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CATEDRAL DE LA ALMUDENA MADRID 0501 19-7-2014 | by Jose Javier Martin Espartosa
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CATEDRAL DE LA ALMUDENA MADRID 0501 19-7-2014

CATEDRAL

 

La Catedral de Santa María la Real de la Almudena es la sede episcopal de la diócesis de Madrid (España). Se trata de un templo de 102 metros de longitud y 73 de altura con una mezcla de diferentes estilos: neoclásico en el exterior, neogótico en el interior y neorrománico en la cripta.

 

Fue consagrada por el pontífice Juan Pablo II en su cuarto viaje a España, el 15 de junio de 1993, siendo la primera catedral española consagrada por un papa.

Está ubicada en el centro de la ciudad. La fachada principal se encuentra frente al Palacio Real de Madrid. La fachada del crucero mira hacia la calle de Bailén, y el acceso a la cripta se realiza por la Cuesta de la Vega, al final de la Calle Mayor. A diferencia de la mayoría de templos cristianos, de orientación este-oeste, la catedral tiene una orientación norte-sur, fruto de su concepción como parte integrante del conjunto del Palacio Real. Está construida en piedra de Novelda (Alicante) y granito de las canteras de Colmenar Viejo (Madrid).

El día 4 de abril de 1883 el rey Alfonso XII puso la primera piedra del nuevo edificio, que sería la futura catedral de Madrid, en unos terrenos que, por mediación de la reina Mercedes, devota de la Virgen de la Almudena, son cedidos por el Patrimonio Real en 1879. Espaldarazo definitivo para la construcción sería la creación de la Diócesis de Madrid-Alcalá, mediante bula dada por León XIII. Mientras se construía la catedral, la antigua iglesia jesuítica del Colegio Imperial, que en aquel momento tenía la consideración de colegiata, bajo la advocación de san Isidro, pasó a ser el templo catedralicio de la nueva diócesis. En 1964, Casimiro Morcillo recibió el título de Arzobispo-obispo, pero dentro de la provincia metropolitana de Toledo. No sería hasta la muerte de éste, en 1971, cuando el Cardenal Tarancón abandonó la Sede de Toledo para ocupar la de Madrid-Alcalá, con rango de Archidiócesis. Esta arquidiócesis pasó a llamarse Arquidiócesis de Madrid en 1991, con la restauración de la diócesis de Alcalá de Henares.

 

El marqués de Cubas, a cargo del proyecto, reformó su proyecto inicial como iglesia parroquial proponiendo una imponente catedral neogótica siguiendo la moda imperante en Europa por influencia de Viollet-le-Duc. Los trabajos comenzaron por la cripta, construida en estilo neorrománico, con acceso por la Cuesta de la Vega y que no se abrió al culto hasta 1911, una vez concluida por Enrique María Repullés y Vargas. En esa misma época se levantaron los primeros pilares, pero los trabajos quedaron prácticamente abandonados hasta 1950, año en el que Fernando Chueca Goitia y Carlos Sidro ganan el concurso convocado para la terminación de las obras. El aspecto del templo cambiaría entonces, puesto que, aunque se mantenía el estilo gótico del proyecto primitivo para el interior de la catedral, el exterior sería ahora neoclásico, siendo éste el aspecto que mantiene actualmente: de esta forma, la catedral se integraría con el entorno, también neoclásico, del Palacio Real.

 

Las obras continuaron hasta su paralización en 1965, ante la falta de fondos y de apoyo del ayuntamiento. Transcurrieron casi veinte años hasta que, en 1984, se creó un patronato que consiguió el apoyo de instituciones públicas (que incluían el ayuntamiento y el Gobierno de España, ambos en manos de políticos de izquierda) y privadas para finalizar las obras. La catedral fue consagrada por el papa Juan Pablo II el 15 de junio de 1993, tomando el relevo de la colegiata de San Isidro, que había sido la catedral provisional de Madrid desde 1885.[1]

 

 

Quizá el elemento más llamativo al exterior de la catedral sea la cúpula, que es doble; gótica vista desde el interior, pero claramente barroca al exterior. Está recubierta con pizarra, y presenta un tambor octogonal en el que se abren cuatro grandes huecos termales y una pequeña linterna como remate. Cuenta con doce estatuas, que representan a los apóstoles: San Felipe, San Bartolomé, San Mateo, San Simón, Judas Tadeo, Santiago Alfeo, San Matías, San Bernabé, San Pedro, Santiago Apóstol, San Juan y San Andrés. Son obra del escultor Luis Sanguino.

