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Recuerdos-memories-ricordi-souvenirs- memórias... | by Aprehendiz-Ana Lía
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Recuerdos-memories-ricordi-souvenirs- memórias...

Hacía ya muchos años que no existía para mí de Combray más que el escenario y el drama del momento de acostarme, cuando un día de invierno, al volver a casa, mi madre, viendo que yo tenía frío, me propuso que tomara, en contra de mi costumbre, una taza de té. Primero dije que no, pero luego, sin saber por qué, volví de mi acuerdo. Mandó mi madre por uno de esos bollos, cortos y abultados, que llaman magdalenas, que parece que tienen por molde una valva de concha de peregrino. Y muy pronto, abrumado por el triste día que había pasado y por la perspectiva de otro tan melancólico por venir, me llevé a los labios una cucharada de té en el que había echado un trozo de magdalena. Pero en el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo, tocó mi paladar, me estremecí, fija mi atención en algo extraordinario que ocurría en mi interior. Un placer delicioso me invadió, me aisló, sin noción de lo que le causaba. Y él me convirtió las vicisitudes de la vida en indiferentes, sus desastres en inofensivos y su brevedad en ilusoria, todo del mismo modo que opera el amor, llenándose dee una esencia preciosa; pero, mejor dicho, esa esencia no es que estuviera en mí, es que era yo mismo. Dejé de sentirme mediocre, contingente y mortal.

 

¿De dónde podría venirme aquella alegría tan fuerte? Me daba cuenta de que iba unida al sabor del té y del bollo, pero le excedía en mucho, y no debía de ser de la misma naturaleza. ¿De dónde venía y qué significaba? ¿Cómo llegar a aprehenderlo? Bebo un segundo trago, que no me dice más que el primero; luego un tercero, que ya me dice un poco menos. Ya es hora de pararse, parece que la virtud del brebaje va aminorándose. Ya se ve claro que la verdad que yo busco no está en él, sino en mí. El brebaje la despertó, pero no sabe cuál es y lo único que puede hacer es repetir indefinidamente, pero cada vez con menos intensidad, ese testimonio que no sé interpretar y que quiero volver a pedirle dentro de un instante y encontrar intacto a mi disposición para llegar a una aclaración decisiva. Dejo la taza y me vuelvo hacia mi alma. Ella es la que tiene que dar con la verdad. ¿Pero cómo?

 

Y de pronto el recuerdo surge. Ese sabor es el que tenía el pedazo de magdalena que mi tía Leoncia me ofrecía, después de mojado en su infusión de té o de tila, los domingos por la mañana en Combray (porque los domingos yo no salía hasta la hora de misa) cuando iba a darle los buenos días a su cuarto. Ver la magdalena no me había recordado nada, antes de que la probara; quizá porque, como había visto muchas, sin comerlas, en las pastelerías, su imagen se había separado de aquellos días de Combray para enlazarse a otros más recientes; ¡quizá porque de esos recuerdos por tanto tiempo abandonados fuera de la memoria no sobrevive nada y todo se va disgregando!; las formas externas -también aquélla tan grasamente sensual de la concha, con sus dobleces severos y devotos-, adormecidas o anuladas, habían perdido la fuerza de expansión que las empujaba hasta la conciencia. Pero cuando nada subsiste ya de un pasado antiguo, cuando han muerto los seres y se han derrumbado las cosas, solos, más frágiles, más vivos, más inmateriales, más persistentes y más fieles que nunca, el olor y el sabor perduran mucho más, y recuerdan, y aguardan, y esperan, sobre las ruinas de todo, y soportan sin doblegarse en su impalpable gotita el edificio enorme del recuerdo.

 

En cuanto reconocí el sabor del pedazo de magdalena mojado en tila que mi tía me daba (aunque todavía no había descubierto y tardaría mucho en averiguar el porqué ese recuerdo me daba tanta dicha), la vieja casa gris con fachada a la calle, donde estaba su cuarto, vino como una decoración de teatro a ajustarse al pabelloncito del jardín que detrás de la fábrica principal se había construido para mis padres, y en donde estaba ese truncado lienzo de casa que yo únicamente recordaba hasta entonces; y con la casa vino el pueblo, desde la hora matinal hasta la vespertina y en todo tiempo, la plaza, adonde me mandaban antes de almorzar, y las calles por donde iba a hacer recados, y los caminos que seguíamos cuando hacía buen tiempo. Y como ese entretenimiento de los japoneses que meten en un cacharro de porcelana pedacitos de papel, al parecer, informes, que en cuanto se mojan empiezan a estirarse, a tomar forma, a colorearse y a distinguirse, convirtiéndose en flores, en casas, en personajes consistentes y cognoscibles, así ahora todas las flores de nuestro jardín y las del parque del señor Swann y las ninfeas del Vívonne y las buenas gentes del pueblo y sus viviendas chiquitas y la iglesia y Combray entero y sus alrededores, todo eso, pueblo y jardines, que va tomando forma y consistencia, sale de mi taza de te".

  

En busca del tiempo perdido : Marcel Proust

   

Et soudain, la mémoire se fait sentir. Que le goût est celui avec le morceau de madeleine qui m'a donné ma tante Léonie, après sa perfusion trempée dans le thé de tilleul le dimanche matin à Combray (parce que le dimanche je n'ai pas quitté jusqu'à l'heure de la messe) lorsque allez dire bonjour à sa chambre. Voir le cupcake je n'avais pas souvenir quelque chose avant de l'essayer, peut-être parce que, comme il l'avait vu beaucoup, sans manger, dans les boulangeries, son image avait été séparé de ces jours de Combray pour relier au plus récent, peut-être parce de ces souvenirs abandonnés si longtemps hors de la mémoire ne survit pas à rien et tout va se désintégrer!, les formes extérieures soi-graisse, il enveloppe aussi sensuelle, avec ses plis graves et pieux, dormantes ou annulé, avait perdu le pouvoir d'expansion qui les a poussés dans la conscience. Mais quand il ne reste rien d'un passé ancien et, quand les êtres et les choses mortes se sont effondrés, seul, plus fragile, plus vivante, plus immatérielles, plus persistantes, plus fidèles que jamais, l'odorat et le goût restent beaucoup plus et souvenez-vous, et attendre, et attendre, sur les ruines de tout, et le soutien sans baisser la baisse dans la construction de la mémoire impalpable énorme.

  

À la recherche du temps perdu : Marcel Proust

 

Gracias a tod@s.

Obrigado.

Grazie.

.,. MERCI pour vos chaleureux commentaires .

THANK YOU so much for sharing,,,,

I appreciate.

 

Recomiendo ver en fondo negro. Gracias

 

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Foto invitada para participar en e"l 4tp Encuentro Solitario de las Artes" en " La Cuadrada "

Mar del Plata - Argentina - Días 3 y 4 de noviembre de 2012

Gracias María Victora Boitano

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Taken on November 14, 2011