LAGARTERA 2011
LAGARTERA, dejando huella, en un pueblo que mantiene esta tradición, estrechamente relacionada con sus bordados, está la fiesta del Corpus Christi, declarada de Interés Turístico Regional y en la que cada año desfilan, solemnemente, las mujeres del pueblo con sus singulares trajes de lagarteranas, acompañando a la Sagrada Forma.
Gracias lagarteranas, gracias lagarteranos, me he sentido como en mi propio pueblo, como en mi propia casa.
Disfrutar de este mi reportaje, y acordaros de mi como el fotógrafo de Madridejos que se cayó en la Iglesia mientras la misa.

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Autor: José-María Moreno García. Fotógrafo humanista y documentalista. Una de las mejores formas de conocer la historia de un pueblo es a través de sus imágenes; en ellas se conserva no sólo su realidad tangible, calles, plazas, monumentos, sino también sus costumbres, fiestas, tradiciones, lenguaje, indumentaria, gestos y miradas, que nos dicen sin palabras como se vivía, cuales eran sus esperanzas y temores, qué había en su pasado, qué esperaban del futuro. Uno de los objetivos más ambiciosos es recuperar y catalogar todo el material gráfico existente en nuestra familia desde 1.915, para después ponerlo a disposición de vosotros, que la historia volviera a sus protagonistas, y los que aún siguen con nosotros pudieran disfrutar con ello. VISITA La colección "CIEN AÑOS DE FOTOGRAFÍA FAMILIA MORENO (1915-2015)" en www.josemariamorenogarcia.es y www.madridejos.net

UN CORPUS PARA LOS SENTIDOS
Corpus es Lagartera y Lagartera es Corpus. El municipio y la fiesta están íntimamente ligados desde el siglo XVI, fecha en la que la historia empieza a
hablar de la celebración en la cuna de los bordados. Y los bordados, precisamente, son junto a los coloridos y ricos trajes lagarteranos los que dan vida a la celebración. El día grande de Lagartera se inicia para sus vecinos entre las 7,30 y las 8 horas. Es entonces cuando una treintena de casas renueva la tradición de los altares y comienza a vestirlos con las colchas familiares, auténticas joyas de la artesanía local que un día al año salen a la calle para maravillar a vecinos y foráneos. Y es que junto a los naturales de la localidad, cada año son más los turistas y llegados de otras zonas de la comarca los que disfrutan, cámara en mano, del singular Corpus Christi lagarterano. Dos horas y mucho trabajo después todo está listo para ser admirado. En este momento, los cuidados altares se convierten en el punto de mira aunque es muy complicado conocer el orden y el nombre de las piezas que se ubican bajo la talla del Niño Jesús. La tradición de vestir la mesa en Lagartera se inicia por el frontal, a lo que sigue la pieza denominada sábana sacramental, la colcha de percal, el paño de los frailes, con su puntilla de bolillo de oro y el adorno
típico de los claveles, y finaliza en la parte superior con el llamado tapador, adornado con tissue y grupos de tres claveles en cada una de sus esquinas. Los bordados son tan bellos como antiguos. En algunas ocasiones se desconoce incluso su origen y sus orgullosas propietarias lo fechan en épocas de sus familiares dos o tres generaciones antes. Sobre la adornada mesa descansa la talla del Niño Jesús, una obra de arte en sí misma cuya procedencia se asienta en finales del siglo XVIII y principios del XIX. No se conoce el motivo por el que estas figuras aparecieron en este tiempo en las casas lagarteranas, pero ahora son un tesoro más de la tradición. Sin embargo, la figura del Niño Jesús no está en todos los altares. La simbología es una parte muy importante en la colocación de las colchas y sábanas lagarteranas y la talla del Niño se cambia por un cristo crucificado, el Cristo de la Calavera, cuando la casa está de luto. En este mismo caso, los coloridos bordados se tiñen de blanco. Los altares se completan con velas, flores y muchas plantas. «El verde es muy importante en esta fiesta», comentaba una vecina mientras colocaba una de las
palmas junto a su puerta. Tanto es así, que en algunas casas muchas macetas se ubicaban a lo largo de la fachada significando así que en esa casa había un
cuidado altar que visitar. El origen de los altares, las colchas de la pasión, del siglo XVII y XVIII, y su colocación procede de las llamadas camas colgadas de Lagartera. Pero todo ello no sería lo mismo sin el aroma que deja la celebración religiosa. Centenares de ramas de hinojo, tomillo, romero o lavanda convierte en especial el
Corpus lagarterano e introducen al visitante en un escenario de otro tiempo. procesión. El fin de la fiesta del Corpus Christi en Lagartera es el paso de la
custodia en procesión que, tras la misa, visita uno por uno los altares del municipio. Así, el sacerdote porta la custodia bajo palio junto a los cientos de
fieles que acompañan a la procesión. Abren la misma decenas de lagarteranos y lagarteranas de todas las edades, algunos de meses, ataviados con sus trajes típicos, uno de los elementos más singulares de la fiesta, declarada hace tres años de Interés Turístico Regional. (texto extraído de la versión digital de
la Tribuna de Talavera www.latribunadetalavera.es/noticia.cfm/Local/20110627/cor...
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