Alguien dejó de escuchar mientras sabía que era escuchado. Alguien dejó de mirar cuando ya supo que era admirado. Alguien dejó de querer porque ya no le dejaban ni sonreír.
Cuando por fin unos ojos brillaron los otros se apagaron. Cuando la desconfianza aprendió a apartarse se perdieron las sonrisas.
Algo apareció. Y no fueron ni pelos en el arroz ni moscas en la sopa. Algo se abandonó y no fueron ni duendecillos ni magias de dónde está la moneda – CLIN – [en el suelo].
Anoche me acurrucaste… y me encontraste sin buscarme. Sin buscarme volví a sentirme. Sin negros pero con rojos. Demasiado tiempo. Pero vuelvo. Sin tormentas de verano ni pensamientos tormentosos. O sí. Pero vuelvo.
No quiero más te quieros como quien dice hay un pelo en el arroz ni más no te quiero hacer daño como quien dice hay una mosca en la sopa. NI me gusta la sopa y me ha dejado de gustar el arroz. Siempre se me pasa.
4/ XI /2010
Pingan, China, 20 de marzo de 2009