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Explore | 171/365 Nora, cariño, ¿no tienes frío? | by NoraeLebowski
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Explore | 171/365 Nora, cariño, ¿no tienes frío?

Cuando Nené entró en nuestras vidas algo cambió de sitio. Tal vez fueran los omóplatos o las clavículas, incluso podrían haber sido las rótulas. Algo se movió de lugar y se quedó estancado como un intruso provocando un dolor tenue pero permanente.

Nené llevaba siempre la nuca al descubierto y su perfume a coco se esparcía por el salón como el humo de los cigarrillos. Se pegaba en las cortinas y en la funda del sofá, en los cojines, en el pelo, en la gabardina. Cuando salía de aquella casa no podía negar que había estado con ella, apenas un pie en su puerta ya dejaba rastro. Y no sólo eso, Nené tiraba de mí con un lazo infinito e invisible que no me permitía dar la vuelta y volver a casa. Al menos no sin haber cruzado antes el portal.

–Nené, cariño, ¿no tienes frío? –le decía él con el paladar húmedo.

Y yo le miraba con odio y algo de desdicha porque Nené se giraba hacia él y no hacia mí, que sí me helaba de frío sólo de verla con una blusa medio abierta.

Ella se relamía despacio y caminaba contoneándose. No se olvidaba que su condición de actriz ni en casa ni en la cama, por lo que al final acabamos dudando si ella era real o sólo la recreación de la fantasía de dos colegas muy solitarios.

 

A menudo, Nené nos hablaba francés y era como tener un orgasmo. Sus labios se fruncían continuamente, brillantes por el carmín, con ese acento gangoso que parecía decir fóllame en cada expresión. Y lo hacíamos, porque no teníamos idea de francés, pero sí teníamos idea de lo que Nené quería de nosotros y lo que nosotros estábamos más que dispuestos a darle. Nos creaba necesidad, dependencia.

Pero ella no correspondía nada. Ella era una actriz, la más... hermosa de todas ellas. Y fingía quererme y despreciarme de manera tan creíble que me volví loco dudando entre besarla o echarme a llorar, si tumbarme en la cama o salir huyendo. Aunque luego acababa volviendo una y otra vez, con la prueba de ese horrible aroma a coco que se remetía por dentro de los pantalones junto a la camisa y en el cuello y entre las pestañas. Entonces sí lloraba, sí.

   

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Explore #62, 28 Sept. 2011

Explore #388, 29 Sept. 2011

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Taken on September 28, 2011