertas de poliéster, reforzadas con fibra de carbono y lacadas en blanco. Tiene una componente de diseño que se basa en la escala humana, la figura de una persona levantada y sentada, las dos posturas que un trabajador tiene en la zona de oficinas, de ahí su equilibrio. Hay varios anchos de lamas para conseguir un superficie relativamente fluida de cara al exterior. Las lamas de una única altura se colocan en toda la fachada y las lamas dobles en todos los puntos de acceso o en las zonas de conexión. Debido a su colocación existe una superficie acristalada de 49.000 m² que permitiendo que el 90 % del interior tenga luz natural con un gran ahorro energético.

La cubierta se ha tratado como la quinta fachada del complejo, se ha realizado una zonificación por colores, con superficies ajardinadas y agrupando las instalaciones.

Los edificios de oficinas tienen siempre 3 plantas, baja más dos, pero debido a la topografía del solar, los forjados se van adaptando para que siempre se creen plantas con vistas al exterior. En las oficinas desaparecen por completo los despachos cerrados, nadie en el banco salvo el consejo tendrá despacho. Para ellos se crean tres estándares de puestos modulares para que pueda ser muy flexible la ubicación de los mismos. Existen zonas de reunión informal, siendo un elemento de modulación.

La Vela tiene 16 metros de ancho por una longitud de largo que varía, ya que la curvatura hace que la planta tenga diferente longitud en cada nivel. La planta que más longitud tiene es 82 metros. Este volumen se eleva 19 plantas sobre rasante y 3 bajo rasante. Tiene una altura de 93 m desde la plaza. El cerramiento tiene la misma solución que el resto del complejo, teniendo menos conductividad térmica con un sistema de panel de perfilería de aluminio extrusionado, compuesto por montantes. El alzado de la vela se utiliza a distintas escalas en todo el proyecto, es un símbolo. Parece que es un ovoide, pero es una geometría distinta con 36 radios de curvatura diferentes. La orientación del volumen es norte-sur, por ello al tener un cerramiento de vidrio se plantea en lado sur unos voladizos de 1,40 m para que la incidencia solar en ningún momento sea un problema en el interior. El revestimiento de exterior de la curvatura es de placas de acero inoxidable con un tratamiento para que no produzcan deslumbramientos.

El complejo de BBVA está diseñado para la obtención de la máxima distinción del certificado de sostenibilidad: el Leed de Oro. Uno de los sistemas más innovadores es el de refrigeración y calefacción, centenares de sondas detectan las necesidades de temperatura de cada estancia, miden el número de personas que hay en cada espacio y si no hay nadie, se apaga la refrigeración y la luz. Además hay un punto de reciclaje en cada lugar de trabajo y un número muy reducido de impresoras para tender al ahorro de papel. El agua de lluvia se recoge en las azoteas y la de las acequias y los inodoros es 100% reaprovechada.

  

Herzog & de Meuron Architekten

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www.elcroquis.es/Shop/Issue/Details/43?ptID=2

 

“La Vela”. Ciudad BBVA

www.herzogdemeuron.com/index/projects/complete-works/301-...

www.metalocus.es/content/es/blog/nueva-sede-de-bbva-madri...

www.plataformaarquitectura.cl/cl/02-16791/nueva-sede-para...

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Ciudad BBVA. Edificio Vela.

Madrid - Edificio BBVA, Complejo Azca

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“La Vela”. Ciudad BBVA. Un nuevo icono en la ciudad de Madrid

 

Calle Sauceda 28, c/v a C. Azul c/v C. Abetal Las Tablas Madrid

Arquitectos Herzog & de Meuron Architekten: Jacques Herzog y Pierre de Meuron. Diseño interior y diseño arquitectónico: Herzog & de Meuron (Arquitecto Core&Shell), SOM (Arquitectura interior). Colaboradores: Ortiz León Arquitectos. Concurso 2007, proyecto 2007-13, ejecución: fase 1: 2011-13, Finalización fase 2: 2015

  

