Celebración del Año Nuevo Maya - Febrero 6 de 2010.
La solemne celebración del Año Nuevo Maya, en Colombia, se llevo a cabo en la Maloka del Jardín Botánico de Bogotá, el pasado sábado. Fue precedida por el guía espiritual Maya Gerardo Kanek y contó con la presencia de la Concejala arhuaca Ati Quigua, Conector, otros músicos y más de 100 personas, quienes con admiración y expectativa asistimos a un acto de renovación ancestral y espiritual.


Año Nuevo Maya: Espiritualidad Sagrada

Todo comenzó hace 12.500 años cuando los cuatro avatares-Jaguares y las abuelas águilas instituyeron el Año Nueva Maya. Desde entonces esta celebración se ha realizado ciclo tras ciclo según el tipo de Calendario: calendario A (año solar), el calendario agrícola -otros planetarios-, y el calendario sagrado o humano en torno al cual gira el mundo maya.
La celebración de este nuevo ciclo, del calendario humano, se llevo a cabo el pasado 06 de febrero en Guatemala, pero también en otros lugares del mundo entre ellos Colombia donde la celebración del ritual sagrado fue precedida por los Ajq’ij (guías espirituales) Gerardo Kanek y Malati Díaz (grado hapom, hacedor de fuego).
El Año Nuevo Maya consiste en dar gracias a Al Ajaw (Formador Creador), suprema manifestación de todos los tiempos; ofrendar a la Madre Tierra por sus bendiciones y frutos recibidos, al fuego (padre sol) al aire y al agua que son en sí la representación de los cuatro jaguares.
La noche del sábado fue el reencuentro con las raíces ancestrales; la esperanza de un cambio positivo para la humanidad que aporta el Pueblo Maya (asentado en Guatemala, otros países centroamericanos y del mundo como Colombia) como trasmisor y gestor de pilares fundamentales del conocimiento y la ciencia; su esplendorosa civilización vaticinó e interpretó con perfecta precisión eventos cósmicos que ocurren en nuestra galaxia como los eclipses y el descubrimiento de la órbita de varios planetas; fueron pioneros en grades descubrimientos matemáticos y dejaron un vasto aporte arquitectónico: monumentales pirámides y acueductos subterráneos.
Conmemorar el cambio de ciclo, en la tradición maya, es una tradición que se mantiene viva y recuerda que cualquier acción humana se basa en fuerzas espirituales-cósmicas, cimentadas en la línea del tiempo y la complementariedad: los mayas instituyeron la complementariedad entre hombre y mujer y fundaron su imperio en la agricultura y la construcción.


Los 20 Nawales

El fin de ciclo y el comienzo de uno nuevo, según la cosmovisión de este pueblo indígena, es un momento para reflexionar acerca de nuestra vida e invocar la protección de las 20 energías, Nawales, que representan cada aspecto de ella, cada dimensión del universo. En esta ocasión es, también, la preparación a la nueva era que comenzará el 22 de febrero de 2012, con la cual llegará el tiempo de la fraternidad.
El maestro Kanek explicó que el 2012, un ciclo esperado desde hace 5.200 años y que tanto se ha distorsionado en Hollywood, no es el fin de la humanidad, sino de una era; aquí concluye la época del individualismo, de la ambición desenfrenada y comienza una era de hermandad, de equilibrio y armonía con la naturaleza y el cosmos.
Durante la invocación y ofrenda a los 20 Nawales, fuerzas cósmicas, se llamó al amor a la convivencia pacífica, a que la humanidad se despegue de sus cárceles mentales, sus odios y envidias y retorne al camino de la esperanza, el amor, la unidad y la fraternidad a la paz del mundo, y especialmente de Colombia.
Los siguientes son los 20 Nawales y lo que cada uno representa: B’atz’: tiempo, amor espiritual; E: camino sagrado, negocios; Aj; cultivo, multiplicación; I’x: la mujer, reproducción y fuerza de la madre tierra; Tz’ikin: Abuela Águila, fortuna visión; Ajmaq: expresión, estado de perdón e iluminación; No’j: conocimiento, sabiduría, ciencias sagradas; Tijax: sanación; Kawoq, familia, comunidad; Ajpu’: hombre, certeza; Imox: Agua, fuerza interior; Iq’: viento, renovación; Aq’ab’al: (búho) luz y oscuridad, armonía; K’at: red, unificar; Kan: Quetzalkoatl (serpiente) vitalidad; Keme: ciclos nacer y morir, renacer de los ancestros;
Kej: venado, solidez y estabilidad, este Nawal contiene el significado de los elementos constitutivos del universo: fuego, tierra, agua y viento; los cuatro estados del ser humano: físico, mental, espiritual y emocional; las cuatro razas humanas: roja, amarilla, negra y blanca y los cuatro puntos cardinales. Q’Anil: siembra, semillas, buenas intenciones; Toj: Abuelo Sol, Fuego y; Nawual Tz’i: autoridad de los hombres y la ley espiritual.

Con el tributo a los Nawales concluyó la gran ceremonia. El rostro de los asistentes, sin duda, estaba renovado: se espera que una nueva luz brille para la humanidad, donde haya respeto y por la vida humana, por el agua, por el planeta, que hay más conciencia, indicó la concejala Ati Quigua en su mensaje de energía y armonía al mundo.
Héctor Buitrago, artista de Aterciopelados, quien deleitó con sus canciones, resaltó la espiritualidad americana, entre ellas la maya: momentos como este, explicó, nos permiten reencontrarnos con la raíz ancestral que estaba perdida, pero que llevamos dentro, esa añoranza espiritual, que nos permite darle valor a actos de verdadera importancia como este que se oponen al valor ficticio y comercial que los occidentales le han dado a épocas como el año nuevo. “El verdadero Año nuevo es este, es agradecer lo que vivimos y tuvimos -de manera consciente, amable alegre- en el ciclo que terminó y desear lo mejor para el que comienza, esto es algo muy bonito”, concluyó.
Por su parte la Ajq’ij Malati despidió el ritual, profundamente conmovida, su voz grave, pero firme llamó a la paz del mundo, a la reconciliación, a la alegría, al disfrute de la vida, con su bendición y su sencillez selló un momento, que sin duda, quedará grabado en la mente y el corazón de quienes acompañamos tan magnífica ceremonia.
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