Iñiguez-Vazquez Ascensores-pasarelas MNCARS Reina Sofía 0390

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Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía MNCARS

Antiguo Hospital de San Carlos

C/ Santa Isabel 52 (plaza de Sánchez Bustillo) c/v a Emperador Carlos V 7, Ronda de Atocha 2, Argumosa 43 y Hospital. Madrid

Edificio Inicial: José de Hermosilla 1755 (Proyecto) 1758-1776 (obras) y Francisco Sabatini: 1769 (Nuevo proyecto) 1769-1788 (Obras).

Rehabilitación y reforma para Museo Español de Arte Contemporáneo: Antonio Fernández Alba 1981 (Proyecto) 1981-1986 (Obras). Remodelación de accesos, Torres de vidrio y entorno: José Luis Íñiguez de Onzoño y Antonio Vázquez de Castro con la colaboración de Ian Ritchie: 1987 (Proyecto) 1988-1990 (Obras).

Ampliación: Jean Nouvel con Alberto Medem y b720 Arquitectura. S. L.: 1999 (Proyecto) 2001-2005 (Obras).

BIC (Bien de Interés Cultural) en la categoría de MONUMENTO desde 1977

El edificio original destinado a Hospital de San Carlos se realiza sobre el solar que ocupó el convento de Santa Catalina, cuando en 1754 se crea la Real Congregación de Hospitales a la que se le encarga la construcción del Hospital de Madrid. Las trazas del nuevo edificio se encomiendan a Ventura Rodríguez, pero su propuesta es rechazada. En 1755 se encarga un nuevo proyecto a José de Hermosilla, capitán de ingenieros, "cuyas obras empezó y dirigió hasta sacarlas fuera de cimientos y elevarla en algunas partes hasta el piso principal" según describe el cronista Antonio Ponz.

Con la llegada al Carlos III al poder, se encomiendan las obras a Francisco Sabatini a fin de dar al edificio una mayor envergadura. El proyecto que realiza Sabatini supera en dimensiones al Palacio Real y servirá de modelo al Gran Hospital de París. Constaba de cinco patios, más otros dos encuadrando la iglesia, y la fachada principal estaba en la calle de Atocha. En él conjugaba la idea de palacio-hospital-asilo frente al espíritu puramente sanitario del diseño de Hermosilla. Finalmente sólo se ejecuta el cuerpo central en la zona iniciada por Hermosilla y un ala de uno de los patios proyectados, y que corresponde solo a una tercera parte del proyecto de Sabatini, concretamente la derecha, con fachada a la calle del Doctor Mata (ocupada en la actualidad por el Conservatorio de Música).

El edificio complementa el barroco italiano con la tradición escurialense -el patio de tres pisos con arcadas, las cuatro escaleras y las amplias galerías abovedadas-. El edificio hospitalario que llega al siglo XX no es el ideal proyectado por Sabatini, quedó incompleto y, por ello su esquema resulta difícilmente comprensible. Además, en el siglo XIX al convertirse en Hospital Provincial, se recrece su altura, en una planta en todo el conjunto y dos en la calle de Santa Isabel.

Al edificarse el nuevo hospital provincial (Gregorio Marañón), en 1965 se clausura el Hospital de San Carlos y se abandona durante varios años. Tras su declaración como Monumento Histórico-Artístico, en 1977, el Ministerio de Cultura inicia la recuperación del edificio para convertirlo en nuevo museo Español de Arte Contemporáneo, con proyecto del arquitecto Antonio Fernández Alba. Se modifica la fachada a la calle Santa Isabel eliminando una de las plantas añadidas, se independiza el ala de Doctor Mata suprimiendo el paso que la articulaba con el cuerpo central, además de sustituirse las terrazas por cubiertas inclinadas, creándose una planta abuhardillada. Las plantas baja y primera del antiguo hospital se utilizan como salas de exposiciones temporales. En la reforma interior intervienen distintos equipos de arquitectos y diseñadores, siendo inaugurada en 1986.

En el periodo 1988-1990, los arquitectos José Luis Íñiguez de Onzoño y Antonio Vázquez de Castro reorganizan los accesos y construyen las torres exteriores de vidrio y acero para albergar los ascensores, con la colaboración de Ian Ritchie y Ove Arup, además se encargan de remodelar el entorno salvo la plaza de Sánchez Bustillo, que queda pendiente de la construcción de un nuevo aparcamiento. La apertura, como Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía se realiza en 1990 y supone la creación de un museo de arte moderno y contemporáneo en España de nivel internacional.

En 1999 se convoca concurso internacional para la ampliación del edificio hacia la Ronda de Atocha y la calle Argumosa, a fin de dotarle de las instalaciones necesarias para realizar exposiciones temporales, además de los necesarios servicios complementarios de Auditorio, sala de conferencias, biblioteca, librería, café-restaurante… El proyecto ganador es el realizado por el taller del arquitecto francés Jean Nouvel que contempla la construcción de tres edificios en torno a un patio central-plaza pública cubierta, accesible desde el exterior, además de conformar nuevas fachadas. Su proyecto, aparte de dar respuesta a las necesidades planteadas por el Museo, se sitúa en el barrio con clara vocación de transformar el entorno urbano. Los nuevos espacios suponen un aumento de más de un 60% sobre la superficie del edificio antiguo. Las obras se llevan a cabo con la colaboración del arquitecto español Alberto Medem y b720 Arquitectura. S. L.

Para la construcción se ha recurrido a materiales y técnicas novedosas como el composite (fibra de vidrio y poliéster) que recubre el edificio del auditorio, tanto por dentro como por fuera, con un tono rojizo muy característico. Se han utilizado materiales conocidos aplicando diseños únicos como las lamas de protección de fachadas de aluminio extruido. La creación para el techo de la biblioteca de una inmensa lámpara de dados de vidrio moldados en la Real Fábrica de Vidrio de la Granja o la aerodinámica cubierta, revestida de paneles de aluminio estructural y cinc. Dos de los edificios -Biblioteca y Exposiciones temporales- se construyen en acero laminado. Vigas y pilares han sido confeccionados, como si de un textil se tratara, con el corte por láser de los palastros, trasladados hasta la obra en tramos de 12, 16 y 22 metros. El edificio de los auditorios está construido en hormigón postensado. Dos grandes costillas, en disposición simétrica, soportan las cargas de los auditorios y la sala de protocolo. El patio de butacas es el resultado de unir las costillas por vigas de hormigón armado. La gran cubierta que se eleva seis metros sobre las terrazas de los edificios mide casi 8.000 metros cuadrados y se apoya en pilares metálicos. Los voladizos, que alcanzan hasta 36 metros de vuelo, se realizan mediante una estructura de vigas metálicas, de alma llena de 3,4 m de altura en el área central, y cuyo espesor se disminuye hasta alcanzar los 5 cm en el perímetro exterior, dando ese efecto tan liviano desde el exterior.

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Taken on July 10, 2011