2012 . Diablos y Mascaritas en Luzón (Guadalajara)
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Diablos y Mascaritas en Luzón (Guadalajara)
Un grupo ataviado con negras vestimentas, cencerros y grandes cuernos recorren las calles del pueblo uniéndose a los participantes del carnaval acosando y tiznando con hollín a todas las personas que se encuentran a su paso.

Los diablos de Luzón son considerados como uno de los mejores patrimonios histórico culturales de la provincia de Guadalajara, y reconocido como el mejor carnaval de toda la Alcarria, por lo que han sido considerados Fiesta de interés turístico provincial, no existiendo constancia escrita de una fiesta etnográfica más vistosa en todo Guadalajara, constituyendo una ancestral tradición revivida por la Asociación Amigos de Luzón. Se conservan documentos en donde se puede datar el origen de esta fiesta al siglo XIV, aunque se puede adivinar que habría que remontarse mucho más para averiguar el origen real de dicha tradición Oculta durante un tercio de siglo, debido a la pérdida de tradiciones como consecuencia de la inmigración a las grandes urbes por parte de la población rural, y a la censura de los carnavales por la dictadura franquista; perdida casi irreparable de no ser por la memoria de los mas ancianos que nos revivieron los rituales y vestimentas que hacían falta para una restauración de la fiesta. Los diablos, representan el lado carnal del carnaval, el aspecto demoníaco, aprovechando las luces y sombras del crepúsculo realizan su aparición con la irremediable intimidación hacia aquellos que los ven por primera vez y a aquellos otros que a pesar de haberlos visto todavía no tienen muy claro si debajo de las vestimentas hay realmente personas. Así los diablos solo respetan a aquellos que van disfrazados, o son mascaritas, donde estos disfraces actúan a modo de protección con respecto al acoso de los diablos; sin embargo, a todos aquellos que no participan activamente en el carnaval, los diablos los atacan manchándoles con su inigualable marca de hollín y aceite, provocando numerosas escenas de miedo, haciendo caso omiso a edad, cargo, sexo o religión. Antiguamente se celebraba la fiesta el domingo, lunes, martes y primer domingo de cuaresma, actualmente se celebra el sábado de carnaval, invitando la Asociación Amigos de Luzón, organizadora de los actos, a una merienda cena a todos los participantes, para superar el trance de la visita de los diablos.

La vestimenta de los diablos se compone de sayas y chaquetillas negras, el cinturón está recubierto por cencerros grandes, y en la testa unos cuernos de toro, todo el cuerpo visible está untado con una mezcla de hollín y aceite, manos, brazos y cara, en la boca una dentadura hecha de patata, y el calzado recubierto de tela negra, todo con la intención de resultar totalmente irreconocibles.

CRÓNICA DE EL DÍA DIGITAL
La ilusión y el entusiasmo inundaron las calles de Luzón con la llegada de su tradicional y peculiar Carnaval. Con el reconocimiento de ser una Fiesta de Interés Turístico Provincial, los “diablos” recorrieron cada recodo del municipio en busca de “víctimas” a las que tiznar de hollín la cara. No obstante, son cada vez más los turistas y vecinos que, adentrados en esta cultura luzonera, llevan consigo sus “mascaritas”, elemento que les protege de las acciones de los tan temidos diablos.

De esta forma, el municipio del Señorío de Molina, recibió a multitud de curiosos que, sabedores de la fiesta, quisieron compartir con los luzoneros uno de los días más especiales del pueblo. “Me sigue emocionando”, aseguró Javier López, teniente de Alcalde de Luzón. Esta opinión personal se puede sin lugar a dudas, generalizar hasta formar la de todo el conjunto de la población que demuestran cada año, con su entusiasmo, sentir una gran devoción por el recuerdo de una actividad que les ha perseguido durante su infancia y juventud.

Este año, como novedad, entre los 16 diablos que han recorrido el municipio asustando a los presentes se vistieron una mujer y una niña. Este gesto, aunque no se encamina a reflejar la tradición del acto, ya que siempre ha destacado la presencia de mozos en el grupo, fue una muestra de que el futuro del Carnaval luzonero está asegurado pues el colectivo de jóvenes, entre otros, ha sabido, a lo largo de estos años, arropar y enaltecer aún más si cabe este sentir del municipio por los “diablos” y las “mascaritas”.

Es por eso que Luzón se convirtió en un referente provincial. De hecho, es el día que más afluencia de gente presenta, por encima de fechas estivales, lo que supone una apuesta firme por mantenerse como un referente de los carnavales de la provincia de Guadalajara.

La hora esperada
Así, las esperadas cinco de la tarde llegaron y el pueblo comenzó a sentir la euforia y la emoción que despiertan estos protagonistas. Los diablos, con su tradicional sonido y vestimenta, hacen de las suyas en las calles mientras que las mascaritas descansaron en la paz de saber que son intocables para el “mal”. Por otro lado, las personas que no cuentan con “protección”, expectantes, esperaron disfrutar de un día muy especial que se cerró con una barbacoa, así como con limonada a cargo de la Asociación de Amigos de Luzón.

De esta forma, el municipio guadalajareño acogió la salida de los 16 diablos evidenciando la peculiaridad de un acto que este año ha contado con la presencia de muchos foráneos y no con tantos vecinos, a juicio del teniente de alcalde, Javier López.

Asimismo, recordó el año en el que se recuperó la fiesta y rememoró cómo vio a gente que se emocionaba, síntoma sin duda, de la pasión y el sentir que despierta esta tradición en el municipio Luzonero. Así, no es de extrañar que la presencia de nuevos jóvenes alente a la población que ve en ellos un relevo generacional garantizado.

Entre mascaritas y 16 diablos
El traje de diablo está formado por una vestimenta larga y negra, cencerros y cuernos. Además, llevan las caras pintadas de negro. Por otro lado y como contrapunto, las mascaritas, suelen llevar la cara pintada o tapada de blanco y portan, en algunos casos, una especie de traje regional. Esta peculiaridad hace que la fiesta cobre cada vez más importancia. De esta forma, los diablos juegan su papel en esta tradición recorriendo las calles del municipio de Luzón y tiznando de hollín a todos aquellos que no portan una mascarita, símbolo protector que permite no ser “victima” de un posible “ataque” de los diablos.
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Autor: José-María Moreno García. Fotógrafo humanista y documentalista. Una de las mejores formas de conocer la historia de un pueblo es a través de sus imágenes; en ellas se conserva no sólo su realidad tangible, calles, plazas, monumentos, sino también sus costumbres, fiestas, tradiciones, lenguaje, indumentaria, gestos y miradas, que nos dicen sin palabras como se vivía, cuales eran sus esperanzas y temores, qué había en su pasado, qué esperaban del futuro. Uno de los objetivos más ambiciosos es recuperar y catalogar todo el material gráfico existente en nuestra familia desde 1.915, para después ponerlo a disposición de vosotros, que la historia volviera a sus protagonistas, y los que aún siguen con nosotros pudieran disfrutar con ello. VISITA La colección "CIEN AÑOS DE FOTOGRAFÍA FAMILIA MORENO (1915-2015)" en www.josemariamorenogarcia.es y www.madridejos.net
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