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ADICCION

    

Te sacaste ese vestido tan apretado que usas para tus presentaciones de primera bailarina. Te soltaste el pelo. Y desde mi traje plateado te miro moverte de un lado a otro, inquieta, molesta con mi presencia. Tú sabes que mi envoltorio sólo oculta en una ínfima parte lo deseable que te parezco, sobre todo en estos momentos. Me miras de reojo, la luz de la lámpara pequeña de tu velador, apenas te deja verme. Sigues caminando por la habitación. Yo estoy tirado sobre la cama de oscura colcha azul. Luchas contra tu deseo de mí. Yo me contento con mirar tu boca ansiosa, tus hermosos dientes que a veces se me clavan con pasión, otras con desgano, mientras miras un programa de televisión inocuo. Me muerdes también con rabia, te sientes autodestructiva cuando me deseas tanto. Yo, en cambio, siempre te deseo, pero eres tú quien decide.

Esta noche te resistes como nunca. Te alejas a la ducha y luego dejas caer sobre tu cuerpo un vestido blanco, unas sandalias frescas y cómodas. Te vas dando un portazo.

 

Pienso que iras a comprar unas frutas jugosas y rojas, de verano caliente, para engañar tu necesidad de mi. Tu decisión es firme. Te imagino caminando con esa cadencia natural de animal salvaje, buscando los alimentos adecuados para permanecer en forma. Imagino que todos te admiran, admiran tanta elegancia, tanta belleza. Yo, desde la cama, te espero. La gula, el desorden de los sentidos te posee, te llamo. Aguardo tu regreso. Se que aunque aquel hombre que te hace sufrir sea importante, yo soy fundamental, porque estoy contigo siempre. Soy fiel como un perro guardián, estoy siempre aquí, esperándote. Soy el que acompaña tu tristeza cuando él no viene. Te doy el verdadero goce, el supremo placer de encontrarnos. Tú me besas y saboreas mi cuerpo con deleite. Yo me siento poseído como una mujer, pero cuando entro en tu cuerpo con energía, embistiendo el rojo de tu corazón, soy un hombre.

 

Vuelves tarde. Pero todo ocurre de nuevo como lo predije, todo sucede como un ritual delicioso y esperado. Es posible que mañana me vuelvas a dejar, impávida, decidida. Buscarás otras maneras de saciarte, pero yo se que golosa y sensual volverás a mí. De nuevo me desvestirás lentamente de mi envoltorio sutil, que esconde la pasión que te despierto, me tocaras con tus dedos largos y finos, de pequeñas uñas rojas. Me pasarás lentamente la lengua por todo mi cuerpo oscuro. Vas a sucumbir, siempre, al encanto perpetuo de mi sabor caluroso, suave y relajante. Muy dulce, pero duro, femenino y masculino al mismo tiempo, la síntesis de la plenitud. Estás atrapada por mi sabor y jamás podrás dejar de devorarme en tu soledad, devorarme con ansiedad, trozo a trozo. Eres mía para siempre. Yo soy tuyo, cuando así lo desees.

(doloressoler)

        

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Taken on April 27, 2009