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Arte Urbano en el barrio del Botánico - Valencia | by Antonio Marín Segovia
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Arte Urbano en el barrio del Botánico - Valencia

Que es ser COMUNISTA

 

 

El orgullo de ser comunista

 

 

Ser COMUNISTA es la asunción de una posición de clase firme cuya meta es luchar por acabar con el sistema de explotación del hombre por el hombre (capitalismo) e instaurar la sociedad justa y equilibrada (Comunismo Científico) donde, no exista ni opresores ni oprimidos, ni ricos ni pobres; donde el fruto del trabajo social y colectivo satisfagan las principales necesidades materiales y espirituales, y, donde el soñar, crear y amar sea la gran realización del genero humano.

 

Ser COMUNISTA es la convicción de la rebeldía consciente y con conocimiento contra este sistema de cosas injustas (capitalismo) que favorece a una minoría y, somete a la miseria y dolor a la inmensa mayoría del pueblo trabajador, mutilándole el principio de la creatividad y productividad del ser humano para su propia emancipación.

 

Quienes asumimos el comunismo como ideología y como teoría de la revolución social estamos convencidos de la inevitabilidad de la sustitución del capitalismo, sistema basado en la explotación y la opresión del trabajador, por otro donde desaparezcan ambas para dar paso a otro nuevo, sin explotados ni explotadores, basado en la justicia social, la igualdad, la solidaridad, la plena libertad: el socialismo.

 

Los comunistas obramos en la teoría y práctica de acuerdo con los objetivos que perseguimos. El que de palabra es comunista pero actúa como un canalla no es comunista.

 

Los comunistas no toleramos la explotación ni la injusticia.

 

Los comunistas odiamos toda clase de opresión y explotación. Odiamos a los opresores y explotadores.

 

Los comunistas somos marxistas, porque analizamos la sociedad y sus contradicciones bajo las ideas de Marx, no por fanatismo religioso, sino porque encontramos en ellas la posibilidad de entender como cambiarla, identificando a nuestros aliados entre los desposeídos, privados de libertad y explotados, y reconociendo a nuestros adversarios en quienes usufructúan del trabajo de otros y destruyen el medio ambiente, por el afán de lucro que les permite el derecho a la propiedad, los medios de producción y los recursos naturales.

 

Los comunistas nos organizamos para cambiar la realidad en base a principios como la disciplina consiente, la unidad de acción, la critica y autocrítica, y el centralismo democrático, de manera de conjugar la libertad de opinión en la discusión para la construcción colectiva, con la efectividad en la acción de una dirección única y solida como el acero.

 

Los comunistas somos revolucionarios porque creemos que podemos y debemos cambiar la sociedad por completo. No es sostenible la vida en la tierra si no concebimos la propiedad, la producción, el desarrollo o la educación de una manera radicalmente distinta, no en base a lo que hay, sino en base a lo que debiera haber si realmente queremos el bienestar de todos y la armonía con la naturaleza.

 

No luchamos para mejorar este sistema, sino para destruirlo y reemplazarlo por otro al servicio de los oprimidos. Luchamos por destruir lo viejo e injusto y construir lo nuevo y justo.

 

El medio para lograrlo es la lucha de clases del proletariado y la violencia revolucionaria de este, clase antagónica de la burguesía, cuyos intereses generales y concretos asume el Partido Comunista.

 

Pero el dominio que ejerce la burguesía en la sociedad no se limita al ámbito económico; es también así en el terreno de la política, la ideología y la cultura. Lo nuevo que nace y está en desarrollo debe enfrentar, pues, una inmensa fuerza protegida desde el Poder estatal establecido, que nunca cederá un milímetro sin resistencia ni aceptará la pérdida de sus ventajas y privilegios.

 

 

 

A ello hay que sumar el imperialismo y su desbocado expansionismo que no tolera el derecho de los pueblos a la autodeterminación y menos a que se instale el socialismo.

 

La lucha es, pues, enconada y sin tregua. En todos los terrenos y en todas las formas. No pocos ceden a las ventajas que le ofrecen a cambio de la abdicación de sus convicciones, a la tentación de la torta burocrática, a los privilegios que les ofrece el capital, o se someten al chantaje y la represión. Resquebrajada su fortaleza ideológica todo lo demás vendrá por añadidura. Así surgen los oportunistas o los tránsfugas del socialismo.

 

El comunista no es tal por razones solamente éticas o morales, porque le indigna los abusos, la explotación o la pobreza. Sus convicciones nacen de la constatación de que el capitalismo no está en condiciones de resolver las contradicciones fundamentales que aquejan a la sociedad ni de satisfacer las necesidades humanas ni la preservación del medio ambiente. Que un mundo mejor y superior es posible. Marx advirtió con lucidez que el capitalismo creaba las condiciones materiales para ese cambio, pero también la clase social que la haría posible: el proletariado.

