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Castrojeriz (Burgos). Convento de San Antón. Rosetón

Este convento se encuentra un par de kilómetros antes de llegar a la población de Castrojeriz en pleno Camino Francés. Lo que queda desgraciadamente son las ruinas del monasterio.

Hacia el año 1146 el rey de Castilla Alfonso VII fundó el hospital de San Antón a las afueras de Castrojeriz, junto al Camino de Santiago. Este monasterio y hospital de San Antonio Abad destinado a la atención de los peregrinos a Santiago de Compostela.

Estos monjes se dedicaban a curar a los enfermos el llamado fuego de San Antón o fiebre de San Antón, es decir el ergotismo, enfermedad causada por la ingesta de alimentos contaminados por micotoxinas (hongos), fundamentalmente por el ergot o cornezuelo (Claviceps purpurea) que contamina el centeno y, mucho menos frecuentemente, la avena, el trigo y la cebada.

Las sustancias activas en las micotoxinas son todas derivados del ácido lisérgico. Los efectos del envenenamiento pueden traducirse en alucinaciones, convulsiones y contracción arterial, que puede conducir a la necrosis de los tejidos y la aparición de gangrena en las extremidades principalmente. La enfermedad empezaba con un frío intenso y repentino en todas las extremidades para convertirse en una quemazón aguda. Muchas víctimas lograban sobrevivir pero quedaban mutiladas: podían llegar a perder todas sus extremidades. Existía otra variante de esta intoxicación en la que el paciente sufría intensos dolores abdominales que finalizaban en una muerte súbita. En las mujeres embarazadas producía invariablemente abortos.

Durante la Edad Media las intoxicaciones con ergot eran tan frecuentes que se crearon hospitales donde los frailes de la orden de San Antonio se dedicaban en exclusiva a cuidar de estos enfermos.

Esta enfermedad estuvo muy extendida durante la época medieval por el norte de Europa. El único remedio conocido consistía en acudir en peregrinación a Santiago de Compostela. La explicación es que el ergotismo gangrenoso lo producía el consumo prolongado de pan de centeno contaminado por el hongo cornezuelo. El hospital del convento de San Antón de Castrojeriz curaba a los enfermos ofreciéndoles pan de trigo candeal.

Estos frailes llevaban hábito oscuro con una la cruz de Tau, que aparece en ventanas y muros, es un emblema que adquirieron los antonianos como símbolo de su orden y también una letra del alfabeto griego.

La Orden se suprimió en 1789 por bula de Pío VI y el convento fue clausurado por Carlos III dos años más tarde.

Después de la desamortización de Mendizábal pasó a convertirse en propiedad privada. En 2002 se convierte en un albergue de peregrinos bajo el auspicio de la "Fundación Eliécer Díez Temiño-San Antón que tiene como finalidad esencial la recuperación y consolidación de estas ruinas para dentro del recinto gestionar las siguientes dependencias: Albergue de Peregrinos, Biblioteca Jacobea y Centro de Estudios Compostelanos.

El convento son unas ruinas de alto valor arquitectónico en proceso de consolidación, los muchos años de abandono han causado deterioros importantes, con desprendimientos y pérdidas por las inclemencias del tiempo.

Es un edificio de estilo gótico con tres naves y transepto de 55,8 metros de largo por 27,3 metros de ancho. Cuenta con dos portadas principales, formando un amplio pórtico que incluso envolvía físicamente el paso del Camino. En el hastial de los pies de la nave central, destacan la espadaña y el magnífico rosetón que se decora con varias Tau. La nave principal tiene, como remate en la cabecera, un ábside poligonal con dos series superpuestas de ojivas. En la parte sur de la construcción, todavía puede verse un gran ventanal que iluminaba la nave central.

 

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Taken on January 30, 2011