Al centro...
Y de pronto pasa... Se agota la batería del bicho electrónico que reproduce tu música... Mientras dejas que tus oídos descansen de los incomodos aparatos que te introduces a diario, te aprestas a descubrir las sinfonías que te rodean... Sentado en el colectivo, te atreves a cerrar los ojos e imaginar la orquesta, los bips con cada nuevo pasajero, el incesante vibrar del autobús cuando es detenido por un color escarlata, una improvisada percusión al son del motor arrancando, un agudo silbido producido por un entusiasta chofer al frenar y para complementar, una chica tronando los dedos mientras mueve los labios al calor de una cumbia (Parece ser el "Ciclón")... Se acerca inminente la parada, entre tanto, una voz algo robótica anuncia: "Próxima parada Campanar, Gràcies per usar els nostres servicis. Bona nit" y así de pronto se termina el viaje donde un entorno se hizo música, la música se hizo ambiente y te dio ha entender que la llevarás contigo, siempre!