Camila- 2016
"Lo perfectamente imperfecto"

Te preparas cada mañana y hace años que venís haciendo lo mismo. Desde chica tu mamá te peina con un rodete perfecto, de esos que parecen pegados al resto del pelo. Salís cuando todavía no amaneció y volvés a tu casa cuando el sol está cayendo. Vivís y respiras para bailar. No hay nada que ames más que liberarte, expresarte, sentir que tu cuerpo baila al ritmo de la música.
Llegás al estudio media hora antes para calentar, estirar bien tus músculos. Te vendás los pies llenos de cayos y respirás hondo frente al dolor de tu cuerpo que empieza a entrar en calor. Te mirás al espejo, notás que bajaste un poco de peso y que los brazos están mas duros. Buscas tus ojos. Y te quedas así, sostenida en la barra, clavándote la mirada a vos misma, como acusándote de tus imperfecciones, corrigiéndote la postura. Oís la voz de tu profesora que te dice "estirá las puntas, alargá los dedos, cerrá las costillas". Hay segundos que hasta te olvidás de respirar.
Pero no importa, porque nada de eso se compara al placer de escuchar los aplausos después de cada función, a las lágrimas de alegría que te produce la presentación de fin de año, a saber que no hubieses elegido otra cosa en el mundo que no fuese bailar. Buscás la perfección.
Pero la perfección no existe, más bien sí existe, pero la encontraste hace rato. La encontraste cuando elegiste algo que te apasionaba, cuando decidiste luchar por tus metas sin importar lo que tus viejos te dijesen, la encontraste cuando supiste que bailar era lo que te llenaba el alma. La perfección aflora cada día cuando callás tu mente y tu cuerpo expresa, cuando cerrás los ojos y te dejás llevar, cuando tu mamá llora al verte bailar. La perfección no son tus juanetes o tu arco marcado, no es lo largo de tu cuello ni lo angosto de tu cintura.
Lo bello, ¿que es lo bello? Hermoso es que sepas quién sos y lo muestres al mundo sin temor.
Porque no importa qué tanto te esfuerces, cuánto entrenes, cuánto llores, ni cuantas horas pases sacando ese paso que te da rabia. No importa. Para alguien, en algún lugar, nunca va a ser suficiente. Y algún día el escenario va a estar vacío, tus piernas van a flaquear y tu línea se va a romper. Algún día solo habrá silencio. Y ese día comprenderás que para la única persona que bailaste en todo este tiempo fue para vos misma.
19 photos · 5 views