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James Cagney in White Heat (1949) | by cinema_lasuperlativ2
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James Cagney in White Heat (1949)

www.imdb.com/title/tt0042041/

 

White Heat (1949) is one of the top classic crime-heist dramas of the post-war period, and one of the last of Warner Bros' gritty crime films in its era. White Heat is an entertaining, fascinating and hypnotic portrait of a flamboyant, mother-dominated and fixated, epileptic and psychotic killer, who often spouts crude bits of humor. The dynamic film, with both film noir and documentary-style elements, is characterized by an increased level of violence and brutality along with classical Greek elements.

 

The film's screenplay by Ivan Goff and Ben Roberts was suggested by a story of the same name by Virginia Kellogg. She received an Academy Award nomination for Best Story - the film's only nomination. [Kellogg's next film was the brutal prison drama Caged (1950) set in a women's institution.] The crooked, cold-blooded, and warped gangster has many personality and psychological flaws, but is tragically and ultimately betrayed by the stupidity of his closest accomplices (a right-hand man gang member and even his criminal mother when she purchases strawberries), and by his trusted cell-mate/friend who is actually an undercover cop. [The film was inspired by the real-life gangster Arthur "Doc" and his mother Ma Barker, from a suggestion by star Cagney himself to the writers.

 

Esto es gran cine. Magro, sin grasa. Al grano, sin gilipolleces ni amaneramientos formales: conciso, vibrante, con nervio, con garra, una película nada sentimental ni moralista que te agarra de las pelotas y no te las suelta hasta que lees The End sobre la pantalla, un The End que parece, no podía ser de otra manera, la inscripción de una lápida. Esta película es la tumba que levantó el gran Raoul Walsh para ensalzar en la muerte a gente como Cody Jarrett: un violento salteador con complejo de Edipo que carga con su madre a cuestas de atraco en atraco y de huída en huída. Al rojo vivo (White Heat, 1949) es una de las grandes películas de uno de mis directores favoritos de la historia del cine americano: Raoul Walsh, un hombre que a lo largo de varias décadas produjo multitud de obras maestras del cine negro, el western, el bélico y el género de aventuras. Walsh era uno de esos espíritus vitalistas que vivieron la existencia pisando el acelerador y supieron imprimirle a todas sus obras un sello absolutamente personal. En realidad el gran cine de Walsh no era muy distinto de esta película, y sorprende comprobar cuántos títulos emblemáticos llegó a firmar a lo largo de sus cinco décadas de trabajo incansable desde los albores del mudo (Walsh sería importante sólo por el hecho de haber dirigido El ladrón de Bagdad en 1924). Hasta los títulos menores de Walsh, aquellos que rodó pensando en otra cosa o para salir del paso mientras se ocupaba de un proyecto más importante, tienen su nervio y, cuanto menos, una secuencia con toda la fuerza y embrujo de que era capaz. Al rojo vivo, además, cuenta con la presencia del gran James Cagney y de la bellísima Virginia Mayo, una de aquellas mujeres de los años 40 y 50 que Hollywood supo crear para embeleso de las generaciones futuras, y de la que James Cagney dice en una línea de guión con toda justicia: “A ti te sentaría bien hasta la cortina de la ducha”. Y es que en aquellos tiempos más ruines pero más auténticos, un tipo duro era un tipo duro, y una dama era una dama. Y se fumaba hasta en el confesionario. Tiempos rudos de humo, de verdad, de convulsión y de furia. Como White Heat, una de las cumbres del cine negro.

  

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Taken on May 15, 2008