Las instrucciones decían:
Utilizar el lápiz mágico para dibujar una sonrisa en tu cara...
Y no hizo falta utilizar esa magia, porque cuando el cartero trajo la carta y vi el remitente... la SONRISA ya estaba en mi cara.
Gracias por los inmensos detalles que tienes conmigo, la magia la llevas tú dentro.
Me faltan palabras, de veras... pero ¿sabes qué?
¡¡¡¡¡ ESTOY SONRIENDO !!!!!