Tiene gracia. Me hice esa foto hace exactamente un año y 6 meses. Y sin embargo, cuando la gente la ve, apenas me reconocen. "¡Qué guapa!", me dicen. Se maravillan. A mí no me parece que esté tan guapa, y tampoco que fuera más feliz. Pero por lo menos, no estaba tan físicamente destruida como ahora.
La chica de la foto se llama Myriam, y tiene 24 años. Lleva el pelo largo, tiene sueños y esperanzas, está a punto de comenzar un máster. Le falta alguien muy importante para ella. Lo ha pasado mal. Y sea por el motivo que sea, cuando se mira al espejo, no se gusta.
La chica que sostiene la foto apenas tiene ya nombre. Lleva el pelo muy corto, desigual; ella misma se lo destrozó sin saber muy bien por qué. La chica sin nombre apenas tiene ya sueños, aunque uno empieza a crecer dentro de ella. A veces cree que puede salvarse. Cuando se mira al espejo, ve un fantasma al que no está segura de reconocer.
A ambas las separan 1 año y 6 meses.
A ambas las separan la longitud de su pelo.
A ambas las separan casi 20 kgs de diferencia.
Ambas quieren ser alguien, quieren quererse, quieren gustarse, pero no pueden.
...
La chica que aparece en la foto hará lo que sea para lograr gustarse.
Incluso comenzar un lento proceso de autodestrucción.
La chica que sostiene la foto también quiere conseguirlo.
Y hará lo que sea para ello.
Incluso comer
I-n-c-l-u-s-o...
VIVIR.
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Hoy he comprado comida "de verdad" por primera vez en meses.
Creo que merezco una felicitación.
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