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misil apuntando a la luna (de EEUU) | by jaumescar
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misil apuntando a la luna (de EEUU)

Octubre de 1962. El mundo está al borde de una guerra nuclear. La Humanidad está a punto de autoaniquilarse. El fin del mundo puede llegar en cuestión de días. Se trata de la Crisis de los misiles en Cuba, conflicto que duró apenas 13 días y que puso el mundo al borde del apocalipsis. Ocurrió en aquel tiempo en que los dos estados más poderosos del planeta jugaban a ver quién la tenía más grande, la bomba nuclear, lo que se dio en llamar la Guerra Fria. Y Cuba, esa isla cálida y rebelde del Caribe, fue un invitado de lujo en aquel juego macabro.

 

Tres años antes un grupo de tipos barbudos se había levantado en armas contra el dictador que gobernaba el país. Para sorpresa de muchos y gracias al apoyo de buena parte de la población, lograron derrotar al tirano e iniciaron una Revolución socialista. Al poderoso vecino de arriba no le hizo ninguna gracia. La reforma agraria, la nacionalización de empresas americanas y otros vicios comunistas, así como su acercamiento a la enemiga URSS, puso muy nervioso al gobierno de los EEUU. Cuba se había independizado de la influencia del vecino yanki y, lo que es peor, podía servir de ejemplo para otros pueblos de América Latina, y eso era intolerable. Así que EEUU inició una campaña agresiva contra la isla desde el mismo inicio de la Revolución a principios del año 1959. Atentados, sabotajes, estrangulamiento económico (a través de un embargo que todavía hoy dura), intentos de asesinato de Fidel Castro, etc. Todo valía para derrocar al gobierno de radicales comunistas. Un episodio significativo fue la Invasión de Bahía de Cochinos por parte de exiliados cubanos con el apoyo de la CIA, que terminó en fracaso.

 

En ese contexto, y después de que la URSS descubriera nuevos planes de intervención militar norteamericana en la isla (Operación Mangosta), los rusos propusieron a Cuba colocar unos misiles con capacidad nuclear en su costa. El 15 de octubre de 1962 los servicios de espionaje yankis descubrieron el plan y pusieron el grito en el cielo, y los barcos de guerra encendieron motores. Fueron unos días de extrema tensión pero la guerra nunca llegó a desencadenarse. No creo que ninguno de los dos presidentes se planteara en serio iniciar la guerra, pero si juegas con fuego te puedes quemar. Las dos potencias tenían sus armas atómicas apuntando al enemigo y listas para ser usadas. Cualquier provocación podría haber encendido la mecha de una guerra de consecuencias catastróficas. Al final los presidentes Jrushchov y Kennedy, sin consultar a Fidel Castro, llegaron a un acuerdo por el que la URSS retiraría los misiles si EEUU se comprometía a no invadir Cuba y a retirar las bases de misiles nucleares que los yankis tenían en Turquia apuntando a territorio soviético. Ese acuerdo sobre el desmantelamiento de los misiles en Turquia no se hizo público hasta 6 meses después cuando se llevó a cabo, porque los americanos no querían dar una imagen de debilidad o doblegamiento ante los rusos. Los anhelos de hegemonía producen monstruos.

 

La foto de arriba es una reproducción de uno de esos misiles en una exposición al aire libre que puede verse en la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, en La Habana.

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Taken on November 26, 2012