Llevan ya unas cuantas semanas pasando hacia sus zonas de invernada en el sur de la Península, aunque en ocasiones sólo somos capaces de escuchar sus trompeteos y no hay manera de verlos...
Siempre he asociado el paso migratorio de las grullas a la llegada de los fríos...
Así que aquí estoy, deseando empezar a ponerme un abrigo...