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Ayamonte. La pesca del atún (Joaquín Sorolla) | by marioadaja
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Ayamonte. La pesca del atún (Joaquín Sorolla)

Joaquín Sorolla.

Exposición Museo del Prado. Madrid.

  

De bancaja.es/corporativa/prensa/fichanoticia.aspx?id=1091 he sacado esta curiosa noticia relacionada con el cuadro:

  

Los hijos del marinero retratado en "Ayamonte. La pesca del atún" cuentan que su padre posó para Sorolla siete días

12/06/2008

Han visitado la exposición Sorolla. Visión de España, llevada por Bancaja a Sevilla, y se han emocionado recordando a su padre, Francisco Hernández Pérez.

   

Casimiro e Isidoro Hernández, de 65 y 72 años respectivamente, son los hijos de Francisco Hernández Pérez, el marinero que posa en el cuadro Ayamonte. La pesca del atún que Sorolla pintó en 1919. Mirando al frente y con un cigarrillo en la boca, “mi padre posó durante siete días por 13 pesetas de la época”, comenta Casimiro.

 

Canario de nacimiento, su padre estaba destinado en el buque de guerra “El Delfín” que aparece también en el mural de Sorolla, y tuvo que pedir permiso al comandante del mismo para acceder a los deseos del pintor. Nunca vio el resultado final porque zarparon antes de que Sorolla terminara su última obra de la serie Visiones de España, y los cuadros viajaron luego a Nueva York, de donde no habían salido hasta que Bancaja los trajera a España el año pasado para la inauguración de su remodelado Centro Cultural.

 

“Mi padre conoció a mi madre, Antonia Lameiro, en su estancia en Ayamonte, y decidieron establecer su hogar en Huelva. Y aquí seguimos casi todos los hermanos”, recuerda Isidoro. Y, además, continuaron los pasos de su padre porque ambos han dedicado parte de su vida al mar, como mecánico naval y pescador de sardinas Isidoro, y como timonel Casimiro.

 

Los hermanos poseen una reproducción del cuadro de Ayamonte porque “una sobrina viajó a Nueva York y visitó la Hispanic Society of America, para contemplar el cuadro en el que aparece el abuelo y nos trajo láminas a todos para que tuviéramos un recuerdo”, cuenta Isidoro. “Pero, cuando he visto el cuadro a tamaño real y a mi padre mirándonos de frente, me he emocionado hasta sentir que el cuadro se me venía encima”.

 

Francisco Hernández, como recuerdan sus hijos, era un marinero robusto y saludable, de fuerte carácter y con muchas ganas de vivir. Fue patrón de pesca y luego compró un barco que dedicó a la pesca de la caballa. Murió hace 23 años y sólo pudo ver el resultado del cuadro en una reproducción que se conserva en azulejo cerámico en una plaza de Ayamonte.

     

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Taken on August 7, 2009