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1949-1952: ILFORD ADVOCATE . Kennedy Instruments Ltd.-Ilford Ltd. Londres (Inglaterra) | by Coleccionando Camaras
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1949-1952: ILFORD ADVOCATE . Kennedy Instruments Ltd.-Ilford Ltd. Londres (Inglaterra)

En un hermoso libro de memorias titulado “El refugio de la Memoria”, el historiador Tony Judt evoca su infancia durante la posguerra en una Inglaterra hipotecada y en bancarrota, en la que los alimentos o la ropa estaban sujetos a racionamiento y donde, según sus propias palabras, “había muy poco de todo”. Es en ese contexto económico y social de austeridad cuando la prestigiosa empresa de material fotográfico Ilford Ltd., decide producir y comercializar unas cámaras de calidad que fueran asequibles para un público de ingresos medios, soslayando así las restricciones y barreras arancelarias proteccionistas que por aquel entonces se habían impuesto a las importaciones de productos no esenciales.

 

La Ilford - designación epónima del distrito municipal del Gran Londres donde estuvo su sede hasta 1989 (ahora ubicada en el condado de Chester) - es una empresa que se fundó en 1879, especializándose desde un principio en la producción de película fotográfica aunque, siguiendo una estrategia similar a la Kodak, también comercializó algunos modelos de cámaras que le fueron fabricadas por otras empresas pero cuya intención última fue que le sirvieran para la promoción de su línea de negocio principal que, por supuesto, era la venta de película.

 

Este es el caso de la Ilford Advocate que ahora presento. Fabricada por Kennedy Instruments Ltd - empresa subsidiaria de Ilford - es una cámara compacta, hecha en base a una aleación de aluminio fundido que se distingue por presentar un acabado esmaltado en color marfil. Se comenzó a comercializar a partir del verano de 1949, convirtiéndose en la primera cámara británica de 35mm pese a que la propia Ilford había presentado tres años antes la Witness, una máquina mucho más sofisticada y cara pero que no llegó al mercado hasta 1952 y de la que apenas se produjeron unas escasas 350 unidades.

 

Otra de sus características diferenciales viene dada por la óptica que incorporó pues se equipó de serie con una lente anastigmática Dallmeyer f/4,5 – f/22 con una focal angular de 35mm que ofrecía una gran profundidad de campo, haciéndola muy adecuada para fotografías de grupo o paisaje pero no para retratos, de ahí el slogan publicitario que la acompañó, enfatizando que era “una cámara para sitios y no para caras”.

 

Equipa un obturador rotativo de dos láminas que ofrece velocidades en segundos de 1/25, 1/50, 1/100, 1/150 y 1/200 más la posibilidad de disparo en modo B. El montaje óptico, cromado e inserto sobre el cuerpo, lo conforman tres anillos concéntricos que permiten fijar la velocidad, el enfoque y la apertura.

 

Centrado sobre la plataforma superior, se ubica un visor óptico de visión directa que es bastante luminoso, disponiendo de un marco de enfoque muy bien definido. En los extremos se sitúan dos ruedas, una al lado derecho que permite avanzar la película y que estando conectada al obturador lo carga al mismo tiempo y otra del lado izquierdo para el rebobinado. En ambos costados ofrece unos pequeños ojales para insertar una correa de transporte. Frontalmente, entre la rueda de avance y el visor, presenta una palanca que es el disparador, a su vez, en la parte inferior del cuerpo frontal dispone de un conector para la inserción de un cable disparador. En el centro de su base, dispone de orificio de rosca para acoplar un trípode.

 

 

Para la carga y descarga de la película, se accede al interior de la cámara levantando una pequeña pestaña que abre lateralmente un respaldo abisagrado. Allí se encuentran los engranajes para introducir un chasis de película estándar tipo 135 de película perforada de tamaño 36 x24, operación que se facilita al poder ser girada hacia afuera la bobina con el cilindro que se inserta en la casete de la película. Sobre la placa de presión del negativo tiene adherido un adhesivo que evidencia el anteriormente mencionado interés por la promoción del material fotográfico de la casa y que dice: “Always use ILFORD HP3, FP3 or PanF 35mm".

 

El ejemplar adquirido para la colección presenta unas condiciones estéticas y de funcionamiento excelentes, correspondiéndose con la primera versión ya que, tanto el número de serie grabado en el cuerpo – 1919-1024 – como el de la lente – 354994 –, me indican que pertenece a una producción bastante temprana, en el entorno de 1949 o quizás de principios del año 1950. Contiene asimismo una placa de presión del negativo que está cromada y que al parecer solo estuvo presente en las primeras 650 unidades producidas pues en las siguientes fue cambiada por una placa metálica negra normal.

 

La cámara no dispone de ventanilla para visualizar el paso de la película ni sincronización de flash, prestación esta última que fue incorporada a partir de finales de 1952 en la segunda serie o Advocate II.

 

El precio de la cámara entonces era de £15 15s. más £6 16s. 6d de impuestos que totalizaban £22.58p. (los precios están indicados en unidades monetarias previas a la decimalización y por tanto expresados en libras, chelines y peniques). Era un precio realmente reducido si se compara con los que había que pagar por cámaras de referencia, a las que solo se podía acceder en mercados secundarios porque tal como recoge Hicks en su libro sobre la Historia de la cámara de 35mm, no era posible su importación (salvo en casos excepcionales y justificados) y por tanto, solo se podían comprar de segunda mano y pagando sumas tan desorbitadas para 1950 como las £ 146,15 de una Contax II, las £ 131 que se pedían por una Leica IIIc o incluso con las £ 29,10 de una Kodak Retina I.

 

La Advocate constituyó un hito para la industria fotográfica británica, no solo porque fue una cámara pionera del formato, o porque incluso fuera la escogida para documentar la primera expedición británica que alcanzó el Everest o porque una Advocate especial en plata fuese a parar a manos de la actual Reina Isabel como regalo de bodas sino, especialmente, porque posibilitó que muchos aficionados británicos pudiesen disfrutar de la fotografía con una cámara bien construida y con unas muy buenas prestaciones como también señala Ivor Matanle, de ahí que ocupe un lugar privilegiado de la colección que se exhibe en el National Media Museum de Bradford de Inglaterra y que Colin Harding, su conservador, la destaque en la selección que incluye en el libro "Classic Cameras".

 

Por tanto, me produce una gran satisfacción haber podido añadirla a mi colección particular, junto a otras cámaras británicas míticas como la escasa Reid III que en breve reseñaré, o la peculiar Periflex de 1955 .

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Taken on March 1, 2013