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Uncertainty

Llega para todos los jovenes un momento en el que se vuelven a contemplar su vida pasada. [...]. Piensa en su porvenir, en el papel que representará en el mundo. Despiértase en él ambiciones y arrepentimientos. De pronto ocurre algo imprevisto; se detiene debajo de un árbol y permanece como a la espera de que alguien le llame por su nombre. Se deslizan en su conciencia sombras de cosas pasadas; las voces del exterior le susurran un mensaje que le habla de las limitaciones de la vida. La seguridad absoluta que tenía en su porvenir se trueca en una absoluta inseguridad. Si es de imaginación, cae derribada delante de él una puerta y se le presenta ante la vista, por vez primera, el panorama del mundo; ve, como si desfilaran ante él en procesión, las incontables figuras de hombres que hasta aquel momento han salido de la nada, han vivido sus vidas y han vuelto a desaparecer en la nada. La tristeza de lo falaz ha caído. Se mira atónito a sí mismo como una simple hoja que el viento arrastra por las calles de su pueblo. Comprende que, a pesar de toda la seguridad vocinglera con que hablan sus compañeros, está condenado a vivir y morir en la incertidumbre; que es una cosa arrastrada por el viento, una cosa destinada a agotarse, como el trigo, bajo los rayos del sol. Se estremece y mira en torno suyo. Los dieciocho años que ha vivido parecen sólo un momento, el tiempo de una respiración en la larga marcha de la Humanidad. Escucha ya la llamada de la muerte. Y anhela desde lo más hondo de su corazón acercarse a otro ser humano, tocar con sus manos a otra persona, sentir la caricia de otras manos. [...] Eso es lo que quiere sobre todo: comprensión.

 

(Fragmento de Todo es engaño, de Sherwood Anderson. Omití algunas palabras porque el texto habla de un muchacho y acá tenemos una chica ;-))

 

teatro-vandrian.blogspot.com

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Taken on July 30, 2010