La revelación de San Juan

Inspirado en la obra del gran Caravaggio.

 

La observación de una obra va ligada a lo que interpretamos en ella desde la perspectiva de cada cual, pero sobretodo depende de su formación académica/cultural/visual y su capacidad de criterio, de comparativa, su propia sensibilidad y apreciación.

 

Normalmente para una pintura se hacen bocetos, se estudian las poses, la composición, las luces, el tema, el orden de primeros y segundos planos, la diagramación y equilibrios entre las figuras, las armonías cromáticas, la paleta de colores, etc. Pero en fotografía academicista, aunque hagas los estudios pertinentes todo depende de la capacidad del/los modelo/s de representar el papel que encarna y expresar lo que el autor tiene en mente. Es una auténtica representación teatral pero en un solo acto, un "cuadro" escénico, estático, fijo. El procesado posterior es la parte más pictórica en cuanto a las correcciones de sombras, brillos, contrastes, tonos y saturaciones.

 

En esta obra la selección del modelo fue todo un acierto y su actitud aun más, puesto que mi intención era representar el mismo momento en que San Juan es consciente de la revelación del apocalipsis, un instante de lucidez, la sorpresa, la consternación y esa sensación de impotencia al mismo tiempo cuando uno tiene claro el futuro que le espera al Hombre sobre la Tierra. La acepta y la rechaza al mismo tiempo. Es tan limitada su capacidad de entendimiento que le sobrecoje, le supera. Acaba de despertar de un sueño, quizás en el cual ha tenido esa visión que luego describirá a modo de evangelio, pero es en el momento del despertar cuando realmente Despierta ante el Conocimiento de lo hermético, lo sagrado, lo oculto, de ahí que la luz y las sombras sean tan importantes. El juego de las extremidades, el torso se echa hacia atrás, el pie se afirma con fuerza en la tierra y su mano se eleva hacia la Fuente de Saber, su sombra es más grande que su figura magnificando la grandeza de cuanto se oculta a sus ojos. El paño blanco que ligeramente lo envuelve, cuya pureza le hace digno sin necesidad de aureola de santidad, y el rojo manto del martirio. Recordad que la fe cristiana impone el sacrificio y la mortificación de la carne como via de salvación (lo cual no deja de ser puro masoquismo).

 

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From the book "Academics, honoring Caravaggio (2010-2011)".

 

© Aurelio Monge 2009-2011

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Taken in July 2010