Compartió con nosotros casi una tarde observándonos desde arriba de un árbol.
Nos produjo un poco de miedo, le haciamos el quite, hasta que después de tres horas se decidió a bajar.
Se movió rápidamente entre nosotros, se alimentó y luego desapareció entre los pastizales.
Desde entonces camino con precaución, miro hacia las alturas, la busco, sé que en algún lugar del campo está escondida entre las rocas o entre los árboles.
Esta foto es cuando venía hacia abajo.