--- Ya me lo avisó mi madre: "Los hijos te quitan la vida". Qué tormento. Qué angustia cuando no están a tu lado. ¿Dónde estará con el tiempo que hace? Es su primer temporal. Dónde estará.
Seguía y seguía compungida, casi llorando, intranquila, nerviosa. Y la pequeña no aparecía. Yo también me preguntaba: ¿dónde estará con la que ha caído? ¡¡Madre mía!!
Salía, daba un paseíto corto. No quería que, al volver la pequeña, ésta viera la casa desierta. ¿Dónde estará? ¿Tendrá frío? ¡¡Por Dios, por Dios!! Yo, un tanto nervioso ya, salí a la carretera, me acerqué a los campos donde tanto le gusta jugar, pero nada, no estaba. ¡¡Cachis!!.
Y de repente, de golpe, Fifí corrió desde su escondite, detrás del laurel, hacía donde estaba su madre, mi Marilín. Menos mal, pensé yo, ya están juntas.