Tiene una magia especial aquella caleta en la que inmemorables oportunidadesm mis padres me llevaron por el día a almorzar. Luego de tendernos en la arena, podíamos dar vueltas por los puestos de artesanía para llevarnos un recuerdo, escuchar a un grupo improvisado de música, o quizá tomarnos un masaje.
El ambiente tan especial creo que se debe al estilo de vida que riegan los habitantes. La mayoría no cultivan las preocupaciones, dejaron el T.V. Optaron por congelar los años sesenta e inteligentemente apartarse de la urbe.
Hoy, viven de la riqueza del mar - y de los turistas - que con un dejo de envidia llegan a su caleta, a sus puestos de artesanía con la excusa, de almorzar en sus restaurantes.
Horcón, Valparaíso, Chile