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No soy yo (por las dudas).
this is gonna be hard to flush
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Comments
Para quien no tiene "la dicha" de
conocer mi ciudad (Buenos Aires, Capital
Federal o Ciudad Autónoma como le dicen desde
hace poco) este es el aspecto habitual de
nuestro monumento mas popular:
Posted 33 months ago.
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)
yo no tengo la dicha.... :(
Posted 33 months ago.
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)
abre tus ojos [deleted] says:
fotos a tiempo real que bueno, hoy cuando
salí del laburo pense le tengo que sacar pero
será trillado ya... me ganaste esta vez,
saludos
Posted 33 months ago.
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)
abre tus ojos [deleted] says:
ah y a cuidarse que la vida es larga y tiene
que haber tiros para rato
Posted 33 months ago.
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)
impresionante no?
Posted 33 months ago.
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)
muy ready!Gully soy laCuarta...me cambié de
pañal...así que pasa cuando quieras por mi
nuevo flickr..
Posted 33 months ago.
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)
LoveCatharsis! [deleted] says:
jajajajja (note)
Posted 33 months ago.
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)
Obelisk as phallus...no beating around the
bush here!
Posted 33 months ago.
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)
abre tus ojos [deleted] says:
lean este pensamiento tan progre de La
Nación, un diario argentino........
Editorial II
El Obelisco, ultrajado
El jueves último y con motivo del Día
Mundial de la Lucha contra el Sida, los
porteños tuvieron la desagradable sorpresa de
encontrarse con el Obelisco enfundado
completamente por un enorme preservativo
rosado, de 77 metros de largo, perfectamente
delineado en sus contornos, de modo de hacer
inconfundible el mensaje -diríase que hasta
procaz- con el cual se estaba poniendo a
prueba la paciencia de los transeúntes.
Al decir del jefe de gabinete porteño, Raúl
Fernández, responsable junto con una emisora
radial de frecuencia modulada del lanzamiento
de la campaña, ésta "hace foco en el
placer y el cuidado personal. Elegimos un
símbolo de Buenos Aires, como el Obelisco,
para causar un fuerte impacto en la
sociedad". La más que discutible
iniciativa fue atribuida a la campaña de
lucha contra el sida.
Sin dudas, el buen gusto, el respeto que
nos deben merecer las creencias y
convicciones religiosas o morales de buena
parte de la población, la delicadeza
implícita en el trato con las mujeres, los
adolescentes y los niños y la consideración
de que son merecedores ciertos temas de
índole estrictamente privada, distan por
completo del pensamiento y de la sensibilidad
del ejecutivo de la actual administración
porteña.
Probablemente, el ciudadano Fernández
ignora, aunque las leyendas en las cuatro
caras del Obelisco son muy claras, que el
monumento recuerda, entre otros
acontecimientos, que en ese lugar fue izada
por primera vez la bandera nacional en
nuestra ciudad. Fueron, precisamente, el
cariño y la veneración por la enseña patria
los móviles que impulsaron su construcción y
promovieron su defensa cuando criterios
inflexibles pretendieron demolerlo.
Hoy en día y desde hace décadas, el
Obelisco es el símbolo por antonomasia de la
ciudad. Y está en la altura de monumentos que
invisten similar representatividad en otras
grandes urbes. No imaginamos jamás, pues, a
un parisiense aceptando que la comuna
decidiera cubrir con un preservativo la torre
Eiffel o a un londinense que tolerase similar
cobertura para la columna de Nelson.
Es factible que al funcionario en cuestión
le haya resultado divertido o transgresor
convertir en símbolo fálico el monumento
argentino más conocido en todo el mundo.
Demostración de que ha despreciado el hecho
de que su desafortunada iniciativa a otros
les resultó ser chabacana y de pésimo gusto.
Tal vez, el inspirador de tan peregrina
medida no tenga respeto por los monumentos
memorativos de los símbolos patrios. No
obstante, lo más reprochable es que en lugar
de exaltar el buen gusto -foco de las
preocupaciones de nuestros antiguos
intendentes- haya asumido como positiva la
ocurrencia de exhibir un descomunal
profiláctico rosa en el sitio más visible de
toda la ciudad.
No hay finalidad positiva, por enaltecedora
que fuere, capaz de justificar la grosería
tan descaradamente manifestada. Todos estamos
en favor de la lucha contra el sida, pero
muchísimos coincidimos en que no ha sido éste
el método más oportuno para combatir ese
flagelo. Es posible hacer campañas de salud
serias y, al mismo tiempo, respetar los
monumentos que integran el patrimonio
histórico de la ciudad, como lo han dicho
quienes velan por éste. La temible enfermedad
amenaza el futuro de la especie humana y, por
lo tanto, "de obvia tiene poco y de
humorística menos, ameritando -se dijo- una
campaña menos festiva y más seria,
profesional y profunda".
Link corto: www.lanacion.com.ar/762715
Posted 33 months ago.
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)
Sebastian: siempre me resultó increible la
cantidad de cosas que aceptamos
automaticamente, que las incorporamos tan
profundo que se vuelven parte central de
nuestra identidad imaginaria (ya sea
individual o colectiva) y que en general nos
fueron inoculadas en la niñez o por
repetición en los medios de comunicación o en
las charlas cotidianas y que jamás se nos
ocurre repensarlas o hacernos pregunta alguna
sobre ello.
Me parece que la mayoría de nuestras
creencias funcionan así.
Para empezar y con respecto al obelisco,
que viene a ser nuestro ícono nacional (o
porteño), nuestro símbolo nacional por
antonomasia, "comparable" con la
Torre Eiffel o la Estatua de la Libertad o el
Cristo Redentor lo primero que pienso es que
el obelisco en sí es un invento
arquitectónico de los egipcios (anque
civilización anterior de la zona, sumerios o
algo así) que su función específica es de
MONUMENTO FUNERARIO. A ver si eso nos dice
algo. Está bien... nosotros "perfectos
pajeros machistas" lo convertimos en un
símbolo fálico (desprovisto de sus
indispensables testículos de compañía, otro
síntoma). O sea que tenemos un gran pito sin
pelotas (very very argentino). Además si es
por tamaño el de Washintong creo que es mas
del doble de alto, o de grande). Una vez tuve
una fantasía (debería patentarla antes de
hacerla pública) de corte urbanístico en la
cual sobre la Avenida 9 de Julio (o sea la
Avenida de la Independencia... ¿independencia
cuando... de qué independientes?....) yo
construiría otro obelisco, muchos obeliscos,
uno en cada intersección de la 9 de Julio con
cada otra avenida de las que la intersectan
En Santa Fe, Córdoba, Avenida de Mayo,
Belgrano, Independencia y SAn Juan. 6
obeliscos mas. Total 7. Podrían ir de menor a
mayor o desarrollar alguna variación, tanto
no pensé.
Y en cuanto a lo del preservativo y esas
críticas son obvias y comprensibles: una
parte "importante" de nuestra
sociedad tiene ese credo. Una película
escrita, dirigida y filmada por los curas,
los militares y los banqueros (me olvidaba de
la sociedad rural) que se proyecta una y otra
vez sobre las mentes frescas para que al
fraguar funcionen por ahí con esa lectura
fascista, represora y corrupta que es
omnipresente en la historia de este pequeño,
triste y promisorio país.
Ahhh y me olvidaba... si no les gustó la
instalación del hermoso preservativo rosa...
seguro que su dicha máxima fue cuando Lopez
Rega (hijo de mil p...) lo circunsido o
circunvaló con un mensaje que rezaba "el
silencio es salud".
Posted 33 months ago.
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)
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