 

Asumir el comunismo es marchar siempre contra la corriente, someterse a riesgos y asumir una voluntad de entrega a un ideal justo sin pedir nada en recompensa personal. Entender la vida de una manera distinta a la que la entienden la burguesía o el pequeño burgués que se mueven por intereses personales.

 

No es, pues, fácil ser comunista. Como no lo es todo lo que significa cambiar la realidad económica y social. De un lado, porque existen fuerzas poderosas que buscan perpetuar lo establecido recurriendo a todos los medios: legales e ilegales, ideológicos y coercitivos, de presión o corrupción. Del otro, porque ser comunista equivale a cambiar él mismo, a dejar de lado concepciones, hábitos y tradiciones decadentes que vienen de atrás, a ir construyendo nuevos valores, estilos, métodos de trabajo propios del proyecto histórico que aspira construir.

 

El comunista entiende la política no como ventaja, como aspiración personalista o privilegio a ganar, sino como entrega a una causa justa al servicio del pueblo.

 

La política comunista es ajena a toda forma de oportunismo o arribismo.

 

Los comunistas encuentran siempre inmensas dificultades y retos, amenazas y reveses transitorios, o también trampas y cantos de sirena ofrecidos por el adversario para disuadirlo o corromperlo. Y nada hay más legítimo, noble y elevado que asumir sus banderas, que son las de la humanidad oprimida dueña de su destino, liberada de la explotación del hombre por el hombre.

 

 

odiodeclase.blogspot.com.es/2013/11/que-es-ser-comunista....

 

 

SOMOS MARXISTAS-LENINISTAS

 

 

 

 

"Lo fundamental en la doctrina de Marx es la lucha de clases. Así se dice y se escribe con mucha frecuencia. Pero esto no es exacto. De esta inexactitud se deriva con gran frecuencia la tergiversación oportunista del marxismo, su falseamiento en un sentido aceptable para la burguesía. En efecto, la doctrina de la lucha de clases no fue creada por Marx, sino por la burguesía, antes de Marx, y es, en términos generales, aceptable para la burguesía. Quien reconoce solamente la lucha de clases no es aún marxista, puede mantenerse todavía dentro del marco del pensamiento burgués y de la política burguesa. Circunscribir el marxismo a la doctrina de la lucha de clases es limitar el marxismo, bastardearlo, reducirlo a algo que la burguesía puede aceptar. Marxista sólo es el que hace extensivo el reconocimiento de la lucha de clases al reconocimiento de la dictadura del proletariado. En esto es en lo que estriba la más profunda diferencia entre un marxista y un pequeño (o un gran) burgués adocenado. En esta piedra de toque es en la que hay que contrastar la comprensión y el conocimiento real del marxismo."

 

"La esencia de la teoría de Marx sobre el Estado", concluye Lenin, "sólo la ha asimilado quien haya comprendido que la dictadura de una clase es necesaria, no sólo para la sociedad de clases en general, no sólo para el proletariado después de derrocar a la burguesía, sino también para todo el periodo histórico que separa al capitalismo de la 'sociedad sin clases', del comunismo" (V.I. Lenin, "El Estado y la Revolución").

 

Según la definición dada por Lenin, la dictadura del proletariado es "la base de la revolución proletaria". De allí J.V. Stalin sacó la conclusión completamente justa de que la esencia del leninismo consiste en la teoría y la táctica de la revolución proletaria con el fin de establecer la dictadura del proletariado. (J.V. Stalin, "Los fundamentos del leninismo").

 

La contribución más grande de Lenin al proletariado internacional consistió en el rescate de la esencia revolucionaria del marxismo, que había sido pervertido y transformado en una teoría de la coexistencia de clases por parte de los representantes de la pequeña burguesía en el movimiento comunista, los oportunistas de la Segunda Internacional, que negaban la revolución y la dictadura del proletariado.

 

"De aquí los tres aspectos fundamentales de la dictadura del proletariado:

 

1) Utilización del Poder del proletariado para aplastar a los explotadores, para defender el país, para consolidar los lazos con los proletarios de los demás países, para desarrollar y hacer triunfar la revolución en todos los países.

 

2) Utilización del Poder del proletariado para apartar definitivamente de la burguesía a las masas trabajadoras y explotadas, para consolidar la alianza entre el proletariado y estas masas, para hacer participar a estas masas en la edificación socialista, para asegurar al proletariado la dirección estatal de estas masas.

 

3) Utilización del Poder del proletariado para organizar el socialismo, para suprimir las clases, para pasar a una sociedad sin clases, a la sociedad comunista.

 

La dictadura proletaria es la suma de estos tres aspectos. Ni uno solo de estos aspectos puede considerarse como el único rasgo característico de la dictadura del proletariado; y a la inversa, basta con que falte aunque sólo sea uno de ellos, para que, existiendo el cerco capitalista, la dictadura del proletariado deje de ser dictadura". (J.V. Stalin, Sobre las Cuestiones del Leninismo, "La Revolución Proletaria y la Dictadura del Proletariado").

 

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Taken on June 3, 2015