Si, además, se hace a paso rápido, añade a los beneficios de la caminata el masaje de la arena en las plantas de los pies, que activa la circulación venosa y linfática. Y aún hay más, pues al romper las olas en la orilla, el agua masajea los tobillos, con lo que el ejercicio es todavía más completo. Quienes decidan aplicarse a fondo pueden caminar dentro del mar con el agua a la altura de los muslos, levantando bien las piernas en cada zancada. Se trata de un ejercicio cansado que, sin embargo, fortalece de forma espectacular la musculatura de las piernas y los glúteos.
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