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Iglesia Nuestra Señora de Lourdes (Colegio de Niñas) Cuauhtémoc,Ciudad de México | by Catedrales e Iglesias
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Iglesia Nuestra Señora de Lourdes (Colegio de Niñas) Cuauhtémoc,Ciudad de México

Nuestra Señora de Lourdes

 

© Álbum 0154

By Catedrales e Iglesias

Arquidiócesis de México

 

Iglesia Nuestra Señora de Lourdes (Coleg. de Niñas)

Bolívar 37

Col. Centro

C.P. 6000

Del. Cuauhtémoc

Tel. 5512-9587

 

En 1532, en las calles que posteriormente la gente denominaría como Colegio de Niñas y Zuleta, hoy en día Bolivar y Venustiano Carranza, fray Juan de Zumárraga fundó el Colegio de Niñas con la intención de recoger y educar a niñas huérfanas españolas y mestizas, que estaría a cargo de la Archicofradía del Santísimo Sacramento, que tenía su sede en la Catedral Metropolitana.

 

La institución empezó a funcionar en una casa alquilada, bajo la dirección de una mujer española viuda de nombre Inés Álvarez.

 

ImageEl propósito del colegio era que las niñas fueran doctrinadas en “las cosas de Nuestra Santa Fe Católica y enseñadas en toda virtud y buena manera de policía humana, para que estando hábiles en lo espiritual y en lo temporal las saquen a casar y ponerlas en orden de vivir”.

 

La educación comprendía un plan básico de formación personal y una instrucción adecuada a su condición de mujeres. Cabe destacar que el colegio nunca fue dirigido por monjas, prefiriéndose mujeres con experiencia matrimonial o solteras de edad madura.

 

Se enseñaba el catecismo y se complementaba con la lectura de vidas ejemplares, escritura, aritmética (las cuatro reglas), música y se asistía diariamente a misa y al rosario.

 

Con el tiempo se fueron comprando varios inmuebles contiguos hasta casi alcanzar a comprar la manzana completa. De esta forma el colegio llegó a contar con refectorio, cocina, despensa, botica, enfermería, dormitorios, portería, locutorios (salas de visitas separadas por rejas a la manera de los conventos de monjas), biblioteca, salas de niñas para la enseñanza, sala de labor para las doncellas, la habitación de la rectora, cuartos para las sirvientas y para los esclavos varones que ayudaban en las tareas de mantenimiento, patios en los que se hallaban los lavaderos, baños o “placeres”, lugares comunes o excusados y grandes bodegas para guardar los costales de frijol, maíz, azúcar, harina de trigo, pescado seco y todos los alimentos necesarios para alimentar en forma adecuada a las niñas y una huerta con diversos árboles frutales en los que se sembraban hortalizas.

 

ImageEn sus primeros años, el colegio contaba con una sencilla capilla privada que fue sustituida más tarde por un templo abierto al público con techo de viguería de cedro y ventanas con encerados (pues los vidrios eran muy escasos).

 

El presbiterio se construyó al sur, los coros al norte y la sacristía, la capilla y los confesionarios en el costado poniente. El interior del templo estaba totalmente encalado y decorado con pinturas realizadas por manos indígenas. Contaba con cuatro retablos con pinturas y una imagen de bulto de Nuestra Señora de la Caridad con el niño en brazos debajo de un dosel colocado en el retablo mayor.

 

Durante los siglos XVI y XVII todas las dependencias del colegio fueron motivo de reconstrucciones y reparaciones debidas a los graves daños sufridos por los fuertes temblores e inundaciones ocurridos en la Ciudad de México.

 

Hacia 1740 se inició la reparación de la iglesia, se sustituyó la cubierta de madera por bóvedas y se labraron las dos portadas.

 

Gracias al apoyo con el que contaba de las principales familias y de los cofrades, el templo fue ornamentado con exuberantes retablos barrocos y pinturas e imágenes realizados por los más afamados artistas de la época, la decoración fue concluida antes de la celebración de las famosas fiestas de la visitación el día 2 de julio de 1771.

