“El Nagual Elías en el ensueño reflexiona sobre los opuestos...”
-¿Cómo era el nagual Elías? -pregunté para cambiar de tema.
-No se parecía en nada a su discípulo -dijo don Juan-. Era indio. Muy prieto y fornido. Tenía facciones
toscas, boca y nariz grandes, ojos pequeños y negros, cabello negro y grueso sin una sola cana. Era
más bajo de estatura que el nagual Julián. Tenía pies y manos grandes. Era muy humilde y muy sabido,
pero no tenía chispa. Comparado con mi benefactor, era algo pesadito. Siempre solitario, sumido en
cavilaciones y en preguntas. El nagual Julián bromeaba que su maestro impartía sabiduría por toneladas
y a sus espaldas lo llamaba el nagual Tonelaje.
Fragmento del Libro “El Conocimiento Silencioso” de Carlos Castaneda
Segui @gustavomolive