En la oscuridad, suspendido entre la espesa atmósfera que me rodeaba aquel instante, frías manos se posaron sobre mis hombros para sus dedos largos y delgados se entrecruzaran frente a mi cuello, impidiendo así respirar con libertad, luego un áspero hálito acariciaba con irregularidad la parte superior de mi nuca, teniendo con ello una sensación intensa e incomoda por todo mi cuerpo.
De pronto, ante mi, abriéndose paso entre el aire de manera imposible como un sólido entretejido y volátil, cuyos pliegues podían ser visibles, aparece un rostro, nunca antes vi aquella imagen pero sentí una sensación bastante familiar.
Así es! aquel rostro es la personificación de esta maldita sensación que me tormenta cada noche en mis estados de vigilia. intentaba ver la cara de aquella bastarda razón de insomnio pero rápidamente sentía a mi cerebro pesar tanto como una roca.
Ahora, casi como un irónico regalo de mi inconsciente, te puedo ver sin problemas de manera tan nítida. ¿acaso por ti me encuentro entumecido?
Tu voz me suena a mil susurros ásperos extinguiéndose en un chillido lejano de manera repetitiva: ¿Como te sientes ahora? podrás abrazarme ahora?. es ahí cuando me dejas ir. ya no estoy aquí.