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Y recíen grité ¡No te vayas! cuando el bus se había marchado | by Francisca Durden
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Y recíen grité ¡No te vayas! cuando el bus se había marchado

No éramos los mejores amigos, de hecho no nos conocíamos tanto, él solía preferir salir a emborracharse con su gente en vez de intentar que nos acercáramos. Hace unos 8 meses lo conocí, tal cual como es ahora, alguien muy despreocupado del diario vivir, pero con sus deberes intactos, no era el chico más guapo, pero tenía sus ciertos encantos..

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Fue una tarde de un jueves ¿o miércoles?, estaba hablando por teléfono, miento, estaba caminando hacia el parque que queda cerca de mi casa, espera, recuerdo que esa semana estaba castigada, entonces estaba en mi casa, y suena el teléfono, fue Ángela, que iba a salir con su novio y quería que la acompañara a cortarse el pelo, que tonta, eso fue mucho antes, era Paige, ahora lo recuerdo, me invito a dar un paseo al parque, tenía ganas de salir a pasear aunque no pudiera, le pedí ayuda a mi hermana para que me cubriera y me escabullí. .

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Llevé mi cámara y ella llevo a su perro Maxi, de veras que estaba en el veterinario, llevo su skate, llegamos y me pidió un par de fotos, y yo encantada se las tomé. Estuvimos 5 minutos, bueno quizás un par de horas jugando, no paso mucho rato, pero ahora si recuerdo todo bien, te encontré en una rampa sentado y fumando un cigarro, esa pose y esa mirada perdida, me dejo embobada, tanto así que ni recordé donde estaba sentada. Al volver en sí, sentía como el pasto pinchaba mis muslos, tenía las piernas adormecidas, el cigarro que tenía en la mano se había acabado y ni si quiera pude fumarlo, Paige se había quedado dormida al lado mío, y no tenía razón de el tiempo que había transcurrido. Después de un tiempo meditando decidí hablarte, me levanté lentamente y las piernas empezaron a despertar, sentía esa picazón como si estuviera un ejército de hormigas en mis pies, caminaba como una imbécil, y hacia lo posible para disimularlo, mientras caminaba sentía un dolor de estómago y transpiración fría, si, definitivamente estaba nerviosa. Me visualizaste y no me despegaste la mirada de encima, bueno para que seguir diciendo que así empezó todo esto..

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Al tiempo de haber tenido nuestra primera cita, mi teléfono no dejaba de sonar, ya sea por mensaje o llamada, tu voz era lo mejor que en mi vida había escuchado ¡Me encantas tanto! aunque fuera muy tarde, esperaba una llamada tuya para que me dijeras buenas noches. Nos juntábamos una vez a la semana para hablar de la vida, nunca me saqué mi perfil de amiga, no recuerdo porque preferí hacerlo así, miento, si lo recuerdo, era porque sentía que ocultabas algo, tenia miedo a un pasado que no me hayas contado, creo que no me tenías la suficiente confianza, quizás por tus expresiones desconfiaba, siempre te delataban, cuando estabas molesto, desinteresado, ¡eras tan irresistible!, tan tierno, tan ingenuo, tan... perfecto..

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Llevábamos un mes saliendo, y creo que aún no te conocía del todo, en realidad conocía todas tus facetas y nada de lo que harías por más absurdo y ridículo que fuera me sorprendería, pero había algo que me impedía por saber sobre tu vida. A pesar de que siempre intentaste sacar mi lado tierno, amoroso y dulce, no podía abrirme si tú no lo hacías. Tus te quiero siempre fueron a montones, mientras los míos fueron escasos, perdóname por lo antipasional, pero no sabía como reaccionar. A pesar de que siempre preferías salir con tus amigos, yo nunca te hice un show o algo parecido, respetaba tus decisiones sólo porque siempre confiaba en ti y en lo que me dabas a pesar de lo amargada ¿Alguien entiende mi situación? Quizás fueron mis cambios de humor, mi versatilidad, falta de confianza lo que de un día para otro nos dejamos de hablar. .

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Creo que fueron 3 meses o 4, hasta que volví a saber algo de ti, estaba en mi casa acostada, miento, estaba viendo televisión o escribiendo algo en computador, y siento como suena el teléfono, un escalofrío recorrió toda mi espalda, al responder, esa sensación tuvo sentido, era un amigo de ambos que me dijo que te irías, un viaje a otro país donde quizás nunca volvería a saber de ti, a pesar de todo ese tiempo no deje de pensar en ti en ningún momento, y cuando supe que te irías ese mismo día salí corriendo ni siquiera corte el teléfono. Creo que a los 20 minutos llegué a la estación, tomarías un bus y luego te irías en avión, grité tu nombre hasta quedar afónica, al encontrarte creo que no esperabas verme, tu expresión siempre lo decía todo, quedamos callados frente a frente uno del otro, no sabía como empezar a decirte todo lo que quería decir desde hace mucho tiempo, pero tú robaste el momento preguntándome ¿Quieres que me vaya? no supe que responderle, el viaje era para el bien de él, pero yo lo quería aquí, pero mi orgullo me hizo decir "yo vine a despedirme, no a hacerte cambiar de opinión", tu mirada me derretía, "sabía que dirías eso" diste vuelta y comenzaste a caminar, te detuve del brazo con la intención de besarte pero me retuve, creo que pensaste que lo haría tú cara una vez más te delató, "buen viaje" dije, sonreiste ligeramente y me dijiste adiós, los finales no podían ser tan perfectos, ni de película, seguiste avanzando, y dejé que siguieras sabiendo que no te volverá a ver, el bus cerró sus puertas, y vi tu silueta en la ventana, me dí cuenta de lo que había ocurrido, exploté en llanto y ahí recién grité ¡no te vayas! cuando el bus ya se había marchado.

  

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Taken on January 15, 2011