Cursando diseño editorial, me toco desarrollar una revista cultural, de 60 paginas, donde lo interesante fue olvidarse de los limites que impone el mercado. Hoy por hoy, se diseña lo que se vende y se vende lo que la gente compra. Los editores no se arriesgan, y por ende, son muy pocas las propuestas donde el concepto, el diseño y el contenido, se relacionan.