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Piscua [Squirrel Cuckoo] (Piaya cayana mehleri) | by barloventomagico
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Piscua [Squirrel Cuckoo] (Piaya cayana mehleri)

Lugar: Finca La Pomarrosa, Barlovento, centro norte de Venezuela.

 

Place: La Pomarrosa Farm, Barlovento, north-central Venezuela.

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Sobre la Piscua tenía escrito el siguiente texto que quisiera compartir con ustedes. Originalmente fue publicado como Ave del Mes de Enero de 2009 en el sitio de Audubon de Venezuela.

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Piscua [Squirrel Cuckoo] (Piaya cayana)

 

El nombre común de la Piscua constituiría, al igual que sucede con otra serie de aves, una onomatopeya de su canto que, al decir de muchos, sonaría parecido a «pis-cuaa». Señalaba Eduardo Röhl que la Piscua es «un bello cuclillo» que «se reconoce fácilmente por su larguísima cola en proporción a su pequeño y flaco cuerpo» (Röhl, 1956 [1942], p. 253), descripción tal vez no muy feliz que Phelps y Meyer enmendaron con razón a favor del ave al indicar que se trataba más bien de un «cuclillo esbelto con cola muy larga y lomo alazán rojizo» (Phelps y Meyer, 1979 [1978], p. 124), «combinado», según decía Elena Flushing, «con marrón rosáceo en la garganta que se torna gris y negro hacia el vientre... Destacan en la cara el anillo ocular amarillo... y el pico fuerte amarillo verdoso» (Flushing, 2006, p. 52).

 

Es un ave que mide del pico a la cola unos 43 centímetros, pero a pesar de ello «se mueve fácil y rápidamente a lo largo de las ramas», haciéndolo, según decía la señora de Phelps, «como si fuera una ardilla» (Deery de Phelps, 1999 [1954], p. 26), lo cual era reiterado por Hilty al señalar que el ave da «una serie de de saltos y carreras más bien como de ardita», precisando que de allí le vendría el nombre de «Squirrel Cuckoo» (equivalente a «cuclillo ardita») que le dan en inglés. Yo creo, sin embargo, luego de haber presenciado la calidad de las carreras y saltos que puede dar una ardita cuando es perseguida por un ave de pico respetable, como un Carpintero real o, peor aún, por un ágil gato, que la comparación podría resultar un poco excesiva, si bien no cabría duda de que, según acotaba Hilty, la Piscua podía ser «sorprendentemente discreta no obstante su gran tamaño» (Hilty, 2003 [2002], p. 352).

 

Suele vérsela «sola o en parejas moviéndose en los árboles, más frecuentemente en los niveles medios, en busca de los insectos de los que se alimenta» (Flushing, 2006, p. 52), pudiendo llegar incluso hasta el suelo si juzga que el bocado lo amerita, conducta de la cual he sido testigo en varias ocasiones en la Finca La Pomarrosa, con la particularidad de que el ave siempre parece no inquietarse por mi cercanía, permitiéndome tomarle sin dificultad varias fotos que documentan ese comportamiento.

 

Según Jesús Loreto, en el estado Guárico, vecino de Barlovento, «se dice que quien mata a un animal de éstos le caen cien años de pava, que va pasando de generación en generación», creencia que a lo mejor se ha difundido para protegerla contra las eventuales agresiones humanas, ya que allí «tienen a la Piscua como mensajera de la buena suerte. Cuando emite su canto lo consideran como un buen augurio» (Loreto, 1980, p. 33).

 

Bruno Manara precisaba al respecto que, «según la leyenda popular, esta ave es de buen o mal agüero, según deje oír el “piscua” de lo malo o el “richichí” de lo bueno», sonido este último que dicho autor decía no haber escuchado nunca (Manara, 2004 [1998], p. 29), mientras que Phelps y Meyer sólo dijeron que, entre sus llamados, además de «un corto pís-cua», producían también, no propiamente un «richichí», sino un «silbido fuerte de dos notas, repetido, melodioso ju-íi», sin entrar en lo atinente a la supuesta bondad o maldad de cada uno (Phelps y Meyer, 1979 [1978], p. 124). Hilty, por su parte, señalaba que la Piscua tenía «una amplia variedad de vocalizaciones ocasionales, muchas de ellas diferentes entre sí», aunque no mencionaba ni el «richichí» citado por Manara ni el «ju-íi» de Phelps y Meyer, como tampoco lo hizo Restall (Hilty, 2003 [2002], p. 352 y Restall, 2007 [2006], Vol. 1, p. 196).

 

Sea como fuere su canto, Miguel Acosta Saignes precisaba que la Piscua anunciaba calamidades «sólo en algunas regiones de Barlovento» (Acosta, 1962, p. 143), lo cual explica entonces que Efrén Lucumí, un personaje del Cuenterío barloventeño de Julio Febres Cordero, dijera que había escuchado «durante largo rato el leco de los pájaros que transportan a las brujas... Hung... Hung... Hung... Algo ventean por estos andurriales que antes nunca recorrieron. No son como las piscuas, los arucos o las pavitas, sino peores» (Febres, 1985, p. 32).

 

En contraste, «en el norte del Estado Guárico», según afirmaba Acosta Saignes, «su canto está particularmente relacionado con el alimento. Según sea aquél, así será abundante la cosecha» (Acosta, 1962, p. 143). Cabría agregar que también es notoria la abundancia de Piscuas que allí hay, lo mismo que en Barlovento, lo cual haría pensar que en esta última región los cantos de la Piscua parece que ya no causan mayor aprehensión a la gente.

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Bibliografía citada

 

 

Acosta Saignes, Miguel. 1962. Estudios de folklore venezolano. Instituto de Antropología e Historia de la Universidad Central de Venezuela. Caracas.

 

Deery de Phelps, Kathleen. 1999 [1954]. Cien de las más conocidas aves venezolanas. Fundación Avensa. Caracas.

 

Febres Cordero, Julio. 1985. Cuenterío barloventeño. Biblioteca de Autores y Temas Mirandinos. Los Teques.

 

Flushing, Elena. 2006. Guía de las aves del Jardín Botánico de Caracas. Fundación Instituto Botánico de Venezuela — Sociedad Conservacionista Audubon de Venezuela. Caracas.

 

Hilty, Steven. 2003 [2002]. «Birds of Venezuela». Princeton University Press. Princeton y Oxford.

 

Loreto Loreto, Jesús José. 1980. El lenguaje de los pájaros. Ediciones de la Presidencia de la República. Caracas.

 

Manara, Bruno. 2004 [1998]. «Aves del Avila». Monte Avila Editores Latinoamericana. Caracas.

 

Phelps, William H. Jr. Y Rodolphe Meyer de Schauensee. 1979 [1978]. «Una guía de las aves de Venezuela». Gráficas Armitano. Caracas.

 

Restall, Robin. 2007 [2006]. «Birds of Northern South America. An identification guide». Volúmenes 1 y 2. Yale University Press. New Haven y Londres.

 

Röhl, Eduardo. 1956 [1942]. «Fauna descriptiva de Venezuela (Vertebrados)». Nuevas Gráficas. Madrid.

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Taken on March 7, 2015