BBVA (Banco Bilbao Vizcaya Argentaria) convocó a finales del año 2007 un Concurso Internacional de Ideas para la realización de su nueva sede en Madrid. Para la selección de los concursantes, la entidad financiera buscó a equipos de arquitectura de prestigio, con experiencia en diseño de proyectos para grandes corporaciones y comprometidos con la eficiencia económica, energética y medioambiental. Además de los ganadores, Herzog & De Meuron, participaron Zaha Hadid, Cesar Pelli-Ortiz & León, Estudio Lamela y Rafael de la Hoz. La nueva sede se sitúa en la periferia norte de Madrid, dentro del nuevo desarrollo denominado Las Tablas, junto a la a la Autovía A-1, rodeado de oficinas, edificios comerciales y residenciales; convirtiéndose en la primera imagen de la Ciudad de Madrid desde su acceso por el Norte, una nueva puerta de Europa. Cuando el banco adquirió el solar, una supermanzana que englobaba ocho parcelas con sus vías perimetrales, se encontraban en construcción cuatro edificios de oficinas, por lo que gran parte de ellos debía ser incorporada en el nuevo desarrollo.

Se trata de un complejo, con una superficie total construida de 252.000 m² de los que 114.000 m² se destinan a oficinas y servicios, para 6.000 puestos de trabajo y 3.000 plazas de aparcamiento, compuesto por siete edificios horizontales de tres alturas en cuyo centro se sitúa una plaza circular de 100 metros de diámetro en la que se erige el edificio principal, una torre elíptica irregular "La Vela". Cada uno de los siete edificios horizontales recibe el nombre de un continente, de norte a sur Oceanía, Asia, África, Europa, América del Sur, América del Norte y, al Oeste de la Plaza, Antártida. Las calles que los separan tienen por nombre el de los mares y océanos que unen los continentes, siendo éstas las calles Pacífico, Índico, Mediterráneo, Atlántico y Caribe. El edificio más emblemático es “La Vela”, denominación ganadora del concurso de ideas organizado por BBVA entre sus empleados para bautizar la torre. Se trata de un edificio de 93 metros de altura y 19 pisos, con 82 metros de diámetro y tan solo 16 m de ancho.

 

Los arquitectos autores del proyecto describen su propuesta:

Se trata de un “territorio sin cualidades”, un lugar desértico. Proponemos crear un jardín artificial, un oasis, generado desde dentro hacia fuera. Un lugar donde el medio natural y los edificios estén en equilibrio y funcionen como una pequeña ciudad. Una estructura lineal, compuesta por edificios de tres alturas, pequeñas calles y jardines, se despliega sobre el emplazamiento como una alfombra adaptándose a la topografía -que tiene una pendiente considerable -. En analogía a un jardín árabe, se genera un microclima fresco y húmedo. Cada puesto de trabajo dispone de una “vista verde”. Elegimos "internalizar" el complejo, para diseñarlo de forma única en torno a las necesidades internas de BBVA, dado que el entorno no tenían mucha identidad, simplemente no había mucho con lo que relacionarse. La disposición de poca altura, fomenta la comunicación: en lugar de tomar los ascensores, la gente camina por las escaleras que fomenten el intercambio informal; la transparencia visual maximizada da a todos una vista y genera un sentido de comunidad; mientras que las relativamente pequeñas unidades permiten a los empleados identificarse con su grupo de trabajo en particular.

En una zona interior de la manzana la alfombra se recorta siguiendo una forma casi circular y se posa en vertical. El resultado es una Plaza y una delgada Torre en forma de disco, como si esta masa se inclina hacia arriba para marcar el símbolo BBVA en el horizonte de Madrid. Plaza y Torre anclan el conjunto, proporcionando orientación. La entrada principal y varios servicios comunes del campus se conectan alrededor de la Plaza, en la que se plantan árboles que proveen sombra y una laguna que humidifica el aire y actúa, a su vez, como depósito de agua. Tanto los edificios como los jardines y las calles asumen el principio lineal. Cada área se distingue a través de árboles específicos, plantaciones de densidad y forma variable, que contribuyen a crear un carácter individual en el marco global de la alfombra. En contraste con las oficinas de baja altura, la torre ofrece otro tipo de espacio de trabajo, con vistas a la ciudad y a la sierra madrileña.

