Estas algas, valiosísimas para el ecosistema de nuestras playas, la alimentación de los chilenos - en sus diversas variedades - y otras utilidades preciosas, están siendo llevadas por Japón para su comercialización. Con la aceptación del gobierno de Chile y de los pescadores de las playas quienes las recogen. Sin tener conciencia del daño causado, y el valor, incalculable, de este además, bellísimo patrimonio natural.