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Le Mont Saint-Michel nocturna | by Juan J. Márquez (de vuelta a la batalla)
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Le Mont Saint-Michel nocturna

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Y Satán se transformó en un terrible dragón que surgió de las embravecidas aguas, aterrorizando al lugar.

 

Y el Arcángel San Miguel acudió en ayuda de los lugareños dispuesto a luchar y derrotar con su espada justiciera a semejante demonio.

 

Encontrados ambos en el monte Dol Bretón, justo en el islote mas cercano al Monte Tombe, la encarnizada lucha comenzó. No era fácil la lucha; la desigualdad en número beneficiaba a las fuerzas del mal; las hordas del infierno luchaban enfebrecidas, pero la espada del Arcángel se manejaba rápida y segura, hasta que al fin, San Miguel, enfrentado directamente a Satán, en el Monte Tombe, le cortó la cabeza al gran dragrón.

 

El obispo de Avranches, Auberto, fue testigo en sueños de esa lucha mágica, y cuando ésta finalizó tres veces recibió en las siguientes noches la visita del Arcángel en sueños. “Construyeme un oratorio allá donde derroté al maligno”, y fue así como Auberto comenzó a edificar la abadía de San Miguel en el Monte Tombe en el año 709, que desde entonces se conoció como Mont Saint-Michel.

 

Pero la historia del Mont Saint-Michel se remonta a mucho antes, cuando el lugar era centro de cultos druidas y estaba habitado por tribus celtas. Por aquel entonces se le conocía como Monte Tombe o Tumba de Blenus en honor al dios galo del Sol. Aquel lugar devoto para celtas y romanos posteriormente, también fue dedicado a la oración por los cristianos siglos después, y por eso se construyeron oratorios por todo el islote en honor a distintos mártires cristianos. Pero aquel lugar solo estaba habitado por ermitaños, hasta que aquel sueño divino de Auberto lo convirtió en uno de los centros de peregrinación mas conocido del norte de Francia, en Normandía.

 

Hoy, Le Mont Saint-Michel es una visita casi imprescindible para el buen viajero, porque aquella magia druida, aquellos cultos romanos, aquella fe cristiana, aún se reflejan y sienten en cada una de sus piedras. Porque el corazón late hasta galopar a medida que subimos por sus calles en dirección a la cumbre donde se levanta majestuosa la Abadía, y porque ese mismo misticismo que parece envolvernos, nos hará ver, con imaginación, al Arcángel San Miguel levantándose justiciero por encima de la mas alta de sus torres para defender su Abadía del mal humano.

  

Fuente: Sobre Turismo

 

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Taken on August 21, 2011