Tanto el sitio y la escala del desarrollo nos enfrentan al reto de encontrar una solución radical que elegimos para crear un oasis que mira hacia interior, no al anónimo paisaje urbano en el que se sitúa. Un lugar que establece un equilibrio entre lo natural y lo construido y que asume las funciones de ambos como un pequeña ciudad y un gran jardín.

 

Los edificios existentes se alteran para empatizar con las nuevas estructuras y crear oficinas y jardines lineales de escala similar. Se cortan o rellenan para ser integrados en el "tejido" en general.

La arquitectura muestra su estructura, un diseño que expresa una fuerte influencia de las condiciones ambientales. Largos y estrechos jardines interiores y calles, columnas de hormigón y losas en voladizo diseñadas para dar sombra y evitar la excesiva exposición al sol, lo que reduce la demanda de aire acondicionado. El acristalamiento en toda la altura de la planta ofrece buenas condiciones de luz diurna en las oficinas con el fin de reducir al mínimo la iluminación artificial. A lo largo de la periferia del complejo desarrollamos brise-soleil situados entre las losas de piso, diseñados de forma que se cortan en la parte inferior en un ángulo a fin de proporcionar más vista y la luz natural, donde se necesita menos protección, convirtiéndose en un elemento figurativo que varía en la dirección y tamaño de acuerdo con el ángulo de los rayos solares. El terreno en pendiente y los brise-soleil ayudan a conformar la fachada.

La fachada, de altísimo aislamiento térmico y acústico -doble vidrio, cámara de gas inerte,...- está conformada por lamas diseñadas por simulación energética para optimizar la entrada de luz natural, evitando la insolación directa pero permitiendo las vistas hacia el exterior. Los ensayos realizados reflejan que los sistemas de climatización necesitan dos horas menos de consumo diario en comparación con otro edificio sin estos elementos. Se trata de piezas fijas cuya orientación va en función del soleamiento y cambia en cada fachada, realizadas en acero, recubiertas de poliéster, reforzadas con fibra de carbono y lacadas en blanco. Tiene una componente de diseño que se basa en la escala humana, la figura de una persona levantada y sentada, las dos posturas que un trabajador tiene en la zona de oficinas, de ahí su equilibrio. Hay varios anchos de lamas para conseguir un superficie relativamente fluida de cara al exterior. Las lamas de una única altura se colocan en toda la fachada y las lamas dobles en todos los puntos de acceso o en las zonas de conexión. Debido a su colocación existe una superficie acristalada de 49.000 m² que permitiendo que el 90 % del interior tenga luz natural con un gran ahorro energético.

La cubierta se ha tratado como la quinta fachada del complejo, se ha realizado una zonificación por colores, con superficies ajardinadas y agrupando las instalaciones.

Los edificios de oficinas tienen siempre 3 plantas, baja más dos, pero debido a la topografía del solar, los forjados se van adaptando para que siempre se creen plantas con vistas al exterior. En las oficinas desaparecen por completo los despachos cerrados, nadie en el banco salvo el consejo tendrá despacho. Para ellos se crean tres estándares de puestos modulares para que pueda ser muy flexible la ubicación de los mismos. Existen zonas de reunión informal, siendo un elemento de modulación.

La Vela tiene 16 metros de ancho por una longitud de largo que varía, ya que la curvatura hace que la planta tenga diferente longitud en cada nivel. La planta que más longitud tiene es 82 metros. Este volumen se eleva 19 plantas sobre rasante y 3 bajo rasante. Tiene una altura de 93 m desde la plaza. El cerramiento tiene la misma solución que el resto del complejo, teniendo menos conductividad térmica con un sistema de panel de perfilería de aluminio extrusionado, compuesto por montantes. El alzado de la vela se utiliza a distintas escalas en todo el proyecto, es un símbolo. Parece que es un ovoide, pero es una geometría distinta con 36 radios de curvatura diferentes. La orientación del volumen es norte-sur, por ello al tener un cerramiento de vidrio se plantea en lado sur unos voladizos de 1,40 m para que la incidencia solar en ningún momento sea un problema en el interior. El revestimiento de exterior de la curvatura es de placas de acero inoxidable con un tratamiento para que no produzcan deslumbramientos.

