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Santa María del Naranco-sala superior ventana | by Hesperetusa
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Santa María del Naranco-sala superior ventana

Santa María de Naranco es uno de los monumentos más enigmáticos y armoniosos de la historia de la arquitectura occidental. Su tipo no encaja entre los de uso litúrgico, habiendo de pensarse en antecedentes civiles, de los que la raíz -por los motivos decorativos e iconográficos y el diseño de las fachadas- parece encontrarse en la arquitectura tardoantigua y paleobizantina del Próximo Oriente.

Las crónicas asturianas son unánimes al atribuir a Ramiro I (842-850) una importante labor constructiva en el monte Naranco.

Formando probablemente parte de un conjunto de edificios más amplio, destinado a residencia fija u ocasional del promotor, funcionó como templo desde al menos los años iniciales el siglo XII hasta su restauración en los años 1929-1934. La denominación con la dedicación a Santa María deriva de la inscripción del altar que fue recuperado entre la mampostería del retablo-altar existente en el mirador oriental. Dicho altar fue erigido en el año 848.

Su estructura, perfectamente simétrica, consta de dos plantas, a su vez divididas en tres dependencias. En la planta inferior, a ras de suelo, se encuentra una sala central, flanqueada al Este por un cubículo subterráneo, cuya función inicial tuvo que ver con el almacenamiento de agua, y al Oeste por una habitación con acceso exterior. La planta superior reproduce esta triple disposición, consistiendo en una sala central y dos miradores laterales, abiertos al exterior mediante amplias arquerías. Miradores superiores y sala inferior están abovedado con cañones articulados con arcos fajones. Las dependencias laterales de la planta baja se cubren con forjados de madera. Los fajones de la planta superior, las arquerías ciegas y los estribos de las fachadas Norte y Sur están enlazados en un sabio sistema de contrarresto de apoyos, lo que permitió al proyectista abrir amplios ventanales y vanos en los paños murales de relleno.

Al costado Norte se sitúa un templete con la escalinata de subida a la planta superior, igualmente provisto de vanos bajo arcos peraltados y fustes sogueados. En la fachada opuesta se dispuso un mirador saliente, de doble alzado, del que sólo se conserva la planta y los arranques de muros inferiores, así como los enjarjes de las dos bóvedas que cubrieron sus dos pisos.

El piso superior disfruta de una riqueza decorativa escultórica insólita en cualquier otro edificio coetáneo, y de una muy notable coherencia estilística. Esta escultura arquitectónica se compone de cuatro series de capiteles, sobre fustes helicoidales o sogueados, 32 medallones empotrados en las enjutas de los arcos de los paramentos interiores y exteriores, 16 placas rectangulares situadas en los lados mayores del interior de la sala central, líneas de imposta y cruces esculpidas en los lados menores, a lo que hay que añadir las acanaladuras que recorren las roscas de todos los arcos y los estribos. El edificio no participa de ninguna de las características arquitectónicas que definen los templos, salvo su perfecta orientación según el eje Oeste-Este. La iconografía, sin embargo, se compone de motivos religiosos (cruces, profetas, individuos con traje talar).

www.prerromanicoasturiano.es

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Taken on July 23, 2012