new icn messageflickr-free-ic3d pan white
ACTINOPHRYS, RAYOS DE LA AMEBA SOL, REAL JARDÍN BOTÁNICO | by PROYECTO AGUA** /** WATER PROJECT
Back to group

ACTINOPHRYS, RAYOS DE LA AMEBA SOL, REAL JARDÍN BOTÁNICO

En Biodiversidad virtual y también en Twiter

 

No son uno ni dos, sino cientos, los soles que orbitan en las gotas de agua de estos jardines sumergidos en los estanques del Real Jardín Botánico de Madrid que han conocido tanta historia, soles vivos de luz fría como Actinophrys sol , uno de los heliozoos más voraces y comunes que bajo la sombra de la Azolla aguarda paciente un encuentro inesperado que será su recompensa a veces tan extraño y gigantesco como él mismo, el mismo sol.

 

Actinophrys sol extiende sus rayos en todas las direcciones de su universo líquido, radios transparentes y viscosos, axopodios, que son sus manos y pies finos y que le ayudan a flotar y a mantenerese en suspensión. Así descansando, solo tiene que esperar a que cualquier mota de vida, una pequeña alga, un protozoo o incluso cualquier pequeño organismo pluricelular roce su piel, para que se desencadene un mecanismo de captura, silencioso, discreto que no rompe la paz del agua ni su quietud y así, como el sol recorre lentamente el cielo durante el día, estos soles de agua van imperceptiblemente abrazando a su presa, acercándola hasta su corazón para ir fundiéndola en sus burbujas hasta convertir cualquier vida en la suya propia, alimentando su fuego frío belleza extendida.

 

Actinophrys es una ameba sol y sus rayos son brazos largos y finos que se abren en todas las direcciones, agudos viscosos y móviles . Gracias a ellos Actinophrys sostiene entre dos aguas su cuerpo burbujeante y esférico a la espera de un tropiezo, del descuido de cualquier pequeño ser que caiga entre sus brazos. Los brazos largos de esta ameba sol, axopodios, se despliegan como auténticas redes que Actinophrys como una extraña araña, tiende en el agua en todas las direcciones desde su mismo corazón, donde está el núcleo .

 

Estos brazos adherentes son trampas mortales en las que quedan atrapados pequeños ciliados, algas, pequeños crustáceos e incluso rotíferos. La suerte está echada, no habrá vuelta atrás, los axopodios parecen estar cargados de sustancias tóxicas que paralizan hasta a las presas más grandes.

 

De manera imperceptible, como todo lo que hace Actinophrys , todo lo que ha caído en la red, lentamente se va acercando hacia la parte central del cuerpo, pues el fino citoplasma que forma cada uno de estos brazos trampa se mueve desde el extremo hacia la base, como una cinta transportadora que acerca el alimento, hasta que otros pequeños brazos casi invisibles terminan rodeando e integrando el alimento en el cuerpo esférico.

 

La agonía puede durar hasta veinte minutos en un ciliado y varias horas para un rotífero, después el silencio y la digestión. Sólo quedarán los restos que en forma de burbujas de fiesta serán liberadas al agua con los desechos. El festín de Actinophrys continúa, mientras, el de sus presas finalizó hace ya algunas horas, cayeron en la red.

 

Actinophrys sol vive flotando formando ocasionalmente parte del plancton. En otras ocasiones se puede encontrar entre la vegetación acuática y aunque es especialmente abundante en primavera, parece que es capaz de resistir muy bien los fríos más crudos del invierno.

 

Hoy entre filamentos de Oedogonium y las sombras minúsculas y recortadas de Azolla brilla confiado en espera de cualquier abrazo inesperado que silenciosa y lentamentre le dará más vida. Las fotografías de hoy, realizadas a 400 aumentos empleando la técnica de contraste de interferencia y contraste de fase, proceden de unas muestras recogidas con Ángela Alonso, Inés Greca y Jesús Muñoz el pasado 2 de junio en el Jardín Botánico de Madrid y en el estanque más próximo al edificio de investigación.

 

1,502 views
9 faves
2 comments
Taken on June 12, 2018