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Llanuras de Cáceres, 16/09/2010, 20:12 pm

Llevaba algún tiempo con la idea de realizar un viaje fotográfico a uno de los parajes naturales insignes de nuestra región, Los Barruecos, declarado Monumento Nacional por la Junta de Extremadura en 1996.

 

Finalmente, el día 16 de Septiembre de 2010, a las 05:30 am, me puse en marcha con todo lo necesario para pasar el día en la zona: algunos bocadillos, botellas de agua congeladas y, por supuesto, toda la parafernalia entorno al aspecto fotográfico.

 

La hora prevista de salida la había calculado de tal forma que pudiera asentarme en la zona con tranquilidad para fotografiar el amanecer, pero todo el viaje de ida conduje sobre mojado, bajo un cielo encapotado que parecía presagiar el impresionante fenómeno natural que acontecería horas mas tarde.

No hubo amancer, de hecho, nuestro astro rey no apareció en la práctica totalidad del día. Aproveché para conocer bien la zona, estudiar algunas composiciones y, obviamente, para realizar algunas fotografías a pesar de que no estarían tomadas bajos las condiciones que tenía en mente a la hora de emprender el viaje.

 

Eran aproximadamente las 19:30 horas cuando, muy a lo lejos, comencé a escuchar y ver lo que parecían débiles truenos y relámpagos de alguna pequeña tormenta, aún me encontraba en la charca de Los Barruecos de abajo. Pensé que sería una buena oportunidad para darle varlo añadido a algunas composiciones, pero enseguida comenzaron a caer las primeras gotas y, a falta de paraguas, decidí que la mejor opción era recoger los bártulos para volver a casa.

 

19:55 horas, me encontraba en el vehículo camino de Badajoz. Había atravesado Malpartida de Cáceres y tomado la salida a la Autovía "Ruta de la plata", la cual comunica con la carretra de Cáceres - Badajoz; a cada minuto que pasaba la lluvia era más intensa, y aquellos pequeños relámpagos, tan lejanos hacía unos minutos, parecían acercarse vertiginosamente.

Tan solo me separaban unos poco kilómetros de la capital Caceña cuando, a través del espejo retrovisor, comencé a deleitarme con uno de los fenómenos naturales más impactantes de nuestro planeta. Hacía mucho tiempo que imaginaba una fotografía como la que os muestro en éste relato, así que pensé que no podía dejar pasar semejante oportunidad, máxime cuando las condiciones lumínicas eran idóneas y, repentinamente, había dejado de llover. Sin pensarmelo dos veces, fijé el intermitente hacia la derecha y me detuve en la primera salida.

 

En cuestión de segundos monté la cámara en el trípode, fijé los parametros y caminé unos metros hasta encontrar una zona con ciertas posiblidades fotográficas.

20:12 horas, ya no estaba bajo la protección del coche, me invadió una sensación extraña. Por un lado no me iba a perdonar el no fotografiar el evento, por otro, era consciente de que me encontraba en una zona de ingente peligro; Paradógicamente, ésto último me inyectó una buena dosis de adrenalina, lo cual me cargó de valor, valor para quedarme.

Ante mis ojos tenía todo un espectáculo visual. A mi izquierda, el sol comenzaba a ponerse tras gigantescas nubes negras, en frente tenía lo que podéis observar en la imagen, un auténtico recital de descargas eléctricas, relámpagos que se dejaban caer de dos en dos, de tres en tres y a intervalos de pocos segundos.

En términos generales, las tormentas se forman tras la colisión de dos o más masas de aire a diferentes temperaturas, y aquello fué lo que tuve la suerte de presenciar en los aproximadamente quince minutos que estuve fotografiando el fenómeno. Como se puede apreciar en la imagen, una gran masa de nubes oscuras avanzaba por la izquierda mientras que otra, de aspecto más blanco, lo hacía por la derecha, ambas confluyendo en el centro del fotograma, arremolinándose, zona donde se daban las mayores concentraciones de descargas, apoteósico.

 

Una vez me convencieron los resultados, guardé el equipo, me introduje en el coche, y le dediqué cinco minutos más a través de la ventana, cinco minutos para disfrutar de éstos momentos que cargan tu vida de emoción, de aventura.

 

Javier Millán luengo

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Taken on September 16, 2010