Graníticas losas de piedra que sustentan el alma de la majestuosa y colosal obra de la arquitectura.
Luz nublada que resquebraja la penumbra para abrirse paso en tan exultante misión.
Claros y sombras conviviendo en una armonía tan perfecta que resulta casi insultante.
CATEDRAL DEL SALVADOR / ÁVILA / AGOSTO DE 2010
(Indispensable en GRANDE)