 

ImageEn el siglo XIX, el templo fue dañado nuevamente por un temblor ocurrido en 1845. La remodelación y arreglo del templo fueron encargados al arquitecto Lorenzo de la Hidalga, realizándola por 25,000 pesos a condición de que se le entregaran todos los santos estofados y pinturas de los antiguos retablos. La obra se dio por concluida y fue bendecida el 24 de noviembre de 1847 sin cantos ni fiestas, pues la Ciudad de México estaba ocupada en ese momento por las tropas norteamericanas.

 

Al finalizar el siglo XIX, el templo fue erigido en parroquia de la colonia francesa, quedando bajo la advocación de Nuestra Señora de Lourdes, dedicando la capilla a la advocación de la Virgen.

 

Por pertenecer a una institución femenina, el templo está construido a la manera de los templos de los conventos de monjas: de una sola nave sin crucero, bóvedas de pañuelo con lunetos y cúpula de casquete con linternilla, los coros que se ubicaban a los pies de la nave fueron eliminados pero se conserva el muro divisorio con la ventana en el sotocoro y el arco en el coro alto.

 

En la fachada principal doble acceso con portadas gemelas. Sus portadas fueron de las primeras en la Ciudad de México en utilizar el estípite (elemento barroco dado a conocer en México por Jerónimo de Balbás en el Retablo de los Reyes de la Catedral Metropolitana en 1718, formado por una pirámide invertida, un cubo y un capitel). A pesar de que dichos estípites son muy incipientes y no cuentan con las características ni las proporciones adecuadas, resultan interesantes por ser tan tempranos e ingenuos en el manejo de las formas.

 

ImageEn la portada sur, en los cubos del estípite se representa a la Señora Santa Ana que conduce de la mano a la Divina Infantita y del otro lado a San José que lleva de la mano al Niño Jesús. En el relieve superior La Visitación de la Virgen acompañada de su prima Santa Isabel, Santa Ana y San Joaquín, debajo una cartela que reza SANTA MARÍA DE LA CHARIDAD-AÑO DE 1744.

En los estípites de la portada norte aparecen: San Pedro con la llave y San Pablo con su espada. En el relieve superior se muestra a San Juan bautizando a Jesús, con la leyenda en la cartela que dice

 

SACRO SANCTA LATERANENSIS ECCLESIA.

 

El interior es muy sobrio y responde al gusto neoclásico decimonónico. Sobresale por su belleza y su color el altar principal dedicado a la Virgen de La Caridad rematado por un relieve polícromo de La Visitación, realizado en el siglo XVIII.

A los lados se localizan seis altares entre los que destacan las pinturas de la Virgen de Guadalupe, La Asunción de la Virgen, la Presentación de la Divina Infanta y la Madre Santísima de la Luz.

 

La capilla lateral dedicada originalmente al Espíritu Santo, fue remodelada durante el siglo XVIII por la Cofradía de los Tejedores de Seda. Tenía un retablo dorado con un gran lienzo de Pentecostés y siete arcángeles estofados de gran belleza que portaban carteles alusivos a los siete dones del Espíritu Santo: Sabiduría, Entendimiento, Ciencia, Consejo, Piedad, Fortaleza y Temor de Dios. Actualmente, está dedicada a Nuestra Señora de Lourdes y carece de toda ornamentación.

 

Así, el templo de Nuestra Señora de la Caridad o del Colegio de Niñas forma parte importante del desarrollo de la arquitectura en la Ciudad de México y junto con los monumentos que lo rodean como el Reloj Otomano y la Ranita que embellecen la plaza que se encuentra frente al templo, forman un conjunto armonioso lleno de historia que vale la pena conocer

 

Informacion de Jorge J. Jesús Carrillo

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Taken on May 21, 2010