El complejo de BBVA está diseñado para la obtención de la máxima distinción del certificado de sostenibilidad: el Leed de Oro. Uno de los sistemas más innovadores es el de refrigeración y calefacción, centenares de sondas detectan las necesidades de temperatura de cada estancia, miden el número de personas que hay en cada espacio y si no hay nadie, se apaga la refrigeración y la luz. Además hay un punto de reciclaje en cada lugar de trabajo y un número muy reducido de impresoras para tender al ahorro de papel. El agua de lluvia se recoge en las azoteas y la de las acequias y los inodoros es 100% reaprovechada.

  

Herzog & de Meuron Architekten

www.herzogdemeuron.com/index.html

www.elcroquis.es/Shop/Issue/Details/43?ptID=2

 

“La Vela”. Ciudad BBVA

www.herzogdemeuron.com/index/projects/complete-works/301-...

www.metalocus.es/content/es/blog/nueva-sede-de-bbva-madri...

www.plataformaarquitectura.cl/cl/02-16791/nueva-sede-para...

www.domusaureaproyectos.com/15-noticias/19-nueva-sede-del...

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“La Vela”. Ciudad BBVA. Un nuevo icono en la ciudad de Madrid

 

Calle Sauceda 28, c/v a C. Azul c/v C. Abetal Las Tablas Madrid

Arquitectos Herzog & de Meuron Architekten: Jacques Herzog y Pierre de Meuron. Diseño interior y diseño arquitectónico: Herzog & de Meuron (Arquitecto Core&Shell), SOM (Arquitectura interior). Colaboradores: Ortiz León Arquitectos. Concurso 2007, proyecto 2007-13, ejecución: fase 1: 2011-13, Finalización fase 2: 2015

  

BBVA (Banco Bilbao Vizcaya Argentaria) convocó a finales del año 2007 un Concurso Internacional de Ideas para la realización de su nueva sede en Madrid. Para la selección de los concursantes, la entidad financiera buscó a equipos de arquitectura de prestigio, con experiencia en diseño de proyectos para grandes corporaciones y comprometidos con la eficiencia económica, energética y medioambiental. Además de los ganadores, Herzog & De Meuron, participaron Zaha Hadid, Cesar Pelli-Ortiz & León, Estudio Lamela y Rafael de la Hoz. La nueva sede se sitúa en la periferia norte de Madrid, dentro del nuevo desarrollo denominado Las Tablas, junto a la a la Autovía A-1, rodeado de oficinas, edificios comerciales y residenciales; convirtiéndose en la primera imagen de la Ciudad de Madrid desde su acceso por el Norte, una nueva puerta de Europa. Cuando el banco adquirió el solar, una supermanzana que englobaba ocho parcelas con sus vías perimetrales, se encontraban en construcción cuatro edificios de oficinas, por lo que gran parte de ellos debía ser incorporada en el nuevo desarrollo.

Se trata de un complejo, con una superficie total construida de 252.000 m² de los que 114.000 m² se destinan a oficinas y servicios, para 6.000 puestos de trabajo y 3.000 plazas de aparcamiento, compuesto por siete edificios horizontales de tres alturas en cuyo centro se sitúa una plaza circular de 100 metros de diámetro en la que se erige el edificio principal, una torre elíptica irregular "La Vela". Cada uno de los siete edificios horizontales recibe el nombre de un continente, de norte a sur Oceanía, Asia, África, Europa, América del Sur, América del Norte y, al Oeste de la Plaza, Antártida. Las calles que los separan tienen por nombre el de los mares y océanos que unen los continentes, siendo éstas las calles Pacífico, Índico, Mediterráneo, Atlántico y Caribe. El edificio más emblemático es “La Vela”, denominación ganadora del concurso de ideas organizado por BBVA entre sus empleados para bautizar la torre. Se trata de un edificio de 93 metros de altura y 19 pisos, con 82 metros de diámetro y tan solo 16 m de ancho.

