new icn messageflickr-free-ic3d pan white
2011-12-16-ADN | by homesession
Back to photostream

2011-12-16-ADN

Galerías desubicadas

Los espacios de arte tradicionales, con sus locales amplios y céntricos (ergo, caros) excluyen automáticamente a los proyectos más 'underground'. Quizá por eso el arte se está mudando a los lugares más insospechados. Estaciones de metro, pisos y edificios son las nuevas galerías.

 

Si estamos de acuerdo en que las casas prehistóricas eran las grutas y las cavernas, entonces el arte nació en el pisito de los trogloditas.

 

No es que tenga mucho que ver Altamira con los nuevos proyectos, pero sí se puede decir que el arte vuelve, de algún modo, a casa.

 

La cultura mutante, también conocida como pop-up por su aparición inesperada más allá de los centros y museos clásicos, puede surgir en cualquier punto de la ciudad, incluso fuera de ella.

 

Por eso, en paralelo a los récords de visi tas de los grandes museos o a las recurrentes y astronómicas pujas en las casas de subastas de alto copete, decenas de iniciativas subterráneas, imaginativas y frescas nacen en los sitios más insospechados. Así, el arte se desubica y regresa a sus raíces.

 

La creatividad queda en casa, pero supera los límites que imponen las cuatro pare des. Prueba de ello es la tendencia de los grandes artistas europeos contemporáneos que, en un afán por salir de la norma y presentar sus obras de una forma especial, optan ahora por invitar a unos elegidos a su morada y presentar sus creaciones cerca de la cocina, en el trastero o iluminadas por un candelabro. Bruselas, Berlín y París son ahora mismo la meca de esta tendencia, que también goza de su faceta más libre, subterránea y natural gracias a jóvenes creadores patrios.

 

Mientras los grafiteros más arriesgados han tomado con alevosía una estación secreta de París -es imposible descubrir la-, ciudades como Madrid, Barcelona y Valencia demuestran que allá donde existe el arte no importa cuál sea el lugar escogido. El trastero, un espacio rural abandonado, el jardín, un salón diferente o un apartamento con una ruta marcada son suficientes. El resto, imaginación y aprovechar cada esquina.

 

EN TODA LA CASA

 

Las escaleras como una de las Bellas Artes

 

"Lo más bonito de las casas antiguas eran las escaleras. Y son lo más feo, lo más frío, lo más hostil, lo más mezquino de los edificios de hoy en día", escribió Georges Perec, antes de preguntarse: "Deberíamos aprender a vivir mucho más en las escaleras. Pero ¿cómo?". Antoni Hervàs y Ariadna Parreu, espoleados por Perec, ofrecen la respuesta en Barcelona a través de Convocatoria Doméstica, una muestra itinerante en la que diferentes artistas exponen obras reproducibles en rincones de un mismo edificio: espacios cotidianos secundarios, como escaleras comunitarias, se llenan de piezas efímeras pero compartidas. En Cháchara invitan a que alguien comparta su obra en un piso, mientras los asistentes charlan, debaten y comen 'quiche'.

 

EN EL SALÓN

 

Jornadas de puertas abiertas

 

Quizás por plantear el conflicto entre espacio público, privado y creación artística, o, en otros casos, por necesidad, el arte entra hasta la cocina (y el salón) de casas. El longevo proyecto Homesession (desde 2007) conecta a artistas emergentes de todo el mundo (homesession.org) y los comisarios de Half House (halfhouse.org) parten por la mitad su piso y allí programan 'expos' atípicas. ¿Para entrar? Llamar al timbre.

 

EN EL JARDÍN

 

Campos de desconcentración

 

Ahora que tanto se habla de ocupación, el equipo que está detrás del proyecto Fast Gallery, en Madrid, prefiere otra máxima: "No ocupes un espacio, créalo". Ellos han organizado muestras efímeras en locales vacíos del extrarradio, en terrazas de amigos y no descartan montar algo, por ejemplo, en una furgoneta. Bastante más lejos de la capital, en el pueblo almeriense de Alcóntar se celebra cada agosto el festival artístico Campo de Desconcentración, un laboratorio campestre de ideas.

 

EN EL TRASTERO

 

'Fanzines', collages y deshechos con gracia

 

Bajando las escaleras de casa, como en cualquier película estadounidense que se precie, está el trastero y siempre esconde material interesante. Hay que pasar por toda la vivienda antes de toparte con la galería de 'junkart' abierta en Lapieza, en el barrio madrileño de Mala-saña (c/Palma, 15). Es un ejemplo perfecto de la democratización de la creatividad y del desdibujamiento entre casa y arte: 'collages', reutilización de objetos desechados, fotografías y automatismos. El Garage Modern Art de Madrid (c/Valenzuela, 7) muestra arte urbano en un garaje reconvertido. Ahora, el espacio es uno de los más 'cool' de la capital gracias a muestras de pop, 'street art' y fiestas después del trabajo. Y si echas de menos tus 'fanzines', deja de buscar en el trastero. La mejor forma es conocer fantinoteca.net, un módulo portátil con un archivo de publicaciones que se puede transportar al más puro estilo nómada.

 

EN EL BARRIO

 

El Cabanyal resiste con arte

 

La iniciativa 'Cabanyal Portes Obertes', en el barrio marinero de Valencia, busca evitar la degradación de la zona gracias al arte más libre. Cada año, varias casas particulares concentran cuadros en sus habitaciones y abren las puertas a todos los vecinos. Fotografías, lienzos y debates son una de las formas de salvar un conjunto histórico declarado Bien de Interés Cultural en 1993 y que cuenta cada vez más con el apoyo de sus vecinos. Resistencia a golpe de arte.

 

EN EL TRANSPORTE

 

El metro parisino expone

 

En 2010 causaron sensación en Nueva York. Un año después, el llamado 'The Underbell y Project' ha decidido tomar París. Se trata de una reunión secreta de grafiteros que, en una parada de metro desconocida para el público, deciden plasmar lo mejor de su arte en menos de 24 horas. La expectación es enorme y, este año, los más de 100 artistas urbanos -como Conor Harrington o She One se han hecho con la capital gala. El resultado puede verse, pero sólo en vídeo: ésa es la gracia.

873 views
0 faves
0 comments
Taken on December 16, 2011