El CaVino de Santiago: Senderismo y Enoturismo.
Desde tiempos remotos, lo monacal y lo mundano han convergido en el Vino. Los antiguos Monasterios de la Ruta Jacobea, ofrecían a los austeros Peregrinos que iban a Santiago de Compostela hospedaje y manutención, dándoles vino, que acostumbraban a servir caliente, y el pan, alimentos básicos de la dieta.
Después de hacer a pie en 2006 los últimos 110 Kms. del Camino de Santiago desde Sarria, me apetecía volver a recorrer este mítico Sendero de una forma diferente, combinando Senderismo con Enoturismo.
Preparando este tipo de viaje, conocí por un artículo de prensa, la opción que ofrecía El CaVino y desde el principio me atrapó la idea de hacer una etapa andando cada día del Camino, visitar una Bodega representativa de la D.O. de la Zona y como no, probar sus vinos en una comida-maridaje con los platos típicos. Senderismo-Enoturismo-Gastronomía era el triángulo perfecto que iba buscando, para descubrir el Camino de Santiago a través de sus Vinos .
Al principio lo único que me preocupaba era el grupo de gente con el que tenía que compartir este viaje organizado, de los que no tenía ninguna referencia. Tan sólo conocía a mi hermano y para mi era suficiente, porque compartíamos las tres aficiones.
La cordialidad que reinó en el grupo, desde la primera cena en el Restaurante La Tavina, situado en la archiconocida calle Laurel del Logroño, la famosa “senda de los elefantes”, fue en aumento conforme compartíamos “camino y mantel”. Representábamos varias Comunidades Autónomos de nuestra heterogénea y maravillosa España.
Las Bodegas elegidas por nuestro guía Enrique López, enólogo y enamorado de su trabajo, cubrían la Denominaciones de Origen de Rioja, Ribera del Duero, Toro, Bierzo y Ribeira Sacra. Los menús que nos ofrecieron para maridar sus vinos, mostraban la Gastronomía local.
La visita y las catas en las Bodegas de las distintas Denominaciones de Origen, facilitan al Peregrino del Siglo XXI, menos austero que antaño, la posibilidad de andar y conocer en una semana las provincias por las que serpentea el Camino.
Y para descansar, nada mejor que la esmerada selección de Hoteles, que como colofón incluía, ni más ni menos, que el Parador de los Reyes Católicos en Santiago de Compostela, situado junto a la Catedral. Un cinco estrellas gran lujo, que nada tiene que ver con el antiguo Albergue de Peregrinos que fue.
Aunque han sido días de madrugar, de largas caminatas soportando las altas temperaturas de Agosto y de varias horas en autobús para cambiar de ciudad, la experiencia ha merecido la pena y he cubierto mis expectativas con creces.
Con este espíritu nació el CaVino, un maridaje perfecto entre la dureza y espiritualidad del Camino de Santiago, que se mantiene a lo largo de los siglos, y el Enoturismo moderno.
Comenzar este peregrinar con extrañ@s y terminarlo con amig@s, es el resultado de compartir “sendero y mesa” en el CaVino de Santiago.
Te dejo el testimonio fotográfico de mi CaVino, con imágenes de las etapas y de mi grupo de amig@s.
Salud y Buen Camino peregrino.
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