 

Los arquitectos autores del proyecto describen su propuesta:

Se trata de un “territorio sin cualidades”, un lugar desértico. Proponemos crear un jardín artificial, un oasis, generado desde dentro hacia fuera. Un lugar donde el medio natural y los edificios estén en equilibrio y funcionen como una pequeña ciudad. Una estructura lineal, compuesta por edificios de tres alturas, pequeñas calles y jardines, se despliega sobre el emplazamiento como una alfombra adaptándose a la topografía -que tiene una pendiente considerable -. En analogía a un jardín árabe, se genera un microclima fresco y húmedo. Cada puesto de trabajo dispone de una “vista verde”. Elegimos "internalizar" el complejo, para diseñarlo de forma única en torno a las necesidades internas de BBVA, dado que el entorno no tenían mucha identidad, simplemente no había mucho con lo que relacionarse. La disposición de poca altura, fomenta la comunicación: en lugar de tomar los ascensores, la gente camina por las escaleras que fomenten el intercambio informal; la transparencia visual maximizada da a todos una vista y genera un sentido de comunidad; mientras que las relativamente pequeñas unidades permiten a los empleados identificarse con su grupo de trabajo en particular.

En una zona interior de la manzana la alfombra se recorta siguiendo una forma casi circular y se posa en vertical. El resultado es una Plaza y una delgada Torre en forma de disco, como si esta masa se inclina hacia arriba para marcar el símbolo BBVA en el horizonte de Madrid. Plaza y Torre anclan el conjunto, proporcionando orientación. La entrada principal y varios servicios comunes del campus se conectan alrededor de la Plaza, en la que se plantan árboles que proveen sombra y una laguna que humidifica el aire y actúa, a su vez, como depósito de agua. Tanto los edificios como los jardines y las calles asumen el principio lineal. Cada área se distingue a través de árboles específicos, plantaciones de densidad y forma variable, que contribuyen a crear un carácter individual en el marco global de la alfombra. En contraste con las oficinas de baja altura, la torre ofrece otro tipo de espacio de trabajo, con vistas a la ciudad y a la sierra madrileña.

Tanto el sitio y la escala del desarrollo nos enfrentan al reto de encontrar una solución radical que elegimos para crear un oasis que mira hacia interior, no al anónimo paisaje urbano en el que se sitúa. Un lugar que establece un equilibrio entre lo natural y lo construido y que asume las funciones de ambos como un pequeña ciudad y un gran jardín.

 

Los edificios existentes se alteran para empatizar con las nuevas estructuras y crear oficinas y jardines lineales de escala similar. Se cortan o rellenan para ser integrados en el "tejido" en general.

La arquitectura muestra su estructura, un diseño que expresa una fuerte influencia de las condiciones ambientales. Largos y estrechos jardines interiores y calles, columnas de hormigón y losas en voladizo diseñadas para dar sombra y evitar la excesiva exposición al sol, lo que reduce la demanda de aire acondicionado. El acristalamiento en toda la altura de la planta ofrece buenas condiciones de luz diurna en las oficinas con el fin de reducir al mínimo la iluminación artificial. A lo largo de la periferia del complejo desarrollamos brise-soleil situados entre las losas de piso, diseñados de forma que se cortan en la parte inferior en un ángulo a fin de proporcionar más vista y la luz natural, donde se necesita menos protección, convirtiéndose en un elemento figurativo que varía en la dirección y tamaño de acuerdo con el ángulo de los rayos solares. El terreno en pendiente y los brise-soleil ayudan a conformar la fachada.