 

La fachada principal, hacia la plaza de la Armería, es la situada a los pies del templo, y mira hacia la cara sur del Palacio Real. Se compone de un gran pórtico de columnata doble, siendo el piso inferior de inspiración toscana y el superior jónico. Este conjunto, de aire neoclásico, fue rematado después de la consagración de la catedral por una hornacina barroca, cobijando una imagen de la Virgen de la Almudena. Se colocaron también cuatro estatuas, obra del escultor Ramón Chaparro, que representan a cuatro santos españoles: san Isidro Labrador, santa María de la Cabeza, santa Teresa de Jesús y san Fernando Rey, realizadas en piedra blanca de Colmenar Viejo.

 

En el balcón, una vidriera de diez metros cuadrados que representa a la Virgen de Lis. Y cuatro estatuas que representan a los cuatro evangelistas, del escultor José Luis Parés.

 

Hay dos grandes escudos, ejecutados también por el escultor Parés. Ubicados en la parte inferior, están realizados en piedra: representan las Armas Plenas de la Casa Real Española y el escudo del papa que consagró la catedral, Juan Pablo II. Junto a los escudos, en dos hornacinas, están las estatuas de san Pedro y san Pablo, obra de Juan de Ávalos.

 

Las puertas son de bronce. La central tiene adornos con el tema trinitario, ante lo que fue el Nuevo Milenio del 2000; una de las laterales hace referencia a la Monarquía católica de España, con efigies de los reyes de la Reconquista; la otra, está dedicada a Hispanoamérica. Son obra también del escultor Sanguino.

 

De las dos torres de esta fachada, a la de la derecha se la conoce como "Mariana" o "de los gallegos", ya que las campanas han sido donadas por gallegos y cada una de ellas tiene una advocación mariana castiza: Santa María la Real de la Almudena; Santa María de la Paloma; Santa María de Atocha y Santa María de la Flor de Lis. En la torre de la izquierda, que da a la calle Bailén, está el carillón.

Esta fachada es la que se utiliza diariamente para el acceso a la catedral. Corresponde a la parte oriental del crucero del templo, dando vista a la calle Bailén. En el diseño de esta fachada se advierte cierto influjo escurialense en su monumentalidad y desnudez, solo rota por las puertas de bronce. Son éstas obra, asimismo, del escultor Sanguino. La lateral de la izquierda representa el hallazgo de la Virgen de la Almudena por el rey Alfonso VI de Castilla, en el año 1085; la central, recuerda el día de la inauguración de la Catedral por el papa Juan Pablo II, el 15 de junio de 1993, con imágenes de los Reyes, doña María de la Mercedes, madre del Rey, y el entonces arzobispo de Madrid, Ángel Suquía; por último, la puerta lateral derecha ilustra la procesión de la Virgen de la Almudena el 9 de noviembre, día de su fiesta, por las calles de Madrid. En ella se ve al actual cardenal-arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, y los monumentos más emblemáticos de la ciudad. La fachada se completa con las estatuas de san Joaquín y santa Ana, padres de la Virgen María, también obra de José Luis Parés.

 

Frente a esta fachada, se ha construido una plaza que le sirve de atrio amplio. Se conoce comúnmente como la plaza de Juan Pablo II por la estatua de más de tres metros que representa a este papa, realizada por el escultor Juan de Ávalos. La plaza está adornada, además, con cuatro fuentes y farolas de estilo fernandino. A esta plaza se accede por una escalera imperial.

 

Todo el conjunto está cerrado por rejas, coronadas por las estatuas en bronce de san Antonio María Claret, san Ignacio de Loyola y san Juan de Ávila, obra de la escultora Consuelo Perea.

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Taken on July 19, 2014