Y colgar el inerte corazón del garfio de la carne destazada para venderlo a la vulgaridad que indiferente y sórdida lo arranca.
Pero ¿ qué fuera de esta angustia sin la lucecita del alma que al abrigo del vendaval enciende su corola pálida?...
!La bondad del mundo está en tí, amor, esencia de mi flama!
FLAMA. ENRIQUE CARNIADO