La fachada, de altísimo aislamiento térmico y acústico -doble vidrio, cámara de gas inerte,...- está conformada por lamas diseñadas por simulación energética para optimizar la entrada de luz natural, evitando la insolación directa pero permitiendo las vistas hacia el exterior. Los ensayos realizados reflejan que los sistemas de climatización necesitan dos horas menos de consumo diario en comparación con otro edificio sin estos elementos. Se trata de piezas fijas cuya orientación va en función del soleamiento y cambia en cada fachada, realizadas en acero, recubiertas de poliéster, reforzadas con fibra de carbono y lacadas en blanco. Tiene una componente de diseño que se basa en la escala humana, la figura de una persona levantada y sentada, las dos posturas que un trabajador tiene en la zona de oficinas, de ahí su equilibrio. Hay varios anchos de lamas para conseguir un superficie relativamente fluida de cara al exterior. Las lamas de una única altura se colocan en toda la fachada y las lamas dobles en todos los puntos de acceso o en las zonas de conexión. Debido a su colocación existe una superficie acristalada de 49.000 m² que permitiendo que el 90 % del interior tenga luz natural con un gran ahorro energético.

La cubierta se ha tratado como la quinta fachada del complejo, se ha realizado una zonificación por colores, con superficies ajardinadas y agrupando las instalaciones.

Los edificios de oficinas tienen siempre 3 plantas, baja más dos, pero debido a la topografía del solar, los forjados se van adaptando para que siempre se creen plantas con vistas al exterior. En las oficinas desaparecen por completo los despachos cerrados, nadie en el banco salvo el consejo tendrá despacho. Para ellos se crean tres estándares de puestos modulares para que pueda ser muy flexible la ubicación de los mismos. Existen zonas de reunión informal, siendo un elemento de modulación.

La Vela tiene 16 metros de ancho por una longitud de largo que varía, ya que la curvatura hace que la planta tenga diferente longitud en cada nivel. La planta que más longitud tiene es 82 metros. Este volumen se eleva 19 plantas sobre rasante y 3 bajo rasante. Tiene una altura de 93 m desde la plaza. El cerramiento tiene la misma solución que el resto del complejo, teniendo menos conductividad térmica con un sistema de panel de perfilería de aluminio extrusionado, compuesto por montantes. El alzado de la vela se utiliza a distintas escalas en todo el proyecto, es un símbolo. Parece que es un ovoide, pero es una geometría distinta con 36 radios de curvatura diferentes. La orientación del volumen es norte-sur, por ello al tener un cerramiento de vidrio se plantea en lado sur unos voladizos de 1,40 m para que la incidencia solar en ningún momento sea un problema en el interior. El revestimiento de exterior de la curvatura es de placas de acero inoxidable con un tratamiento para que no produzcan deslumbramientos.

El complejo de BBVA está diseñado para la obtención de la máxima distinción del certificado de sostenibilidad: el Leed de Oro. Uno de los sistemas más innovadores es el de refrigeración y calefacción, centenares de sondas detectan las necesidades de temperatura de cada estancia, miden el número de personas que hay en cada espacio y si no hay nadie, se apaga la refrigeración y la luz. Además hay un punto de reciclaje en cada lugar de trabajo y un número muy reducido de impresoras para tender al ahorro de papel. El agua de lluvia se recoge en las azoteas y la de las acequias y los inodoros es 100% reaprovechada.

  

Herzog & de Meuron Architekten

www.herzogdemeuron.com/index.html

www.elcroquis.es/Shop/Issue/Details/43?ptID=2

 

“La Vela”. Ciudad BBVA

www.herzogdemeuron.com/index/projects/complete-works/301-...

www.metalocus.es/content/es/blog/nueva-sede-de-bbva-madri...

www.plataformaarquitectura.cl/cl/02-16791/nueva-sede-para...

www.domusaureaproyectos.com/15-noticias/19-nueva-sede-del...

blog.ciudadbbva.es/

 

BBVA/DEKA, Barcelona

 

©alexander h. schulz

Postulado como el edificio más feo de España.

Ciudad BBVA. Edificio Vela.

Castellana 81, Madrid

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